Blogs de Antonio Boix

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sábado, 11 de enero de 2014

Dosier: El pensamiento renovador del papa Francisco I.

El pensamiento renovador del papa Francisco I.

La Iglesia Católica: El papado de Francisco I.

Las novedosas declaraciones de Francisco I en los inicios de su pontificado están convulsionando la Iglesia y llenando de esperanza a muchos cristianos en que está vez los grandes cambios necesarios se hagan realidad. He aquí un ramillete de sus mejores frases:

La Iglesia: los problemas y las soluciones.
Los males de la Iglesia.
Servir al Pueblo de Dios y no servirse: ‹‹¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros sacerdotes sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?››
Critica la ideologización de la Iglesia: ‹‹la ideologización del mensaje evangélico que practican sobre todo grupos de élite y que reduce el encuentro con Jesucristo a una dinámica descarnada de autoconocimiento.››
Critica el funcionalismo de la Iglesia: ‹‹Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la ‘hoja de ruta’. La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de ‘teología de la prosperidad’ en lo organizativo de la pastoral.››
Critica el clericalismo de la Iglesia: ‹‹Es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la falta de adultez y de cristiana libertad en buena parte del laicado latinoamericano. O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones o en pertenencias parciales y limitadas.››

La misión de la Iglesia
El compromiso de la Iglesia: ‹‹Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo.››
Las prioridades: ‹‹Veo con claridad –prosigue– que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas... Y hay que comenzar por lo más elemental (…). La Iglesia a veces se ha dejado envolver en pequeñas cosas, en pequeños preceptos. Cuando lo más importante es el anuncio primero: ‘¡Jesucristo te ha salvado!››.
La Iglesia debe comprometerse a trabajar en la vida y los problemas de la gente, en las fronteras o periferias del mundo: ‹‹Me dan miedo los laboratorios porque en el laboratorio se toman los problemas y se los lleva uno a su casa, fuera de su contexto, para domesticarlos, para darles un barniz. No hay que llevarse la frontera a casa, sino vivir en frontera y ser audaces (…). Cuando se habla de problemas sociales, una cosa es reunirse a estudiar el problema de la droga de una villa miseria, y otra cosa es ir allí, vivir allí y captar el problema desde dentro y estudiarlo. Hay una carta genial del padre Arrupe a los Centros de Investigación y Acción Social (CIAS) sobre la pobreza, en la que dice claramente que no se puede hablar de pobreza si no se la experimenta, con una inserción directa en los lugares en los que se vive esa pobreza. La palabra ‘inserción’ es peligrosa, porque algunos religiosos la han tomado como una moda, y han sucedido desastres por falta de discernimiento. Pero es verdaderamente importante››.
Y Bergoglio pone un ejemplo personal: ‹‹Pensemos en las religiosas que viven en hospitales: viven en las fronteras. Yo mismo estoy vivo gracias a ellas. Con ocasión de mi problema de pulmón en el hospital, el médico me prescribió penicilina y estreptomicina en cierta dosis. La hermana que estaba de guardia la triplicó porque tenía ojo clínico, sabía lo que había que hacer porque estaba con los enfermos todo el día. El médico, que verdaderamente era un buen médico, vivía en su laboratorio, la hermana vivía en la frontera y dialogaba con la frontera todos los días. Domesticar las fronteras significa limitarse a hablar desde una posición de lejanía, encerrase en los laboratorios, que son cosas útiles. Pero la reflexión, para nosotros, debe partir de la experiencia.››
La misión de la Iglesia es defender a los pobres: ‹‹No se puede hablar de la pobreza sin experimentarla.›› ‹‹No quiero ser un funcionario de la Iglesia que viene y os da ánimos con palabras vacías, dichas con una sonrisa. Perdonad si estas palabras son un poco fuertes, pero digo la verdad: la falta de trabajo te lleva a sentirte sin dignidad. ¡Donde no hay trabajo no hay dignidad! Y esta tragedia es la consecuencia de un sistema económico que ha puesto en el centro a un ídolo que se llama dinero››.
Sobre el sufrimiento de los pobres (con el ejemplo de sus propios padres en Argentina): ‹‹Me siento muy cercano a los que atraviesan una situación de sufrimiento, a tantos jóvenes sin trabajo, a las personas apuntadas al desempleo o con trabajos precarios, a los empresarios y comerciantes que tienen que hacer muchos esfuerzos para salir adelante. Es una realidad que conozco bien porque vengo de Argentina. Mi padre, de joven, se fue a Argentina lleno de ilusiones por buscar un futuro en América. Y sufrió la terrible crisis de los años treinta. ¡Perdió todo! ¡No había trabajo! Sé que debo hacer todo lo posible para que la palabra ánimo sea una bella palabra dicha de pasada. Quiero que este encuentro me empuje a hacer todo lo posible como pastor y como hombre››.
Sobre el sistema capitalista: ‹‹El actual sistema económico nos está llevando a una tragedia. Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que tiene en el centro a un ídolo que se llama dinero. Pero Dios ha querido que en el centro estén el hombre y la mujer y que lleven adelante el mundo con su trabajo. ¡Pero aquí manda el dinero!››
Sobre el deber hacia los ancianos: ‹‹Y caen los ancianos, porque en este mundo no hay un puesto para ellos. Se trata de una eutanasia escondida: no los cuidamos, no los tenemos en cuenta...››
Una oración improvisada para pedir trabajo: ‹‹¡Señor, míranos! Mira esta ciudad, esta isla. Mira nuestras familias. Señor, a ti nunca te faltó el trabajo, eras carpintero, eras feliz. Señor, nos falta el trabajo. Los ídolos quieren robarnos la dignidad. Los sistemas injustos quieren robarnos la esperanza. Señor, no nos dejes solos. Ayúdanos a ayudarnos entre nosotros, a olvidar el egoísmo. Señor Jesús, a ti no te faltó el trabajo, enséñanos a luchar por el trabajo.››
Sobre quienes utilizan la caridad como un negocio o una manera de llamar la atención: ‹‹A veces también se encuentra la arrogancia en el servicio a los pobres. Algunos hacen alardes, se les llena la boca con los pobres... Sé que esto es humano, pero no está bien. Mejor harían con quedarse en casa”.››

La Iglesia y su cambio
La Iglesia debe renovarse hacia la sencillez y la pobreza: ‹‹A veces perdemos a quienes no nos entienden porque hemos olvidado la sencillez. La lección que la Iglesia ha de recordar siempre es que no puede alejarse de la sencillez (…). Tal vez la Iglesia se ha mostrado demasiado lejana de sus necesidades, demasiado fría para con ellos, demasiado autorreferencial, prisionera de su propio lenguaje rígido; tal vez el mundo parece haber convertido a la Iglesia en una reliquia del pasado, insuficiente para las nuevas cuestiones; quizás la Iglesia tenía respuestas para la infancia del hombre, pero no para su edad adulta. El hecho es que actualmente hay muchos como los discípulos de Emaús: no solo los que buscan respuestas en los nuevos y difusos grupos religiosos, sino también aquellos que parecen vivir ya sin Dios, tanto en la teoría como en la práctica.››
Las protestas de los jóvenes como instrumento de cambio de la Iglesia: ‹‹Salgan a la calle y hagan lío. Que me perdonen los obispos y los curas, pero la Iglesia tiene que cambiar. (…) ¿Somos aún una Iglesia capaz de inflamar el corazón? Hace falta una Iglesia que no tenga miedo a entrar en la noche de los que se han marchado, de escucharlos, de participar en su conversación.››
Las protestas de los jóvenes y el cambio de la Iglesia: ‹‹Quiero que salgan a la calle a armar lío, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos. Que me perdonen los obispos y los curas, pero ese es mi consejo…››
La resistencia de la Curia a los cambios: ‹‹Yo no he visto resistencia. Aunque es verdad que todavía no he hecho tantas cosas. Lo que sí he encontrado es ayuda y gente leal. Por ejemplo, a mí me gusta cuando una persona me dice: 'Yo no estoy de acuerdo', y esto lo he encontrado. 'Yo esto no lo veo, no estoy de acuerdo, yo se lo digo y luego haga lo que quiera': alguien que te dice eso es un verdadero colaborador, y eso lo he encontrado. Pero esos que te dicen: 'Ay, qué bonito, qué bonito, qué bonito', y luego dicen lo contrario en otra parte, todavía no me he dado cuenta. Quizás hay alguno, pero no me he dado cuenta de estas resistencias. En cuatro meses no se pueden encontrar muchas. En cuanto a si hay santos… Hay santos de verdad. Cardenales, sacerdotes, obispos, monjas, laicos… Es gente que reza, que trabaja mucho y que también va, a escondidas, al encuentro de los pobres… Aunque también hay alguno que no es tan santo. Y esos son los que hacen más ruido. Ya sabéis que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Y me duelen esas cosas. Hay algunos que dan escándalo. Tenemos este monseñor en prisión [Nunzio Scarano, acusado de manejar grandes cantidades de dinero negro], y no ha ido a la cárcel porque se pareciera precisamente a la beata Imelda… No era un santo. Son escándalos y hacen daño.››
Mesura y tiempo para los cambios: ‹‹Son muchos, por poner un ejemplo, los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve. Yo soy de la opinión de que se necesita tiempo para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz (…). Pero, mire, yo desconfío de las decisiones tomadas improvisadamente. Desconfío de mi primera decisión, es decir, de lo primero que se me ocurre hacer cuando debo tomar una decisión. Suele ser un error. Hay que esperar, valorar internamente, tomarse el tiempo necesario. La sabiduría del discernimiento nos libra de la necesaria ambigüedad de la vida, y hace que encontremos los medios oportunos, que no siempre se identificarán con lo que parece grande o fuerte››.


La Iglesia como sistema.
La consulta
Consultar las decisiones, una costumbre desde su anterior cargo en Argentina: ‹‹Esto me ha ayudado mucho a optar por las decisiones mejores. Ahora, sin embargo, oigo a algunas personas que me dicen: “No consulte demasiado y decida”. Pero yo creo que consultar es muy importante. Los consistorios y los sínodos, por ejemplo, son lugares importantes para lograr que esta consulta llegue a ser verdadera y activa. Lo que hace falta es darles una forma menos rígida. Deseo consultas reales, no formales. La consulta a los ocho cardenales, ese grupo consultivo externo, no es decisión solamente mía, sino que es fruto de la voluntad de los cardenales, tal como se expresó en las Congregaciones Generales antes del Cónclave. Y deseo que sea una consulta real, no formal››.
Jamás ha sido conservador y ha aprendido a no ser autoritario: ‹‹En mi experiencia de superior en la Compañía, si soy sincero, no siempre me he comportado así, haciendo las necesarias consultas. Y eso no ha sido bueno. Mi gobierno como jesuita, al comienzo, adolecía de muchos defectos. Corrían tiempos difíciles para la Compañía: había desaparecido una generación entera de jesuitas. Eso hizo que yo fuera provincial aún muy joven. Tenía 36 años: una locura. Había que afrontar situaciones difíciles, y yo tomaba mis decisiones de manera brusca y personalista. Es verdad, pero debo añadir una cosa: cuando confío algo a una persona, me fío totalmente de esa persona. Debe cometer un error muy grande para que yo la reprenda. Pero, a pesar de esto, al final la gente se cansa del autoritarismo. Mi forma autoritaria y rápida de tomar decisiones me ha llevado a tener problemas serios y a ser acusado de ultraconservador. Tuve un momento de gran crisis interior estando en Córdoba. No habré sido ciertamente como la beata Imelda, pero jamás he sido de derechas. Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas (…). Todo esto que digo es experiencia de la vida y lo expreso por dar a entender los peligros que existen. Con el tiempo he aprendido muchas cosas››.

Los sacerdotes.
Los sacerdotes cercanos al pueblo: ‹‹Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse. El pueblo de Dios necesita pastores y no funcionarios ‘clérigos de despacho’ (…). En lugar de ser solamente una Iglesia que acoge y recibe, manteniendo sus puertas abiertas, busquemos más bien ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente. El que abandonó la Iglesia a veces lo hizo por razones que, si se entienden y valoran bien, pueden ser el inicio de un retorno. Pero es necesario tener audacia y valor››.

Los obispos.
El papel del obispo: ‹‹El obispo debe conducir, que no es lo mismo que mangonear. Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘psicología de príncipes.››

Las finanzas de la Iglesia.
El IOR, el llamado banco del Vaticano: ‹‹Todo procede de dos vertientes. La primera es que estoy reformando aquello que los cardenales dijeron que se tenía que reformar durante las congregaciones generales [las reuniones preparatorias del cónclave]. Yo me acuerdo que pedía muchas cosas, pensando que sería otro el que las tendría que hacer… La segunda vertiente es la oportunidad. La parte económica pensaba tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que hay que tocar. Sin embargo, la agenda se cambió debido a unas circunstancias que ustedes conocen [los escándalos en el banco del Vaticano], que son de dominio público y que había que enfrentar. Estas cosas suceden en el oficio de gobierno. Uno va por un lado pero le patean un golazo por la parte de allá y lo tiene que atajar, ¿no es cierto? La vida es así y eso es lo lindo de la vida. No sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que tal vez es mejor que sea un banco, otro que es mejor que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay que cerrarlo. Se escuchan estas voces. Yo no sé, me fío del trabajo de las personas que están trabajando en el asunto. En cualquier caso, las características del IOR -sea un banco, un fondo o lo que sea- deben de ser la transparencia y la honestidad.››

La condición de Papa.
La seguridad del Papa y su cercanía a la gente.
La seguridad del Papa: ‹‹Se ha hablado de la seguridad por aquí y por allí. No ha habido ni un incidente. Todo era espontáneo. Gracias a que tenía menos seguridad, he podido estar con la gente, abrazarles, saludarles, sin coches blindados. La seguridad es fiarse de un pueblo. Siempre hay el peligro de que un loco haga algo, pero la verdadera locura es poner un espacio blindado entre el obispo y el pueblo. Prefiero el riesgo a esa locura. La cercanía nos hace bien a todos.››
Sobre su frase de sentirse enjaulado en el Vaticano: ‹‹¿Usted sabe la de veces que he tenido ganas de pasear por las calles de Roma? Porque a mí me gusta andar por las calles, me gustaba tanto y en ese sentido me siento un poco enjaulado. Pero debo decir que los de la Gendarmería vaticana son buenos, son realmente buenos y yo les estoy agradecido. Ahora me dejan hacer algunas cuantas cosas más, pero es su deber garantizar la seguridad. Enjaulado en ese sentido, de que a mi me gusta andar por la calle, pero entiendo que no es posible, lo entiendo. Lo dije en ese sentido. Porque, como decimos en Buenos Aires, yo era un cura callejero.


La convivencia de dos papas.
Su relación con Benedicto XVI: ‹‹La última vez que hubo dos papas o tres papas no se hablaban entre ellos, se estaban peleando a ver quién era el verdadero. Tres llegaron a haber durante el Cisma de Occidente. Hay algo que califica mi relación con Benedicto: yo lo quiero mucho. Siempre lo quise mucho, para mí es un hombre de Dios, es un hombre humilde, que reza. Yo fui muy feliz cuando fue electo Papa. También cuando él renunció para mí fue un ejemplo de un grande, un hombre de Dios, un hombre de oración. Él ahora vive en el Vaticano y algunos me dicen: “¿pero cómo se puede hacer esto, dos papas en el Vaticano, pero no te molesta, él no te hace la revolución en contra?”. Todas esas cosas que dicen, ¿no? Pero yo encontré una frase para esto: es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio. En una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado. El es un hombre de una prudencia exquisita, no se mete. Yo lo digo muchas veces: “santidad, haga su vida, venga con nosotros”. Para mí, es como tener el abuelo en casa, es mi papá. Si yo tuviera una dificultad o tengo algo que no he entendido, puedo llamarlo. Y cuando fui para hablar de ese problema grande de Vatileaks él me lo contó todo con simplicidad. Además, no sé si saben, pero cuando nos habló en el discurso de despedida, el 28 de febrero, dijo: “entre ustedes está el próximo Papa y yo prometo obediencia”. Es un grande.››

La condición del cristiano.
El espíritu del cristiano.
El optimismo del cristiano: ‹‹El cristiano no puede ser pesimista, no puede tener aspecto de quien está de luto perpetuo.››
La esperanza: ‹‹Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El dragón, el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el éxito, el dinero, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad.››

Las enseñanzas y principios de la Iglesia.
‹‹Las enseñanzas de la Iglesia, sean dogmáticas o morales, no son todas equivalentes. Una pastoral misionera no se obsesiona por transmitir de modo desestructurado un conjunto de doctrinas para imponerlas insistentemente››.

‹‹Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio (...). La propuesta evangélica debe ser más sencilla, más profunda e irradiante. Solo de esa propuesta surgen luego las consecuencias morales››.
‹‹No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar››.

La política y la guerra.
La política y el Estado laico.
La política como diálogo: ‹‹Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: diálogo, diálogo y diálogo. El único modo que una persona, una familia o una sociedad crezca es la cultura del encuentro, una cultura en la que todo el mundo tiene algo bueno que aportar y todos pueden recibir algo a cambio. El otro siempre tiene algo que darme cuando sabemos acercarnos a él con actitud abierta y disponible, sin prejuicios. Solo así puede prosperar un buen entendimiento entre las culturas y las religiones, la estima de unas por las otras sin opiniones previas gratuitas. Hoy, o se apuesta por la cultura del encuentro, o todos pierden.››
Los políticos deben tener compromiso social: ‹‹El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza. Que a nadie le falte lo necesario y que se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad.››
Un Estado laico favorece la libertad religiosa: ‹‹La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad.››
Las guerras.
El Papa no ha lanzado todavía en septiembre de 2013 un discurso teórico sobre las guerras,  pero ha rechazado la intervención militar en Siria porque la Iglesia condena el uso de la fuerza y estima que esta solo incrementaría el riesgo de que haya más violencia. Ha solicitado con éxito a las iglesias católicas nacionales en EE UU, Francia, Reino Unido o Alemania a que se opongan abiertamente a que sus Gobiernos ataquen a Siria, pero también ha condenado el uso de las armas químicas por el régimen sirio, y propone como alternativa que la ONU y las grandes potencias hallen una solución diplomática.

La sociedad.
Los jóvenes.
Los jóvenes: ‹‹Los jóvenes no solo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que les propongamos los valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana.››
Los jóvenes: ‹‹Por favor, no dejen que otros sean los protagonistas de los cambios, ustedes son el futuro. (…) No sean cobardes, no balconeen la vida, no se queden mirando en el balcón sin participar, entrad en ella, como hizo Jesús, y construid un mundo mejor y más justo.››
Los jóvenes indignados: ‹‹Son jóvenes que quieren ser protagonistas del cambio. Los aliento a que, motivados por los valores del evangelio, sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas presentes en sus países.››
Las protestas de los jóvenes: ‹‹Salgan a la calle y hagan lío. Que me perdonen los obispos y los curas, pero la Iglesia tiene que cambiar. (…) ¿Somos aún una Iglesia capaz de inflamar el corazón? Hace falta una Iglesia que no tenga miedo a entrar en la noche de los que se han marchado, de escucharlos, de participar en su conversación.››
Las protestas de los jóvenes: ‹‹Quiero que salgan a la calle a armar lío, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos. Que me perdonen los obispos y los curas, pero ese es mi consejo…››

Las mujeres.
Las mujeres: ‹‹No reduzcamos el compromiso de las mujeres en la Iglesia, sino que promovamos su participación activa en la comunidad eclesial. Si pierde a las mujeres, la Iglesia se expone a la esterilidad››
Sobre la participación de las mujeres en la Iglesia y la ordenación de las mujeres: ‹‹Como dije a los obispos, sobre la participación de las mujeres en la Iglesia no nos podemos limitar a las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista… Tiene que haber algo más, hay que hacer una profunda Teología de la Mujer. En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes. La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor. Creo que falta una explicitación teológica sobre esto.››
Hay que afrontar la cuestión del papel de la mujer en la Iglesia: ‹‹Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del ‘machismo con faldas’, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón. Pero los discursos que oigo sobre el rol de la mujer a menudo se inspiran en una ideología machista. Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar. La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad. Es preciso, por tanto, profundizar más en la figura de la mujer en la Iglesia. Hay que trabajar más hasta elaborar una teología profunda de la mujer. Solo tras haberlo hecho podremos reflexionar mejor sobre su función dentro de la Iglesia. En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia››.

Los divorciados.
En cuanto al acceso a los sacramentos de los divorciados vueltos a casar: ‹‹La Iglesia es madre, debe ir a curar a los heridos con misericordia. Si el Señor no se cansa de perdonar, nosotros no tenemos otra elección que ésa. Primero de todo, curar a los heridos. La Iglesia es mamá. Debe ir en este camino de la misericordia, encontrar una misericordia para todos. Pienso que cuando el hijo pródigo volvió a casa, el papá no le dijo “¿quién sos? qué hiciste con el dinero”. No, hizo una fiesta. Quizás luego, cuando el hijo quiso hablar, habló. Pero el padre no sólo esperó, fue a encontrarlo. Esto es misericordia, esto es kairos. En cuanto el problema de la comunión a las personas en segunda unión --porque los divorciados sí pueden hacer la comunión--, creo que esto es necesario mirarlo en la totalidad de la pastoral matrimonial.››
Las nuevas familias: ‹‹Esta es la grandeza de la confesión: que se evalúa caso a caso, que se puede discernir qué es lo mejor para una persona que busca a Dios y su gracia. El confesionario no es una sala de tortura, sino aquel lugar de misericordia en el que el Señor nos empuja a hacer lo mejor que podamos. Estoy pensando en la situación de una mujer que tiene a sus espaldas el fracaso de un matrimonio en el que se dio también un aborto. Después de aquello esta mujer se ha vuelto a casar y ahora vive en paz con cinco hijos. El aborto le pesa enormemente y está sinceramente arrepentida. Le encantaría retomar la vida cristiana. ¿Qué hace el confesor?››.

La sexualidad.
La vida sexual del cristiano.
Sobre la vida sexual: ‹‹La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hable sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia. (…) [Mi postura es] La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.››
Sobre los escándalos sexuales en la Iglesia (la historia de monseñor Battista Ricca, nombrado por el Papa para controlar el banco del Vaticano y en el centro de una polémica por un supuesto pasado de escándalos sexuales): ‹‹ Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónico manda hacer, que es una investigación previa. Y esta investigación no se corresponde con lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto. Yo pienso que muchas veces en la Iglesia con relación a este caso o con otros--, se va a buscar los pecados de juventud. Y se publican. No los delitos, los delitos son otra cosa. Los abusos de menores son delitos. Me refiero a los pecados. Pero si una persona –laico, cura o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida. Y esto para nuestra vida es importante. Cuando confesamos, el señor perdona y olvida. Y nosotros no tenemos derecho a no olvidar.››

Los homosexuales, los gais, las lesbianas.
Sobre el supuesto lobby gay en el Vaticano y los homosexuales: ‹‹Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me he encontrado con ninguno que me dé el carnet de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser una persona gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbys… Este el problema más grande.››
‹‹Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla. Al decir esto he dicho lo que dice el Catecismo. La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal. Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?’. Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia. Cuando sucede así, el Espíritu Santo inspira al sacerdote la palabra oportuna››.

Fuentes.
Libros.

Francisco. El nombre de Dios es Misericordia. Una conversación con Andrea Tornielli. Trad, de Mª Ángeles Cabré. Planeta Testimonio. Barcelona. 2016. 141 pp.
Rubin, Sergio; Anbrogetti, Francesca. El papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio. Ediciones B. Barcelona. 2013. 192 pp. Reseña de Andrés-Gallego, José. “El Cultural” (29-III-2013) 23. Destaca su condición de hombre abierto al conocimiento y al diálogo.

Artículos.
Ordaz, Pablo. El Papa pide una Iglesia irreprochable. “El País” (15-III-2013) 2-3.
Redacción. Bergoglio, en sus propias palabras. “El País” (15-III-2013) 8. Selección de sus pensamientos.
Ordaz, P. Francisco clama en Lampedusa contra ‘la globalización de la indiferencia’. “El País” (9-VII-2013) 6.
Ordaz, P; Arias, Juan. El Papa lanza la cruzada por la igualdad. “El País” (23-VII-2013) 2-3.
Ordaz, P. Bergoglio, un papa sin miedo ni en el Vaticano ni en Río. “El País” (24-VII-2013) 4.
Ordaz, P. Francisco propone un cristianismo alegre, ‘sin cara de luto perpetuo’. “El País” (25-VII-2013) 6.
Ordaz, P. El Papa defiende la ‘laicidad del Estado’. “El País” (28-VII-2013) 5.
Ordaz, P. Francisco denuncia ante los cardenales los fallos de la Iglesia latinoamericana. “El País” (29-VII-2013) 3.
Ordaz, P. El papa Francisco. 'Quién soy yo para juzgar a un gay'. 'Los pecados se perdonan, los delitos no'. “El País” (30-VII-2013) 1-4. Extraordinaria entrevista del Papa en el vuelo de regreso de Brasil a Roma.
Rebossio, Alejandro. El susurro ahora tiene altavoz. “El País” (4-VIII-2013) 31. El Bergoglio arzobispo de Buenos Aires (1998-2013) ya era muy avanzado en ciertos aspectos del cristianismo.
Ordaz, P. Francisco salta a la arena política para movilizarse contra el ataque a Siria. “El País” (6-IX-2013) 4. También condena el ataque químico.
Fraijó, Manuel. La iglesia que quiere el papa Francisco. “El País” (3-IX-2013) 29. El catedrático de Filosofía de la Religión en la UNED revisa el pensamiento del papa sobre el futuro de la Iglesia católica.
Ordaz, P. El Papa gira el timón de la Iglesia. ‘Jamás fui de derechas’. “El País” (20-IX-2013) 36-37. Entrevista amplia a Francisco I del periodista Antonio Spadaro, en “La Civiltà Cattolica”, reproducida en español en “Razón y Fe” [http://ep00.epimg.net/descargables/2013/09/19/70db745cdd5e187f5e34545c8ac67bcd.pdf]
 Arias, Juan. Un papa no papa. “El País” (20-IX-2013) 37.
Ordaz, P. ‘El actual sistema económico nos lleva a la tragedia’. “El País” (23-IX-2013) 33. Francisco I critica en Cerdeña, apoyado por las multitudes enfervorizadas, los excesos del capitalismo especulativo.
Ordaz, P. Francisco reúne al ‘G-8’ para decidir el nuevo gobierno de la Iglesia. “El País” (1-X-2013) 37. Ocho cardenales asesoran al Papa en sus reformas.
Ordaz, P. Francisco: ‘Es el inicio de una Iglesia con una organización más horizontal’. “El País” (2-X-2013) 34. Entrevista del Papa por Eugenio Scalfari del diario “La Repubblica”, en la que aboga por ‘democratizar’ (sin usar la palabra) la Iglesia.
Elorza, Antonio. La renovación del papa Francisco. “El País” (13-I-2014) 25-26. Su contraste con el pensamiento teológico de Ratzinger.
Tamayo, Juan José. Francisco, un año de esperanza y de incógnitas. “El País” (11-III-2014) 31.
Peregil, Francisco. ‘Nunca le vi tan feliz tanto tiempo’. “El País” (12-III-2014) 38-39. Los amigos de Bergoglio informan sobre su pensamiento.
Ordaz, P. Francisco: ‘El seminario no es un refugio para quien tenga problemas psicológicos’. “El País” (15-IV-2014) 34.
Ordaz, P. El Papa pide al clero valentía para hablar y humildad para escuchar. “El País” (7-X-2014) 40. Polémicas afirmaciones sobre la familia y los sacerdotes.
Ordaz, P. El papa Francisco: ‘Dios no tiene miedo a las novedades’. “El País” (20-X-2014) 34. Defiende la apertura de la Iglesia en la beatificación de Pablo VI.
Ordaz, P. El Papa advierte de los 15 males que golpean al Gobierno vaticano. “El País” (23-XII-2014) 38.
Agencias. El Papa recuerda a ‘los niños víctimas de la violencia’ en su mensaje navideño. “El País” (26-XII-2014) 34.
Ordaz, P. La primera encíclica del papa Francisco será sobre ecología. “El País” (2-I-2015) 7.
García, Raquel. ‘¡Nunca más guerras, nunca más!’. “El País” (2-I-2015) 7. Condena la pobreza, la corrupción y la guerra.
Ordaz, P. Un papa contra ‘la casta’. “El País” (16-II-2015) 32. El papa pide a los nuevos cardenales que no se aíslen del sufrimiento del mundo.

Ordaz, P. El Papa lanza una dura condena de la explotación laboral y la evasión fiscal. “El País” (21-II-2015) 10.
Cué, C. E. No se puede ser más argentino que el Papa. “El País” (30-V-2015) 2. Las bromas de Bergoglio acerca de los argentinos muestran su capacidad autocrítica.
Arias, Juan. El nuevo teólogo de la Tierra. “El País” (19-VI-2015) 4.
Cué, C. E.; Ordaz, P. Del Bergoglio conservador al Francisco aperturista. “El País” (14-IX-2015) 8.
Ordaz, P. El Papa abre la Iglesia a quienes viven en ‘situaciones familiares irregulares’. “El País” (9-IV-2016). La exhortación Amoris Laetitia (La alegría del amor) sienta cátedra sobre la familia, el amor, el sexo…
Ordaz, P. Del sexo seguro a la virginidad. “El País” (9-IV-2016).

Bedoya, Juan G. El Papa reivindica a Lutero, el ‘peor hereje’. “El País” (1-XI-2016).