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lunes, 2 de enero de 2017

El desarrollo y el subdesarrollo.

CONCEPTO Y CARACTERIZACIÓN DEL DESARROLLO.
I. LA CONSTATACIÓN DE LAS DESIGUALDADES INTERNACIONALES.
II. LA EXPLICACIÓN DE LAS DESIGUALDADES: LOS CONCEPTOS DE DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.          
1. LAS TEORÍAS NEOCLÁSICAS Y EL MODELO DE CRECIMIENTO LINEAL.
2. LA NECESARIA DISTINCIÓN ENTRE CRECIMIENTO Y DESARROLLO.
3. LA DIALÉCTICA DESARROLLO-SUBDESARROLLO.
III. EL MODELO DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN LAS ÁREAS DESARROLLADAS.
1. UNA ACUMULACIÓN DE MEDIOS PRODUCTIVOS.
2. ECONOMÍAS INDUSTRIALIZADAS EN PROCESO DE TERCIARIZACIÓN.
3. UN INTENSA URBANIZACIÓN.
4. LA DESAGRARIZACIÓN Y PROGRESIVA URBANIZACIÓN DEL MUNDO RURAL.
5. CAMBIOS EN LAS DISTRIBUCIONES Y EL COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO DE LA POBLACIÓN.
6. FORMACIÓN DE ESPACIOS POLARIZADOS Y ESTABLECIMIENTO DE POLÍTICAS TERRITORIALES.

CONCEPTO Y CARACTERIZACIÓN DEL DESARROLLO.
INTRODUCCIÓN.
INTERDEPENDENCIAS Y DESEQUILIBRIOS EN EL MUNDO ACTUAL.
En la segunda mitad del siglo XX la población mundial se ha doblado y ha crecido la desigualdad de la riqueza pese a que la producción económica se ha quintuplicado. Estos tres factores están desequilibrando el mundo actual.
En el período 1970-1990 el crecimiento de la población mundial fue del 1,7% anual, y después ha sido levemente menor, sobre el 1,6%, con lo que se ha pasado de 3.600 millones de habitantes en 1970 a 5.400 millones en 1990 y 6.700 millones en 2010. Este crecimiento supone doblar la población mundial cada 40 años, con lo que se llegaría al año 2.050 con una población mundial de 12.000 millones de habitantes, cuando muchos expertos avisan de que la Tierra absorbería como máximo unos 8.000 millones. Mientras que la población de los países industrializados crece a menos de 1%, con una tendencia evidente al estancamiento, al crecimiento sostenible de la población, en cambio, la población de los países en desarrollo crece a un ritmo superior al 3%, aunque decreciente.
En 1900 un tercio de la población mundial vivía en Europa, hoy sólo un décimo y la distancia crece sin cesar. El 96% del crecimiento demográfico del planeta en el período 1990-2010 se ha concentrado en el Tercer Mundo.
La desigualdad social crece. La diferencia de renta per cápita es y será mayor de año en año, aunque un grupo de países emergentes en Asia y Sudamérica está reduciendo las distancias, sobre todo alrededor del nuevo foco de desarrollo mundial, el Pacífico. Mientras en 1960 el 20% de los habitantes más ricos absorbían un 70% de la renta global, en 1989 su parte era ya del 83%, mientras que el 20% de los más pobres vieron disminuir su parte desde un ya mísero 2,3% hasta sólo un 1,4% La desproporción entre la participación del quinto de población más rica y el quinto de la más pobre se incrementó, pues, de 30 a 1 en 1960, a 59 a 1 en 1989. Y estas preocupantes proporciones se han mantenido casi invariables en 2010.
Las consecuencias de esta desigualdad sobre los recursos del planeta son pavorosas, porque estos dos extremos son los que más recursos derrochan, los más ricos con un hiperconsumo, los más pobres con una actividad económica improductiva a largo plazo (tala de árboles, pastoreo de ganado y erosión del suelo), de modo que el crecimiento de la producción no supone una solución real al problema, sino una señal de su agravamiento en el futuro, al no ser sostenible ni ser posible su extensión a toda la población del planeta.
Mientras que en EE UU gran parte de la población consume hasta 3.000 litros de agua al día por hogar, en cambio en el Tercer Mundo 1.200 millones de personas carecen de agua potable.
La producción de petróleo, un bien no renovable, se multiplicó por seis en el período 1950-1990 y se ha vuelto a doblar desde 1990 a 2010, doblando pues su ritmo de crecimiento, debido a la galopante demanda de China, India y otros países emergentes.
Mientras que en Occidente la dieta es excesiva en calorías y en grasas animales, en el Tercer Mundo hay 700 millones de personas que comen por debajo del nivel mínimo aconsejado. Si toda la población mundial consumiera la dieta de los estadounidenses la producción de cereales debería multiplicarse por 2,6, lo cual es prácticamente imposible. La producción de cereales, que entre 1950 y 1984 creció en un porcentaje record de 3% anual, aumentando el consumo per cápita en un 40%, pero desde 1984 hasta 1993 el crecimiento anual se ralentizó hasta un 1%, disminuyendo el consumo en un 11%, para volver a subir con fuerza hasta 2010, en una progresión que no tiene visos de parar por la alta demanda de los países emergentes.
Las tierras de pastos en el mundo, fuente esencial de proteínas animales, están bajo una presión creciente, pues entre 1950 y 1990 la producción mundial de carne de ganado vacuno y ovino se multiplicó por 2,6, elevando el consumo por persona, pero hoy la explotación está al máximo de su capacidad.
La producción pesquera mundial aumentó entre 1950 y 1989 de 22 millones a 100 millones de toneladas, pasando el consumo humano de 9 a 19 kilos/año, pero los recursos pesqueros están ya en el límite de aprovechamiento y toda sobreexplotación reduciría a medio plazo las capturas.
La interdependencia entre los países es hoy mucho mayor que nunca en la Historia. El comercio mundial se multiplicó por 11 entre 1950 y 1990, y se ha triplicado entre 1990 y 2010, de modo que muy pocos países son hoy autosuficientes, salvo en los casos de economías autárquicas muy subdesarrolladas (Buthan, Malawi, Burkina Faso, etc.). La interdependencia es creciente, con la globalización de la economía, con los grandes núcleos regionales deshaciendo las trabas fronterizas del pasado (Tratado de la Ronda Uruguay del GATT, Unión Europea, Acuerdo Nafta en América del Norte, Mercado del Cono Sur o Pacto Andino); con las grandes multinacionales que producen donde los costos son menores o donde las ventajas de fabricación son mayores, buscando la máxima competitividad.
La solución es reducir el crecimiento exponencial de la población del Tercer Mundo. La Conferencia sobre Población, realizada en El Cairo en septiembre de 1994, supone un esfuerzo de diálogo en la comunidad internacional, para establecer unos acuerdos mínimos de control de natalidad, de planificación familiar, de derechos y desarrollo social de la mujer. Parece evidente que políticas de educación e igualdad de la mujer son las más efectivas para este fin, como lo demuestra la reducción de la natalidad a la mitad en Colombia y México.

DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.
Toda visión del problema no puede obviar el hecho de que estamos en un planeta limitado. Además de los factores expuestos al principio, la crisis actual guarda relación con dos grandes elementos: la escasez de los recursos y la producción de residuos, por una población creciente. El desarrollo está teniendo un impacto tremendamente negativo sobre el ecosistema del planeta, con el agotamiento, la esquilma de los recursos limitados. El clima de la segunda mitad de ese siglo parece crecientemente riguroso, tanto en las inundaciones como en las sequías, temiéndose incluso que estemos asistiendo a un desastroso cambio climático inducido por la actividad humana, sobre todo en el caso de la capa de ozono y el efecto invernadero. El suelo, los bosques, el agua, el aire, los mares, las minas, etc., todos estos recursos, con variaciones espaciales, están en peligro. Los desiertos y las zonas áridas avanzan (se pierden por erosión miles de toneladas de tierra por segundo), los bosques de la Amazonia y del África subsahariana retroceden (cada año se pierde una extensión comparable a la de Austria), las aguas de los ríos en Occidente y ahora en el Tercer Mundo están contaminados, el aire europeo porta la temible lluvia ácida, el mar Mediterráneo se contamina más y más, los recursos mineros de Occidente se agotan, etc.
Para cerrar el abismo de desarrollo entre Occidente y el Tercer Mundo muchos expertos (los del Banco Mundial entre otros) defienden que hay que incentivar las economías subdesarrolladas, eliminando el neoproteccionismo basado en estándares laborales y medioambientales y permitiendo el libre movimiento de la fuerza laboral entre los países. Una posición polémica porque al amparo de estas condiciones laborales y medioambientales se encubre una explotación inmisericorde y una destrucción de recursos perecederos. Otras recetas son: estabilizar las economías, suprimir las rigideces laborales, liberalizar los intercambios (eliminando las ineficientes trabas aduaneras), aumentar el ahorro, reforzar el papel del Estado (inversiones en infraestructuras y educación, reforma fiscal eficaz haciendo que paguen realmente los más ricos), refinanciar la deuda pública y exterior.
Hay un proceso nuevo, de realineamiento de las posiciones económicas a escala mundial. La globalización de la economía, fundiendo los mercados de bienes, servicios y capitales, potencia el comercio y la prosperidad en nuevos focos de desarrollo: China, los “dragones asiáticos” (a los que se han incorporado Indonesia, Tailandia y Filipinas), Brasil, México, Chile, Colombia, Perú o Argentina. Esto se hace generalmente a costa del destrozo del medio ambiente y de degradantes condiciones de trabajo y de vida, más es cierto que las poblaciones afectadas ven en este camino la única posibilidad de salir del agujero de pobreza en que han estado sumidos históricamente.
Por último, y en lo positivo, parece evidente que estamos inmersos en una Revolución Tecnológica, con precedentes por su intensidad sólo en la Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX, una revolución basada en la biotecnología, la microelectrónica, las telecomunicaciones, la economía de la información, la utilización de nuevos materiales y energías renovables. Al mismo tiempo, ceden las tensiones militares y políticas a escala internacional, por la desaparición de los grandes bloques que marcaron la política de la segunda mitad del siglo XX, lo que permite asignar grandes recursos financieros a otros destinos más productivos. Es una oportunidad única para construir una nueva fase de desarrollo para la Humanidad, que no esté reñido con el futuro.

DESARROLLO SOSTENIBLE.
Las opiniones públicas se mueven crecientemente hacia el ideal de encontrar un desarrollo sostenible, en el que se equilibren el desarrollo económico, las necesidades humanas y la preservación del medio ambiente. El “desarrollo sostenible” se contrapone a los modelos de “crecimiento ilimitado” y de “crecimiento 0”. Debe Afrontar dos grandes problemas: la desigualdad entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado,y la crisis ecológica.
Si el Tercer Mundo produjera tanto como el Primero no habría recursos naturales y energéticos suficientes sin destruir el equilibrio ecológico del planeta y la propia especie humana. Hay que cambiar el estilo de vida, hay que evitar que la solución del subdesarrollo sea la destrucción medioambiental (desforestación de Amazonia, desertificación, contaminación, etc.).
Es precisa una conciencia internacional para salvar a la Tierra de un futuro devastador, para satisfacer las necesidades primarias de la población mundial, para salvar el medio ambiente. Los valores de solidaridad y paz deben extenderse.
Las soluciones están basadas en:
1) Nuevas estrategias económicas. Mayor ahorro de energía, reciclaje, sustituir tecnologías anticuadas basadas en recursos no renovables, reforestación, lucha contra la erosión, etc.
2) Control demográfico. Frenar el crecimiento demográfico del Tercer Mundo, con un control de la natalidad, que pasa sobre todo por la educación y la igualdad de la mujer.
3) Distribución de la riqueza. Arreglo de la deuda externa actual, aumento de la ayuda, créditos e inversiones en el Tercer Mundo.
Se habla de crear una conciencia de la crisis, y de la necesidad de cambiar el modo de organizar la producción. La teoría del desarrollo “sostenible” propugna que la peor contaminación es el hambre y el subdesarrollo, y que sin crecimiento económico no se puede generar los recursos económicos ni favorecer los avances tecnológicos necesarios para garantizar a largo plazo una adecuada protección del medio ambiente. No es factible un “crecimiento cero”, pero sí un “desarrollo sostenible”, capaz de satisfacer las necesidades del presente pero sin poner en riesgo la satisfacción de las necesidades del futuro. En un mundo con límites de espacio, agua, alimentos, materias primas y fuentes de energía, su despilfarro presente es un desastre en el futuro.
No puede resolverse el problema del medio ambiente sin resolver paralelamente el problema del desempleo y del insuficiente bienestar. Y ello, a escala mundial, pues somos interdependientes, todas las sociedades y países. Las propuestas de los partidarios de esta teoría son: favorecer el sector económico medioambiental, gravar fiscalmente la sobreutilización del medio ambiente (el “principio del causante”, o “quien contamina, paga”), hacer un uso más eficiente de los recursos, reducir el consumo, cambiar la cultura y las actitudes sociales y, finalmente, construir una sociedad planetaria libre, justa, solidaria, integrada, respetuosa con el hombre y el medio ambiente.

I. LA CONSTATACIÓN DE LAS DESIGUALDADES INTERNACIONALES.
Es evidente que hay desigualdades y desequilibrios, traducibles a nivel espacial. Hay indicadores de PIB, renta per cápita, etc., que señalan esta realidad. Los tres grandes conjuntos desarrollados, Europa, EE UU y Japón, con un 15% de la población, sumaban más del 70% del PIB en 1990 y, aunque han bajado en porcentaje, al 50% en 2010, siguen teniendo una cuota excesiva de riqueza.
El problema se constató a partir de 1945, cuando surgió el debate sobre la descolonización. La toma de conciencia de la opinión pública se incrementó en los años 1960, con la difusión de los medios de comunicación de imágenes terribles de hambre, enfermedad, muerte, conculcación de derechos humanos y desigualdades sociales.
A) Desigualdad económica.  En 1990 los ocho países con mayor PNB (EE UU, Japón, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá y España) acaparaban el 70% del PB mundial con una población del 13%. Mientras Suiza tenía un PNB/habitante de 32.790 $, Mozambique sólo tenía 80 $, con una media mundial de 3766 $, que sobrepasaban 75 países, concentrados en el hemisferio Norte casi todos.
B) Desigualdad en el consumo. El Primer Mundo consume la mayoría de los recursos naturales y energéticos (76,3%). EE UU y Canadá consumen el 27% de la energía mundial y Africa sólo en 2,6% En agua al año un estadounidense consume 2,185 m3 y un ghanés sólo 80. Japón tenía 179 coches por 1000 habitantes y Afganistán sólo 2. Y así en casi todas las variables.
C) Desigualdad en el equipamiento. El equipamiento sanitario, de transportes y telecomunicaciones, etc., es muy desigual. P.ej. Japón tiene 850 personas por médico, Nepal 37.060.
D) Desigualdad demográfica.  El Primer Mundo tiene el 23,8% de la población y el Tercer Mundo el 76,2%, con tendencia a aumentar, con altas tasas de natalidad, mortalidad y crecimiento vegetativo, frente a las moderadas del Primer Mundo, con una población que envejece relativamente.
E) Desigualdad social. La distribución nacional de la riqueza es mucho más desigual en los países del Tercer Mundo, con una minoría muy rica y una gran mayoría en la miseria, sin clases medias. Ello influye en la inestabilidad política, las guerras civiles, las carencias democráticas, etc., en contraste con la estabilidad política y democrática de los países del Primer Mundo.

II. LA EXPLICACIÓN DE LAS DESIGUALDADES: LOS CONCEPTOS DE DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.
DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.
Son conceptos difíciles de medir. El desarrollo es un proceso que presupone unas condiciones previas, con un entramado socioeconómico y político que ha asegurado su continuidad. El subdesarrollo aparece como su contrario, en estrecha dependencia, siendo siempre un concepto relativo al anterior: no hay subdesarrollo sin el desarrollo comparado de otro país.
1. LAS TEORÍAS NEOCLÁSICAS Y EL MODELO DE CRECIMIENTO LINEAL.
Las teorías neoclásicas, liberales, defienden la tesis de que hay una necesarias etapas en el desarrollo y consideran el desarrollo como lineal, lo que supondría que todas las zonas se desarrollarían tarde o temprano, con una etapa lenta al principio, de asentamiento de las bases para un desarrollo más rápido y llegar a una estabilización en el nivel superior.
W.W. Rostow (1916) desarrolló el modelo económico neoclásico más conocido. Norteamericano, funcionario del Gobierno [F. Fukuyama, un historiador (funcionario gubernamental de EE UU), defiende la tesis del fin de la Historia, con similares tesis anticomunistas].
La teoría del desarrollo lineal de Rostow aparece en su libro Las etapas del desarrollo económico, un modelo no comunista (1960). Propone un modelo en etapas, con pretensiones universales. Pero en la mayoría de las zonas su modelo ha fracasado hasta ahora. 
1) La etapa de la sociedad tradicional, con una economía agraria de subsistencia, con baja productividad, con riqueza básicamente agrícola, baja tecnología, poca movilidad social. Sería en Europa una sociedad del Antiguo Régimen.
2) Etapa de las condiciones previas al impulso inicial. Se resuelvan las necesidades más urgentes, con un aumento de la productividad agraria, con excedentes alimentarios y de mano de obra, con creación de más capital e inversiones. Hay unas transformaciones de carácter social e institucional, que aseguran la estabilidad para la siguiente etapa. Es la etapa previa a la Revolución Industrial y sólo se dio en unas pocas áreas, de modo selectivo.
3) Etapa del impulso inicial o “take-off”, de despegue. Hay mejora tecnológica, nuevas actividades, movilidad de la población del campo a la ciudad, más capital e inversión. El marco político e institucional se consolida, con fuerzas sociales y políticas favorables al proceso y que dominan el poder, como los burgueses en el siglo XIX.
4) Etapa de la madurez, con generalización del crecimiento económico, con más tecnología. La industria dominante es la de bienes de primera necesidad.
5) Etapa de la sociedad de consumo en masa. Es la etapa de la sociedad postindustrial. Dominio del sector de servicios.
El modelo de Rostow es aplicable sólo en parte y sólo a ciertas sociedades: Inglaterra (y Europa del Centro y Norte), EE UU, Japón. Pero no es aplicable a las sociedades subdesarrolladas dependientes de las desarrolladas, lo que impide su generalización.

OTRAS TEORÍAS EXPLICATIVAS, NO MARXISTAS.
B) Teorías demográficas. El subdesarrollo se explica por el excesivo crecimiento demográfico: «son pobres porque son muchos». Se critica esta tesis porque no es la causa sino una consecuencia del subdesarrollo.
C) Teorías naturalistas-deterministas. El subdesarrollo se origina en el medio natural adverso. Está demostrado su error: Japón es el ejemplo contrario más evidente, como Australia, Suiza, Escandinavia, Texas y California (en oposición a México), etc. Un medio favorable beneficia pero no determina.

2. LA NECESARIA DISTINCIÓN ENTRE CRECIMIENTO Y DESARROLLO.
El desarrollo y el subdesarrollo no son conceptos fácilmente cuantificables por lo que habría que añadir elementos cualitativos, que afecten a sus formas de organización, que permitieran una mejor comprensión de estos procesos sociales.
La crítica más interesante de estos años es la de Furtado (1975), para el que el mito del desarrollo lineal ha demostrado su falsedad, siendo el desarrollo un proceso acumulativo, mientras que el subdesarrollo se debe a un intercambio desigual con sociedades desarrolladas.

3. LA DIALÉCTICA DESARROLLO-SUBDESARROLLO.
Las teorías del desarrollo desigual. Estas teorías siguen los principios de la socialdemocracia. Según el economista sueco Gunnar Myrdal, a partir de un cierto nivel de desarrollo hay un proceso de acumulación de capital, inversiones y tecnología,  con efectos multiplicadores, con efectos de concentración progresiva, sobre todo de las actividades más dinámicas. Esto ha desembocado en una reorganización de la economía a escala mundial, con unas áreas expansivas que tienen el poder político, económico y militar, que se conjugan en un solo bloque de poder. Las áreas desarrolladas concentran la tecnología, la gestión, la información y las actividades más productivas, mientras que las demás regiones, las subdesarrolladas, han entrado en una situación de dependencia estructural, que es a la vez económica y política, con un sistema de intercambio desfavorable, en el que exportan materias primas y fuentes de energía, e importan productos manufacturados y tecnología. Asimismo suministran capital y mano de obra.
 Las teorías marxistas defienden que el subdesarrollo aparece como consecuencia del sistema capitalista y de su colonialismo. Su error es que no todo colonialismo ha provocado subdesarrollo: Australia, EE UU, Canadá, etc. El negativo fue el colonialismo ibérico desde el siglo XVI y el europeo de los siglos XIX y XX. El marxismo confunde dependencia y subdesarrollo.
Otra teoría de base marxista es la de Wallerstein (1979), que considera la división internacional del trabajo o del sistema mundial, analizando el sistema capitalista como un todo, una economía-mundo, con un centro, una periferia y una semiperiferia, con una división del trabajo entre ellas, que reproduce la situación histórica desde tiempos modernos (una sucesión de centros, desde el siglo XV: Venecia, Amberes, Génova, Ámsterdam, Londres, Nueva York). El centro es el núcleo director capitalista, que controla la estructura económica internacional. La periferia es el mundo subdesarrollado, dependiente.
El marxismo propone un modelo teórico de carácter universal. Pero pronto se vio que incluso en el bloque comunista había un centro y una periferia. Sus políticas no solucionaban el problema, pues tampoco se producía el desarrollo.
Un ejemplo para estos teóricos era el comercio internacional: 1) Hay una desproporción creciente entre el centro y la periferia. 2) Hay una reducción del comercio entre el centro y la periferia (20%), con crecientes relaciones entre los países del centro (80% del total mundial). 3) Los países subdesarrollados se especializan, con economías exportadoras de un solo producto, estableciéndose en estos países una dependencia de un solo producto de hasta un 90% del PIB. Hay una especialización, con dependencia de la periferia respecto al centro. 4) El comercio exterior era cada vez más importante para la periferia, mientras que el centro eran menos dependiente.
Todas estas teorías abordan puntos de vista parciales y de su unión surge una visión más ecléctica y acertada:
La evolución histórica del siglo XIX provocó un fuerte desequilibrio económico, social, cultural y tecnológico, agravado por condicionamientos ambientales y demográficos.

Las regiones desarrolladas tienen una alta integración regional, con circulación fluida, intercambios intensos, con espacios muy especializados y jerarquizados. Las regiones subdesarrolladas tienen una escasa integración regional, con un dualismo económico entre una economía agraria de subsistencia y algunas áreas de actividades exportadoras. Esto, junto a la menor capacidad técnico-económica, explica que los factores físicos y étnicos sean todavía criterios de regionalización significativos en estos países.
Hay tres grandes conjuntos: 1) EE UU dominando América, 2) Europa dominando África i Mundo Árabe, 3) Japón dominando Asia Oriental. El primero y el tercero se juntan en el área del Pacífico (Acuerdo del APEC), quedando marginada Europa.
En cuanto a Europa se está distanciando en nivel de vida respecto al Magreb, su área más inmediata en el Sur, aumentando los problemas sociales y de tensión política.

EL CONCEPTO DE SUBDESARROLLO.
El concepto de subdesarrollo nace después de 1945, con un discurso de Truman en 1949 que se refiere a los Estados atrasados en el camino al desarrollo. Cuando alcanzan la independencia sufren el neocolonialismo y se acrecientan los graves problemas que pensaban resolver tras la independencia: población en excesivo crecimiento, miseria, falta de democracia, luchas internas, etc.
El demógrafo francés Alfred Sauvy establece (1952) el concepto de Tercer Mundo. La sociedad del Antiguo Régimen con sus tres estados sociales sería el modelo comparativo, con su estado bajo (la plebe) que correspondería al mundo subdesarrollado, con África, Asia y América del Sur. Ha surgido luego el concepto de Cuarto Mundo, aun más subdesarrollado, más miserable. Otros conceptos son: Países pobres, Países en desarrollo.
Los marxistas en los años sesenta postulan la teoría sobre el centro y la periferia, dominador y dominado.
En los años 70 aparece el diálogo Norte-Sur, uno rico y otro pobre, respecto al precio de las materias primas, como un esfuerzo internacional de resolver el problema del subdesarrollo por vías pacíficas.
Otro concepto, es el de los países menos avanzados (PMA), son unos 40, africanos, asiáticos y de Oceanía, con muy baja renta per cápita (200-300 $), gravísimos problemas de alimentación, educación, sanidad, poca democracia, etc. 

INTERDEPENDENCIA ENTRE DESARROLLO Y SUBDESARROLLO.
Hay una interdependencia entre desarrollo y subdesarrollo, en una bipolarización Norte/Sur, tras desaparecer la Oeste/Este tras la caída del bloque comunista. Esta interdependencia se evidencia en varios flujos:
A) Flujo de capital. El flujo de capitales Norte/Sur corre en las dos direcciones: inversiones, créditos, subvenciones... y beneficios e intereses.
B) Flujo de transferencia tecnológica. El Primer Mundo vende al Tercero su tecnología atrasada y obtiene beneficios.
C) Flujo comercial de materias primas. Materias primas y energía fluyen hacia el Norte, a precios favorables a éste respecto a los industriales, con mayor valor añadido.
D) Flujo demográfico. La corriente migratoria Sur/Norte es un grave problema actual, con pérdida de los mejores trabajadores del Sur y tensiones sociales en el Norte.
E) Flujo industrial. La relocalización industrial en una nueva división internacional del trabajo asigna al Tercer Mundo las industrias con menor valor añadido. Pero tiene un efecto positivo al aumentar su PNB.

III. EL MODELO DE ORGANIZACIÓN TERRITORIAL EN LAS ÁREAS DESARROLLADAS.
Las regiones desarrolladas tienen una alta integración regional, con circulación fluida, intercambios intensos, con espacios muy especializados y jerarquizados.
1. UNA ACUMULACIÓN DE MEDIOS PRODUCTIVOS.
En las regiones desarrolladas se ha producido una acumulación de bienestar, con más medios productivos e infraestructuras, más cultura y riqueza material, hasta convertirse en un agente multiplicador del crecimiento económico, con la contrapartida del deterioro del medio ambiente y de la calidad de vida, sobre todo en las grandes ciudades.
2. ECONOMÍAS INDUSTRIALIZADAS EN PROCESO DE TERCIARIZACIÓN.
El sector secundario tiene en estos países entre el 30 y el 40% de la población activa. Pero este porcentaje está disminuyendo debido a la terciarización de la economía, favorecida por la mayor productividad industrial debido a la automatización, que libera más mano de obra para otras actividades, de servicios. Pero la industria sigue siendo una parte esencial de la renta y de las exportaciones. Además se está produciendo un proceso de concentración en grandes compañías multinacionales.
La industrialización creó en los siglos XIX y XX nuevos y grandes centros urbanos, cambiando la geografía de la población y de la economía. Desde los años 1970 la crisis de los sectores más intensivos en trabajo ha sido compensada por la expansión de los nuevos sectores basados en la innovación tecnológica (microelectrónica, informática, telecomunicaciones, biotecnología, nuevos materiales, etc.), con nuevos cambios espaciales, pasando la población y la riqueza desde las zonas en crisis o en reconversión industrial a las zonas en expansión (en España desde la cornisa cantábrica ha pasado al eje del Mediterráneo).
3. UN INTENSA URBANIZACIÓN.
Las ciudades se han multiplicado y acrecentado, viviendo en ella la mayoría de la población, concentrando casi toda la actividad económica, extendiendo su modo de vida urbano a toda la población y todo el territorio. Hay una jerarquía urbana, una especialización de las ciudades en diferentes funciones: administrativa (Madrid), turística (Palma), educativa (Salamanca), industrial (Tarragona), comercial (Barcelona), etc. Según Webb se está pasando de la “sociedad urbana aislada” a la “sociedad urbana integrada”.
4. LA DESAGRARIZACIÓN Y PROGRESIVA URBANIZACIÓN DEL MUNDO RURAL.
Hay un retroceso relativo de las actividades agrarias, que adolecen de tener menor productividad que las industriales. Se opone la agricultura tradicional, en franco retroceso, respecto a la agricultura capitalista más modernizada, que usa los bienes industriales para alcanzar un mayor rendimiento. Surge así una estructura de propiedades agrarias mayores, más competitivas, muy mecanizadas, con poca mano de obra, hasta convertirse en “una agricultura sin agricultores”.
Por contra el mundo rural se está urbanizando progresivamente con segundas residencias, aumenta el número de trabajadores que trabajan en el campo a tiempo parcial y que ganan la mayor parte de su renta en la ciudad, se instalan fábricas y talleres en los pueblos, aumenta el trabajo a domicilio con las “autopistas de la información”, muchas viviendas rurales se reacondicionan para el turismo y el ocio. Hay, pues, una creciente vinculación del campo a la ciudad.
5. CAMBIOS EN LAS DISTRIBUCIONES Y EL COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO DE LA POBLACIÓN.
La población activa trabajaba en la agricultura, hubo un transvase a la industria y actualmente a los servicios (sobre todo los relacionados con la calidad de vida). La natalidad ha disminuido hasta llegar al estancamiento, con un fuerte y progresivo envejecimiento, compensado en parte por la presión de la inmigración proveniente desde los países subdesarrollados, en EE UU de Iberoamérica y en Europa Occidental de África y del Este de Europa. La movilidad del campo a la ciudad ha disminuido, con un proceso de vuelta al campo sin abandonar el empleo urbano, buscando un medio ambiente más natural y huir de los problemas de la masificación urbana.
6. FORMACIÓN DE ESPACIOS POLARIZADOS Y ESTABLECIMIENTO DE POLÍTICAS TERRITORIALES.

La polarización de la economía y de la población en unos pocos centros urbanos y su periferia se beneficiaba de las economías externas (transportes, servicios, mano de obra), pero a partir de cierto grado de congestión hay des-economías externas (contaminación, desintegración social, tráfico sobrecargado, altos precios de la vivienda), lo que junto a las políticas re-equilibradoras del Estado (un planeamiento regional y urbano más armónico), está frenando la desigualdad social. Esto se beneficia de la mejora de los transportes y de las telecomunicaciones, que permite que la vivienda y el lugar de trabajo sean distintos. Estamos ante un proceso de cambio de características futuras aún por determinar, pero apasionantes.

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