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lunes, 6 de enero de 2014

Pedagogía UD 10. La evaluación.

UD 10. LA EVALUACIÓN EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA. EVALUACIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE Y DEL PROCESO DE ENSEÑANZA. FUNCIÓN DE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN. PROCEDIMIENTOS E INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN. LA PROMOCIÓN EN LA ETAPA DE EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA.

INTRODUCCIÓN.

1. LA EVALUACIÓN EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA.
Concepto.
FINALIDAD ORIENTATIVA DE LA EVALUACIÓN.
CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN.
La evaluación es continua e integradora.
La evaluación es flexible e individualizada.
La evaluación es procesal y sistemática.
La evaluación es comparativa.
La evaluación es comprehensiva.

2. EVALUACIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE Y DEL PROCESO DE ENSEÑANZA.
EVALUACIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE.
Características.
Fases de la evaluación: inicial, formativa y sumativa.
Las cuestiones de la evaluación: qué, cómo, cuándo, para qué evaluar.
EVALUACIÓN DEL PROCESO DE ENSEÑANZA.
Evaluación de la programación de aula.
Evaluación del funcionamiento del centro.
La evaluación del Proyecto Curricular.
ÓRGANOS DE EVALUACIÓN.
Los responsables de la evaluación.
Las sesiones y la decisión sobre la evaluación.
LA CORRECCIÓN DE LOS DEFECTOS.
EL SERVICIO DE INSPECCIÓN TÉCNICA DE EDUCACIÓN.

3. FUNCIÓN DE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN.
La medición de la realización de los objetivos.
Características de los criterios.

4. PROCEDIMIENTOS E INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN.
PROCEDIMIENTOS.
Características.
La participación del alumno en la evaluación.
INSTRUMENTOS.
DOCUMENTOS.
Fichas de seguimiento.

5. LA PROMOCIÓN EN LA ETAPA DE ESO.
PROMOCIÓN.
La decisión de promoción.
Recuperación de áreas con valoración negativa.
Repetición de ciclo o curso.
TITULACIÓN.

APÉNDICE: LA EVALUACIÓN.


INTRODUCCIÓN.



En este tema abordamos la evaluación del aprendizaje y de la enseñanza en la Enseñanza Secundaria (ESO, BACH y FP Específica), en su generalidad, sin desarrollar cada una de sus etapas. Además se explicará la promoción en ESO.
La normativa al respecto se desarrolla en la LOGSE, los Decretos de currículo y las Órdenes de evaluación.

1. LA EVALUACIÓN EN LA EDUCACIÓN SECUNDARIA.
Concepto y características.
La evaluación se puede definir como una: ‹‹Reflexión crítica sobre todos los momentos y factores que intervienen en el proceso didáctico, a fin de determinar cuáles pueden ser (futuro), están siendo (presente) o han sido (pasado) los resultados del mismo, a fin de tomar las decisiones más acordes para la consecución de los objetivos educativos››.
FINALIDAD ORIENTATIVA DE LA EVALUACIÓN.
La finalidad esencial de la evaluación es la orientación del proceso de enseñanza y del aprendizaje. Esto implica:
- Conocer la situación inicial de los componentes que inciden en el proceso de educación.
- Facilitar la formulación de un modelo de actuación adecuado el contexto.
- Seguir la evolución del desarrollo del aprendizaje de los alumnos.
- Adecuar la acción educadora del profesor a las necesidades y logros detectados en los alumnos, mediante las decisiones pertinentes en planes, programas, métodos, medidas correctoras, actividades de refuerzo, etc.
- Obtener datos para la orientación acadé­mica y profesional del alumno.
CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN.
La evaluación ha de ser continua e integradora, flexible e individualizada, procesal y sistemática, comparativa, comprehensiva. Su referente es el cumplimiento de los objetivos generales de etapa, para los distintos ciclos, cursos y áreas, de acuerdo a las capacidades que se pretende desarrollar.
La evaluación es continua e integradora.
La normativa establece: ‹‹la evaluación de la ESO será continua e integradora›› (LOGSE, 22).
Que sea continua supone que el examen ya no será el procedimiento único y preponderante como en el pasado.
Que sea integradora supone se puede corregir el proceso en el caso de fallar en alcanzar los objetivos.
La evaluación es flexible e individualizada.
La evaluación es flexible e individualizada porque debe adaptarse a la compleja personalidad y a la amplia gama de capacidades de los alumnos. La rigidez es nefasta, por ineficaz.
La evaluación es procesal y sistemática.
La evaluación es y está en un proceso (secuencialmente), y también es y está en un sistema (integrado). La evaluación es parte integrante de la educación, no un mero recurso para poner unas calificaciones. La evaluación es interdependiente con el proceso educativo, en su conjunto. La evaluación da a conocer la marcha de este proceso, pues sin ella no conoceríamos si funciona o fracasa.
Sirve a todos los miembros de la Comunidad Educativa, que intervienen en el proceso educativo, para conocer los resultados de este. Así, la utilizan el profesorado, el alumnado, los padres, el equipo directivo del centro, la Administración, etc.
La evaluación es comparativa.
La evaluación es comparativa porque la medición exige una comparación entre la realidad y un ideal.
Hay que hacer al mismo tiempo una medición y una valoración del estado de los conocimientos de los alumnos, respecto a cómo era su estado anterior, el actual y cómo debería ser.
La medición permite conocer el estado, en cada momento estudiado, de los conocimientos.
La valoración permite contextualizar la medición, para adecuarla al contexto curricular.
La comparación exige unos parámetros de referencia para comparar, que deben ser: el “cómo era” y el “cómo debería ser”.
Normotipos para la comparación:
Normotipo estadístico: se compara con el nivel medio del grupo-clase. No se considera el nivel del grupo de desarrollo más avanzado (los mejores alumnos), pues hay que atender a la diversidad de capacidades e intereses de los alumnos.
Normotipo de criterio: se compara con un marco de referencia externo. En la evaluación el criterio principal son los objetivos.
Normotipo individualizado: se compara con la evolución del sujeto a lo largo del periodo educativo.
La evaluación es comprehensiva.

La evaluación abarca con su información todos los componentes del proceso de la enseñanza. Debe ser una información tan rica como sea posible: metodologías, actividades más eficaces, medios más útiles, el nivel en cada uno de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, etc.

2. EVALUACIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA.
EVALUACIÓN DEL PROCESO DE APRENDIZAJE.
Características.
- Es una ayuda para el alumno (no una sucesión de exámenes para poner notas).
- Es una actividad integrada en el proceso educativo.
- Es una ob­servación constante de aptitudes y hábitos.
- Proporciona una máxima información sobre el alumno (incluida la personalidad).
- Es realizada por el equipo docente y permanentemente a lo largo del ciclo.
- Es esencialmente cualitativa.
- Se refleja en las sesiones periódicas de evaluación.
Las cuestiones de la evaluación: qué, cómo, cuándo, para qué evaluar.
Hay que contestar a las preguntas: Qué, cómo, cuándo y para qué evaluar.
)Qué? Hay que valorar las capacidades. Son las expresadas en los objetivos generales de etapa y áreas.
Sobre estas capacidades hay preguntas más concretas:
)Cómo está? Actitud y trabajo diario en el aula.
)Qué dice? Expresión oral en debates...
)Qué aporta? En trabajos individuales y de grupo.
)Qué memoriza? Una memorización significativa, evaluada con pruebas de producción y de selección.
)Cómo razona? Mediante desarrollo de un tema escrito.
)Cómo piensa? Resolución problemas; de casos.
)Cómo aplica? Procedimientos.

Las preguntas fundamentales son:
)Cómo? Continua e individualizada.
)Cuándo? Inicial, formativa y sumativa.
)Para qué? Para la orientación del alumno.
Fases de la evaluación: inicial, formativa y sumativa.
Las tres fases de la evaluación se deben hacer en los diferentes ámbitos del aprendizaje. Así, se debe evaluar continuamente al alumno, al grupo-clase, al profesor y al centro; en los ámbitos del centro y de cada grupo; a lo largo de todo el proceso educativo (en cada etapa, en cada ciclo, en 3º y 4º curso, en las UD).
Inicial: al principio del proceso (la etapa, el curso, la UD) realizada por el profesor, el tutor, el Claustro y, en su caso, el Departamento de Orientación.
Formativa: durante todo el proceso, de forma continua, compartida por el profesor y el alumno (autoevaluación).
Sumativa: al final del proceso, realizada por el profesor, el tutor y el equipo docente, tanto en exámenes de la UD o de varias UD, como de la materia, así como en la evaluación global del curso y ciclo.
EVALUACIÓN DEL PROCESO DE ENSEÑANZA.
La normativa (O.M., 12-XI-1992) establece que la evaluación de la enseñanza se desarrolla en dos ámbitos: la programación de aula y el funcionamiento del centro.
Evaluación de la programación de aula.
Para mejorar la eficacia educativa del profesor al ajustar la programación y la metodología didáctica: ‹‹Los profesores evaluarán los procesos de enseñanza y su propia práctica docente en relación con el logro de los objetivos educativos del currículo. Igualmente, evaluarán el Proyecto Curricular emprendido, la programación de la práctica docente y el desarrollo real del currículo en relación con su adecuación a las necesidades educativas del centro y a las características específicas de los alumnos››.
Evaluación del funcionamiento del centro.
La Comisión de Coordinación Pedagógica, para mejorar la eficacia del centro respecto a los objetivos marcados en el proyecto curricular, evaluará el proceso de enseñanza y la práctica docente de los profesores y del centro:
‹‹La comisión pedagógica propondrá al claustro, para su aprobación, el plan de evaluación de la práctica docente y del proyecto curricular (...) La evaluación del proceso de enseñanza y de la práctica docente, además del análisis específico del proyecto curricular, deberá incluir los siguientes elementos:
a) La organización y aprovechamiento de los recursos del centro.
d) El carácter de las relaciones entre profesores y alumnos y entre los mismos profesores, así como la convivencia entre los alumnos.
c) La coordinación entre los órganos y personas responsables en el centro de la planificación y desarrollo de la práctica docente: equipo directivo, claustro de profesores, comisión de coordinación pedagógica, departamentos o seminarios y tutores.
d) La regularidad y calidad de la relación con los padres o tutores legales››.
La evaluación del Proyecto Curricular.
La Comisión de Coordinación Pedagógica, con el mismo fin anterior, evaluará la realización del Proyecto Curricular (del centro y de la etapa):
‹‹La evaluación del Proyecto Curricular deberá incluir, al menos, los siguientes aspectos:
a) La adecuación de los objetivos a las necesidades y características de los alumnos.
b) La selección, distribución y secuencia equilibrada de los objetivos y contenidos por ciclos.
c) La idoneidad de la metodología, así como de los materiales curriculares y didácticos empleados.
d) La validez de los criterios de evaluación y promoción establecidos.
e) Las actividades de la orientación académica y profesional.
f) La adecuación de la oferta de materias optativas a las necesidades educativas de los alumnos.
g) La efectividad de los programas de diversificación curricular puestos en marcha.
h) La validez de los criterios aplicados en las adaptaciones del currículo a los alumnos con necesidades educativas especiales››.
ÓRGANOS DE EVALUACIÓN.
Los responsables de la evaluación.
Los responsables de la evaluación son varios, en distintos ámbitos: la evaluación de una UD le corresponde al profesor de la materia, la de un área al Departamento Didáctico, la de un grupo-clase al equipo docente constituido por el tutor y profesores, etc.
Las sesiones y la decisión sobre la evaluación.
Al menos se harán tres sesiones de evaluación por curso, con asistencia de los profesores, coordinados por el tutor del grupo de alumnos.
La decisión en los ámbitos colectivos se toma de forma colegiada por los profesores, basándose en el consenso. En caso de no llegar al consenso, la decisión se tomará por mayoría de dos tercios del equipo docente, como en la promoción.
Se tendrá presente el principio de evaluación continua, de modo que una sesión con valoración positiva supone que se haya alcanzado el nivel adecuado de objetivos, superando todas las dificultades anteriores.
Actas de las sesiones: Las levanta el tutor, con los acuerdos, información que se facilitará al alumno y sus padres, las calificaciones, consejos y medidas correctoras, etc.
Al final se decidirá sobre la promoción a otro curso, ciclo, etapa o nivel (este punto lo explicamos en el apartado específico de la promoción en ESO).
LA CORRECCIÓN DE LOS DEFECTOS.
El resultado de esta compleja evaluación permite corregir los defectos diagnosticados: ‹‹Los resultados de la evaluación del aprendizaje de los alumnos y del proceso de enseñanza servirán para modificar aquellos aspectos de la práctica docente y del proyecto curricular que se han detectado como poco adecuados a las características de los alumnos y al contexto del centro››.
EL SERVICIO DE INSPECCIÓN TÉCNICA DE EDUCACIÓN.
Los inspectores del servicio de Inspección Técnica de Educación supervisarán y asesorarán en la evaluación de la enseñanza.

3. FUNCIÓN DE LOS CRITERIOS DE EVALUACIÓN.
La medición de la realización de los objetivos.
Los criterios de evaluación permiten medir la realización de los objetivos de las áreas (ESO) y materias (BACH): ‹‹Los profesores evaluarán los aprendizajes de los alumnos en relación con el logro de los objetivos educativos establecidos en el currículo, teniendo en cuenta los criterios de evaluación››. 
El DCB establece unos criterios de evaluación que constituyen enunciados que indican qué evaluar a lo largo de la ES, y los centros y profesores deben establecer la secuencia de estos criterios en sus PCC, PGA, PCE y PA.
Los criterios de evaluación hacen posible la acción educadora al permitir el seguimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje ajustando los itinerarios que se recorren en función de los objetivos previstos. Establecen el tipo y grado de aprendizaje que se espera haber alcanzado respecto a las capacidades (los objetivos generales), contextualizándolos por ciclos y áreas.
Características de los criterios.
- Los criterios son establecidos por el Equipo Docente del ciclo de acuerdo al Currículo.
- Permiten evaluar los procesos de enseñanza y aprendizaje para la consecución de las capacidades establecidas en los objetivos generales de ciclo. Al ser indicadores de los niveles de aprendizaje, posibilitan aplicar medidas correctoras.
- Permiten evaluar el funcionamiento de las programaciones de unidades didácticas, la eficacia de los recursos y la actuación pedagógica del propio profesor.
- Orientan en las adaptaciones curriculares a realizar.

4. PROCEDIMIENTOS E INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN.
PROCEDIMIENTOS.
Características.
Los procedimientos de la evaluación deben favorecer:
- Que se refiera a los objetivos didácticos.
- Que valore todas las actividades, comprobando su aprendizaje.
- Que siga de modo constante y preciso las actividades.
- Que estimule la progresiva participación del alumno mediante la autoevaluación y la coevaluación.
- Que promueva el intercambio de información con las familias.
La participación del alumno en la evaluación.
Se establece la participación del alumno en la evaluación: ‹‹Es necesario que el alumno participe en todo este proceso a través de la autoevaluación y la coevaluación, en una etapa en la que se pretende impulsar la autonomía del alumnado y su implicación responsable, y en la que la elaboración de juicios y criterios personales sobre distintos aspectos es una intención educativa preferente›› (RD Currículo ESO).
INSTRUMENTOS.
Hay que procurar que haya una amplia gama de instrumentos de evaluación. Los más frecuentes son la observación del comportamiento y participación, las entrevistas, los cuestionarios y, sobre todo, las pruebas orales y escritas. Pero hay muchos más, por lo que aquí hacemos una breve clasificación:
De observación sistemática. Escalas de observación. Listas de control. Registro anecdótico. Diarios de clase. Escalas de estimación. Carpeta-registro personal del alumno.
Para la evaluación inicial. Torbellino de ideas. Mapas conceptuales. Informes previos.
Análisis de las producciones de los alumnos. Trabajo personal diario. Trabajos monográficos. Resúmenes. Murales. Cuadernos de campo. Exposiciones orales. Textos escritos. Investigaciones. Salidas de tipo cultural.
Intercambios orales con los alumnos. Diálogos. Entrevistas. Asambleas. Puestas en común. Reuniones de grupo.
Análisis del trabajo realizado: Contraste de experiencias. Autoevaluación. Coevaluación.
Intercambio como grupo: Mesas redondas. Sociograma. Charla colectiva.
Valoración de pruebas. Pruebas objetivas. Pruebas orales y escritas. Prácticas individuales y colectivas. Interpretación de datos. Cuestionarios. Grabaciones en video o casete. Hay varios tipos de pruebas (generalmente de conceptos, hechos y principios, pero también las hay de procedimientos, como la realización y comentario de mapas históricos o líneas de tiempo): 1) Preguntas de producción: Con respuesta breve: Pregunta clásica (clara y concreta, muy adecuada para definiciones), Mensaje a completar (frases cuya construcción desemboca en la respuesta), Texto lagunar (se llena la laguna, situada por lo común al final del texto). Con respuesta larga (de formulación personal, con una exposición de un apartado o de un tema completo, o un comentario de texto). 2) Preguntas de selección: De verdadero o falso. De elección múltiple. De emparejamiento.
DOCUMENTOS.
Los documentos de control de la evaluación se clasifican en oficiales y personales.
Oficiales: son los de formato determinado por la Administración educativa y son: informes de evaluación individualizados, expediente académico del alumno (libros de ESO y BACH), libro de escolaridad y actas de evaluación, etc.
Personales: son los de formato libre, seleccionados o construidos por el profesor o el equipo docente, como escalas de valoración (para objetivos y contenidos de tipo actitudinal y procedimental), listas de control (para objetivos y contenidos vinculados al dominio conceptual), registro anecdótico, diarios de clase, perfil del alumno (con la valoración de sus capacidades, problemas, soluciones propuestas, medidas de diversificación, etc.).

5. LA PROMOCIÓN EN LA ETAPA DE ESO.
El logro de los objetivos de las áreas es el criterio para la promoción o no de los alumnos, con su eventual repetición de cursos y las oportunas medidas correctoras en caso de fracaso en alcanzar los objetivos. Se deben valorar los contenidos de conceptos, procedimientos y actitudes.
PROMOCIÓN.
La decisión de promoción.
Al finalizar el primer ciclo y en el tercer y cuarto curso se decidirá sobre la promoción del alumno al ciclo o curso siguiente.
La decisión de promoción se tomará de forma colegiada por los profesores, basándose en el consenso. En caso de no llegar al consenso, la decisión se tomará por mayoría de dos tercios del equipo docente.
Se decidirá la promoción en la última sesión de evaluación, especificando las calificaciones por áreas y materias, con un informe de evaluación final de cada alumno, por lo que la decisión de promoción de un alumno irá acompañada:
- De la valoración del dominio de los contenidos específicos de cada área.
- De la valoración del nivel de desarrollo y de adquisición alcanzado por el alumno en las capacidades generales, adecuados o no para continuar el aprovechamiento el curso o ciclo siguiente.
Si la valoración es negativa se recabará información sobre las causas y se aconsejarán medidas correctoras de refuerzo educativo o de adaptación curricular.
Se podrá promocionar a un alumno que haya alcanzado los objetivos educativos del primer ciclo o de algún curso de los del segundo ciclo de esta etapa, aun cuando el alumno no haya sido evaluado positivamente en todas las áreas. En este supuesto, para decidir la promoción se tendrá en cuenta la madurez del alumno y sus posibilidades de progreso en los estudios superiores.
Recuperación de áreas con valoración negativa.
Para su recuperación el profesor del área en el curso al que promocione determinará los objetivos a superar y será responsable de aplicar las medidas.
En caso de que haya promocionado a un curso en el que no se imparta el área, será el Departamento del área quien determinará y aplicará las medidas.
Repetición de ciclo o curso.
Los alumnos que suspendan más de dos áreas podrán repetir curso o ciclo, si los profesores juzgan que las capacidades expresadas en los objetivos generales no se han desarrollado lo suficiente como para que el alumno pueda proseguir con aprovechamiento los objetivos de ciclo o de curso.
Se puede repetir por un año más como máximo en un ciclo o curso, bien al término del primer ciclo o bien al término de un curso del segundo ciclo.
A partir de este límite se debe promocionar con las oportunas medidas de adaptación curricular. Excepcionalmente, dicha decisión podrá tomarse una segunda vez al final de un curso o ciclo distinto, oídos el alumno y sus padres, en el marco de lo que disponga la Administración educativa. Si fuera mayor de 16 años se podrá establecer un programa de diversificación curricular.
TITULACIÓN.
El alumno que haya alcanzado los objetivos generales recibirá el Título de Graduado en ESO, que le faculta para acceder a BACH y FP de grado medio.
Se podrá dar el título al alumno que no hayan superado todas las áreas pero haya alcanzado los objetivos de la etapa.
En todo caso se acreditarán por el centro los años cursados y las calificaciones en áreas y materias. Dicha acreditación constará en el libro de escolaridad.
Al final de la etapa el tutor (con el visto bueno del director) dará un Consejo Orientador confidencial y no vinculante, a fin de orientar al alumno y su familia sobre el futuro académico y profesional.

APÉNDICE: LA EVALUACIÓN.
La evaluación debe ser:
Explorativa. Familiar, escolar, personal, competencia curricular, etc.
Diagnóstica. De la madurez del alumno.
Informativa. Al propio alumno y a sus padres.
Orientadora. Guía permanente del aprendizaje y de la toma de decisiones.
Controladora y calificativa. Grado de consecución de los objetivos previstos.
Preventiva y correctora. De dificultades que puedan surgir en el proceso de aprendizaje.

17. EVALUACIÓN DEL PROCESO EDUCATIVO.
Evaluación como proceso.
17.1. Frente al rito tradicional de unos exámenes que el alumno ha de superar como prueba de su dominio sobre ciertos conocimientos escolares mínimos, existe un concepto y una práctica educativa de naturaleza mucho más amplia y compleja: la evaluación continuada de los procesos de enseñanza‑aprendizaje. A diferencia del examen tradicional, esta evaluación no implica sólo al estudiante como sujeto, sino también, y ante todo, al propio sistema escolar en su conjunto y a la pluralidad de agentes que intervienen en toda acción educativa. La evaluación, por otro lado, no está circunscrita a un solo punto, a un solo acto, sino que se extiende a lo largo de todo un proceso, y es sólo en esa perspectiva en la que adquieren sentido pruebas evaluadoras concretas. Al hablar de evaluación, por tanto, se hace referencia a procesos que permiten verificar la enseñanza y el aprendizaje al servicio de unos fines educativos precisos. Todo esfuerzo pedagógico renovador debe rechazar la figura de los exámenes tradicionales, que son expresión de una concepción superada del proceso de enseñanza‑aprendizaje.
17.2. Los procesos de evaluación han de ser, primordialmente, procedimientos destinados a que el estudiante y el medio escolar dispongan de la información necesaria para regular sus respectivos proyectos, así como para elegir con conocimiento de causa entre distintas estrategias educativas. En ese aspecto la evaluación es indispensable para el sistema educativo. Pero conviene subrayar que, aunque puedan cumplir también funciones de selección, los procesos de evaluación no son, en sí mismos, selectivos.
La relación entre procesos de educación y procesos de evaluación es recíproca. Los sistemas de evaluación están determinados por los objetivos y los procedimientos educativos, pero a su vez influyen en ellos y contribuyen a su consolidación y rectificación aunque también, en ocasiones, puedan deformarlos y desnaturalizarlos hasta hacerlos irreconocibles. El extremo de esta deformación se produce cuando la ‹‹evaluación para la educación›› se ve sustituida por una ‹‹educación para la evaluación››. En la medida en que se acentúe el carácter puntual, académico, externo y selectivo de la evolución, evidentemente, se deforma tanto su naturaleza cuanto la de la propia educación.
Modalidades y funciones de la evaluación.
17.3. Existen ámbitos muy distintos de evolución, cuya descripción posibilita una comprensión más completa de sus implicaciones educativas. Una primera distinción se refiere al objetivo evaluador: los estudiantes, los programas o el propio sistema educativo. Una segunda, a la forma de realizarse la evaluación; puede tener el carácter de continua, a lo largo de todo un periodo escolar, o, al contrario, llevarse a cabo en momentos muy específicos. También cabe diferenciar entre evaluación cuantitativa y cualitativa.
Desde un punto de vista funcional puede establecerse una diferencia entre aquellas evaluaciones con una meta esencialmente orientadora y otras más bien prescriptivas, es decir, que proporcionan una conclusión precisa sobre determinados aspectos educativos. Finalmente, cabe distinguir entre evaluaciones realizadas por los mismos agentes implicados en un proceso educativo, evaluaciones internas, y las que se efectúan desde fuera, por jueces exteriores al proceso educativo, evaluaciones externas.
El sistema educativo necesita de evaluación en todos esos ámbitos y modalidades. Es más, cualquier reforma de la ordenación educativa, así como cualquier propuesta pedagógicamente innovadora de renovación, tanto de la organización escolar como de los procesos educativos, ha de ir acompañada de un diseño de los procedimientos para su evaluación.
17.4. Las funciones de evaluación del sistema educativo son complejas. Respecto a los procesos de enseñanza, la evaluación suministra información acerca del modo en que, de hecho, se desarrolla el currículum y se alcanzan los objetivos educativos propuestos, información que es relevante tanto para los propios profesores como para los centros y para la Administración educativa. La evaluación permite, de este modo, en estrecha­ relación con los contenidos curriculares y los objetivos terminales propios de cada tramo educativo, corregir o rectificar disfunciones y errores, incidiendo de esta forma en la calidad de la enseñanza. Con respecto a los estudiantes, la evaluación cumple funciones de orientación; pero resulta casi inevitable que cumpla también funciones de selección. En todo caso, conviene insistir en que la educación no está al servicio de la evaluación, ni ésta se reduce a la selección, calificación o clasificación de alumnos.
17.5. Los profesores y los centros educativos son, principalmente, quienes han de realizar los procesos de evaluación, tanto de los estudiantes como de la enseñanza misma. El docente ha de evaluar críticamente su propio trabajo, analizar e identificar las situaciones en las que el fracaso, la inadaptación o el bajo rendimiento del estudiante remiten a una disfuncionalidad del proceso educativo o a su propia inadecuación como profesor. El centro educativo ha de evaluar a los estudiantes sin perder de vista que un fracaso o inadaptación escolar generalizada es, ante todo, fracaso del propio centro escolar y de su proyecto educativo. Los servicios de inspección técnica deben desempeñar funciones que también son en algún caso evaluadoras y orientadoras. Los profesores y los centros escolares han de utilizar los resultados de las evaluaciones, tanto los directamente obtenidos con sus estudiantes como los procedentes de evaluaciones externas, como un instrumento crítico que permite medir su propio trabajo docente y, cuando sea necesario rectificar en la búsqueda de una práctica pedagógica mejor, más acertada.
17.6. La evaluación interna que profesores y centros realizan de los procesos de enseñanza y de aprendizaje no anula la necesidad de alguna evaluación extrema con objeto de detectar en qué medida logran o no alcanzar los objetivos educativos previstos. Para establecer y llevar a cabo una política de reforma y de renovación de la enseñanza es absolutamente necesario diseñar y desarrollar evaluaciones del sistema educativo en sus distintas modalidades, etapas y áreas, que sean verdaderas investigaciones sobre su funcionamiento efectivo.
Evaluación de alumnos y selección.
17.7. Los procesos de evaluación ponen de manifiesto una de las funciones más delicadas y complejas que cumplen, de hecho, los sistemas escolares: la función de seleccionar. Por ello, no es extraño que muchas polémicas sociales sobre el sistema educativo se centren precisamente en la evaluación. Muchos de estos debates acerca de la evaluación son, en realidad, debates acerca del sistema educativo y de la selección que se opera a través de la evaluación, irremediablemente, la evaluación se convierte así en la parte del proceso educativo en la que convergen muchas de las distorsiones, no siempre manifiestas, del propio sistema. A pesar de ello, es preciso señalar que en la raíz misma de los procesos educativos está el preparar y capacitar a las personas para unas cosas y no para otras, lo que conlleva de hecho una cierta función selectiva.
Valores implícitos de la evaluación.
17.8. En un sentido amplio, evaluar es emitir un juicio de valor y, por consiguiente, remitir a una escala de valores. Esta se construye a partir de ciertas normas, individuales o colectivas, determinados criterios, y en su sentido más profundo, ciertos valores sociales. La evaluación remite no sólo a valores normativos encerrados en el ámbito de la propia educación, sino a un mundo de valores sociales más amplios que aprecian y fomentan determinadas actividades, aptitudes y motivaciones, al mismo tiempo que menosprecian otras. Por eso los profesores llevan a cabo una función delicada y compleja cuando evalúan: no pueden abstraerse de los valores socialmente imperantes ni tampoco acogerlos de manera acrítica. En cuanto son agentes educativos, han de esforzarse para que los procedimientos de evaluación contribuyan a la orientación de los individuos en función de sus aptitudes y motivaciones específicas, diferenciadas y valorables.
17.9. Las alternativas, con apariencia radicales, de ‹‹no evaluar›› o de eliminar todo matiz selectivo de los procesos de evaluación y educación son falsas e irrealizables. En primer lugar, porque la escuela incorpora los valores sociales, lo que dará lugar a procesos de evaluación implícitos, en caso de no hacerlos explícitos. En segundo lugar, porque los mecanismos de evaluación son imprescindibles por cuanto proporcionan la información de base para regular los procesos educativos tanto individuales como sociales. La evaluación proporciona los mecanismos de autocorrección necesarios para el buen funcionamiento de los procesos educativos. Los sistemas de evaluación han de ser diferentes en la etapa primaria, en la secundaria obligatoria y en la secundaria pos-obligatoria.
Evaluación y promoción de estudiantes en las etapas obligatorias.
17.10. Es evidente que los niveles obligatorios y comprensivos de la educación, es decir, la Educación Primaria y la Secundaria Básica, exigen una evaluación continua y orientativa, más que prescriptiva y selectiva, realizada por los propios profesores y apenas diferenciada como tal actividad del proceso educativo ordinario. Esta evaluación debe hacerse también de un modo global y tener en cuenta todas las características del estudiante.
17.11. La evaluación, por otro parte, sobre todo en lo referente al grado de adquisición por los alumnos de los objetivos de cada ciclo, se relaciona con orientaciones y decisiones sobre promoción de alumnos de un ciclo a otro. Es preciso elaborar criterios para esta promoción, de modo que la repetición o permanencia de un estudiante en un ciclo por un año más sea siempre excepcional, arbitrándose otras soluciones para los niños con problemas de bajo rendimiento escolar. Aunque excepcionalmente es admisible la repetición en un ciclo educativo de los niveles obligatorios, no parece sin embargo conveniente que se den más de dos repeticiones. Por consiguiente, si la edad normal de finalización de la educación secundaria obligatoria se sitúa en los dieciséis años, puede admitirse, en casos excepcionales, su conclusión a los diecisiete o dieciocho años, pero no más tarde.
Por otro parte, en estos niveles obligatorios de enseñanza la repetición sólo es aconsejable cuando el ritmo madurativo y de desarrollo de los estudiantes haga prever la necesidad de un período temporal más prolongado para alcanzar los objetivos educativos propuestos. En otros casos, la no consecución de estos objetivos hará aconsejable otras fórmulas de adaptación curricular o de refuerzo, pero no la repetición.
La evaluación de alumnos en la etapa educativa primaria, en todo caso, tiene como referente no tanto la promoción o la repetición cuanto la orientación, el refuerzo de los conocimientos o habilidades insuficientemente adquiridos y la necesaria adaptación curricular individual.
17.12. En la Educación Segundaria obligatoria ‑de los doce a los dieciséis años‑ la modalidad de evaluación más coherente es también la evaluación continua, orientadora, no prescriptiva, interna y realizada por los propios profesores. No se considera pertinente, por tanto, la realización de una prueba homologada o de reválida al final de la Educación Secundaria obligatoria. La evaluación del alumno será global, pero también específica y diferenciada por áreas de conocimiento o de habilidades. Al terminar esta etapa los estudiantes recibirán una certificación que contenga la evaluación global y las evaluaciones de las diferentes áreas, junto con una orientación específica respecto al futuro profesional y académico más aconsejable. Este tipo de evaluación global evitará que la dificultad temporal de un estudiante para adquirir aprendizajes en un área determinada sea tan definitiva e irreversible como para cerrar­ opciones posteriores.
Certificación y títulos.
17.13. Todos los estudiantes, al terminar la Educación Secundaria obligatoria, recibirán el mismo certificado donde constará su historial académico, su rendimiento global y por áreas, así como las orientaciones más adecuadas para la siguiente etapa educativa. Estas orientaciones sólo excepcionalmente serán prescriptivas. Aquellos estudiantes que no concluyan esta etapa a pesar de las repeticiones de curso, recibirán un certificado de escolaridad donde se especifique el número de años cursados, el nivel de aprendizajes alcanzado y las orientaciones más adecuadas para su futuro.
17.14. La Educación Técnico‑profesional tiene un claro carácter terminal. Cursarla con éxito acredita al estudiante para la obtención de un título que le permitirá ejercer una profesión. Un título no puede ser concedido más que a estudiantes que, realmente, se hayan mostrado competentes y capaces para el ejercicio de la responsabilidad y de las correspondientes habilidades profesionales básicas. Cualquiera que sea el modo de evaluación de esa aptitud básica, por áreas o por materias más concretas, los procesos de verificación se han de centrar, no tanto en conocimientos académicos, cuanto en el elemental dominio de las técnicas y los saberes necesarios en cada caso para ser acreditado con un título profesional.

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