Blogs de Antonio Boix

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lunes, 6 de enero de 2014

La adolescencia. El desarrollo afectivo y social. Las teorías de Blos, Dunphy...

La adolescencia. El desarrollo afectivo y social. Las teorías de Blos, Dunphy...

El desarrollo afectivo y social.
La adolescencia es un periodo de activa desconstrucción del pasado y un proceso de proyecto y construcción del futuro. Se desarrolla la identidad personal (el concepto de sí mismo y la identificación sexual), fundamentalmente con una determinación de la personalidad por la cultura, mediante la interacción social. Un ejemplo de que el sujeto no nace sino que se hace es el de los niños-lobo, que si no son educados antes de cierta edad (2-7 años) luego ya no pueden desarrollar las capacidades básicas (módulos mentales en el argot psicológico).
La conducta sexual se establece en esta etapa. Según la antropóloga Margaret Mead hay una gran importancia del medio sobre la actividad (conducta) sexual, que es determinada por cuatro factores relacionados: morfología, hormonas, educación y factores sociales.
Los adolescentes inician a los 11-12 años la reconstrucción de una nueva imagen personal, a la que conceden fundamental importancia en su proyección exterior, y que en ocasiones puede ir acompañada de inestabilidad emocional, sensibilidad extrema e inhibiciones. Las idealizaciones relacionadas con las notas anteriores y con la capacidad de abstracción cognitiva son rasgos muy comunes en este periodo.
La integración social en el grupo de compañeros se acentúa como espacio de comunicación, apoyo, liberación y reducción de tensiones íntimas, frente al espacio lúdico que caracterizaba al grupo de iguales en la etapa anterior de Educación Primaria. Estas relaciones afectivas de amistad y camaradería son ahora intensas, pero no siempre se prolongarán en el tiempo.
En la intervención educativa es fundamental prestar atención a los problemas que se presentan frecuentemente en relación con la autoestima y el equilibrio personal y afectivo de los alumnos en este periodo, como consecuencia de los importantes cambios que se producen en su desarrollo fisiológico y psicológico. Las técnicas de estudio, además de contribuir al desarrollo cognitivo -aprender a aprender-, permiten fomentar en el alumno un mejor autoconcepto y su autonomía personal en el proceso de aprendizaje, tanto dentro del aula como fuera.
Se debilita el papel de la familia, de la que el adolescente tiende progresivamente a emanciparse, mientras que aumentan las interacciones sociales, sobre todo con el grupo de compañeros. El grupo, con importantes influencias sobre cada sujeto, evolucionará en el tiempo, desde el grupo homogéneo con respecto al sexo hasta el grupo mixto sexual.

Las relaciones personales con los padres y otros adultos.
Las relaciones con los adultos frecuentemente tienen un carácter ambivalente, al iniciarse el proceso de emancipación con respecto a la familia y a los valores que representa, a la par que se necesita la imitación de modelos en un momento en que el que se tienen que afirmar y definir la propia identidad. Los momentos de mayor tensión se suelen dar, de hecho, en estos momentos de la pubertad (11-14 años), cuando se adquiere por vez primera un sentido mayor de independencia y se acrecienta la capacidad crítica frente a los padres, potenciada por el desarrollo del pensamiento formal. No obstante, la influencia de la familia suele ser determinante, sobre todo en la proyección hacia el futuro, puesto que las opciones decisivas suelen estar informadas por un criterio próximo al de los padres.
Según Dulci hay una relación de rechazo/aceptación respecto a los padres y la disciplina familiar. Los tres tipos de autoridad familiar son: autoritaria, permisiva y democrática. Generalmente, se produce un rechazo (rebeldía) ante los padres autoritarios y una aceptación de los padres permisivos y democráticos.
La búsqueda de la independencia respecto a la familia puede producir ansiedad e incluso temor y es una fuente de conflictos personales y familiares. Por ello, lo más conveniente es una relación de diálogo, apertura, autonomía, respeto, democracia, con el ejemplo armonioso de los padres, sin intentar aplazar la asunción por los jóvenes del papel de adultos.

Las relaciones de amistad y de grupo de compañeros.
Se establecen lazos más estrechos con el grupo de compañeros, como un primer paso para las relaciones sociales adultas. Los varones desarrollan la intimidad interpersonal más tarde que las chicas. La amistad y el sexo se diferencian claramente con la madurez personal. La familia se convierte en modelo para los proyectos de futuro (trabajo, estudio) mientras que el grupo es el modelo para la conducta presente, con la inserción en una verdadera cultura de la adolescencia.
Blos (1962) explica que los grupos van pasando de relaciones en un mismo sexo a heterosexuales, hasta desembocar en las relaciones de pareja, a través de una sucesión de etapas:
- Pre-adolescencia (10-11).
- Primera adolescencia (12-14).
- Adolescencia (15-16 años).
- Fin de adolescencia (17 años, consolidación del “yo”).
- Post-adolescencia (adulto o joven desde 18 años).
Esta periodización no es universal, sino indicativa.
Dunphy (1963) clasifica las fases de asociación:
1) Reunión en grupo (pandilla) de un solo sexo.
2) Fusión de grupos en una masa (de distintos sexos).
3) Reunión en grupos heterosexuales.
4) Asociación de los grupos heterosexuales (a fin de ampliar el campo social).
5) Establecimiento de relaciones de pareja y disgregación de los grupos.

Evidentemente, esta secuencia no es universal y hay muchas excepciones, por motivos de amistad, trabajo, deporte, inmadurez psicológica...