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martes, 3 de enero de 2017

Geografía de China. Geopolítica. Bibliografía.

IV. GEOPOLÍTICA. BIBLIOGRAFÍA.

1. LA EXPANSIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CHINA ACTUAL:
1.1. LA ACTUALIDAD. (*Se refiere a 1995-1996).
Enlazo aquí con la introducción histórico-política del principio. Según el periodista Dexter Roberts (corresponsal de IBW en Beijing y uno de los mejores conocedores de la política china) el hombre preferido por Occidente en 1995 para sustituir a Deng en la cúspide era Zhu Rongji (67 años), bien relacionado, moderado, aperturista, partidario del federalismo para resolver los problemas de las nacionalidades, enemigo de la burocratización y de la corrupción que vive a su sombra, un ex-alcalde de Shanghái que se mostró muy moderado en la represión de la Primavera de 1989, y que en 1995 era viceprimer ministro y también gobernador del Banco de China, que había forzado a los bancos regionales a clarificar sus cuentas y operaciones para así evitar la corrupción. Había tenido éxito en una gestión bancaria y financiera más profesional, que había logrado que la inflación bajara desde el 30% en 1993 al 20% en 1995, mientras el crecimiento del PIB ha sido moderado desde el 13% de 1993 al 11% de 1995, para evitar una explosión social [“IBW” (7-VIII-1995) 45.].

En el artículo de Dexter China: How do you handle a Waking Dragon [“IBW” (14-VIII-1995) 54] se muestra como se acepta internacionalmente que China es ya uno de los “dragones” asiáticos y que hay que escoger frente a ella entre una política de apaciguamiento o de confrontación, con altos riesgos en cualquier caso, porque hay una «contradicción china entre sus pretensiones militares y las económicas a largo plazo» (Douglas Paal, presidente del Washington's Asia Pacific Policy Center). El ministro de Asuntos Exteriores Qian Qichen está en medio de un huracán de ambiciones políticas de la cúpula china y la evolución de la política exterior china es por ello muchas veces sorprendente, pero está regida por una estricta prioridad: la futura unión con Taiwán, la “provincia rebelde”.
Por otra parte, Cuba ha buscado en los últimos tiempos aprender del modelo chino, como lo demuestra el viaje de Fidel Castro a China entre el 29 de noviembre y el 7 de diciembre de 1995. Los intercambios comerciales se han reducido de 600 millones de dólares a sólo 200, con un trueque de azúcar (160.000 tm) por alimentos, materias primas y maquinaria.
Cuba es el único aliado comunista que le queda al régimen chino, pues Vietnam, Laos y Corea del Norte todavía mantienen una alineación política con Rusia (antes la URSS), en trance de reducirse, pues Vietnam ya ha ingresado en la ASEAN y tiende a alinearse con su viejo enemigo, los EE UU.
Con Rusia, en todo caso, la histórica pugna con esta ha disminuido mucho en los dos últimos años, como lo reflejan las masivas compras de armamento a los rusos (tres submarinos de la clase Ming y cuatro de la clase Kilo, tres fragatas y dos patrulleras con misiles Houxin, además de 27 aviones SU-27). Las relaciones son hoy mucho más estrechas y las disputas fronterizas están prácticamente olvidadas.
El rearme chino preocupa en toda Asia Oriental, en especial a Taiwán y Japón, sus dos principales oponentes políticos en la región, pese a ser también dos de sus grandes socios económicos. La tesis china es que su creciente poder militar (un presupuesto oficial de 9.000 millones de dólares, pero que se estima de 25.000 en la realidad) y su poderío nuclear son garantías de la paz en Asia, porque mantiene su compromiso de utilizar el arma nuclear sólo contra quien también la tenga. Respecto a las pruebas nucleares se manifiesta la intención de continuarlas (China es, con Francia, el último país en hacerlas), para mejorar su nivel tecnológico. El Ejército de Tierra cuenta (a 1989) con 2.300.000 soldados, la Marina con 260.000 y la Aviación con 470.000.

1.2. LAS REIVINDICACIONES SOBRE TAIWÁN, HONG-KONG, EL MAR DEL SUR.



Tiene unos 20 millones de habitantes. Un 80% de la población desciende los colonos chinos que comenzaron a venir en el siglo XVII, con la conquista Qing. Dos millones llegaron con la hecatombe del poder del Kuo Min Tang en 1949. China considera a Taiwán una provincia rebelde y ha ofrecido repetidamente su recuperación mediante un acuerdo constitucional parecido al de Hong-kong, con “Un único país, dos sistemas”, en el que Taiwán tendría autonomía económica y una legislación de propiedad capitalista. Sus principales enemigos en la isla son el partido Kuomintang (KMT), nacionalista chino, que es mayoritario y lo preside Lee Teng-hui, a su vez presidente del país desde marzo de 1995, tras las primeras elecciones libres (con un inmediato y polémico viaje a EE UU) [“IBW” (11-IX-1995) 58.], y el Partido Progresista Democrático (PPD), independista, que ronda el 33% del voto. Su principal sostenedor es el Nuevo Partido, conservador chino, resultado de una escisión en 1993 del KMT y que es partidario de la reunificación con garantías; su presidente es Wang Chien-hsuen, que ha celebrado los ejercicios militares chinos que presionaron en las elecciones del 2 de diciembre de 1995, en las que el NP triplicó sus votos, hasta un 13%
La obsesión china es que Taiwán no declare la independencia y ha amenazado que si ello ocurre puede bloquear navalmente la isla. Para remarcar su amenaza ha hecho ejercicios militares muy cerca de las costas de Fujian y ha previsto otros a lo largo de 1996, para “convencer” a los políticos taiwaneses de que no cambien su política moderada. China opina que la democratización taiwanesa es un peligro para la futura reunificación pues da una aura de legitimidad internacional a Taiwán y por ello ataca la política que llama en “negro y oro”, en la que el negro simboliza la implicación del crimen organizado en la vida política del país y el oro es la corrupción y la compra de votos. Un último ejemplo de presión fueron los rumores difundidos en febrero de 1996 por las agencias chinas de noticias de que se podía invadir el país en cualquier momento, lo que provocó una ola de pánico en Taiwán.

HONG KONG.


Hong Kong retornará a China el 1 de julio de 1997, por el acuerdo con Gran Bretaña, mientras que la portuguesa Macao lo hará en 1999. Tiene 5,8 millones de habitantes, en un territorio de sólo 1.070 km², con una renta per cápita de 11.500 dólares, muy superior a los 350 dólares de China. El enclave domina estratégicamente la región costera de Guangdong y su recuperación por China dotará a esta de una población muy preparada en el capitalismo, con una alta burguesía poseedora de inmensas reservas de capitales, en negocios industriales, comerciales, bancarios, inmobiliarios y navieros. El acuerdo de devolución establece durante 50 años la política de “Un país, dos sistemas”, con reconocimiento del sistema capitalista en el enclave.
Las tensiones entre China y Gran Bretaña por el futuro democrático de Hong-Kong comienzan a solucionarse, por los mutuos intereses económicos, como un aeropuerto para el enclave de 20.000 millones de dólares cuya construcción fue otorgada a un consorcio británico. Los problemas habían comenzado en 1992, con la tímida democratización emprendida por el gobernador Chris Patten, con el apoyo de la clase media y los trabajadores pero no de la clase empresarial más rica (muy pro-china) [Joyce Barnathan. “ IBW” (7-VIII-1995) 45].
Al mismo tiempo se registra una lucha encarnizada entre los dirigentes chinos y el líder democrático de Hong-Kong, Martin C.M. Lee, que defiende una mayor democratización del enclave antes de su traspaso a Beijing en 1997. Mientras, el gobernador, Patten, recibe presiones desde ambos lados, en los últimos tiempos del dominio británico. En cuestión está cuál será el verdadero grado de autonomía que gozará el enclave cuando vuelva a China y si los derechos de la población serán únicamente económicos o serán también políticos y sociales. Mientras que la clase media y los trabajadores apoyan a Lee, los grandes empresarios y financieros temen que su lucha por la democracia ocasione problemas con China y perjudique a los negocios [“Business Week” (2-X-1995) 83].
El Gobierno chino nombró, el 28 de diciembre de 1995, entre estos magnates a muchos de los 150 integrantes del Comité Preparatorio de la transición de colonia a Región Administrativa Especial. Destacan Li-Ka-shing, el hombre más rico de Hong Kong, el naviero C.H. Tung y varias decenas de empresarios.

MACAO.


La pequeña Macao, de 19.8 km² y 420.000 habitantes, volverá a China el 20 de diciembre de 1999, sin traumas, tras el acuerdo de devolución entre Portugal y China de abril de 1987. China rechazó recuperar el territorio antes, en 1975, porque no estaba preparada para absorber Macao y deseaba tener más tiempo. Al contrario que Hong Kong, Macao tendrá un sistema democrático y pluripartidista después de 1999, porque los diputados ya son elegidos por sufragio universal desde 1976. Además durante 50 años se respetará el derecho portugués.
El 97% de la población es de etnia china y el resto blancos, con una minoría macaeña de 13.000 mestizos chino-portugueses. El 70% tiene nacionalidad china y el 30% portuguesa. La economía se ha beneficiado de las expectativas de retorno a China y de la proximidad de la zona especial de Zhuhai. Se han construido decenas de miles de viviendas, en cientos de torres.
El comercio marítimo, el turismo y, sobre todo, el juego, son las principales fuentes de ingresos del territorio. Stanley Ho, el empresario dueño de los casinos y de muchas empresas de la china Zhuhai, es muy influyente en las decisiones de China.

EL MAR DEL SUR DE CHINA.


Reinoso, José. Las ambiciones territoriales de Pekín elevan la tensión. “El País” (15-V-2014) 4-5. [http://internacional.elpais.com]



Mar de la China Meridional, con las dos principales zonas en litigio.

Las islas en disputa son las Paracelso, muy cercanas a la costa de Vietnam, y las Spratley, situadas en el centro del Mar de China Meridional. Las reivindicaciones chinas sobre las islas del Mar del Sur de China se explican por su interés en dominar la plataforma continental que se halla en su centro, que, según los geólogos, es muy rico en petróleo y gas natural, además de ser una vía marítima de gran importancia para el tráfico creciente que pasa por la zona.
Un caso especial es de la reciente (1995) reclamación sobre las islas Natuna, a 1.000 km de China, en posesión de Indonesia (a sólo unas decenas de km), que explota en ellas gas natural. La reclamación obedece a un juego de negociación y parece que China estaría dispuesta a reconocer los derechos indonesios en estas a cambio de la renuncia indonesia al resto de las islas en disputa.
A pesar de que China es el país más alejado de los que competen por los derechos territoriales, es posiblemente uno de los que tienen mejores derechos históricos, pues estas islas fueron visitadas desde siempre por los pescadores del Sur de China y, ya en época mongol (siglo XIII), había un control político sobre ellas, cuando los conquistadores mongoles intentaron la conquista de la Insulindia y tenían (hasta el siglo XIX), una soberanía sobre el protectorado de Vietnam, que hoy le disputa las islas Paracelso, también con evidentes derechos históricos, pues los derechos chinos son los correspondientes a una potencia colonial y los vietnamitas tendrían prelación histórica. Por contra, los otros países aducen el derecho internacional del mar, que concede la territorialidad de las islas sin clara adscripción a los países más cercanos, que en este caso son Filipinas, Vietnam, Taiwán, Brunei, Malasia e Indonesia.
La solución del gobierno chino ha sido doble, el juego del palo y la zanahoria: por un lado la agresividad de su presencia naval y militar en la zona, instalando bases aeronavales (la isla Woody en las Paracels es su mayor centro) y expulsando a las embarcaciones y guarniciones de sus competidores, aunque con poco derramamiento de sangre (excepto en la breve guerra de 1979 y en los choques navales de 1984 y 1988 con Vietnam) y, por otro lado, el ofrecimiento de una gran empresa conjunta de los países interesados en la zona, con el fin de explotar los recursos minerales y energéticos. Una empresa en la que China tendría el 51% de las acciones, lo que equivaldría al reconocimiento de su hegemonía sobre todo el sector.
La reclamación de las islas Senkaku, al norte de Taiwán, dominadas por Japón, pero deshabitadas, obedece a un doble propósito: fueron perdidas en la guerra de 1895 con Japón y supondrían una fuerte base jurídica para reclamar la recuperación de Taiwán, perdida en la misma guerra.

1.3. LA COMPETENCIA ECONÓMICA ENTRE CHINA E INDIA.
Ambos países pugnan por el dominio político y económico de Asia. Sus enormes poblaciones, sus fuertes crecimientos en PNB y comercio, sus pugnaces intereses geoestratégicos, les convierten en grandes potencias competidoras del siglo XXI. Las disputas fronterizas, nunca resueltas, se localizan en la zona de Aksai Chin y en una franja al norte de Assam, ocupadas a la India en la guerra de 1962. En el marco de esta pugna cabe explicar el constante apoyo que China ha dado a Pakistán (le entrega misiles tácticos y armamento de alta tecnología, amén de apoyarle en su programa nuclear) y Birmania, a fin de asfixiar política y militarmente a la India, mientras que esta se aliaba con la URSS en la época en que esta era una enemiga declarada de China, dentro del conflicto de poderes en Asia.
Srinivasan [1990] ha estudiado la comparación de la internacionalización de las economías de China e India en el periodo 1950-1989, llegando a la conclusión de que China ha alcanzado mucho más claramente una situación de independencia relativa respecto a las grandes potencias económicas, beneficiada por el radicalismo de las reformas de 1978, que han supuesto una apertura al mercado exterior que la India sólo está aplicando desde 1992, compelida por la necesidad de no quedar marginada de la expansión económica del Este de Asia. Otro factor que explica esta relativa independencia es la enorme extensión del mercado chino y el fuerte aumento del consumo, que permite acometer líneas de productos especiales que necesitan un amplio mercado para ser rentables. Las importaciones crecieron en 1980-1988 en un 13,5% anual y las exportaciones en un 12,3%, construyéndose gigantescas infraestructuras en la región sureña para permitir la entrada y salida de este comercio: autopistas, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, telecomunicaciones, etc.
Los datos indican que la India no está perdiendo el tren del desarrollo sino que este es más lento pero también exitoso. India aparece como otro país emergente, habiendo aprendido de las lecciones que ha visto en China. Para Srinivasan la principal enseñanza es que las restricciones a la libre competencia deben ser desmanteladas de modo urgente y profundo, pues cuanto mayor y más intensa sea la liberalización mayor será el beneficio para el país a largo plazo, pese a los costos sociales inevitables al romper con privilegios muy antiguos de algunas clases sociales (o grupos) de propietarios y trabajadores. En la misma línea apunta Malenbaum [1982] Sobre las dificultades del desarrollo en ambos países y de como la falta de despegue con una economías demasiado colectivistas precisó de una reforma capitalista al final de los años 70. Mitra [1988], también ha hecho un excelente estudio sobre el modelo chino y su éxito comparado con el hindú.

CONCLUSIONES POLÍTICAS Y SOCIOECONOMICAS: EL RETO DE CHINA AL MUNDO COMO EL GIGANTE QUE SE HA DESPERTADO.

China es un país de contrastes que logró satisfacer las necesidades primarias de su población bajo un modelo político-económico comunista, pero el estancamiento productivo llevó a plantearse una completa reforma económica, con la progresiva implantación del libre mercado, con resultados espectaculares que posibilitan afirmar que el “gigante se ha despertado” y que será una gran potencia económica mundial. El PNB se ha cuadruplicado desde 1979, el nivel de vida medio ha aumentado extraordinariamente, aunque con desequilibrios sociales y espaciales, a favor de las minorías más educadas y emprendedoras, de las ciudades y áreas costeras. China presiona para entrar en la WTO (Organización Mundial de Comercio) y el GATT, para abrirse a la conquista de los mercados mundiales. Por contra, pese a tales progresos, la represión es continua, en los planos político e intelectual, como lo demuestra la dura condena en 1995 del principal disidente chino, Wei Jingsheng. Pero para amplios sectores de la población el posibilismo moderado y gradual del gobierno actual se considera mejor que la revolución política de Gorbachev que llevó a la desaparición de la URSS, los conflictos armados, la miseria generalizada y el surgimiento de la mafia rusa. Ese modelo soviético es el espejo negativo en el que se miran con horror.
Finalmente, reproducimos aquí un breve texto de Molinero, su conclusión de que China es un espacio y una sociedad en desarrollo.
«Hemos presentado la historia reciente de un país pobre, que está luchando denonadamente por salir de su penuria. Esa lucha planteada desde 1949 es lo que se ha llamado la “vía china” hacia el desarrollo. Un camino no tan recto como, en principio, pudiera pensarse, pues los cambios de rumbo han sido una constante en la política china. Unos cambios que han oscilado entre la ortodoxia ideológica y el pragmatismo. Ni que decir tiene que aquélla se ha opuesto frecuentemente a éste; en la actualidad, el realismo y la eficiencia económica parecen ser los vencedores. En efecto, un país con 330 dólares de PNB per cápita (en 1988) es un país muy pobre. Ciertamente, esta pobreza se ve corregida por un extraordinario nivel de servicios (guarderías, escuelas, dispensarios, hospitales, comedores colectivos, centros profesionales y recreativos, fondos de bienestar social...) disfrutados por toda la población. Es algo realmente inusual entre los países tercermundistas e, incluso, entre los desarrollados; por ello, resulta tanto más elogiable cuanto afecta a un ingente conjunto demográfico. Han sido precisamente las enormes inversiones demográficas exigidas por esta masa poblacional las que han llevado a los dirigentes chinos a adoptar un estricto, incisivo y eficaz control de la natalidad. Pero la caída del crecimiento demográfico hasta niveles del 1,3% anual (aunque con un ligero aumento en los últimos años) no ha sido suficiente para garantizar el desarrollo. La política económica posmaoísta se ha puesto como objetivo las cuatro modernizaciones: agricultura, industria, ciencia y tecnología, y defensa. ¿Será la sociedad china capaz de conseguirlo? En principio, las reformas de Deng Xiaoping se apartan de la vía ortodoxa. Esta reforma parece que ha insuflado un nuevo entusiasmo a las estancadas estructuras socialistas que sucedieron a la revolución cultural. La sociedad china necesitaba un revulsivo, que Deng Xiaoping y los nuevos dirigentes le han proporcionado. La consecuencia inmediata ha sido la explosión productiva en la agricultura y en la industria ligera durante los últimos años, si bien se ha acompañado de un avance espectacular de la inflación y un aumento de las desigualdades sociales. La vía china ha necesitado, para retomar un nuevo impulso, la concesión de estímulos individuales, aunque se aparten de la ortodoxia. El proceso reformista de la década de los ochenta ha supuesto, pues, una ruptura con el pasado, que ha estimulado la economía y ha incrementado el nivel de vida, y que se ha saldado con todos los desajustes propios de una etapa de transición. Ha sido precisamente el miedo al caos lo que ha provocado la reacción de los políticos conservadores, que han logrado frenar el proceso aperturista mediante la brutal represión de la Primavera de Pekín, de junio de 1989. La inestabilidad política que ha demostrado ha provocado una retención de las inversiones extranjeras, que aún eran escasas, y ha cortado drásticamente el fuerte desarrollo económico de la pasada década: desarrollo que, con todos sus problemas, ha de reanudar más adelante, porque cuenta con un valiosísimo capital humano.
Entre tanto, China, uno de los focos humanos más densos del mundo asiático, continúa siendo un país rural, con una inmensa población en el campo, con bajos niveles de productividad por persona, aunque los rendimientos por unidad de superficie sean altos. Las áreas rurales poseen un capital de extraordinarias potencialidades, pero que a, la larga, tendrá que trasvasarse hacia otros sectores económicos, pues, en caso contrario, China habría agotado ya su modelo de desarrollo. Por ello todavía le esperan profundos cambios a la sociedad china; posiblemente cambios lentos, pero inexorables. Porque China se orientará hacia una dinamización económica que le permita eliminar las diferencias entre el campo y la ciudad, no por una industrialización de los medios rurales, sino por una industrialización y urbanización clásicas, con el éxodo rural consecuente, si bien matizado por un fuerte desarrollo periurbano. Pero esto exige enormes inversiones, de las que ahora no dispone.
No, obstante, el pueblo chino cuenta con vigor y estímulos suficientes para ir más lejos en las transformaciones socio-espaciales».


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ANUARIOS:
El País, El Mundo, El Estado del Mundo-Akal.
OCDE. Foreign Trade by Commodities. 1993. 5 vols. Una completa información estadística por países y productos, pero sólo en cuanto al comercio con los países de la OCDE.
Informes sobre el Desarrollo Mundial. Banco Mundial.

REVISTAS
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“Avenç”.
“Cambridge Journal of Economics”.
“The Columbia Journal of World Business”, Columbia University.
“Economic Development and Cultural Change”, University of Chicago.
“Economic Policy. A European Forum”, Cambridge University Press.
“Economica”, London School of Economics.
“International Business Week”.
“Journal of International Business Studies”, University of Western Ontario.
“Journal of Political Economy”, University of Chicago.
“National Geographic”.
“Oxford Economic Papers”.
“The Quarterly Journal of Economics”.
“Research in Asian Economic Studies”. Editada por M. Dutta, Departamento de Economía de la Rutgers University. 5 números publicados hasta 1994.

“Southern Economic Journal”.

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