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martes, 3 de enero de 2017

Geografía de China. Introducción.

CHINA: GEOGRAFÍA FÍSICA, HUMANA Y ECONÓMICA. GEOPOLÍTICA.
*Esta entrada incluye el índice y la introducción histórico-politica hasta 1995-1996, y otras cuatro entradas abordan la Geografia Física, Humana, Económica y Geopolítica. Hay además varias entradas, actualizadas hasta el presente, en el epígrafe "Actual 7. China".

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ÍNDICE:
PRÓLOGO.
INTRODUCCIÓN.
INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-POLÍTICA.

I. GEOGRAFÍA FÍSICA:
1. EL RELIEVE.
2. LA HIDROGRAFÍA.
3. EL CLIMA: LAS GRANDES ZONAS CLIMÁTICAS.
4. EL PAISAJE: SUELOS, FLORA, FAUNA, LA ACCIÓN HUMANA.

II. GEOGRAFÍA HUMANA:
1. LA POBLACIÓN: 1.200 MILLONES DE HABITANTES.
1.1. ESTRUCTURA Y EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA. LAS POLÍTICAS
DEMOGRÁFICAS.
1.2. LA POLÍTICA Y LA SITUACIÓN DEMOGRÁFICA ACTUAL.
1.3. EL DESEQUILIBRIO REGIONAL.
LAS REGIONES:
NORDESTE. NORTE. NOROESTE. ESTE. CENTRO. SUROESTE. SUR. CIUDADES AUTÓNOMAS.
1.4. CLASES SOCIALES: EL CAMPESINADO, LA CLASE OBRERA, LA BUROCRACIA, LOS PROFESIONALES, EL EMPRESARIADO.
1.5. CALIDAD DE VIDA: SANIDAD, CONTAMINACIÓN, EDUCACIÓN, CULTURA, LA TRAGEDIA DE LOS HUÉRFANOS CHINOS…
1.6. LAS RELIGIONES.
1.7. LAS ETNIAS.
1.8. LOS IDIOMAS.
1.9. LA FORMA DE GOBIERNO. LA ADMINISTRACIÓN.
2. LOS FENÓMENOS RURAL Y URBANO: EL TRANSVASE DE POBLACIÓN DEL CAMPO A LA CIUDAD. LOS PROBLEMAS URBANOS.
3. LA SOCIEDAD EN TRANSFORMACIÓN: EL CAMBIO DE MENTALIDAD DEL COMUNISMO AL CAPITALISMO, DE LO COLECTIVO A LO PRIVADO. LA ADAPTACIÓN DE LA FAMILIA. LA DESINTEGRACIÓN DEL ESTADO.

III. GEOGRAFÍA ECONÓMICA:
INTRODUCCIÓN. LAS TEORÍAS DEL SUBDESARROLLO CHINO.
0. LA POLÍTICA ECONÓMICA:
0.1. 1950-1979: HACIA EL COMUNISMO.
0.2. 1979-1995: HACIA EL CAPITALISMO.
1. LAS ACTIVIDADES AGRARIAS:
1.1. AGRICULTURA.
1.2. EXPLOTACIÓN FORESTAL.
1.3. GANADERÍA.
1.4. PESCA.
2. LAS ACTIVIDADES INDUSTRIALES:
2.1. MINERÍA.
2.2. ENERGÍA.
2.3. INDUSTRIA.
2.4. CONSTRUCCIÓN.
3. LAS ACTIVIDADES DE SERVICIOS:
3.1. COMERCIO INTERIOR. RESTAURANTES. TURISMO. REPARACIONES.
3.2. TRANSPORTES Y COMUNICACIONES.
3.3. ADMINISTRACIÓN.
3.4. FINANZAS, SEGUROS, SERVICIOS A LAS EMPRESAS.
3.5. LA INFORMACIÓN Y LAS TELECOMUNICACIONES. PRENSA, RADIO, TELEVISIÓN.
4. LAS RELACIONES ECONÓMICAS CON EL EXTERIOR:
4.1. INVERSIÓN EXTRANJERA.
4.2. COMERCIO EXTERIOR.
4.3. LAS RELACIONES ECONÓMICAS CON HONG KONG, TAIWÁN, JAPÓN, EE.UU., ASEAN, ESPAÑA. INVERSIONES Y COMERCIO EXTERIOR.
4.4. LA INTERNACIONALIZACIÓN DE LA ECONOMÍA.

IV. GEOPOLÍTICA.
1. LA EXPANSIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CHINA ACTUAL:
1.1. LA ACTUALIDAD (HASTA 1996).
1.2. LAS REIVINDICACIONES SOBRE TAIWÁN, HONG KONG, MACAO Y EL MAR DEL SUR DE CHINA.
1.3. LA COMPETENCIA ECONÓMICA ENTRE CHINA E INDIA.

CONCLUSIONES POLÍTICAS Y SOCIOECONóMICAS: EL RETO DE  CHINA AL MUNDO COMO EL GIGANTE QUE SE HA DESPERTADO.
BIBLIOGRAFÍA.
ÍNDICE DE MAPAS, GRÁFICOS Y ESTADÍSTICAS.

PRÓLOGO.
Hacer un sólido estudio sobre China es una tarea difícil puesto que la información es muy cuantiosa y crece de día en día, al albur del voraz crecimiento económico de China y de su correspondiente aumento de importancia en el concierto de las naciones. El interés sobre China no es reciente pero últimamente ha tomado un cariz vertiginoso. Los sinólogos y las publicaciones sobre China están de moda, se multiplican las cátedras de lengua china en Occidente, conocemos ahora mucho mejor su literatura mientras que su cine se está convirtiendo en objeto cultural de consumo masivo, empresarios de todo el mundo acuden allí a invertir y producir, comprar y vender, los turistas extranjeros invaden sus ciudades y monumentos, así como los turistas chinos comienzan a conocer el resto del planeta. El mundo asiste al resurgimiento de China como una de las mayores potencias mundiales y se interroga sobre si el cambio económico traerá pronto o tarde el cambio político, sobre si sus apetencias de hegemonía en Asia harán de China un formidable adversario ante el deberá armarse el resto del mundo... Y nada más comenzar a contestar estas preguntas nos asombramos ante la magnitud de las cifras.
En 1996 China es una nación de más de 1.200 millones de habitantes, que seguramente tendrá entre 1.400 y 1.500 antes del año 2020, por lo que cuenta con la quinta parte de la Humanidad, y avanza en la economía y el comercio internacionales, siendo el primer o uno de los primeros productores de un sinfín de bienes. Todo en ella parece inabarcable, en continuo cambio estadístico.
He incluido numerosas opiniones de investigadores, a menudo contradictorias, para que iluminen las múltiples facetas de los problemas. Reduzco las explicaciones históricas, que alejarían demasiado este trabajo del tema geográfico, pero merece la pena apuntar algunas fuentes que expliquen los antecedentes más inmediatos de la situación actual. Las convulsiones políticas del siglo  XX en China, así como la situación social, están trazadas con mano maestra por Dubarbier [1967]. Snow [1961] ha explicado de modo prolijo y apasionante las mejoras y los problemas del periodo revolucionario comunista anterior a 1960.

INTRODUCCIÓN.
Pretendo aquí exponer unas consideraciones generales sobre China. Tiene una extensión de 9.600.000 km² (tercer Estado mundial en superficie), con unos 1.200 millones de habitantes en 1994, más del 25% de la población mundial.
Su régimen político es el comunista, del que es uno de los últimos representantes tras la caída del Bloque del Este. Hoy sólo se autodenominan comunistas los regímenes de China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y Cuba.
Su régimen económico es doble: comunista y capitalista. La economía comunista subsiste en numerosas empresas estatales protegidas y reglamentadas, pero la economía capitalista está liquidando vorazmente el espacio de la anterior y hoy es con mucho la más importante en todos los indicadores de producción, empleo, exportaciones, etc.
Característica básica de su población y de su economía es la desigualdad territorial, con una gran concentración de la población y la riqueza en la parte Este del país, cerca de la costa del Pacífico y en las cuencas fluviales. Por ello hay marcados contrastes y desequilibrios en el nivel de vida, en contra de las zonas del interior, más al Oeste. La urbanización es un fenómeno relativamente reciente en un país que siempre ha sido una civilización rural, volcada al continente y los ríos. Actualmente hay apenas un 25% de la población total residiendo en las ciudades. El crecimiento de la población está ralentizándose con notorio éxito y se estabilizará aparentemente sobre los 1.400 o 1.500 millones de habitantes.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-POLÍTICA.
Para comprender la situación geopolítica actual, así como para anudar los datos políticos tal vez demasiado dispersos de los apartados posteriores hay que hacer una breve exposición de la política china desde 1949.
El establecimiento de la República Popular de China en 1949 marcó un momento crucial de la historia moderna de China. Tras un siglo en que padeció graves conflictos y desintegración interna, por lo común provocados y agravados por agresores externos, China se hallaba gobernada por dirigentes que tenían una visión clara de la sociedad que deseaban crear. Independientemente de los excesos y fracasos posteriores a 1949, sin olvidar la represión sistemática de gran parte de la población, han de reconocerse logros fundamentales y es que la experiencia moderna de China no debe juzgarse en contraste con los avances contemporáneos de sus vecinos de Asia Oriental (el asombroso éxito económico de Japón, Corea del Sur y Taiwán ante el estancamiento chino), sino en contraste con su propio pasado.
La conquista de Beijing el 31 de enero de 1949 fue seguida por la pronta caída del resto del país, de modo que el 1 de octubre del mismo año se proclamó la República Popular de China y comenzó de inmediato la implantación del comunismo.
Una de las máximas preocupaciones del nuevo régimen fue la economía, especialmente el aumento de la producción agrícola y la creación de una sólida base industrial. El logro de tales objetivos dominó el transcurrir de la política interior. A principios del decenio de los 50, China siguió de cerca el modelo soviético de planificación económica dirigida, tras la firma el 14 de febrero de 1950 por Mao y Stalin del tratado de “Amistad Eterna”. Muy importante fue la ley de reforma agraria de 28 de junio de 1950 que aseguró una base sólida al PCCh en el campo.
En diciembre de 1951 comenzó la primera campaña de movilización ideológica, de los “Tres Contras” (contra la corrupción, el despilfarro y la burocracia), seguida en marzo de 1952 por la de los “Cinco Contras” (que ampliaba el campo de la represión comunista).
La primera gran purga de los moderados (partidarios de la propiedad agraria privada) se realizó en 1954, mientras los intelectuales eran llamados al orden en el I Congreso Nacional del Pueblo, que aprobó una nueva Constitución, al tiempo que Mao era promovido a la presidencia de la República.
En sus relaciones exteriores, el nuevo régimen comunista rápidamente se estableció en el escenario mundial, aunque no dispuso del inmediato reconocimiento de Estados Unidos y fue excluido de las Naciones Unidas (en beneficio de la China nacionalista, reducida a Taiwán en 1949). La guerra de Corea fue la primera prueba de la potencia militar china, en lucha con los EE.UU. y acabó con una derrota parcial, aceptada en el armisticio de 27 de julio de 1953.
China desempeñó ya un importante papel en la Conferencia de Ginebra sobre Indochina en 1954 y en la Conferencia de Estados No-Alineados de Bandung en 1955. Durante este periodo inicial China mantuvo estrechas relaciones con la URSS, recibiendo la ayuda de numerosos expertos y préstamos de capital y bienes de equipo.
En 1956 se nacionalizaron las empresas comerciales e industriales y el 2 de mayo (fue reafirmada en el VIII Congreso del PCCh, en septiembre), se lanzó la breve campaña aperturista de las “Cien Flores”, en la que los reformistas cayeron en la trampa de mostrarse públicamente y Mao los depuró en masa a finales de 1957, preparando el siguiente paso en sus designios. Aunque el I Plan Quinquenal alcanzó cierto éxito, Mao Zedong había perdido la confianza en el planteamiento gradual de planificadores y técnicos, y en cambio intentó movilizar las energías revolucionarias de la población china.
El “Gran Paso Adelante” se inició a principios de 1958, y supuso la creación de inmensas comunas rurales y asociaciones urbanas encargadas de la organización de la producción. No obstante, muchos de los proyectos (como la construcción de hornos familiares para la producción de hierro y acero) resultaban sencillamente irrealizables, y el Gran Paso Adelante fue abandonado a principios de 1961 (después de morir 13 millones de personas por las hambrunas y las catástrofes naturales, según las propias estadísticas oficiales), tras las críticas que comenzaron el mismo año 1959.
Mao abandonó la presidencia de la República, en la que le sustituyó en abril de 1959 su aparente partidario Liu Shaoqi, pero que pronto se reveló como un dirigente moderado que se opuso al radicalismo de Mao. El moderado ministro de defensa Peng Dehuai (que poco antes, en marzo, había reprimido la sublevación tibetana) fue depuesto en agosto por sus críticas a las reformas demasiado radicales y a la creación de comunas. Su sustituto, Lin Biao, extendió en los años siguientes su poder sobre los sectores más radicales.
La relación con la URSS se oscureció a finales de los años 50 por las disputas fronterizas sobre la delimitación de territorios, así como por las diferencias ideológicas, en un proceso que comenzó tras la muerte de Stalin en 1953. La ruptura se concretó en julio de 1960 con la salida de los técnicos soviéticos y se visualizó en octubre de 1961 con el abandono por Zhu Enlai del XXII Congreso del PCUS en Moscú y su apoyo a Albania.
En 1964 China se convirtió en potencia nuclear y el mismo año Mao publicó su Libro Rojo, la base ideológica para su siguiente operación política, anunciada por Zhu Enlai en 1966, cuando el Comité Central fijo los “16 Puntos”: la misión era liberar las energías revolucionarias del pueblo chino con la “Gran Revolución Cultural Proletaria” (su fase más radical ocurrió entre el otoño de 1965 y abril de 1969), una revolución permanente que intentaba evitar el restablecimiento de los intereses creados, del arribismo y de la arrogancia burocrática tanto en el Partido como en el Estado.
Para establecer una alianza segura en su lucha por mantener el pleno poder Mao auspició a la Banda de los Cuatro (la esposa de Mao, la radical Jiang Qing, aspirante a sucederle en una especie de monarquía socialista, más Wang Hongwen, Zhang Chunqiao y Yao Wenyuan) y se alió con el grupo de Lin Biao y Chen Pota, que controlaba al ejército y a los jóvenes guardias rojos, para atacar a los moderados, encabezados por Liu Shaoqi. La Guardia Roja aplastó en 1967 toda oposición a la política oficial y estableció comités revolucionarios, integrados por jóvenes fanáticos. Se cerraron los colegios y universidades, y los alumnos y profesores fueron obligados a trabajar en el campo, los cuarteles fueron asaltados y los oficiales vejados (lo que a la larga privó a Lin Biao de muchos apoyos). En Wuhan, del 19 al 22 de julio de 1967, los militares se rebelaron ante estos excesos pero pronto fueron aniquilados.
Xiaoping diría después de esta época: «La ideología triunfó temporalmente sobre el mérito y la capacidad». El país cayó profundamente en el caos y la miseria, por lo que el ejército recibió autorización para disparar a los manifestantes radicales e intervino por fin a principios de 1968, con un largo enfrentamiento lleno de altibajos sobre quien ganaba en cada momento. Al mismo tiempo se produjo un entendimiento en la cúpula del poder entre los distintos grupos: fueron depurados en octubre de 1968 los moderados Liu Shaoqi y Deng Xiaoping, pero a cambio los guardias rojos fueron definitivamente expulsados de muchos de los puestos que habían ocupado a la fuerza en la administración, a veces con sangrientos enfrentamientos con los militares, aunque la fuerza de la Guardia Roja siguió siendo muy importante en el campo.
En 1969 el IX Congreso del PCCh designó como sucesor de Mao a Lin Biao, jefe a la vez del Ejército y de los Guardias Rojos. Por entonces comenzó su enfrentamiento con Zhu Enlai, que se había moderado al ver los catastróficos efectos de la Revolución Cultural y que fue alentado por Mao para compensar el acaparamiento del poder por Lin Biao, quien finalmente, en septiembre de 1971, pretendió liquidar a todos sus oponentes y al mismo Mao en un golpe de Estado apoyado por los guardias rojos y algunos militares (sobre todo en la Marina de Shanghai y Tianjin), contando con el beneplácito ruso, pero Lin Biao fracasó y al huir en avión a la URSS fue derribado sobre Mongolia y resultó muerto. Desde este momento la Revolución Cultural fue diluyéndose rápidamente, aunque sin declararse oficialmente su fin, hasta acabar en definitiva con la muerte de Mao en 1976.
China mantuvo una política exterior bastante moderada en este periodo, con el paréntesis de la guerra con India en 1962, y sólo dio un tibio apoyo a Vietnam del Norte durante la guerra en los años 60, y desde 1972 se realineó (de hecho) con Occidente, tras la visita secreta de Kissinger en julio de 1971, fraguada por Zhu Enlai, que daba a China el reconocimiento internacional y le permitía sustituir el 25 de octubre a Taiwán como miembro de la ONU y miembro permanente del Consejo de Seguridad. Le siguió la decisiva visita de presidente norteamericano Nixon, con el que se firmó el acuerdo de Shanghai de 1972, en el que se reconocían los derechos chinos a la reunificación con Taiwán aunque se renunciaba al uso de la fuerza para conseguirla.
El enemigo más cercano y peligroso era la URSS, con la que menudeaban los pequeños enfrentamientos militares y a esta necesidad geopolítica se subordinaron las diferencias ideológicas. Mao sufrió en 1972 una grave apoplejía y el poder pasó progresivamente a Zhu Enlai, como tácito nuevo jefe de los moderados, en lucha soterrada con la Banda de los Cuatro.
En agosto Xiaoping fue rehabilitado, al tiempo que Mao y la Banda de los Cuatro todavía conseguían lanzar una campaña contra el pensamiento ético de Confucio. Xiaoping teorizó ante la ONU (10 de abril de 1974) la división en los “Tres Mundos” y el problema del desarrollo, que tanto influjo teórico tuvo en los estudiosos occidentales. En esta época trenzó las nuevas alianzas para subir a la cúspide del poder.
Kissinguer [1996], uno de los mejores conocedores occidentales de la alta política china, opina sobre los líderes chinos de este periodo que: «Mao era el visionario, el revolucionario implacable, despiadado y a veces terrible; Zhou era el administrador elegante, encantador y brillante, y Deng era el reformador, de convicciones elementales. Los tres reflejaban una tradición común de análisis minucioso y compartían la experiencia de un país antiguo, con un instinto especial para distinguir entre lo permanente y lo circunstancial.»
En enero de 1975 se celebró el IV Congreso Nacional del Pueblo, en el que se aprobó una nueva constitución y se adoptó el programa de las Cuatro Modernizaciones (sólo aplicado a partir de 1978), impulsado por Zhu Enlai y teorizado, a su sombra, por Deng Xiaoping, que fue rehabilitado más claramente y ascendido al tercer puesto del régimen, como viceprimer ministro.
La muerte de Zhu, el 8 de enero de 1976, provocó en el mismo mes de 1976 una masiva petición de liberalización del régimen, con manifestaciones de miles de estudiantes, especialmente las celebradas en la plaza de Tiananmen (abril), como precedente de las de 1989. Los radicales (restos de los antiguos guardias rojos) salieron a la calle para oponerse violentamente y durante unas semanas el caos volvió. Las manifestaciones fueron reprimidas con dureza por el ejército y Deng Xiaoping, que se había mostrado partidario del diálogo con los estudiantes, fue destituido de su cargo de viceprimer ministro y de todas sus funciones el 7 de abril y Hua Guofeng fue nombrado primer ministro, como firme partidario de la mano dura, que preconizaban el mismo Mao y los miembros de Banda de los Cuatro. La victoria radical parecía completa.
Mao Zedong murió el 9 de septiembre de 1976 y se produjo la casi inmediata (el 6 de octubre, al volver de la ceremonia de los funerales) detención de la Banda de los Cuatro, que pretendían eliminar a todos sus adversarios mediante la reinstauración de la Revolución Cultural, por lo que Hua Guofeng tuvo que eliminarlos para conservar el poder, quedándose sin aliados para mantenerlo en el futuro. Por de pronto el 7 de octubre sus partidarios y los moderados le eligieron presidente del Comité Central y de la Comisión Militar, pero su base de apoyo era débil. En 1977 el proceso de moderación siguió con la rehabilitación de Deng Xiaoping como vice-primer ministro y vicepresidente del PCCh.
Xiaoping estaba apoyado por los generales de la época de la “larga Marcha”, en la que fue un héroe, y por los jóvenes oficiales del ejército y los cuadros provinciales del Partido. Como nueva figura dominante, se dispuso a realizar su programa teórico, largamente estudiado. Introdujo un importante cambio en la política económica. Se establecieron incentivos y se fomentó el comercio exterior y la inversión extranjera. Pero la nueva dirección económica vino acompañada de una fuerte presión popular en demanda de mayor libertad política, que comenzó en noviembre de 1978 con la aparición de los primeros carteles en el “muro de la democracia”, en Beijing. En 1979 se produjo la primera represión violenta del movimiento democrático, con detenciones de disidentes y prohibición de los carteles (dazibao), al tiempo que aparecían las primeras empresas extranjeras en las zonas especiales creadas en julio y se liberalizaban los precios de los productos de primera necesidad.
La política exterior en este periodo estuvo marcada por el conflicto con la URSS (se repitieron los choques militares en la frontera), Vietnam (con la que, desde el 17 de febrero al 16 de marzo de 1979, hubo una guerra, comenzada por una invasión del norte de Vietnam, que acabó en una clara derrota china y la retirada, tras sufrir graves pérdidas humanas, pero sin consecuencias territoriales) y Camboya (en la que China apoyó a los khmer rojos en contra del gobierno impuesto por Vietnam). En cambio, con Occidente las relaciones siguieron mejorando.
En 1980 los aliados de Xiaoping, los reformistas Zhao Ziyang y Hu Yaobang, ingresaron en el Comité Permanente del Politburó, del que fueron excluidos los aliados del conservador Hua Guofeng, al tiempo que se procesó a la Banda de los Cuatro (la viuda de Mao se suicidaría en la cárcel en 1991).
En septiembre Guofeng fue sustituido como viceprimer ministro por Ziyang, quedándole la presidencia en el partido, hasta un nuevo descenso en el escalafón del PCCh en junio de 1981, hasta el cargo de vicepresidente, sustituido por Hu Yaobang. En 1982 Guofeng fue finalmente destituido del Politburó.
Los efectos políticos y sociológicos de la reforma movieron a Deng a lanzar en 1983 una breve (e ineficaz) campaña contra la “polución espiritual” de Occidente. Li Xiannian es elegido presidente de China en 1983. En 1984 China y Gran Bretaña pactaron la restitución de Hong Kong en 1997 y en diciembre fueron suprimidas las comunas populares, subsumidas en los distritos. En 1986 China y Taiwán comenzaron la normalización de sus relaciones. En el mismo año 1986, en diciembre, estallaron manifestaciones estudiantiles a favor de la democracia, primero en Hefei y luego en otros 160 campus universitarios, que culminaron el 20 de diciembre en Shanghai con una manifestación de 70.000 estudiantes. Como consecuencia, el excesivamente reformista Hu Yaobang fue destituido de la secretaría general en enero de 1987, tras unas contramanifestaciones de estudiantes antidemócratas y le sustituyó el primer ministro Zhao Ziyang, el cual quedó convertido en el presunto sucesor de Deng tras la renuncia de este en noviembre de 1987 a todos sus cargos en el Comité Central y el Politburó, quedándose sólo con sus puestos en las comisiones militares estatal y del Partido.
La situación continuaba radicalizándose y en septiembre de 1988 el Comité Central, tras un duro debate, decidió rechazar la línea de “más democracia y más mercado”, decidiendo la línea de “volver al orden”, de los más moderados, representados por el nuevo primer ministro, Li Peng, y se acordó un control drástico de precios y una fuerte limitación del crédito, para reducir la inflación que soliviantaba a las masas urbanas. Pero estas medidas económicas no funcionaron y la presión social creció.
En 1989, el año de la gran crisis, primero aconteció el 15 de abril la muerte del reformista Hu Yaobang, seguida de una enorme manifestación estudiantil (los estudiantes radicales habían desaparecido por fin) en señal de duelo, que sirvió para que los reformistas cobraran conciencia de su poder.
La profunda corrupción del Partido y la alta inflación en las ciudades, junto al acicate de la visita de Gorbachov y las primeras noticias de la revolución en el Este de Europa, favorecieron la formación de una coalición tácita entre estudiantes, obreros, profesionales y empresarios. Las demandas eran la democratización, una estructura federal que solucionara los problemas de las nacionalidades y una política económica y social más justa.
En mayo recomenzaron las manifestaciones, que se extendieron por las principales ciudades. Los días 17, 20 y 23 de mayo se concentraron en la plaza de Tiananmen hasta un millón de personas, mientras que miles de estudiantes comenzaron una huelga de hambre, en los días que Gorbachov visitaba Beijing e intentaba convencer a Deng para que abriera el régimen.
Ziyang y Qili estaban de acuerdo en democratizar el régimen y en satisfacer las demandas nacionales de las minorías. Sus partidarios consiguieron los suficientes votos en el Comité Central para impedir una decisión de represión, pero entonces actuó el Comité Militar del PCCh (presidido por Deng), el cual, asustado por las consecuencias de pérdida de poder del partido que conllevaba la protesta de la Primavera, declaró la ley marcial. Las manifestaciones continuaron y Li Peng ordenó llevar tropas a Beijing y comenzar la represión militar. El 3 de junio los tanques entraron en la capital y en la madrugada del 4 de junio asaltaron la plaza de Tiananmen, lo que provocó más de un millar de muertos y el aplastamiento de la protesta.
El 21 y el 22 de junio fueron fusilados varios detenidos, como “contrarrevolucionarios”. El 23-24 de junio Zhao Ziyang fue cesado de todos sus cargos y reemplazado como secretario del PCCh por el moderado Jiang Zemin, que también ocupó poco después la presidencia de la República y la jefatura de la Comisión Central Militar, convirtiéndose en el sucesor in pectore de Deng. Occidente respondió con sanciones económicas, pero en general con moderación. Finalmente, el apoyo chino a Occidente en la guerra del Golfo le facilitó que se levantaran posteriormente las sanciones, al tiempo que se dedicaba a extender su influencia por Asia y en especial con la ASEAN.
El 11 de enero de 1990 fue levantada la ley marcial en Beijing y en febrero Deng dimitió de sus cargos militares. En mayo-junio casi todos los manifestantes detenidos el año anterior fueron liberados. Los juicios a los dirigentes de la protesta de Tiananmen se celebraron en 1991, con penas bastante leves. El mismo Ziyang aún no ha sido siquiera procesado y Deng parece que le reserva como una solución de emergencia aceptable para los reformistas y los demócratas por si estalla una revolución en el inmediato futuro. La reforma económica ha proseguido e incluso se ha profundizado en estos años: la Constitución de 1993 asume la “economía socialista de mercado”.
Deng (con 92 años en 1996 y ya gravemente enfermo) propugnó durante estos años un equilibrio en todos los órganos del poder entre los dos grupos del Partido, el de moderados-reformistas, al que representaban el secretario general Jiang Zemin, el viceprimer ministro Zhu Rongji (que a sus “sólo” 65 años era el verdadero delfín a largo plazo de Deng y del régimen), Hu Qili, Rui Xingwen y Yan Mingfu (los tres fueron rehabilitados en 1993 tras ser cesados en 1989), y el de los intransigentes, del que era líder el primer ministro Li Peng, que se mantuvo después en el poder porque hizo el trabajo sucio de la represión de Tiananmen y cuenta con el apoyo de los viejos generales comunistas, que ocupaban la cúpula militar y ostentaban cargos tan importantes como el jefe del Estado Mayor, Yang Shangkun (de 88 años) y el viceje de este, Wang Zhen (de 83 años).

Los disidentes más célebres, Wei Jingsheng, Chen Ziming, Wang Funtao, como varios miles de manifestantes, sufrieron las consecuencias legales de la Primavera de 1989, con penas apenas moderadas por la presión internacional. El movimiento democrático fue descabezado por muchos años, porque la prioridad fue el enriquecimiento de la población, que vive en su mayoría con frialdad la posibilidad de prescindir del reciente y extraordinario desarrollo económico a cambio de mayores libertades políticas. El ejemplo del hundimiento soviético está actuando como un muy eficaz moderador de las inquietudes democráticas. Y nada parece indicar que vaya a cambiar a corto plazo, salvo que haya una crisis económica que arroje a las masas a las protestas sociales en la calle.

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