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martes, 3 de febrero de 2015

CS 1 UD 10.5. La Prehistoria: La Península Ibérica.

CS 1 UD 10.5. LA PREHISTORIA. LA PENÍNSULA IBÉRICA.
 *Esta UD no incluye la Edad del Hierro peninsular, pues de ella ya existen fuentes históricas.

INTRODUCCIÓN.
1. PALEOLÍTICO PENINSULAR.
1.1. INFERIOR.
1.2. MEDIO.
1.3. SUPERIOR.
Arte rupestre.
Arte mobiliar.

2. MESOLÍTICO.
2.1. COSTA CANTÁBRICA.
2.2. LITORAL MEDITERRÁNEO.
Arte rupestre levantino.
2.3. CONCHEROS DEL MUGE.

Dosier: La cultura Asturiense.

3. NEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.
Datación.
Origen mediterráneo.
3.1. NEOLÍTICO ANTIGUO.
3.2. NEOLÍTICO PLENO: CULTURA DE ALMERÍA.
Dosier: La cultura neolítica de los Sepulcros de fosa.

4. EL ENEOLÍTICO.
4.1. MEGALITISMO.
4.2. MONUMENTOS MEGALÍTICOS.
4.3. APARICIÓN DE LA METALURGIA.
4.4. CULTURA DE LOS MILLARES.
Dosier: La Cultura de Los Millares.
4.5. CULTURA DEL VASO CAMPANIFORME.

5. LA EDAD DE BRONCE.
5.1. CULTURA TALAYÓTICA: BALEARES.
5.2. CULTURA DEL ARGAR.
5.3. BRONCE ANTIGUO.
5.4. BRONCE MEDIO.
5.5. BRONCE FINAL.

INTRODUCCIÓN.
El estudio de la Prehistoria y de los inicios de la Historia en la Península Ibérica es aún incompleto, con muchas y grandes lagunas en la arqueología de la Prehistoria y en las fuentes escritas antiguas (indirectas hasta el s. –III aC) y ello obliga a mantener siempre abierta la investigación a tesis y datos nuevos sobre los yacimientos, sobre todo respecto a los modos de vida y organización social.
Casi todas las fechas son aC, por lo que generalmente no se añade, salvo en algunos casos en que pueda llevar a duda.
La historiografía divide la prehistoria, de la que no tenemos documentos escritos, en dos Edades:
Edad de la Piedra: Paleolítico (piedra tallada), Mesolítico (transición), Neolítico (piedra pulimentada), Eneolítico (transición a los primeros metales, cobre).
Edad de los Metales: Cobre. Bronce, Hierro. Estas fases son ya Historia en el Próximo Oriente.
Otra división posible es: a) etapa de economía depredadora (Paleolítico), b) etapa de economía productora (desde el Neolí­ti­co).

1. PALEOLÍTICO PENINSULAR.

El Paleolítico en la Península Ibérica.

Hay una economía depredadora basada en la caza, la pesca y la recolección. No existen excedentes que permitan una división del trabajo. Los grupos son pequeños (10-20, máximo hasta 50 individuos), escasos y aislados. La población más numerosa (en el Paleolítico Superior) debió ser de 50.000 individuos en toda la Península. Viven en los valles de los ríos, cerca de las zonas de pasto de los rebaños.
El Paleolítico se divide en tres periodos: Inferior, Medio y Superior.
1.1. INFERIOR.
Es el periodo más largo, pues transcurre entre 600.000 y 100.000 aC, durante las glaciaciones Günz, Mindel, Riss I y Riss II. Algunos autores retrotraen el inicio del periodo hasta hace 2 millones de años, ya en la glaciación de Donau. La fauna del Pleis­toceno Antiguo tenía aún especies del Terciario (elefantes, équidos, cérvidos) y ya en el Pleistoceno Medio aparecieron otros elefantes, rinocerontes, équidos, cérvidos, bóvidos y carnívoros.
El origen más probable de la población es africano. Los fósiles humanos más antiguos de Presapiens son muy anteriores al Paleolítico y se duda si serían los de Orce (Granada), tal vez un Homo ergaster de 1,6 a 1,2 millones de años, aunque hay serias dudas sobre si son restos humanos, y, con total seguridad por los abundantes restos de huesos, los de Atapuerca (Burgos), que han sido propuestos recientemente (1998) como una nueva especie, el Homo antecessor de 800.000 años, y Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz), pero no parece que haya relación cultural entre esta población y las posteriores. Hay todavía pocos datos para completar el proceso de hominización en Es­paña, que en todo caso es el que tiene más restos óseos de Europa.
Hay pocas cuevas habitadas, pues el hábitat y, por consiguiente, los yacimientos están al aire libre, en territorios de caza situados en terrazas de ríos (Manzanares), la desembocadura del Tajo, en Soria (Torralba y Ambrona), Burgos (Atapuerca).
La caza es el soporte fundamental de la economía. Se cazan caballos, gamos, corzos, bóvidos, rinocerontes, y en Torralba y Ambrona hay incluso restos de elefantes. Los animales se descarnaban en el mismo lugar de caza.
La industria lítica, esencial para el descarnamiento de los animales, se basa en materiales de cuarcita, sílex, cuarzo.
Gracias al estudio de la industria lítica se divide en dos culturas (con subdivisiones), posiblemente relacionadas con las etapas glaciares e interglaciares:
1) Piedras de formas grandes: a) la Pebble Culture (cultura de guijarros o cantos trabajados), b) Abbevillense y Achelense (de hachas de mano bifaces, labradas en sílex por ambas caras).
2) Piedras pequeñas: a) Clactoniense (lascas), b) Tayaciense (microlitos).
1.2. MEDIO.
Su periodo es entre 100.000 y 35.000, durante las glaciaciones Wurm I y Wurm II, en el periodo Musteriense. La fauna es del Pleistoceno Superior, con grandes herbívoros: ciervo, caballo, bóvido, rinoceronte, cabra, corzo, jabalí; carnívoros: oso, hiena, zorro.
Los fósiles humanos son del tipo Homo sapiens Neanderthalensis, con la mandíbula de Bañolas (Gerona), el parietal de Cueva Negra (Valencia) y los restos de Cueva Morín (Santander), Cueva del Piñar (Granada) y Gibraltar.
El hábitat es al aire libre en las terrazas de los ríos de la Meseta, pero sobre todo en cuevas, debido al empeoramiento glacial del clima.
La industria lítica es de microlitos, con talla de los útiles de piedra en lascas: raederas, denticulados, puntas, cuchillos de dorso, bifaces. Se desarrolla la técnica “levallois” de extracción de lascas.
Bordes distingue cuatro tipos de industria musteriense:
1) Musteriense típico (equilibrio).
2) Charentiense (50% de raederas).
3) Tradición achelense (tipo A con bifaces, tipo B con cuchillos de dorso).
4) De denticulados (50% o más de denticulados).
Estos cuatro tipos Bores los subdivide en ocho, según usen técnica levallois o no.
Hay una distinción de las zonas según el predominio de las industrias: 1) Cornisa Cantábrica (denticulados, charentienses), 2) Cataluña (denticulados, típico), 3) Valencia (típico), 4) Andalucía (típico), 5) Meseta (charentiense, típico).

1.3. SUPERIOR.
Entre 35.000 y 9.000 aC, durante las glaciaciones Wurm III y Wurm IV. El clima de la Cornisa Cantábrica era mucho más frío que el actual, con estepa y bosque de taiga. El Mediterráneo era templado y seco. La fauna en el Cantábrico tenía mamuts y el rinoceronte lanudo, especies de zona fría.
Los fósiles humanos son del recién llegado Homo sapiens sapiens, muy abundantes, de los tipos Cromagnon y Chancelade. La Península tendría entonces un máximo de 50.000 habitantes.
El hábitat es nómada y se localiza junto a las zonas de caza y los ríos y las costas para la pesca y marisqueo. En el litoral mediterráneo se vive al aire libre y en lugares más fríos en abrigos y cuevas. El interior de las cuevas se reserva para santuarios y el arte, y a veces para enterramiento y habitación. Se desarrollan las estructuras de habita­ción, nuevos tipos de útiles líticos y óseos, objetos de adorno, colorantes, obras de arte mobiliar y parietal.
La industria lítica se diversifica y especializa, con útiles múltiples y compuestos, con técnica de extracción laminar. Hay buriles raspadores, hojas y hojitas de dorso. Hay cinco etapas en la industria lítica:
1) Perigordiense Inferior o Chatel-perroniense, en Cueva Morín, con punta de dorso y raederas.
2) Auriñaciense, en Cantábrico y Levante, con industria ósea sobre todo y útiles líticos como raspadores, hojas de escamas, buriles arqueados.
3) Gravetiense, en Levante, con puntas de dorso recto.
4) Solutrense, en el Norte y Levante, con la aparición de las puntas de flecha (que se hacen con retoque plano).
5) Magdaleniense, también en el Norte y Levante, con la aparición de más utensilios de hueso y asta (arpón), junto con raspadores, buriles, hojitas de borde reba­jado. Es esencial la industria ósea en el Magdaleniense, con sus azagayas, agujas perforadas, arpón y propulsor (en Levante).
Al final del Paleolítico Superior se desarrollan los objetos de adorno, generalmente para colgar del cuerpo.

Arte rupestre.
El arte rupestre se realiza en paredes y techos de cuevas y abrigos. Su datación era problemática, por no tener una asociación con útiles líticos, pero las modernas técnicas han superado el problema. El periodo de máximo esplendor del arte es el Mag­daleniense (15.000-9000).
En España hay una gran homogeneidad. Destaca la zona del Cantábrico, sobre todo en Altamira, El Castillo, La Pasiega, La Pileta (Santander), pero también en As­turias.
Tiene un acusado naturalismo y policromía (los colores son negro, ocre y rojo). Se dibuja toda la superficie de la figura y no sólo el contorno. Se usan los relieves de la roca para dar volumen. Se representan animales de caza: caballo, bisonte, cabra, toro, reno y ciervo. Hay muy pocas figuras humanas (detalladas o esquemáticas). Se representa en negativo y en positivo, y en signos.

Arte mobiliar.
El arte mueble se transporta. Es más fácil de datar al asociarse a la industria lítica. Hay azagayas, arpones, bastones de mando. Se decoran con geometría o animales.

Interpretaciones del arte prehistórico.
El arte paleolítico se extiende por unas 300 cuevas desde los Urales a Gibraltar, pero las que tienen más interés por el talento de sus creadores son las de la cornisa franco-española del Cantábrico, con unas 50 cuevas. Empezó en 35.000 aC y terminó en 10.000 aC, con una cima en Altamira en 15.000 aC. Pero continúan descubriéndose cuevas, como en 1994 en Chauvet, cerca de Marsella.
En el fondo de las interpretaciones subyace el problema del hombre prehistórico de luchar por la supervivencia, a lo que se dirigirían dos acciones: la propiciación de la caza, garantía de la alimentación, y la potenciación de la fertilidad, garantía de la perdu­rabilidad de la especie humana. En el sistema del lenguaje visual del Paleolítico la figu­ra humana está excluida; las figuras animales se agrupan y se organizan por combinación y oposición; hay una composición de figuras dominantes, jerarquizando las figuras secundarias; la composición es constante, salvo variaciones regionales y cronológicas. Las tres técnicas son la pintura, el dibujo y el grabado en la piedra.
Las interpretaciones más usuales son las que lo relacionan con la religión, la ma­gia propiciatoria de la caza, la fertilidad, el totemismo, ritos de iniciación.
- La interpretación de Reinach (en los años 1930, y seguida por Bosch Gimpera), fundamentada en los estudios etnológicos, daba al arte un carácter mágico. Así el arte serviría para propiciar la caza de la que dependían para vivir, mediante la representación de los animales que constituían su objetivo y mediante la realización de conjuros.
- Leroi-Gourhan, en los años 1940-1950, siguiendo las teorías del estructuralismo, ha explicado arte rupestre como una función mágico-religiosa, representando el doble principio masculino y femenino, con una oposición de las figuras en dos grupos, masculino y femenino. Este autor ha descrito cuatro estilos:
1) Perigordiense: apenas unos trazos.
2) Auriñaciense: las primeras figuras bien desarrolladas.
3) Solutrense (16.000-14.000): figuras más avanzadas, con cabezas a tamaño menor, con colores rojos. En España destacan las pinturas de la cueva del Pendo (Canta­bria), con 14 animales (ciervos, caballos, bisontes, una cabra).
4) Magdaleniense, en el Paleolítico Superior: Antiguo (el más notable, con el realismo del conjunto de Altamira) y Reciente (con tendencia al naturalismo y la esquematización, con una cierta decadencia).
En cambio, las Venus paleolíticas (como la de Willendorf) debían ser símbolos de fertilidad femenina.
- La interpretación de Max Raphael, en los años 1950-1960, basada en el estructuralismo de Leroi-Gourhan y el psicoanálisis, apunta que son resultado del inconsciente de los pueblos primitivos, que representarían esos opuestos masculino-femenino sin ser conscientes de ellos.
- Clottes y Lewis-Williams (1997) proponen que las pinturas prehistóricas son obras de una religión animista, realizadas por chamanes sometidos a un trance alucina­torio. Para ello se apoyan en el estudio de los chamanes actuales de los bosquimanos de Africa del Sur. [Clottes, Jean; Lewis-Williams, David. Les Chamanes de la préhistoire. 1997.]
- Las nuevas interpretaciones estructuralistas, p.e. la teoría de Sauvet, superan el planteamiento de Leroi-Gourhan (que semiaisla el arte de la cultura), así como a las que ven el arte sólo como propiciación de la caza, y tratan al arte integrándolo en las manifestaciones culturales. Resultan así oposiciones y complementariedades, junto a dualidades caballo-bisonte, masculino-femenino, que favorecían la perpetuación del grupo a través de historias tradicionales dibujadas por y para los iniciados.
- Las interpretaciones más actuales explican la aparición del arte cono resultado de una serie de factores: chamanismo, manifestación cultural para la caza, magia y diversión. [Joaquín González Echegaray, director del Instituto para Investigaciones Prehistóricas Santander-Chicago reúne todas las teorías anteriores en su curso en la UIMP (2002). Significado del arte paleolítico. “El País” (18-VIII-2002) 24.]
Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira, cuenta que ‹‹No hay una razón que explique el arte paleolítico en su conjunto, depende de cada circunstancia.›› pues ‹‹Los chamanes debían saber pintar o aprender para ejercer como tales. Pero también debían ser magos, curanderos, sacerdotes. Lo que está fuera de duda es que tenían talentos descomunales y son artistas anónimos, reconocidos hoy por sus colegas contemporáneos.›› Sobre el origen geográfico añade: ‹‹No hay claridad, no se sabe dónde empezó todo. Probablemente se iniciaron las técnicas en África y luego se fueron extendiendo a Europa.››
Gerhard Bosinski, catedrático de Prehistoria de la universidad de Colonia y tal vez el mayor experto en el tema: ‹‹Eran guías para iniciar a la vida, a la cultura y a la caza a los más jóvenes. También fiestas de culto, formas de acercar a la gente a entender su cosmogonía, una explicación del todo, una orientación.›› Sobre el origen geográfico: ‹‹En cualquier parte pudo surgir, antes de los grandes templos había pequeños objetos móviles donde se ensayaba, en piedras sueltas, cosas así.››
Frente a las interpretaciones religiosas, el profesor Balbín sostiene que eran señales, como demuestra el hecho de que las pusieran tanto en cuevas y abrigos como en lugares de vivienda y sitios de paso, como el yacimiento de Siega Verde (Salamanca), datados en 18.000-14.000 aC, en una probable zona de caza estival. [León, Pablo. Almuerzo con… Rodrigo de Balbín: ‘Las preocupaciones de un cromañón eran semejantes a las nuestras. “El País” (28-II-2011) 64.]

2. MESOLÍTICO.
El Mesolítico o Epipaleolítico dura entre el 9000 y el 5000. Presenta culturas muy pobres, propias de unos pueblos que se quedaron en la península cuando el clima cambió y lo cazadores de renos del Magdaleniense marcharon tras estos y con su cultura hacia el norte de Europa. Se distinguen tres áreas:
El Mesolítico y Neolítico en la Península Ibérica.


2.1. COSTA CANTÁBRICA.
Se da en cuevas debido al rigor del clima.
A) Cultura del Aziliense cantábrico. Cueva de los Azules, con el único enterramiento peninsular de la época. Material microlítico y una decadente industria ósea. El mayor yacimiento es la cueva de Piélago, con cuatro periodos: Protoaziliense (10.000), sin arpones; Aziliense I (9500), con arpones, como los restantes; Aziliense II (8500); Aziliense III (7500).
B) Cultura del Asturiense cantábrico. Pertenece a las europeas “Culturas de los concheros”. Hay el pico asturiense para desprender el molusco de la roca.
2.2. LITORAL MEDITERRÁNEO.
Hay dos industrias: Microláminas y Geométrica.
El hábitat son las cuevas. La economía es de caza, pesca y recolección en un primer estadio, para evolucionar lentamente hacia las primeras formas de agricultura y domesticación de animales. Aparece la primera cerámica, denominada cardial.
La población mediterránea ya usaba drogas con fines terapéuticos, como lo demuestra el hallazgo de un cráneo con doble trepanación y residuos de opio en las minas de Gavá, en el Baix Llobregat. [Lorente, Elena. Las sociedades primitivas utilizaban drogas con fines terapéuticos. “El País”, Barcelona (29-VI-1998). Hallazgo realizado por el arqueólogo Jordi Juan-Tresserres (Universidad de Barcelona).] Al parecer, la planta de la adormidera (opio u amapola), papaver sominferum, se domesticó entre 9.000 y 3.000 aC en la Península Ibérica y desde ella se expandió por el Medite­rráneo y, más tarde, por el resto del mundo.
Arte rupestre levantino.
Se extiende desde el 8250 al 2500, por lo que cabalga sobre distintos periodos y se complican las teorías.
Para muchos autores, de principios del s. XX (Breuil, Obermaier) y más recientes (Bosch Gimpera) es un arte paleolítico (por lo que no estaría en este apartado), en base a que representa una fauna paleolítica (caballos).
En cambio, para Almagro y Hernández Pacheco es un arte postpaleolítico, pues hay grandes diferencias respecto a la fauna paleolítica (no hay renos, osos ni mamuts) y las figuras no están aisladas (como en la paleolítica), sino asociadas en escenas, lo cual denota un arte más avanzado.
Pericot y Beltrán consideran que es un arte de una evolución en una larga fase de transición del Paleolítico al Mesolítico: en el primero habría figuras sueltas, como las plaquitas de arte mobiliar de Parpalló, y en el segundo ya habría escenas de cacerías.
Destacan las zonas de Lérida (Cogull), Castellón (Valltorta) y Albacete (Alpera, Minateda). El arte rupestre levantino se da en abrigos rocosos al aire libre, nunca en cuevas, y no hay yacimientos asociados (lo que lo distingue del arte paleolítico francocantábrico).
Es una pintura monocroma (tintas planas monócromas), en rojo y a veces en blanco y negro. Es muy esquemática, llena de expresividad y narrativa (las representa­ciones suelen reproducir escenas), siendo los temas favoritos los animales y, sobre todo, las figuras humanas (desnudas o vestidas con tocados, adornos y armas), que aparecen cazando (el tema más común), bailando, recogiendo miel o frutos. Al final la pintura desaparece, sustituida por el grabado sobre piedra en los inicios del Calcolítico.
2.3. CONCHEROS DEL MUGE.
En la confluencia de los ríos Muge y Tajo, con hábitat al aire libre y un importante marisqueo, que conforma grandes depósitos de conchas.
Dosier: La cultura Asturiense.
La cultura Asturiense es una cultura epipaleolítica (entre el Paleolítico y el neolítico) del norte de la península Ibérica, que fue definida por el conde de la Vega del Sella en 1914, a raíz de la excavación del yacimiento de El Penicial.
Se manifestó en cuevas próximas al litoral del oriente de Asturias y oeste de Cantabria, en cuyas entradas, casi cegándolas, comparecen enormes depósitos de conchas de moluscos fruto de la actividad recolectora de sus ocupantes. Su superposición respecto al Aziliense, por ejemplo en La Riera, acredita al Asturiense como un Epipaleolítico avanzado, más bien boreal (c. 7500-5000 aC), que sorprende por la tosquedad y pobreza de su instrumental más representativo: grandes herramientas talladas sobre canto, como el “pico asturiense”, y escaso utillaje leptolítico y de asta. Los asturienses, que se dedicaban también, sobre todo en verano, a la caza del ciervo, practicaban el marisqueo a lo largo de todo el año, inclusive en invierno.

3. NEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.
Yacimientos de la cultura del Neolítico en la Península Ibérica.

Concepto de Neolítico.
Más que una innovación de la técnica lítica (evolución de la piedra tallada a la piedra pulimentada), fue una verdadera revolución de la economía. Con una climatología semejante a la actual, el hombre dejó de ser depredador (caza, pesca y recolección) para convertirse en productor (agricultura y ganadería).
Datación.
Su datación en la Península es desde el 5000 al 2000, desde que se pulimenta la piedra y aparece la revolución agrícola y ganadera hasta que aparece el trabajo de los metales.
Origen mediterráneo.
El problema de los orígenes propios o importados del Neolítico ibérico se ha decantado a favor de la tesis de la procedencia oriental a través del Mediterráneo y del norte de África. Prueba de ello es que en la península la neolitización se concentra en el litoral mediterráneo, mientras que en el norte hay una neolitización tardía y centrada sólo en la ganadería. En el Mediterráneo había una gran comunidad neolítica comunicada por mar desde Oriente, del cual venían influencias de plantas, animales, técnicas, cultura, etc.
Para la doctora Rubio hay un fenómeno de aculturación, con un doble proceso de continuidad del sustrato precedente y de llegada de pobladores exteriores, con su cerámica, piedra pulimentada, animales domesticados, etc. La ganadería es diversa: oveja, cabra, vaca, cerdo, perro. Se importaron sin duda la oveja y la cabra, así como el trigo y la cebada (primeros vegetales cultivados en la península). El hábitat es al aire libre y en cuevas.
3.1. NEOLÍTICO ANTIGUO.
Desde el 4.500 se extiende por Cataluña, Valencia (cuevas de la Sarsa), Cuenca y Andalucía. El hábitat son las cuevas. La economía es ganadera y destacan los hallazgos de trigo y cebada de la Cova d'Or (Alicante) en 4.500. Destaca por la cerámica cardial (decorada con impresiones en tierno de la concha cardium), común en todo el Mediterráneo, desde Palestina hasta la desembocadura del Tajo.
Últimamente se propone la tesis de un arte macroesquemático, que sucedería h. 4.700-4.300 al arte rupestre levantino por evolución interna con influjos externos. Este arte se extiende por los abrigos y cuevas del Levante (Petracos, Cova d'Or), con pinturas e incisiones figurativas humanas, motivos geométricos y otros elementos (aún enigmáti­cos).

3.2. NEOLÍTICO PLENO: CULTURA DE ALMERÍA.

La gran cultura peninsular es la de Almería, en la rica zona sureste, que albergará también la cultura de los Millares en el Eneolítico y la de El Argar en la Edad del Bronce. La cultura de Almería domina desde Andalucía hasta el Ebro, con los pri­meros poblados (El Garcel). Hay una cerámica con incisiones e impresiones, que al final tendrá una decoración “a la almagra”, con arcilla mezclada con óxido de hierro (almagre), dando un color rojo a la cocción.

Dosier: La cultura neolítica de los Sepulcros de fosa.
La cultura neolítica de los Sepulcros de fosa, es una cultura de la Península Ibérica, propia del Neolítico Medio-reciente de Cataluña (c. 3500-2500 aC), que se caracteriza por un ritual funerario de inhumación simple en el interior de hoyos.
Las tumbas corresponden a gentes asentadas en zonas llanas, practicantes de una economía de base agrícola, y muestran cierta variabilidad formal, como se aprecia en la necrópolis de la Bóbila Madurell, con más de 130 enterramientos en fosas cilíndricas y ovales, a veces revestidas con losas.
Los ajuares, bastante estereotipados, están compuestos por una industria lítica de láminas de sílex, microlitos geométricos y hachas pulimentadas; cerámicas lisas de perfiles hemisféricos, ovoides y carenados, además de ciertos elementos de adorno, caso de las cuentas de variscita o los brazaletes de pectúnculo.

4. EL ENEOLÍTICO.
En Eneolítico es un periodo de transición entre el Neolítico y las Edades del Metal, entre 2500-2000 y el 1000. La gran cultura peninsular es la de los Millares, megalítica y metalúrgica a la vez.

4.1. MEGALITISMO.
El megalitismo coincide básicamente con el Eneolítico, entre 3000 y 1000, cuando aparecen las primeras civilizaciones históricas peninsulares en el primer milenio. Las primeras tumbas megalíticas en España son las de Tavertet (Cataluña), h. 3800-3700.
Es un fenómeno mal interpretado, que abarca temporalmente desde el Neolítico avanzado hasta el Bronce Inicial, espacialmente desde el sur de Escandinavia por la costa atlántica hasta Mediterráneo y acabar en el Egeo.
En realidad, no existe una “cultura megalítica” (“de piedras grandes”), sino una coincidencia de varias culturas en varios periodos en usar una técnica de grandes construcciones de piedra, con una concentración del trabajo de amplias comunidades humanas y con voluntad monumental, porque las construcciones estaban destinadas a verse a grandes distancias.
En Europa los primeros restos megalíticos aparecen en distintos lugares, de modo independiente, h. 5000. Hay actualmente tres grandes interpretaciones:
- La procesual-funcionalista (C. Renfrew y R. Chapman) propone que los megalitos eran elementos que definían los límites territoriales y legitimaban la posesión mediante la exhibición de la tumba familiar. Esta corriente procesual-funcionalista explica la arqueo­logía por la relación de los restos o monumentos con el medio natural, siendo sus causas y formas adaptaciones de los hombres al medio en el que viven.
- La neomarxista (Charles Tilley) propone que obedecen a la propia estructura social de las comunidades (una desigualdad social que provocaría que la comunidad trabajase para las élites).
- La postprocesual (I. Hodler) propone que tienen una causalidad simbólica, que no puede desligarse de su contexto histórico. Así, las tumbas serían un reflejo simbólico de las casas anteriores o contemporáneas de sus constructores.

4.2. MONUMENTOS MEGALÍTICOS.
‹‹Hasta aquí el hombre no se había preocupado más que de su hábitat. Mas he aquí que concibe el monumento, expresión a su vez del grupo humano. Le confiere una función religiosa ante todo, adscribiéndolo al culto de los muertos o al de los poderes divinos.
En su forma más sencilla, la “piedra alzada”, el menhir, es antepasado del monumento. Se piensa hoy, cada vez más, que está destinado a fijar el alma de un muerto. El menhir expresa ya esta función fundamental que hemos asignado al arte: crear un intermediario entre el hombre y el universo (...) esta piedra está cargada en seguida por el hombre de un sentido que no tenía por sí misma y que hace de ella un símbolo. Se convierte en el signo expresivo de una vida interior donde los muertos y las fuerzas naturales (...) toman el lugar exclusivo que ocupaban para el cazador el animal y la idea de fecundidad.›› [René Huyghe, El arte y el cazador.]
Los tipos más generales son:
Dólmenes: cámaras tapadas con piedras horizontales.
Galerías cubiertas: corredor de losas verticales tapadas.
Dólmen de corredor: sepulcro de corredor, con cámara final para enterramiento. Se cubrían con tierra.
Menhir: piedra hincada en tierra.
Cromlech: círculo de menhires (como el de Stonehenge).
Templos megalíticos de Malta: para el culto.
Cursus: caminos con lados vaciados. Conducen a monumentos.
Woodhenges: cromlechs de madera. Se conservan los orificios en el suelo.
Causewayed Camps: recintos delimitados por un surco.

En la Península Ibérica el megalitismo aparece h. 3000, con cromlechs (Loma de Atalaya en Almería) funerarios. En 2900 los círculos funerarios se dotan de pasillos con sepulcro de corredor y a veces cierre de falsa cúpula: Romeral y Menga (Antequera), Matarrubilla y Pastora (Sevilla).

Dolmen de Menga, Antequera.

4.3. APARICIÓN DE LA METALURGIA.



Hay dos teorías sobre su origen. La más antigua es un origen mediterráneo, con buscadores de cobre y estaño procedentes del Próximo Orien­te, donde nació la metalurgia h. 3.500. La teoría más reciente aboga por un desarrollo independiente en la Península, con­creta­men­te en Huelva, c. 3000, basada en su ri­queza en mine­ral de co­bre.

4.4. CULTURA DE LOS MILLARES.
En 2500/2340 aC aparece ya la cultura de los Millares, en pobla­dos (el de los Millares tenía unos 2.000 habitantes) sitos en las cimas de coli­nas, con viviendas circulares de pie­dra y rodeados de murallas. Tenían al lado una necrópolis mega­lítica, con tum­bas tho­loi cubiertas con cúpu­la, pasillos com­partimenta­dos, crom­lechs concéntricos. Es una cul­tura de mezcla indí­ge­na me­galíti­ca ­(fu­ne­rario) y foránea (ar­tículos de impor­ta­ción). La econo­mía era agrícola y ganadera. Ex­tiende su influ­jo hasta Vila Nova (cerca de Lisboa).

Dosier: La Cultura de Los Millares.
La cultura de Los Millares, es una cultura de la Edad del Cobre del sureste de la Península Ibérica (c. 2500-1900 aC) que toma su nombre de un célebre yacimiento de Almería descubierto a fines del siglo XIX por el ingeniero belga Louis Siret.
Emplazado sobre un espolón que domina la confluencia de la rambla de Huéchar y el río Andarax, el llano de Los Millares acoge los restos de un poblado fortificado y los de su necrópolis megalítica, integrada por casi un centenar de sepulcros. Controlan los pasos serranos de su entorno, especialmente al sur y al este, una docena larga de fortines o torres aisladas cuya coetaneidad con el poblado parece segura.
Todos estos elementos, pero particularmente el notable tamaño del asentamiento principal, cuyo caserío llegó a desbordar las 4 hectáreas de extensión, y su condición de plaza defendida por al menos tres líneas de muralla abastionadas, ponen de manifiesto que este grupo cultural tenía un modo de vida sedentario, con una economía doméstica plenamente afirmada y acaso matizada por cierto grado de especialización frente al aprovisionamiento de algunas materias primas (sílex y minerales de cobre).
El carácter colectivo de los sepulcros y su presumible correspondencia con linajes equiparables en el seno de la comunidad no ha impedido advertir ciertos signos de desigualdad, como los desniveles de riqueza entre los ajuares o la diversa envergadura constructiva de las propias tumbas, que suelen dotarse de amplias cámaras circulares, pasillos de acceso y cubiertas cupulares.
Aparte de algún enclave aislado en las regiones de Murcia y Alicante, la inmensa mayoría de las estaciones asimilables al horizonte de Los Millares, tradicional y erróneamente atribuido a colonizaciones del Mediterráneo oriental, se distribuyen por la provincia de Almería (Almizaraque) y el sector nororiental de la de Granada (El Malagón). Un poco paradójicamente, pues, la brillantez de esta civilización tuvo lugar en lo que hoy pasa por ser la región más árida de Europa.

4.5. CULTURA DEL VASO CAMPANIFORME.
El “pueblo portador del vaso campaniforme” se pensaba que había aparecido en Andalucía, pero la tesis actual es que apareció en Europa central y se extendió por todo Occidente, h. 2300-1600. Extiende dos rasgos: 1) Una cerámica común, acampanada invertida y muy decorada, de gran calidad. 2) El uso del cobre.
La creencia de que era una cultura homogénea ha dado paso a la opinión de que eran distintos grupos étnicos, en épocas y lugares diferentes, en lo que parece ser una extendida moda cultural que daba prestigio social. Fue usado por los pueblos megalíticos, así como por otras culturas calcolíticas.
La evolución cronológica apunta a dos fases:
1) Antigua (2300-2000), con tres tipos: cordada (decoraciones de “cuerda”, en Países Bajos), marítima (decoración punteada, en Iberia), oriental (decoraciones incisas, en Europa del Este).
2) Reciente (2000-1600), con decoración incisa, lo que supone una expansión paneuropea desde el Este, que al mismo tiempo difunde el uso del cobre.
En la Península hay dos tipos de cultura campaniforme, entre 2300 y 1250:
1) Marítima, más antigua, con decoración “punteada”.
2) Continental, más evolucionada (Carmona, Ciempozuelo), con decoración incisa. Delibes opina que la cultura del vaso campaniforme continental introduce en la península tres novedades: a) Sustituye el enterramiento colectivo por el individual, b) generaliza el cobre, c) aparece la orfebrería de oro, como un signo de estratificación social.

5. LA EDAD DE BRONCE.
La Edad del Bronce sustituye a la metalurgia del cobre. En el Mediterráneo se había desarrollado una “ruta de los metales”, hasta los yacimientos de cobre de Riotinto y de estaño de Cornualles. A lo largo de esta ruta surgieron las dos grandes culturas hispanas de esta Edad del Bronce: la de Baleares y la de Argar. Podemos establecer una periodización en tres fases para el resto de la Península.

5.1. TALAYÓTICA: BALEARES.
Las Baleares se relacionan con la ruta de las islas: de Córcega, Cerdeña, Malta y el Egeo. Hay dos periodos:
1) Pretalayótico (2000-1200), con una cultura pobre, con pequeños poblados sin protección.
2) Talayótico (1200-200 aC). Al parecer hubo una invasión de uno de los Pueblos del Mar (los ballein), expulsados del Mediterráneo Oriental, que dominaron a la población pretalayótica. Desarrollan una arquitectura ciclópea en Mallorca y Me­norca: poblados militarizados con talayots —torres de planta circular o cuadrada y estructura troncónica, se dedicaban a la vivienda y defensa, navetas en forma de naves invertidas, para fines de religión y el enterramiento y taulas —con forma de dinteles, para los sacrificios.

Naveta dels Tudons. Menorca.

5.2. CULTURA DEL ARGAR.
Se desarrolla en 1700 a 1100 en la zona de Almería. Posiblemente es una de las primeras culturas urbanas del Occidente europeo, con una división del trabajo, clases sociales y un poder centralizado en reyes o jefes militares y religiosos. Destacan dos etapas, coincidiendo con los periodos Antiguo y Medio del resto de la Península. Una primera etapa (1700-1500) con tumbas individuales en cista o fosa, en la que se unen el poblado y la necrópolis. Una segunda etapa (1500-1200) con tumbas en jarra o pithos.

5.3. BRONCE ANTIGUO.
Transcurre desde 1800 a 1500. En la Meseta continúa la cultura campaniforme de Ciempozuelos. En el Atlántico hay dos periodos: 1) epicampaniforme local, 2) evolucionado, influido por otras zonas atlánticas. En el norte destaca el arte de los pe­troglifos o grabados rupestres al aire libre en granito.

5.4. BRONCE MEDIO.
Entre 1500 y 1200 sigue la línea del Bronce Antiguo. En el Atlántico hay una rica orfebrería.

5.5. BRONCE FINAL.
En el oeste se desarrolla todavía la metalurgia del bronce. En la Meseta la cerá­mica es troncocónica y de perfiles carenados, con decoración incisa, y el enterramiento es aún de inhumación. En Cataluña y parte del Norte de la Península, como en Europa Central, se desarrolló durante los últimos siglos de la Edad del Bronce, desde el s. XII, la “Cultura de los Campos de Urnas”, cuyas gentes aún no conocían la metalurgia del hierro, pero ya hablaban una lengua indoeuropea y utilizaban el sistema de enterra­miento por incineración en urnas depositadas en hoyos, sustituyendo a la inhumación en cuevas. Esto facilitó el futuro éxito de las invasiones celtas del s. IX.

UD FUENTES.
Internet.

Documentales.
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Arqueomanía. Dossier 1. La evolución humana: el desarrollo del cerebro, la salida de África del Homo, el descubrimiento del fuego y una teoría de evolución euroasiática.
Arqueomanía. Dossier 2. La evolución humana: la cueva de El Ángel (Córdoba), con señales de fuego de h. 180.000-120.000 aC de homínidos preneandertales heidelbergensis. Los hallazgos en la comarca de Guadalteba (Málaga), a partir de 700.000 aC. El yacimiento paleolítico de La Garma en Cantabria.

Libros.
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