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jueves, 23 de octubre de 2014

CS 2 UD 05. Los grandes reinos peninsulares en los siglos XIII-XV.

CS 2 UD 05. LOS GRANDES REINOS PENINSULARES EN LOS SIGLOS XIII-XV.

1. LA OCUPACIÓN DEL VALLE DEL GUADALQUIVIR, MURCIA, VALENCIA Y BALEARES.
Las conquistas.
La repoblación.

2. LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS.
LEÓN Y CASTILLA.
NAVARRA.
ARAGÓN Y CATALUÑA.
Aragón.
Cataluña.
La unión catalana-aragonesa.
PORTUGAL.
Dosier: Historia de Inés de Castro.
APÉNDICE.
La burguesía en la España medieval.

Índice alternativo (adaptado para 2 de ESO).
1. La consolidación de los reinos hispánicos.
2. La gran expansión del siglo XIII.
3. Las instituciones de gobierno.
4. El reino de Castilla: economía y sociedad.
5. La Corona de Aragón: economía y sociedad.
6. Los conflictos sociales y políticos en la Baja Edad Media.
7. El gótico en la Península Ibérica.
Dosier: El reino de Navarra en los siglos XIV-XV.
Dosier: El reino de Portugal en los siglos XIV-XV.
Dosier: El reino de Granada en los siglos XIV-XV.


Un resumen.
En los siglos VIII-XIII se conformó la misma división nacional/regional que hoy, con pocos cambios, vivimos, con las entidades de Castilla, Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia y Portugal, y asimismo se formaron las raíces de gran parte de la cultura, las lenguas, el paisaje agrario o el urbanismo actual.
La etapa de las Historia de la Península que se conocía tradicionalmente con el nombre de Reconquista abarcaba desde el siglo VIII al XV, pero hoy en día el concepto de Reconquista se ha reducido a la ocupación militar de la mayor parte de Al-Andalus durante los siglos XI-XIII.
Podemos señalar cuatro grandes aspectos:
- El aspecto político: los Estados ibéricos se convierten en monarquías territoriales-nacionales de carácter autoritario, con una proyección europea nítida desde el siglo XIII.
- El aspecto geográfico-demográfico: la Reconquista y la Repoblación aumentan el espacio dominado por la civilización cristiana. Hay una larga y difícil convivencia entre los tres grandes grupos religiosos de cristianos, musulmanes y judíos.
- El aspecto socio-económico: se consolida el sistema feudal como modo de producción y modelo de relaciones socio-políticas; después de siglos de decadencia, la ciudad reaparece como centro comercial e industrial, sobre todo en la Corona de Aragón, que se integra desde el siglo XIII en el circuito comercial mediterráneo.

- El aspecto cultural: la Península es a partir del siglo XI un gran foco cultural gracias a la convivencia de las tres culturas, la cristiana (la predominante al final), la musulmana y la judía; la influencia europea a través del Camino de Santiago y las órdenes monásticas de Cluny y del Císter, que difunden el arte románico y el gótico; el auge de las universidades, y el desarrollo de las lenguas romances.



Etapas de la Reconquista.

1. LA OCUPACIÓN DEL VALLE DEL GUADALQUIVIR, MURCIA, VALENCIA Y BALEARES.
Las conquistas.
La tercera etapa, entre 1220 y 1260, se inició tras una breve pausa hacia 1212-1220 después de la victoria de las Navas de Tolosa, debido a la extensión de epidemias (la peste), las malas cosechas y la inestabilidad provocada por la pronta muerte de los reyes de Castilla (ya unificada con León) y Aragón y las subsiguientes regencias, pero desde 1220 el rey Fernando III en Castilla y desde 1229 Jaime I en Aragón consolidaron el poder real, lo que favoreció una rápida conquista. Castilla se apoderó del valle del Guadalquivir y Murcia, Portugal conquistó el bajo Guadiana y el Algarve, y Aragón tomó Baleares y Valencia. La superioridad militar cristiana era patente en esta época, gracias a la superioridad de las tropas nobiliarias, las Órdenes Militares, las milicias concejiles y la marina de guerra.
En Castilla-León la invasión del valle del Guadalquivir permitió la conquista sucesiva de Córdoba (1236), Jaén (1246), Sevilla (1248) y Murcia (1243-1266), esta con el apoyo aragonés, hasta quedar independiente sólo el reino musulmán de Granada, vasallo desde entonces de Castilla, a la que pagaba tributos anuales.
Portugal ocupó el valle inferior del Guadiana, el Alentejo y el Algarve, llegando a Faro en 1249.
Aragón-Cataluña ocupó primero las Baleares, comenzando por Palma de Mallorca en 1229, a la que siguió Ibiza en 1235 (Menorca quedó como vasalla todavía unos decenios); a continuación atacó la región levantina, cayendo Valencia en 1238 y el resto del territorio poco después.


Mapa de las conquistas de Jaime I en Baleares y Valencia.

La repoblación.
En esta tercera etapa las diferencias de los reinos en la repoblación se acentúan. Fue difícil en los primeros momentos por la gran extensión de las tierras conquistadas (140.000 km²) y la escasa población sobrante de los reinos triunfantes. Generalmente se mantuvo a la población musulmana y judía en las ciudades y en las zonas de regadíos de Valencia, Murcia y del Guadalquivir medio, pero hubo zonas donde fue esclavizada o exterminada como fue e caso de Baleares, o expulsada como ocurrió en el Guadalquivir bajo, donde hubo hasta 500.000 emigrantes hacia Granada, e incluso el interior de Castilla, lo que despobló enormes espacios, en los que los monarcas hicieron “repartimientos” entre los que habían participado en la conquista.
En Andalucía, Extremadura y Murcia surgieron enormes latifundios, algunos de más de 1.000 km², propiedades de la nobleza, las Órdenes Militares (frontera de Granada), la Iglesia. Unas pocas ciudades de realengo (Sevilla, Murcia) formaron concejos con fueros para atraer repobladores a cambio de casas y tierras, en los que se exigía residir cinco años para consolidar las propiedades.
En Mallorca el “repartimiento” de todas las tierras coincidió con la casi eliminación de la población musulmana (aunque parece que muchos se convirtieron e integraron en la nueva sociedad cristiana, con nombres como Bennàssar u Homar) y se estableció una división entre grandes propietarios, muchos de ellos absentistas que vivían en la Ciutat (Palma), llamados los ciutadans, y pequeños propietarios, llamados los forans, que vivían en los pueblos.
En Valencia las tierras se dividieron entre los mudéjares y los nuevos repobladores, catalanes en las pequeñas propiedades de la costa, y aragoneses en los latifundios del interior.


2. LA EVOLUCIÓN POLÍTICA:
LEÓN Y CASTILLA.

Fernando III el Santo (1217-1252) reunifica definitivamente por matrimonio Castilla y León (1230) y al llegar a la mayoría de edad reemprende la reconquista en Andalucía, hasta quedar sólo el reino musulmán de Granada, vasallo de Castilla.
Alfonso X el Sabio (1252-1284), consolida la expansión territorial (conquista los reinos vasallos de Murcia y Niebla), económica (funda la Mesta en 1273, para fomentar la ganadería) y cultural. Pero fracasa en su candidatura como emperador del Sacro Imperio Germánico, a la que tenía derechos hereditarios. Al acabar su reinado el reino sufre conflictos internos. Destacan entre sus obras culturales las Escuelas de Traductores de Toledo y Sevilla, con equipos de eruditos que traducían textos del latín, árabe y castellano entre sí; los códigos jurídicos del Fuero Real y de las Siete Partidas; y la Crónica General, una magna historia de España, escrita en castellano.


NAVARRA.
A la muerte de Sancho VII (1234) el reino, sumido en la decadencia, pasa con Teobaldo a la dinastía francesa de Champaña (1234-1309).

ARAGÓN Y CATALUÑA.
Jaime I el Conquistador (1213-1276), tras su minoría de edad (en la que se convocan Cortes por primera vez, en 1217), sigue la expansión y emprende la conquista de las islas Baleares: Mallorca (1229), Ibiza (1235), vasallaje de Menorca (conquista en 1284), y de Valencia en 1232-1245, llevando la frontera hasta Alicante, en tres fases: Peñíscola y el Maestrazgo (1232), la ciudad de Valencia y la línea del Júcar (1238) y la zona sur de Denia-Biar (1243-1253), venciendo una rebelión musulmana en 1248. Firma los tratados de Almizra (1244), que otorga Murcia a Castilla, y de Corbeil (1258), que reconoce a Francia el dominio sobre Occitania a cambio de la definitiva independencia catalana y unos pocos territorios ul­trapirenaicos: Rosellón, Cerdaña, Conflent y Montpellier. Fomenta el comercio marítimo, promocioando la institución del Consolat de Mar.
Imbuido del sentido patrimonial dinástico, divide el reino entre sus dos hijos, Pedro III de Aragón y Jaime II de Mallorca, que reina en las islas Baleares, Rosellón, Cerdaña, Conflent y Montpellier.
Pedro III inicia la expansión territorial y comercial por el Mediterráneo, con la con­quista de Sicilia (1282), tras las Vísperas Sicilianas, en base a los derechos sucesorios de su esposa Constanza. Sicilia será gobernada por otra rama de la dinastía catalana-aragonesa entre 1295 y 1409, volviendo entonces a la rama principal por el matrimonio (1391) de María y Martín el Humano y la muerte de este.


PORTUGAL.
El reino se expandirá lentamente hacia el sur y mantendrá un equilibrio de poder con los reinos españoles. La reconquista termina con la toma del Algarve por Alfonso III (1248-1278).


Dosier: la historia de Inés de Castro.
La famosa Inés de Castro está enterrada en la catedral de Santiago, entre los reyes leoneses. Había nacido en Galicia hacia 1320, hija ilegítima de un noble poderoso, Pedro Fernández de Castro, y se había criado en el palacio de los Manuel en Santiago y cuando Constanza Manuel se casó en 1340 con el príncipe Pedro de Portugal (Coimbra, 1320-Estremoz, 1367), la acompañó como dama de honor. Al poco tiempo Pedro se enamoró de Inés y trató desde entonces a su esposa con afecto pero sin amor. Su esposa, celosa, quiso que Inés fuese madrina de su hijo para que el parentesco espiritual sobrevenido separara a los amantes pero fue inútil. Pedro esperó, según parece, hasta que su esposa hubiera muerto (13 de noviembre de 1345) de un sobreparto para convertirse en amante de Inés, teniendo en lso años siguientes hasta cuatro hijos, Alfonso, Juan, Dionís y Beatriz. Se casaron al fin en segundas nupcias secretas en 1354 ante el obispo de Guarda y unos cortesanos leales para legitimar a los tres hijos ya nacidos (el cuarto nacería poco después), aunque no se redactó documento escrito. Inés parece que no influía en su marido en los asuntos políticos pero otros dicen que lo hacía en demasía y así se creyó por muchos.
El rey Alfonso IV ignoraba tal matrimonio secreto y quería casar a su hijo con la princesa Blanca de Navarra pero su hijo se negaba en redondo, sin justificarse, así que instigado por la nobleza cortesana, preocupada por el ascendiente que los hermanos de Inés, los poderosos Castro de Galicia, tenían sobre su heredero, el 7 de enero de 1355 marchó al palacio de Coimbra donde vivía el infante, sabiendo que éste estaba de cacería. 


Inés creyó que la querían matar a ella y a sus hijos y salió a recibirle. Le mostró a sus nietos y llorando le conmovió, pero cuando el rey ya estaba a punto de volver a su palacio, unos nobles, a los que el rey dio su consentimiento por omisión, volvieron a entrar en el palacio y la degollaron en presencia de sus hijos.
Al volver el príncipe, desesperado, se encerró con el cadáver durante varios días, sin comer ni beber, y al salir se sublevó contra su padre en feroz guerra civil, que solo terminó en una tensa paz por intercesión de su madre y el obispo de Braga.
Coronado rey (1357), reivindicó como esposa a Inés en Cantahede (1360), donde, según la leyenda, probablemente falsa, ante los hijos de ambos coronó el cadáver de Inés, cubierto por un velo, en el trono a su mismo lado y de esta guisa recibió el homenaje de la Corte. También consiguió que el rey Pedro de Castilla le entregara a los asesinos de su esposa, Egas Coelho y Alvar González, que fueron ejecutados (de donde le vino el apodo de el “Justiciero”). Siempre en la misma línea aparente de venganza apoyó a la burguesía contra la nobleza que había conspirado contra su esposa. Mandó esculpir una maravillosa tumba para su esposa en el transepto de la iglesia del monasterio portugués de Alcobaça, un sarcófago exento que la retrata yacente y bella, rodeada de ángeles y con un friso de escenas de la Crucifixión (alusivo a su terrible sacrificio). El rey Pedro I mandó que su mausoleo se hiciera a su lado también y ambos forman la obra máxima de la escultura gótica portuguesa.
El pueblo portugués siempre se puso de parte de aquel amor pasional y glorificó la memoria de ambos hasta el punto de que Pedro I ha sido siempre el rey más popular, porque representa la pasión del sentimiento frente a la fría razón de Estado. El tema literario se ha convertido en leyenda: Ferreira, Vélez de Guevara, Lope de Vega, Montherlant, Casona y otros la han empleado en su obra. Luís de Camôes, en el canto tercero de “Os Lusíadas”, compone unos versos extraordinarios sobre esta leyenda, de los que destacan: “Tu, só tu, puro Amor, como força crua. / Que os coraçoes humanos tanto obriga, / Deste causa à molesta morte sua, / Como se fora pérfida inimiga. / Se dizem, fero Amor, que a sede tua / Nem com lágrimas tristes se mitiga, / E porque queres, áspero e tirano, / Tuas aras banhar em sangue humano.”

APÉNDICE.
La burguesía en la España medieval.
El desarrollo de la burguesía en España se aparta mucho de los modelos de la Europa occidental. De hecho, es muy difícil incluirla en muchos de sus grandes rasgos, tanto por sus peculariedades históricas como por las acusadas diferencias regionales. Vicens Vives explica acertadamente esta evolución tan distinta como una consecuencia de las peculiaridades de la época medieval en España: la reconquista a los musulmanes, la repoblación de los nuevos territorios y la división de los Estados ibéricos. De Norte a Sur, de Este a Oeste, España se constituyó como un conjunto heterogéneo de Españas.
Así, en la Corona de Aragón y sobre todo en Cataluña surgió tempranamente una potente burguesía (ya en el siglo XII), basada en el auge mercantil y la audaz expansión político-militar en el ámbito del Mediterráneo que tuvo su cénit en 1250-1350 [Giunta, 1989]. Los grandes logros en construcciones (y en general en el arte románico y gótico), son aún una prueba fehaciente de la existencia de unas clases sociales (aristocracia y burguesía) con recursos y voluntad manifiestos, seguras de pertenecer a un ambicioso proyecto político, económico y social. Se desarrollaron por fin populosas ciudades como el gran centro de Barcelona, uno de los más vigorosos del Mediterráneo y los secundarios de las ciudades de Valencia y Palma de Mallorca, al principio eslabones de la anterior pero que alcanzarían un desarrollo propio, llegando Valencia a ostentar la hegemonía urbana en la Corona de Aragón a finales de la Baja Edad Media. Pero desde mediados del siglo XIV su debilidad demográfica ancestral (acrecentada por los estragos de la Peste Negra), la falta de  fuentes de riqueza competitivas en el mercado internacional y las revueltas y guerras civiles darían la preeminencia en la Península al reino de Castilla sobre el de Aragón.
Sarasa rastrea los conflictos de clase del territorio aragonés en los siglos XIII-XV [1981] y nos presenta un cuadro en el que es evidente la disociación de intereses entre Aragón y Cataluña. Vilar ha estudiado con extensión el tema de la cronología del declive catalán durante la Baja Edad Media [1964: 252-331]. Vicens Vives, comentado por Maravall [1972: 290-291] nos explica que la revolución catalana del siglo XV fue un levantamiento de la masa popular contra el pactismo: «La revolució catalana del segle XV fou el resultat de l'escomesa del sindicalisme menestral i pagés contra el pactisme nobiliari i patrici.» La realeza apoyó al pueblo bajo y a la mediana burguesía (partido de la Busca) contra la nobleza y alta burguesía (partido de la Biga). Por eso, la revuelta de ésta contra el rey es a la vez un movimiento contra el partido popular: «La segona fase de la revolució catalana del segle XV comença amb un atac a fons de la minoría dirigent feudal i burgesa contra les masses de menestrals i pagesos». La victoria de la alianza de la oligarquía noble y burguesa fue el fin de la burguesía, contradictoriamente, pues se quedó felizmente estancada y tardaría mucho tiempo en resurgir, en un proceso que han estudiado entre otros Vilar [1977, I], García Cárcel [1985: 263-269], Amelang [1986].
Portugal tuvo un desarrollo autónomo, que desembocaría en un callejón sin salida cuando su desarrollo y comercio ultramarinos fueron monopolizados por la monarquía y la nobleza, en vez de por una burguesía urbana que se conformó con “nobiliarizarse” en un proceso muy semejante al castellano.

Castilla había permanecido durante la Baja Edad Media al margen de la primera revolución comercial y urbana de Europa, apartada de las principales rutas mediterráneas y también del Mar del Norte, con pocas ciudades verdaderamente populosas. Sus minorías comerciales y financieras eran a menudo de raíz judía, y por lo tanto su condición social era inestable, al sufrir odios inveterados por parte de la mayoría cristiana, teniendo como mayor argumento el de dedicarse muchos judíos al arrendamiento de los impuestos [Ladero Quesada, 1982: 143-167]. Y, para remate, los sectores de capitalismo más avanzado estaban muy dominados por la burguesía extranjera, especialmente la genovesa. Más que nada, esta debilidad en la vertebración clasista cuando se acabó la Edad Media supuso un factor esencial para que Castilla no pudiera aprovechar plenamente aquella primera revolución capitalista del siglo XV.

UD FUENTES.
Internet.
Documentales.

La época de las tragedias. Documental de RTVE, Serie Memoria de España nº 9. [www.rtve.es/alacarta/videos/memoria-de-espana/] La crisis de la Baja Edad Media.
Exposiciones.
Libros.
García Fitz, Francisco; Novoa Portela, Feliciano. Cruzados en la ReconquistaMarcial Pons. Madrid. 2014. 243 pp. Ensayo sobre la participación de cruzados europeos en la Reconquista española. Reseña de Morales, Manuel. La silenciada ayuda los cruzados. “El País” (12-II-2015).
Landsberger, Harry A (ed.). Rebelión campesina y cambio social. Crítica. Barcelona. 1978 (1974). 448 pp.
Netanyahu, Benjamin. Los orígenes de la Inquisición. Critíca. Barcelona. 1999. 1.269 pp. Reseña en “El País”, Babelia, 420 (4-XII-1999) 12-13. El padre del ex-presidente israelí. Historia sobre la aparición de la Inquisición española, en una época en que muchos judíos se convertían verdaderamente, pero el éxito social y económico de los cristianos nuevos provocó que los cristianos viejos pidieran su represión. El fallo del libro es no utilizar la fuente del propio Tribunal del Santo Oficio, aduciendo que sus procesos estaban falseados, como tesis de partida. Esta laguna de las fuentes perjudica su credibilidad.
Pastor de Togneri, Reyna. Conflictos sociales y estancamiento económico en la España medieval. Ariel. Barcelona. 1973. 269 pp.


Artículos. Orden cronológico.

Furió, Antoni. La primera gran depresión europea. “El País” Negocios 1.366 (8-I-2012) 8-9. Antoni Furió Diego es catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Valencia. Trata sobre la crisis del siglo XIV, en la serie ‘Las grandes crisis de la economía española’.

Fuentes. El reino de Castilla: economía y sociedad.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
González Jiménez, Manuel. Fernando III el Santo. Fundación Lara. Sevilla. 2006. 408 pp. Reseña de Valdaliso, Covadonga. Mucho más que un rey ‘santo’. “Historia”, National Geographic, nº 38 (2007) 111.
Ladero Quesada, M.A. El siglo XV en Castilla. Fuentes de renta y política fiscal. Ariel. Barcelona. 1982. 213 pp.
Valdeón, Julio. La Baja Edad Media. Anaya. Madrid. 1988. 96 pp.
Valdeón, Julio. Los conflictos sociales en el reino de Castilla en los siglos XIV y XV. Siglo XXI. Madrid. 1983 (1975). 219 pp.
Artículos. Orden cronológico.

FUENTES. La Corona de Aragón: economía y sociedad.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Giunta, Francesco. Aragoneses y catalanes en el MediterráneoAriel. Barcelona. 1989. 319 pp.
Sarasa Sánchez, Esteban. Sociedad y conflictos sociales en Aragón. Siglos XIII-XV. Estructuras de poder y conflictos de clase. Siglo XXI. Madrid. 1981. 256 pp.
Smith, Robert Sidney. Historia de los Consulados de Mar (1250-1700). Península. Barcelona. 1978 (1940 inglés). 203 pp.

Artículos. Orden cronológico.
Theros, Xavier. La calle de los cambios. “El País” Cataluña (3-VIII-2013) 5. Los bancos barceloneses medievales estaban en las calles Canvis Nous y Canvis Vells, y en la segunda mitad del siglo XIV, después de la crisis de la Peste Negra en 1348-1349, sufrieron graves bancarrotas (las más conocidas la de 1360 de Francesc Castelló, que fue ejecutado, y en 1381 de Andreu Olivella y Pere Descaus), por lo que el crédito se hundió hasta la creación en 1401 de la Taula de Canvi de Barcelona, garantizada por la Corona.
Montañés, J. Á. Peste negra en primera persona. “El País” (11-VIII-2014) 34. Hallada en la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Barcelona una fosa común con 120 víctimas de la peste de mediados del siglo XIV.
Rodríguez, Marta. El corsario de los condes de Empúries y otros vecinos. “El País” Cataluña (26-X-2014) 5. Excavaciones y estudios documentales del pueblo de Santa Creu, ligado al monaterio de Sant Pere de Rodes.

FUENTES. El reino de Navarra en los siglos XIV-XV.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Artículos. Orden cronológico.

FUENTES. El reino de Portugal en los siglos XIV-XV.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Artículos. Orden cronológico.

FUENTES. El reino de Granada en los siglos XIV-XV.
Películas.
Documentales.
Exposiciones.
Libros.
Artículos. Orden cronológico.

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