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jueves, 31 de octubre de 2013

HMC UD 15.1. El fascismo: Las características generales.

HMC UD 15. EL FASCISMO: LAS CARACTERÍSTICAS GENERALES.


Mussolini y Hitler.

Definición y características generales.
El fascismo es una ideología totalitaria, que no tiene una doctrina única, sino un conglomerado de teorías, más o menos adaptadas a la cultura de cada país y la voluntad de sus jefes respectivos, y que se resumen en un rasgo determinante: la supremacía del poder del jefe sobre el hombre-masa. 
Pero hay además otras características comunes a la mayoría de los regímenes fascistas.
Totalitarismo antiliberal.
El poder absoluto del individuo supremo es el principal rasgo ideológico del fascismo, al que se subordinan los demás rasgos. Por tanto, se rechaza el sistema liberal democrático, de equilibrio entre poderes y de participación de la colectividad. Sólo debe haber un partido, que gobierne sin necesidad de elecciones, sin participación popular, restringida esta a la aclamación acrítica del líder.
Concentración del poder en el caudillo (Duce, Führer).
El partido único está formado por los considerados verdaderos patriotas, organizados en una estricta jerarquía bajo el mando incondicional del jefe, que acapara todo el poder (salvo el que delegue) y fija las ideas y los programas de gobierno. A este hombre providencial se le rinde un auténtico culto en vida y se le debe obediencia ciega, porque encarna el gran destino de la nación.
Eliminación de toda oposición política.
Se suprimen los otros partidos políticos, quedando prohibida su actuación y propaganda. Los opositores son encarcelados o eliminados físicamente.
Nacionalismo radical.
Se exalta el mito de la Nación, reunión del Pueblo con unos criterios históricos, étnicos, lingüísticos...
En España se usaron también criterios religiosos. En cambio, el fascismo italiano era laico, aunque mantuviese excelentes relaciones con la Iglesia desde 1929, mientras que el na­zismo era antirreligioso, porque la religión, tanto la católica como la protestante, con sus estructuras políticas propias, era vista como una competidora ideológica. Esto explica que el partido nazi persiguiera a muchos sacerdotes cristianos, así como que en 1933-1945 apostataran cerca de dos millones de católicos alemanes.
Racismo.
Se considera que la Nación está compuesta por una raza única, con un predominio sobre las otras razas. En Alemania es el predominio de la raza pura aria, que debe eliminar a las razas inferiores, sobre todo los judíos. Pero este carácter será importante sólo en el nazismo, mientras que será muy débil en el fascismo italiano o español.
Desigualdad entre los hombres y hombre/mujer.
Hay una desigualdad natural entre los hombres, entre los jefes y los subordinados, así como entre el hombre y la mujer siempre inferior y confinada en el hogar. Detrás de esta desigualdad femenina se halla el miedo a que los hombres pierdan el poder doméstico, laboral y económico, y en muchos casos se legitima con la idea de que el hombre en paro encuentre trabajo y de que la mujer cuide a los hijos.
Expansionismo exterior y militarismo.
Es una variante del imperialismo. Se quiere alcanzar el espacio vital (Lebensraum) para la expansión futura de la nación, lo que necesariamente pasa por la expansión imperialista en Europa y otros continentes. Los alemanes tienden hacia el Este, que debe ser colonizado; los italianos hacia el Mediterráneo y Etiopía; o los españoles hacia Marruecos.
Para lograr esta expansión se ensalzan los valores militares: fuerza, valor, agresividad y la superioridad del soldado sobre el civil.
Autarquía económica.
Se defiende la total autosuficiencia del país en la producción de la mayoría de los alimentos, materias primas, energía y productos industriales. Debe asegurarse un superávit comercial y de la balanza de pagos, y una moneda fuerte. Rasgos de la política económica son: el proteccionismo aduanero, la intervención estatal, los monopolios estatales y el apoyo a la concentración en carteles industriales y financieros.
Apoyo social en las clases burguesas y pequeño-burguesas.
El fascismo se apoya socialmente sobre todo en las clases altas y medias: la alta burguesía que teme el ascenso del comunismo y las clases medias que sufren por la crisis económica y la presión de un proletariado que crece demográficamente.

FUENTES.
Libros de totalitarismo.
Arendt, Hanna. Los orígenes del totalitarismo. Taurus. Madrid. 1980. 618 pp.
Nolte Aramburu, Ernst. El fascismo de Mussolini a Hitler. Luis de Caralt. Barcelona. 1971. 384 pp. Filósofo chileno discípulo de Heidegger, con obras sobre los totalitarismos de la primera mitad del s. XX.
Nolte, Ernst. La crisis del sistema liberal y los movimientos fascistas. Península. Barcelona. 1975. 350 pp.
Parker, R.A.C. El siglo XX (1918-1945). Siglo XXI. Madrid. 1984. 440 pp. Hay muchas referencias al fascismo en este libro generalista.


Wiskeman, Elizabeth. La Europa de los Dictadores. 1914-1945. Siglo XXI. Madrid. 1978. 301 pp.