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viernes, 27 de diciembre de 2013

El economista español Ángel Ubide (1969).

El economista español Ángel Ubide (1969).

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Ángel Ubide (1969), licenciado en Ciencias Económicas en la Universidad de Zaragoza (1992) y doctor en el European University Institute de Florencia (1996), fue analista de Tudor Investment Corporation y en 2013 es senior fellow del Peterson Institute for International Economics en Washington. Ha colaborado con el FMI y el PSOE.
Experto en política monetaria, su pensamiento es una fusión muy interesante y razonada de elementos neoliberales y neokeynesianos. Fue partidario al inicio de la crisis de 2008 de la austeridad presupuestaria y las reformas estructurales severas, aunque después, ante la persistente gravedad de la crisis actual, ha aconsejado que la autoridad monetaria europea inyecte más liquidez y se haga una política fiscal más redistributiva a favor de los necesitados.
Ubide, en Política monetaria, desempleo y estabilidad financiera [“El País” Negocios 1.439 (2-VI-2013)] explica la crisis actual en un excelente artículo divulgativo, en el que trasluce su pensamiento sobre la política económica y sus instrumentos:
‹‹Qué debería hacer la política monetaria cuando no hay inflación, el desempleo es altísimo, pero las secuelas de la reciente crisis financiera todavía están recientes y hay miedo de estar ya creando una nueva burbuja? En conferencias por todo el mundo, académicos y banqueros centrales llevan tiempo debatiendo esta disyuntiva. ¿Estaremos creando con estos tipos de interés tan bajos otra crisis financiera futura? Este debate se combina con la incertidumbre sobre el proceso de salida de la política monetaria no convencional —la política monetaria que hemos presenciado en los últimos años, dedicada sobre todo a la compra de activos varios, y no a la subida o bajada de los tipos de interés. Se nota un deseo enorme de volver a los viejos tiempos, cuando la política monetaria era “aburrida”, en palabras del saliente gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, cuando el debate se centraba, casi siempre, en la alternativa entre no hacer nada o subir o bajar los tipos de interés un 0,25%. Los banqueros centrales añoran esos días. Pero lo más probable es que los viejos tiempos tarden mucho en volver, y debemos preparar el sistema económico, institucional y de gestión de riesgos para un largo periodo de política monetaria interesante.
La discusión de las últimas semanas sobre la estrategia de salida de la Reserva Federal de EE UU es una buena muestra de estos dos debates. La Fed lleva varios meses comunicando a los mercados que el programa de compras de activos podría estar llegando pronto a su fin, o al menos que se podría reducir la magnitud de las compras mensuales. En estos momentos, la Fed compra 85.000 millones de dólares al mes de bonos del Tesoro e hipotecas titulizadas. Es posible que, llegado el otoño, con la economía estadounidense en una suave aceleración, la Fed decida reducir el ritmo de compras de activos y, según las actas de su última reunión, podría culminar el proceso a finales de este año o a principios de 2014.
Muchos se preguntan cómo es posible que la Fed se esté ya planteando una reducción del estímulo (que no un tensionamiento, ya que ha dejado claro que los tipos no subirán hasta que el desempleo haya caído, como mínimo, al 6,5%), cuando el paro es todavía muy elevado; la inflación, baja, y el crecimiento, débil. A su vez, otros se plantean que es posible que esta estrategia haya generado recalentamientos en varios mercados, y que la única razón por la cual se mantiene la euforia bursátil es que la Fed sigue comprando bonos.
El debate recuerda a algunos la experiencia de 1994, cuando los tipos de interés a largo se dispararon en el momento en que la Fed comenzó el proceso de tensionamiento, generando fuertes pérdidas. A otros recuerda el periodo de exuberancia irracionalcuando Alan Greenspan, en 1996, alertaba a los mercados de la posibilidad de una burbuja —que continuó cuatro años más, hasta que finalmente explotó—. La experiencia de las últimas dos décadas ha avivado el debate sobre las opciones de política: ignorar las burbujas, ya que no se pueden predecir o identificar en tiempo real, o tratar de evitarlas. Parece que la mayoría ha cambiado, y ahora se decanta por tratar de evitar las burbujas, aunque suponga un coste en función del crecimiento, y por tanto, la ansiedad que produce este largo periodo de tipos de interés bajos.
Sin embargo, en momentos de alto desempleo combinados con sistemas bancarios débiles, la disyuntiva no es sencilla. Es muy probable que la inflación de salarios se mantenga baja en los próximos años, y es muy probable que el crecimiento del crédito sea reducido, ya que la aversión al riesgo en el sector bancario, y en el sector privado en general, ha aumentado. En estos casos, el mecanismo de transmisión de la política monetaria es sobre todo a través del efecto riqueza —y esto requiere una aceleración de los precios de los activos antes de que se acelere el crecimiento—. El problema es que no tenemos una buena manera de evaluar el valor fundamental de los activos financieros, y, por tanto, la decisión de tensionar las condiciones monetarias solo para calmar la inflación de activos conlleva una incertidumbre mayor de lo normal. Además, la experiencia demuestra que, si de verdad hay un comportamiento de burbuja, las subidas de tipos no son muy eficaces para frenarlo, como se vio en los dos últimos episodios. Socialmente, y políticamente, la decisión es compleja: reducir con certeza el crecimiento a corto plazo para evitar un incierto problema futuro.
La alternativa es no hacer nada y adoptar políticas macroprudenciales, es decir, endurecer la regulación de tal manera que los bancos tengan un mayor colchón de capital en caso de pérdidas y se eviten las prácticas arriesgadas en la concesión de préstamos. Al fin y al cabo, la causa fundamental de la crisis hipotecaria en Estados Unidos fue la regulación increíblemente laxa que permitía la concesión de hipotecas prácticamente imposibles de devolver, y no el nivel de los tipos de interés. Pero conviene recordar que las políticas macroprudenciales no son la panacea: al fin y al cabo, España fue un líder con las provisiones anticíclicas y no logró evitar que el sector inmobiliario se recalentara de manera excesiva.
Otra alternativa es incrementar la incertidumbre como medida de tensionamiento. Una de las herramientas de relajación de la política monetaria de los últimos años ha sido la comunicación, sobre todo en Estados Unidos, donde a base de promesas y declaraciones sobre la evolución futura de los tipos de interés se ha querido inducir una reducción de la aversión al riesgo —esencialmente, el mensaje era “No te preocupes, estamos aquí para ayudarte”—. De manera simétrica, la eliminación de esta certidumbre servirá para evitar que el péndulo se deslice demasiado hacia el otro lado y se generen transacciones cuyo éxito dependa, sobre todo, de la estabilidad de tipos a niveles demasiado bajos. La certeza —más que el nivel— de la evolución futura de tipos es un factor determinante del apalancamiento financiero.
En cierta medida, la política monetaria de los últimos años ha operado como un seguro: ante la incertidumbre y el miedo excesivos, los banqueros centrales no han tenido más remedio que absorber la parte del riesgo que el sector privado no quería tomar. Se podría afirmar que la estabilidad financiera ha adoptado un papel preponderante frente a la estabilidad de precios. La cuestión será la siguiente: con el riesgo de inflación neutro o a la baja, ¿merecerá la pena tratar de reducir el desempleo un poco más, o más rápido, a cambio de crear un problema financiero, potencial e incierto, más adelante? ¿Es la estabilidad financiera necesaria para la estabilidad de precios? ¿O es al revés, ya que sin estabilidad de precios y crecimiento saludable no se puede tener estabilidad financiera? ¿Cuál es el nivel de riesgo óptimo? ¿Cómo se define la estabilidad financiera? No será una decisión fácil, y seguro que no será aburrida.››

Fuentes.
Internet.
[http://www.iie.com/staff/author_bio.cfm?author_id=635] Biografía en el Peterson Institute.
[http://elpais.com/autor/angel_ubide/a] Enlace a los artículos del autor en el diario "El País".
[http://www.eui.eu/Documents/Research/EUIPublications/EUIReview/EUIReviewSpring07.pdf]Ubide, Ángel. Un doctorado en el IUE: una gran experiencia (pp. 23-24), sobre su preparación internacional en el doctorado en el European University Institute de Florencia en 1992-1996.
Artículos.
Ubide, Á. La travesía del desierto. “El País” Negocios 1.418 (6-I-2013) 17.
Ubide, Á. Un euro fuerte. “El País” (6-II-2007) 65.
Ubide, Á. Pagar para reformar. “El País” (8-V-2007) 87.
Ubide, Á. Aprender a crecer despacio. “El País” (15-IV-2008) 32.
Ubide, Á. La divergencia fiscal transatlántica. “El País” Negocios (20-II-2011) 19. Relación con artículo coetáneo de Sachs.
Ubide, Á. Corrupción y crecimiento. “El País” Negocios 1.424 (17-II-2013) 19.
Ubide, Á. Cambiar la narrativa. “El País” Negocios 1.433 (21-IV-2013) 23.
Ubide, Á. Austeridad inteligente. “El País” Negocios 1.436 (12-IV-2013) 25. Una revisión del mejor mix de políticas fiscales y monetarias, poniendo fin a una austeridad excesiva que contrae la economía.
Ubide, Á. Política monetaria, desempleo y estabilidad financiera. “El País” Negocios 1.439 (2-VI-2013) 25.
Ubide, Á. Brasil, segunda transición. “El País” Negocios 1.442 (23-VI-2013) 23.
Ubide, Á. La Reserva Federal muestra el camino. “El País” Negocios 1.445 (14-VII-2013) 15.
Ubide, Á. Emergentes sin chispa. “El País” Negocios 1.448 (4-VIII-2013) 13. Las economías emergentes se debilitan y los países desarrollados deberán compensarlo aumentando su demanda.
Ubide, Á. Política monetaria, desempleo y estabilidad financiera. “El País” Negocios 1.439 (2-VI-2013) 25.
Ubide, Á. Panorama otoñal. “El País” Negocios 1.451 (25-VIII-2013) 13. Optimismo si el BCE apoya el crecimiento.
Ubide, Á. No seamos complacientes. “El País” Negocios 1.454 (15-IX-2013) 17. La salida de la crisis en Europa será lenta.
Ubide, Á. Cuidado con las soluciones sencillas para temas complejos. “El País” Negocios 1.457 (6-X-2013) 21. Advierte contra las simplificaciones sobre teoría y política económica que encubren una ideología, como ocurre en los casos del Tea Party o el independentismo catalán.
Ubide, Á. El Tea Party, Alemania, Escocia y Cataluña. “El País” Negocios 1.460 (27-X-2013) 21. Avisa de los graves peligros económicos de una independencia catalana, para todas las partes y especialmente para Cataluña.
Ubide, Á. La inestabilidad de precios. “El País” Negocios 1.463 (17-XI-2013) 19. La amenaza para Europa no es la inflación sino la deflación, debido a las políticas rácanas impulsadas por Alemania y sus aliados del Norte, cuyos representantes en el BCE votan como una piña nacional, ajenos al análisis de los datos.
Ubide, Á. Memorias de la crisis. “El País” Negocios 1.466 (8-XII-2013) 19. Los responsables económicos en la época del inicio de la crisis explican sus decisiones.
Ubide, Á. Tres lecciones de 2013. “El País” Negocios 1.469 (29-XII-2013) 15. La política monetaria es asimétrica (los bancos centrales pueden reducir con facilidad la inflación pero tienen pocos instrumentos para combatir la deflación), la política sigue dominando a la economía (el fallido rescate de Grecia evidencia la lentitud e ineficacia de los políticos, que solo intervienen a golpe de encuestas) y la mayoría de las economías emergentes ha desaprovechado estos años para acometer las reformas necesarias para mejorar su crecimiento potencial. Ubide también propone repartir de manera más igualitaria los ingresos para que el crecimiento sea más sostenible.
Ubide, Á. Pobreza y desigualdad. “El País” Negocios 1.472 (19-I-2014) 17. Análisis de las crecientes desigualdades en la sociedad estadounidense.
Ubide, Á. El eterno retorno. “El País” Negocios 1.475 (9-II-2014) 17. Sobre la situación económica mundial en 2014.
Ubide, Á. ¿Cómo razona el BCE? “El País” Negocios 1.478 (2-III-2014) 21.
Ubide, Á. El éxito de la ‘Abeconomía’. “El País” Negocios 1.481 (23-III-2014) 19. La austeridad monetaria impuesta en Japón desde 1990 y no funcionó, lo que debería servir de enseñanza.
Ubide, Á. La división norte-sur en la zona euro. “El País” Negocios 1.484 (13-IV-2014) 17.
Ubide, Á. La digitalización del empleo. “El País” Negocios 1.487 (4-V-2014) 17.
Ubide, Á. Por una Europa fuerte. “El País” Negocios 1.490 (25-V-2014) 17.
Ubide, Á. El sonambulismo europeo. “El País” Negocios 1.496 (6-VII-2014) 17.
Ubide, Á. El tamaño y la informalidad. “El País” Negocios 1.499 (27-VII-2014) 15. Reformar para exportar.
Ubide, Á. El dilema de Renzi. “El País” Negocios 1.502 (17-VIII-2014) 15.
Ubide, Á. Siete años de tipos de interés cero. “El País” Negocios 1.505 (7-IX-2014) 14.
Ubide, Á. La irracionalidad independentista. “El País” Negocios 1.508 (28-IX-2014) 17.
Ubide, Á. La hora del helicóptero. “El País” Negocios 1.511 (19-X-2014) 20. Urge un plan de inversiones para reactivar la economía europea.
Ubide, Á. Los caramelos de Podemos. “El País” Negocios 1.514 (9-XI-2014) 19. Critica una propuesta de política económica poco creíble.
Ubide, Á. La montaña rusa. “El País” Negocios 1.520 (21-XII-2014) 16.
Ubide, Á. Una ventana al nuevo curso. “El País” Negocios 1.523 (11-I-2015) 13. Previsiones para 2015 tras la caída del precio del petróleo.
Ubide, Á. Cambio en Atenas, para que siga igual. “El País” Negocios 1.527 (8-II-2015) 18.
Ubide, Á. El problema alemán. “El País” Negocios 1.531 (8-III-2015) 18. Alemania debe invertir más, en su propio bien y el de Europa.
Ubide, Á. El rescate de Brasil. “El País” Negocios 1.535 (5-IV-2015) 14. Los graves problemas de la economía brasileña se deben sobre todo a la pésima política anterior del Gobierno de Roussef, que ahora por fin ha variado hacia la disciplina fiscal con un programa de estabilización que exigirá grandes sacrificios.
Ubide, Á. Las cicatrices de la crisis. “El País” Negocios 1.539 (3-V-2015) 18.
Ubide, Á. Viñetas de desigualdad. “El País” Negocios 1.543 (31-V-2015) 17.
Ubide, Á. ¿Por qué no hay inflación? “El País” Negocios 1.547 (28-VI-2015) 18.
Ubide, Á. La productividad se marchita. “El País” Negocios 1.551 (26-VII-2015) 14.
Ubide, Á. Una Europa simétrica, solidaria, y justa. “El País” Negocios 1.555 (23-VIII-2015) 15.
Ubide, Á. China en su laberinto. “El País” Negocios 1.559 (20-IX-2015) 16.
Ubide, Á. La confusión de la Fed. “El País” Negocios 1.563 (18-X-2015) 18.
Ubide, Á. Japón en el espejo. “El País” Negocios 1.564 (25-X-2015) 46.
Ubide, Á. No, no hay que ser como Dinamarca. “El País” Negocios 1.567 (15-XI-2015) 19.
Ubide, Á. Reflexiones de fin de año. “El País” Negocios 1.571 (20-XII-2015) 16.
Ubide, Á. Prepárense para 2016. “El País” Negocios 1.573 (3-I-2016) 14.
Ubide, Á. La conquista de Europa. “El País” Negocios 1.579 (7-II-2016) 16. La germanización económica de Europa muestra su lado negativo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Economista neoliberal...Vale,ahora me explico todo lo que he estado leyendo en el pais estos años.

Anónimo dijo...

... Fue partidario al inicio de la crisis de 2008 de la austeridad presupuestaria y las reformas estructurales severas,.. es decir, dado el resultado de estas polticas europeas, equivocado tanto en el diagnostico como en las medidas a tomar para atajar la crisis, menudo economista... asi nos va en Europa!