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miércoles, 28 de agosto de 2013

La ideología y el futuro del conservadurismo.

Dossier: La ideología y el futuro del conservadurismo.
La ideología conservadora en los países democráticos sufre en la actualidad un creciente conflicto interno, por la división de intereses e ideas de los numerosos grupos afines al conservadurismo. Una de las manifestaciones más notables es la separación entre las corrientes 'nórdica' y 'sureña', que refleja no solo raíces culturales y religiosas distintas sino también sus contrapuestas áreas nacionales.
Introducción.
El conservadurismo es una ideología que comúnmente se define como el conjunto de ideas políticas, económicas, culturales o religiosas que defiende la continuidad de un sistema preexistente.
Generalmente el conservadurismo se ha asociado con los grupos dominantes de la sociedad, que fortalecen su control sobre las clases inferiores mediante la difusión de ideologías que legitiman su poder, como muestra el caso emblemático de la teoría de Bodin en defensa del absolutismo por su origen divino, y esto explica que muchos teóricos puedan adjetivar como conservadoras a ideologías muy contrapuestas, como la islamista salafista que sueña con recuperar el ideal del Gran Califato, o la comunista soviética o cubana, que congela el desarrollo de la sociedad a fin de garantizar el poder para la élite revolucionaria original, convirtiendo al partido único en una 'nueva clase' dominante en sustitución de la aristocracia y la burguesía.
El conservadurismo aparece ya en épocas muy remotas, pues en la Antigüedad hay numerosos ejemplos de personajes, leyes o textos que defienden la conservación de las costumbres, las instituciones o el arte anterior, entendidos como modelos antiguos o clásicos que no deben alterarse, destacando, entre los muchos casos, en Akkad las leyes de Hammurabi (c. 1760 aC) después de una época de cambios convulsos, en Egipto la contrarrevolución de Horemheb (c. 1300 aC) contra la heterodoxia de Akhenatón, o en Roma la legislación de Augusto en el tema familiar (18 aC y 9 dC) después de un periodo de disolución de las costumbres matrimoniales.
Posteriormente ha habido muchos más ejemplos de conservadurismo, entre los que destaca por su importancia histórica para el presente el debate revolución-conservadurismo desencadenado por la Revolución Francesa en 1789, y que ha tenido ecos en los conflictos siguientes como la Restauración absolutista en 1815, las revoluciones burguesas de 1830 y 1848, la polémica Monarquía-República en Francia en el decenio de 1870, los debates en el Parlamento británico sobre las reformas electorales durante los siglos XIX y XX, el enfrentamiento en el Reichstag entre 1870 y 1890 entre los partidarios conservadores de Bismarck y los liberales de la oposición, la oposición conservadora en EE UU al New Deal de Roosevelt durante los años 1930, la oposición en la Alemania de los años 30 entre el conservador Carl Schmitt (que legitimaba la limitación por los nazis de los derechos individuales a fin de proteger la propiedad privada) y los progresistas como Walter Benjamin, y más actualmente la vigorosa reacción de los think tank (los grupos Rand o Cato entre los más conocidos) conservadores estadounidenses contra el incipiente Estado del Bienestar que construyeron los presidentes Kennedy y Johnson en los años 60, y que sentaron las bases ideológicas para los gobiernos de Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos, probablemente los modelos más admirados por la mayoría de los conservadores en todo el mundo.
Opiniones.

Víctor Lapuente, un analista progresista, profesor en el Instituto para la Calidad de Gobierno de la Universidad de Gotemburgo, critica a la derecha mediterránea (Berlusconi o Rajoy) por no tener principios y renunciar a transformar la sociedad. Cambiar la realidad (lo que implica revisar el Estado del Bienestar) era el proyecto de los ‘apóstoles’ de la derecha nórdica como Thatcher o Reagan, cuyas ideas se nutrían de sus raíces puritanas en el luteranismo o el calvinismo o del pensamiento neoliberal universitario de la Chicago School of Economics (Milton Friedman, Friedrich Hayek y William Niskanen) o la London School of Economics (Ralph Dahrendorf). Con esos conservadores ‘nórdicos’ se puede discutir e incluso pactar ideológicamente, lo que se evidencia en la praxis de la CDU alemana, muy moderada en sus planteamientos de reformas sociales. La derecha sureña, en cambio, carece de ideario y solo busca mantenerse en el poder ofreciendo pactos (como las ofertas en un supermercado) a los grupos de presión afines, tantos como se pueda para ampliar la base electoral, como el empresariado conservador, la pequeña burguesía nacionalista o la Iglesia católica, cuyo pensador Vittorio Messori acuñó la sincera frase: ‹‹Mejor un putero que haga buenas leyes para la Iglesia que un catoliquísimo que nos perjudique››. Así no es extraño que Rajoy pregone como un mérito suyo el esperar sin hacer nada, puesto que no tiene que realizar un ideario renovador sino solo contentar a sus grupos de presión. [Lapuente, Víctor. La derecha sin Dios. “El País” (26-VIII-2013) 23.]

Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Conservadurismo_en_los_Estados_Unidos] Artículo breve, con enlaces a los think tank conservadores de EE UU.
[http://iessonferrerdgh1e07.blogspot.com.es/2011/02/el-debate-historico-sobre-la-revolucion.html] Esta UD muestra el debate entre los historiadores progresistas y conservadoras sobre la Revolución Francesa desde 1789 hasta la actualidad.
[http://www.cato.org/] Enlace al Cato Institute, uno de los principales think tank conservadores de EE UU.
[http://www.rand.org/] Enlace a Rand Corporation, otro de los principales think tank conservadores de EE UU.

Libros.
Nisbet, Robert. Conservadurismo. Alianza. Madrid. 1995. 167 pp. Un libro de referencia.

Artículos.
Lapuente, Víctor. La derecha sin Dios. “El País” (26-VIII-2013) 23.

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