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jueves, 5 de mayo de 2016

Dosier: El Banco Central Europeo (BCE) y su política económica.

Dosier: El Banco Central Europeo (BCE) y su política económica.


Índice.
Los poderes del BCE ante la liquidez monetaria, la deuda y la fluctuación del euro.
Un cambio en la política económica del BCE en junio de 2014.
De la Dehesa resume la política monetaria del BCE entre 2012 y 2016.
Actualidad.

Los poderes del BCE ante la liquidez monetaria, la deuda y la fluctuación del euro.
El Banco Central Europeo (BCE) es probablemente la institución europea con mayor poder efectivo  para combatir la crisis económica, actuando sobre todo en tres campos: la inyección de liquidez monetaria en los mercados financieros para favorecer el crédito y la actividad económica, la compra de deuda para facilitar la financiación pública y privada de los Gobiernos y las empresas, y el control de la fluctuación del euro, una moneda nueva que necesita todavía consolidar su credibilidad en los mercados internacionales.


[http://www.cnbc.com/id/100700904]

Claudi Pérez, en ¿Qué guarda Draghi en la chistera? “El País” (27-VII-2012), resume las   poderosas herramientas financieras del BCE para intervenir en la crisis económica europea:
‹‹No solo comparten su ubicación en Fráncfort: el BCE heredó del Bundesbank la prohibición de comprar deuda pública en el momento de su emisión y de reflotar Estados menesterosos. Los tratados europeos no descartan explícitamente las compras de deuda ya emitida en el mercado de segunda mano, pero ese procedimiento choca con la filosofía que presidió la creación del euro. Aun así, el BCE compró bonos griegos y portugueses en la primavera de 2010, y de nuevo bonos italianos y españoles en el verano y el otoño de 2011. Pero con la boca pequeña. En mínimas cantidades. Y con argumentos tan alambicados que todo el mundo percibió la incomodidad del eurobanco, obligado a enfrentarse a las reticencias de varios países, encabezados por Alemania (cuyos consejeros, los halcones Axel Weber y Jürgen Stark, acabaron dimitiendo y criticaron al BCE por asumir riesgos excesivos y considerar esas intervenciones transferencias disfrazadas).
Es poco probable que el BCE reabra su programa de compra de bonos porque, además, los expertos en política monetaria consideran que un país que goza de la generosidad del banco central puede sentirse tentado a abusar de ella: la Italia de Berlusconi retiró buena parte de los recortes que tenía previstos cuando vio que el BCE abría fuego. Por todo eso es probable que al BCE le tiemble la mano con la compra de bonos, a diferencia de los que han hecho el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Estados Unidos. Sin embargo, en la caja de herramientas hay múltiples opciones para relajar las presiones en los mercados (a cada cual más alambicada, con ese laberinto de acrónimos y ese lenguaje imposible que caracteriza al eurobanco).
Las relaciones entre el BCE y los países más fuertes de Europa parecen en este momento un juego de estrategia: está en juego la credibilidad del eurobanco, pero también el futuro del euro. Nada es gratis: cada movimiento excepcional del BCE va acompañado de duras peticiones. Ahí van las principales opciones de las que dispone Draghi para garantizar que sus declaraciones ese créanme: será suficiente son, a diferencia de lo que suele ocurrir en Bruselas, algo más que palabras.
Tipos de interés.
El BCE dejó el precio oficial del dinero en julio en su mínimo histórico, el 0,75%. Aún tiene margen: Reino Unido, Japón y EE UU tienen tipos aún más bajos. Varios miembros del consejo de gobierno han asegurado que podría haber otro recorte si la situación se deteriora. Pero el directorio es escéptico con la efectividad que podría tener esa medida. Además, podría provocar dificultades a los bancos más débiles, que verían aún más debilitados sus márgenes. Más allá de los recortes de tipos, el banco central puede señalar a los mercados que va a mantenerlos bajos mientras sigan los problemas, tal y como ha hecho la Reserva Federal estadounidense. Eso tiene un problema importante en el caso europeo: los tipos a largo plazo (de la deuda pública, por ejemplo) en el norte van a la baja. En el sur, son altísimos.
Recortes en el tipo de depósito.
La banca europea nada en un mar de liquidez desde las subastas de finales de 2011 y principios de 2012: el problema es que mucha de esa liquidez vuelve al BCE por la desconfianza reinante. Los bancos guardan ese dinero en un depósito en el BCE. Recortando los tipos que les paga el BCE (incluso hasta tipos negativos) sería para las entidades aún menos rentable y haría que aumentara su apetito por el riesgo. Puede que volvieran incluso a prestar.
Subastas a largo plazo.
El BCE sorprendió con dos subastas a tres años por importe de un billón de euros que crearon un oasis de tranquilidad que duró al menos un par de trimestres. Sin embargo, ni los bancos han vuelto a prestar ni esa tranquilidad llegó para quedarse. Una nueva subasta es cuando menos "dudosa", asegura Dirk Schumacher en un análisis reciente de Goldman Sachs. "El tamaño y la complejidad de las dos subastas son tales que no puede esperarse que tengan efectos de inmediato", ha asegurado el propio Draghi. Sin embargo, podría ser una opción para incentivar un poco más a los bancos a comprar deuda periférica.
Colateral.
El cambio más probable es la posibilidad de flexibilizar las garantías que pide el BCE a los bancos para acudir a su ventanilla, algo que ya ha hecho en otras ocasiones, o incluso aplicarles menores recortes: con el mismo activo, obtener más dinero líquido. El BCE no regala el dinero a la banca: se lo presta, y a cambio las entidades dejan activos como garantía, como deuda pública. Se habla incluso de suspender la necesidad de que los activos que se llevan a descontar al BCE tengan rating. Los activos elegibles ascendían a 9,5 billones de euros en 2007: ahora son de 14 billones, un auténtico océano de liquidez, según Goldman Sachs.
Coeficiente de reserva.
El BCE rebajó a finales del año pasado las reservas mínimas que exige del 2% al 1%. Un recorte adicional daría más margen de maniobra a los bancos.
Compras de activos.
El quid de la cuestión. En mayo de 2009, el BCE anunció un programa de compras de covered bonds (cédulas hipotecarias y similares, en el caso español) de 60.000 millones. En noviembre de 2011, de 40.000 millones adicionales. A eso hay que añadir lo gastado en el programa de compra de deuda pública: en total, 280.000 millones. Una minucia en relación con lo que han gastado bancos centrales mucho más activos, como la Fed norteamericana. Con la excepción de la compra de bonos en las subastas de los Tesoros europeos, el BCE puede reactivar las compras de activos: su potencia de fuego se estima en unos dos billones de euros, el doble de la riqueza que produce España en un solo año. Pero los expertos consideran poco probable que Draghi reactive las compras de deuda pública, al menos sin garantizarse una condicionalidad muy estricta, explica Mujtaba Rahman, del think tank Eurasia. "Los obstáculos para la compra de bonos son muy elevados", abunda Schumacher: el propio eurobanco desconfía de la efectividad de esa medida para España e Italia; los inversores se han ido para no volver durante un tiempo si no hay un giro radical. Ese giro radical puede venir por dos vías: una improbable, es que el BCE fije umbrales máximos para la prima de riesgo (algo que sería una especie de anatema en Alemania). La otra es circunvalar las reticencias de los países más duros con la compra de una cesta de bonos soberanos. Un BCE más a la americana. Las palabras de ayer dejan abierta esa posibilidad. Pero los analistas consultados la consideran remota.
Financiar los fondos de rescate.
La potencia de fuego del fondo de rescate temporal (EFSF) y del mecanismo permanente (Mede) es limitada; en torno a 500.000 millones de euros. La posibilidad de dar a esos salvavidas una ficha bancaria permitiría ampliar notablemente su potencia, tal y como apuntó el miércoles el gobernador del Banco de Austria. De esa manera no sería el BCE quien se jugara su prestigio. Aunque los expertos tienen dudas acerca de la legalidad de esa opción, las fuentes consultadas en Bruselas la consideran en este momento la opción más viable: compra de bonos por parte del fondo de rescate temporal en las subastas del Tesoro; una vez esté listo el mecanismo permanente, que sea este quien dispare, y si hay acuerdo político ampliar la potencia de fuego con la licencia bancaria en una suerte de amenaza nuclear para espantar a los especuladores. Pero ni siquiera está descartada la opción contraria: que el fondo de rescate avale las posibles pérdidas para que el BCE compre deuda sin peligro de dañar su balance, algo que hace por ejemplo el Tesoro británico con el Banco de Inglaterra.››

Un cambio en la política económica del BCE en junio de 2014.


El editorial Ya era hora [“El País” (6-VI-2014)] resume el importante giro en la política del BCE, tras años de presiones políticas y numerosas críticas ante su inacción.
‹‹El BCE ha movilizado al fin parte de su arsenal. Lo ha hecho acertadamente, preocupado por esos riesgos de mercado y geopolíticos que siguen haciendo de la eurozona el área monetaria más vulnerable. También es significativa la unanimidad en el Consejo de Gobierno sobre los instrumentos para combatir la deflación y la disposición a no dar por concluida su intervención si la situación no mejora. Ha reducido el tipo de intervención hasta el 0,15% y ha situado en términos negativos el correspondiente a la facilidad de depósito, aquel con el que remunera los depósitos de liquidez que le sitúan los bancos privados, hasta el -0,10%.
Ambas referencias quedan en niveles históricos: el primero es el mínimo desde que el BCE nació y el segundo se convierte de hecho en una tasa que han de pagar los bancos por tener el dinero ocioso. De forma simultánea, el BCE ha anunciado decisiones de alcance sobre la cantidad de liquidez disponible para los bancos. Ha movilizado su programa de operaciones de refinanciación a largo plazo asignado específicamente a las empresas, ha puesto a disposición subastas de liquidez con asignación completa de peticiones y se ha comprometido en la preparación de compra de activos financieros representativos de deuda de las empresas. Todo ello por magnitudes significativas y con el propósito de que la política monetaria estimule al crédito y las pequeñas empresas no se asfixien.
Es una respuesta que se aproxima a las expectativas de los mercados y de las empresas. Es importante manejar la certeza de que los tipos se mantendrán en los niveles actuales durante un periodo largo de tiempo y de que el Consejo de Gobierno está preparando medidas de quantitative easing. La economía de la eurozona sigue creciendo muy poco y el paro es muy alto. Pero, además, la inflación ha seguido moviéndose en un territorio peligroso, cercano a la deflación. De hecho, en algunas economías periféricas, por debajo de cero.
Alejar el riesgo de deflación favorecerá igualmente la depreciación de un tipo de cambio del euro que está erosionando la capacidad competitiva de empresas como las españolas que, habiendo hecho un esfuerzo de diversificación de las exportaciones fuera de la eurozona, y una intensa devaluación interna, observan cierta fatiga de esas ventas al exterior.
Estas decisiones pueden contribuir a reducir los problemas de racionamiento del crédito y de fragmentación financiera en el euro. El primero sigue en territorio negativo, más intenso en algunas economías periféricas, y la discriminación de tipos de interés aplicados a prestatarios empresariales sigue vigente. La diferencia que pagan las españolas es de 1,2 puntos porcentuales frente a sus homólogas alemanas o francesas.
Ahora es necesario que los bancos usen de forma responsable esas nuevas posibilidades para restablecer el crédito. Y convendría que la información del grado de cumplimiento de los bancos se trasladara a la opinión pública.››

De la Dehesa resume la política monetaria del BCE entre 2012 y 2016.

Guillermo de la Dehesa, en Super Mario [“El País” Negocios 1.587 (3-IV-2016). http://economia.elpais.com/economia] resume primero los pecados originales que lastraron el proyecto del euro:
‹‹(…) La Unión Monetaria fue creada por una serie de decisiones políticas, que no tuvieron en cuenta la teoría, la práctica y la experiencia de las Uniones Monetarias anteriores de países como EE UU, en 1789, o Canadá, en 1867.
Primero, el Área Euro (AE) no era un área monetaria óptima (AMO) como ya habían demostrado el Nobel Robert Mundell en 1961, Ronald McKinnon en 1963 y el Nobel Paul Krugman en 1993, ya que ni el capital ni el trabajo se movían libremente entre sus Estados Miembros, nis sus salarios y precios eran flexibles, como en EE UU y Canadá, que si eran AMO. Además, alertaron que la política monetaria única del AE sería demasiado laxa para para los estados miembros menos desarrollados que convergían hacia la media, con inflaciones más altas y demasiado estricta para los más desarrollados cuya demanda interna crecía menos y con inflación más baja.
Segundo, algunos estados miembros podrían sufrir “choques asimétricos” que no afectarían a los demás miembros, debido a acumulación de desajustes, primero internos y luego externos, así como a crisis exógenas, derivadas de su diferente especialización agrícola, industrial y de servicios dentro del AE.
Tercero, la combinación de una moneda única y un mercado libre interno y común generaría economías de escala y de alcance, internas y externas, aglomerando ciertos sectores productivos en ciertas ciudades, áreas o estados miembros del AE, a costa de otras áreas o estados miembros. Estos “choques asimétricos” necesitarían una “política fiscal única” para enfrentar, temporalmente, los problemas de los desempleados o sin actividad de estados miembros. Pero el AE carece, absolutamente, de dicha “política fiscal única”, al ser el presupuesto Europeo sólo del 1% del PIB del AE, frente al 21% del PIB en EEUU. Haría falta un presupuesto mucho mayor en el AE para afrontar dichos choques. La combinación de una moneda única, un mercado libre interno y común y la ausencia de una libre circulación de personas, por hablar lenguas diferentes, agravaría más dichos choques.
Cuarto, algunos estados miembros del AE tendrían incentivos para incurrir en déficits y deudas excesivas y aprovecharse de otros estados, más respetuosos con las Directivas y Tratados, que terminarían financiándoles para evitar un riesgo de cambio en la moneda única. Pero hoy, 18 años después del euro, no hay una “política fiscal única”, siendo tan necesaria, sino ambiciosos Tratados para alcanzar una deuda del 60% del PIB y un déficit fiscal máximo del 3%, traspuestos a las Constituciones nacionales que no se cumplen.
De ahí que Estados Unidos y Canadá, que tienen políticas fiscales únicas, han crecido bastante más que el AE, manteniendo déficit fiscales y deuda pública inferiores al AE. Es más, California, que representa el 16% del PIB de EEUU, suspendió pagos en 2009, por 21.000 millones de dólares, pero como sí existe una política fiscal única, los bancos tomaban a su valor facial los IOU que emitía su Gobernador por tener respaldo del Estado Federal. Por contra, el AE no hizo frente a tiempo a la crisis de Grecia, que pesa menos del 2% del PIB del AE y que continúa, tras 4 años de recesión, con crecimiento negativo.››
A continuación De la Dehesa resume la exitosa política monetaria del BCE en el mandato de Mario Draghi:
‹‹Una vez más Mario Draghi, su Consejo de Gobierno y su equipo al frente del BCE han hecho lo que tenían que hacer con conocimiento, responsabilidad, determinación y corriendo riesgos para poder salvar, una vez más, la Unión Monetaria y, de paso el Área Euro, de su posible desaparición. (…)
Mario Draghi, ha salvado, más de una vez, al AE de una grave recesión o de su ruptura, mediante medidas que sustituían la política fiscal aplicando una política monetaria no ortodoxa. Su ya famoso “I am ready to do whatever it takes to save the euro” del 26 de Julio de 2012 ha sido siempre su norma y continúa siéndola tras haberse ganado la confianza de los mercados financieros y de los que toman decisiones en el AE. En 2012, desactivó una crisis de deuda que pudo acabar con el AE. El 2 de Agosto de 2012, decidió comprar deuda pública, a través de sus Outright Monetary Transactions (OMT) sólo de aquellos estados miembros que cumplían las condiciones para fondearse en el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), que eran solventes, pero no tenían liquidez suficiente.
El 6 de Septiembre de 2012, formalizó su papel de “Prestamista de Última Instancia” (LOLR) a través de las OMT que han sido uno de los programas más eficaces en la historia de la política monetaria.En Enero 2014, la Corte Constitucional Alemana dictó que las OMT eran incompatibles con las Leyes de la UE ya que los bonos de cada estado miembro debían de pagar el tipo de interés de mercado que merecía cada emisión de deuda. Es decir, que los pecadores, Italia y España, debían pagar caros sus pecados ya que el riesgo de impago no tenía nada que ver con la especulación financiera ni con los pánicos del mercado. Pero la Corte Europea de Justicia (ECJ) decidió que sólo ella tenía la última decisión para definir los poderes y las leyes en la UE, sin limitación alguna por parte de ningún país miembro, estableciendo que las OMT no violaban el derecho de la UE y dando al BCE discrecionalidad para hacer su política monetaria.
En septiembre de 2014, el BCE lanzó los TLTRO 1, dando créditos baratos a los bancos del AE para que aumentaran su stock de crédito a sus clientes, especialmente a los de Italia y España. Sólo la mitad de los 436.000 millones de euros que ofreció en BCE fueron aceptados por los bancos que financiaron más a Francia y Alemania que a Italia y España. En Diciembre de 2015, el crédito en el AE era igual al de Septiembre de 2014, pero consiguió que el coste de crédito a corto plazo cayera 1,15 puntos en Italia y España. Los bancos españoles dedicaron dichos fondos a comprar deuda pública y así compensar la falta de demanda de crédito.
Los TLTRO 1 se repagarán en septiembre de 2018, independientemente de su fecha de inicio o de si el prestatario ha cumplido su objetivo y por el 7% del balance crediticio del banco. Draghi lanzó ya los TLTRO 2, a 4 años, con tipo de interés 0%, hasta por el 30% del balance, ofreciendo además protección ante ataques especulativos. En la reunión del BCE de 10 de Marzo de 2016, Draghi bajó sus tres tipos de interés: El de préstamo de liquidez a 15 días al 0%, el de remuneración del depósito de los bancos a un día al -0,40% y su facilidad crediticia para operaciones con los bancos a 1 día al +0,25%. Así, incita a que el dinero, que ofrece a tipos 0% o cercanos, circule y aumente la demanda de crédito de familias y empresas.
Tras bajar al tipo 0% la liquidez, Draghi, adoptó más medidas no convencionales elevando más sus compras de deuda e impulsando el crédito a empresas y familias para impulsar el crecimiento del AE. Como lógicamente, los bancos se resisten a dar créditos a tipos tan bajos, el BCE esta dispuesto ahora a pagar a los bancos para que den más préstamos a empresas y familias. Además, está ya comprando directamente bonos de empresas que tengan el “grado de inversión”. Por todo ello, en Enero, la M3 crecía ya al 5% y la M1 al 10,5%, para que la inflación deje de ser cero y vaya subiendo a “cerca pero por debajo del 2%”, que es el objetivo del BCE.››
Finalmente, De la Dehesa advierte que el esfuerzo de Draghi no basta, sino que los Estados deben realizar una Unión Fiscal y fomentar con decisión el gasto público para reactivar una economía deprimida y deflacionaria:
‹‹Este enorme esfuerzo de Draghi para evitar el fracaso del AE no será suficiente si no se inicia cuanto antes una Unión Fiscal. Existe ya una solución para iniciarla, con bajo riesgo y bajo coste, que acabaría con el actual estancamiento del AE. Es la que propusimos, en 2011, un grupo de 17 economistas del AE: 5 alemanes, 3 franceses, 2 italianos, 2 españoles (Luis Garicano y yo), 2 belgas, 1 sueco, 1 irlandés y 1 austriaco que componíamos el INET Council on the eurozone crisis. Consiste en mutualizar, parcial y temporalmente, toda la deuda de los estados miembros del AE que supere el 60% de su PIB, que se deposita en un “Fondo de Redención”, que emite “Euroletras” (EL) para poder refinanciarse. Teniendo el respaldo y la diversificación de 19 Estados miembros del AE, competirían favorablemente con la Letras del Tesoro de EEUU, logrando refinanciar dicho fondo a tipos muy bajos. Todos salen ganando y nadie pierde. Es incomprensible que no se haya tomado la decisión de crearlo.››

Actualidad.
El editorial Draghi tiene razones [“El País” (23-IV-2016)] defiende a Draghi y critica al alemán Schäuble por su intromisión poco razonable en la independencia de BCE: 
‹‹Las tensiones entre el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y algunos miembros destacados del gobierno de Berlín reflejan de entrada las dificultades de los agentes económicos alemanes para aceptar una política monetaria común, pensada y ejecutada para todos los países de la eurozona y no solo para los intereses monetarios de uno de ellos. Las acusaciones del ministro de Finanzas, Schäuble, de que la política expansiva de Draghi exacerba el populismo en Alemania, son toscas e infundadas. También podría decirse que las políticas de austeridad han arruinado a muchas personas y familias; pero no es este el análisis que cabe esperar de un ministro europeo. La respuesta de Draghi fue sensata: el BCE trabaja para hacer cumplir sus fines (el control de la inflación) y las leyes que asisten a la institución, y socavar el prestigio del Banco sólo conduce a deteriorar la eficacia de los planes monetarios.
En este conflicto Draghi tiene la razón. Proclamar que la quantitative easing tiene efectos contraproducentes es una obviedad; cualquier decisión económica los tiene. Lo que cuenta es balance neto entre los efectos conseguidos y los desperfectos causados. Diga lo que diga el equipo económico alemán, existe un amplio acuerdo global en que las medidas de excepcionalidad monetaria son correctas, porque es lo que cabe hacer en un diagnóstico de casi estancamiento combinado fatalmente con casi deflación. Lo que molesta en Berlín es que la política de bajos tipos de interés perjudica notablemente más a un país, como Alemania, que tiene una gran tasa de ahorro, que a otras economías como la francesa o la española.
La canciller Merkel también se equivocó cuando salió a defender a su ministro de Finanzas. El BCE puede ser objeto de críticas, faltaría más, pero no es lo más adecuado que procedan de miembros de un equipo de gobierno de la Unión; organizaciones hay en abundancia en el país que pueden expresar su desacuerdo. Pero lanzadas desde el Ejecutivo, de forma abrupta, deterioran la credibilidad de la institución. Nunca debe cometerse ese error, pero con más razón en un periodo tan delicado para el euro como éste.
Merkel y Schäuble entienden que una zona monetaria es un territorio complejo, con intereses contradictorios; la política monetaria, aunque sea la correcta, como es el caso, refleja esas contradicciones, sobre todo cuando sólo se dispone del coste del dinero como herramienta común.
El plan alemán para limitar los bonos en poder de la banca, al que se oponen Francia, Italia y España, es otro ejemplo de terquedad innecesaria. Efectivamente, la tenencia de deuda relaciona indebidamente la solvencia de la banca con la posición de la deuda pública de un país; pero si se quiere limitar ese riesgo, debe hacerse con el acuerdo de todos los países —y no por imposición de Berlín y sus satélites— y una vez que se encuentre un procedimiento para reabsorber la deuda.
Por lo tanto, sería conveniente que cesara el asedio público al BCE y la contraposición sistemática de los intereses de Alemania con los de la eurozona.››

FUENTES.
Internet.

Artículos.
Abellán, Lucía. España e Italia colocan deuda a tipos más bajos gracias al BCE. “El País” (13-I-2012) 21. La inyección de liquidez del BCE, la barra libre a los bancos, favorece que estos compren deuda española e italiana, bajando los tipos de interés a su mínimo en varios meses. España adjudica 10.000 millones de euros e Italia 12.000 millones.
Mars, Amanda. Los mercados se disparan mientras Grecia ultima su pacto de deuda. “El País” (2-II-2012) 21. Las Bolsas suben y la lluvia de dinero del BCE alivia el riesgo país en Europa.
Pérez, Claudi; Barrón, Íñigo de. El BCE inyecta medio billón más a la banca para desatascar el crédito. “El País” (1-III-2012) 21.
Pérez, Claudi. Mario Draghi: ‘El BCE hará lo necesario para sostener el euro. Y. créanme, eso será suficiente’. “El País” (27-VII-2012) 20-21. El presidente del BCE alivia la tormenta financiera con una simple declaración.
Pérez, Claudi. ¿Qué guarda Draghi en la chistera? “El País” (27-VII-2012) 20-21.
Editorial. Palabras mágicas. “El País” (27-VII-2012) 28.
Vives, Xavier. El futuro del euro y el BCE. “El País” (13-VIII-2012) 23.
Biblow, Jörg. La liquidez de Draghi va a resultar un farol. “El País” (3-I-2013) 31-32.
Pérez, Claudi. Draghi baja tipos y aplaza las medidas para el crédito. “El País” (3-V-2013) 27-27.
Müller, Enrique. El BCE advierte una mejora que permite vaticinar el fin de la recesión. “El País” (2-VIII-2013) 24.
Pérez, Claudi. El BCE se adentra en territorio inexplorado. “El País” (8-XI-2013) 20-21. El BCE baja los tipos de interés al 0,25%, mínimo histórico, y avisa de que es posible tomar futuras medidas extraordinarias, porque la recuperación es lenta y llena de riesgos.
Díez, José Carlos. Draghi y la inflación. “El País” (8-XI-2013) 20-21.
Mars, Amanda. El euro cae tras el anuncio de Draghi. “El País” (8-XI-2013) 21.
Ontiveros, Emilio. Las orejas del lobo. “El País” (10-XI-2013) 39. El BCE ha visto el peligro de la deflación para la economía europea.
Gómez, Juan. Draghi señala que tiene más armas para actuar si la situación empeora. “El País” (10-I-2014) 20.
Redacción “Der Spiegel”. Mario Draghi. ‘Aún no se ha superado la crisis, pero hay señales alentadoras’. “El País” Negocios 1.470 (5-I-2014).
Editorial. Prudencia del BCE. “El País” (13-I-2014) 24. Draghi acierta al preocuparse por el paro y las peores condiciones de vida.
Gómez, Juan. El Constitucional alemán allana el camino a que el BCE compre deuda. “El País” (8-II-2014) 25.
Vidal-Folch, Xavier. Una bofetada al Bundesbank. “El País” (8-II-2014) 25.
Pérez, Claudi. El riesgo de deflación tensiona al BCE. “El País” (3-III-2014) 22. La inflación cae al 0,8% en febrero y se prevén bajos niveles de inflación en los dos próximos años. Los expertos aconsejan medidas más radicales para estimular la economía pero el BCE está dividido entre los neoconservadores alemanes y los intervencionistas más progresistas.
Doncel, Luis. Draghi trata de ahuyentar el fantasma de la deflación. “El País” (4-IV-2014) 22.
Pérez, Claudi. Draghi diseña una estrategia en dos pasos. “El País” (4-V-2014) 24-25. Primero rebajar los tipos y después comprar activos.
Pérez, Claudi. Draghi, listo para actuar en junio. “El País” (9-V-2014) 21.
Díez, José Carlos. El BCE y la guerra del euro. “El País” (9-V-2014) 21.
Editorial. Ya era hora. “El País” (6-VI-2014) 34. Alaba el cambio de política económica del BCE, que se moviliza contra la deflación y en apoyo del crédito a la economía real.
Pérez, Claudi. El BCE inyecta medio billón de euros. “El País” (6-VI-2014) 28-29.
Díez, José Carlos. El BCE claudica. “El País” (6-VI-2014) 28.
Mars, Amanda. Una batería de planes para animar el consumo y tirar de los precios. “El País” (6-VI-2014) 29.
González, Alicia. Draghi apura los márgenes del BCE. “El País” Negocios 1.492 (8-VI-2014) 4-6.
Doncel, Luis. El BCE quiere pasar inadvertido. “El País” (4-VII-2014) 24. espaciará las reuniones del consejo de gobierno a una vez cada mes y medio, para reducir el efecto en los mercados, y explica cómo dará liquidez a los bancos.
Díez, José Carlos. Cambios en Fráncfort. “El País” (4-VII-2014) 24.
Bolaños, A. El interés negativo del BCE arranca sin reducir el exceso de liquidez. “El País” (28-VII-2014) 22.
Müller, Enrique. Draghi admite que la recuperación flaquea. “El País” (8-VIII-2014) 20-21.
Díez, José Carlos. Mario ‘on track’. “El País” (8-VIII-2014) 20-21. Critica la austera política económica de la UE, incapaz de afrontar los problemas estructurales.
Pérez, Claudi. Draghi pone en marcha compras de activos. “El País” (5-IX-2014) 22-23. EL BCE rebaja los tipos al 0,05% y anuncia un programa de compra de deuda ABS, ante la inminente amenaza de deflación y de parón de la economía.
Díez, J. C. Unas medidas para ganar tiempo. “El País” (5-IX-2014) 22-23. Alaba las medidas del BCE, pero los países de la UE deben aplicar más medidas fiscales y financieras para salir del atolladero.
Pérez, Claudi. Draghi cambia el paso de la política europea. “El País” (7-IX-2014) 26-27. El plan combina reformas con estímulos, pero precisa de un acuerdo político en la UE. La crisis es de demanda, no de oferta, por lo que hay que estimular la liquidez para que reactivar la demanda.
Pérez, Claudi. El BCE toma el control de la banca. “El País” Negocios 1.513 (2-XI-2014) 4-5. Controlará los 130 grupos financieros más importantes de la zona euro.
Pérez, C. Draghi explora los límites del BCE con la promesa de nuevos estímulos. “El País” (7-XI-2014) 26-27.
Díez, J. C. La inconsistencia del BCE. “El País” (7-XI-2014) 26-27.
Pérez, Claudi. La eurozona sortea la recesión pero se encamina a un estancamiento secular. “El País” (15-XI-2014) 25.
Pérez, C. Draghi prepara las compras masivas de deuda para principios de 2015. “El País” (5-XII-2014) 30.
Doncel, Luis. Jens Weidmann / Presidente del Bundesbank. ‘Reestructurar la deuda pondría en peligro el ahorro de los ciudadanos’. “El País” (13-XII-2014) 25. Weidmann es el más conservador de los responsables financieros de la UE, enemigo declarado de los bonos europeos y los estímulos fiscales.
Pérez, C. Draghi se acerca a su Día D. “El País” (18-I-2015) 32-33. Los expertos opinan sobre la adquisición de deuda (quantitative easing, QE) por el BCE.
Pérez, C. Draghi bombea un billón en la eurozona. “El País” (23-I-2015) 24-25. El BCE adquirirá 60.000 millones de deuda pública al mes hasta septiembre de 2016 y prorrogará la compra si la inflación no sube. Se mutualiza (de facto son los eurobonos tanto tiempo solicitados) en el BCE el 20% del riesgo y los bancos centrales nacionales asumen el 80% restante.
Díez, J. C. Mario cruza el Rubicón. “El País” (23-I-2015) 24-25.
Mars, A. El mercado se da por satisfecho con el volumen del programa. “El País” (23-I-2015) 25.
Doncel, L. Alemania asiste con preocupación a su pérdida de poder en el BCE. “El País” (23-I-2015) 26.
Editorial. Un plan creíble. “El País” (23-I-2015) 36. 
Mars, Amanda. Draghi liquida la prima de riesgo. “El País” (2-III-2015) 26. Los intereses de la deuda europea han bajado a mínimos.
Pérez, C. Draghi empieza a imprimir dinero el lunes. “El País” (6-III-2015) 30-31.
Díez, J. C. Europa se mueve. “El País” (6-III-2015) 30.
Martínez Campuzano, José Luis. Mutualizar el riesgo. “El País” (7-III-2015) 25. 
Pérez, C. Draghi descarta retirar las compras masivas de bonos antes de tiempo. “El País” (4-VI-2015) 37.
Pérez, C. El BCE anuncia nuevos estímulos si la crisis china se complica. “El País” (4-IX-2015) 35.
Díez, J. C. Draghi prudente. “El País” (4-IX-2015) 35.
Pérez, C. Draghi anuncia nuevos estímulos por los riesgos de estancamiento y deflación. “El País” (23-X-2015) 44.
Pérez, C. El BCE eleva la compra de bonos a 1,5 billones para estimular la eurozona. “El País” (4-XII-2015) 49-50.
Díez, J. C. BCE: más madera. “El País” (4-XII-2015) 49.
Pérez, C. Draghi emplaza a los mercados a una nueva ronda de estímulos en marzo. “El País” (22-I-2016) 45.
Pérez, C. Draghi promete más medidas y reclama inversión pública. “El País” (16-II-2016) 40.
Pérez, C. Draghi saca todo el arsenal monetario. “El País” (11-III-2016). Baja el tipo de interés al 0%, aumenta la compra mensual de deuda hasta 80.000 millones de euros y otorgara barra libre de liquidez a los bancos, que incluso cobrarán por coger el dinero.
Fariza, Ignacio. La última receta del BCE: bajada de tipos y más liquidez. “El País” (11-III-2016).
Crespo, Juan Ignacio. El BCE y la depreciación del euro. “El País” (11-III-2016).
Pérez, C.; Müller, E. El BCE se ensarza con Alemania por el nuevo paquete de estímulo. “El País” (12-III-2016). Las instituciones y los expertos alemanes critican las medidas del BCE.
Vidal-Folch, X. San BCE, que estás en los cielos. “El País” (12-III-2016). Alaba las medidas del BCE, pero hay que reforzarlas con una política fiscal en Alemania.
De la Dehesa, G. Super Mario. “El País” Negocios 1.587 (3-IV-2016). Un resumen de la exitosa política monetaria del BCE en el mandato de Mario Draghi.
Pérez, C. Draghi carga contra las presiones del Gobierno alemán al BCE. “El País” (22-IV-2016).
Editorial. Draghi tiene razones. “El País” (23-IV-2016). El editorial defiende a Draghi y critica a Schäuble por su intromisión poco razonable.
Doncel, Luis. El BCE decreta una muerte lenta para los billetes de 500 euros. “El País” (5-V-2016). No se imprimirán más a partir de 2018 pero siempre se cambiarán.
Doncel, Luis; Ettel, Anja; Mastrobuoni, Tonia. Jens Weidmann / Presidente del Bundesbank.  ‘El BCE no puede tomar decisiones por sus simpatías políticas’. “El País” (17-V-2016).
Doncel, L. Draghi logra un importante victoria con el aval alemán a su plan de compra de deuda. “El País” (22-VI-2016). El Tribunal Constitucional alemán aprueba la compra de bonos por el BCE.
Sarmiento, Daniel. Los jueces y el euro. “El País” (22-VI-2016).
Pérez, C. Draghi abre la puerta a más ayudas públicas para la banca. “El País” (22-VII-2016).
Díez, J. C. El BCE y la recesión del balance. “El País” (22-VII-2016). Sin demanda de crédito, el dinero inyectado por el BCE se queda embalsado en el sistema.
Pérez, C. El BCE deja para diciembre los cambios en la compra de activos. “El País” (9-IX-2016).
Doncel, Luis. Draghi descarta un final abrupto en el programa de compra de deuda. “El País” (21-X-2016).
Díez, J. C. El BCE y la inflación. “El País” (21-X-2016).

Vidal-Folch, X. Mario Draghi. ‘Predomina la incertidumbre política’. “El País” (30-XI-2016). Una larga entrevista.

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