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jueves, 3 de julio de 2014

HMC UD 28. La democracia y las ideologías en el mundo. Dosier: El pacifismo.

EL PACIFISMO.

CONCEPTO.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO PACIFISTA.
CONCLUSIONES.


CONCEPTO.
El pacifismo es la doctrina que preconiza el rechazo de la guerra en todas sus manifestaciones y se esfuerza por mantener la paz entre los pueblos.

HISTORIA DEL MOVIMIENTO PACIFISTA.
El cristianismo primitivo abogó por el pacifismo y la no resistencia violenta, aunque luego se desarrolló la teoría de la “guerra justa”. Hay tendencias religiosas que pregonan un pacifismo puro: cuaqueros, menonitas, testigos de Jehova. En el siglo XVI Erasmo y Vives criticaron el belicismo.
El pacifismo, la lucha contra la guerra, antes tarea de filósofos y reformadores socia­les, se convirtió a principios del siglo XIX en objeto de controversia política para movilizar a la opinión pública, conmovida por las largas guerras napoleónicas. Este movimiento se originó con la Sociedad para la Paz, de Nueva York (New York Peace Society), fundada por David L. Dodge en 1815, que partiendo de bases religiosas condenó la guerra sin reserva alguna, mientras otras sociedades similares se creaban en Londres (1816), París (1821) y Ginebra (1830). El primer Congreso Internacional para la Paz se reunió en Londres (1843) con una orientación religiosa y radical, opuesta a todo servicio militar y a cualquier clase de apoyo a actividades militares. Se abogaba por la cooperación internacional, el progreso y la educación.
A fines del siglo XIX se produjo una revitalización del ideal pacifista, al hacerlo suyo los partidos socialistas y la mayoría de los anarquistas (Tolstoi, partidario de la “no-re­sistencia”), y los postulados religiosos dieron paso a una actitud más constructiva. La Oficina Internacional para la Paz se creó en Berna en 1892. Ante las continuas amenazas de guerra europea en aquellos años se realizaron numerosos esfuerzos pacifistas, como las dos Confe­rencias para la Paz en La Haya (1899 y 1907), en la primera de las cuales se acordó la consti­tución del Tribunal Permanente de Arbitraje.
La I Guerra Mundial significó un duro golpe para el pacifismo de los partidos socialistas y los intelectuales. La introducción del servicio militar obligatorio en EE UU y Reino Unido movilizó a muchas conciencias contra tal obligación. La innovación más importante que conllevó la guerra fue la Creación de la Sociedad de Naciones (SDN) como instrumento al servicio de la seguridad colectiva; no obstante, fue impotente para contener la amenaza de los poderes totalitarios. Contra un totalitarismo violento y expansionista el pacifismo resultaba poco eficaz y sólo envalentonaba aun más la agresividad fascista y nazi. Al mismo tiempo surgía la doctrina de la “resistencia no violenta” (Gandhi), desarrollada primero en la India y en otros puntos de conflictos nacionalistas y que se extendería más tarde a Occidente a las luchas contra el racismo y toda clase de injusticias y problemas sociales.
Después de la II Guerra Mundial, la ONU fue creada con este mismo fin pacifista, pero muy pronto se vio coartada por la división del mundo en bloques antagónicos. El movimiento pacifista conoció un nuevo auge a causa de la amenaza atómica, y propició el desarme, consiguió mejorar la condición de los objetores de conciencia en muchos países y se mostró muy activo en la denuncia de los conflictos promovidos por las grandes potencias. Destacaron entre los pacifistas el filósofo inglés Bertrand Russell, el físico soviético Sajarov y muchos intelectuales y científicos opuestos a la carrera del armamento nuclear.
La oposición a la guerra del Vietnam supuso un importante impulso del movimiento pacifista, especialmente entre la juventud universitaria de EE UU y Europa occidental, y se extendieron sus reclamaciones a la oposición al armamento nuclear y las organizaciones militares. Gran parte de sus postulados fueron los mismos de la Nueva Izquierda alternativa, un movimiento no unitario de pensamiento marxista heterodoxo, con pensadores como Marcuse, Sartre o Beauvoir.
El pacifismo influye crecientemente en los programas políticos y entre los últimos grandes éxitos están los acuerdos de desarme nuclear (parcial) entre EE UU y la antigua URSS, en 1987-1988, firmados por Gorbachov y Reagan, profundizados en años posteriores. Debido a la presión de las ONG pacifistas se logró en Oslo, el 17 de septiembre de 1997, un extraordinario éxito al prohibir las minas antipersonales y en diciembre de 1997 se firmó en Ottawa un tratado internacional, por el que un centenar de países (faltan EE UU, Rusia, China, Iraq y otros), acuerdan prohibir en el 2002 la producción, almacenamiento, comercio y uso de minas antipersonales.


CONCLUSIONES.
Hay una división del pacifismo entre los “puros”, opuestos a todo medio violento, y los “políticos”, partidarios de unas fuerzas internacionales de paz que garanticen ésta y los derechos humanos, llegando a defender incluso el derecho de intervención en otros países (Somalia, Ruanda, Haití, Afganistán, Irak). Muchos llevan el pacifismo a la esfera familiar y a la misma relación Sociedad-Estado, oponiéndose a toda coerción, con la teoría de que unos medios violentos tendrán siempre consecuencias violentas.
Los movimientos actuales más representativos son los antinucleares y los aglutinantes de los objetores de conciencia contra el servicio militar, junto a los insumisos, que rechazan incluso el servicio civil sustitutorio.
Un peligro muy actual es la manipulación del movimiento pacifista por violentos grupos nacionalistas o radicales y los excesos de quienes no comparten verdaderamente los ideales pacifistas sino que sólo quieren rehuir todo compromiso ético con la sociedad o que se oponen no a la guerra en general sino a una en concreto (o a una determinada institución), empleando medios no pacifistas, pues estas desviaciones provocan el desprestigio y un re­chazo social hacia los ideales pacifistas. Por ejemplo muchos objetores de conciencia de los grupos nacionalistas vascos más radicales criticaban el servicio militar en el ejército español y se oponían al militarismo, pero a la vez justificaban el asesinato de los oponentes políticos y el alistamiento en organizaciones terroristas.

BIBLIOGRAFÍA.
Internet.

Libros.
Díaz del Corral, Eulogio. Historia del pensamiento pacifista y no-violento contemporáneo. Hogar del Libro. Barcelona. 1987. 157 pp.
Lederach, Jean Paul. Educar para la paz. Fontamara. Barcelona. 1994 (1984). Es una recopilación de fichas para el trabajo didáctico.
Lederach, Jean Paul. El Abecé de la paz y los conflictos. Educación para la paz. Catarata. Madrid, 2000. Fichas.
Wilson, Andrew. Manual del pacifista. Debate. Madrid. 1984. 344 pp.

Artículos. Orden cronológico.
De Querol, Ricardo. Diez himnos contra la guerra de Vietnam medio siglo después. “El País” (16-I-2014).
Caparrós, Martín. El maestro de las revoluciones. “El País” Semanal 1.980 (7-IX-2014) 50-55. Entrevista al famoso pacifista estadounidense Gene Sharp (Baltimore, Ohio, 1928), fundador del Instituto Albert Einstein y autor de The Politics of Nonviolent Action (1973) y De la dictadura a la democracia (1993), un influyente manual para la revolución pacífica.