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jueves, 31 de octubre de 2013

HMC UD 15.3. El nazismo alemán y el III Reich.

HMC UD 15. 3. EL NAZISMO ALEMÁN Y EL TERCER REICH.

Índice.
La larga crisis de la posguerra en Alemania.
La incidencia de la crisis de 1929.
La toma nazi del poder.
El partido nazi en el poder.
La ideología nazi.
Fuentes,


Discurso de Hitler ante la jerarquía del partido. Fuente: [http://www.spiegel.de/fotostrecke/photo-gallery-the-dark-early-days-of-postwar-germany-fotostrecke-77581.html] Primera de una colección de fotos de gran calidad, pero la única del régimen nazi.

La larga crisis de la posguerra en Alemania.
En Alemania la derrota en la I Guerra Mundial y el armisticio llevó a la abdicación de Guillermo II (9-XI-1918), seguida por la proclamación de la llamada República de Weimar (1919-1933), dirigida por un gobierno socialista que firmó la paz. Era una república federal de 17 estados, que se mantuvo durante catorce años en medio de grandes dificultades económicas, sociales, diplomáticas e ideológicas.
Los primeros años de la posguerra fueron muy duros en Alemania, marcados por l crisis económica (la inflación era monstruosa), paro, desmoralización nacionalista por la derrota, irritación por las condiciones humillantes de la paz de Versalles. La república se vio atacada desde la izquierda comunista del movimiento espartaquista en 1918-1919, pero éste fue destrozado por el ejército, y también fue agredida desde la derecha conservadora y nacionalista. Francia, que quería enormes reparaciones económicas, llegó a ocupar militar­mente la rica región carbonera del Ruhr.
Fueron momentos muy difíciles, con frustrados golpes de Estado (el putsch de Hitler y Ludendorf en Múnich en 1923) aunque hacia 1925 las cosas parecieron arreglarse. Por una parte las inversiones de capital norteamericano volvieron a activar la economía y pareció que se superaba la crisis; por otra parte, la derecha conservadora representada por el general Hindenburg, presidente de la República desde 1925 a 1934.

La incidencia de la crisis de 1929.
La crisis de 1929 fue terrible. Al retirar los americanos su capital de Europa, primero la banca y luego la entera economía alemana se hundieron. La producción industrial en 1932 era un 58% de la de 1929 y en el mismo 1932 se llegó a los 6 millones de parados y una miseria generalizada. En esta situación desesperada, la gente se radicalizó: una parte pensó que la solución era la revolución comunista y otra parte, temiendo esta revolución, creyó que la solución era un gobierno fuerte y autoritario.

La toma nazi del poder.

Hitler.
Fue entonces cuando los grandes capitalistas ayudaron a un partido de ultraderecha, el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (NASDP o partido nazi), presidido desde 1920 por Adolf Hitler (1889-1945) un fracasado pintor, ex-cabo y espía militar, de ideología pangermanista, antisemita y antiparlamentaria, a desarrollar sus fuerzas paramilita­res (las SA y las SS) según el modelo fascista, con las que combatir a los sindicatos y al partido comunista. La alta burguesía creía que podía utilizarlo para vencer a la revolución, pero no contaba con que desencadenaba una fuerza destructora e irracional.
Desde que el partido nazi contó con dinero para su organización y propaganda, consiguió que la pequeña burguesía y muchos parados se pasasen crecientemente a su lado, con lo que su fuerza electoral aumentó. Su estrategia era clara: tomar el poder electoralmente y desmontar el Estado liberal desde arriba.
En las elecciones de 1932 el partido nazi obtuvo 13 millones de votos (37%) y el 30 de enero de 1933 el presidente Hindenburg nombró canciller a Hitler; en pocos meses se esta­bleció la dictadura de partido único, gracias a la policía política (Gestapo), y eliminando violentamente (detenciones, campos de concentración, asesinato, exilio) toda oposición. Cuando Hindenburg murió, en agosto de 1934, Hitler ocupó su puesto.

El partido nazi en el poder.

Una vez en el poder, Hitler y el partido nazi iniciaron una política de centralización (la Alemania federal se convirtió en un Estado unitario), intervencionismo estatal, de fomento militarista con grandes pedidos de armamento (90.000 millones de marcos-oro entre 1933 y 1939 a los grupos Krupp, Thyssen y otros) y de obras públicas como autopistas, junto con el alistamiento militar masivo, la restricción del trabajo femenino, el dominio comercial y financiero sobre los países balcánicos, todo lo cual resolvió en parte el problema del paro y alivió la crisis económica.
La sociedad fue adoctrinada de un modo metódico en la educación, la prensa, la radio. Los libros y el arte que no seguían las pautas del nazismo fueron prohibidos. La intransi­gencia, el racismo y el fanatismo irracionales sustituyeron a la razón. Todos los grupos sociales que podían oponerse o que eran vistos como no alemanes fueron aplastados, con una estrategia metódica de ir uno tras otro a fin de no chocar a la vez con todos: comunistas, socialistas, sindicalistas, judíos, intelectuales, activistas cristianos. Al final, como dice el poe­ma de Bertolt Brecht, todos fueron oprimidos o exterminados.






La expansión alemana antes de la II Guerra Mundial y el reparto de Polonia con la URSS.

El pangermanismo llegó a su extremo más radical. Era un régimen que para sobrevivir necesitaba insistir en las pautas del expansionismo militar y territorial. Si no crecía al exterior se iba a colapsar económicamente, por lo que debía arriesgar más y más. El potente ejército que se organizó sirvió finalmente para llevar a cabo su política expansionista: alianza con Ita­lia (1937) y Japón (1940), militarización de la Renania (1936), anexión de los Sudetes en Checoslovaquia (1938) un territorio habitado por alemanesAnschluss (unión) con Aus­tria (13 de marzo de 1938) favorecida por la presencia allí de un importante partido nazi partidario de la anexión, ocupación de Bohemia (1939), Pacto de no agresión con la URSS (1939) y finalmente la reclamación de la ciudad libre de Danzig en pugna con Polonia (verano 1939).
Los países occidentales habían claudicado repetidamente a fin de no caer en una nueva y atroz guerra. La conferencia de Múnich de 1938 fue un compromiso cobarde e ineficaz, puesto que la invasión alemana de Polonia (1-IX-1939) hizo inevitable el conflicto militar.
La II Guerra Mundial fue la mayor catástrofe bélica que ha conocido la Humanidad.
En ella el nazismo se mostró en toda su crudeza genocida: murieron seis millones de judíos y otros seis millones de personas pertenecientes de otros pueblos, minorías o grupos especiales como gitanos, homosexuales, deficientes físicos o mentales, eslavos, negros, intelectuales, sa­cerdotes cristianos, políticos progresistas o simplemente intelectuales o profesionales que parecían potencialmente peligrosos. Los judíos fueron masacrados en la llamada “solución final” de los campos de concentración y exterminio; los polacos y rusos fueron perseguidos y aniquilados en masa sólo por ser eslavos, un pueblo inferior al ario, al que debían hacer espacio en sus tierras.
Hitler, en la derrota, incluso estuvo a punto de destruir Alemania. Su lógica criminal horroriza: si los alemanes no habían merecido ganar la guerra y mantener el “Imperio de los Mil Años” que su Führer les había prometido entonces la conclusión era que su debilidad debía ser castigada con la aniquilación. Por ello preconizó la destrucción de todo y todos.
El nazismo fue el totalitarismo más monstruoso que ha conocido el mundo. El juicio de Nuremberg (noviembre de 1945-octubre de 1946) mostró su inhumanidad aborrecible; fue un juicio contra el horror y la barbarie.

La ideología nazi.
La ideología del partido nazi se resume en su gran frase de propaganda: “Ein Volk, ein Reich, ein Führer” (Un Pueblo, un Imperio, un Jefe).



- Ein Volk (un solo pueblo). Se refiere al pueblo alemán, representante de la raza aria, superior a las demás. Sus lemas son explícitos: “Tú no eres nada, tu pueblo lo es todo”. El partido nazi debía mantener la pureza de la raza. Se promulgaron las leyes de Nuremberg, 1933, prohibiendo el matrimonio o cualquier relación con los judíos. En 1942 se decidió el exterminio físico total de los judíos, como primer paso para la aniquilación de los pueblos inferiores (los latinos, como el español o el italiano, en el futuro mundo nazi debían ser pueblos de esclavos, cuya natalidad debería ser controlada para lograr su paulatina sustitución demográfica a largo plazo por los arios). Respecto a este feroz antisemitismo, Burleigh, en la senda de Brächer, considera: “Nada inexorable obligaba a Alemania a convertirse en verdugo del pueblo judío”, pero la crisis económica de la posguerra, rematada en la crisis de 1929, destruyó el equilibrio social e ideológico del país, dejándolo al final en manos de fanáticos antisemitas. Goldhagen, en cambio, opina que todo el pueblo alemán es responsable de participar en la represión nazi.
Claudio Magris ha apuntado la enorme pérdida que esto supuso para Alemania:
“Nosotros, que tenemos presente el nazismo, nos olvidamos de lo que fue la enorme simbiosis judeoalemana. En Europa, la cultura alemana y la cultura judía han tenido una gran simbiosis. Sobre todo en la Europa centro-oriental se consideraba al judaísmo portador de esa gran y culta Alemania. Franz Werfel decía que el gueto de Praga era el bastión del germanismo frente al Este. Esta cultura judeoalemana fue el elemento supranacional que permitió dar una unidad cultural a Europa, y unir a rumanos, húngaros... Pensemos en el patriotismo judeoalemán de la Primera Guerra Mundial. Alemania, al amputarse este elemento, se amputó una fuerza enorme ligada a su propia esencia. Es evidente que existía una tradición antisemita, pero en Alemania coexistía con este otro elemento. Ningún otro país de Europa ha necesitado la cultura judía como Alemania para ser él mismo.”




- Ein Reich (un imperio). De acuerdo con la teoría racista, proponía la creación de una gran nación alemana que unificara todas las tierras donde vivían alemanes, y para cuyo desa­rrollo económico era necesaria la conquista y colonización germana de nuevas tierras (la teoría del Lebensraum, “espacio vital”), que facilitaran materias primas y alimentos y compraran los productos industriales alemanes. En su libro Mein Kampf (Mi lucha, 1925), Hitler aseguraba que estas tierras estaban en el Este (Polonia, Ucrania), habitadas por pueblos eslavos, considerados una raza inferior; y el pueblo alemán debía conquistar esas tierras y aniquilar a los eslavos, con el fin de dejarlas libres para su posterior colonización.




- Ein Führer (un jefe). Un líder indiscutible que acapare todo el poder y dirija el país con autoridad. “Führer manda; nosotros te obedecemos”. Este jefe era exaltado en grandes fo­tografías, espectaculares desfiles y concentraciones, en campañas de propaganda entre el pueblo y, sobre todo, entre la juventud a la que se educó en las ideas nazis para asegurar la aceptación masiva entre el pueblo. Es evidente la enorme importancia de la personalidad de Hitler en el nazismo: su fascinación sobre las masas, la simplicidad de su discurso, sus odios y temores, lo inquebrantable de sus propósitos (ya en 1925 avisaba que exterminaría a los judíos). Todos estos rasgos personales marcaron la política nazi, aunque objetivamente sólo podían llevar al desastre. Pero no hay que exagerar el papel de Hitler: si no hubiera existido habría surgido otro líder encarnando similares ideas. El historiador alemán Martin Brozat ha apuntado que el régimen era de “dictador débil”, con una poliarquía en la que Hitler sólo tenía un poder limitado, pero Burleigh apunta que era más bien un régimen de “delegación”, en el que él podía ejercer todo el poder sin discusión si lo deseaba.
Al mismo tiempo había un culto a la violencia, hasta extremos patológicos, como prueba una anécdota: “Los animales sufren, padecen angustia y temor. En ocasiones, incluso piedad. Los torturadores nazis de Erich Mühsam, poeta judío alemán detenido en 1933, tuvieron la idea de meter en su celda a un chimpancé que habían capturado en la casa de un científico también detenido. Esperaban que el simio se ensañase con el torturado, cuyo aspecto era lamentable. En lugar de eso, se abrazó al prisionero y lamió sus heridas. Frustrados por esa reacción del animal, la de los guardias fue torturar y matar al chimpancé, que había demostrado tener más piedad, piedad animal, entre seres vivos, que ellos.” 

FUENTES.
El nazismo alemán y el III Reich.
Internet.

Películas.
El gran dictador (1940), de Charles Chaplin.
¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg) (1961), de Stanley Kramer.
La caída de los dioses (1969), de Luchino Visconti.
Cabaret (1972), de Bob Fosse.
El Hundimiento (2004), de Oliver Hirschbiegel refleja su caída final y aclara varios puntos de sus ideas autodestructivas.

13 minutos para matar a Hitler (2016). Alemania. Género: histórico. Dirección: Oliver Hirschbiegel. El atentado frustrado del carpintero Georg Elser en una cervecería de Múnich, el 8 de noviembre de 1939. Reseña de Belinchón, G. El día en que carpintero casi mata a Hitler. “El País” (5-III-2016) 33.

Documentales.
El triunfo de la voluntad (1935). Dirección: Leni Riefenstahl. 
Olimpiada (1936). Dirección: Leni Riefenstahl. El documental sobre la Olimpiada de Berlín de 1936 que mejor resume en imágenes la ideología nazi.
Tercer Reich: el ascenso y la caída (2010). Dirección: Nicole Rittenmeier y Seth Skundrick, 
Hitler (2011). Documental de dos horas sobre Hitler, con imágenes inéditas y otras coloreadas, realizado por la directora Isabelle Clark y producción de Louis Vaudeville (el mismo productor de la serie Apocalipsis sobre la II Guerra Mundial). Reseña de Antón, Jacinto. Sacarle los colores a Hitler. “El País” Domingo (8-I-2012) 12-13.
El ascenso del partido nazi (2014). Dirección: Kim Hogg.


Crónica del Tercer Reich. Documental de 4 partes (4 horas) de “Der Spiegel”.

Exposiciones.
*<Memòria dels camps. Fotografies del camps de concentració i d=extermini nazis (1933-1999)>. Barcelona. MNAC (2002). Cat. 246 pp.

Libros. Orden alfabético.
Aly, Götz. La utopía nazi. Crítica. Barcelona. 2006. Entrevista (48-49) y reseña de Casals, Xavier. La seducción nazi. Dinero y bienestar para todos“Clío. Revista de Historia”, Vol. 6, nº 64 (II-2007) 44-49.
Badia, Gilbert. Introducción a la ideología nacional-socialistaAyuso. Madrid. 1971. 53 pp.
Bettelheim. Charles. La economía alemana bajo el nazismo. Fundamentos. Madrid. 1972. 2 vols.
Bracher, Dietrich K. La dictadura alemana. Génesis, estructura y consecuencias del nacionalsocialismo. Alianza. Madrid. 1973. 2 vols.
Burleigh, Michael. El Tercer Reich, una Nueva Historia. Taurus. 2002. 915 pp.
Carsten, Francis L. La ascensión del fascismo. Seix-Barral. Barcelona. 1975. 466 pp.
Colloti, Enzo. La Alemania nazi: de la República de Weimar a la caída del régimen hitleriano. Alianza. Madrid. 1973. 400 pp.
D’Almeida, Fabrice. El placer de los dioses. Taurus. Madrid. 2008. Reseña de Gregorio Belinchón. “Mi Führer, ¿me concede este vals?”. “El País” (2-VI-2008) 46. La relación entre los nazis y las élites alemanas.
Davidson, Eugene A. Cómo surgió Adolfo Hitler. Nacimiento y ascenso del nazismo. FCE. México. 1981. 680 pp.
Evans, Richard J. La llegada del III Reich 1923-1933. Península. Barcelona. 2005. 671  pp.
Evans, Richard J. El III Reich en el poder 1933-1939. Península. Barcelona. 2007. 880 pp.
Evans, Richard J. El III Reich en guerra 1939-1945. Península. Barcelona. 2011. 1.208 pp. [disonancias-zapata.blogspot.com/2011_06_29_archive.html] Entrevista a Richard J. Evans (1947), profesor de Cambridge, historiador británico, al final de su trilogía sobre el Tercer Reich.
Gallego, Ferran. De Múnich a Auschwitz. Una historia del nazismo, 1919-1945. Plaza & Janés. Barcelona. 2001. 520 pp.
Gallego, Ferran. Todos los hombres del Führer. La élite del nacionalsocialismo, 1919-1945. Debate. Madrid. 2006. Reúne 12 biografías de los prohombres nazis que rodeaban a Hitler: Goebbels, Goering, Himmler, Speer, Bormann, Drexler, Streicher, Strasser, Röhm, Ley, Von Schirach, Rosenberg. Dos de ellos, Strasser y Röhm, fueron eliminados por el propio Hitler en 1934. Reseña de Antón, Jacinto. La variopinta cuadrilla de Hitler“El País” (4-XII-2006) 43.
Gellatelly, Robert. No sólo Hitler. La Alemania nazi entre la coacción y el consenso. Crítica. Barcelona. 2002. 438 pp.
Goebbels, Joseph. Goebbels: Diario de 1945. Introducción de Rolf Hochhuth. La Esfera. Madrid. 2007 (1977 alemán). 512 pp. Diario del 28-II a 10-IV-1945. Reseña de Ruiz-Manjón, Octavio. “El Cultural” (1-XI-2007) 23.
Gray, Ronald. Hitler y los alemanes. Akal-Cambridge Universidad. Madrid. 1995 (inglés 1991). 32 pp.
Kershaw, Ian. Hitler. Península. Barcelona. 2 vols. Vol. I. 1918-1936. 1999. 773 pp. Vol. II. 1936-19452000. 1069 pp. En inglés hay una versión más compacta de esta biografía de referencia: Adolf Hitler. 1889-1936. Penguin Books. Londres. 1998. 845 pp.
Klein, Claude. De los espartaquistas al nazismo. La República de Weimar. Península. Barcelona. 1970. Sarpe. Madrid. 1985. 169 pp.
Koonz, Claudia. La conciencia nazi. La formación del fundamentalismo étnico del Tercer Reich. Paidós. Barcelona. 2005 (2003 inglés). 409 pp. El desarrollo de la ideología racista en 1933-1939. Koons es profesora de Historia en la Duke University.


Knopp, Guido. Secretos del Tercer Reich. Crítica. Barcelona. 2013. Los secretos de la vida cotidiana de Hitler. Galán, Lola. Los pecados de Hitler. “El País” (17-II-2013) 46.
Moreno Julià, Xavier. Hitler y Franco. Diplomacia en tiempos de guerra (1936-1945). Planeta. Barcelona. 2007. 789 pp.
Overy, Richard. Dictadores. Tusquets. Barcelona. 2006. 891 pp. Comparación de Hitler y Stalin. Reseña de Bastenier, M. Á. El siglo XX fue así. “El País”, Babelia 792 (27-I-2007) 11.
Padfield, Peter. Himmler, el líder de las SS y la Gestapo. La Esfera de los Libros. Madrid. 2003. 840 pp.
Rees, Laurence. El oscuro carisma de Hitler. Trad. de Gonzalo García. Círculo de Lectores. Barcelona. 2013. 464 pp. Laurence Rees (Ayr, Escocia, 1957), historiador y documentalista, es productor y director creativo de la BBC. Especialista en la II Guerra Mundial y el Holocausto. Ha ganado numerosos premios por sus ensayos y documentales.
Sala Rose, Rosa. Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo. Acantilado. Barcelona. 2003. 509 pp.
Schad, Martha. Mujeres contra Hitler. Península. Barcelona. 2003. 289 pp.
Spotts, Frederic. Hitler y el poder de la estética. Antonio Machado Libros. Sevilla. 2011. La utilización por el nazismo de la estética.
Thorton, Michael J. El nazismo (1918-1945)Orbis. Barcelona. 1987. 189 pp.
Tooze, Adam. The Wages of Destruction. The Making and Breaking of the Nazi EconomyViking. Nueva York. 2007. 802 pp. Un libro de referencia sobre la economía nazi desde la subida al poder de Hitler hasta el final de la II Guerra Mundial.
Urwand, Ben. The Collaboration. Belknap Press. Harvard. 2013. 336 pp. Monografía sobre la colaboración de las ‘majors’ estadounidenses del cine con el Tercer Reich, censurando películas o interrumpiendo proyectos. Reseña-entrevista de García, Toni. Cuando Hitler mandó en Hollywood. “El País” (25-X-2013) 45.
Viñas, Ángel. La Alemania nazi y el 18 de Julio. Alianza. Madrid. 1974. 558 pp. Las relaciones entre nazis y rebeldes españoles.

Artículos. Orden cronológico.
AA.VV. Friedländer, Saul; Maier, Hans; Reich, Jens; Szczypiorski, Andrzej. Die Verführungskraft des Totalitären (El poder de fascinación del totalitario). Número extraordinario de Hannah-Arendt-Institut. Dresde (XII-1996). 54 pp. Friedländer: Die Faszination des Nationalsozialismus (La fascinación del nacionalsocialismo, artículo no traducido al español), sobre la atracción estética del nazismo.
Solar, David; et al. Dossier Alemania, 1933: La hora de Hitler.”La Aventura de la Historia”, año 5, nº 52 (II-2003) 35-55.
Ellegiers, Sandra. Habermas y Fest, en el laberinto del revisionismo histórico. “El País” (6-XI-2006) 59. Sobre la revisión del nazismo y Auschwitz.
Bedoya, Juan G. Entrevista. Jürgen Habermas / Filósofo. “No tuve ninguna posibilidad de identificarme con los nazis”. “El País” (3-XII-2006) 49.
Casals, Xavier. Arqueólogos nazis. “Clío” Vol. 3, nº 73 (2007) 24-33.
Casanova, Julián. El día de la vergüenza. “El País” Domingo (27-I-2008) 8-9. El ascenso de Hitler al poder.
Comas, José. Esvásticas en el pentagrama. Vela del Campo, J. Á. Colaboracionismo y genialidad. “El País” (3-XI-2007) 46. La colaboración nazi de la Filarmónica de Berlín y su director Otto Klemperer, en un documental, La orquesta del Reich, de Enrique Sánchez Lansch (Gijón, 1963).
Peces Barba, Gregorio. La ideología del enemigo total. “El País” (1-VII-2008) 43. Sobre la ideología fascista de Carl Schmitt.
Antón, Jacinto. Sacarle los colores a Hitler“El País” Domingo (8-I-2012) 12-13. Presenta un documental de dos horas sobre Hitler, con imágenes inéditas y otras coloreadas, realizado por la directora Isabelle Clark y producción de Louis Vaudeville (el mismo productor de la serie Apocalipsis sobre la II Guerra Mundial).
Gómez, Juan. ‘Viajo a Auschwitz. Besos: Tu Heini’. “El País” (27-I-2014) 4. La correspondencia privada de Himmler.

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