Blogs de Antonio Boix

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sábado, 23 de mayo de 2015

La desigualdad y la pobreza en el mundo.

La desigualdad y la pobreza en el mundo.

La cuestión de la creciente desigualdad en el reparto de la riqueza entre los habitantes del planeta, tanto en los países ricos como en los pobres, ha despertado el interés de gran parte de la opinión pública de las sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo, unos con el temor a no alcanzar el nivel de bienestar de las generaciones anteriores, y otros con el temor ha ser marginados en las sociedades que apenas acaban de emerger desde la miseria, Multitud de economistas han centrado sus estudios sobre el tema, entre ellos el francés Thomas Piketty, y otros como Jeffrey Sachs, Paul Krugman o Joseph E. Stiglitz. Sus estudios iluminan las causas de la desigualdad en las políticas fiscales de los Gobiernos a favor de las élites, la globalización financiera que protege a las grandes fortunas permitiendo su deslocalización en busca de paraísos fiscales, los recortes en el Estado del bienestar en las sociedades occidentales a partir de las propuestas neoconservadoras de Reagan y Thatcher, la corrupción institucional y la violencia, las fatales carencias en educación y sanidad (Sachs es uno de los más atentos a este problema) así como fracasadas políticas económicas de cariz populista (el caso del deterioro  de Venezuela sería uno de los más extremos). 

Uno de los factores más conocidos es el fracaso en procurar educación a los jóvenes.


Un indicador aleccionador es la esperanza de vida, sensiblemente inferior en los países menos desarrollados.

Tabla estadística sobre la desigualdad de ingresos entre los más ricos y los más pobres en los países de la OCDE,, entre 2007 y 2011 [http://economia.elpais.com/economia/2014/12/08/actualidad/1418067378_161589.html]

Un informe de la OCDE, Todos juntos. ¿Por qué reducir la desigualdad nos beneficia?... en España. publicado el 21 de mayo de 2015, alerta de que la desigualdad entre ricos y pobres en los países desarrollados ha alcanzado su récord  al socaire de la crisisCarlos Yárnoz en La crisis dispara la brecha entre ricos y pobres en países avanzados [“El País” (22-V-2015)] resume el informe:
‹‹Las desigualdades entre ricos y pobres se han situado en su máximo nivel desde que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econòmico (OCDE) inició su medición hace 30 años. La diferencia se ha disparado durante la crisis en países como España, entre otras razones por los ajustes fiscales, las subidas de impuestos y los recortes sociales. En los 34 países de esa institución, el 10% de los más favorecidos posee el 50% de la riqueza, mientras el 40% de los más pobres solo tiene el 3% de la misma.
En un informe titulado Por qué menos desigualdad beneficia a todos, la OCDE destaca que “nunca fue tan elevada la diferencia entre ricos y pobres”. El pormenorizado análisis se detiene especialmente en lo ocurrido entre 2007 y 2011, los años más duros de la última crisis económica mundial. En ese periodo, los ingresos en los hogares descendieron prácticamente en todos los países de la organización, pero en mucha menor medida en las capas más privilegiadas.
Las pérdidas fueron especialmente elevadas en los países más golpeados por la crisis. En España, por ejemplo, los ingresos en las familias descendieron una media del 3,5% anual en ese periodo. Como en Irlanda o Islandia. En el caso de Grecia, llegó al 8% anual.
Pero el incremento de las desigualdades en esa época es más evidente al comparar las capas sociales más altas y las más bajas.
En España, el 10% de los hogares más desfavorecidos perdieron un 13% anual de sus ingresos entre 2007 y 2011, mientras el 10% de los que más tenían solo perdieron un 1,5% anual de sus ganancias.
En el periodo previo a la crisis, la desigualdad antes de impuestos y beneficios estaba bastante estabilizada, recuerda la OCDE, pero se disparó cuando golpeó de lleno. Y continúa haciéndolo en estos últimos tiempos de leve recuperación. La razón es doble: el elevado desempleo que apenas se reduce y los ajustes fiscales que afectan al seguro de desempleo, al sector educativo y a la escasez de inversiones. Es lo que está ocurriendo en Grecia, Irlanda o España.
En el caso de España, además, se han registrado otras medidas que han incrementado las desigualdades. La consolidación fiscal, señala la OCDE, incluyó aumentos de impuestos sobre los ingresos y el consumo (en 2011 y 2013), a la vez que se producían recortes sociales (2013) para las capas más bajas. El incremento de empleos temporales o las diferencias salariales entre hombres y mujeres también han contribuido. En este caso, los países con peor nota son, por este orden, Alemania, México y España.
Como consecuencia de todo ello, el documento destaca que la pobreza ha aumentado de forma preocupante entre 2007 y 2011. En toda la OCDE, la población por debajo del nivel de pobreza ha pasado del 1% al 9,4%. En España, está en 18%, casi el doble que antes de la crisis. En Grecia, en el 27%. Y un dato alarmante: quienes más caen en esta fosa ya no son ciudadanos de mayor edad, sino los jóvenes.››
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Amanda Mars en La OCDE alerta del lastre de la desigualdad en el crecimiento [“El País” (22-V-2015)] explica el temor de los expertos de la OCDE a que la desigualdad sea una seria traba al crecimiento económico. Una economía más polarizada, que registra la mayor diferencia en 30 años, pues el 10% de la población más rica en los países de la OCDE gana hoy 9,6 veces lo que obtiene el 10% menos favorecido. Esta misma ratio era de 7 a 1 en los años 80, de 8 a 1 en los 90 y de 9 a 1 en el primer decenio del siglo XXI. Mientras, el trabajo se polariza también en los extremos, puesto que los puestos de trabajo de formación intermedia (por ejemplo, los contables) pierden presencia, y en cambio aumentan los empleos de alta cualificación y baja.
‹‹Desigualdad no equivale a pobreza: la primera puede subir aunque una economía crezca e incluso aunque los más desfavorecidos vean su situación mejorada. Por eso no falta literatura que defiende que el aumento de la brecha social no es un problema en sí y que la política económica solo debe preocuparse de la reducción de la exclusión social. La OCDE, en cambio, defiende que la dispersión de riqueza acaba por lastrar la economía. En concreto, el informe hecho público ayer, señala que el incremento del coeficiente Gini (el más común para medir la desigualdad) entre 1985 y 2005 de dos puntos en 19 países de la OCDE erosionó en 4,7 puntos porcentuales el crecimiento acumulado entre 1990 y 2010.
Ese crecimiento acumulado en ese grupo de países estudiados fue del 28% en esos años, lo que significa que, si no hubiese crecido la brecha social, esta expansión hubiese rozado el 33%.
El motivo es que la mayor desigualdad económica se traslada rápidamente a una peor formación para los más pobres, lo que supone un gran desperdicio de potencial y reduce la movilidad social. Y, al revés, el trabajo de la OCDE apunta a que, por cada punto del coeficiente Gini que se reduce la desigualdad, la economía se acelera en 0,8 puntos porcentuales en los cinco años siguientes.
Al margen de la Gran Recesión, que ha agravado los problemas de desigualdad tanto en países ricos como pobres, hay otros asuntos estructurales detrás de la brecha social, como el cambio tecnológico. El porcentaje empleos rutinarios (como contables) se contrajo del 53% al 41% entre 1995 y 2010, mientras que crecieron los extremos: los altamente cualificados subieron del 28% al 38% y los relativamente poco formados (como los conductores, por ejemplo), subieron del 18% al 21%.››


Moisés Naím, en Su desigualdad es distinta a la mía [“El País” (7-VI-2015)] analiza varios tipos de desigualdad en el mundo, que exigen distintas soluciones:
‹‹(…) en Estados Unidos hay una gran ansiedad por el aumento de la desigualdad económica.
Esto ha estimulado vigorosos debates sobre este fenómeno, tanto acerca de sus causas como sobre lo que se debe hacer al respecto. Según una reciente encuesta de The New York Times y CBS, un 60% de los estadounidenses opinan que su Gobierno debería hacer más para reducir la brecha entre ricos y pobres. El enorme éxito del libro del economista francés Thomas Piketty, El Capital en el siglo XXI, publicado en 2013, refleja el apetito que hay por entender mejor la desigualdad económica. Y esta inquietud ha sido exportada con gran éxito: no pasa una semana sin que nuevos estudios, libros y artículos de prensa o programas de televisión aborden el asunto. Tan solo en estos días, por ejemplo, la OCDE, el club de países más industrializados, presentó un informe sobre la desigualdad y Anthony Atkinson, un respetado economista inglés, publicó un libro titulado Desigualdad: ¿Qué se puede hacer? Atkinson, quien desde 1966 se ha dedicado a estudiar el tema, comienza afirmando que la desigualdad ha llegado por fin al primer plano del debate político. Y esto ha hecho que países que siempre han sufrido de una gran disparidad de rentas, pero que pocas veces la han discutido a fondo, estén teniendo intensos debates públicos y políticos acerca de cómo combatirla.
El problema, sin embargo, es que no solo se están exportando la preocupación y los debates, lo cual es muy bueno, sino también diagnósticos y soluciones que pueden ser válidos en unos países, pero no en otros. Las causas de la desigualdad económica en Estados Unidos o Europa no son las mismas que las que aumentan las inequidades en China, Brasil o Arabia Saudí. Por lo tanto, la manera de enfrentarlas también debe ser distinta.
Esta observación, que es obvia, no aparece en las discusiones. En su libro, Piketty, por ejemplo, centra su análisis primordialmente en los países de mayores ingresos y solo incluye datos de seis países más pobres (Argentina, China, Colombia, India, Indonesia y Sudáfrica). El informe de la OCDE se basa en datos de sus 34 miembros, los cuales, con la excepción de México, Chile y Turquía, son todos países desarrollados. Lo mismo sucede con el importante libro de Anthony Atkinson, cuyo principal interés es la desigualdad en las economías más avanzadas y especialmente en la británica. Y a pesar de que estos y otros análisis recientes sobre la desigualdad contemporánea se basan en datos de un grupo limitado de países, y de que muestran que las experiencias recientes son muy diversas, ello no les impide ofrecer recomendaciones universales. Desde 1980, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado de manera alarmante en EE UU y el Reino Unido. En cambio, el incremento ha sido mucho menor en Alemania, Italia, Holanda, Canadá y Japón. Y hay países donde las desigualdades se han atenuado, como Francia, por ejemplo. En América Latina la desigualdad sigue siendo enorme, pero en la última década disminuyó, especialmente en Brasil. Con respecto a África, Branko Milanovic, un respetado investigador, me dice lo siguiente: “Con la excepción de Sudáfrica, donde la desigualdad ha aumentado, la realidad es que no sabemos si eso es verdad para el resto del continente. También sabemos que, en Asia, ha aumentado mucho en China, India, Indonesia y Bangladés, pero no en el resto del continente”.
Esta variedad de experiencias significa que las fuerzas que determinan la desigualdad son muy diferentes, incluso entre países que han sufrido un importante aumento en la inequidad económica durante el mismo periodo. En Estados Unidos, un sistema de impuestos que favorece a su abultado sector financiero es una de las principales causas de desigualdad, mientras que en China lo es la enorme brecha que hay entre los salarios en las áreas rurales y los de las ciudades. La automatización que elimina empleos, las crisis que llevan a una caída de los salarios, sistemas de salud o educativos deficientes, la captura del Gobierno por una elite política o empresarial que se las arregla para distorsionar las políticas oficiales a su favor o, simplemente, la corrupción desenfrenada son tan solo algunos de los factores que pueden agravar la desigualdad.
Aplicar los mismos remedios a todas estas causas no solo no va a mejorar la distribución del ingreso o la riqueza en un país, sino que hasta puede hacer que la desigualdad económica aumente.››

FUENTES.
Internet.
[http://www.oecd.org/spain/OECD2015-In-It-Together-Highlights-Spain.pdf] Informe de  la OCDE publicado el 21 de mayo de 2015 y titulado Todos juntos. ¿Por qué reducir la desigualdad nos beneficia?... en España.
Artículos.
Bolaños, Alejandro. La OCDE insta a atajar la desigualdad para favorecer el crecimiento. “El País” (9-XII-2014).
Mars, Amanda. La OCDE alerta del lastre de la desigualdad en el crecimiento. “El País” (22-V-2015) 37.
Yárnoz, Carlos. La crisis dispara la brecha entre ricos y pobres en países avanzados. “El País” (22-V-2015) 37.
Estefanía, J. El Gran Gatsby y la OCDE. “El País” (25-V-2015) 39. La situación socioeconómica de los padres determina las expectativas de bienestar de los hijos.
Ubide, Ángel. Viñetas de desigualdad. “El País” Negocios 1.543 (31-V-2015) 17.
Torreblanca, J. I. Hablar de desigualdad. “El País” (6-VI-2015) 2.
Naím, Moisés. Su desigualdad es distinta a la mía. “El País” (7-VI-2015) 12.
Bolaños, A. David Card. ‘La mayoría no sabe lo grande que es la diferencia con los más ricos’. “El País” (27-VII-2015) 33. David Card (Canadá, 1956), profesor en la Universidad de Berkeley.
Mars, Amanda. El mundo pacta nuevas metas para reducir la pobreza y la desigualdad. “El País” (26-IX-2015) 5. Los países, en la ONU, impulsan unanueva agenda de Objetivos del Milenio.
Agudo, Alejandra. Avance desigual de los objetivos. “El País” (26-IX-2015) 5. Desde 1990 a 2011 la pobreza extrema (menos de 1,25 dólares al día) ha bajado del 36% al 15%. La escolarización en el primer ciclo educativo se acerca al 97% (97% en países desarrollados y 91% en los no desarrollados) que se estima como total. Se ha frenado el avance del VIH y se hah reducido a la mitad la población sin acceso al agua potable. La mortalidad infantil ha bajado respecto a los 90 por cada 1.000 nacidos en 1990 a solo 43, pero el objetivo era 30 y estamos lejos de conseguirlo. Tampoco se han conseguido los avances totales en mortalidad materna o acceso universal a la salud.
García Vega, M. Á. Las grietas de la ayuda a los pobres. “El País” Negocios 1.559 (20-IX-2015) 3-6.
Editorial. ¿Dónde está el 0,7%? “El País” Negocios 1.559 (20-IX-2015) 6.
García Vega, M. Á. Parar la pobreza extrema en 2030. “El País” Extra Retos Globales (3-X-2015) 2-3.
Rebossio, A. Cómo dar alas a la productividad. “El País” Extra Retos Globales (3-X-2015) 4-5. Los países deben invertir en educación, innovación, investigación…
Fanjul, Gonzalo. Más progreso sin dejar a nadie atrás. “El País” Extra Retos Globales (3-X-2015) 6-7.
Pozzi, Sandro. El número de personas en pobreza extrema cae por debajo del 10%. “El País” (5-X-2015) 39. Se estima que hay 702 millones de personas en pobreza extrema, con menos de 1,90 dólares al día.
Fariza, Ignacio. El 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo. “El País” (14-X-2015) 37.
Vidal-Folch, X. Contra la desigualdad, impuestos. “El País” (25-VIII-2016).
Fontdeglòria, X. El G20 admite que la desigualdad social lastra el apoyo al libre comercio. “El País” (6-IX-2016).
Giugliano, Ferdinando. Jim Yong Kim / Presidente electo del Banco Mundial. ‘La desigualdad se reduce gracias a la globalización’. “El País” (6-X-2016).
Mars, Amanda. El Fondo Monetario asume que la riqueza no se reparte sola. “El País” (9-X-2016).