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domingo, 1 de septiembre de 2013

CS 3 UD 10. El sector terciario en el mundo: el turismo.

CS 3 UD 10. EL SECTOR TERCIARIO EN EL MUNDO: EL TURISMO.
Concepto.
Evolución del turismo.
El turismo interior y exterior.
Las actividades económicas del turismo.
Los factores del turismo.
La especialización de los destinos turísticos.
Expectativas de futuro.

Concepto.
El turismo es la actividad económica relacionada con los viajes de los turistas, personas que se dirige a otra población distinta de su residencia y que pasa en ella al menos una noche por causas distintas a realizar un trabajo.


Evolución del turismo.
Aunque se conocen descripciones de viajes turísticos ya en la Antigüedad (por ejemplo, los romanos que viajaban al golfo de Nápoles o a Grecia), se considera que el primer viaje turístico de tipo moderno lo organizó Thomas Cook en 1863, con unos turistas británicos que visitaron Suiza. Siguió siendo una actividad minoritaria, propia de las clases sociales más ricas, hasta después de 1950, cuando se popularizó el turismo de masas, gracias al menor costo de los medios de  transporte (sobre todo el avión), la generalización de las vacaciones pagadas y la mejora del nivel salarias de los trabajadores, lo que masificó las actividades de ocio. 
El turismo es un sector muy regular, anticíclico, de fuerte expansión a largo plazo. España es una de las grandes potencias mundiales, con varios grupos empresariales punteros, que invierten agresivamente en Latinoamérica. En el mundo daba empleo a 255 millones de trabajadores en 1996 y más de 300 millones en 2011. En 2012 ha habido mil millones de turistas en el mundo (57,8 millones en España). En 2012 hubo 1.035 millones de turistas en el mundo, siendo Europa el principal emisor y receptor, con más de la mitad del turismo mundial en ambos casos. El turismo ocupa en el mundo 1 de cada 12 puestos de trabajo y el 30% de las exportaciones de servicios.

Seisdedos, Iker. Aquí nació el turismo. “El País” (1-IX-2013) 35-37. [http://elpais.com/elpais/2013/08/23/media/1377277844_744059.html] Unos gráficos de extraordinaria calidad e interés didácticos.

El turismo interior y exterior.
Se distinguen dos tipos de turismo por su procedencia y destino:
-Turismo exterior: el que realizan residentes en un país hacia otro distinto.
-Turismo interior: el que realizan residentes en un país hacia otras localidades o regiones de ese mismo país, distintas a las en que residen.

Las actividades económicas del turismo.
El turismo engloba un sinfín de actividades económicas en la oferta turística:
-Los servicios de gestión turística, con empresas muy variadas: los tour operadores que son grandes empresas (a menudo multinacionales) mayoristas que realizan ofertas en las que incluyen en el paquete turístico el transporte, el alojamiento, las actividades complementarias en el destino; y las agencias de viaje mayoristas o minoristas (las más cercanas al cliente).
-Los servicios de alojamiento, alimentación, transporte, recreativos, comerciales, información (oficinas de turismo, ferias turísticas), ocio...
-Los servicios complementarios de seguridad, limpieza, sanidad, museos...

Los factores del turismo.
Los factores de atracción son generalmente, por orden de importancia: el clima, las buenas comunicaciones y la cercanía al lugar de procedencia, la oferta hotelera y complementaria, el entorno natural, la cultura, la seguridad ciudadana, la limpieza, los servicios sanitarios… Otros factores son menos permanentes, como el precio del servicio o la publicidad.
-El clima mediterráneo, con muchas horas de sol durante los meses veraniegos y pocas lluvias, es el más atractivo. Pero en invierno se valora crecientemente la presencia de nieve para el turismo de deportes de montaña, como el esquí. Hay numerosos índices climático-turísticos. El de Boniface & Cooper (1987) considera óptimo el intervalo de 16-22ºC para la actividad deportivo-turística; si es superior a 30ºC se desaconseja el deporte y sólo se permite el baño y el deporte acuático; si es inferior a 0ºC sólo se pueden practicar actividades deportivas invernales. El resto de índices (Poutter, Davis, Marchand) conjugan diversas variables climáticas y elaboran mapas de zonas turísticas potenciales en función del clima. Mieczkowski (1985) regionalizó el mundo con el criterio de condiciones climático-turísticas en el mes de enero, con una gradación de excelente a desfavorable. La situación desfavorable abarca las latitudes templadas y frías del Norte (excesivo frío) y las regiones ecuatoriales (excesiva humedad).
-Las buenas comunicaciones y la cercanía al lugar de procedencia explican que la mayor parte del turismo se realice entre países vecinos, por carretera o ferrocarril, mientras que a los países más lejanos se acude en avión.
-La oferta de establecimientos hoteleros (hoteles, apartoteles, residencias en alquiler…) junto a la oferta complementaria de restauración, comercios o parques de atracciones, lo que explica el éxito de las ciudades y regiones que han invertido históricamente en el turismo. Las zonas con una oferta amplia y variada son las más apreciadas, y por ejemplo París atrae a un público familiar que acude a Disneyland por los niños y a la ciudad por el entorno urbano, los museos o las tiendas.
-El entorno natural es muy apreciado por casi todos los turistas, aunque lo juzgan complementario a los factores restantes, salvo en segmentos especializados, como el turismo de senderismo, de montaña o deportivo. El mayor atractivo es una costa con playas de calidad.
-La cultura es un atractivo cada año más valorado por un amplio público, y se entiende como el conjunto de actividades culturales: festivales de música o teatro, museos, patrimonio arquitectónico… Destacan así lugares como París, Roma, Atenas o Salzburgo.
-La seguridad ciudadana es una exigencia generalizada, salvo para el turismo de aventura. Esto explica que cuando hay violencia en los países del sur del Mediterráneo el turismo se desvíe a destinos más seguros como Mallorca.
-La limpieza es un valor importante para el segmento de turismo familiar.
-Los servicios sanitarios de buena calidad son cada vez más apreciados por el turismo familiar y el de la tercera edad.
Otros factores son más coyunturales, como los precios más bajos al escoger entre destinos competidores o respecto al país de procedencia, lo que explica el auge reciente de zonas como las costas de Croacia o Turquía, más baratos que destinos más tradicionales como Italia o el sur de Francia. Otro factor fluctuante es la publicidad, una inversión para atraer turistas con campañas publicitarias que resaltan los anteriores factores atractivos.

La especialización de los destinos turísticos.
Atendiendo a algunos de los factores anteriores, los destinos del turismo se especializan en ofertas, a veces únicas y en otras ocasiones múltiples:



-El turismo de playa. Se concentra en los meses de verano en zonas de clima cálido y seco, especialmente el mediterráneo. Incluye desde las actividades de baño en las playas hasta visitas a parques acuáticos y servicios deportivos como el náutico, submarinismo, tenis o golf, junto a actividades culturales y comerciales en el resto del tiempo libre. Un ejemplo importante es Mallorca, con su turismo de temporada muy concentrado en julio-agosto.
-El turismo de montaña. Integra el turismo de esquí invernal y el de excursionismo veraniego, con una tendencia a llenar los huecos con una amplia oferta de otras actividades, sobre todo deportivas (deportes de aventura, golf, tenis o natación), naturalistas (parques naturales y entornos singulares), culturales (patrimonio histórico) o de restauración.
-El turismo rural. En el área mediterránea tiene una punta estacional durante el verano, pero goza de una relativa estabilidad todo el año en las demás áreas, con los atractivos del entorno natural, de ser una alternativa no masificada al turismo de playa, de la gastronomía y de las actividades deportivas asociadas.
-El turismo urbano. Tiene también una punta estacional durante el verano en el área mediterránea y en destinos familiares, porque las familias viajan durante las vacaciones escolares, pero tiene una cierta estabilidad en la mayor parte de los destinos durante la mayor parte del año, mediante viajes cortos de fines de semana, puentes vacacionales o viajes de estudio. Presenta tres tipos diferenciados: Turismo de congresos, con reuniones de profesionales que combinan las reuniones de trabajo con actividades lúdicas de restauración y cultura. Turismo cultural, con viajes a lugares relevantes de la cultura por sus catedrales, museos o conjuntos urbanos. Turismo religioso, asociado peregrinaciones o viajes a lugares sagrados como Santiago de Compostela, Lourdes, Fátima, Roma, Jerusalén o La Meca.


Expectativas de futuro.

Andrés Fernández Rubio, en Turismo. La industria que mueve el mundo [“El País” Semanal 2.012 (19-IV-2015)] explica:
‹‹(…) La periodista Elizabeth Becker [explica] que son los Gobiernos, y nadie más, los protagonistas de la planificación del desarrollo turístico, “pues son ellos los que deciden cuántos hoteles se pueden levantar o si las playas son públicas o no”. Los casos de autoagresión son de lo más variado: del urbanismo salvaje en tantísimos tramos de litoral en España, Portugal, Italia o la francesa Costa Azul a la destrucción del centro histórico de Pekín a manos de Mao y sus delirantes políticas (ahora mismo, la piqueta china se está cebando con el centro histórico de Kashgar, en plena Ruta de la Seda); de la destrucción de los barrios históricos en los alrededores de La Meca para levantar vulgares centros comerciales con capital saudí a la desecación de los acuíferos en el sitio arqueológico de Angkor (Camboya), a fin de alimentar de agua a los hoteles colindantes, con el consiguiente peligro para los cimientos de los templos.
 “Se ha estropeado tanto a cambio de tan poco…”, dice Elizabeth Becker. “Los franceses han sido los más cuidadosos. Y es que Francia fue el primer país que comprendió la importancia del turismo”.
Tres fechas ilustran esta capacidad de Francia para poner en valor su cultura y la belleza que acompaña al turismo. En 1834 se nombró a Prosper Mérimée (…), el autor de la novela Carmen, inspector general de los monumentos históricos (todavía hoy, la lista de 44.236 monumentos protegidos en Francia se denomina Base Mérimée en homenaje a aquella audaz iniciativa). En junio de 1936, el primer ministro socialista León Blum legisló a favor de las vacaciones pagadas para todos, 15 días que muchos obreros franceses aprovecharon, en el primer verano de vigencia de la ley, para lanzarse hacia la costa y conocer el mar. Y a principios de los años sesenta, el escritor André Malraux, ministro de Cultura de De Gaulle, obligó a los propietarios de los edificios privados de París a pintar las fachadas con regularidad.
Vacaciones. Precisamente esa palabra mágica y recurrente es la que está dando otra vuelta de tuerca a la industria del turismo mundial. Desde que en el año 2000 el Gobierno chino autorizó vacaciones pagadas en las Semanas Doradas (el Nuevo Año Chino, a finales de enero o en febrero, y el Día Nacional, en octubre), el turismo chino se incrementó aceleradamente. Un 5% de los chinos tienen ya pasaporte, se calcula que en 2011 había en China 960.000 millonarios, y su clase media se aleja cada vez más de los estereotipos, algunos de tintes racistas, que los presentan como hordas sin cultivar. El acelerón ha llegado hasta el punto de que China se convirtió en 2014 en el primer país del mundo emisor de turistas (120 millones), y la cifra alcanzará los 200 millones en 2018, según una prospección del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (World Travel & Tourism Council), el foro que agrupa a cien de las empresas más poderosas del sector.
Su presidente, el británico David Scowsill (…) dice que estamos asistiendo a un fenómeno nuevo, “porque el centro de la industria se está moviendo a Asia, y a China particularmente”. En su análisis optimista, confía en la salida europea de la crisis y en el hecho de que los países asiáticos están creciendo un 5% o un 6% cada año. Más la caída del precio del petróleo, “que desde hace décadas no estaba tan barato”, dice. “Y si esto sigue así y las aerolíneas pueden bajar sus tarifas, se dinamizará el sector. Lo que es aplicable también a los consumidores que llenan su depósito, y que si pagan menos en combustible tendrán más dinero para irse de vacaciones”. (…)
En su despacho de la Organización Mundial del Turismo (OMT), (…) el secretario general, el jordano Taleb Rifai, explica que el mundo de hoy está viviendo dos revoluciones: la tecnológica y la de los viajes. “La tecnológica conecta al mundo virtualmente, la de los viajes nos conecta físicamente”, dice. En opinión de Rifai, lo que está pasando “es increíble”. Y ofrece unos simples datos. “En 2014 hubo 1.138 millones de turistas internacionales que traspasaron alguna frontera. Lo que quiere decir que más de uno de cada siete habitantes del mundo hizo un viaje internacional. En 1950 eran 22 millones”.
Un crecimiento vertiginoso con una fecha clave, 1958, cuando un vuelo comercial de Pan American 707 hizo la ruta de Nueva York a Bruselas sin repostar. Rifai aporta otro dato significativo: “Uno de cada 11 empleos en todo el mundo se ha creado gracias al turismo. Y cada puesto de trabajo del sector genera 1,4 trabajos adicionales; es decir, cuando un hotel contrata a 100 personas, se están generando 240 empleos”. (…) “Llevará tiempo”, comenta, “pero datos como que esta actividad supone más del 9% del producto interior bruto mundial, y más del 30% del comercio y los servicios, están consiguiendo que nuestra organización sea cada vez más influyente. Esta actividad ha conseguido que las islas Maldivas o las de Cabo Verde, por ejemplo, hayan podido abandonar la pobreza y salir del índice de países menos desarrollados. El turismo genera tremendos beneficios económicos”. (…) las responsabilidades (…) Tienen que ver lo mismo con la polución ambiental que con el turismo sexual y las palizas, torturas y violaciones con las que se veja a las personas prostituidas (el Departamento de Justicia de Estados Unidos cifra en dos millones los menores que son explotados sexualmente en el mundo). Tienen que ver con Venecia como símbolo de “la pesadilla del turismo desregulado”. Con los raquíticos sueldos de los trabajadores de los cruceros, barcos a los que el científico Gershon Cohen calificó como “productores flotantes de mierda” por la habilidad de las navieras para infringir las leyes y no reciclar. Con las dolorosas condiciones laborales de los trabajadores en Dubái, país donde se consume la mayor cantidad de agua por habitante del planeta. Con la reducción del nivel de vida de los habitantes de un país porque los beneficios van a las grandes compañías y a la élite de gobiernos corruptos. Con la destrucción de viejos hoteles y edificios para construir nuevos resorts, casinos o centros de diversión “que son idénticos en Singapur, Dubái o Johanesburgo. Un mundo donde la diversidad es reemplazada por la homogeneidad”.
Las responsabilidades también llegan a pequeña escala. “Parece como que, por el hecho de ser turista, perdieras tu espíritu cívico, y no es así, hay que respetar las cosas”, dice Becker. “La gente arroja basura, daña la barrera coralina cuando bucea, trata mal a los habitantes de la zona, se pasea por la iglesia en medio de una boda… Y ahora que se ha superado la cifra de mil millones de viajes internacionales al año hay una preocupación primordial, y es el control de las multitudes. Lo que significa regulaciones de verdad a todos los niveles. Y ahí es donde puede hacer un buen papel la Organización Mundial del Turismo”.
(…) Venecia (…) visitada por 9,8 millones de turistas en 2013. (…) Anna Somers Cocks (…) denunciaba los abusos de la industria turística en la ciudad italiana. Y subrayaba la necesidad de que se reconozca en público “que pronto el número de llegadas tendrá que limitarse y los visitantes tendrán que reservar con antelación”. Los venecianos luchan desde hace tiempo contra la masificación con dos lemas que se han hecho famosos: “Venecia no es un hotel” y “No a los grandes barcos”.
(…) Oriol Bohigas, de 89 años, defiende el turismo porque sin él Barcelona, una ciudad que recibió en 2013 más de 7,5 millones de visitantes, “no podría mantenerse”. “Pero cuando el Barrio Gótico se ve inundado de autobuses y turistas en calzoncillos, o cuando Las Ramblas, una de las calles más importantes del mundo, se llena de establecimientos que desplazan al comercio original, la calidad desaparece”. En su opinión, “el turismo molestará siempre porque cumple una función para la que la ciudad no está preparada”, y por eso, añade, “es muy importante su calidad”.
Ese dilema entre los ingresos económicos que genera el turismo y la disminución de la calidad de vida local plantea una pregunta que todas las ciudades históricas europeas tratan de responder: ¿cómo mantener el equilibrio? El periodista holandés Frits Abrahams habló de la “hotelización” de Ámsterdam. Greg Richards (…)considera que es necesario planificar el centro de las ciudades desde la política. “Si solo hay funciones de ocio, sale un parque temático, pero si hay una mezcla de funciones, que además sea productiva para los residentes, puedes conseguir un equilibrio razonable. En París se habla ya de los turistas como ciudadanos temporales que tienen derechos, pero también obligaciones. Y en Holanda se ha regulado Airbnb: puedes usarlo un máximo de 60 días al año y siempre y cuando los vecinos no se quejen”.
Porque ninguna ciudad ni país va a renunciar al trozo del pastel que le corresponde. (…) el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, no deja de felicitarse porque en 2014 la ciudad recibió 56,4 millones de visitantes y el turismo generó 350.000 puestos de trabajo. El objetivo es conseguir 67 millones de visitantes anuales para 2021.
Desde la caída del muro de Berlín, en 1989, con el colapso del imperio soviético, el mundo se abrió a nuevos horizontes. Asia y África ayudaron a esta redefinición global. Las posibilidades de negocio se acrecientan: el turismo de encuentros, incentivos, conferencias y exposiciones; el orientado a recibir tratamientos médicos; el gastronómico; el turismo del colectivo LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales); el de los mayores… Elizabeth Becker escribe en su libro que el turismo “es la mayor industria invisible del mundo” y señala como gran amenaza el que pueda contribuir al deterioro de las culturas locales a cambio de “una monocultura de centros comerciales, hoteles, karaokes, bares y restaurantes”.
El arquitecto Iñaki Ábalos, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Harvard, considera que esa monocultura se percibe también en las infraestructuras de transportes, acaparadas por las grandes ingenierías. “Se ofrecen como los ejecutores más efectivos de estas infraestructuras y en realidad están escondiendo un discurso burocrático contrario a la esencia del turismo”, dice. “Porque esta actividad lo que busca es la identidad, la calidad y la diferencia, no la generalidad. Y es terrible ir a un aeropuerto a 20.000 kilómetros de distancia y ver la misma mano que has visto en otro que está a 2.000 o al lado de tu casa. Hay un empequeñecimiento del mundo debido a las grandes corporaciones, sean de textiles o de construcción, y esto debe hacer reflexionar a los políticos para que entiendan que la calidad es algo muy distinto”.
En un reciente encuentro organizado en Madrid por la revista The Economist se habló de que el denominado turismo holístico o multimodal marca el futuro. La interconexión entre sistemas y productos para mejorar la experiencia viajera. De las líneas aéreas y los trenes de alta velocidad a los dispositivos móviles. O la posibilidad de que sea Facebook la siguiente puerta de las reservas de Internet.
Todo es posible hasta que llegue el próximo ingenio que provoque la ruptura. Dará igual, dice David Scowsill, porque la industria tiene piel de elefante y ha demostrado su capacidad de reinventarse (Expedia, Tripadvisor, Airbnb…) y renacer (el 11 de septiembre). Porque, como dice Elizabeth Becker, el turismo, además de ser la mayor transferencia voluntaria de dinero de los países ricos a los pobres, es bueno por otras muchas cosas. Por ejemplo: es la mejor manera de aprender, como dice el proverbio, que en los oasis del Sáhara la palmera crece vigorosamente “con sus pies en el agua y su copa en el fuego”.››


Artículos. Orden cronológico.
Seisdedos, Iker. Aquí nació el turismo. “El País” (1-IX-2013) 35-37. 150 aniversario del primer ‘tour’ organizado de la historia, en 1863, con siete turistas británicos, por el operador Thomas Cook (entonces una persona), en el monte Rigi en las afueras de la ciudad suiza de Lucerna. En 2012 se superó la marca de 1.000 millones de turistas.
Fernández Rubio, Andrés. Turismo. La industria que mueve el mundo. “El País” Semanal 2.012 (19-IV-2015) 28-41.

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