Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

domingo, 9 de febrero de 2014

Filosofía: Italia.

FILOSOFÍA: ITALIA.

Listado de filósofos.
Coluccio Salutati (1331-1406), Leonardo Bruni (1370-1444), Nicolás de Cusa (1401-1464, italiano de origen flamenco), Lorenzo Valla (c. 1406-1457, filología), Marsilio Ficino (1433-1499), Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494), Giordano Bruno (1549-1600), Galileo Galilei (1564-1642, astronomía, filosofía), Tommasso Campanella (1568-1639),
Benedetto Croce (1866-1952, epistemología, estética), Giovanni Gentile (1875-1944, epistemología), Rodolfo Mondolfo (1877-1976, historia de filosofía), Antonio Gramsci (1891-1937, filosofía marxista),
Nicola Abagnano (1901-1990, historia de filosofía), Ernesto Grassi (1902-1991, Heidegger, Humanismo), Ludovico Geymonat (1908-1991, historia y filosofía de ciencia), Norberto Bobbio (1909-2004, filosofía política), Giorgio Colli (1917-1979, historia de filosofía antigua, Nietzsche), Giulio Girardi (El Cairo, 1926-2012, teología), Carlo Maria Martini (1927-2012, cardenal de Milán; teología), Emanuele Severino (1929, Heidegger), Umberto Eco (1932, semiología), Antonio Negri (1933, marxismo), Enrico Berti (1935, Aristóteles), Giovanni Vattimo (Turí, 1936, filosofía, ensayo), Remo Bodei (Cagliari, 1938, filosofía, ensayo), Giorgio Agamben (1942, estética), Luigi Bobbio (1944-2017, filosofía, politología), Massimo Cacciari (1944), Paolo Flores d’Arcais (1944), Raffaele Simone (Lecce, 1944, filosofía), Giacomo Marramao (1946),
Roberto Esposito (1950, filosofía política), Franco Volpi (1952-2009, filosofía alemana), Nuccio Ordine (Diamante, 1958, ensayo),
Michela Marzano (1970), Matteo Pasquinelli (1974), Santiago Zabala (1975),
Mazzino Montinari (estudios sobre Nietzsche), Raffaele Simone (filosofía política),

Listado de sociólogos.
Ottiero Ottieri (1924-2002), Giovanni Sartori (1924-2017, politólogo y sociólogo), Alberto Spreafico (1928), Massimo Livi-Bacci (1936), Marco Revelli (1947), Maurizio Viroli (Forli, 1952, profesor en Princeton, politología),

FILÓSOFOS.
El filósofo italiano Giorgio Agamben (Roma, 1942).

Agamben, Giorgio. El fuego y el relato. Sextopiso. 2016. Ensayo sobre la supervivencia de la literatura y el arte. Reseña de Calvo Serraller, F. Rastro. “El País” Babelia 1.289 (6-VIII-2016).


El filósofo y politólogo italiano Luigi Bobbio (1944-2017).
Luigi Bobbio (1944-2017), filósofo y politólogo, profesor de Análisis de Políticas Públicas en la Universidad de Turín, hijo del famoso Norberto Bobbio. Autor de La democrazia non abita a Gordio. Studio sui processi decisionali político-amministrativi (Franco Angeli. 2004. 112 pp.), en la que reflexiona sobre la necesidad de aunar el conocimiento técnico, la lógica política y la articulación de los intereses sociales.
Obituario de Subirats, Joan. Luigi Bobbio y su preocupación por las decisiones públicas. “El País” (11-X-2017).



La filósofa italiana Rosi Braidotti (1954).
Elola, Joseba. Rosi Braidotti / Filósofa. ‘Habrá que recomponer lo real y lo virtual’. “El País” Ideas (3-I-2016) 4. La filósofa, nacida en Italia, educada en Australia y profesora en la Universidad de Utrecht es una destacada ensayista sobre la relación entre las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y la robótica, y sus consecuencias sobre la evolución humana. Vaticina que “los niños del futuro serán más inteligentes, pero también habrá más disléxicos y problemas de déficit de atención”.


El filósofo italiano Massimo Cacciari.

Rojo, José Andrés. Massimo Cacciari / Filósofo y exalcalde de Venecia. ‘Europa se destruye al marginar la filosofía’. “El País” Ideas (22-XI-2015) 8.

El filósofo italiano Roberto Casati (Milán, 1961).
Vicente, Álex. Roberto Casati. ‘Los artilugios tecnológicos deberían venir con un prospecto que explique su peligro’. “El País” Domingo (22-III-2015) 8.

El filósofo italiano Benedetto Croce (1866-1952).
Benedetto Croce (1866-1952) desarrolla el “presentismo”. Su pensamiento es muy relativista y ecléctico, basado en el neokantismo, el marxismo y el idealismo hegeliano. Identifica historia y filosofía, y sostiene que la Historia más elevada es la historia ético-política, que estudia la razón humana y sus ideales. Considera que el conocimiento histórico objetivo es imposible porque el juicio histórico se basa en la exigencia práctica y la historia que se construye es siempre historia contemporánea, por­que se elabora en función de las preocupaciones actuales: la historia es una proyección en el pasado de nuestro presente.
Croce opina que la historia es una experiencia vivencial (la misma tesis de Dilthey), sin leyes ni causalidad, relativista. De hecho, no hay historia, sino tantas historias como puntos de vista.
Esta concepción relativista y presentista influye mucho en los historiadores anglosajones de los años 20-30, p.e. en el británico R.C. Collingwood (1899-1934), también influido por Dilthey, que en Idea de la historia opina que los hechos históricos no son hechos reales, sino sólo productos de nuestro subjetivismo. La historia es una re-creación del historiador.

El pensador y escritor italiano Umberto Eco (1932-2016).
Umberto Eco (1932-2016), autor celebérrimo de novela y de ensayo.
Aunque tal vez es el más eminente semiólogo de nuestro tiempo, con extraordinarios ensayos sobre la interpretación y la relación entre la imagen y la sociedad, en la actualidad es más famoso por sus novelas históricas, desde su gran éxito El nombre de la rosa (1983) a El péndulo de Foucault (1989) o El cementerio de Praga (2011), empapadas de rigor en el conocimiento del pasado y de una escéptica pero esperanzada mirada humanista sobre la Humanidad. 

Fuentes.
Internet.
[http://elpais.com/tag/umberto_eco/a/]
[http://espresso.repubblica.it/palazzo/2016/02/20/news/caro-umberto-eco-ci-lasci-orfani-1.251262] Goldkorn, Wlodek. Obituario. Caro Umberto, ci hai lasciato orfani. “L’Espresso” (20-II-2016).

[http://verne.elpais.com/verne/2016/02/24/articulo/1456303919_868490.html] Llanos, Héctor. Ejercita la memoria, el consejo que Umberto Eco dejó a los jóvenes. “El País” (24-II-2016).

Libros.
Eco, Umberto. La definición del Arte. Martínez Roca. Barcelona. 1972. 285 pp.
Eco, Umberto. Signo. Labor. Barcelona. 1988. 216 pp.
Eco, Umberto. Tratado de semiótica general. Lumen. Barcelona. 1988. 463 pp. pp.
Eco, Umberto. La estructura ausente. Lumen. Barcelona. 1989. 446 pp.
Eco, Umberto. Apocalípticos e integrados. Lumen. Barcelona. 1990. 366 pp.
Eco, Umberto. Arte y belleza en la estética medieval. Lumen. Barcelona. 1997. 214 pp.
Eco, Umberto (dir.). Historia de la belleza. A cargo de Umberto Eco. Ed. Lumen. Barcelona. 2004. 438 pp. Reseña de Rubén Amón en “Descubrir el Arte”, año 6, nº 71 (I-2005) 64-69.
Eco, Umberto; Carrière, Jean-Claud. Nadie acabará con los libros. Entrevistas por Jean-Phiippe Tonnac. Ilustraciones de André Kertész. Trad. de Helena Lozano. Lumen. Barcelona. 2010 (2009 francés). 263 pp.

Entrevistas.
Sánchez-Vallejo, María Antonia. Umberto Eco / Novelista, ensayista y semiólogo. ‘La cultura no está en crisis; es crisis’. “El País” (24-V-2013) 42.
Cruz, Juan. Umberto Eco. ‘El que se sienta totalmente feliz es un cretino’. “El País” Semanal 1.644 (30-III-2008) 40-47.
Cruz, Juan. Entrevista. Umberto Eco. “El País” Semanal 2.009 (29-III-2015) 26-31. Sobre su nueva novela, Número cero.

Artículos.
Ordaz, P. Italia despide a Umberto Eco, el sabio que llegó al gran público. “El País” (21-II-2016) 31.
Cruz, Juan. Lucidez, sudor, ideas y whisky. “El País” (21-II-2016) 32.
Molinero, Pablo; García, Juan José. Un infinito amor por el libro. “El País” (21-II-2016) 32.

Llovet, Jordi. El nuevo intelectual. “El País” (21-II-2016) 33.
Lozano, Jorge. Umberto Eco, Funes el memorioso. “El País” (22-II-2016) 30.
Salas, María. Un funeral multitudinario y laico despide a Umberto Eco. “El País” (24-II-2016) 26.
Lozano, Helena. Un maestro especial. “El País” (24-II-2016) 26.
Muñoz Molina, Antonio. Cerca de Umberto Eco. “El País” Babelia 1.266 (27-II-2016) 4. Un encuentro frustrado con el admirado Eco.
Salas, María. Eco pidió en su testamento no recibir homenajes. “El País” (24-III-2016).
Scolari, Carlos. De Picasso a Pikachu. “El País” Babelia 1.298 (8-X-2016). Medio siglo del ensayo de Eco ‘Apocalípticos e integrados’, que en parte sigue vigente.
Lozano, Jorge. Cuando Superman entró en la universidad. “El País” Babelia 1.298 (8-X-2016).



El filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais.
Flores d’Arcais, Paolo. Una cruzada oscurantista. “El País” (1-IV-2007) 17. Sobre la presión ideológica del Papa.
Flores d’Arcais, Paolo. Hungría se desliza hacia el fascismo. “El País” (7-I-2012) 6. El gobierno ultraderechista de Viktor Orbán practica un neofascismo moderno.
Arroyo, Francesc. Entrevista. Paolo Flores d’Arcais / Filósofo. “La posición del Papa es oscurantista y peligrosa. “El País” (30-X-2006) 48.

El filósofo y político italiano Antonio Gramsci (1891-1937).
Libros.

Vargas Machuca, Ramón. El poder moral de la razón. La filosofía de Gramsci. Tecnos. Madrid. 1982.
Artículos.
Estefanía, Joaquín. Las cenizas de Antonio Gramsci. “El País” (5-XII-2010) 47.
Vargas Machuca, Ramón. El Gramsci de todos. “El País” (27-IV-2017). Actualidad del pensador italiano.

El filósofo italiano Félix Guattari (1930-1992).

Guattari, Félix. La revolución molecular. Trad. de Guillermo de Eugenio Pérez. Errata Naturae. 2017 (1977 italiano). 563 pp. Reseña de Molina, Ángela. Conspirar y respirar. “El País” Babelia 1.327 (29-IV-2017).

El filósofo italiano Giacomo Marramao (1946).
Cruz, Manuel. Un filósofo al cuidado del presente. “El País”, Babelia 802 (7-IV-2007) 8. Sobre el filósofo italiano Giacomo Marramao.

El filósofo italiano Antonio Negri (1933).
Rojo, José Andrés. Antonio Negri. ‘Europa actúa de forma estúpida’. “El País” Domingo (10-V-2015) 9.

El escritor y filósofo italiano Nuccio Ordine (1958).
Nuccio Ordine (Diamante, 1958), profesor de Literatura en la Universidad de Calabria, ensayista de extraordinario éxito en su país y el extranjero, reivindica el valor de las Humanidades para el futuro del hombre, experto en el Renacimiento.
Ordine, Nuccio. La utilidad de lo inútil. Con un ensayo de Abraham Flexner. Trad. de J. Bayod Brau. Acantilado. 2013. 176 pp. Ensayo en defensa de las Humanidades. [http://www.acantilado.es/catalogo/la-utilidad-de-lo-inutil/] Reseña de García Pérez, Francisco. ¿Para qué sirve un martillo? “Diario de Mallorca” Bellver (2-I-2014) 5. / Peces, Juan. La cultura es inútil, afortunadamente. “El País” (8-I-2014) 40./ Reseña catalana de La utilitat de l’inútil, por Llovet, J. ‘Marginalia’. Clàssics per a la vida. “El País” Quadern 1.697 (19-X-2017).

Ordine, Nuccio. Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal. Trad. de J. Bayod Brau. Acantilado. 2017. 192 pp. [http://www.acantilado.es/catalogo/clasicos-la-vida/] Entrevista de Hermoso, Borja. Nuccio Ordine. ‘El profesor que triunfa en la universidad es el burócrata’. “El País” (24-X-2017). El ensayista Nuccio Ordine aspira a ofrecer pistas para quienes el dinero no lo es todo con su nuevo libro, 'Clásicos para la vida'.

El filósofo italiano Franco Rella (1944).
Franco Rella [entrevista en “Babelia” 83 (15-V-1993)], nace y vive en Roveretto, una pequeña ciudad del norte de Italia. Estudia filosofía en Milán y enseña Esté­tica en la Universidad de Venecia. Se mueve entre la filosofía, la literatura y el arte. Preocupado por la narrativa, ha escrito dos novelas (ha insistido en el crácter narrativo de la crítica, en la línea del estadounidense Richard Rorty o el español Rafael Argullol).
Empezó ocupándose de la crítica freudiana. Más tarde se interesó por la mitología de la alteridad presente en nuestra sociedad occidental (el “otro” como realidad) y por los problemas del tiempo, la verdad y el conocimiento, asumiendo categorías estéticas para descifrarlos.
En El silencio y las palabras plantea una reflexión sobre la volatilidad de las ideas, del tiempo, de los sistemas, en un proceso acentuado en el presente, en un mundo orientado obsesivamente hacia el presente y en cambio incesante, de lo que resulta que el hombre se halla proyectado en la incertidumbre, sin protección y sin ideas-madre permanentes, con lo que tiende a encerrarse y aislarse dentro de sí mismo, negando la virtualidad de la acción pues es intrascendente para cambiar la realidad, sometida a leyes irracionales e imprevisibles.
Rella intenta reconstruir una historia de este pensamiento de la precariedad, de la no permanencia, analizando preferentemente la cultura vienesa de principios del siglo XX (un referente constante para los pensadores italianos del norte), pues la considera un ejemplo perfecto de integración de un cambio radical y de la caída de los grandes sistemas del pensamiento (Hegel) y la cultura (Goethe), con un problema emergente: cómo llamar a las cosas; cómo conocerlas.
Plantea la existencia de sujetos parciales, sustitutos del viejo proletariado, un concepto presente ya en Marx (que distinguía entre proletariado, lumpenproletariado y burguesía).
 Razona que uno de los motivos de la crisis del marxismo (de los marxismos) ha sido el intento de transformar en sujeto total a un sujeto parcial que no podía pretender asumir toda la subjetividad, entendida como monopolio de la verdad. Como dice Dostoievski: “El dice la verdad, pero eso no es justo”.
Desde el momento en que se pretende monopolizar la verdad afirmándola con exclusión de los otros, se niega la existencia de la no verdad que se le opone y, de ello, resulta una injusticia al sacrificar lo que no está dentro de la verdad. La solución: buscar un concepto de la verdad que incluya los elementos de su discusión.
Se extrae la conclusión de que uno de los papeles de los intelectuales en el seno de la izquierda es el de armonizar el diálogo entre los distintos sujetos parciales que históricamente han conformado el movimiento de izquierdas, aunando los planteamientos hacia una síntesis enriquecedora y nunca excluyente, en eterna tensión creadora. Debemos, en legítima y necesaria consecuencia, adaptar nuestro lenguaje para integrar y no desgajar capas sociales en el proyecto común. Un error común es considerar a los comerciantes o a los ecologistas como ajenos a la genuina izquierda]
Esta línea de pensamiento, radicalmente moderna, se remonta a Heráclito, quien ya decía que no era Eros quien da origen al mundo sino Eris, el conflicto (que no se resuelve nunca en la eliminación de las partes). De aquí Rella pasa a estudiar la tragedia griega, no como relato de acontecimientos luctuosos sino como forma de pensamiento: la fluidificación de los confines (La Orestíada), la admisión de lo que es diverso (Los persas), la discusión de lo que pertenece a la ciudad y de lo que está fuera de ella (Antígona), el conflicto entre lo humano y lo divino (Prometeo, encadenado), lo masculino y lo femenino (Medea).
No es casual que el pensamiento trágico se produzca al tiempo que la democracia en Atenas y que muera con ésta y que luego el concepto de democracia tarde dos milenios en ser repensado, hasta el momento en que la Revolución Industrial en Europa plantea conflictos que no pueden ser resueltos con la eliminación de uno de sus sujetos (o términos), pues la burguesía no puede eliminar al proletariado sin eliminarse a sí misma, por lo que se precisa de una fórmula para gestionar el conflicto sin eliminar al adversario.
Se replantea así el problema de la democracia y, conectado íntimamente, el del conflicto como elemento productivo. En esto la filosofía idealista alemana no ha estado a la altura de la circunstancia histórica. El ejemplo más característico de este desfase es un Heidegger incapaz de criticar el Holocausto. ¿Por qué esta incapacidad?
Porque necesitamos un pensamiento de las imágenes, con la ventaja de que en las imágenes habitan más cosas y muy distintas unas de otras, en oposición al pensamiento del concepto, formado éste a partir de la unidad, del principio de la no contradicción, de la pureza absoluta e inmarcesible. Es una crítica de fondo a los orígenes de la filosofía, como negación de la alteridad y de los lenguajes que hablaba esa alteridad.
Rella plantea como ejemplo de esta negación de la alteridad la obra de Platón, a pesar de reconocer que los diálogos dan siempre la palabra al otro y que casi nunca concluyen con una verdad definitiva y es que si por un lado Platón reconoce una realidad cambiante, unos sujetos cambiantes (lo que Aristóteles empleará para llamar heraclitiano a Platón), por otro añade que no podemos tener conocimiento de esa realidad que cambia y se mueve. En definitiva, no considera la belleza sino la idea de belleza, como si alguien ama a A, B y C no por sí mismos sino por contener la idea de belleza (con lo que está sacrificando sus particularidades como A, B y C). Es por eso que Platón se enfrenta a los poetas pues estos alcanzan el saber a través de la pasión (incluso en el sueño, en la experiencia cotidiana, por cualquier sentido físico y en todo momento), en una mezcla que aquél juzga errónea, por ser opuesta a la única vía válida del saber unitario: la dialéctica.
Para Rella toda la filosofía nace de este error de principio y la solución de la búsqueda del concepto unitario se reproduce ante cada crisis de la filosofía. Descartes reacciona a la crisis copernicana planteando la necesidad de apartar la mente de los sentidos. Como descubrió Foucault, la filosofía no se limita a distinguir entre verdadero y falso, sino que se extiende a la distinción entre razón y locura, asignando a una mente enferma lo que no pertenece al saber filosófico.
Para Rella esta concepción de la filosofía está periclitando y se plantea la pluralidad de estrategias de la filosofía. Cita a Goethe en que entre el hombre y la verdad hay siempre una separación, un hiato. Rella intenta superar este hiato uniendo la razón, la filosofía, el intelecto, la religión, la fantasía e incluso la locura. El hombre tiene muchas posibilidades de conocer el mundo y para lograrlo debe evitar el imperialismo de un saber que se impone sobre los demás.
Rescata a la filosofía, la tragedia y la democracia como los tres valores más importantes de la cultura de Occidente. Y además están estrechamente unidos. Es asombroso que estas formas nacieran hace dos milenios en un mundo de mitos y oligar­quía que negaba la pluralidad y la libertad.
Afronta el problema de la crisis de la socialdemocracia, inspirándose en Walter Benjamin.
Socialdemocracia y nazismo tenían en común una idea del pensamiento de la filosofía clásica: pretender unificar el tiempo (el proceso histórico del hombre) en un único proceso unitario y progresivo (el mito del eterno progreso en una sola dirección). El nazismo, con su mitología de la sangre y de la tierra pretendía reducir los tiempos a uno solo. Nos referimos a los tiempos que denotaba Ernst Bloch, los distintos tiempos del campesino y del operario, del hombre y de la mujer.
 La socialdemocracia, decía Benjamin, tiene un único mito también: el de la necesidad ineluctable del advenimiento del proletariado al poder, con lo que el proceso histórico ha degenerado en algo inevitable, centrándose la lucha en remover los obstáculos internos a ese proceso más que en luchar contra la burguesía. Así es como Marx lucha contra el lumpenproletariado, el leninismo contra Rosa Luxemburg, Trotski o la socialdemocracia (descalificada como socialfascista). La historia de la izquierda denota sí una especie de horror a la existencia del otro en el seno propio. Era aceptable que hubiera un enemigo externo, la burguesía, pero era insoportable que hubiera uno en el interior. Así se mata al comunista bueno y humanitario por­que al sentir piedad por los miserables pone en peligro la unidad del partido y esto, la unidad y la cohesión interna, se convierte en más importante que la solidaridad con los miserables. Es el gran pecado de los partidos comunistas.
El tiempo es otro de los grandes problemas de la filosofía. San Agustín ya decía que era algo cognoscible intuitivamente pero de imposible explicación al “otro”. La filosofía de la historia, la noción de progreso, son tentativas de dar en una única imagen la experiencia del tiempo como memoria colectiva y subjetiva, como esperanza en el futuro o en la revolución, ¡pero siempre en un mismo tiempo, un tiempo único!, lo que requiere una concepción global del tiempo del sujeto y del objeto, de la colectividad y de la Humanidad.
Benjamin plantea una concepción del tiempo con fracturas (interrupciones), un tiempo que no es una flecha continua moviéndose hacia su objetivo, una fluctuación inaprensible, sin definición. Y es que el tiempo es el principal misterio de nuestra existencia, al fusionarse lo real y lo imaginario, lo que existió con lo que existirá, el deseo de un hecho con su realidad tanto en el pasado como en el futuro.
Esto provoca una ansiedad que puede ser religiosa (esperanza en un Paraíso) o política (una revolución universal de libertad y solidaridad), una ansiedad permanente, una tensión existencial que desconoce sus límites y que entronca con las demandas que el hombre no puede evitar, con sus sueños. Vincula el concepto de belleza al de armonía. El concepto de belleza es el que incluye las diferencias. Cita a Dostoievski: “la belleza salvará al mundo”. Todo está en la belleza: la virgen y el diablo, el bien y el mal.
Rella, Franco. Metamorfosis. Espasa. Madrid. (Sobre la mutabilidad de la realidad y del mundo). El silencio y las palabras. El pensamiento en tiempo de crisis. Paidos. Barcelona. 1993. Ha escrito dos novelas: A través del hombre (1986) y La disatenzione (1992).

El filósofo, politólogo y sociólogo italiano Giovanni Sartori (1924-2017).*

El filósofo italiano Raffaele Simone (1944).
Raffaele Simone (Lecce, 1944), lingüista y filósofo, profesor en la Universidad Roma III. Autor de los ensayos El monstruo amable (Taurus, 2008) y El hada democrática (Taurus, 2016), en los que considera respectivamente que la izquierda está en vías de extinción y que el sistema democrático se ha vaciado de contenido y ya no puede satisfacer las ilusiones del Estado del bienestar.
Hermida, Xosé. Raffaele Simone / Filósofo. ‘Somos totalitarios por instinto’. “El País” Ideas (3-VII-2016).

El filósofo italiano Gianni Vattimo (1936).
Giovanni Vattimo (Turín, 1936), catedrático de la Universidad de Turín, filósofo y ensayista, de un pensamiento escéptico y polimórfico, a caballo entre la literatura y la filosofía, la antropología y la sociología.
Decía con humor en su conferencia Dialéctica de la postilustración [Leída en el Seminario “Postilustración y nuevo siglo”, Curso de Verano de la Universidad Complutense, El Escorial (1-VIII-1996). Otros pensadores en ese curso fueron los profesores José Luis Pinillos, Graciano González y Mario Ruggenini.]:
«Todos los días cuando me levanto lo primero que me pregunto es: ¿me siento una persona postmoderna? Lógicamente desecho rápidamente la idea porque, si no, no comenzaría el día». A lo largo de su disertación (dividida en cuatro puntos: la filosofía como discurso de la época, la postilustración como ilusión dialéctica, racionalidad y continuidad), añadió, ya más académicamente: «El ser humano siempre ha intentado atrapar la verdad y en este sentido pienso que la postilustración cada día se encuentra más cerca de descubrir esa verdad. Pero para alcanzarla, la filosofía se ha convertido hoy en un discurso sobre la época».
Para Vattimo, la evolución y el desarrollo se apoya fundamentalmente en la disertación de los valores convencionales y por ello se pregunta quién sabe en qué época nos encontramos. «La idea de modernidad es una toma de conciencia de la que no se está seguro del momento en que se produce» y pone como ejemplo la enseñanza de la Historia: «La modernidad comienza en 1492, nos contaban en la escuela, pero recalcando que se había llegado a tal conclusión muchos años después». Sin embargo, sí se atreve a afirmar que mientras su generación se reveló en mayo del 68 como un movimiento apoteó­sico, ahora los cambios están más diseminados: «En aquel momento nuestras inquietudes individuales coincidieron con el significado general de la época, ahora todos hacen lo que les da la gana y por separado». 
Siguió en la línea de las coincidencias temporales y aseguró no entender porqué las personas relatan su vida conforme a los acontecimientos más destacados de su tiempo. «Nuestro hablar del mundo es un uso de metáforas», dijo, aunque reconoció que cada individuo las propone o se entiende según su parecer. Puso el ejemplo de los idiomas oficiales y las lenguas maternas o de segunda clase para definor que la postilustración la entiende como la liberación de esas metáforas.
Vattimo (1983) escribe que «La herencia de las vanguardias históricas se mantiene en la neovanguardia en un nivel menos totalizante y metafísico, pero siempre en el signo de la explosión de la estética fuera de sus confines tradicionales». A la utopía de las vanguardias se sigue/opone la heterotopía de las neovanguardias. De este modo, establece la conexión entre el arte anterior a 1939 y el de los años 60, que cuestiona los límites tradicionales de la experiencia estética y pone de relieve el perfil obsoleto del artista demiurgo, sustituido por el artista propiciador de la comunicación, por el activista sociocultural al que se asocian todas las actividades en torno a la crisis del arte: body art, performance, happenings, etc.
Libros.
Vattimo, Gianni; Rovatti, Pier Aldo (eds.). El pensamiento débil. Cátedra. Madrid. 1988 (italiano 1983). 363 pp.
Vattimo, Gianni. El fin de la modernidad. Nihilismo y hermenéutica en la cultura posmoderna. Gedisa. Barcelona. 1986 (1985). 160 pp.
Vattimo, G. (ed.). La secularización de la filosofía. Hermenéutica y posmoderna. Gedisa. Barcelona. 1992 (1990). 296 pp.    
Vattimo, Gianni. Adiós a la verdad. Gedisa. Madrid. 2011. 159 pp. Reseña de Muñoz, Jacobo. “El Cultural” (28-I-2010) 23.
Artículos.
Vattimo, Gianni. ¿Muerte u ocaso del Arte? “Guadalimar”, 74 (junio-septiembre 1983) 6-11. La muerte del Arte como realización del concepto del “espíritu absoluto” de Hegel.
Entrevistas.
Rojo, J. A. Gianni Vattimo / Filósofo. “El conflicto es esencial en democracia”. “El País” (26-II-2008) 40.
Arroyo, Francesc. Gianni Vattimo / Filósofo. “Creo que yo debería ser papa”. “El País” (12-II-2011) 46.
Arroyo, Francesc. Gianni Vattimo / Filósofo. ‘Solo un ideal fuerte, como el comunismo, podrá salvarnos’. “El País” (6-XII-2012) 42.
Artículos de otros.
Arroyo, Francesc. Lledó y Vattimo evocan la figura de Gadamer a los 10 años de su muerte. “El País” Cataluña (12-III-2012) 5. Conferencia en Barcelona de dos discípulos.

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