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lunes, 2 de mayo de 2016

Dosier: La cooperación y la solidaridad internacional. Las ONG.

Dosier: La cooperación y la solidaridad internacional. Las ONG.

Índice.
Introducción.
Un resumen histórico.
El conflicto entre las ONG y la autocracia.


Introducción.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) una Organización No Gubernamental (ONG) es “cualquier grupo de ciudadanos voluntarios sin ánimo de lucro que surge en el ámbito local, nacional o internacional, de naturaleza altruista y dirigida por personas con un interés común”.
Técnicamente las ONG son entidades de derecho privado, sin ánimo de lucro, con claros objetivos de beneficio social, cuentan sobre todo con el trabajo voluntario y reinvierten sus excedentes en su objeto social. Las ONG son entidades autónomas, sin injerencia estatal o gubernamental en sus decisiones, aunque su actividad se desarrolle en aspectos en los que el Estado tenga responsabilidades.
Las ONG realizan servicios humanitarios, alertan de situaciones dramáticas y apoyan la participación política y social a nivel de comunidad. Los beneficiarios de sus programas son personas diferentes a los propios miembros de la institución, lo que las diferencia de llas formas de autoorganización de un grupo de personas para dar solución a sus propias necesidades particulares, como serían los partidos políticos, los sindicatos, las mutuas de seguros o las asociaciones deportivas o culturales.
En las actividades pedagógicas que desarrollan en las comunidades figuran la promoción de valores y actitudes de justicia social, equidad, democracia, participación y solidaridad.

Un resumen histórico.
Dentro de los movimientos sociales destaca últimamente el fenómeno de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), muchas de ellas inscritas en los tres mo­vimientos anteriores o nacidas en su seno.
En los años 1990 parece que las ONG se configuran como un cuarto movimiento alternativo, mucho más plural, que integra en gran parte a los otros tres y que se caracteriza por su ideología solidaria con los individuos y grupos marginados de las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas y por su atención a problemas muy concretos que afectan a un modelo ideal o utópico de sociedad, como la pobreza, la incultura, la enfermedad, la guerra, etc., especialmente en el Tercer Mundo.
Su origen puede datarse con posterioridad a 1968, cuando hubo un renacer de concep­tos ácratas y neoizquierdistas como autogestión, antimilitarismo, antinuclearismo, denuncia de la arrogancia del poder, rechazo del consumismo, que fueron recogidos por distintos movimientos contraculturales y de acción ciudadana para cuestionar el orden imperante.     
Además, en la actualidad muchos ciudadanos sufren un sentimiento de desconfianza hacia las grandes organizaciones estatales, dominadas por burocracias inabarcables, lentas en su respuesta a los problemas, y en muchos casos los ciudadanos prefieren colaborar con aportaciones económicas o con su labor en las ONG, que están desarrollando una tarea extraordinaria para la resolución a pequeña escala de gravísimos problemas sociales tanto entre las víctimas de la marginación social en el mismo Occidente, como en el Tercer Mundo. Sus campos de actuación son variados, desde las propias de los movimientos alternativos clásicos (paz, ecología), hasta los de cooperación, derechos humanos, alimentación, trata­miento de las drogadicción, sanidad, etc. Así, Amnistía Internacional y otras ONG se dedican a defender los derechos humanos. Algunas organizaciones incluso circunscriben sus objetivos a temas locales o temporales, como fueron los Voluntarios Olímpicos de Barcelona 1992 o los que defienden una zona concreta del paisaje de su comunidad o atienden a los necesitados de su parroquia. Cruz Roja, Caritas, Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras y decenas más laboran en campos como la sanidad, la educación, el asesoramiento y financiación de proyectos productivos.

Un ejemplo más reciente es el movimiento conocido como 15-M, aparecido en 2011 en Madrid y pronto extendido por España y muchos otros países, con una organización mínima y un ideario muy amplio de protesta contra los peores aspectos de la globalización y de la crisis económica y social aparecida en 2008. Pero a partir de 2013 surgió un nuevo partido, Podemos, para articular políticamente la desazón de los manifestantes y sus simpatizantes, obteniendo sonoros éxitos electorales en los años siguientes. Éxitos similares alcanzaron estas organizaciones de nuevo cuño en Grecia y otros países europeos, a menudo lindando sus programas con el populismo.

El conflicto entre las ONG y la autocracia.
El artículo de Ana Carbajosa Los autócratas del mundo contra la sociedad civil [“El País” (1-V-2016)] explica como los regímenes autoritarios o populistas atacan a las ONG:
‹‹(…) una robusta corriente internacional, que protagonizan una legión de gobernantes recelosos de las injerencias extranjeras y que temen a una sociedad civil con inédita capacidad para organizarse gracias a la tecnología. Más de medio centenar de países han adoptado en los últimos cinco años medidas para cercenar la actividad de ONG y grupos de defensa de los derechos humanos, convertidas ahora en la temida amenaza de los autócratas del siglo XXI. “Hay una tendencia global: a los Estados les asusta la sociedad civil”, advertía recientemente el relator de Naciones Unidas para el derecho de reunión, Maina Kiai. Asia, África, América Latina y la esfera post soviética son los principales escenarios de la gran regresión.
“Asistimos al mayor esfuerzo conjunto de Gobiernos desde los años ochenta. Las leyes restrictivas forman parte de un fenómeno profundo que marca el fin de la apertura de los noventa y el estancamiento democrático. Es un momento de redefinición del equilibrio entre el ciudadano y el Estado y los autócratas están ganando la batalla”, estima desde Washington Thomas Carothers, vicepresidente de estudios del Carnegie Endowment for International Peace. Carothers calcula que en los últimos cinco años, más de 50 Gobiernos del mundo han adoptado medidas restrictivas contra organizaciones no gubernamentales. Egipto, India, Rusia o Etiopía son además de China algunos de los países que se afanan en ponen trabas a las actividades de las ONG.
“Los Gobiernos han pasado de ver a las ONG como organizaciones bondadosas a vivirlas como una amenaza porque los ciudadanos ya no protestan a través de partidos políticos sino con movimientos sociales que se oponen a las élites. A los autócratas les da pavor levantarse un día, mirar por la ventana y encontrarse a miles de personas exigiendo que se vaya en una protesta organizada la noche anterior por Facebook”, termina Carothers.
Kenneth Roth es el director de Human Rights Watch, la gran organización de defensa de derechos humanos y coincide en que atravesamos una etapa regresiva, que atribuye en parte a la eclosión de las redes sociales y a la ansiedad de los gobernantes que temen perder el control. “Censurar la prensa tradicional era mucho más fácil. Maidan, Tahrir, Occupy Central, Hong Kong… la posibilidad de que la gente se organice aterra a los regímenes autoritarios que se sienten cada vez más débiles”, explica por teléfono desde Nueva York.
Dejar sin fondos a las ONG restringiendo la entrada de financiación extranjera es uno de los métodos más empleados. Ante la falta de financiación interna, en países donde no hay tradición filantrópica y escasean las subvenciones, muchas se ven obligadas a echar el cierre. Otros métodos consisten en no conceder licencias de apertura a organizaciones, inundarlas de requisitos burocráticos, o intimidar e incluso encarcelar activistas. Los métodos varían, pero el objetivo es siempre el mismo: acallar las voces críticas una vez que las oposiciones políticas han sido convenientemente domesticadas. “Resulta irónico que los mismos Gobiernos que piden ayuda extranjera e inversiones frenen los fondos que llegan a sus ONG. Las grandes fundaciones privadas y las agencias de desarrollo de Gobiernos occidentales tienen cada vez más problemas para hacer llegar sus donaciones”, asegura Roth.
Los estudiosos de los derechos y libertades coinciden en apuntar a las primaveras árabes como el shock que aún reverbera en los palacios de Gobierno de medio mundo. Aquella fue, explican, la gran constatación de que ningún Gobierno está a salvo. “Los autócratas de todo el mundo vieron cómo líderes que llevaban décadas en el poder cayeron de un día para otro y se dieron cuenta de que también podía pasarles a ellos”, explica desde Londres James Savage, del Fund for Global Human Rights. Este investigador cuenta hasta un centenar de leyes propuestas o en vigor que afectan al registro, la financiación y las operaciones de las ONG en el mundo y alerta de que la seguridad nacional y la amenaza terrorista se han convertido para muchos países en coartadas para actuar contra las organizaciones de la sociedad civil.
Las revueltas árabes coinciden con un cierto resurgimiento de los nacionalismos y un repliegue identitario que pasan por rechazar lo que venga de fuera. Temen que el ideario de las llamadas agendas occidentales —derechos de las mujeres, medioambiente, LGTB…— prendan y contaminen sus sociedades. “Es una reacción psicológica casi natural de los autócratas pensar que sus ciudadanos no les pueden rechazar, que tiene que haber una mano extranjera detrás instigando revueltas”, cree Carothers.
El ensanchamiento de las clases medias en países como China ha contribuido también a que ciudadanos no tengan que dedicar toda su energía en subsistir y cobren mayor conciencia de sus derechos y crezcan sus expectativas. Las redes sociales les sirven en bandeja la información y la posibilidad de organizarse. Eso es precisamente lo que los gobiernos autoritarios parecen dispuestos a evitar a toda costa y a golpe de decreto.››

El apartado “Dinero extranjero contra los intereses de Estado” [“El País” (1-V-2016)] resume las políticas legales de varios países contra las ONG que promueven los derechos humanos:
China. 
La recién aprobada ley que controla a las ONG extranjeras permite a la policía inspeccionar las cuentas, interrogar a los empleados y cerrar sus oficinas. Los grupos extranjeros no podrán participar en actividades políticas o religiosas, ni recibir donaciones de ciudadanos chinos ni reclutarlos como miembros.
India. 
Se requiere autorización oficial a fundaciones y agencias gubernamentales extranjeras que quieran financiar proyectos en el país. Greenpeace vio cómo su permiso para recibir fondos extranjeros quedaba revocado después de que los ecologistas mantuvieran una posición crítica con la minera y la energía nuclear. En 2015, el Gobierno canceló el registro de 10.000 ONG para recibir dinero exterior, según los datos recopilados por el instituto Carnegie de Washington.
Egipto. 
Naciones Unidas ha alertado de que la ola represiva que atraviesa Egipto pasa también por el cierre de numerosas ONG, la congelación de fondos y la detención de defensores de derechos humanos a los que se acusa de recibir financiación extranjera con fines ilegales. La revisión del código penal castiga con penas de cárcel la recepción de fondos extranjeros con el fin de cometer actos contra los intereses del Estado.
Rusia.
Se aprobó el año pasado una ley que permite declarar “indeseables” a ONG extranjeras que supongan “una amenaza para la capacidad de Defensa o la seguridad del Estado, o bien al orden público o la salud pública, con el fin de defender las bases del orden constitucional, la moral y los derechos e intereses legales de otras personas”. Castiga incluso con penas de prisión a quienes colaboren con ellos.
Etiopía.
La legislación etíope  limita la financiación de ONG y somete a estricto control el registro. Las organizaciones que reciban más del 10% de sus recursos de fuera, verán restringida enormemente su capacidad de actuación.
Hungría. 
El ultranacionalista Gobierno húngaro de Orbán acusó a Noruega de financiar a la oposición política a través de donaciones a organizaciones de derechos humanos. Varias ONG sufrieron auditorías exhaustivas, redadas e incluso investigaciones policiales.
Israel. 
Una propuesta legislativa obliga a ONG que reciben fondos de países e instituciones extranjeras a informar de las donaciones que reciben. La medida afecta principalmente a organizaciones críticas con la ocupación de los territorios palestinos.
Angola 
El presidente emitió un decreto en 2015 que exige estrictos requisitos para registrar ONG y que prohíbe recibir fondos extranjeros para llevar a cabo actividades consideradas contrarias a los principios nacionales.
Ecuador. 
El presidente Rafael Correa decretó el cierre de la Fundación Pachamama dedicada a los derechos indígenas y ambientales, creando un ambiente de desconfianza hacia las organizaciones que reciben fondos extranjeros.


FUENTES.
Internet.
[https://es.wikipedia.org/wiki/Organización_no_gubernamental]
[http://www.faong.org/que-es-una-ong/]

Libros.
Díaz-Salazar, Rafael. Redes de solidaridad internacional. Hoac. Madrid. 1996. Un estudio de las desigualdades Norte-Sur y las ONG más comprometidas.

Artículos.
Huete Machado, Lola (texto); Moro, Sofía (fotos). Galería antisistema. “El País” Semanal 1797 (6-III-2011) 48-60. Reportaje sobre el 11 Foro Social Mundial de ONG ecologistas, feministas, pacifistas...
Angulo, Carmelo; Jiménez Araya, Tomás; Sotillo, José Ángel. Después de la crisis, ¿qué? “El País” (19-XII-2011) 29. Reivindican la necesidad de mantener la cooperación internacional de España. Sobre la crisis económica y su impacto en las ONG y la solidaridad internacional.
Esteve, Fernando. El 15-M, la esperanza del sistema. “El País” (9-VIII-2012) 23. Esteve defiende la importancia de los ‘indignados’ del movimiento 15-M, que significan una protesta desde dentro del sistema democrático para su reforma, y no un ataque contra este. Siguiendo la distinción establecida por Albert O. Hirschman en Salida, voz y lealtad, están a favor de la voz reformadora y no de la salida del sistema, hacia posiciones totalitarias antisistema.
Morán, Carmen; Limón, Raúl. Activismo efervescente. “El País” (9-VIII-2012) 26-27. Las protestas puntuales carecen de efectos a largo plazo si no se combinan con la participación organizada en la vida política y social.


Gil Calvo, Enrique. ‘Performances’. “El País” (9-VIII-2012) 27. La participación cívica en España es bipolar, con baja participación organizativa y grandes estallidos de protestas en la calle.
Agudo, Alejandra. Los ataques graves a cooperantes se duplican en una década. “El País” (21-X-2013) 36-37. Secuestros y atentados atemorizan a los cooperantes en el mundo.
Paone, Mariangela. El dinero que se da vuelve. “El País” (21-III-2014) 30-31.
Paone, Mariangela. Simon Maxwell / Experto del Overseas Development Institute. ‘Hay que proponer ideas en las que la gente pueda creer’. “El País” (21-III-2014) 31.
Elola, Joseba. Joanne Liu. “El País” Semanal 1.998 (11-I-2015) 18-23. Joanne Liu (1965), presidente de Médicos Sin Fronteras.
Rieff, David. El oprobio del hambre. Alimentos, justicia y dinero en el siglo XXI. Trad. de Aurelio Major y Lucas Aznar. Taurus. Madrid. 2016. 430 pp. Un estudio crítico de las instituciones y fundaciones que combaten el hambre en el mundo. Reseña de Bernabé Sarabia“El Cultural” (26-II-2016) 19. / Carbajosa, Ana. Guerra al filantrocapitalismo. “El País” Babelia 1.269 (19-III-2016) 5. 

Carbajosa, Ana. Los autócratas del mundo contra la sociedad civil. “El País” (1-V-2016). Los regímenes autoritarios o populistas atacan a las ONG.

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