Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

lunes, 6 de enero de 2014

España: la situación actual de la educación.

La situación actual del sistema educativo en España: la LOMCE (ley Wert) y el rechazo de la comunidad educativa.
Las reformas educativas y la situación general de la educación obligatoria son un tema de acuciante actualidad. 

Comparación del gasto de España en educación pública y privada
El gasto anual en los distintos niveles de educación. [http://javiersevillano.es/Laeducacion.htm]

Los recortes en educación emprendidos en la mayoría de las CCAA y desde el Estado por el  Gobierno del PP en 2012-2013 han alcanzado tal grado que han provocado numerosas protestas de las asociaciones de profesores y estudiantes, preocupados por la degradación del servicio público. El malestar llega también a los opositores, a los que se les deniegan las convocatorias de oposiciones o se les cambia de improviso los temarios, ocasionándoles graves perjuicios económicos. 


Fuente: Aunión, J. A. De la facultad al ‘ninismo’. “El País” (26-VI-2013) 37. 

Manifestación de profesores en Madrid en 2012. Foto tomada de "El País".

Los peores cambios son la reducción del número de profesores interinos, la mayor carga de trabajo de los profesores mediante el aumento de la ratio de alumnos por aula y la ampliación del horario, la reducción de la formación del profesorado, la subida de las tasas universitarias, el tajo a las becas y ayudas a alumnos de familias pobres, y la supresión de los programas de refuerzo de los alumnos con problemática de aprendizaje. Menos graves son en principio otros asuntos, como los cambios en la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la promoción por el PP de los centros concertados y privados en detrimento de los públicos, pero sin duda son el complemento necesario para este inmenso aviso para navegantes: el partido conservador ha dirigido sus baterías contra la educación pública, gratuita y laica, y pretende aprovechar la crisis económica para cumplir su programa oculto de ataque a la igualdad de derechos y la promoción de los alumnos de familias de las clases menos favorecidas.

El sector entero está soliviantado, porque ve amenazados los mínimos sostenibles del sistema educativo. Los expertos advierten que la reducción tan brusca de la inversión en educación dañará a medio y largo plazo la economía española, al hacerla menos competitiva, sobre todo en los sectores emergentes de alta tecnología; aumentará las diferencias sociales y la disgregación entre ricos y pobres; y los jóvenes tenderán a emigrar a otros países y así se perderá un preciado capital humano.


El proyecto de Ley de Educación, propuesto en diciembre de 2012 por el ministro Wert y aprobado por el Gobierno en mayo de 2013, aumentó si cabe el encono dentro del sector educativo. Finalmente, la Ley fue aprobada con pocos cambios, sin consenso con los otros partidos ni con los sindicatos y asociaciones de enseñanza, ni un debate amplio con expertos en la sociedad.
Al respecto, Soledad Gallego-Díaz, en ¿Alguien pregunta si una ley es justa? [“El País” Domingo (12-V-2013)] reflexiona, al socaire de una atinada observación del historiador Tony Judt, sobre la legitimidad democrática de la ley sobre la educación que plantea el ministro Wert, que parece pensada para aumentar la desigualdad social en España y perpetuar las lacras del sistema educativo público y, por el contrario, favorecer los intereses del sector privado:
‹‹“Ya no nos preguntamos nunca si una sentencia judicial o un acto legislativo es bueno. ¿Es imparcial?, ¿es justo?, ¿es correcto? ¿Ayudará a construir una sociedad mejor?. No son preguntas ingenuas, impropias de ciudadanos de democracias maduras. Tony Judt, que realizó esa reflexión, no era un ingenuo, sino un intelectual valioso, a cuyos libros regresamos, agobiados y desconcertados, en busca de su análisis y de su inspiración. “Esas solían ser las auténticas preguntas de índole política, incluso aunque no invitaran a respuestas fáciles. Debemos aprender de nuevo a plantearlas”.
En ningún caso serían más oportunas esas preguntas que en materia de leyes sobre la educación. Un buen pacto sobre la educación, capaz de mejorar la calidad de la enseñanza, la formación de los profesores y la apreciación social de ese profesorado sería hoy tan importante como lo fueron algunos acuerdos de la Transición. De hecho, el mayor fracaso que puede haber para la generación que hizo aquella transición es el fracaso del pacto educativo. No puede existir una mayor decepción para esa generación, al margen de su raíz ideológica, que comprobar impotente cómo la organización educativa termina por acentuar las desigualdades. Qué mayor fracaso para todos que un joven o una muchacha que, estando capacitado, no continúa sus estudios por falta de recursos familiares y de apoyo social.
¿Es buena?, ¿es correcta?, ¿será justa la nueva Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa? ¿Ayudará a construir una sociedad mejor? De momento cabe decir que es una ley que puede nacer con el apoyo de un único partido, con mayoría absoluta parlamentaria, pero con el rechazo de la mayoría de profesores, padres y alumnos y de la oposición en pleno. Una vez más, la educación corre el riesgo de quedar regulada por las opiniones de un partido concreto y no por intereses generales.
No sería la primera vez, cierto, pero en esta ocasión el desacuerdo es todavía más amargo porque la sociedad atraviesa una crisis dramática que ha dejado en evidencia las carencias del sistema y porque la necesidad del acuerdo es más evidente que nunca. Tenemos la generación de jóvenes mejor preparada de nuestra historia, sin duda, pero también una generación con un porcentaje intolerable de jóvenes con formación claramente insuficiente o inadecuada. Son estos últimos quienes han sido enviados masivamente al paro, sin que tengan instrumentos para lograr su recuperación laboral.
La educación tiene una clara raíz política, pero esas tensiones ideológicas no impidieron en su día un primer consenso, en la difícil etapa de la Constitución. Los artículos relativos a la educación fueron uno de los principales escollos para alcanzar el pacto y exigieron un debate laborioso y difícil. Quizá no esté de más recordar que la defensa de los textos finalmente pactados se confió al entonces diputado de la Minoría Catalana Miquel Roca, y que fueron UCD y PSOE conjuntamente los que rechazaron cuarenta enmiendas en el Senado. Allí se pactó el elemento más intratable de un acuerdo para la educación ente socialistas y democristianos: la financiación de las escuelas religiosas. Entonces fue posible.
Las tensiones ideológicas no han impedido en otros países establecer pautas compartidas para el desarrollo de los acuerdos constitucionales. ¿Acaso no existe una derecha conservadora en Francia? ¿No hay liberales y socialistas en Finlandia? ¿No existen Estados federados con soberanía compartida? ¿Cuál es nuestro fallo? ¿Están implicados en España intereses más brutales que en esos otros países?
Quizá el pacto sobre el desarrollo constitucional de la educación no es posible porque no existe suficiente presión social al respecto, porque la sociedad española no tiene el mismo aprecio por la educación que en esas otras sociedades. Es posible, pero en ese caso la responsabilidad de los agentes políticos sería aún mayor, porque su primera obligación sería precisamente promover ese debate y cambiar esa apreciación social. ¿Se pregunta hoy algún gobernante si la nueva ley será justa? ¿Es eso incompatible con la ideología?, ¿o con los intereses?››

El editorial Regreso al pasado [“El País” (19-V-2013)] critica la ley Wert:
‹‹El ministro de Educación, José Ignacio Wert, desaprovecha la oportunidad de legislar desde la moderación y el consenso, tal y como exigía el ambicioso propósito de reforma de la enseñanza del que partió para corregir los defectos del modelo actual. La reforma que quiere aprobar gracias a la mayoría absoluta indica que, en capítulos destacados, el Gobierno pone su capacidad de iniciativa legislativa al servicio de la Iglesia católica y de sectores radicalizados de la derecha.
Con la nueva ley, la religión católica recupera una posición de privilegio en el sistema educativo al convertirse en materia evaluable en las calificaciones escolares y en los baremos para la obtención de becas. La Iglesia quiere frenar así el declive de su influencia en una sociedad plural y cada vez más secularizada. Se elimina la Educación para la Ciudadanía al tiempo que se crea una materia sobre “valores” de perfiles no definidos. El proyecto de ley refuerza además las posiciones de los centros religiosos concertados, en detrimento de la red pública, y blinda la posibilidad de que se pueda separar a los alumnos por sexo sin que los centros que lo hagan dejen de financiarse con fondos públicos. El propósito que anima al Gobierno queda claro cuando, allí donde la actual normativa indica que el Estado garantizará a los españoles una plaza escolar pública, se limita ahora a garantizar simplemente una plaza.
También recorta la capacidad de decisión de las autonomías al fijar con mayor amplitud las materias troncales, con la idea de reforzar una determinada idea de España en las comunidades con una cultura propia diferenciada. La solución por la que Wert ha optado para garantizar la enseñanza del castellano en Cataluña no solo augura un conflicto con las autoridades catalanas, sino una dificultad de aplicación; porque al garantizar que pagará la escolarización en castellano de los alumnos que lo soliciten en un centro privado, parece ignorar que en la mayoría de los centros privados catalanes la lengua vehicular no es el castellano, sino el catalán.
Con la nueva ley, profesores y padres pierden la capacidad de intervenir en decisiones tan importantes como los presupuestos, el proyecto educativo o el proceso de admisión, pues allí donde hasta ahora tenían una capacidad de voto del 60%, pasan a estar en minoría frente a la Administración. Finalmente, pero no es lo menos importante, con el nuevo sistema de itinerarios en 3º y 4º de la ESO se corre el riesgo de que se instale en la práctica un mecanismo de segregación de los alumnos más desfavorecidos socialmente. La articulación de un potente sistema de formación profesional es, sin duda, una asignatura pendiente desde la Transición: el proyecto del Gobierno proclama su propósito de conseguirlo, pero para ello hace falta algo más que intenciones. La nueva ley, ideologizada en sus postulados, queda ahora confiada al mecanismo de la mayoría absoluta.››

Antonio Papell, en El error educativo [“Diario de Mallorca” (22-V-2013)] reflexiona sobre la necesidad de una reforma pactada:
‹‹Verdaderamente, este país tiene un problema grave con la educación no universitaria: con una inversión total en educación en el curso 2010-2011 de 52.721 millones de euros (la cifra se ha duplicado en una década) y un gasto público en enseñanza pública y concertada en el tramo no universitario por alumno de algo más de 5.484 euros/año, aproximadamente un 20% por encima de la media de la Unión Europea, tenemos un modelo que arroja un abandono escolar del 24,9%, un paro juvenil del 57%, un porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan del 24%, y unos resultados académicos que nos sitúan en el furgón de cola del Informe Pisa.
A todas luces, no hace falta aplicar más recursos sino utilizarlos mejor mediante una reforma del modelo. Lo vio el anterior ministro de Educación, Ángel Gabilondo, convencido de que el problema requería una buena solución técnica pero sobre todo una solución consensuada. Trabajó lo indecible para conseguirlo, y llegó a ofrecer concesiones que sus propios compañeros de partido contemplaron con preocupación, pero el clima encrespado de la legislatura no permitió el acuerdo, que hubiera sido balsámico para un problema que nos lastra seriamente el futuro.
Wert, aupado en la mayoría absoluta del PP, ha decidido en cambio abordar el asunto con criterios predominantemente ideológicos. Ha desmantelado el espíritu de la LOGSE y ha pretendido implantar la llamada cultura del esfuerzo mediante una intervención más directa del Estado en la fijación del sistema, una mayor apelación al trabajo individual, un mayor control de los alumnos basado en dotar de más autoridad al profesorado, todo ello encaminado a un modelo más "realista" que desvíe prematuramente a los menos capaces hacia la formación profesional, etc.
Es legítimo que, después del fracaso cosechado por el modelo vigente, el nuevo gobierno quiera intentar suerte con otras pautas. Pero debieran saber los especialistas del PP y el ministro del ramo en particular que es muy difícil que arraigue y fructifique un modelo educativo que nace con una fortísima oposición dentro y fuera del sistema. Porque, además de pretender imponer grandes cambios sin el necesario debate, Wert ha tenido buen cuidado en irritar a sus adversarios políticos e ideológicos: la eliminación de la Educación para la Ciudadanía, en contra de la opinión del Consejo de Estado y a pesar de que la asignatura en cuestión está en prácticamente todos los países de nuestro entorno, y el retorno de la Religión al rango de las asignaturas evaluables y computables constituyen obstáculos insalvables, por sectarios, para cualquier acuerdo, no ya a priori sino también a posteriori, cuando por realismo todo el mundo deba sacar lo mejor de la norma de la que dependerá en cualquier caso la calidad de la educación futura? hasta que la primera alternancia dé al traste con ella.
La gran mayoría parlamentaria del PP hubiera hecho posible el consenso a poco que el gobierno hubiera tenido la grandeza de la condescendencia con la oposición y de la comprensión con las comunidades autónomas más celosas de sus competencias. Pero no: la futura ley educativa nace efímera, como todas las anteriores. Con la particularidad de que la crisis ha quebrantado la fe de los ciudadanos en los partidos tradicionales y se aventuran grandes cambios de modelo en el futuro. De esta forma, el problema de fondo, la mala gestión de los recursos aplicados a la educación, sigue sin resolverse.››

David Trueba, en Pisar [“El País” (22-V-2013)] desmonta la falacia de una reforma muy sesgada ideológicamente:
‹‹La reforma educativa en España, otra vuelta de tuerca llevada a cabo sin el consenso necesario y el esfuerzo de integración más recomendable, es justificada constantemente por los malos resultados del informe Pisa. No hay aparición mediática de los responsables educativos donde no se arranque el discurso aduciendo que los malos resultados del informe Pisa obligaban a una reforma radical. Y puede que hasta sea cierto, pero de ahí nace también una manipulación tan grosera que llama la atención. Porque el informe Pisa en ningún lado propone que para mejorar el rendimiento escolar sea imprescindible imponer la asignatura de Religión católica. Tampoco propone que se reduzcan las plantillas de profesores y se les aumenten las horas de trabajo. Que se desconvoquen oposiciones y se prescinda de los interinos. Que se supriman los programas de apoyo, las salidas culturales, las competiciones deportivas, las ofertas extraescolares. Que se cobre por utilizar los comedores.
Tampoco en el informe Pisa encontramos una insistencia radical en seguir subvencionando colegios que segregan por sexo, ni en incorporar los criterios neoliberales a los resultados escolares, basados tan solo en la medición de conocimientos, sin tener en cuenta el contexto social ni la labor de integración social, que la educación en España ha ejercido en sus mejores años de democracia. El informe Pisa no puede ser la excusa para pisotear a los profesionales y prolongar la humillación que ahora sufre la Universidad a los ciclos primarios. Nadie duda que las reformas son urgentes y vitales para el sistema, pero lo que hace sospechar es el sesgo, la incapacidad negociadora y la ausencia de recursos para mejorar las condiciones de trabajo. La educación nace antes de la escuela, en el seno familiar, y se prolonga en la vida social. La carencia de futuro profesional, el abandono cultural y científico, la nula capacidad de los gobernantes para crear un espacio de progreso y motivación dejan al sistema educativo obligado a proponer una ficción angélica a los muchachos. Y así, la reforma educativa suena tan interesada como si tras los penosos resultados en el festival de Eurovisión, los gobernantes decidieran que en los conservatorios de música se impusiera rezar el Padrenuestro en lugar de mejorar la enseñanza del solfeo.››

Jesús Fernández-Villaverde y Luis Garicano, en Educación: cambiarlo todo para que todo siga igual. “El País” Negocios 1.444 (7-VII-2013) critican el sistema educativo español, basado en la memorización, la repetición, la pasividad, las oposiciones… y no en el desarrollo de competencias analíticas, como ocurre en los países más avanzados.
‹‹(…) ¿qué y cómo deben aprender los estudiantes para ser capaces de competir en el mundo en el que crecerán? (…) la ley Wert (…) tiene elementos positivos (…) Por ejemplo, intenta reducir el abandono escolar temprano y aumentar la importancia de las matemáticas y la ciencia. Pero no incide en la cuestión clave: el protagonismo de la memorización y la rutina como método educativo.
La educación en España enfatiza la memoria, la repetición de tareas, la actitud pasiva del estudiante y la “dificultad” como un objetivo en sí mismo. (…) Demasiados estudiantes españoles no saben construir un argumento, escribir, presentar en público o analizar datos. Cuando llegan a universidades extranjeras, buscan los apuntes y preguntan qué “entra” y qué “no entra” en el examen. No saben (nosotros tampoco sabíamos) hacer trabajos, leer artículos académicos, investigar con sus propios datos y llegar a conclusiones originales. Incluso los mejores estudiantes sufren de un bajo nivel de inglés y mínima iniciativa propia en el proceso de aprendizaje. (…)
Parte del problema es de medios: la educación nunca ha disfrutado en España del apoyo suficiente. Formar estudiantes creativos es más costoso que dictar apuntes. Los actuales recortes agravarán aún más la situación y ponen en peligro los muchos centros de excelencia que, a pesar de todo, han ido surgiendo en España en las tres últimas décadas.
Pero otra parte muy considerable del problema es de mentalidades. Cuando uno mira lo que estudian los niños, ve grandes listas de ríos y, año tras año, la misma historia de los fenicios que ya memorizaron en el curso anterior. Cuando se comparan estos materiales con los que se cubren en nuestros vecinos del norte de Europa, mucho más centrados en el desarrollo de habilidades analíticas, la sorpresa es significativa. Todavía se puede escuchar a profesores de universidad presumir de que en su asignatura solo aprueban el 10% de los estudiantes, lo cual, más allá de las inseguridades infantiles que tales afirmaciones reflejan, nos preocupa por el desperdicio de horas y recursos que tal práctica acarrea. Finalmente, en la cima del sistema, la selección de los altos funcionarios de las Administraciones públicas se realiza por medio de un sistema de oposiciones decimonónico donde es más importante memorizar oscuros detalles de derecho administrativo que demostrar la habilidad para contrastar hipótesis o resolver problemas.
En definitiva, el sistema de aprendizaje, “repite lo que te he dicho y no cambies ni una coma”, es digno de una sociedad jerárquica en la que el saber viene de arriba y hay que “aprendérselo” todo (quizá esto explique la obsesión de unos y otros por controlar la educación para crear “adeptos”). Pero no de una sociedad donde la información está descentralizada y donde todos pueden disponer de ella y tenemos que ser capaces de encontrarla y analizarla.
Lo grave de nuestra situación es que estas mentalidades son mucho más complejas de cambiar que las carencias presupuestarias. La dificultad es que el sistema ha seleccionado para encabezar España a aquellos que mejor se han adaptado a él. Cuando explicamos a un economista (empecemos con nuestra profesión) que el grado de Economía no debe ser la acumulación de asignaturas de los más variados campos de la economía —aderezadas con Derecho y Administración de Empresas para rellenar—, sino el proceso de aprender a realizar un trabajo de investigación propio, llegando a conclusiones novedosas, se nos responde que eso no sirve para nada y que en todo caso no es lo que quieren los estudiantes. Y sí, desgraciadamente, es cierto: lo que los estudiantes exigen es que les den “los apuntes” para poderlos fotocopiar, memorizarlos y olvidarse de ellos lo más rápidamente posible. Cuando argumentamos con un ingeniero que son mejores carreras cortas, más generalistas, y que el éxito de una escuela técnica no se mide por el número de suspensos en Cálculo de primero de grado, sino en la cantidad de googles o facebooks que han creado sus alumnos, la respuesta suele ser que tales cambios “devalúan” el título (…). Cuando tratamos de convencer a un alto funcionario de que pasarse tres años preparando una oposición no es la mejor manera de emplear el tiempo y que sistemas de selección como el británico, mucho más cortos, sencillos y basados en habilidades, se nos replica, por ejemplo, que cómo pretendemos dar una plaza de por vida a alguien que no “se ha sacrificado por ella”, respuesta fascinante desde el punto de vista antropológico, pero carente de sentido.
En consecuencia, aquellos que pueden y deberían cambiar la educación en España nunca han tenido demasiado interés en ello. (…)
Este bucle malvado se extiende como un tumor maligno y lo invade todo. La unánime reacción reciente contra los cambios en el sistema de becas solo se entiende cuando se recuerda que, por ejemplo, en las ingenierías, a menudo, se suspende a los estudiantes para demostrar no se sabe muy bien qué. Los profesores de enseñanza primaria, secundaria o terciaria desconfían de cualquier iniciativa que suponga sacarles de la manera en la que han enseñado “desde siempre” y defienden medidas como la antigüedad en el puesto para asignar plazas. Los rectores, supervivientes de procesos electorales demenciales, constituyen uno de los grupos de presión más reaccionarios del país. Los partidos, temerosos de protestas sin fin, prefieren hablar de la clase de religión como un mecanismo de movilización de sus electorados mientras los medios de comunicación acuden fascinados a reportar tales luchas.
Los que quedan abandonados en estas andanzas son, tristemente, las nuevas generaciones, que no reciben la formación necesaria y con ello hacen peligrar el futuro de España. Algunos, quizá muchos, sobrevivirán, fruto de su perseverancia o de la suerte de tener recursos financieros familiares que les permitan suplementar las carencias del sistema. Pero muchos otros, demasiados bajo cualquier métrica, se perderán en la cuneta. Esto es inaceptable.››

Las mayores novedades de la LOMCE son:
-Los currículos.
El Gobierno fijará los contenidos de las materias troncales de Primaria, Secundaria y Bachillerato, o sea Biología y Geología, Física y Química, Geografía e Historia, Matemáticas, Lengua e Idioma Extranjero (Inglés y otros).
Para las materias específicas, como Educación física, Plástica o Música, el Gobierno solo fijará objetivos y criterios de evaluación, mientras que las autonomías fijarán sus temarios concretos.
Todo esto supondrá que el Gobierno podrá reducir las partes de temarios con contenidos ‘nacionales’ propios de las autonomías, lo que rechazan Cataluña y Euskadi.
-La inmersión lingüística.
Una de las medidas más polémicas es la que establece que las Comunidades Autónomas deberán ofrecer la escolarización en castellano y en caso contrario el Estado o la Comunidad deberán costear tal educación en un centro privado, pudiendo el Estado detraer el importe de sus transferencias presupuestarias a la Comunidad. La Generalitat ya ha protestado porque esto podría terminar con su sistema educativo de inmersión.
-Las reválidas.
El Gobierno controlará y exigirá las cuestiones de las evaluaciones externas que los alumnos afrontarán en Primaria, Secundaria y Bachillerato. Los profesores de la concertada y la privada podrán participar en esas evaluaciones, rompiendo así el monopolio histórico que tenían los profesores funcionarios.
En Primaria será una prueba informativa cuyos resultados solo servirán para orientar a alumnos, profesores y padres, y el examen será controlado por las comunidades autónomas, al igual que otra prueba que deben hacer los centros en mitad de primaria (3º, a niños de ocho años).
En Secundaria y Bachillerato, en cambio, las dos pruebas serán reválidas, porque si el estudiante no aprueba, no podrá seguir estudiando. Su redacción y control dependerá enteramente del ministerio.
Al final de la ESO (alumnos de 16 años), los que hayan aprobado 4º tendrán que aprobar la reválida para obtener el título de enseñanza obligatoria.
Al final del bachillerato (alumnos de 18 años), los que hayan aprobado tendrán que aprobar la reválida para obtener el título de bachillerato y poder acceder a la Universidad, aunque las universidades podrán establecer sus propias pruebas de acceso.
Los que hayan aprobado 2º de bachillerato pero no pasen la reválida, podrán acceder a la Formación Profesional de grado superior.
El Ministerio de Educación sostiene que este sistema de exámenes señaliza “los objetivos que han de cumplirse al final de cada ciclo y etapa”, incentiva “el esfuerzo de los estudiantes”, “garantiza al alumno, a su familia y a la sociedad un nivel de conocimiento adecuado” y da “transparencia” al sistema, lo que favorece la competencia entre escuelas e institutos para mejorar el sistema.
Por contra, los críticos advierten sobre el peligro de que estos exámenes sirvan para segregar tempranamente a los alumnos, apartando a los que sufren más problemas y cuentan con menores medios. Y temen que los resultados de las reválidas se utilicen para clasificar a los centros, incentivando a los padres a llevar a sus hijos a los que tengan niveles más altos y marginando los demás.
-La autonomía de los centros.
El Ministerio reduce la autonomía de los centros en decisiones como la participación de los padres y profesores en la elección del director. Sus votos se reducen del 60% actual a menos de la mitad.
Los consejos escolares, formados por padres, profesores, alumnos y otros trabajadores, evaluarán e informarán, además de aprobar el presupuesto de los centros y las rendiciones anuales de cuentas.
Los directores podrán exigir perfiles para los profesores que vayan a su centro y vetar a candidatos.
-La especialización de los centros.
El Ministerio promueve la especialización de los centros educativos de ESO en determinadas áreas y vías, unos hacia la FP y otros hacia el bachillerato, así como favorece los planes de mejora de la calidad, que podrán tener fondos extra.
-Segregación por sexos.
La LOMCE permitirá subvencionar a los centros que separan a niños y niñas. La crítica ha sido generalizada, porque quienes la practican son centros de una ideología muy conservadora.
-Itinerarios.
Los estudiantes empezarán a elegir algunas asignaturas optativas dirigidas hacia la FP o el bachillerato en 3º de ESO (14 años). También podrán elegir entre dos niveles distintos de matemáticas. En 4º, los alumnos se separarán entre los que quieren estudiar bachillerato o FP, aunque tendrán algunas asignaturas comunes. Esto ha sido criticado por aumentar la segregación.
-Los Programas de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento en 2º y 2 de ESO.
Los Programas de Mejora del Aprendizaje y el Rendimiento se ofrecerán en 2º y 3º de ESO, en vez de 3º y 4º en la actualidad. Son programas de atención a los alumnos con problemas de aprendizaje pero con actitud positiva hacia los estudios.
-La nueva Formación Profesional Básica (FPB).
La nueva Formación Profesional Básica (FPB) sustituye a los programas de cualificación profesional inicial (PCPI). Con carácter general se podrá acceder al final de 3º pero ya en 2º de ESO podrán acceder los alumnos que ya hayan repetido dos veces. Durará dos años y se destina a los alumnos con peor rendimiento y sin actitud positiva hacia los estudios, para que aprendan un oficio y consigan un certificado de profesionalidad del Ministerio de Trabajo. Los que aprueben tendrán acceso directo a la FP de grado medio, lo que antes solo se podía conseguir con el título de enseñanza obligatoria al final de la ESO, y además podrán presentarse a la reválida de la ESO para obtener el título obligatorio, lo que los críticos consideran ilusorio.
-Las asignaturas de Religión y Ciudadanía.
Se recupera una materia alternativa a Religión, que se llamará Valores Culturales y Sociales en Primaria y Valores Éticos en Secundaria, y se elimina la materia de Educación para la Ciudadanía, que se creó en la reforma socialista de 2006. Esto contenta a la Conferencia Episcopal española.
-La enseñanza concertada.
El Ministerio proclama la libertad de enseñanza, entendída como “el derecho de los padres y tutores legales a elegir el tipo de educación y el centro para sus hijos, en el marco de los principios constitucionales”. Esto contrapone el principio de la educación entendida como servicio público y común a cargo del Estado al principio de la educación como bien privado sujeto a la elección de los padres, un conflicto que continúa la ancestral dicotomía entre escuela laica y católica, la religión que controla la inmensa mayoría de los centros privados.
Se reduce el control sobre los centros concertados, porque se suprime la obligación de contar con un representante del Ayuntamiento en el consejo escolar de los colegios concertados.
El personal de los centros concertados quedará más sometido a la disciplina de la empresa porque se suprime la actual cláusula que dice: “El despido de profesores de centros concertados requerirá que se pronuncie previamente el Consejo Escolar del centro mediante acuerdo motivado adoptado por la mayoría absoluta de sus miembros”.
El Estado podrá regalar terrenos a las empresas privadas para que construyan centros educativos.

José Luis Leal, en Una recuperación sostenible [“El País” Negocios 1.463 (17-XI-2013)] explica que la leve recuperación del segundo semestre de 2013 se basa en la exportación, mas para que se mantenga a largo plazo hay que mejorar el sistema educativo, huérfano del necesario acuerdo multipartidario:
‹‹en el horizonte se perfilan otros problemas que si no se abordan ahora con decisión podrían dar al traste con las buenas perspectivas que se dibujan. De entre ellos el principal es el de la educación en todos sus niveles.
El actual debate sobre la LOMCE es bastante desalentador. Se ha discutido hasta la saciedad el papel de la religión en los planes de estudios, cuestión importante sin duda, pero apenas se ha hablado de algo que desde una perspectiva de largo plazo debería ser uno de los elementos esenciales de la reforma, es decir, si el nuevo planteamiento mejora o no la empleabilidad de los alumnos a la hora de buscar trabajo. No hay, desde luego, razones para el optimismo: cada vez que se ha planteado una reforma educativa en España nos hemos encontrado con un enfrentamiento irreconciliable entre los dos principales partidos políticos: sucedió en la pasada legislatura y sucede en la actual, por tomar solo los ejemplos más recientes. La ideología, de derechas o de izquierdas, prevalece de manera arrolladora sobre la necesidad de integrar y formar buenos ciudadanos y sobre su futuro bienestar material. Es un camino que no conduce a ninguna parte.
Desoímos lo que nos dicen regularmente los informes internacionales sobre el estado de la educación en España y no queremos ver que a pesar de tener un gasto por estudiante en la enseñanza secundaria superior al promedio de la OCDE, los resultados están muy por debajo de la media, no solo en lo que se refiere a los que actualmente cursan sus estudios, sino también a los que hace tiempo que pasaron por las aulas. La tendencia hasta ahora ha sido la de descalificar los informes que nos dejan en mal lugar. En el caso de la educación secundaria, los que lleva a cabo regularmente la OCDE; en el caso de la enseñanza universitaria, los que realizan diversas instituciones en el mundo. La clasificación más difundida es la de la Universidad de Shanghái, que coloca a la primera universidad española en el puesto 201 de la clasificación mundial; en la clasificación del CSIC, la primera universidad española se sitúa en el puesto 91, en la del Times de Londres en el 164. No hay mucho de que presumir.
Deberíamos tomar en consideración lo que estos informes nos dicen, pues no auguran nada bueno para el futuro. Existe una correlación elevada entre los países que mejores calificaciones obtienen de sus sistemas educativos y los que más exportan y menos desempleo padecen. El camino está claro, pero, aparentemente, nuestro sistema político no está dispuesto a emprenderlo.››

José María Maravall, profesor y sociólogo, ex ministro socialista de Educación en 1982-1988, en Recetas ideológicas rancias [“El País” (21-X-2013)] reclama una política educativa más progresista y el apoyo a la I+D+i como mejor vía para el desarrollo del país:
‹‹[Ante la crisis actual] Una sólida educación de base, de carácter más polivalente, podría servir como alternativa. La presente política educativa sigue la dirección contraria: discrimina en contra de los estudiantes de menor renta, presumiblemente aquellos que en mayor proporción percibirían los minisueldos. Mientras que en Dinamarca el gasto público en educación alcanza un 7,8% del PIB y en Suecia un 7,0%, en España se sitúa en un 4,7% y la reforma en curso prevé que se reducirá a un 3,9% en 2015.
Los resultados de la enseñanza no universitaria en España son parecidos a los de Italia, Estados Unidos o Francia. Con problemas importantes, sin duda. Uno muy específico de España: las distintas tasas de escolarización de padres e hijos. Solo un 18% de los españoles entre 55 y 65 años cursó la enseñanza secundaria superior, frente a un 41% de media en la OCDE (OCDE Skills Outlook 2013). Ese es el legado del pasado: con la democracia las cosas empezaron a cambiar. En 2010 la esperanza de vida escolar pasó a ser de 17,2 años, superando las de Francia, Italia o Reino Unido. Y un 94% de los jóvenes de 16 años estaba escolarizado (datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, 2011). El desfase educativo entre generaciones es muy superior al de cualquier otro país de la OCDE.
Las pruebas de competencia educativa que realiza la OCDE reflejan esa diferencia y muestran la inmensa influencia de la escolarización de los padres sobre el rendimiento escolar de los hijos. Un 69% de los estudiantes proceden de familias en las que ninguno de los padres tiene enseñanza secundaria superior; cuando sí la tienen, los resultados son mejores que en Estados Unidos, Austria, Italia o Francia. Por tanto, luchar contra el fracaso escolar requiere dedicar más recursos a estudiantes procedentes de familias desfavorecidas y con bajo nivel educativo. Por el contrario, se están reduciendo recursos y segregando a los estudiantes más necesitados de atención.
Con la crisis económica, estamos embarcados en un camino de creciente desigualdad, ingentes tasas de paro, un gran número de personas en situación de pobreza y con escasas posibilidades de salir de ella a lo largo del ciclo vital. Cabe prever que un “nuevo modelo productivo” no pasará por la educación y por la investigación. Pero no hay razón para resignarse: despreciar la política conduce solo a sufrirla.››

Fuentes.
Internet.
[http://www.educacion.gob.es/dctm/inee/internacional/panorama2012.pdf?documentId=0901e72b81415d28] Panorama de la educación 2012. Informe español de Indicadores de la OCDE. Según datos de 2010, España es el país europeo con más jóvenes que ni estudian ni trabajan: un 25%, casi dos millones entre los 15 y 29 años, son ‘nini’.

NOTICIAS. Orden cronológico.
Artículos.
Aunión, J. A. La crisis eleva al 22% los jóvenes que ni estudian ni trabajan. “El País” (18-XII-2011) 35. Las consecuencias sociales de la crisis impactan sobre todo en la juventud española.
Aunión, J. A. La educación pierde 3.000 millones. “El País” (22-I-2012) 33-34. Disminuye el gasto educativo pese al aumento de alumnos.
Aunión, J. A.; Álvarez, P. El ministro de Educación resucita la polémica al desvirtuar Ciudadanía. “El País” (1-II-2012) 32.
Álvarez, P.; Aunión, J. A. Los colegios se resisten a que les pongan nota. “El País” (7-II-2012) 30-31. División de opiniones sobre la medida de publicar un ranking con las notas de los centros educativos.
Álvarez, P.; Balsells, F. Educación cambia el temario que ya estudiaban miles de opositores. “El País” (8-II-2012) 33.
Aunión, J. A.; Planelles, M. Medio año de estudios perdidos. “El País” (9-II-2012) 32-33. Los cambios del temario de oposiciones soliviantan a muchos aspirantes.
Aunión, J. A.; Manetto, F. Educación planea endurecer los requisitos para obtener becas. “El País” (15-II-2012) 34.
Aunión, J. A.; Gómez, M. V. La escuela privada, también en crisis. “El País” (25-II-2012) 30-31.
Pellicer, Lluís. Los recortes educativos sacan a la calle a miles de estudiantes en toda España. “El País” (1-III-2012) 10.
Aunión, J. A. Educación elimina el reparto de portátiles y 10 planes de calidad. “El País” (5-IV-2012) 29.
Silió, Elisa. La crisis revitaliza las adormecidas AMPAS. “El País” (7-IV-2012) 28-29.
Aunión, J. A. Educación cambiará la ley para poder reducir profesores. “El País” (17-IV-2012) 36-37.
Gallego-Díaz, Soledad. Se aproxima un incendio. “El País” Domingo (6-V-2012) 12.
Aunión, J. A. Recorte sobre recorte en educación. “El País” (20-V-2012) 40.
García Vega, Miguel Ángel. Pupitres cojos, encerados sin tizas. “El País” Negocios 1.386, Especial Formación y Empleo (27-V-2012) 2-4. El tijeretazo en las aulas.
Aunión, J. A. Aumentan los ‘ninis’ a pesar de la vuelta al aula de miles de jóvenes. “El País” (12-VI-2012) 43. El 23,1% de los españoles de 18 a 24 años ni estudiaba ni trabajaba en 2011.
Aunión, J. A. Menos profesores, más recortes. “El País” (3-IX-2012) 28.
Caballer, Neus. Adolescentes sin título de ESO y sin retorno. “El País” (4-IX-2012) 30-31. Debate sobre la reforma educativa que desvía los alumnos de PCPI a la inserción laboral sin retorno a la educación.
Caballer, Neus. La crisis del ladrillo devuelve a las aulas al alumnado de 18 as 24 años. “El País” (6-IX-2012) 35.
Aunión, J. A.; Álvarez, P. La vuelta al cole más convulsa. “El País” (11-IX-2012) 32.
Aunión, J. A.; Castillo, M. Casi dos millones de ‘ninis’. “El País” (12-IX-2012) 32.
Aunión, J. A. Educación impondrá más contenidos a las autonomías. “El País” (14-IX-2012) 30.
Aunión, J. A. ‘Traslados forzosos’ de docentes. “El País” (14-IX-2012) 31.
Aunión, J. A. La Administración elegirá a los directores. “El País” (15-IX-2012) 32.
Porteiro, Cristina. La población española, a la cola en nivel de estudios. “El País” (15-IX-2012) 33. En España hay grandes diferencias territoriales en el acceso a la Formación Profesional y la Universidad, con ventaja para las CCAA del norte. Y está entre los últimos países europeos en la comparativa.
Cañas, Gabriela. Ecuación imposible. “El País” (17-IX-2012) 39. Los recortes educativos atacan el futuro del país.
Castillo, Mayrem. El talento que viene. “El País” (19-IX-2012) 38-39. Entrevistas a los mejores estudiantes de España.
Aunión, J. A. Freno a la ‘dispersión’ autonómica. “El País” (22-IX-2012) 30-31.
Feito, Rafael. Más desigualdades. “El País” (22-IX-2012) 32.
Nogueira, Charo. La pobreza se cuela en clase. “El País” (1-X-2012) 34-35.
Aunión, J. A. Las asignaturas perdedoras. “El País” (1-X-2012) 37.
Aunión, J. A. Wert quiere ‘españolizar’ Cataluña. “El País” (11-X-2012) 10-11.
Prats, Joaquín. ¿Está asegurada la lengua común? “El País” (11-X-2012) 10.
Noguer, Miquel. La Generalitat rechaza el plan del ministro por ‘preconstitucional’. “El País” (11-X-2012) 11.
Aunión, J. A. Medio millón de alumnos perderán las ayudas para libros de texto. “El País” (13-X-2012) 30.
Gómez, Luis. Españolizar ya lo hizo Franco… y fracasó. “El País” (15-X-2012) 30-31. La polémica sobre la enseñanza nacional.
Agudo, Alejandra. La Unesco alerta de la condena al paro de los españoles sin formación. “El País” (17-X-2012) 36-37.
Silió, Elisa. Migración lenta y silenciosa en las aulas. “El País” (13-XI-2012) 34-35. El alumnado se mueve de la escuela privada a la concertada y de esta a la pública.
Abellán, Lucía. Faltan científicos en Europa. “El País” (21-XI-2012) 30-31.
Aunión, J. A. Wert rectifica el aumento de contenidos comunes. “El País” (28-XI-2012) 37.
Aunión, J. A.; Fernández, D. El capital privado echa el ojo a la educación. “El País” (30-XI-2012) 34-35. El Gobierno español prevé reducir la inversión pública en educación del 4,9% en 2010 al 3,9% en 2015, y esta reducción del gasto público anima a los inversores a entrar en el sector educativo, muy estable. Los beneficios de la enseñanza privada en España han aumentado de 132 millones de euros en 2000 a 490 millones en 2010.
Aunión, J. A. Los presupuestos educativos pierden más de 6.300 millones desde 2010. “El País” (3-XII-2012) 30.
Aunión, J. A. Los apoyos que se lleva la tijera. “El País” (3-XII-2012) 31. Desaparecen los programas de apoyo (PROA, desdobles y refuerzos) a alumnos con dificultades de aprendizaje o comprensión del idioma.
Aunión, J. A. Wert blindará por ley la enseñanza en  castellano. “El País” (4-XII-2012) 36-37.
Aunión, J. A. La reforma gira hacia la concertada. “El País” (6-XII-2012) 36.
Redacción. Seis modelos para tres lenguas. “El País” (6-XII-2012) 37.
Aunión, J. A. Wert pone a la escuela a competir. “El País” (7-XII-2012) 34-35.
Planelles, Manuel. Los obispos y Wert negociaron con sigilo. “El País” (9-XII-2012) 36-37.
Aunión, J. A. La escuela se atasca en primaria. “El País” (12-XII-2012) 40. Pésimos resultados escolares de España.
Álvarez, Pilar; Marín, Maribel. José Ignacio Wert / Ministro de Educación. ‘No pretendo que la educación sea un mundo al margen de la ideología’. “El País” (16-XII-2012) 40-41.
Aunión, J. A. La población adulta que estudia aumenta dos millones desde 2007. “El País” (17-XII-2012) 32. Los mayores de 24 años que estudian un curso pasan del 31% al 38%.
Aunión, J. A. La paradoja del regreso a las aulas. “El País” (3-II-2013) 44-45. La crisis reduce el abandono educativo, pero parece una mejora circunstancial porque no se interviene en las causas profundas. Cuatro casos reales de regreso escolar en Inca.
Silió, Elisa. La crisis trastoca el mapa escolar. “El País” (15-IV-2013) 32. Se cierran colegios en zonas que disminuyen su población, sobre todo áreas rurales y centros de ciudades, y se abren en las zonas de crecimiento, sobre todo en las periferias urbanas.
Aunión, J. A. El accidentado camino de una ley. “El País” (13-V-2013) 35.
Aunión, J. A. La Iglesia gana la reforma educativa. “El País” (18-V-2013) 36-37. La nota de Religión contará para hacer la media y acceder a becas. Se elimina Educación para la Ciudadanía.
Silió, Elisa. Educación busca fondos en Europa. “El País” (18-V-2013) 37. La LOMCE costará 408 millones.
Planelles, Manuel. Contrarreforma a la secularización. “El País” (26-V-2013) 45. Se reduce el número de los alumnos de Religión (en 2012-2013 solo el 56% en centros públicos y el 66,7% si se incluyen los concertados y privados) y aparece una generación de jóvenes indiferentes a la Iglesia.
Toharia, José Juan. La religión como asignatura: clara mayoría en contra. “El País” (26-V-2013) 47.
Elola, J.; Rincón, R.; Castedo, A. El hambre se cuela en el colegio. “El País” (16-VI-2013) 42-43. Un 16% de los menores vive en hogares con pobreza severa y la falta de una buena alimentación aumenta el fracaso escolar.
Aunión, J. A. De la facultad al ‘ninismo’. “El País” (26-VI-2013) 37. Sube el porcentaje de titulados que no estudia ni trabaja, un 69% más desde 2008.
Aunión, J. A. Wert solo cede en rebajar la nota para las becas menos cuantiosas. “El País” (28-VI-2013) 36-37.
Cañas, Gabriela. Perverso juego para las becas. “El País” (1-VII-2013) 33.
Aunión, J. A. La escuela pública pierde 22.600 profesores en dos cursos. “El País” (10-VII-2013) 38.
Vallespín, Ivanna; Silió, Elisa. Educación ha denegado 40.000 becas más que el curso anterior. “El País” (16-VII-2013) 38-39.
Hermoso, Borja. Anatolio Alonso / Estudiante (9,95 de nota en la Selectividad). ‘España es así: forrarse rápido, pan para hoy y hambre para mañana’. “El País” (28-VII-2013) 52-53. La entrevista prueba de que un estudiante adolescente de 18 años puede ser más responsable y maduro que millones de adultos.
Silió, Elisa; Moltó, Ezequiel. El gasto en becas de excelencia se recorta a niveles de hace 15 años. “El País” (29-VII-2013) 43.
Silió, Elisa. La crisis provoca el primer éxodo de inmigrantes de las aulas. “El País” (19-VIII-2013) 28.
Silió, Elisa. 578.000 niños pierden la ayuda de libros tras recortarse 67 millones. “El País” (17-IX-2013) 36. La cantidad es mayor porque caen también las ayudas autonómicas y locales.
Aunión, J. A. El profesor puede mirar el móvil del alumno. “El País” (5-X-2013) 35. La Justicia dictamina que los docentes pueden controlar los móviles en los casos en que se sospeche su uso para vulnerar otros derechos (por ejemplo para grabar o difundir vídeos sexuales).
Aunión, J. A. La escuela española y las teorías del desastre. “El País” (9-X-2013) 30-31. Las distintas opiniones sobre la calidad del sistema educativo español.
Aunión, J. A.; Silió, Elisa. La ‘Ley Wert’ nace sin consenso. “El País” (11-X-2013) 38-39. Las novedades de la LOMCE son rechazadas por toda la oposición, que critica la falta de consenso con la comunidad educativa y las Comunidades Autónomas de Cataluña y Euskadi.
Silió, Elisa. ‘Las leyes nos obligan a todos’. “El País” (12-X-2013) 42-43. El Gobierno exige a las autonomías que no se rebelen contra la LOMCE.
Planelles, Manuel. La ‘ley Wert’ prevé un 81% menos de inversión que la LOE. “El País” (12-X-2013) 43.
Aunión, J. A.; Marín, Maribel. José Ignacio Wert / Ministro de Educación. ‘Esta ley, si funciona, va a ser cara’. “El País” (18-X-2013) 36-37. Una entrevista respetuosa y muy interesante, que aborda la mayor parte de los peores problemas del sector educativo y en la que no falta cierta autocrítica muy realista.
Aunión, J. A. España supera ya la media europea de jóvenes que estudian. “El País” (23-X-2013) 35. Pero se teme que es solo por la crisis de empleo y que volverá a bajar cuando se cree empleo de baja calidad.
Silió, Elisa; Aunión, J. A. Alumnos y padres tiran de la huelga. “El País” (25-X-2013) 36-37. La masiva protesta en las aulas y la calle contra la ley ‘Wert’ y los recortes educativos, con menos plantilla, sin ayudas a los libros de texto, menos becas y matrículas más caras.
Vallespín, Ivanna. Marea amarilla en Barcelona. “El País” (25-X-2013) 38. Decenas de miles de manifestantes en Barcelona contra la ‘ley Wert’.
Aunión, J. A. Escuela especializada o elitista. “El País” (28-X-2013) 37. La reforma Wert promueve la especialización de los institutos con planes enfocados a distintas áreas de conocimiento lo que alienta el riesgo de segregación.
Silió, Elisa. El PP atiende la última exigencia de los obispos sobre la Religión en clase. “El País” (29-X-2013) 34. La Religión podría ser de oferta obligatoria en Bachillerato.
Vallespín, Ivanna. Irene Rigau / Consejera de Enseñanza de Cataluña. ‘No me interesa que media Cataluña hable castellano y la otra catalán’. “El País” (29-X-2013) 33. Critica la LOMCE por vulnerar las competencias de la Generalitat, la premura en su aplicación y la falta de financiación.
Silió, Elisa; Vallespín, Ivanna. Las comunidades del PP obligan a retrasar parte de la ‘Ley Wert’. “El País” (30-X-2013) 32.
Álvarez, Pilar; Silió, Elisa. La aplicación de la ‘ley Wert’ no se hará en dos años, sino en tres. “El País” (1-XI-2013) 38.
Aunión, J. A. El ministro pirotécnico. “El País” (6-XI-2013) 35. Wert da marcha atrás en quitar la beca Erasmus a la mayoría de los estudiantes.
Aunión, J. A. 1,1 millones de alumnos pierden en un solo curso las ayudas de libros. “El País” (9-XI-2013) 36.
Cué, Carlos E.; Aunión, J. A. Wert agota a todos, menos a Rajoy. “El País” (10-XI-2013) 48.
Aunión, J. A. Wert impone su ley. “El País” (29-XI-2013) 36-37. Aprobación definitiva de la LOMCE, sin más apoyo que el PP.
Aldama, Zigor; Aunión, J. A. Asia gana la carrera de la educación. “El País” (4-XII-2013) 36-37. El informe PISA deja en mal lugar a España.
Silió, Elisa. España repite curso. “El País” (4-XII-2013) 38.
Planelles, M.; Aunión, J. A. El recorte educativo alcanzará en 2014 los 7.300 millones de euros. “El País” (10-XII-2013) 42. En 2014 se recortarán otros 536 millones, con lo que la inversión pública habrá bajado un 16,7% en cuatro años.
Planelles, M.; Aunión, J. A. La brecha escolar que divide España. “El País” (8-XII-2013) 40-41. El norte tiene mejores resultados que el sur y se cumple en general la relación entre mayor renta per cápita y más éxito educativo.
Silió, Elisa. Clases sociales hereditarias. “El País” (12-XII-2013) 36-37. La mitad de los hijos sin cualificación repiten los escasos estudios de sus padres.
Aunión, J. A. Solo las materias obligadas contarán para repetir curso en ESO y bachiller. “El País” (19-XII-2013) 36.
Vallespín, Ivanna; Altozano, M. La justicia fija en el 25% las clases en catalán en Cataluña. “El País” (1-II-2014) 30-31.
Vallespín, I. Rigau cree que el modelo catalán puede estar tocado de muerte. “El País” (1-II-2014) 31.
Silió, Elisa. La factura del absentismo escolar. “El País” (10-II-2014) 30.
Vallespín, Ivanna. PISA evalúa ahora a los centros. “El País” (16-XII-2013) 31.
Planelles, Manuel; Silió, Elisa. 20.000 becarios menos. “El País” (17-XII-2013) 36. El sistema educativo reduce las ayudas a los alumnos con necesidades.
García de Blas, E.; Vallespín, I. Las nuevas becas llegan tarde y solo con parte del dinero. “El País” (26-II-2014) 36-37. 250.000 estudiantes únicamente reciben la cuantía fija de la beca y 47.000 no han cobrado nada todavía.
García de Blas, Elsa. La ‘ley Wert’ provoca una catarata de recursos al Constitucional. “El País” (3-III-2014) 39.
García de Blas, E.; Silio, E. Suspenso en la vida real. “El País” (2-IV-2014) 34-35. Los alumnos españoles tropiezan en habilidades cotidianas. Los expertos advierten de que están demasiado protegidos y que la didáctica es demasiado memorística y poco apropiada a las necesidades actuales.
García de Blas, E. La escuela española desaprovecha el potencial de los inmigrantes. “El País” (4-IV-2014) 36.
Planelles, M.; De Blas, E. G. La justicia aplica la ‘ley Wert’ y obliga a financiar las aulas segregadas. “El País” (17-V-2014) 34-35.
García de Blas, E. España figura a la cabeza de la UE en privatización de la escuela. “El País” (2-VI-2014) 45.
Álvarez, Pilar. España figura a la cola de la OCDE en evaluación del profesorado. “El País” (26-VI-2014) 42.
Álvarez, P.. El examinador no se examina. “El País” (30-VI-2014) 35. La OCDE aconseja evaluar a los profesores para mejorar la enseñanza, lo que falla en España.
Álvarez, P. La enseñanza pública pierde más de 24.000 profesores en dos años. “El País” (3-VII-2014) 38. La caída afecta sobre todo a los docentes fijos.
Álvarez, p. Uno de cada seis chicos españoles no sabe interpretar una factura. “El País” (10-VII-2014) 34.
Pérez Barredo, Ana. La educación sobre finanzas recala en 450 colegios españoles. “El País” (22-VII-2014) 33.
Álvarez, P. La ‘ley Wert’ llega a las aulas. “El País” (8-IX-2014) 30-31.
Álvarez, P. Las chicas aspiran a llegar más lejos en su vida profesional. “El País” (6-III-2015) 42-43. Los informes de la OCDE y PISA analizan la desigualdad de género en la educación española.
Rincón, R.; Vallespín, I. El Supremo respalda que el 25% de las clases en Cataluña sea en castellano. “El País” (9-V-2015) 19. Deberán pedirlo las familias y para cumplirlo se deberán dar en castellano otras asignaturas que ésta.
Redacción. ¿Qué es mejor para los niños: la jornada partida o la continua? “Heraldo de Aragón” (19-V-2015). Un resumen de los argumentos a favor y en contra.
Redacción. La ley educativa se deshace con los nuevos Gobiernos. “El País” (22-VI-2015) 20.
Álvarez, P. La pérdida de poder autonómico fuerza al PP a suspender las reválidas. “El País” (14-VIII-2015) 13.
Álvarez, P. El gran plan contra el fracaso escolar solo atrae al 60% de alumnos previstos. “El País” (25-VIII-2015) 19.
Pérez de Pablos, S. Una educación que mire al futuro laboral. “El País” (30-IX-2015) 24. La OCDE alerta de que España no prepara bien a los jóvenes para el mercado.
Álvarez, P. Al profesor hay que ponerle nota. “El País” (9-XI-2015) 30. El profesorado necesita una evaluación externa.
Álvarez, P. El Libro Blanco propone que los maestros se formen durante siete años. “El País” (8-XII-2015) 28.
Álvarez, P. Los partidos llevan el futuro de los profesores en sus planes electorales. “El País” (17-XII-2015) 21.
Álvarez, P. La OCDE pide recursos extras para los alumnos más rezagados. “El País” (11-II-2016) 26. El 10% de los estudiantes de 15 años no sabe hacer razonamientos complejos.
Silió, Elisa. La izquierda quiere frenar la escuela concertada. “El País” (7-VII-2016).
Álvarez, P. El gasto español en educación está por debajo de la media de la OCDE. “El País” (16-IX-2016).
Álvarez, P. Las reválidas de Wert se quedan sin efecto académico. “El País” (28-X-2016). Rajoy cede y suspende el punto más polémico de la LOMCE, como un gesto ante Ciudadanos y PSOE, y también por las protestas en la enseñanza.
Zan, Denise. La educación en casa reclama ser legal. “El País” (1-XI-2016). Las familias piden un registro que regularice su situación, en vez de perseguirla. En España hay unas 800 familias que no llevan a sus hijos a centros de enseñanza sino que les educan en casa.
Garea, Fernando. La oposición se une frente al PP para frenar la ley educativa de Rajoy. “El País” (16-XI-2016).
Garea, F.; Mateo, J. J. El PP acepta frenar la ley de educación y negociar su sustitución. “El País” (26-XI-2016). Pactará con Ciudadanos y PSOE al menos una nueva ley de mayor consenso en un plazo de seis meses.
Álvarez, P. El Gobierno da el golpe de gracia a las reválidas. “El País” (29-XI-2016). El examen de acceso a la Universidad será similar al actual.
Bedoya, Juan G. Los obispos vigilan que el pacto educativo no arrincone la moral católica. “El País” (29-XI-2016).
Álvarez, P. Los alumnos se estancan en ciencias y mejoran en lectura. “El País” (7-XII-2016). Los resultados de PISA ponen a España en la media de la OCDE.
Álvarez, P. Andreas Schleicher / Director de Educación de la OCDE. ‘España se ha concentrado en legislar dejando de lado la calidad’. “El País” (7-XII-2016).

Mouzo, Jessica. Cataluña mejora y supera la media de España y de la OCDE. “El País” (7-XII-2016).
Álvarez, P. Los profesores y la escuela rural, claves del éxito de Castilla y León. “El País” (8-XII-2016).
Silió, E. Un examen interno alertó de los fallos en la educación vasca. “El País” (8-XII-2016).
Mouzo, J. Ruiz vincula la buena nota de Madrid en PISA a que su inmigración habla castellano. “El País” (8-XII-2016).
Llaneras, Kiko. Así se multiplicó la educación en España. “El País” (9-XII-2016). Desde1970 los alumnos españoles (tanto niños como niñas) han duplicado el tiempo de duración de los estudios, pasando desde cinco años a diez, entre colegio, instituto y universidad.
Álvarez, P. Lecciones sobre PISA desde un instituto de Zamora. “El País” (11-XII-2016). El éxito de Castilla y León se sustenta en la formación del profesorado, la implicación de los alumnos y el refuerzo de las asignaturas más duras.
Álvarez, P. La clave familiar. “El País” (11-XII-2016). El nivel educativo de los padres es un factor determinante. En las tardes hay que hacer las tareas o repasar.
Gorospe, Pedro. El fracaso que se veía venir. “El País” (11-XII-2016). El desplome del País Vasco se debería a la diversidad de modelos educativos, la desigualdad en el reparto de los niños de padres extranjeros (van casi todos a los centros públicos), la alta presencia de educación concertada (que se queda los alumnos autóctonos), la alta ratio de alumnos por clase, la subida de horas lectivas, la falta de sustituciones los primeros días de baja…
Ceberio, Mónica. Mi escuela de pueblo es de matrícula. “El País” (28-XII-2016). Castilla y León, la mejor en el informe PISA, tiene la mitad de su alumnado de infantil y primaria en colegios rurales: pocos niños (basta tener cuatro para no cerrar la escuela), edades mezcladas y maestros cercanos.
Álvarez, P. Repetir curso, una estrategia en cuestión. “El País” (3-II-2017). La alta tasa de repetidores es un lastre del sistema educativo español, que debería reforzar los programas de apoyo, como el extinto PROA.
García-Vega, M. Á. La creciente desigualdad hace mella en la enseñanza. “El País” Negocios 1.629 (12-II-2017). La educación mueve 5 billones de euros en el mundo en 2016 y la privada gana terreno a la pública como (caro) trampolín del ascenso social.
Villasante, Carmen. Los españoles dicen que les preocupa la educación... pero mienten. “El Mundo” (22-II-2017).
Álvarez, P. Los alumnos andaluces y extremeños, los más felices. “El País” (20-IV-2017). Una macroencuesta sobre los adolescentes españoles.
Álvarez, P. El horario escolar europeo aprueba. “El País” (10-V-2017). La experiencia de Cantabria de periodos de descanso cada dos meses muestra ventajas y problemas, como el exceso de deberes en las vacaciones, los muchos exámenes antes de estas y la dificultad de combinarlas con las vacaciones de los padres.
Catà, José. Las empresas, en busca del estudiante de ingeniería. “El País” (18-VI-2017). Faltarán en Europa cientos de miles de ingenieros.
Redacción. La ley educativa no logra unificar el horario lectivo entre comunidades. “El País” (7-IX-2017).


OPINIONES. Orden alfabético.

Álvarez, P. Las reformas que necesita España 2 / La educación. Enseñanza, el gran pacto pendiente. “El País” (5-XI-2016).

Arruñada, Benito. La excusa del pacto educativo. “El País” (16-IX-2016). El catedrático de la Universidad Pompeu Fabra considera que el sistema educativo necesita una reforma pactada, pero los padres se equivocan en trasladar su responsabilidad al sistema; su idea de disminuir la exigencia a los alumnos no les ayudará a ser mejores profesionales. Una reforma que invierta más pero reduzca el nivel exigible será contraproducente.

Casteleiro, R.; Aunión, J. A. En el corazón del conflicto educativo. “El País” (26-V-2013) 46-47. El conflicto de la asignatura de Religión.

Castellano, Gabriel. Los colegios concertados deberían ser solo mixtos y sin ánimo de lucro. “El País” (24-XII-2012) 40.

Catà, José. Las empresas, en busca del estudiante de ingeniería. “El País” (18-VI-2017). Faltarán en Europa cientos de miles de ingenieros.

Cruz, Juan. Erasmus vale más de lo que cuesta. “El País” (12-X-2012) 34-35.

De Carreras, Francesc. Es política, no pedagogía. “El País” (1-II-2014) 31. Critica la cerrazón de quienes en Cataluña no aceptan un mínimo de enseñanza en castellano.
De Carreras, F. ¿Somos más cultos ahora? “El País” (24-X-2015) 13. Preocupación por la reducción de las asignaturas de humanidades en la educación primaria y secundaria.

Editorial. Cambios sobre cambios. “El País” (2-II-2012) 26. Las reformas del PP son ideológicas y generan inestabilidad en el sistema educativo.
Editorial. Enseñanza movilizada. “El País” (21-V-2012) 34. Huelga en la educación el 22 de mayo.
Editorial. Aulas en pie de guerra. “El País” (23-V-2012) 27.
Editorial. Ni presente ni futuro. “El País” (14-IX-2012) 24. Los ‘ninis’ son la prueba del fracaso del sistema educativo español.
Editorial. Escuelas supervisadas. “El País” (8-XII-2012) 26. Aboga por reformas pequeñas pero efectivas para reducir el fracaso escolar, como la evaluación de los centros.
Editorial. Regreso al pasado. “El País” (19-V-2013) 38.
Editorial. Otra ocasión perdida. “El País” (11-X-2013) 32. Critica la falta de consenso para la nueva Ley de Educación, abocada a durar poco.
Editorial. Suma peligrosa. “El País” (10-XII-2013) 30. Los malos resultados de PISA y la necesidad de hacer recortes confluyen en la urgencia de pactar sobre la reforma educativa y las soluciones al fracaso escolar.
Editorial. Evaluar al profesor. “El País” (30-VI-2014) 30. Hay que introducir la evaluación exterior al profesorado para aumentar su eficacia.
Editorial. Para mejorar la enseñanza. “El País” (10-XII-2015) 10.
Editorial. Decisión sensata en educación. “El País” (2-V-2016). El Ministerio suspende la aplicación de una prueba al final del Bachillerato.

Editorial. Conocimiento rentable. “El País” Negocios 1.629 (12-II-2017). El reto educativo es formar personas con capacidad crítica.
  
Felgueroso, Florentino; Garicano, Luis. Curando nuestra enfermedad holandesa. “El País” Negocios 1.370 (5-II-2012) 17. La prioridad para salir de la crisis económica a largo plazo es reducir el abandono escolar.

Fernández Enguita, Mariano. Hagamos de la necesidad virtud. “El País” (26-XI-2016). A favor del pacto educativo.

Fernández-Villaverde, Jesús; Garicano, Luis. Educación: cambiarlo todo para que todo siga igual. “El País” Negocios 1.444 (7-VII-2013) 16. Una dura crítica al sistema educativo español, basado en la memorización, la repetición, la pasividad, las oposiciones… y no en el desarrollo de competencias analíticas, como ocurre en los países más avanzados.

Gallego-Díaz, Soledad. ¿Alguien pregunta si una ley es justa? “El País” Domingo (12-V-2013) 12. Critica la ley propuesta por Wert.


Ganuza, Juan José. Un polémico horario escolar. “El País” (10-VII-2017). El catedrático de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra critica la jornada continua en la educación pública, tal vez mejor para los profesores o para los padres que quieren alimentar ellos mismos a sus hijos o ahorrarse el gasto de comedor, pero no para los alumnos, que se cansarían más y aprenderían menos, ni para los padres que trabajan en las horas en cuestión. Ganuza afirma que en la UE lo más frecuente es la jornada partida.

García Montalvo, José. Docentes capaces: eso es. “El País” (4-XII-2013) 38.

Gomendio, Montserrat. Los agentes de la transformación educativa. “El País” (30-V-2014) 29. Los profesores deben modernizar su actividad para mejorar la enseñanza.
Gomendio, M. No depende de la suerte, sino del esfuerzo. “El País” (16-I-2014) 23-24. Gomendio es secretaria de estado de Educación y defiende la ley Wert.

Gortázar, Lucas. Barreras al aprendizaje. “El País” (16-V-2017). El sistema debe dar respuestas individuales y vías conectadas a lo largo de la vida formativa.

Herrero, Helena. Modelos educativos para la España que necesitamos. “El País” Negocios 1.609 (18-IX-2016). La presidenta de HP España pide más educación tecnológica, formación profesional dual y más inversión en I+D. 

Imbernón, Francisco. Recortes en cantidad y en la calidad. “El País” (22-I-2012) 33. El catedrático de Pedagogía de la Universidad de Barcelona advierte de los daños sociales y económicos a largo plazo que acarrearán los recortes.
Imbernón, F. Una reforma ideológica. “El País” (14-IX-2012) 31.
Imbermón, F. Continúa… el tijeretazo. “El País” (10-XII-2013) 42. El catedrático de Pedagogía de la UB y director del Observatorio de la Profesión Docente lamenta los recortes salvajes en educación.


Jabonero, Mariano. La educación: con o sin pactos. “El País” (1-XII-2016).

Leal, José Luis. Una recuperación sostenible. “El País” Negocios 1.463 (17-XI-2013) 18.


López Rupérez, Francisco. Criterios para un pacto educativo. “El País” (5-XI-2016).

Maravall, José María. Recetas ideológicas rancias. “El País” (21-X-2013) 33.

José Antonio Marina.

Marina, José Antonio. ¿Es necesaria una reforma educativa? “El País” (5-XI-2016).
Álvarez, P. Marina quiere a los mejores en los centros más conflictivos. “El País” (8-XII-2015) 28. La propuesta del filósofo José Antonio Marina, solicitada por el Gobierno, levanta un debate.
Álvarez, P. Respaldo al plan de Marina para que los docentes tengan más prácticas. “El País” (9-XII-2015) 19. Seis especialistas debaten las propuestas de Marina.


Molina, César Antonio. Volver a la escuela de la vida. “El País” (5-XI-2016).

Muñoz Molina, A. Tierra quemada. “El País” Babelia 1.248 (24-X-2015) 6. Diatriba sobre la crisis del sistema educativo y la cultura en España, y una evocación de Santiago Ramón y Cajal.

Papell, Antonio. El error educativo. “Diario de Mallorca” (22-V-2013) 30.

Pérez-Lanzac, Carmen. Mucho Facebook, ¿poca concentración? “El País” (11-XI-2013) 34-35. Las redes sociales estimulan la atención parcial continua. Los jóvenes siguen leyendo en pantalla y papel, pero les cuesta más ver cine.

Pérez Rubalcaba, Alfredo. La ruptura del sistema educativo. “El País” (23-VI-2015) 11. Critica la implantación de la ley Wert, sin consenso.
Pérez Rubalcaba, Alfredo. Hablemos, por ejemplo, de educación. “El País” (11-V-2016). Defiende la mejora de la educación en España en los últimos decenios, que ha logrado que los que titulan sus estudios con 16 años pase del 10% en 1951 (entonces se llamaba Bachillerato Superior) al 75% en 2015 (ahora ESO) y pone un ejemplo de las exageradas críticas: ‹‹Un ejemplo: “La enseñanza secundaria se primariza. Los alumnos de los institutos no saben ortografía, ni poseen un vocabulario exacto y variado, ni conocimientos gramaticales, ni análisis lógico, ni método de exposición escrita u oral…” La cita podría haberse extraído de uno de los múltiples artículos publicados en España cada vez que se aborda el tema del nivel educativo de nuestros alumnos. No me digan que no les resulta actual. Pues bien; es de un libro publicado en Francia sobre la crisis de la cultura literaria en… 1929.›› Critica la intención de la LOMCE de romper el valor general de la selectividad, sustituyéndola por una reválida y luego pruebas distintas de acceso en cada universidad, rompiendo la unidad (y la igualdad de derechos) del sector educativo español.
Pérez Rubalcaba, A. Informe PISA y pacto educativo. “El País” (12-XII-2016). Señala que los cambios legislativos han tenido poca incidencia y que es más significativa la diversidad regional. Sería más eficaz hacer cambios concretos: impulsar la educación preescolar entre 0 y 3 años, mejorar la formación del profesorado, facilitar la atención a la diversidad…

Prades, Joaquina. Estudiar renta más que invertir. “El País” (13-IX-2012) 34.

Prado, Benjamín. Dickens sigue diciendo la verdad. “El País” (7-II-2012) 29. Las obras de Dickens siguen reflejando el mundo actual, plagado de injusticias, como se advierte en los recientes recortes en educación.


Rincón, Reyes. El Supremo respalda la educación segregada sin esperar al Constitucional. “El País” (26-V-2017).

Schleicher, Andreas. Elevar la calidad de la educación. “El País” (10-X-2013) 27-28. El subdirector de la OCDE para temas educativos y director del programa PISA relativiza los problemas educativos de España y propone soluciones para aumentar la calidad, como vincular educación y trabajo, y fomentar la educación permanente.
Álvarez, P. Andreas Schleicher. ‘Ser profesor en España no interesa intelectualmente’. “El País” (14-XII-2016).

Silió, Elisa. Las mujeres lideran Selectividad en 14 de las 17 comunidades. “El País” (9-VII-2017). Ellas son más metódicas pero los varones soportan más la presión.

Suárez Pertierra, Gustavo. Una cuestión de ideología. “El País” (19-XII-2012) 27-28. El exministro socialista de Educación (1993-1995) critica la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y el favorecimiento de la de Religión.

Trueba, David. Pisar. “El País” (22-V-2013) 53.

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