Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

lunes, 13 de enero de 2014

Filosofía: Francia.

FILOSOFÍA: FRANCIA.
Listado de filósofos.
Bibliografía.

Listado de filósofos
Etienne de La Boétie (1530-1563, filosofía política), Michel de Montaigne (1533-1592, filosofía moral, ensayo), René Descartes (1596-1650),
Blaise Pascal (1623-1662), Montesquieu (1689-1755, filosofía política), Voltaire (1694-1778, filosofía, novela, teatro),
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778, de origen suizo; filosofía, novela), Denis Diderot (1713-1784, filosofía, novela, teatro, crítica de arte), Claude-Adrien Helvétius (1715-1771), Nicolas de Condorcet (1743-1794), Benjamin Constant (1767-1830, de origen suizo), Auguste Comte (1798-1857, filosofía positivista),
Henri Poincaré (1854-1912, lógica, matemáticas), Henri Bergson (1859-1941, Premio Nobel de Literatura, filosofía), Maurice Blondel (1861-1949), Julien Benda (1867-1956, filosofía, ensayo), Alain (1868-1925, ensayo), Teilhard de Chardin (1881-1955, antropología, filosofía, teología católica), Jacques Maritain (1882-1973, filosofía, teología católica), Louis Lavelle (1883-1951), René Le Senne (1883-1954), Gaston Bachelard (1884-1862, epistemología), Etienne Gilson (1884-1978, historia de filosofía y teología medievales), Jean Wahl (1886-1974), Gabriel Marcel (1889-1973, filosofía, teología), Alexandre Koyré (1892-1964, de origen ruso; filosofía, historia de la ciencia de Edad Moderna), Georges Bataille (1897-1962, ensayo),
Alexandre Kojève (Moscú, 1902-París, 1968, de origen ruso; Hegel y presocráticos), Georges Politzer (1903-1942, de origen húngaro; psicología, filosofía marxista), Raymond Aron (1905-1983, filosofía, sociología, periodismo), Emmanuel Mounier (1905-1950, filosofía y teología del “personalismo”), Jean-Paul Sartre (1905-1980, Premio Nobel de Literatura 1964, filosofía, novela, teatro, ensayo, crítica), Emmanuel Lévinas (1906-1995), Jean Beaufret (1907-1982), Simone de Beauvoir (1908-1986, novela, ensayo), Maurice Merleau-Ponty (1908-1961, filosofía), Simone Weil (1909-1943, filosofía, teología),
Emile M. Cioran (1911-1995, de origen rumano, escritor sólo en francés desde 1944; filosofía moral, ensayo, aforismo), Paul Ricoeur (1913-2005, filosofía), Jean-Toussaint Desanti (1914-2002, filosofía), Lucien Goldman (1914-1970, de origen rumano; filosofía), Roland Barthes (1915-1980, filosofía, ensayo), Roger Garaudy (1917-2012, de ideología comunista, convertido al catolicismo y en 1982 al Islam; Hegel, filosofía marxista), Stéphane Hessel (Berlín, 1917-París, 2013, de origen judío polaco, emigrado a París en 1925, nacionalizado en 1937, resistente, diplomático; ensayo, poesía), Louis Althusser (1918-1990, filosofía),
Gilbert Durand (1921-2012, filosofía sobre la imaginación simbólica), Lucien Jerphagnon (1921-2011, historia y filosofía antigua, San Agustín), Pierre Hadot (1922, filosofía antigua), Francis Jeanson (1922-2009, Sartre), Claude Lefort (1924-2010, filosofía política), François Lyotard (1924-1998, filosofía), Jean François Revel (1924-2006, filosofía, ensayo), Gilbert Simondon (1924-1989), Gilles Deleuze (1925-1995, pareja de Félix Guattari; filosofía), Michel Foucault (1926-1984, filosofía, ensayo), Jean-Yves Calvez (1927-2010, jesuita; filosofía, teología), Pierre Aubenque (1929, Aristóteles), Jean Baudrillard (1929-2007, ensayo de filosofía y sociología),
Jacques Derrida (1930-2004, filosofía deconstructiva), Félix Guattari (1930-1992, pareja de Gilles Deleuze; filosofía), Michel Serres (1930), Guy Debord (1931-1994, ensayo), Stéphane Mosès (1931-2007, filosofía), Marc Fumaroli (Marsella, 1932, ensayo), Paul Virilio (1932, ensayo), Philippe Sollers (1936, ensayo), Alain Badiou (Rabat, 1937, filosofía e historia contemporánea, novela y teatro), André Glucksmann (1937-2015), Michel Contat (1938, de origen suizo; Sartre), Clément Rosset (1939, ensayo, filosofía), Tzvetan Todorov (Sofía, 1939-París, 2017, de origen búlgaro; epistemología, ensayo literario e histórico),
Philippe Lacoue-Labarthe (1940-2007, Heidegger), Jean-Luc Nancy (1940), Jacques Rancière (1940), Etienne Balibar (1942), Gilles Lipovetsky (París, 1944, filosofía, sociología), Sylviane Agacinski (1945, diferencialismo), Daniel Bensaïd (1946-2010, militante trotskista, filosofía), Marcel Gauchet (1946, historia del pensamiento, filosofía), Sidi Mohamed Barkat (Tlemcén, Argelia, 1948, profesor en París, filosofía), Pascal Bruckner (1948), Bernard-Henri Lévy (1948, filosofía, ensayo), Roger-Pol Droit (1949), Alain Finkielkraut (1949),
Luc Ferry (1951), André Comte-Sponville (1952, filosofía), Georges Didi-Huberman (1953), Didier Eribon (1953, ensayo de homosexualidad), Michel Onfray (1959, ensayo, historia de filosofía), Stéphane Ferret (1960), Peter Szendi (París, 1966, filosofía, musicología),
Patrick Viveret (),

Listado de sociólogos, politólogos...
Emile Durkheim (1858-1917, sociología), Maurice Halbwachs (1877-1945, sociología), Georges Gurvitch (1894-1965, de origen ruso; sociología), Georges Friedmann (1902-1977, sociología), Raymond Aron (1905-1983, filosofía, sociología), Jean Stoetzel (1910, psicología social, encuestas), Maurice Duverger (1917-2014, politología), Georges Balandier (1920, sociología), Edgar Morin (1921, sociología, filosofía), Alain Touraine (1925, sociología, politología), Pierre Bourdieu (1930-2002, sociología), Michel Maffesoli (1944, sociología), Pierre Rosanvallon  (Blois, 1948, historia, sociología),  Olivier Roy (1949, cultura y sociología del Islam),
Guy Hermet (), Jean Meynaud (),

FILÓSOFOS, SOCIÓLOGOS, POLITÓLOGOS...
Bibliografía General.


Una crítica de los filósofos posmodernos.
La posmodernidad es un concepto que se debe al arquitecto y crítico Charles Jencks (Baltimore, 1939), británico de adopción. [Tretiak, Philippe. Charles Jencks, le maître du fractal. “Beaux Arts”, 140 (XII-1995) 12-13.] El posmodernismo filosófico se caracteriza, habitualmente, desde el libro de Jean-François Lyotard La condición posmoderna (en el que buscaba una nueva norma para justificar la verdad), por ser una corriente filosófica que agrupa a autores que critican la racionalidad porque no lleva a la felicidad humana. Pero en el aspecto formal se caracteriza por un lenguaje metafórico, a veces tanto que nadie lo entiende, como destaca un libro de Bricmont y Sokal, Impostures intellectuelles (1997). 
Una feroz crítica de los filósofos posmodernos, como impostores es la que realizan dos profesores de Física, el estadounidense Jean Bricmont y el belga Alan Sokal, que explican que la jerga de Lacan, Baudrillard, Lyotard, Deleuze, Bruno Latour, Derrida, Kristeva, Guattari y otros miembros de la «nebulosa posmodernista» es una impostura científica (no ataca la filosofía posmodernista sino su intromisión en la Filosofía de la Ciencia, así como su idea de que el mundo exterior es una “creación cultural”, ignorando que sí es real): por abusar de términos científicos sin tener ni idea de ellos, por decir tonterías envueltas en un lenguaje «aparentemente profundo», por exhibir una «erudición superficial», por «manipular frases», por escribir textos «incomprensibles» que «no quieren decir nada», por «la arrogancia de la teoría literaria posmoderna, llevada a sus extremos... Si todo es retórica y juego de palabras, entonces la lógica interna y la consistencia de un texto es lo de menos.»
Bricmont, Jean; Sokal, Alan. Impostures intellectuellesOdile Jacob. París. 1997. Reseña de Carlos Salas en “El Día del Mundo” La Esfera, 352 (28-III-1998) 6-7.


La filósofa francesa Sylviane Agacinski (1945).
La filósofa francesa Sylviane Agacinski, de origen polaco, profesora de filosofía en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, excompañera del filósofo Jacques Derrida (con quien tuvo un hijo), es esposa del exlíder socialista Lionel Jospin, y destacan entre sus obras Critique de l'égocentrisme, l'événement (1996) y Volumen, philosophies et politiques de l'architecture (1997). Es una de las figuras del feminismo francés mediante sus obras en la línea del pensamiento “diferencialista”. Ha estudiado las nociones artísticas, con especial atención a la arquitectura, la ciudad y la pintura. Le interesa la modificación de la experiencia que suponen las nuevas técnicas: la fotografía, el cine y el vídeo. Un ejemplo: el Papa de Roma imparte una bendición y sus beneficios sólo alcanzan en teoría a los presentes, pero hoy se reconoce que también llegan a quienes la reciben por televisión. La noción de presencia ha cambiado.
«Me ha interesado trabajar un nuevo concepto de experiencia: la que está relacionada con las nuevas técnicas, en especial las de la imagen. Nos encontramos con dos mundos: uno llamado real y otro de la imagen, que no es falso: surge de la ficción, ha sido fabricado. Y el hecho es que hoy tenemos que reconocer que la experiencia de lo real es múltiple. Hay una experiencia que pasa por la imagen y otra que pasa por el registro y la repetición de los sonidos, por el cine, por la televisión. Y no es falsa. Es una aproximación distinta a lo real que se solapa con ella formando una nueva noción del mundo». Estas nuevas técnicas, «no reemplazan la realidad, sino que proporcionan nuevos accesos a ella, nuevos conocimientos, nuevos modos de ver y transformar nuestra percepción y nuestra memoria». La experiencia siempre es mediata, se produce a través de un instrumento. «En un sentido riguroso, nuestros órganos son instrumentos (la palabra griega organon se traduce precisamente por instrumento). Lo que ocurre es que la técnica amplifica nuestra percepción, nuestros órganos. La técnica es como una inmensa prótesis». «Nos encontramos con que las nuevas técnicas han transformado el papel de la morada. Y también el de la pintura. Esta ya no puede ser lo que era antes de la fotografía y del cine; por eso se transforma. Ha perdido la necesidad de contar una historia, de ser un reportaje». En esta situación, lo natural y lo artificial pierden su lejanía y se amortigua la oposición entre naturaleza y cultura.
El pensamiento estético de Kierkegaard (al que dedicó un libro) cuestionaba la «noción clásica de sujeto, en la línea de los que estaba haciendo Michel Foucault».
No comparte la tesis de Marx de que «la misión del filósofo es cambiar el mundo». Dice: «Soy demócrata y no creo que cambiar el mundo sea sólo una cosa de filósofos; es una tarea que nos concierne a todos, a cada uno en su ámbito. La tarea del filósofo sigue siendo la reflexión, el análisis de los conceptos, en paralelo a lo que pueda hacer como ciudadano». Recuerda que en los países del Este, con la democracia, muchos intelectuales han debido asumor responsabilidades políticas y el resultado demuestra que no siempre son compatibles la reflexión y la acción.
Fuentes.
Internet.


El filósofo francés Alain (1868-1925).

El filósofo francés Alain (nacido Emile Chartier, 1868-1925), destaca por su habilidad para el ensayo corto, de prosa brillante.
Alain. Sobre la felicidad. Trad. de Dolores Sánchez de Aleu. Paracuellos del Jarama. 2016. Reseña en catalán de Llovet, J. ‘Marginalia’. Alain, o la discreta felicitat. “El País” Quadern 1.629 (7-IV-2016).

El filósofo francés Raymond Aron (1905-1983).
Judt, Tony. El peso de la responsabilidad. Blum, Camus, Aron y el siglo XX francés. Trad. de Juan Ramón Azaola. Taurus. Madrid. 2014 (1998 inglés). 286 pp. Introducción. El juicio erróneo de París (15-48). El profeta desdeñado. Léon Blum y el precio de la intransigencia (49-128). El moralista reticente. Albert Camus y las incomodidades de la ambivalencia (129-198). El insider periférico. Raymond Aron y el salario de la razón (199-264). Ensayos sobre Léon Blum, Albert Camus y Raymond Aron, tres intelectuales franceses comprometidos en política, el primero frente al colaboracionismo de Vichy, el segundo respecto a su apoyo a la Resistencia y su crítica a la guerra de Argelia y el tercero en su oposición al comunismo.

El pensador francés Jacques Attali (Argel, 1943).

Poch, Rafael. Jacques Attali. ‘Tuve más poder que todos los ministros’. “Magazine” (30-X-2016).

El filósofo francés Marc Augé (1935).
El filósofo, antropólogo y sociólogo francés Marc Augé (Poitiers, 1935), experto en antropología social.
Otros.
Constenla, Tereixa. La teoría del pobre perpetuo. “El País” (2-V-2013) 44. Augé analiza las tensiones causadas por el fracaso de las utopías y la ausencia de alternativas políticas.

El filósofo francés Gaston Bachelard (1884-1962) .
Bachelard, Gaston. La poética del espacio. FCE. México. 1975 (francés 1957). En 1957, en la plena madurez de sus 73 años, Bachelard supera la fenomenología como forma de aproximación a la realidad, y propone un estilo de reflexión que se sustenta sobre la poesía que albergan todos los fenómenos de la creación, desde los más insignificantes a los más excelsos. Su método es el «estudio del fenómeno de la imagen poética». Con una mezcla de poesía y misticismo, se recreaba en la belleza aparentemente oculta, en el ser propio de esa imagen poética que nace en la conciencia como resultado dorecto del alma. La imaginación entra de lleno en la interpretación personal para desembocar en una fenomenología del espíritu, en una fenomenología del alma, que puede revelar el primer compromiso de una obra. Bachelard no ve la obra como un simple sustituto de la realidad sensible sino como «la fulguración de la imagen», una imagen superadora de todos los datos de la sensibilidad. En su libro enfatizaba el examen de imágenes modestas, representativas y elocuentes del “espacio feliz”. Si nuestra alma es una morada, inevitablemente debemos referornos a la casa, a sus espacios y cosas (cajones, cofres o armarios), para aprender a “morar” por nosotros mismos. Los ámbitos de la intimidad y la dialéctica de lo pequeño y de lo grande, «la inmensidad íntima» —y, por extensión, de lo interno y lo externo, de lo abierto y lo cerrado— son pasos que recuperan para la imagen todo su saber ontológico. Bachelard rompía así, en parte, con su pasado racionalismo y abría puertas a la actividad propia de la imaginación pura, a la metafísica.


La filósofa francesa Élisabeth Badinter (1944).
Élisabeth Badinter (Boulogne-Billancourt, 1944), especialista en la Ilustración, el laicismo, la maternidad naturalista, el feminismo, la relación entre mujeres y hombres...
Vicente, Álex. Élisabeth Badinter. ‘La mujer no arreglará lo que ha hecho mal el hombre’. “El País” Ideas (16-VIII-2015) 8-9.


El pensador y escritor francés Alain Badiou (1937).
Alain Badiou (Rabat, 1937), pensador francés de filosofía e historia contemporánea, autor de novela y teatro.
Libros.
Badiou, Alain. El despertar de la historia. Trad. de Begoña Moreno-Luque. Clave Intelectual. Madrid. 2012. 156 pp. Reseña de Cruz, Manuel. “El País” Babelia 1.078 (21-VII-2012) 14. Analiza los últimos movimientos sociales del mundo árabe y Europa.
Badiou, Alain; Rancière, Jacques (ed.). El síntoma griego. Editorial Errata Naturae. 2013. 208 pp. Una crítica de las políticas económicas en Grecia.
Otros.
Aguilar, Andrea. El incómodo Badiou. “El País” (17-III-2007) 51.

De Souza, Patricia. Alain Badiou. ‘Hay una crisis ideológica global’. “El País” Ideas (19-VII-2015) 8.

El filósofo francés Roland Barthes (1980).
Roland Barthes (París, 1980), formado en París. Filósofo y ensayista. La estética de Barthes se asienta sobre los conceptos de “sentido” y su “suspensión”.
Pardo, José Luis. Los años salvajes del lenguaje. “El País” Ideas (12-VII-2015) 8-9. Las teorías de Roland Barthes.

El sociólogo francés Jean Baudrillard (1929-2007),
Jean Baudrillard (Reims, 1929, París 6-III-2007).
Baudrillard, en Las estrategias fatales, analiza los media en una sociedad estadística, que ha perdido los valores cualitativos. Es una sociedad transparente, en la que se sabe todo y no sabe nada porque falta capacidad y tiempo para la crítica y el conocimiento (aprendizaje) significativo. Es una cultura de la pantalla, sin realidad en el fondo, fragmentada. «Lo real está out, sólo las apariencias funcionan». La cultura occidental funciona con la metáfora del espejo (también opina esto Lacan). «Lo registramos todo, pero no lo creemos, pues nosotros mismos nos hemos convertido en pantallas». El arte está confrontado al desafío de la mercancía; la obra de arte tiene ahora un valor de cambio, una mercancía, un fetiche comercial. El urinario, de Duchamp, que, con ironía crítica, asume la elevación a obra de arte de la “cosa”.

Baudrillard, Jean. Entrevista con Jean Baudrillard (por Catherine Francblin). “Artpress”, París, 216 (IX-1996). Reprod. en “Lápiz” 128/129 (II-1997) 52-57. En la entrevista se revisan los grandes temas de Baudrillard. En La transparencia del mal (1990) el autor escribía que en el entorno actual el arte «ha desaparecido como pacto simbó­lico por el cual se diferencia de la pura y simple producción de valores estéticos que conocemos bajo el nombre de la cultura: proliferación hacia el infinito de los signos...» [cit. 52]. Para Baudrillard el mundo contemporáneo es fundamentalmente abstracto: ausente la realidad, todo es simulacro. El arte es el pretexto para un discurso antropológico sobre la pérdida de trascendencia y sobre la visualización total que definen hoy a Occidente.
Baudrillard publicó un artículo, Le complot de l'art, en “Liberátion”, París (20-V-1996), en el que para Francblin se evidencia que el arte interesa sólo a Baudrillard «en la medida que conforma los esquemas funcionales y de comportamiento que inspiran su crítica a la cultura occidental». Baudrillard responde: «Es cierto que el arte tiene para mí un interés perifé­rico. No tengo un compromiso real con él. De hecho, diría que lo contemplo con el mismo prejuicio desfavorable que sostengo ante la cultura en general. En este sentido, el arte no tiene ningún privilegio especial frente a otros sistemas de valores. La gente sigue considerando que el arte es una especie de recurso inesperado. Yo me opongo a esta visión edénica. Mi punto de vista es antropológico. Desde este punto de vista, ya no parece que el arte siga teniendo una función vital. Adolece de la misma extinción de valores, la misma pérdida de trascendencia. El arte no constituye ninguna excepción frente a esta fase de ejecución total, de visualización total, que ha alcanzado hoy Occidente. La hipervisibilidad es, de hecho, una manera de exterminar la morada. Puedo consumir visualmente este tipo de arte, incluso disfrutarlo, pero no me da ilusión ni verdad. Nos hemos cuestionado el objeto de la pintura y luego el sujeto de la pintura, pero me parece que nadie ha demostrado demasiado interés por el tercer elemento: el espectador. Su atención se solicita cada vez más, pero a modo de rehén. ¿Existe otra manera de morar el arte contemporáneo distinta al modo en que el mundo del arte se mora a sí mismo?» [53].
Baudrillard, en su artículo Le complot de l'art (1996), razona sobre una “conspiración del arte”, en la que quienes están vinculados al mundo del arte son los conspiradores, una metáfora para referirse a un síndrome en que todos son víctimas y cómplices, sin un conspirador determinado. Como en la «teatralidad de la política: todos estamos a la vez estafados y complicados» [53]. Baudrillard quiere asumor el papel del no-cómplice, del no iniciado, del que no sabe, ignorante pero instintivo, siempre indócil, «que se niega a ser educada», «a caer en la trampa de los signos». «Intento ofrecer un diagnóstico desde un punto de vista agnóstico. Me gusta ver las cosas como lo haría un primitivo» [53]. Quiere ser “ingenuo”, porque tan pronto como uno entra en el sistema para atacarlo también se convierte en parte de él. Pero es una posición ineficaz, porque la misma crítica, por dura que sea, sólo refuerza más el sistema, al regenerarlo. En política, como en el arte, «pienso que las masas, aunque también ellas participan en el juego y se las mantenga en una postura de servilismo voluntario, son absolutamente escépticas. En este sentido, así se aproximan a una forma de resistencia anticultural» [53].
La posición de Baudrillard se desliza así al escepticismo, al no creer ni en el bien, ni en la posibilidad de evitar el mal. La nada domina la acción, pues en él no hay acción contra el sistema. En otro artículo suyo, Les ilotes et les élites [En la versión española de la entrevista, los “ilotas” espartanos se traducen literalmente como “islotes”] Baudrillard critica a las élites y sostiene que las masas llamadas ciegas son, de hecho, perfectamente lúcidas. Francblin opina que las masas, en el arte, no son tan lúcidas («el público general es bastante conformista”) y Baudrillard lo acepta: «En la esfera política, la opacidad de las masas neutraliza el dominio simbólico que se ejerce sobre ellas. Puede que esta opacidad no sea tan grande en el terreno del arte y que el poder crítico de las masas sea, en consecuencia, menor. No hay duda que sigue habiendo cierto apetito de cultura. Y si la cultura ha tomado el relevo de la política, también lo ha hecho en términos de complicidad. Sin embargo, el hecho de que las masas consuman arte no significa que se adhieran a los valores que se les enseñan. Para decirlo de manera sencilla, las masas no tienen nada a lo que oponerse. Estamos contemplando un especie de alineación (sic, alienación), una movilización cultural general» [54].
Para Baudrillard es absurda la distinción entre derecha e izquierda. Francblin insinúa que sus tesis, de no participación real de las masas, reproducen el mismo tipo de discurso de la extrema derecha y ponen en cuestión el sistema democrático. Baudrillard responde: «El régimen democrático es cada vez más disfuncional. Funciona en un nivel estadístico: la gente vota, etc., pero la escena política es esquizofrénica. Las masas son completamente externas a este discurso sobre la democracia. A la gente no le importa lo más mínimo. La participación viva, real, es enormemente débil» [54]. «Este público cada vez más amplio, que primero fue conquistado políticamente y al que ahora intentan conquistar e integrar culturalmente, se resiste. Se resiste al progreso, se resiste a la Ilustración, a la educación, a la modernidad, etc.» [54]. Y ese rechazo satisface a Baudrillard, en cuanto permite una verdadera oposición al sistema (aunque no sabría definirla), por cuanto «Todos los discursos son ambiguos, incluido el mío» [54], todos son cómplices del sistema, que los utiliza para justificarse a sí mismo.
«Por otro lado, el de las masas, hay algo ignorante e irreductible en el ámbito de lo político, lo social o lo estético. Todo se está realizando cada vez más. Un día la sociedad estará plenamente realizada y no habrá más que excluidos. Algún día todo estará culturalizado: cada objeto será un “objeto estético” y ningún objeto será estético. A medida que el sistema se va perfeccionando, va integrando y excluyendo simultáneamente» [55]. Integrando y excluyendo a personas y obras de arte.
En el artículo Le complot de l'art, Baudrillard decía «Los consumidores tienen razón porque el grueso del arte contemporáneo es basura», lo que Francblin critica, pues el arte es precisamente lo que no está en ese “grueso”, por ejemplo Bacon (de quien se hacía entonces una exposición en París). Baudrillard le da la razón: «Estoy de acuerdo, pero no se puede decir nada de la singularidad» [55], porque los circuitos, los canales de comunicación, globalizan los contenidos, lo uniforman todo. No podemos distinguir el arte del no arte, sumergidos por el bombardeo de mensajes. «En el mundo estético, la superestructura es tan apabullante que nadie tiene ya una relación directa y brutal con los objetos o con los acontecimientos» [55]. «Como mucho compartimos el valor de las cosas, no la forma. El objeto mismo, la forma secreta que hace que sea lo que es, raramente se consigue. ¿Qué es la forma, después de todo? Algo más allá del valor y que intento alcanzar mediante una especie de vacío donde el objeto y el acontecimiento tienen una oportunidad de emitir con máxima intensidad» [55]. Si no puede captar la forma, el espectador se contenta con la estética: «A lo que me acerco es a la estética, ese valor añadido o barniz cultural tras el cual desaparece el valor intrínseco. Ya no se sabe dónde está el objeto. Sólo tenemos discursos circundantes, una acumulación de visiones que terminan formando un aura artificial» [56].
«El fenómeno que observé en Le système des objets se está reproduciendo ahora en el sistema estético. En la esfera económica, llega un momento en que los objetos ya no existen en términos de su finalidad y existen solamente en relación con otros objetos, de manera que lo que se consume es un sistema de signos. Lo mismo ocurre con la estética. Bacon se consume oficialmente como un signo, incluso si, individualmente, uno puede intentar re-singularizarle, redescubrir el secreto de la excepción que él representa. Sin embargo, hoy tienes que trabajar realmente duro para escapar a los efectos del sistema educativo y evitar que los signos nos conviertan en sus rehenes. Para volver al momento en que por vez primera aparece la forma —que es, a la vez, el punto en el que todo el revestimiento desaparece. El punto ciego de la singularidad sólo se puede abordar de una manera singular. Esto es antitético respecto al sistema de la cultura, que es un sistema de tránsito, de transición, de transparencia. Y la cultura es algo que me deja frío. Todo lo malo que le pueda ocurrir a la cultura me parece bien» [56].
En una entrevista con Geneviève Breerette, en “Le Monde, Baudrillard dijo que no estaba articulando un discurso de la verdad, que nadie estaba obligado a pensar como él y le confiesa a Francblin: «no quiero convertir mis juicios sobre arte en una cuestión de doctrina» [56]. «El objeto artístico se presenta como un fetiche, un objeto definitivo. Rechazo completamente esa forma de presentación categórica e irrevocable. No busco la conciliación o el compromiso, sino la otredad, como en un duelo. Volvemos a encontrarnos con la cuestión de la forma. La forma nunca dice la verdad acerca del mundo; es un juego, una proyección» [56].
«Existen mil maneras de expresar la misma idea, pero si no consigues hallar el choque ideal entre la forma y la idea, no consigues nada. Esta relación con el lenguaje como forma, como seducción, como “punctum”, como dijo Barthes, es cada vez más difícil de encontrar. Pero sólo la forma puede cancelar el valor. Son mutuamente excluyentes. La crítica es hoy incapaz de articularse desde una posición de alteridad. Sólo la forma es capaz de oponerse al intercambio de valores. La forma es inconcebible sin la idea de metamorfosis. La metamorfosis te permite moverte de una forma a otra sin que te intervenga el valor. No se puede extraer un significado, ni ideológico ni estético. Entramos en el juego de la ilusión: la forma remite sólo a otras formas, pero sin que circule el significado. Esto es lo que ocurre en la poesía, por ejemplo: las palabras resuenan juntas, creando un acontecimiento puro. Mientras tanto, han capturado un fragmento del mundo, incluso si no ofrecen ningún referente identificable desde el que uno pueda extraer una lección práctica» [57].
«He dejado de creer en el valor subversivo de las palabras. Sin embargo, mantengo una fe incorruptible en la operación orreversible de la forma. Las ideas o los conceptos son todos reversibles. El bien se puede invertir siempre y convertirse en el mal, lo verdadero en lo falso, etc. Pero en la materialidad del lenguaje, cada fragmento agota su energía y todo lo que queda es una forma de intensidad. Esto es algo más radical, más primitivo que la estética. En los años 70, Callois escribió un artículo en el que describía a Picasso como el gran liquidador de los valores estéticos. Argumentaba que tras Picasso todo lo que podíamos esperar era una circulación de objetos, de fetiches, independiente de la circulación de objetos funcionales. Ciertamente, se puede decir que el mundo estético es un mundo de fetichización. En la esfera económica, el dinero tiene que circular como sea, de otro modo no habrá valor. La misma ley rige a los objetos estéticos: se necesitan cada vez más para que pueda existir un universo estético. Ahora los objetos tienen sólo una función supersticiosa que provoca una desaparición de facto de la forma debido a un exceso de formalización, es decir, de un uso excesivo de todas las formas. La forma no tiene peor enemigo que la total disponibilidad de todas las formas» [57].
Baudrillard parece sentir nostalgia por un estado más primitivo que, en realidad, no ha existido nunca: «Por supuesto, y por eso no soy un conservador. No quiero regresar a un objeto real. Esto sería cultivar una nostalgia de derechas. Sé que ese objeto no existe, no más que la verdad, pero mantengo el deseo de él a través de una manera de morar que es una especie de absoluto, un juicio divino en relación al cual se revela la insignificancia de todos los demás objetos. Esta nostalgia es fundamental. Está ausente en todos los tipos de arte contemporáneo. Es un tipo de estrategia mental que nos asegura que estamos haciendo un uso correcto de la nada, del vacío» [57].
«La crítica es hoy incapaz de articularse desde una posición de alteridad... No se puede extraer un significado, ni ideológico ni estético».
En 1970, Baudrillard lanzaba su noción del hiperrealismo para referirse a la desaparición de la realidad, desgajada de los signos que remiten a la misma, en un mundo dominado por los massa media. En El intercambio simbólico y la muerte (1976), escribe que el mundo contemporáneo es fundamentalmente abstracto: ausente la realidad, todo es simulacro. No cabe la originalidad. El artista posmoderno trata la superficie “hiperreal” como una suerte de naturaleza y juega, irónicamente y a sabiendas, con el poder de sus simulaciones.
Fuentes.
Libros.
Baudrillard, Jean. El sistema de los objetos. Siglo XXI. Ciudad de México. 1981. 229 pp.
Baudrillard, Jean. Las estrategias fatales. Anagrama. Barcelona. 1984 (francés 1983). 207 pp.
Baudrillard, Jean. El otro por sí mismo. Anagrama. Barcelona. 1988 (francés 1987). 89 pp.
Baudrillard, Jean. Cool memories (1980-1985). Anagrama. Barcelona. 1989 (francés 1987). 198 pp.
Baudrillard, Jean. La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos. Anagrama. Barcelona. 1991 (francés 1990).
Baudrillard, Jean. El complot del Arte. Amorrortu. Madrid. 2006. 125 pp. Reseña en “El País”, Babelia 782 (18-XI-2006)14.
Baudrillard, Jean. El intercambio simbólico y la muerte. 1976.

Baudrillard. Las estrategias fatales.

Artículos / entrevistas.
Baudrillard, Jean. Le complot de l’art. “Liberátion” (20-V-1996).
Baudrillard, Jean. Entrevista con Jean Baudrillard (por Catherine Francblin). “Artpress”, París, 216 (IX-1996). Rep. en “Lápiz” 128/129 (II-1997) 52-57.

Breerette, Geneviève. Baudrillard. Je n’ai pas la nostalgie des valeurs esthétiques anciennes. “Le Monde” (9/10-VI-1996).
Artículos de otros.
Martí Font, J. M. Obituario. Jean Baudrillard, sociólogo y crítico de la sociedad de consumo. “El País” (7-III-2007) 47. 
Pardo, José Luis. El pensamiento como provocación. “El País” (8-III-2007) 51.
Verdú, Vicente. La seducción del objeto puro. “El País” (8-III-2007) 51.

El filósofo francés Pierre Bourdieu.
Bourdieu analiza el arte como un microcosmos dentro del macrocosmos social, sin ignorar la especificidad del mundo artístico.

El filósofo francés Pascal Bruckner.
Rojo, J.A. Pascal Bruckner / Filósofo y novelista. “La izquierda ha traicionado sus propios ideales”. “El País” (4-VI-2008) 49.

El filósofo franco-rumano Emile Cioran.
Cioran, Emile. Sobre Francia. Fragmento inédito en “El Cultural” (8-IV-2011) 8-10.
Narbona, Rafael. Un caníbal en París. “El Cultural” (8-IV-2011) 10-11.
Savater, Fernando. Un hombre asombrado… y asombroso. En el centenario de Emil Cioran (1911-1995). “El País” (30-III-2011) 40-41.

El filósofo francés André Comte-Sponville (1942).
André Comte-Sponville (París, 1942), filósofo y ensayista, de la corriente racionalista, humanista y materialista. Un gran divulgador.
Comte-Sponville, André. Pequeño tratado de grandes virtudes.
Comte-Sponville, André. ¿Es moral el capitalismo?
Comte-Sponville, André. La felicidad, desesperadamente. Paidós. Barcelona. 2012. 102 pp. Conferencia y coloquio posterior, en 1999.
Comte-Sponville, André. El alma del ateísmo. Introducción a una espiritualidad sin dios. 2006.
Comte-Sponville, André. La vida humana. 2008.
Comte-Sponville, André. Ni el sexo ni la muerte. Tres ensayos sobre el amor y la sexualidad. Paidós. Barcelona. 2012. Reseña-entrevista de Cruz, Juan. André Comte-Sponville. ‘Uno estudia filosofía porque no es feliz’.“El País” Semanal 1.887 (25-XI-2012) 28-34.


El filósofo francés Régis Debray (1941).

Elola, Joseba. Régis Debray / Escritor y filósofo. ‘Los economistas siembran guerras; deben ir al tribunal’. “El País” (14-VI-2016).


Los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari.
Dosse, François. Gilles Deleuze & Félix Guattari. Intersecting LivesColumbia University Press. Nueva York. 2010. 672 pp. Reseña de Eagleton, Terry. Couples Therapy. François Dosse’s Gilles Deleuze & Félix Guattari. “Artforum” Vol. 49, nº 8 (IV-2011) 65-68.

El filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004).
Jacques Derrida (1930-2004), líder de la filosofía deconstructiva. 
La deconstrucción es un fenómeno cultural que nace en el ámbito de la filosofía y es atendido desde el principio por la teoría y la crítica literarias, hasta imbricarse en la época neobarroca, en la posmodernidad, pues los rasgos epocales de la crisis son ejemplares de la deconstrucción: inarmonía, asimetría, inestabilidad, complejidad, desorden, fragmentación, extravío de la unidad y la claridad.
Derrida asume el concepto de diferencia de Saussure, que postula que la repetición que permite a un signo ser un signo también produce una diferencia, logrando que el signo se desvíe de su referencia inmediata. Derrida efectúa una aportación postestructuralista o deconstruccionistas sobre la lingüística logocéntrica que va desde Platón hasta Suassure.
El texto es un todo inacabado, que se va cerrando/abriendo a medida que es leído-significado por el sujeto lector-escritor. En la deconstrucción es imposible situarse fuera del texto, «nada hay más allá del texto» [Derrida, De la Gramatología.], por lo que no cabe hablar de metalenguaje o metadiscurso, ya que estos estarían inscritos en el ámbito del texto y no fuera de él. Tomando como ejemplo su lectura de la obra de Escher, es imposible mantener una lectura de la obra abierta (siempre inconclusa), sin confundornos con los reflejos de los reflejos de las imágenes que la pueblan. Niega el valor de una interpretación “auténtica” que capte el significado real de un texto mediante su lectura; la única interpretación “auténtica” de un texto sería reescribirlo, ya que desde nuestra posición de lectores carecemos de las lla­ves para orrumpor en la tradición en la que nace el texto.
La obra de arte —entendida como la expresión canónica de la escritura (en sus manifestaciones de la poesía, las artes visuales como huella, trazo visual)— es la expresión paradigmática de que una huella no puede reducirse a la interpretación ni tampoco a la supuesta manifestación de que la obra es huella. Una obra sólo puede asorse, pues, como rastro opaco de la existencia del texto.
Deconstruir consiste en rastrear esos trazos y clarificar la diferencia con la tradición, abriendo sus lecturas “posibles” e “infinitas”. La deconstrucción no es un método, sino una práctica que sólo puede definorse por lo que no es, una práctica a la deriva, de libre asociación interpretativa.
La deconstrucción aplicada al arte hace su énfasis en el proceso de contemplación, en detrimento de la obra ya cerrada y que no permite acceder al espectador a la producción del sentido. En la Nueva Crítica literaria, «Gregory L. Ulmer se refiere a la poscrítica en oposición a la crítica humanista, a la crítica, llamémosle orgánica o modernista, que es la que pretende la consecución de la verdad, o la que sigue la lectura lineal y unívoca de la obra de arte. Dicha poscrítica se nutre de los procedimientos alegóricos y del collage o el montaje de la cita como instrumento de disección y aproximación a la obra. En este sentido, la deconstrucción funciona como un acercamiento a la obra de arte que pretende hacer hincapié en los pliegues del significado, acentuando los deslizamientos de sentido que se operan tanto en su interior, como en el momento de su recepción por el público» [Ulmer, G.L. El objeto de la poscrítica, en Foster (ed.), 1985. cit. Pérez Villén. 1995: 18].


Fuentes.
Libros.
Derrida, J. La diseminación. Fundamentos. Madrid. 1975.
Derrida, J. La escritura y la diferencia. Anthropos. Madrid. 1989 (francés 1967). 413 pp.
Derrida, J. La vérité en peinture. Flammarion. París. 1993. 440 pp. UIB.
Derrida, J. La deconstrucción en las fronteras de la filos­ofía. Paidós. Madrid. 1989 (francés 1987). 122 pp.
Derrida, J. Márgenes de la filos­ofía. Cátedra. Madrid. 1989. 372 pp.
Derrida, J. El otro cabo. La democracia, para otro día. Serbal. Madrid. 1992. 101 pp.
Otros.
Ulmer, G.L. El objeto de la poscrítica, en Foster (ed.), 1985. cit. Pérez Villén, 18.


El filósofo francés René Descartes (1596-1650).
René Descartes (1596-1650), gran figura de la corriente racionalista. 
Descartes, René. Discurso del método. Espasa-Calpe. Madrid. 1979.
Otros.
Grayling, Anthony Clifford. Descartes. Pre-Textos. Valencia. 2007. 412 pp. Reseña de Moreno Claros, Luis F. “El País” Babelia 836 (1-XII-2007) 18.

Azúa, Félix de. Un montón de huesos. “El País” (15-VII-2009) 25. Descartes.


El filósofo francés Philippe Descola (1949).
Philippe Descola es catedrático de antropología en el Collège de France desde 2001, especializado en “antropología de la naturaleza” y arte.
Descola en su libro Par-delà nature et culture (2005) distingue la “antropología de la figuración”, a la que dedica su investigación, de la “antropología del arte”, en cuanto aquélla estudia las representaciones figurativas o icónicas de las nociones primitivas del mundo (incluidos los seres humanos), y ésta, en cambio, estudia sólo las obras primitivas asimilables a las convenciones occidentales de lo que es una obra de arte, de modo que “antropología del arte” deviene “historia del arte primitivo”.
A Descola no le interesa el dominio del arte, sino el proceso por el que se hacen reconocibles (figurativas) las propiedades de cada una de las cuatro ontologías abajo citadas. Desarrolla las nociones de fisicalidad e interioridad: la “fisicalidad” se emparenta con el concepto occidental del cuerpo y explica sus sustancias y procesos materiales; y la “interioridad” se relaciona con nuestro concepto del alma y parece dorigor y explicar la acción de un “existente”. De estos conceptos extrae cuatro ontologías: el animismo, el naturalismo, el totemismo y analogismo. El “animismo” es la creencia de un primitivo de que un objeto o ser tiene una interioridad semejante a la suya aunque su fisicalidad sea distinta, y se plasma figurativamente con la operación de la “conmutación” (commutation), por ejemplo, en las máscaras de Alaska en que se representan simultáneamente rostros humanos y atributos animales, o las máscaras del noroeste americano que cuando están cerradas muestran un animal y cuando se abren revelan al humano. El “naturalismo” considera que comparten partes de fisicalidad pero su interioridad es completamente diferente, y se manifiesta en el “parecido” (la ressemblance), próximo a nuestro concepto de mímesis, individualizando fielmente los personajes y la naturaleza. El “totemismo” surge de la idea de que los humanos y los seres comparten, aunque sea parcialmente, a la vez fisicalidad e interioridad, y se realiza en el “ordenamiento” (l’ordonnancement), como sucede en las figuras totémicas que muestran su interior como con rayos X, esto es la estructura de su esqueleto y de sus órganos a la vez que la estructura del grupo humano o no humano que esta figura representa. Y el “analogismo” distingue radicalmente la fisicalidad e interioridad de los existentes, tanto los humanos como los demás seres, en una individualidad extrema, pues cada existente tiene un destino único, y se revela en la cuarta relación, la “conectividad” (connectivité), mostrando que las cosas están conectadas entre sí, como sucede en la pintura china antigua (shanshui), en la que el vacío conecta los diferentes elementos esparcidos por el cuadro, o en los objetos nierika de los indios huichol de norte de México, que permiten la comunicación y la observación mutua entre los estadios cósmicos, los humanos y las divinidades ancestrales.
Fuentes.
Descola, Philippe. Par-delà nature et culture. Gallimard. París. 2005.

Jankovic, Nikola. Entrevista. Philippe Descola. Une anthropologie de la figuration. “Art Press” 336 (julio-agosto 2007) 56-61. 


El filósofo francés Roger-Pol Droit (1949).
Roger-Pol Droit (París, 1949), autor de Si solo me quedara una hora de vida y 101 experiencias de filosofía cotidiana.
Elola, Joseba. Roger-Pol Droit. ‘Hay un imperativo de ser feliz, en todas partes, todo el rato’. “El País” Domingo (15-II-2015) 6.

Bisbal, Cristina. Roger-Pol Droit. ‘Si cada día pensáramos que es el último viviríamos de un modo más humano’. “El País” Buenavida nº 12 (V-2015) 26-27.

El filósofo francés Gilbert Durand (1921-2012).
Gilbert Durand (1921-2012), filosofía sobre la imaginación simbólica.
Galagalza, Luis. Obituario. Gilbert Durand, filósofo del simbolismo. “El País” (23-XII-2012) 56.

El politólogo francés Maurice Duverger (1917-2014).
El politólogo francés Maurice Duverger (Angulema, 5-VI-1917-París, 17-XII-2014), experto en Derecho Constitucional, Sociología Política, partidos e ideologías, profesor en la Facultad de Derecho de la Sorbona y en el Instituto de Estudios Políticos (Sciens Po) de París, político europeísta (fue diputado en el Parlamento Europeo por el Partido Comunista italiano), periodista político en “Le Monde” entre 1946 y 1994 (unos 800 artículos, la mayoría en la portada).
De Esteban, Jorge. Obituario. Maurice Duverger. El otro lado de las cosas. “El País” (24-XII-2014) 18. / Teruel, Ana. Maurice Duverger, politólogo francés. “El País” (26-XII-2014) 40.


El filósofo francés Luc Ferry (1951).
Luc Ferry (1951), profesor de filosofía en la universidad de Caen, es autor de libros sobre filosofía y estética. Pretende: «Comprendre d'un façon générale comment est né l'humanisme moderne dans le domaine de la culture et de l'esthètique en particulier, dans le domaine de la philosophie ou de la politique... Ce qui caractérise la naissance de la modernité au XVIIe siècle, c'est la rupture explicite avec la religion. (...) Depuis l'époque moderne, l'oeuvre d'art est perçue comme l'expression du génie d'un individu et non plus comme le reflet d'un monde extérieur aus humains. Dans un univers religieux, l'artiste n'est qu'un interprète entre Dieu et les hommes.» Se pregunta a continuación cuál es la naturaleza del arte desacralizado: «Que devient l'art uen fois qu'il est separé du religieux? Et que devient alors la question du beau, que deviennent les oeuvres?» Y su respuesta es el compromiso: «Depuis la fin de la sacralisation du politique par les démocraties occidentales, dans les années 70, tous les mouvements nouveaux ne sont pas des mouvements politiques mais des mouvements qui s'intéressent à l'éthique et à la culture. Les individus se tournent vers la culture et l'éthique parce que c'est à la fois le lieu maximal de l'enrichessement personnel et en même temps celui du rapport à l'autre. Car dans l'oeuvre d'art justement, vous découvrez l'autre, à la fois l'artiste mais aussi les autres spectateurs qui forment une communauté avec vous.» [Prefacio de Janson, H. W. Histoire de l'art. Cercle d'art. París. 1993. 864 pp.]
Fuentes.
Ferry, Luc. L’Homme-Dieu. Grasset. París.
Ferry, Luc. Heidegger et les modernes. Grasset. París. 1988.
Ferry, Luc. Homo Aestheticus: l’invention du goût à l’âge démocratique. Grasset. París. 1990.
Ferry, Luc. Le nouvel ordre écologique. Grasset. París. 1992.


El filósofo francés Alan Finkielkraut (1949).
Finkielkraut, Alain. La derrota del pensamiento. Anagrama. Barcelona. 1987 (francés 1987). 142 pp.
Finkielkraut, Alain. L’Humanité perdue. Editions du Seuil. París. 1996. 170 pp. Crítica “ABC Cultural” 260 (25-X-1996).

Finkielkraut, A. Lo único exacto. Alianza. Madrid. 2017. Ensayo de 67 textos de 2013-2015, nucleados por la imposibilidad de seguir analizando el mundo desde el plano histórico. Reseña de Hermoso, Borja. Alain Finkielkraut contra ‘el islamismo de izquierdas’. “El País” (29-I-2017).
Savater, Fernando. ‘Despierta y lee’. La identidad como desdicha. “El País” (9-IX-2014) 36. Critica la noción de identidad que enarbola Finkielkraut en su último libro, La identidad desdichada (Alianza), en la que lamenta que se pierda la identidad francesa y sostiene que Europa no puede aspirar a una democracia sino a una burocracia, pues la democracia exige un idioma, una memoria y unas referencias comunes. Tal parece que el filósofo francés entienda que el ámbito de la democracia solo puede ser la nación. Savater afirma, pro contra, que la identidad francesa es la ciudadanía con sus leyes de igualdad y laicismo, y no las cambiantes creencias teocráticas o las tradiciones.

El filósofo francés Michel Foucault (1926-1984).
Foucault, en sus primeras obras, había distinguido entre lo discursivo y lo institucional, con espacios comunes de relación (como el manicomio), y en Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas (1966), se propuso vincular la multiplicidad de discursos.
Foucault desveló que la filosofía no se limita a distinguir entre verdadero y falso, sino que se extiende a la distinción entre razón y locura, asignando a una mente enferma lo que no pertenece al saber filosófico. ‹‹¿Qué es la filosofía hoy –quiero decir la actividad filosófica si no el trabajo crítico de pensar sobre sí mismo? ¿Y no consiste precisamente, en vez de legitimar lo que ya sabemos, en saber cómo y hasta dónde sería posible pensar de otro modo?››
Fuentes.
Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. Siglo XXI. Ciudad de México. 1968 (francés 1966). 375 pp.
Veyne, Paul. Cómo se escribe la historia. Foucault revoluciona la historia. Alianza. Madrid. 1984 (1971 francés). 238 pp. Paul Veyne (1930), historiador francés, especialista en la Roma Antigua, su visión ha sido influida por el filósofo Michel Foucault.
Elola, Joseba. Yves Michaud / Filósofo francés. ‘Los valores de las culturas islámicas son incompatibles con los nuestros’. “El País” Domingo (18-I-2015) 7. Yves Michaud (Lyon, 1944), especialista en Hume, la filosofía política británica y el arte contemporáneo.
Altares, G. Foucault sigue cambiando el mundo. “El País” Ideas (17-I-2016) 10. Los escritos del filósofo e historiador llegan a la Biblioteca Nacional de Francia y se prepara la publicación de sus inéditos. Sigue vigente su pensamiento sobre el control, la vigilancia, el género y lo religioso.

El filósofo francés Marc Fumaroli (1932).

Marc Fumaroli (Marsella, 1932), filósofo o más bien pensador o historiador de la cultura, es un ensayista extraordinario, atento tanto a la filosofía y la literatura como a la historia y las artes. Catedrático de la Sorbona y del Collège de France (desde 1986 hasta hoy), se hizo famoso por sus estudios sobre la cultura francesa clásica, desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII, aunque su gran especialidad es el siglo XVII. Escritores, pensadores y artistas como Rabelais, Montaigne, Poussin, La Tour, Corneille, Pascal, Retz, Molière, Perrault o La Fontaine se suceden en sus ensayos. Son temas que vuelve a abordar en su último ensayo, La República de las Letras (2013), sobre la tradición humanística, la retórica y los academicismos. También ha tratado temas más contemporáneos, siempre con un gusto exquisito por la erudición y las humanidades.
Fuentes.
Internet.
Fumaroli, Marc. La República de las Letras. Acantilado. Barcelona. 2013. Ensayo . Reseña de Llovet, Jordi. ‘Marginalia’. L’‘otium litterarum’. “El País” Quadern 1.499 (24-X-2013) 5. / Vidal-Folch, Ignacio. Marc Fumaroli / Pensador y ensayista. ‘Amazon son ladrones, unos vampiros’. “El País” (2-XI-2013) 40-41.
Fumaroli, Marc. Cuando Europa hablaba francés. Trad. de José Ramón Monreal. Acantilado. Barcelona. 2015. 744 pp. Ensayo sobre la influencia de la lengua francesa en la Ilustración. Reseña de Weber, Carolina. “El Cultural” (25-IX-2015) 12-13. / Vicente, Álex. Marc Fumaroli. ‘Sentir amor por tu país no es un crimen’. “El País” Ideas (11-X-2015) 8-9.
Entrevistas.
Vidal-Folch, Ignacio. Marc Fumaroli / Ensayista. “El País” (8-IV-2007) 47.
De Andrés, Francisco. Entrevista. Marc Fumaroli. “ABC” (24-XI-2013) 48.

El filósofo francés Roger Garaudy (1917-2012).
Roger Garaudy (1917-2012), de ideología comunista, tras una crisis ideológica se convirtió primero al catolicismo y en 1982 al Islam; experto en Hegel y filosofía marxista.
Ridao, José María. Obituario. Roger Garaudy, teórico de múltiples conversiones. “El País” (16-VI-2012) 48. 
Villatoro, Vicenç. Garaudy i el mal del segle. “Ara” (20-VI-2012) 16. Garaudy como penoso ejemplo de la conflictiva evolución política y filosófica del siglo XX, él siempre opuesto al stablishment occidental.

El historiador de filosofía francés Etienne Gilson (1884-1978).
Etienne Gilson (1884-1978), historia de filosofía y teología medievales. 
Gilson, Etienne. La filosofía de la Edad Media. Gredos. Madrid. 1978. La obra de referencia.
Gilson, Etienne. El tomismo: introducción a la filosofía de Santo Tomás de Aquino. Universidad de Navarra. Pamplona. 1978. 672 pp.
Gilson, Etienne. Pintura y realidad. Aguilar. Madrid. 1961. 297 pp. Trad. del inglés.
Gilson, Etienne. Las metamorfosis de la Ciudad de Dios. Rialp. Madrid. 1965.


El filósofo francés Jean-Jacques Gleizal.
Jean-Jacques Gleizal en L'art et le politique (1994) construye la relación arte-política sobre el concepto de “mediación”: el trabajo de la alteridad en el interior del proceso de efectuación (realización) de una práctica dada: el arte y el derecho. El arte se determina como contemporáneo, específicamente, no sólo por su apertura al mundo exterior al arte, sino también porque hace trabajar en su propia dimensión esta alteridad del mundo en su orden: el arte contemporáneo “es” la mediación. Ambos, derecho y arte, se codifican mutuamente. El arte muestra su procedimiento al derecho, al integrar el hecho social y político en su sistema.


El filósofo y politólogo francés André Glucksmann (1937-2015).
André Glucksmann (Boulogne, 1937-París, 2015).

Rojo, José Andrés. André Glucksmann / Filósofo. “Tras la caída del muro, empezó lo más difícil”. “El País” (14-V-2007) 63.
Vicente, Álex. Obituario. Glucksmann, a izquierda y a derecha. “El País” (11-XI-2015) 27.

Ramoneda, Josep. El nihilismo y el mal. “El País” (11-XI-2015) 27.

Lévy, Bernard-Henri. Un contemporáneo fundamental. “El País” (12-XI-2015) 34. Evocación de Glucksmann.


El filósofo francés André Gorz.
Martí, Octavi. Obituario. André Gorz, filósofo, periodista y teórico del ecologismo. “El País” (26-IX-2007) 62.

Vidal-Beneyto, José. El último intelectual (y 4). Un modelo. “El País” (27-X-2007) 6.
  
El filósofo y escritor francés Stéphane Hessel (1917-2013).
Stéphane Hessel (Berlín, 1917-París, 2013), de origen judío polaco, emigrado a París en 1925, nacionalizado en 1937, resistente, diplomático; autor de ensayo, poesía. El gran referente ideológico del movimiento social de los indignados ante la actual crisis.
Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Stéphane_Hessel]
Libros.
Hessel, Stéphane. ¡Indignaos! Destino. Barcelona. 2011. 60 pp. Reseña de Sarabia, Bernabé. “El Cultural” (4-III-2011) 21.
Artículos.
Uría, Lluís. Diálogo entre Edgar Morin y Stéphane Hessel. ‘Debe decrecer la economía del despilfarro’. “Magazine” (19-I-2012) 24-31. Ambos se apuntan al neokeynesianismo para salir de la crisis.
Entrevistas.
Ruiz Mantilla, Jesús. Entrevista. Stéphane Hessel. ‘La indignación debe ir seguida compromiso’. “El País” Semanal 1809 (29-V-2011) 28-32.
Obituarios de Stéphane Hessel.
Mora, Miguel. El joven nonagenario que gritó ‘¡Indignaos!’. “El País” (28-II-2013) 40-41. Algún error biográfico, como su entrada con las tropas estadounidenses en París en mayo de 1945 (fue en agosto de 1944 mientras él estaba preso en Alemania).
Constenla, Tereixa. La crisis en España, en su libro póstumo. “El País” (28-II-2013) 41.
Verdú, Vicente. Manifiesto del siglo XXI. “El País” (28-II-2013) 40.
Lucas, Olga. Voz de la ciudadanía en movimiento. “El País” (28-II-2013) 41.


El politólogo francés Gilles Kepel (París, 1955).
Vicente, Álex. Entrevista. Gilles Kepel. “El País” Semanal 2.046 (13-XII-2015) 28-33. El politólogo francés analiza el yihadismo.


El filósofo y psicoanalista francés Jacques Lacan (1901-1981).
Jacques Lacan (París, 13-IV-1901 a 9-IX-1981)

Roudinesco, Elisabeth. Jacques Lacan. Esquisse d'un vie, histoire d'un système de pensée. Fayard. París. 1993. 723 pp. Jacques Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento. Anagrama. Barcelona. 1995. 815 pp. El psiconálisis de Lacan.


El filósofo francés Bruno Latour (1947).
Bruno Latour (Beaune, 1947), profesor de antropología y sociología, autor de ensayos, acuñó el concepto de iconofilia en historia del arte. Es director científico del Institut d’Etudes Politiques de la Universidad de París desde 2007.

Mora, Miguel. Bruno Latour. ‘No estaba escrito que la ecología fuera un partido’. “El País” Semanal 1.904 (24-III-2013) 28-33.


El sociólogo francés Christian Laval (1953).
Laval, Christian; Dardot, Pierre. Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo XXI. Trad. de Alfonso Díaz. Gedisa. Barcelona. 2015. 672 pp.

Elola, Joseba. Christian Laval. ‘La democracia representativa ya no representa nada’. “El País” Ideas (8-XI-2015) 8. Laval es un marxista, autor con Pierre Dardot de La razón del común (2012) y Común (Gedisa, 2015), donde trazan una nueva alternativa política progresista, una “democracia radical”.


El filósofo político francés Claude Lefort (1924-2010).

Chouza, Paula. Claude Lefort, filósofo pionero en denunciar los totalitarismos. “El País” (18-X-2010) 36.


El filósofo francés Emmanuel Lévinas (1906-1995).
Lévinas, Emmanuel. Totalidad e infinito.
Lévinas, Emmanuel. De otro modo que ser.
Pardo, José Luis. El pensamiento del otro. “El País”, Babelia 763 (8-VII-2006) 5. Centenario del nacimiento de Lévinas.


El filósofo francés Bernard-Henri Lévy.
Lévy, Bernard-Henri. Sobre el genocidio armenio. “El País” Domingo (8-I-2012) 11. Lévy defiende la ley promulgada en Francia para castigar a quien minimice las matanzas de armenios por tropas kurdas entre 1915 y 1917.

El sociólogo francés Gilles Lipovetsky (Millau, 1944).
Lipovetsky, Gilles; Charles, Sebastien. Los tiempos hipermodernos. Anagrama. Barcelona. 2006. 138 pp. Reseña de Lech, Iury. Cambios frenéticos. “El País”, Babelia 792 (27-I-2007) 12.
Lipovestky, Pilles; Serroy, Jean. La cultura-mundo. Anagrama. Barcelona. 2010. Reseña libre de Molina, César Antonio. La cultura sin cultura. “El País” (25-XI-2010) 33.
Lipovestky, Gilles. De la ligereza. Anagrama. Barcelona. 2016. Ensayo. González Harbour, Berna. Gilles Lipovestky. ‘No estamos preparando a los niños de hoy para lo difícil’. “El País” (21-X-2016).
Otros.
Bono, Ferran. Gilles Lipovetsky / Sociólogo y filósofo. “Hay una tercera mujer que toma decisiones y le gusta la lencería. “El País” (23-XII-2006) 46.
Segura, Cristian. Entrevista. Gilles Lipovetsky. ‘Desitjo una nova Europa de potser set o nou membres’. “Ara” (10-II-2012) 25.

Vicente, Álex. Entrevista. La posmodernidad no era esto. “Icon” 15 (IV-2015) 126-131.


El filósofo francés Jean-François Lyotard (1924-2008).
Jean-François Lyotard fue profesor de filosofía en el Collège International de Philosophie y profesor de francés en la University of California, en Irvine.
El fracaso de la aspiración rebelde y utópica de las vanguardias históricas no debe ser óbice para volver sobre los mismos pasos, pero con el convencimiento de los errores cometidos. Lyotard pretende recuperar los valores de la razón y del compromiso social: «parece necesario prolongar la línea de la razón en la línea de la escritura», esto es, reservar para el lenguaje —para toda escritura, sea textual, plástica o musical— la morada iniciática, si no del conocimiento, al menos de la sensibilidad que en todos nosotros habita. «Contamos con una cantidad de signos negativos de que la escritura es una línea de resistencia. Basta con recordar la suerte que los totalitarismos políticos reservaron a las “vanguardias” consideradas históricas. O si no, basta con observar en la pretendida “superación” del vanguardismo de nuestros días, armada con el pretexto de que es preciso volver a la comunicación con el público, el desprecio por la responsabilidad de resistir y de testimoniar, que las vanguardias asumieron durante un siglo» [Lyotard, 1994: 111 y ss.].
Lyotard en La condición posmoderna afirma que el posmodernismo es la pérdida de los “grandes relatos” en los que se asienta la sociedad (sea primitiva o desarrollada). Son los “grandes relatos” que legitiman el poder o las estructuras de cualquier índole. Así la Inquisición lo fue por la religión, el nazismo por el racismo científico, el estalinismo por el marxismo-leninismo, el capitalismo por el mito de la ciencia (la máquina) como motor del eterno progreso. El mundo moderno tiene el “gran relato” de la ciencia, hasta 1945, igual que el relato del Humanismo. En la II Guerra Mundial se pierde la creencia en esos “grandes relatos”. Auschwitz sería el símbolo de la caída de los “grandes relatos”. La idea de Historia como un “gran relato” de los grandes acontecimientos, cambia a ser relato de los grandes crímenes de la Humanidad. La sociedad posterior a 1945 debe legitimarse con nuevos­relatos. También se ha caído el relato del saber, del conocimiento: hay unas nuevas propuestas que han fracturado la unidad del conocimiento. El conocimiento es ahora incompleto, fragmentado, plural, ecléctico, desesperanzado respecto a que sea posible una concepción global del mundo. El lenguaje, el discurso, nunca es total, siempre es parcial, con ausencias. Los nuevos grandes relatos son la aldea global, Internet, el mundo mediático que igualará la Humanidad, etc.
Lyotard distingue entre obras como “objetos culturales” y obras construidas como “arte”, e invoca un arte que “haga y tome lugar”, porque su lugar no está en el mundo. Su opinión ha sido criticada porque parece defender un arte no comprometido y no presente en el mundo humano.
Lyotard distingue entre el teatro material y el cine inmaterial. Todo lo que necesita el teatro, los actores de carne y hueso, los decorados, el vestuario... es material. El cine filma ese material y lo transforma en un proceso inmaterial; si la pantalla y otros elementos son materiales, en cambio la imagen, al ser proyectada con luz, es fantasmagórica, inmaterial.
FUENTES.
Lyotard, J.-F. La condición postmoderna. Cátedra. Madrid. 1987 (1984 francés). 119 pp.
Lyotard, J.-F. Peregrinaciones. Cátedra. Madrid. 1992 (conferencias 1986). 159 pp.
Lyotard, J.-F. La posmodernidad explicada a los ni­ños. Gedisa. Barcelona. 1994 (1986 francés).
Lyotard, J.-F. Moralidades posmodernas. Tecnos. Madrid. 1996. 184 pp.

Lyotard, J.-F. Critical Reflections. “Artforum”, v. 29, nº 8 (IV-1991) 92-93.

El filósofo francés Gabriel Marcel.

El pensador existencialista Gabriel Marcel, es conocido por su obra Homo Viator.



El filósofo francés Yves Michaud.
Michaud, Yves. El nuevo lujo. Experiencias, arrogancia, autenticidad. Taurus. Madrid. 2014. 198 pp. Reseña de Elola, Joseba. Yves Michaud. Una espiral sin fin. “El País” Semanal 2.013 (26-IV-2015) 78-79.


El filósofo francés Michel de Montaigne (1533-1592).

Montaigne, Michel de. Ensayos. Edición bilingüe. Trad. y notas de Javier Yagüe Bosch. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2014. 2.393 pp. Reseña de Llovet, Jordi. ‘Marginalia’. Un altre Montaigne. “El País” Quadern 1.568 (4-XII-2014) 5. / Bonilla, Juan. “El Cultural” (12-XII-2014) 14-15.
Muñoz Molina, Antonio. Escondiéndose en Montaigne. “El País” Babelia 1.244 (26-IX-2016). El filósofo se recluyó en su torre para leer, pensar, escribir…
Muñoz Molina, Antonio. Una forma de leer. “El País” Babelia 1.273 (16-IV-2016). Una lectura de sus ensayos.

El filósofo francés Edgar Morin (1921).

Edgar Morin. Foto en la embajada francesa en Madrid, tomada de "El País" (14-III-2012).

Edgar Morin (1921), filósofo y sociólogo francés, es un estudioso heterodoxo de la contemporaneidad.Edgar Morin es la gran encarnación filosófica de la izquierda francesa. Un filósofo conservador y revolucionario al mismo tiempo. Posible imagen de un Ringen influido por Sartre, Bergson, Bernard, Voltaire, Descartes y Pascal.
La izquierda ha sido desnortada por una triunfante Reacción. Perdido el horizonte de la absurda religión comunista, hundido el profundo y casi mortal sueño socialdemócrata y tecnocrático, sin variantes hábiles para afrontar la creciente ola de individualismo.
Para Morin el Progreso (de Condorcet a Nisbett) no es ya una vía de una dirección en la que no hay paso atrás. No hay un ineluctable porvenir radiante de la Humanidad, el defendido por unos entusiastas apóstoles. Conservador y revolucionario a la vez es partidario de la unión europea y a la vez del regionalismo, del mestizaje cultural y de la defensa de las tradiciones. En un mundo sin certidumbres, con un futuro oscuro y enigmático no cabe empero renunciar a la apuesta por Utopía, a la defensa de la libertad y de la solidaridad.
Hay una “crisis del futuro”, al romperse la trinidad religiosa “ciencia‑razón‑progreso”. La ciencia no es una amenaza pero su compartimentación es una barbarie porque deshumaniza al científico y a la sociedad así construida. Sin una concepción global y humanista del mundo el destino del hombre no puede ser otro que el de la mutua destrucción, vía armas nucleares, contaminación y desguace ecológico, hambre y miseria, genética monstruosa... Las amenazas son las obras del hombre con la ciencia. El hombre es responsable colectivo de su destino. ¿Por qué se ha hundido el comunismo? Porque sus dirigentes ya no creían en su propia ideología, en su sistema de interpretación de la Historia como una perpetua mejora de la Humanidad a través de la tecnología material y social. No sólo se ha hundido Marx, sino también Condorcet, Mill y Darwin. Ya nada será gratuito para el hombre, ya nada vendrá dado por un “deus ex machina” que aparecerá misteriosamente para imponer sus leyes no escritas.
La “crisis del futuro” nos abisma en la incertidumbre, en la oscura reflexión sobre nuestra verdadera naturaleza e identidad. Entonces los idealistas buscamos esos fundamentos de identidad en lo más sencillo e inmediato, en la nación, la religión, la etnia. Es un repliegue sobre un pasado que parecía superado. Es la vuelta de las monarquías, de los viejos discursos de la tierra y la patria. Y en los menos idealistas aparece el repliegue sobre el presente: el consumo hedonista, el espectáculo de masas como aglutinador de las individualidades en un solo sujeto, la masa.
El papel del filosófo puede ser el de la diagnosis de los problemas de la Humanidad. Por ejemplo, la necesidad de una fe, de una creencia. Morin distingue entre una fe obtusa y cerrada y otra abierta, ya no es posible una fe ciega en el mañana (tan parecida a la de una resurrección en el Juicio Final) pero es deseable una Humanidad más libre y solidaria, en la que el díalogo presida las relaciones, pero sin falsas esperanzas, sin creer que las desgracias no ocurrirán.
Para Morin el fundamento de una fe moderna se puede buscar en Pascal, cuando dice: “No puedo probarlo racionalmente, pero hay un terreno, el de la caridad, el del corazón, que es superior al de la razón”. “Yo apuesto por Dios. No puedo ofrecer ninguna certidumbre, pero apuesto por Dios”. La misma apuesta debe hacerse contra la injusticia y la opresión, sin seguridad de ganar. “En la Historia de la Humanidad, los grandes combates se han librado siempre sin ninguna seguridad de victoria”.
Hace falta una toma de conciencia. En ecología, en convivialidad, a favor de una Naturaleza amenazada, de una Humanidad menos atomizada, en la que el agobio se remedia con el consumismo, las drogas y el psicoanálisis. Para Morin las drogas son caminos de paz y olvido, pero sólo se hallará la primera con el amor y la solidaridad.
Sólo un marco supranacional puede resolver los miedos de las minorías y garantizar el respeto de la pluralidad de los grupos. Debemos conservar las diferencias pero también reconocer la existencia de un fondo cultural común, en el cine, la literatura, el rock, los valores morales, etc. Nuestro continente tiene una diversidad cultural inigualable y une a estas diversidades que todas están amenazadas y por eso tienen un interés común.
La respuesta de Morin es “el pensamiento complejo”, que asume las contradicciones en lugar de simplificarlas. Así se sigue la mixtión de lo conservador y de lo revolucionario en un diálogo entre pasado, presente y futuro. Leyendo a Sócrates, Montaigne, los filósofos y poetas, repensando los conceptos de conservación y revolución para reconciliar dos verdades profundas del ser humano.
Morin defiende la multidisciplinariedad y la independencia del intelectual frente a las corrientes de pensamiento y alerta sobre la resistencia institucional a la apertura de las ciencias a una “transdisciplinariedad”:
«He visto a muchos jóvenes estudiantes que querían hacer estudios e investigaciones en campos como los que a mí me interesan, no encerrados en una sola disciplina, pero no podían hacerlo. Si querían hacer una tesis, tenían que hacerla en una disciplina determinada. Porque, en definitiva, si uno se dedica a la investigación, ésta será evaluada por una comisión disciplinaria. Actualmente, en Francia se habla mucho de desarrollar lo que es interdisciplinar, porque se comprende que no se pueden encontrar soluciones para los problemas actuales en el marco de una sola disciplina, pero, de hecho, toda la maquinaria (institucional) continúa reaformando el marco de las disciplinas.» [Mascaró, Jaume. Entrevista a Edgar Morin. “El Guía. Ars Mediterranea”, año 8, nº 5-6 (1995): 83.]


En El camino de la esperanza (2012) apunta:
‹‹El sentimiento de indignación entre los jóvenes está en su primera etapa. En algunos países árabes han abatido el principal obstáculo, que eran los tiranos. El problema es que carecen de un pensamiento, de una vía para el momento inmediatamente posterior. Es lo mismo que ha sucedido en España y otros lugares. Los indignados hacen críticas justas, denuncian pero no pueden enunciar. (…) El capitalismo no es eterno pero tampoco está muerto. Se ha transformado, consagrando la hegemonía del capitalismo financiero. Se trata de poner fin a esa hegemonía, que es la del dinero, la del beneficio, la de lo cuantitativo. (…). Es preciso revitalizar la democracia, recuperar la confianza de los ciudadanos en el sistema y en los cargos electos. La sensación es que se marcha en el sentido contrario. En cuanto a las instituciones, y aunque se diga que la fórmula del bienestar está agotada, el Estado tendría aún un papel que desempeñar. Podría apoyar a las empresas que persiguen un interés público, un interés socializado, cultural… (…) Pero si un sistema no es capaz de resolver sus problemas fundamentales, o bien se precipita en la barbarie, o bien se transforma para encontrar respuestas nuevas.››
Fuentes.
Obras.
Hessel, Stéphane; Morin, Edgar. El camino de la esperanza. Paidós-Destino. Barcelona. 2012. 80 pp. Ridao, José María. Entrevista. Edgar Morin / Filósofo. ‘Los indignados denuncian; no pueden enunciar’. “El País” (14-III-2012) 41.
Otros: Libros.
Lemieux, Emmanuel. Edgar Morin. Vida y obra del pensador inconformista. Kairós. Barcelona. 2011. 544 pp. Reseña de Sarabia, Bernabé. “El Cultural” (25-III-2010) 12-13. Emmanuel Lemieux (1963), periodista cultural.
Otros: Artículos.
Vidal Beneyto, J. El socialismo liberal / 2. “El País” (17-V-2008) 8. Sobre Norberto Bobbio, Maurice Merleau-Ponty, Edgar Morin, Cornelius Castoriadis, Claude Lefort…
Entrevistas.
Mascaró, Jaume. Entrevista. Edgar Morin. “El Guía. Ars Mediterra­nea”, año 8, n1 5-6 (1995) 80-85. Morin defiende la multi­disciplinariedad y la independencia frente a las corrientes dominantes.
Rodríguez Marcos, Javier. Entrevista. Edgar Morin / Filósofo. “El País” (15-XI-2008) 46.
Cruz, Juan. Entrevista. Edgar Morin / Filósofo. “El País” (6-XI-2009) 43.

Cruz, Juan. Entrevista. Edgar Morin / Sociólogo y escritor francés. “El País” Domingo (31-I-2010) 12-13.
Uría, Lluís. Diálogo entre Edgar Morin y Stéphane Hessel. ‘Debe decrecer la economía del despilfarro’. “Magazine” (19-I-2012) 24-31. Ambos se apuntan al neokeynesianismo para salir de la crisis.

El filósofo francés Stéphane Mosès (1931-2007).
Stéphane Mosès (Berlín, 1931 - París, 1-XII-2007).

Martí, Octavi. Obituario. Stéphane Mosès, filósofo. “El País” (19-XII-2007) 54.



El filósofo francés Michel Onfray (1959). 
Michel Onfray (1959), autor de ensayo, historia de filosofía. Defiende la tesis de que el arte actual se corresponde con una “moral estética”, particularmente hedonista e individualista.
Onfray, Michel. Epicuro, un remedio para la crisis. “El País” (26-IV-2014) 33. Una relectura de Epicuro para la crisis actual.

El filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662).

Llovet, J. ‘Marginalia’. De la ‘pascalina’ a l’infinit. “El País” Quadern 1.619 (28-I-2016) 6.

El sociólogo francés Jacques Rancière (1940).
Jacques Rancière (Argelia, 1940), reconocido sociólogo crítico con las políticas neoliberales que marginan o ignoran a los ciudadanos y fomentan la desigualdad.

Rancière, Jacques. El odio a la democracia. Amorrortu. Buenos Aires / Madrid. 2007. 138 pp. Entrevista de Fernández-Savater, Amador. Jacques Rancière. “La democracia es el poder de cualquiera”. Reseña de Pardo, José Luis. El territorio prepolítico. “El País”, Babelia 793 (3-II-2007) 11.

Rancière, J. El hilo perdido. Trad. de Javier Bassas. Casus Belli. Madrid. 2016. 144 pp. Reseña de Pardo, C. La política y las bellas artes. “El País” Babelia 1.293 (3-IX-2016).

El pensador político francés Jean François Revel (1924-2006).
Revel (19-I-1924 a 26-IV-2006), periodista y ensayista en temas políticos, sociales y culturales, de ideario liberal y anticomunista, siempre democrático.
Vargas Llosa, Mario. En honor del espíritu. “El País” (11-III-2007) 17. Homenaje a Revel.


El filósofo francés Paul Ricoeur (1913-2005).

Rodríguez Rivero, Manuel. La canción del verano. Ricoeur. “El País” Babelia 1.131 (27-VII-2013) 14. Se editan sus libros en la editorial Trotta.

El filósofo francés Jean-Jacques Rousseau (1712-1778).
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), de origen suizo; filosofía, autor de novela. 
Villaverde, María José. El enigma Rousseau. “El País” (8-XII-2012) 29. Una visión contracorriente de Jean-Jacques Rousseau como un pensador contradictorio, antiliberal y antifeminista, un precursor del irracionalismo y el nacionalismo.


El sociólogo francés Pierre Rosanvallon (1948)
Pierre Rosanvallon (Blois, 1948), historia, sociología.
Ridao, José María. Pierre Rosanvallon / Pensador. ‘Una diferencia abismal acaba con la convivencia’. “El País” (24-X-2012) 45.

El filósofo francés Michel Serres (1930).
Serres, Michel. Darwin, Bonaparte et le Samaritain. Le Pommier. 2016. Ensayo sobre el extraordinario progreso de la Humanidad en los últimos 3.000 años. Reseña de Hermoso, Borja. Michel Serres: la humanidad progresa adecuadamente. “El País” Ideas (31-XII-2016).




El filósofo y economista francés Guy Sorman.

Sorman, Guy. El corazón americano. 2015. Ensayo. De Blas, E. G. Filantropía frente a derechos públicos. “El País” (8-IV-2015) 13. La imaginación social está agotada y defiende el modelo filantrópico estadounidense porque el Estado de bienestar europeo es obsoleto además de insostenible financieramente.


El filósofo y politólogo francés Pierre-André Taguieff (1946).

[http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/vniphilosophica/article/view/11279] Los conceptos de racismo y antirracismo de Taguieff.

El pensador búlgaro-francés Tzvetan Todorov (1939-2017).

Tzvetan Todorov (Sofía, Bulgaria, 1939-París, 2017). Historiador, filósofo y semiólogo de origen búlgaro, residente en Francia desde 1963, profesor del CNRS. Es un famoso ensayista, destacado por vincular las enseñanzas de la historia con el presente.
Libros.
Todorov, Tzve­tan. La Conquista de América. La cues­tión del otro. Siglo XXI. Madrid. 1987 (1982 francés). 414 pp.
Todorov, Tzvetan. Eloge du quotidien. Essai sur la peinture hollandaise du XVIIe siècleAdam Biro. París. 1993. 192 pp. Elogio de lo cotidiano. Ensayo sobre la pintura flamenca del Renacimiento. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona. 2006. Una versión “realista” de la pintura holandesa de lo cotidiano, por Tzvetan Todorov (Sofía, 1939). Comentario de F. Calvo Serraller. Individuo. “El País”, Babelia 782 (18-XI-2006) 18.
Todorov, Tzvetan. El hombre desplazado. Taurus. Madrid. 1998 (francés 1996). 290 pp.
Todorov, Tzvetan. Los abusos de la memoria. Paidós. Barcelona. 2000 (1995 francés). 61 pp. Una reflexión sobre las atrocidades, especialmente las nazis.
Todorov, Tzvetan. Memoria del mal, tentación del bien. Indagación sobre el siglo XX. Península. Barcelona. 2002 (2000 francés). 377 pp.
Todorov, Tzvetan. Elogio del individuo. Ensayo sobre la pintura flamenca del Renacimiento. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2006. 240 pp.
Todorov, Tzvetan. El espíritu de la Ilustración. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2008 (2006 francés). 160 pp. Reseña de Manuel Barrios. “El Cultural” (4 a 10-IX-2008) 25.
Todorov, Tzvetan. La experiencia totalitaria. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2010. 320 pp. Siete ensayos. Reseñas de Ruiz Mantilla, Jesús. Todorov alerta sobre el ‘mesianismo democrático’. “El País” (22-IX-2010). / Avilés, Juan. “El Cultural” (15-X-2010).
Todorov, Tzvetan. Insumisos. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2016. Entrevista de Cruz, Juan. Tzevetan Todorov. ‘Hay formas de mantener la dignidad moral en circunstancias extremas’. “El País” (6-VI-2016).

Artículos.
Todorov, Tzvetan. ‘La Cuarta Página’. Un viaje a Argentina. “El País” (7-XII-2010). En este texto polémico, como historiador puntualiza que la represión en Argentina en 1976 fue una respuesta al terrorismo de los Montoneros, por lo que hay dos bandos culpables.
Todorov, Tzvetan. Juzgar el pasado. “El País” (29-II-2012) 27-28. Recuerda y condena la vulneración en 1962 de los derechos humanos de los harkis, los colaboradores musulmanes de la ocupación francesa en Argelia.
Todorov, Tzvetan. La mecánica del genocidio. “El País” (25-III-2012) 29-30. El genocidio de les ‘khmer rojos’ en Camboya en 1976-1979.
Todorov, Tzvetan. Somos capaces de todo. “El País” (15-V-2012) 27-28. Advierte contra la prepotencia de que podemos alterar la realidad política y social desde una visión ideológica.
Todorov, Tzvetan. ¿Solidaridad natural? “El País” (14-VIII-2012) 21. Critica el egoísmo personal y nacional, que impiden solucionar los grandes problemas de la sociedad, incluyendo los actuales de Europa.
Todorov, Tzvetan. La fascinación ante la guerra. “El País” (11-IX-2012) 25.
Todorov, Tzvetan. Presionar a los dos adversarios en Siria. “El País” (15-IX-2013) 31.
Todorov, Tzvetan. Los valores de la Resistencia. “El País” (16-III-2014) 39. Cuatro resistentes a la Ocupación nazi entran en el Panteón de Francia. Destaca la etnóloga Germaine Tillion.
Todorov, Tzvetan. Identificar al enemigo. “El País” Ideas (3-I-2016) 8-9. Advierte contra la asimilación del enemigo con un grupo humano; el totalitarismo divide la población en dos partes excluyentes que encarnan el bien y el mal. Los enemigos se convierten en adversarios solo parcial y provisionalmente.
Entrevistas.
Cruz, Juan. Tzvetan Todorov. ‘La democracia incumple su espíritu’. “El País” Domingo (29-IV-2012) 8-9.
González Harbour, Berna. Tzvetan Todorov / Filósofo y Premio Príncipe de Asturias. ‘La resistencia es fundamental en la vida democrática’. “El País” (15-XII-2014) 36.
Otros.
Rodríguez Marcos, J. Todorov propone “la razón” frente a “la sacralización de la memoria”. “El País” (8-X-2008) 36.
Vicente, Álex. Obituario. Todorov, humanista de aliento crítico. “El País” (8-II-2017).
Ridao, José María. Un recuerdo de París. “El País” (8-II-2017).
Cruz, Manuel. Nos parecemos a nuestros enemigos. “El País” (8-II-2017).
Tarrida, Joan. Una obra póstuma. “El País” (8-II-2017).
Rupérez, Ángel. El fin de la literatura. “El País” (8-II-2017).

Cruz, Juan. Escritura de hierro y cristal. “El País” (8-II-2017).

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