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viernes, 28 de octubre de 2016

Dosier: El Acuerdo Canadá-UE (CETA).

Dosier: El Acuerdo Canadá-UE (CETA).

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Protestas a las puertas de la Eurocámara tras la aprobación del CETA. Agencia EFE. Un minuto.

El editorial Cuando ya sonaba el gong [“El País” (28-X-2016)] advierte que la rectificación de Valonia evita el desprestigio político de Europa pero que las enormes dificultades para aprobar el CETA demuestran que la UE ha de mejorar la toma de decisiones sobre el comercio internacional así como otras cuestiones:
‹‹El Gobierno de Valonia, región francófona belga del sur, dio ayer su conformidad a la firma del tratado comercial entre la Unión Europea y Canadá, el llamado CETA, por sus siglas en inglés. Justo al filo del desastre, cuando se consumaba ya un inédito desprestigio político de Europa y se aplazaba la cumbre con los canadienses prevista para el mismo día.
El desbloqueo se ha conseguido tras un largo forcejeo y algunas mejoras cosméticas al Tratado. En realidad, la Declaración complementaria del 5 de octubre, que incorpora esas aclaraciones, solo subraya las novedades ya introducidas anteriormente sobre protección de estándares y el carácter de tribunal permanente público (y no de arbitraje privado, más maleable por las grandes corporaciones) del organismo creado para dirimir litigios.
Quizá lo decisivo ha sido que las autoridades europeas hayan salido (aunque tardíamente) a la palestra, tanto a escuchar a los protagonistas de la protesta como a explicar la solución arbitrada para los elementos más controvertidos del acuerdo.
Así que la principal lección del episodio estriba en la necesidad de actuar proactivamente, y no pasivamente. Sobre todo en estos asuntos en los que el populismo captura fácilmente a los abandonados por la globalización o por la política de excesiva austeridad presupuestaria, o por ambas. Y lo hace por la vía de enarbolar el rechazo a propuestas que aunque mejoran el entorno y la perspectiva económica global, pueden debilitar a algún sector concreto.
La otra gran lectura a realizar es la necesidad de reflexionar sobre la necesidad de soluciones a la gobernanza europea que eviten el contrasentido de que una minoría de 3,5 millones de ciudadanos bloquee la voluntad de 508 millones. Aunque lo haga también por motivos de índole interna y no europea. Precisamente por eso, y porque menudearán los casos, este problema requiere una salida jurídica y política de fondo, con validez general.››

El investigador de política internacional Federico Steinberg resume en El valor geopolítico [“El País” (25-VI-2017)] que el CETA es un buen acuerdo para regular la globalización:
‹‹La negativa del PSOE a apoyar la ratificación del CETA ha puesto los acuerdos comerciales en la primera línea mediática. Es sin duda positivo que la opinión pública se interese (por fin) por estos temas. El comercio internacional es la infraestructura de la globalización, genera ganadores y perdedores y, además, como los acuerdos modernos como el CETA versan más sobre estándares y normativas que sobre niveles arancelarios, son esenciales para construir la cada vez más necesaria gobernanza de la globalización. Sin embargo, debatir sobre temas tan técnicos en la plaza pública obliga a un ejercicio de transparencia y rigor que, desgraciadamente, todavía no hemos alcanzado.
El CETA no es perfecto, pero es un buen acuerdo tanto para la UE como para España. Tiene el potencial de aumentar el comercio y el crecimiento (aunque no demasiado dada la escasa intensidad de la relación económica bilateral); no reduce los estándares laborales o medioambientales europeos porque Canadá es, en muchos temas, más europeo que Europa; e incorpora un nuevo mecanismo de arbitraje en caso de conflictos entre inversores y Estados (que es el tema que más preocupa a la opinión pública y al PSOE) que ofrece más garantías que los actualmente existentes y que pretende ser un modelo para futuros tratados. Pero más allá de todo esto, el auténtico valor del CETA es geopolítico. En un contexto en el que EE UU ha tomado una deriva nacionalista y está haciendo esfuerzos por socavar la credibilidad del sistema multilateral de comercio, aquellos países como Canadá o los miembros de la UE que se sienten cómodos con un orden económico liberal y abierto basado en reglas, deben dar un paso adelante para proteger y renovar el sistema. De lo contrario, el riesgo de deriva hacia una globalización salvaje que acabe dando lugar a guerras comerciales que nos harán a todos más pobres, aumentará.

En todo caso, defender el CETA no equivale a negar que el libre comercio genere perdedores. Aunque el cambio tecnológico destruye mucho más empleo que la liberalización comercial, quienes se quedan en la cuneta porque las importaciones destruyen sus puestos de trabajo, que además suelen ser los mismos a quienes las políticas de austeridad han golpeado con mayor virulencia, necesitan del apoyo público para reinventarse. Sociedades ricas como las europeas tienen recursos suficientes para establecer estos programas de apoyo que, además, son cada vez más necesarios para evitar la deslegitimación de la globalización. Sin embargo, es exigible que, al igual que es la UE quien negocia los acuerdos comerciales en nombre de sus Estados miembros, sea también la Unión la que establezca estos mecanismos de compensación a nivel europeo. Por eso una unión fiscal, con un pilar social, es cada vez más necesaria en Europa.››

FUENTES.
Noticias.
Sánchez, Álvaro. Bruselas acepta someter el pacto de libre comercio con Canadá a los Parlamentos nacionales.  “El País” (6-VII-2016).
Sánchez, Á. La región belga de Valonia veta el acuerdo comercial UE-Canadá“El País” (15-X-2016).
Pérez, C. La UE busca superar el recelo ante el libre comercio con garantías frente a los abusos. “El País” (22-X-2016).
Sánchez, Álvaro. Valonia reniega del libre comercio entre despidos masivos. “El País” (23-X-2016).
Pérez, C. Bélgica salva ‘in extremis’ el pacto comercial entre la UE y Canadá. “El País” (28-X-2016). Valonia acepta el acuerdo a cambio de contrapartidas.
Sánchez, Á. Canadá y la UE firman hoy el acuerdo comercial. “El País” (30-X-2016).
Sánchez, Á. La UE firma con Canadá su mayor acuerdo comercial. “El País” (31-X-2016). El impacto positivo para el PIB europeo se calcula en 12.000 millones de euros anuales. Entrará en vigor provisionalmente cuando lo apruebe la Eurocámara y definitivamente cuando lo hagan los Parlamentos nacionales.
Abellán, L. ¿Por qué es controvertido el CETA? “El País” (22-VI-2017).
Díez, A. El PSOE da un giro brusco y se descuelga de un acuerdo de la UE. “El País” (22-VI-2017).
Díez, A; Doncel, L. Moscovici insta a Sánchez a no enfrentar izquierda y globalización. “El País” (23-VI-2017).
González, M. Rajoy afirma que España ‘hará el ridículo’ si el tratado acaba fracasando. “El País” (23-VI-2017).
De Miguel, R. Eurodiputados del PSOE se sienten indignados por el giro sobre el CETA. “El País” (25-VI-2017).
Doncel, Luis. Las cuatro letras que dividen a los socialdemócratas. “El País” (25-VI-2017).

Opiniones.
Editorial. Un acuerdo necesario“El País” (18-X-2016).
Editorial. Cuando ya sonaba el gong. “El País” (28-X-2016).
Editorial. Otra abstención. “El País” (23-VI-2017). Critica al PSOE.

Malo de Molina, José Luis. Ridículo europeo en Valonia. “El País” (28-X-2016).



Steinberg, Federico. El valor geopolítico. “El País” (25-VI-2017).

Vidal-Folch, X. La rebelión de la otra Asturias. “El País” (26-X-2016). Valonia contra el CETA.

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