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lunes, 2 de enero de 2017

Geografía Urbana. Un resumen.

APUNTES GEOGRAFIA URBANA. RESUMEN.

1. CIUDAD Y TERRITORIO: IDEAS BÁSICAS.
1.1. LAS CIUDADES Y EL TERRITORIO.
Relación entre ciudad y territorio.

1.2. EL CONCEPTO DE SISTEMA: APLICACIÓN A LAS CIUDADES DEL TERRITORIO.
El sistema urbano. La ciudad como un "sistema intraurbano" que constituye un elemento del "sistema interurbano" (conjunto de ciudades que se relacionan entre sí).

1.3. LA URBANIZACIÓN DEL TERRITORIO.
Los factores de la urbanización.
Demográficos, económicos, políticos, físicos, de dimensión del territorio, infraestructuras.

2. TEORÍAS DE ASENTAMIENTOS.
2.1. LA TEORÍA DE LOS LUGARES CENTRALES.
Christaller y Lösch: teorías explicativas de los lugares centrales, leyes para preveer la distribución, número y tamaño de los asentamientos urbanos en el espacio.

La teoría de Christaller.
Sistema urbano regular en el sureste de Alemania (1933). Método deductivo. Factores de causalidad económica: la relación de la distancia con el encarecimiento de los productos. Espacio urbano isotrópico.

La teoría y los conceptos básicos de Christaller.
Conceptos básicos: centralidad, lugar central, isotropía, alcance, umbral, área de mercado, área de influencia, distribución espacial de los núcleos. 
Ciudad se define por su función: ser "lugar central", centro abastecedor de bienes y servicios a la población existente en el núcleo y en la región por él organizada.
Centralidad: grado en que una ciudad sirve a su área circundante, y puede ser medida a través de los bienes y servicios ofrecidos.
Lugares centrales son los núcleos de población que ofrecen bienes y servicios especializados en un área mucho más amplia que la propia de la ciudad, creando un espacio isomórfico, con una red urbana jerárquica y geométricamente regular, como un entramado geométrico de hexágonos en serie.
Jerarquía de lugares centrales, en la que los centros más grandes son los que ofrecen bienes y servicios más especializados.
No existe una gradación progresiva entre unos centros y otros, sino que aparecen «escalones» que separan categorías distintas.
La población de cada centro es proporcional al número de funciones centrales que éste posee. Regla rango-tamaño.
El alcance máximo define el límite externo de ventas para cualquier tipo de bien o servicio central. Es la distancia máxima en la que se puede producir un intercambio de unos bienes y servicios de un lugar central.
El umbral es el número mínimo necesario de demandantes para permitir cubrir los costos básicos de la oferta de un bien o servicio concreto
El área de mercado es el círculo conformado por los radios de los alcances máximos. Las áreas de mercado son diferentes para los distintos bienes y servicios. Se equipara al concepto de área de influencia.
El espacio es isotrópico: una región llana, de fertilidad uniforme, de recursos naturales uniformemente repartidos, con una población distribuida igual y del mismo poder adquisitivo, con una red de transporte semejante en todas las direcciones.

La relación entre los lugares de niveles distintos.
La relación entre el lugar central de nivel superior con los centros del nivel inmediatamente inferior se rige, según Christaller, por tres principios de organización:
El principio de mercado. k=3.
El principio del transporte. k=4.
El principio político-administrativo. k=7.

La teoría de Lösch.
Tesis del lugar central ideal, la metrópoli del espacio económico, en el que estarían asentadas todas las actividades centrales. Todo el territorio se organiza alrededor de los núcleos metropolitanos.
Desarrolla una secuencia matemática que incluye varios sistema de tipo k (k = 3, 4, 7, 9, 12, 13, 16, 19, 21, 25, etc). Hay una superposición de zonas. El esquema básico propuesto por Lösch consiste en una serie de hexágonos, con 18 asentamientos en cada hexágono, y un lugar central en donde se ubica una mercancía o servicio central determinado.
El punto central es la metrópoli y a su alrededor se van disponiendo hexágonos de tamaño creciente. Pero no es una disposición geométrica uniforme pues los hexágonos varían en su posición, hay superposiciones, a fin de que en los centros se concentren las actividades. El círculo que rodea a cada lugar central se puede interpretar como dividido en seis sectores de 60º cada uno (6 x 60º = 360º), en el que se dan todas las actividades. Lösch estima que cada sector puede subdividirse en dos partes, una de intensa especialización (rica) y otra de escasa especialización (pobre, por su escasa actividad).

Críticas a la teoría de los lugares centrales.
1) Ambos consideran el espacio como isotrópico, lo que no ocurre en la realidad.
2) No tienen en cuenta los factores administrativos, culturales e históricos, así como el éxodo rural o las novedades técnicas en los servicios que alteran la relación entre los núcleos comerciales.
3) Explican el espacio sin comprender su evolución temporal, que puede registrar muchos hechos o acontecimientos.
4) Focalizan demasiado la organización del territorio en los núcleos proveedores de servicios, el principio de mercado; y no toman en cuenta otras actividades no terciarias.
5) La crítica menos fundamentada es que es una teoría ideal, muy abstracta y poco realista. Esta crítica olvida que toda teoría es siempre una abstracción.

2.2. LA TEORÍA DE BASE ECONÓMICA.
Sombart, Aurousseau, Hoyt, Mathilda y Thompson, Lowry, Dziewonski.
La teoría de base económica pretende explicar y cuantificar la economía de la ciudad. Su tesis principal es la distinción entre las poblaciones urbanas que trabajan para el servicio de la propia ciudad y las poblaciones urbanas que trabajan para el exterior de la ciudad. A fines de los años 30 se utiliza por primera vez el empleo para distinguir entre las actividades básicas y las no básicas, es decir las de exportación y las de servicio interno.
Sombart: las ciudades actúan como importadores de materias primas y exportadores de productos industriales y servicios.
Aurousseau establece una diferencia entre población primaria y secundaria de las ciudades. La primaria trabaja en actividades destinadas afuera de la ciudad. La secundaria es la de actividades de soporte de la primaria.
Hoyt: en el espacio las ciudades se disponen en función de realizar actividades básicas y no básicas. Básicas en el sentido de destinadas a la exportación fuera de la ciudad. No básicas son las que se destinan a la demanda local. Se mide por el coeficiente de localización de actividades, que compara la proporción de población activa de una ciudad en una rama con la que tiene la región.
Índice de Mathilda-Thompson. Estos autores procuran medir el superávit de ocupación en el conjunto de actividades.
En la teoría económica se establece que hay una relación entre el tamaño de la ciudad y el carácter básico o no básico de las actividades. A mayor tamaño más basicidad.
Lowry presenta la teoría del multiplicador económico.
Dziewonski: diferenciación en ciudades comunes y especializadas.

2.3. LA TEORÍA DE LOS CENTROS DE CRECIMIENTO.
El primer concepto es el de dominio: las relaciones humanas se hallan reguladas por la competencia. Clasificación de ciudades según una jerarquía de dominio: dominantes, subdominantes, influyentes, subinfluyentes...
Teoría de los centros o polos de crecimiento. Cada ciudad es un motor de desarrollo de sí misma y de su entorno.
Los efectos de dominación y de desarrollo se ligan a las actividades básicas de los lugares centrales, que se generan de dos modos:
1) Actividades desencadenantes de nuevas actividades externas en el territorio.
2) Actividades dependientes de previas actividades externas.
El crecimiento es jerárquico, creciendo primero los núcleos más altos y difundiendo su crecimiento en los núcleos de niveles inferiores.
Hirchman distingue actividades verticales: 1) "Hacia delante". 2) "hacia atrás",

2.4. LA TEORÍA CENTRO/PERIFERIA.
Centro es el núcleo dominante y la periferia el territorio (y núcleos) dominado. En cuanto a la escala, hay que distinguir entre relaciones externas entre países o regiones, con un dominio de los desarrollados sobre los subdesarrollados, y relaciones internas entre un núcleo central dominante y una periferia perteneciente a su propia región a la que domina y organiza.
Myrdal (1957) establece el principio de causación acumulativa, según el cual las diferencias entre ambos grupos son crecientes, pues los países (y regiones) ricos acumulan su crecimiento a costa del subdesarrollo de los pobres.
Hirchman (1958) insiste en la polarización del crecimiento en los países desarrollados, pero acepta que puede haber una difusión vertical, de modo que haya un desarrollo de los países pobres.
En contra de estas visiones pesimistas, para Reitsma y Kleipenning (1985) está la experiencia reciente del creciente desarrollo de muchos países antaño del Tercer Mundo.
La tesis fundamental que sí se mantiene hoy es que las relaciones son desiguales entre el centro y la periferia.
Para Bailly (1988) la periferia existe en función de su escasa accesibilidad al centro de decisión.
Para Drabakis-Smith (1990) muchos países han abandonado el estado periférico para acceder a un grado intermedio entre centro y periferia.
En las regiones urbanas (una escala inferior, limitada al seno de los sistemas urbanos), se advierte la pervivencia e incluso el agravamiento de las diferencias entre el centro y la periferia, debido a la creciente urbanización.
El centro no necesariamente ha de estar en el centro geográfico del territorio. Los centros pueden serlo en sentido único o múltiple: monocentrismo y policentrismo.
Reynaud presenta una evolución de la relación centro-periferia en etapas:
(a1) Centro dominante-periferia dominada.
(a2) Centro hipertrofiado-periferia deshecha.
Las periferias aisladas.
Las periferias de "ángulos muertos".

3. CIUDAD Y TERRITORIO: LUGARES CENTRALES Y ÁREAS DE INFLUENCIA.
3.1. EL GRADO DE CENTRALIDAD DE LOS ASENTAMIENTOS.
Los asentamientos se organizan en una cierta jerarquía, un grado de centralidad dado por el número y tipología de los bienes y servicios.
Christaller proponía un indicador: el número de teléfonos. Más tarde planteó un catálogo de establecimientos centrales, con 8 funciones económicas y 5 grados.
Bracey (3 funciones) y Smailes (5 funciones), proponen otros catálogos de funciones.
El índice de centralidad de Davies (1966) estima cuantitativamente las funciones, mediante el coeficiente de especialización. C= 100/T , más otras operaciones.

3.2. LA DELIMITACIÓN DE LAS ÁREAS DE INFLUENCIA.
Los métodos empleados para la delimitación del área de influencia pueden clasificarse en dos grandes categorías: analíticos y sintéticos.
Los analíticos: encuesta, indicadores (difusión de la prensa, tráfico telefónico, líneas regulares de pasajeros de autobuses, flujos financieros).
Los sintéticos: modelo de gravedad utilizado por Reilly, Stewart y Zipf. El flujo de personas, bienes, servicios e información entre dos ciudades depende del tamaño de las mismas y de la distancia que las separa, siendo directamente proporcional a la distancia que media entre ellas.
Converse (1938) calcula el punto de ruptura de las áreas de influencia de dos ciudades. Dj = Dij / [1 + raíz (Pi/Pj)]
La teoría de grafos de Dacey y Nystuen, para medir los flujos entre núcleos, emplea diversos indicadores.
1) Dacey, Nystuen: análisis primario de relaciones.
2) Haggett: análisis múltiple de relaciones.

4. LA MORFOLOGÍA DE LAS REDES URBANAS.
4.1. MORFOLOGÍAS TEORÉTICAS.
La malla teórica hexagonal isotrópica de Christaller es hipotética. Se critica que es un modelo isotrópico, cuanto la realidad es anisotrópica.
1) Anisotropía (o distorsión) medioambiental: por la distribución no uniforme de los recursos.
2) Anisotropía (o distorsión) social: por la distribución no uniforme de la población, tecnología, capital...
3)Anisotropía (o distorsión) histórica (o temporal): el espacio evoluciona debido a factores históricos, técnicos, etc.
Procedimientos para evaluar la morfología urbana:
1) Índice de Clark-Evans. Rn= d / 0,5 (N/S)
2) Índice de vecino más próximo (Rn). Es el método más común. Rn: 0 (máxima concentración), 1 (máxima aleatoriedad), 2,15 (distribución regular).
Rn= 2 x d x raíz N/S

4.2. MORFOLOGÍAS DESCRIPTIVAS.
Las formas descriptivas de las redes urbanas son geométricas. Según L. Racionero (1978) pueden distinguirse:
1) Regular: la más eficaz por su armonía.
2) Concentrada: un centro principal y un conjunto vacío.
3) Aglomerada: con un sistema de nubes de núcleos distribuidos por todo el territorio, en grupos amplios. La variante radioconcéntrica une rasgos de aglomerada y concentrada.
4) Aleatoria: dispersa, sin un orden regular.
5) Lineal: a lo largo de una línea.
6) Anular: en forma de anillo.
7) Dentrítica: como espina de pez.

5. LAS RELACIONES EN LOS SISTEMAS URBANOS.
5.1. LA DISTRIBUCIÓN DE TAMAÑOS.
Auerbach: una relación entre orden y tamaño de la población de las ciudades.
Stewart y Zipf constataron empíricamente esta regularidad, diseñando un gráfico de coordenadas y una fórmula: Pn= P1/Rn. Regla rango-tamaño: una relación inversa entre la población y el rango que ocupa la ciudad. Su aplicación obedece a una escala logarítmica, por lo que los primeros rangos son casi aritméticos (con una fuerte pendiente) y los siguientes logarítmicos (casi una recta, con poca diferencia entre los núcleos). Hay irregularidades en la aplicación práctica de este modelo, común en países desarrollados, poco común en casi todos los países subdesarrollados y en los hay una gran distancia entre la ciudad primacial y la que le sigue en rango. El grado de desviación se calcula por la proporción entre el valor teórico y el real. Algunos núcleos pueden ser desproporcionadamente grandes (macrocefalia) o pequeños (microcefalia). Los sistemas son así: macrocefálicos, bicefálicos, tricefálicos, microcefálicos...
El índice de primacía mide el grado de macrocefalia, dividiendo la población de la primera por la población de las cuatro primeras. A resultado más alto, mayor macrocefalia.

5.2. TAMAÑO Y FUNCIÓN.
Se refiere a la relación del tamaño con la función. Núcleos urbanos y rurales. Actividades urbanas son generalmente comerciales o terciarias. A un pequeño aumento de tamaño hay un gran aumento de funciones, pero el aumento de estas es decreciente respecto a los nuevos aumentos de tamaño.

5.3. CLASIFICACIÓN FUNCIONAL.
Clasificación por funciones urbanas.
Las teorías morfológicas establecen la tipología de la ciudad, de acuerdo a descripciones que se basan en las funciones urbanas. Talbot (5), Aurousseau (6), Chabot (6), Sorre (4).
En suma, las ciudades se clasifican a menudo por sus funciones, aunque la mayoría de ellas tienen múltiples funciones:
Ciudad política. Ciudad militar. Ciudad comercial. Ciudad industrial. Ciudad universitaria. Ciudad cultural. Ciudad religiosa. Ciudad de ocio.

Clasificaciones numéricas.
Olsson estudia las principales ciudades de Suecia, clasificándolas por su aportación al PIB en los distintos sectores.
Harris (1943) propone que se determine la función por la composición en población activa por funciones, en relación a la media urbana de todas las ciudades de determinada escala en EE UU, 605 ciudades de más de 10.000 habitantes). 9 tipos de especialización o funciones urbanas, en los que el porcentaje de población activa era variable según el tipo de actividad.

Los criterios arbitrarios.
Los criterios arbitrarios los aplicaron geógrafos suecos, Enquist y Lenguen, en un diagrama triangular.

El criterio de centralidad de Nelson.
El criterio de centralidad se relaciona directamente con la especialización funcional. Cálculo de la media y la desviación típica de las nueve ramas básicas de empleo. El grado de dispersión sirve para clasificar las ciudades especializadas en los diversos sectores económicos.
Este criterio de Nelson le permite distinguir ciudades con cierta especialización funcional, especializadas, muy especializadas, y altamente especializadas. Las 1) de cierta especialización funcional son las que simplemente poseen un porcentaje superior a la media; las 2) especializadas son las que tienen un valor comprendido entre la media y una desviación típica; las 3) muy especializadas son las que tienen un porcentaje igual a la media más dos desviaciones típicas; y las 4) altamente especializadas son las que tienen la media más tres desviaciones típicas.
El método de Nelson fue utilizado por Capel (1969) para clasificar las ciudades españolas, calculando la desviación típica y la media en cinco grupos de actividades.
Smith (1965) utiliza un gráfico de coordenadas cartesianas, incluyendo en cada eje los valores de dos variables: porcentaje de empleo en comercio (ordenadas) y en industria (abscisas). Sobre cada eje se traza una perpendicular correspondiente al empleo medio determinado de cada actividad, apareciendo cuatro tipos de categorías de empleo.

El criterio de dos tasas.
Carrière y Pinchemel: conocer si el desarrollo de cada rama de actividad urbana es mayor o no a las necesidades propias de la ciudad. Para ello se comparan las tasas de población activa de cada ciudad en su relación con la población urbana del país o la región, así como las tasas de población activa de cada rama de actividad en relación con la población activa urbana de cada uno de los sectores en todo el país o región, unas y otras en tanto por mil.

El criterio de Capel.
Capel diseñó un índice funcional, restando las tasas y multiplicando el resultado por el % de la población activa total, dividido por 100.

Críticas.
Para la clasificación funcional hay que distinguir si se calculan los datos sobre toda la población activa o sobre la población activa sólo urbana. En algunos núcleos con actividades pesqueras o mineras, su carácter urbano es más importante que el rural, pese a dedicarse a la producción de materias primas.

El índice IUPA (Índice Urbano de Población Activa).
En qué medida los núcleos son efectivamente urbanos (con actividades urbanas). Ello se calcula con el índice IUPA (Índice Urbano de Población Activa). IUPA: 1 - (PAag / PAT)
Ya que el poblamiento urbano es concentrado, se puede representar un gráfico, con una directa proporcionalidad entre IUPA y la concentración urbana. Hay varios grados, como ejemplos no exhaustivos:
Los umbrales desde los cuáles se consideran rurales los núcleos es de -20% de Pconc (concentrada) y un IUPA de -0,2.
Son villas (ciudades rurales) urbanas cuando la Pconc. está sobre 50% aunque el IUPA sigue siendo de 0,2 a 0,3.
Los municipios urbanos en actividad pero de hábitat disperso, tienen un IUPA alto (+ 0,5), pero con débil concentración, con un 20% o 30% (son las barriadas residenciales del tipo disperso, de chalets).
Cuando la Pconc es importante (+ 50%) pero la IUPA es inferior al 0,5 de media, se da el caso contrario al anterior.
Pconc y IUPA altos. Población urbanizada.
Pconc y IUPA máximos. Población muy urbanizada.

5.4. LAS RELACIONES DINÁMICAS: LOS FLUJOS INTERURBANOS.
Hay tres categorías de relaciones (flujos): demográficas, económicas y culturales.
Las relaciones entre dos ciudades son referentes a su jerarquía respectiva; pueden ser verticales u horizontales en la jerarquía. Los flujos son dinámicos: cambian en el tiempo. Las relaciones comerciales. El centro mejor dotado atraerá más relaciones. Otro factor de las relaciones es la accesibilidad de los núcleos.

6. ¿UNA NUEVA SOCIEDAD URBANA?
Contradicción entre sistemas urbanos en crisis y en auge.
Los sistemas urbanos son de creciente extensión.
Descentralización institucional.
Impacto de las nuevas tecnologías.


TEMA 1. LA CUESTIÓN URBANA.
LA CIUDAD: DEFINICIONES. [Vinuesa, 16-22]
Ciudad: Núcleo de población, con asentamientos humanos diversificados en componentes, con intensas relaciones entre individuos y grupos sociales.
La ciudad se caracteriza por:
Tamaño demográfico: es una población importante, pero es un valor relativo según los países. En España el límite está en los 10.000 habitantes y en Japón en 30.000.
Densidad de población: tiene una alta densidad de población, muy variable según la morfología urbana, que puede ir de unos cientos de hab/km2 a los 27.000 de Macao.
Morfología: es un conjunto de calles y edificios. Sin ello no habría una estructura urbana.
Función: ha de ser un centro organizador de un territorio y la actividad de sus habitantes. Es un rasgo hoy más ambiguo, por la urbanización funcional del espacio rural.
Cultura urbana: se refiere a un modo de vida urbano en las relaciones sociales.
Hay diferentes definiciones de la ciudad: a) población importante, b) población urbana en contraposición a rural, c) conjunto de calles y edificios.


INTRODUCCIÓN.
En 1985 el 49,2% de la población mundial era urbana, con mayor proporción en los países desarrollados, aunque los problemas de las inmensas (aunque sea relativamente) capitales de los países subdesarrollados pueden ser pavorosos.
El desarrollo de la ciudad ha sido progresivo desde el Neolítico y muy rápido desde principios del siglo XX, cuando sólo el 14% de la población vivía en ciudades. Actualmente el 90% del crecimiento de la población ocurre en las ciudades y sólo en 1991-1995 esto ha supuesto 320 millones de nuevos habitantes urbanos. Esto crea tremendos problemas para conseguir viviendas y servicios. Sólo en América Latina hay un déficit de 35 millones de viviendas, lo que afecta a 170 millones de personas. Y en África el problema es mucho mayor.
En España la misma Constitución dice (art 47): «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias (...) regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación».

Javier Gutiérrez Puebla. La ciudad y la organización regional. Cincel. Madrid. 1987. 117 p.
1. LA CIUDAD EN LA REGIÓN. «El extraordinario desarrollo que han experimentado las ciudades durante los dos últimos siglos es uno da los fenómenos más característicos de la historia contemporánea. Las ciudades tienen un protagonismo creciente, hasta el punto de que repetidamente se afirma que hoy vivimos en una sociedad esencialmente urbana. Ciertamente, cada vez es mayor la proporción de población que vive en las ciudades, mientras que el espacio rural tiende a despoblarse. Todo esto nos hace preguntarnos cual es el papel que desempeñan las ciudades dentro de su región y qué tipo de relaciones se establecen entre la ciudad y el campo. No es fácil responder a estas preguntas sin conocer claramente cuáles son las diferencias entre lo «urbano» y lo «rural», sin conocer qué distingue a la ciudad de los núcleos rurales. Todos tenemos una idea aproximada de lo que son las ciudades; sin embargo, a veces resulta difícil enumerar sus rasgos distintivos. Creemos conveniente, pues, comenzar por hacer una relación de esos rasgos, para pasar después a examinar cuál es el papel que desempeñan las ciudades en la organización territorial.
1. El concepto de lo urbano. No es posible explicar en pocas palabras qué es lo «urbano». En una primera aproximación se podría decir que la ciudad es una concentración de personas en un espacio restringido. Efectivamente es éste un rasgo típico de las ciudades, mientras que en el campo la población se encuentra más o memos dispersa sobre un espacio mucho más amplio. Por eso, numerosos autores califican un asentamiento como «urbano», cuando supera un cierto tamaño, un cierto número de habitantes, lo que implica la existencia de una concentración de población. No obstante, hay que reconocer que este criterio cuantitativo no es suficiente. En algunas ocasiones, los campesinos se concentran en núcleos de población considerablemente grandes que, a pesar de su tamaño, mantienen un marcado carácter rural. No se puede decir, por lo tanto, que tales asentamientos sean propiamente ciudades, ya que la mayor parte de su población se dedica a las actividades agrarias. Esto ocurre, por ejemplo, en determinadas localidades de La Mancha, que más que como ciudades son consideradas como «pueblos grandes».
Otros autores han subrayado el hecho de que la ciudad tiene una fisonomía propia. Entre los defensores de este criterio cualitativo se encuentra Dörries, que afirma que una ciudad se reconoce «por su forma más o menos ordenada, cerrada, agrupada alrededor del núcleo fácil de distinguir y con un aspecto muy variado, acompañada de los elementos mas diversos» (Capel, 1975: 268). Es evidente que los asentamientos urbanos tienen un aspecto distinto al de los núcleos rurales; sin embargo, no es fácil precisar de un modo convincente cuáles son esas diferencias formales. Pero, ademas, la función no se corresponde siempre con la forma. Así, algunas «ciudades» que han entrado en decadencia conservan su morfología urbana, pero no las actividades económicas típicas de los núcleos urbanos.
Precisamente una característica fundamental de la ciudad es el predominio de las actividades no agrícolas. Mientras que la población del campo se dedica primordialmente a actividades como la agricultura, la ganadería, la explotación de los bosques, etc., los habitantes de la ciudad trabajan sobre todo en la industria, comercio, transportes, en la Administración del Estado, en la instrucción de la población, etc. De un modo general se puede afirmar que Ia población rural encuentra su ocupación, predominantemente en el sector primario (actividades extractivas): en cambio, la población de las ciudades trabaja sobre todo en el sector secundario (industrial o en el sector terciario (servicios). Existe, por lo tanto, una «complementariedad» entre el espacio urbano y el espacio rural. Así, la ciudad tiene unas determinadas funciones en el territorio donde está localizada: si bien se abastece con alimentos y materias primas que provienen del campo, ofrece en cambio a la población rural productos industriales y servicios especializados. No es extraño, pues, que esta relación de intercambio sea considerada cuando se intenta establecer una definición de ciudad. En este sentido, Casas Torres señala como una característica de lo urbano el hecho de que «la ciudad, grande o chica, se abastece desde fuera, no se basta para su aprovisionamiento, y existe en función de una región más amplia a la que organiza, a la que sirve, para la que es el nexo de unión con eI resto del mundo» (Casas Torres, 1957: 262). Por su parte, Johnson afirma que «a diferencia de la aldea rural, el asentamiento urbano, se significa por el hecho de que su influencia no es meramente local, (Johnson, 1974: 14). Precisamente estas ideas nos conducen al tema fundamental de este libro: el tema de la ciudad y la organización regional, de la ciudad y sus relaciones con el territorio circundante. Si en este apartado tratábamos de esbozar las características distintivas de lo urbano, para estudiar después el papel de las ciudades en la organización regional, nos encontramos aquí con que es ese papel de organización uno de los rasgos que mejor definen a la ciudad. Por último, queremos indicar que, a la hora de caracterizar lo urbano, ciertos autores han optado por formular definiciones complejas, que incluyen todos o varios de los rasgos que hasta aquí se han señalado. La mayor parte de estas definiciones complejas hacen referencia, directa o indirectamente, a ese carácter supralocal de la ciudad. Por ejemplo, K. Davis afirma que «una ciudad es una comunidad de considerable magnitud y de elevada densidad de población que alberga en su seno una gran variedad de trabajadores especializados no agrícolas, amén de una élite cultural e intelectual» (Capel, 1975: 281). Por su parte, el propio Casas Torres considera «como ciudades a los núcleos de población compactos que, por poseer una serie de funciones centrales, organizan, con más o memos intensidad y en competencia con otras ciudades —dentro de una red jerárquica urbana—, un territorio bastante más extenso que su casco urbano (Casas Torres, 1982: 39).


CLASIFICACIONES DE CIUDADES.
Funciones urbanas. Las ciudades se clasifican según sus funciones, aunque muchas ciudades tienen múltiples funciones:
Ciudad política. Albergan los servicios politicó-administrativos, siendo un carácter fundamental en las ciudades más grandes, las capitals macrocéfalas: Madrid, Lisboa, Atenas, París, Londres, Viena... son ejemplos, pero el fenómeno es aun mayor en los países subdesarrollados. La Ciudad capital es la Ciudad que es el centro de la Administración y de la gestión privada, para un ámbito nacional, como mínimo. Puede que haya en un país varias ciudades capitales: Italia, Holanda, Alemania, EEUU...
Ciudad militar. Muchas ciudades se crearon por su función militar en alturas, puntos de paso de ríos o en zonas pobladas: Toledo, Nuremberg, Edimburgo.
Ciudad comercial. Se dedican al intercambio de productos y servicios. Todas las ciudades tienen esta función y algunas deben su origen a esta: Ostia, Medina del Campo. Las ciudades comerciales importantes extienden su influencia en su entorno rural e incluso sobre otras ciudades, en círculos que se interseccionan unos con otros.
Ciudad industrial. La actividad industrial se concentra en las ciudades con mejores condiciones de localización.
Ciudad universitaria. Tienen una función de residencia de estudiantes y enseñanza superior: Oxford, Cambridge, Salamanca, Alcalá de Henares, Heidelberg, Upsala.
Ciudad cultural. Conservan su forma a lo largo del tiempo. Salzburgo, Roma, Frankfurt, Venecia, Toledo, son ejemplos.
Ciudad religiosa. Son centros religiosos, que atraen multitud de peregrinos y funciones religiosas: Roma, Lourdes, La Meca, Medina, Jerusalén, Benarés. Muchas ciudades han permanecido en la Edad Media por albergar un obispo.
Ciudad de ocio. Se dedican a actividades de turismo, ocio, juego: Mónaco, Marbella, Las Vegas. Tienen problemas de desequilibrio entre las estaciones turísticas y el resto del año.

TEMA 2. EL ESTUDIO DE LA GEOGRAFÍA URBANA.
ELEMENTOS DEL ANÁLISIS DE LA CIUDAD.
El urbanismo es una ciencia con dos vertientes: física y social.
Aspecto físico: accidente sobre el territorio, como conjunto de obras, adaptadas al medio geográfico (relieve, clima) en un espacio en tres dimensiones, con una cuarta dimensión, la temporal, pues evoluciona históricamente.
Hay una expresión estética de la ciudad, por la armonía de sus partes y la belleza de sus componentes.
El Paisaje urbano: es unión de naturaleza (medio natural) y cultura (obras del hombre).
Se distinguen infraestructuras y superestructuras:
A) Infraestructuras: elementos de relación y servicios para favorecer el contacto entre individuos.
B) Superestructuras: conjunto de edificios (para vivienda o trabajo).
Aspecto sociológico: Hay una relaciones sociales entre los miembros de la comunidad, una estructura inmaterial. Su estudio pertenece a la Sociología, en relación estrecha con el Urbanismo.

Concepto de rururbanización. Es el proceso de urbanización del espacio rural sin que este pierda su paisaje característico. Se realiza mediante la conversión de las residencias rurales en segundas residencias o en viviendas principales de los empleados urbanos, en la adopción de modos de vida urbanos por los residentes rurales.
El modo de vida urbano. El modo de vida urbano ha triunfado en todo el mundo desarrollado. La cultura, el consumo, los gustos, adoptan las pautas marcadas por la ciudad. La ciudad se caracteriza por las intensas relaciones sociales, culturales y económicas entre individuos y grupos sociales. Hay una "Cultura Urbana", definida por la heterogeneidad, la movilidad, las relaciones sociales más frecuentes pero superficiales, el consumismo, patologías físicas y psíquicas, etc.

2. EL PROCESO DE URBANIZACIÓN EN EL PLANETA.
La historia de la civilización está ligada a la del urbanismo de un modo indisoluble.
La formas primitivas de vida, anteriores al urbanismo, son el nomadismo y el sedentarismo agrario sin producción de excedentes.
El nomadismo fue la primera etapa de la evolución humana, sin asentamientos permanentes, en grupos itinerantes, viviendo de la caza, pesca y recolección.
El sedentarismo agrario, con dedicación a la agricultura, pero con dispersión de las familias (a menudo extensas), con autarquía económica.
Las ciudades se desarrollaron desde esta etapa no urbana. La historia de la civilización está ligada a la del urbanismo de un modo indisoluble. Hay tres grandes etapas: ciudad preindustrial, ciudad industrial y ciudad postindustrial, cada una de ellas con sus tipos de ciudades.

2.1. ANTIGUA.
La producción de excedentes agrícolas y ganaderos permitió la actividad comercial, el almacenamiento e intercambio por productos artesanales y otros productos alimentarios. Los emplazamientos de estos mercados primitivos derivaron en las primeras ciudades.
Hacia el 3.000 a.C. eclosionaron las ciudades en Egipto, Sumeria, India y China, a lo largo de los fértiles valles de los grandes ríos, que permitían altas producciones, especializaciones en diversas actividades, transporte, intercambio de ideas y una incipiente organización política.
Las ciudades dominaron su entorno rural, creándose los Estados, estructuras político-religiosas, con diferenciación de clases sociales: jefe militar y religioso en la cima de una clase militar y religiosa para satisfacer las necesidades de defensa y religión.
La ciudad-mercado acrecentó su influencia al unir estas funciones de sede del poder político, religioso y militar a la anterior comercial y artesanal. Pero eran núcleos de escasa población, pues los excedentes se concentraban en las clases altas. Ejemplos son Ur, Babilonia (nunca tuvo más de 60.000 habitantes), Nínive, Persépolis, Menfis, Tebas o Jerusalén.
2.2. CLÁSICA.
Grecia siguió con este concepto de la ciudad como sede de cultura y gobierno, irradiadora de sus funciones a su entorno. La polis confundía los términos de ciudad y Estado. La plaza o ágora era su centro vital en lo político, religioso, social, cultural y económico.
En Mileto (tal vez por Hipodamo) se hizo una planificación regular por franjas, «per strigas», con unas pocas avenidas amplias que dividían la ciudad en supermanzanas, a su vez subdivididas por otras calles más estrechas en manzanas y estas en solares. Este modelo fue muy influyente en las ciudades de nueva creación.
Roma supuso la hipertrofia de la ciudad, capital de un vasto imperio, metrópoli y centro de recepción de los excedentes del Mediterráneo. Pese a su crecimiento no es una ciudad monumental ni su trazado es destacable. Era un monstruo orgánico que creció con problemas que nunca se resolvieron bien, porque su modelo primitivo fue la ciudad orgánica greco-etrusca. Las ciudades regionales se hacían cargo de la administración provincial y siguieron un modelo más regular. En el urbanismo romano cabe distinguir la tipología de dos zonas del Imperio, la oriental con una importante tradición urbana griega, y la occidental sin tradición urbana. Los numerosos sustratos locales influirán asimismo.
En Oriente, donde fue posible se mantuvo el urbanismo y la arquitectura griegos y púnicos, salvo en Corinto y Cartago, destruidas en las guerras de conquista y que fueron reconstruidas según un plan romano. La mayor innovación en Oriente será la monumentalización del ágora, con templos y foros.
En Occidente hay casos similares de destrucción, como Numancia, en la que el sustrato inferior desapareció, mientras que en otros casos la evolución al modelo romano fue muy lenta.

2.3. MEDIEVAL.
Hay que distinguir dos modelos: la ciudad cristiana y la islámica.
La ciudad cristiana.
En la Edad Media, Bizancio sustituyó en este papel a Roma, mientras el resto de las ciudades caían en una profunda decadencia, prolongada hasta el s. XI. Las ciudades medievales, con escasa dimensión física y humana, concentraban el poder político (realeza, nobleza, burguesía) y religioso (obispos), protegido por las murallas y puertas. Las ciudades se amurallaban en pequeños recintos no sólo por facilitar la defensa sino también porque así se gastaba menos en la construcción y mantenimiento de los muros y porque la principal entrada de impuestos era la entrada en la ciudad y por ello un recinto muy amplio disminuía los ingresos en vez de aumentarlos.
En la Alta Edad Media las ciudades sufren una profunda crisis. La población vivirá durante siglos de la tierra, siendo las ciudades meros centros administrativos y religiosos, residencias de los príncipes y obispos. Pirenne, en su magistral estudio sobre las ciudades medievales, ha demostrado que la supervivencia de las ciudades en la Alta Edad Media se debió a la presencia de la jerarquía de la Iglesia en ellas, porque la desaparición del comercio y en consecuencia de los mercaderes, junto a la desaparición de la economía monetaria que permitía a los grandes propietarios agrícolas vivir en la ciudad, habían suprimido las bases económicas para la vida urbana. Hasta el resurgimiento económico del s. XI la Iglesia será el sostén de las ciudades, junto a la excepción de algunas ciudades con función de capitales administrativas, como Aquisgrán o Ravena. Las ciudades viven de la agricultura y el comercio, del dominio político y religioso sobre el campo. Su morfología es orgánica, con el gran centro vital de la catedral o la iglesia, hasta que aparecen los palacios de los Ayuntamientos.

La ciudad islámica.
La expansión islámica de los siglos VII y VIII extendió su dominio sobre las ciudades clásicas en decadencia, junto a ciudades persas e hindúes de tipo oriental. Sobre estos tipos el Islam impuso una nueva concepción del espacio urbano, de un carácter vital, biológico, desordenado, orgánico, privado, en oposición al público de las ciudades griega y romana. La fundación de ciudades es una exigencia de la conquista, adaptando el urbanismo de los países conquistados al propio contexto religioso, social y geográfico, sobre unos sustratos regionales y locales, pero con un común carácter intimista y secreto, ligado a la radical igualdad del Corán, en la que los creyentes son como esclavos de Alá, por lo que su posición depende siempre de la voluntad divina y no es conveniente manifestarla con signos externos de lujo en la vivienda, aunque los interiores de los palacios pueden ser de increíble riqueza. Ricos y pobres conviven en los mismos barrios, sin darse la separación occidental en barrios de primera y de segunda (al presente comienza a haberla). El retiro privado, la ocultación del interior de la vivienda al exterior, tiene la motivación de proteger la intimidad de la familia. Influyen también factores económicos, climáticos y jurídicos (es notable la dificultad de la expropiación en el mundo islámico, lo que impide la planificación urbana). Hay una radical oposición entre ciudad y campo, como la permanente lucha entre los sedentarios y los nómadas conquistadores que Ibn Jaldún considera el motor de la historia.
El tipo de ciudad islámica ha variado poco en el tiempo. La ciudad no tiene ordenamiento, ni tampoco unos requisitos mínimos de vías o higiene, generalment con ausencia de cloacas, por lo que las calles están siempre sucias. Hay una escasez monumental que la diferencia notablemente de la ciudad clásica grecorromana. La Umma, reunión de todos los creyentes, es un conjunto universal de ciudades, con barrios que son como pequeñas ciudades y calles que se comportan de un modo asimismo autónomo, con todos los servicios básicos (a menudo con sus propias puertas) y con una división en arrabales y calles según los oficios. Así hay arrabales de los barberos, curtidores, halconeros, alfareros... En España el carácter islámico orgánico ha perdurado en muchos cascos antiguos, incluyendo Palma, aunque resten pocos edificios musulmanes intactos.

2.4. MODERNA.
La ciudad de la época moderna tiene tres características: a) crecimiento demográfico, b) concentración del poder político en las capitales de los grandes Estados, c) pérdida de la autonomía municipal.
En el Renacimiento se criticó la ciudad medieval y se introdujo la perspectiva para la organización de los encuadres viarios. La ciudad ideal de los tratadistas adopta la forma de estrella y es concebida como un cuerpo orgánico, un edificio.
En el Barroco se plantean los problemas de la percepción global de la ciudad, que se concibe como una sucesión de panópticos enlazados, de modo que en cada lugar el alcance visual pueda llegar a ser el máximo. Se aprovechan los puntos singulares para realzar la primacía plenamente jerarquizada, monumentalizando el palacio del gobernante y las iglesias, en un sistema urbanístico al servicio del poder político y religioso.

2.5. INDUSTRIAL.
La Revolución Industrial es un episodio decisivo, desde c. 1770. El maquinismo atrae los excedentes humanos del campo, mejora la higiene y el transporte, las ciudades multiplican su población, con enormes desajustes, las relaciones sociales se basan en la diferenciación social extrema, nacen los suburbios (un fenómeno urbano que no constituye una ciudad más que en la apariencia). Las teorías marxistas nacen en este contexto a mediados del s. XIX. En 1810 la población mundial en las ciudades era el 3%, con 45 ciudades de más 100.000 habitantes. En 1960 el porcentaje era de un 30% y había más de 1.050 ciudades de más de 100.000 habitantes. En 150 años se había pasado de 27 a 1.000 millones de habitantes. Desde entonces el proceso se ha doblado en intensidad.
El desarrollo urbano se benefició de varios desarrollos:
a) Demográfico: por la mejora de la sanidad y la alimentación, el éxodo rural, la emigración internacional...
b) Agrario: por la revolución agraria que permitió el abastecimiento de alimentos y el éxodo rural.
c) Industrial: el maquinismo y la producción en serie dieron posibilidades de crear trabajo y capital sin antecedentes.
d) Transporte: es causa y consecuencia de la Revolución Industrial, permitiendo la concentración de la población y la industria en unos lugares determinados.
Todo esto implicó varias consecuencias urbanas:
a) Crecimiento de la población urbana.
b) Crecimiento espacial de las ciudades.
c) Aparición de barrios obreros.
c) Deterioro ambiental.
e) Ordenación o planeamiento urbano (los primeros casos).

2.6. POSTINDUSTRIAL.
Es una civilización de masas urbanas: en Gran Bretaña el 80% de la población es urbana. Las metrópolis se extienden por inmensos territorios, integrando espacios urbanos y naturales discontinuos, gracias al progreso del transporte y de las telecomunicaciones, con una dispersión de la población alrededor de los núcleos principales, en ciudades de tipología diversa: dormitorio, jardín, región, radiante, satélite...
Las ciudades ofrecen bienestar, cultura, trabajo, seguridad, confort, diversidad de opciones... Estas ventajas se reducen con el anonimato y el olvido de la dimensión individual del hombre. El problema es como equilibrar comunidad e individuo, de modo que se respete a la naturaleza y se garantice el futuro de la Humanidad.
2.7. SOCIALISTA.
En la URSS, China y los restantes países de régimen socialista la urbanización ha sido controlada por el Estado, con un moderado éxodo rural hacia las ciudades, planificación de nuevas ciudades, ordenación en serie de los edificios... Pero no se han conseguido los ambiciosos objetivos impuestos, persistiendo la desigualdad de condiciones de vida entre la ciudad y el campo (con malos servicios) y se enfrentan ahora a un creciente éxodo rural descontrolado.

2.8. EN EL TERCER MUNDO.
Es un proceso explosivo, lleno de problemas de masificación y descontrol. Sus características son:
Elevado indice de crecimiento. Ejemplo es la Ciudad de México, que ha pasado de 5 millones de habitantes en 1960 a 25 millones en la actualidad y sigue creciendo. En el año 2000 habrá 15 ciudades de países subdesarrollados entre las 20 mayores del mundo.
Sistema urbano desequilibrado. Las capitales políticas y económicas absorben la inmensa mayoría de la población urbana, a veces la mitad de la población del país: casos de Montevideo y Buenos Aires.
Segregación espacial y marginalidad. Hay barrios lujosos y miserables separados por una corta distancia.

2.9. DISTRIBUCIÓN MUNDIAL DE LA POBLACIÓN URBANA.
En los países desarrollados. Se concentra en Europa occidental (con la más diversificada y equilibrada concentración urbana), las capitales de la Europa del Este y Mediterránea, la región noreste de EE UU (la megalópolis -concepto de J. Gottman- "Boswash" de Boston-Washington, a lo largo de 600 km) y su parte vecina en Canadá, el sureste de Australia, la costa sureste de Japón. Destacan las grandes ciudades de Nueva York, Chicago, Los Angeles, Filadelfia, Detroit, San Francisco, Londres, París, Moscú, Madrid, Berlín, Tokio... En el mundo desarrollado la población urbana es más del 60% y en Gran Bretaña más del 80% como ejemplo del futuro que viene.
En los países subdesarrollados. Las capitales de los Estados tiene una macrocefalia gigantesca y creciente, en América del Centro y del Sur, en África y Asia. México es la ciudad más populosa del mundo, con 25 millones de habitantes, seguida de Buenos Aires, Sao Paulo, Río de Janeiro en América, Calcuta, Bombay, Delhi, Karachi, Bangkok, Jakarta, Seúl, Teherán, Pekin, Shanghái, Tianjin en Asia, El Cairo (la segunda del mundo) y Lagos en África. En estas ciudades es terrible el desempleo, la escasez de viviendas y servicios sociales, la marginación social...

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y REVOLUCIÓN URBANA: PROCESOS URBANOS. [Vinuesa, 59-76, 89-114]
La Revolución Industrial en el s. XIX lleva a las ciudades una inmensa corriente de pobladores. Se crean nuevas ciudades y crecen exponencialmente, perdiendo sus anteriores rasgos. Manchester pasa de 70.000 habitantes en 1800 a 400.000 en 1850 y 710.000 en 1910. Cardiff pasa de 1.020 habitantes en 1800 a 100.000 en 1900. Londres pasa de 1.000.000 de habitantes en 1800 a 4.500.000 en 1910.
La nueva ciudad industrial crece junto a la maquinización y el transporte, que permiten concentrar la producción y el consumo. La industria ya no necesita situarse cerca de sus mercados sino que busca los lugares con mano de obra, materias primas, fuentes de energía o facilidad de comunicación. La fisonomía urbana cambia con la multiplicación de fábricas con sus chimeneas, de barrios obreros (slums), con míseras condiciones de vida, peores incluso que las del campo de donde venían los inmigrantes.
La mejora de la situación urbana fue muy lenta. En la segunda mitad del s. XIX se comenzó a planificar la mejora de la vivienda (de tipología más uniforme), la educación y la sanidad. Había que reformar y mejorar la sociedad para evitar la revolución.
En España este espíritu reformista se concreta en la Ley de Viviendas Obreras (1911) y proyectos como la Ciudad Lineal de Arturo Soria, que prolonga los edificios a lo largo de una vía única, en una comunión campo-ciudad, que influirá en proyectos de ciudad-jardín de EE.UU. y Gran Bretaña. Un ejemplo de ciudad lineal, aunqe con un fin industrial y no residencial es la reforma de Stalingrado.
Chueca acierta en su crítica del proceso de especulación en las nuevas ciudades industriales. El aumento del valor del suelo dejó éste en manos de un pequeño grupo social de constructores y urbanizadores, que buscaron el interés privado y no el público. En España la Ley del Suelo de 1956 fue un intento desafortunado en la práctica de ordenar el urbanismo en todo el país (art. 1), abandonando el «laissez faire», como contraproducente para los intereses del conjunto del sistema económico.

PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL DESARROLLO URBANO. [Vinuesa, 76-81, 177-190]
Problemas actuales.
Las principales preocupaciones del urbanismo son la proporción entre la superficie edificada y la zona de solares (índice de superficie construida), entre volumen de construcción y superficie para tráfico.
La densidad de población aconsejable es de 500 habitantes y de 150 viviendas por hectárea (las grandes urbes europeas doblan este promedio). Otro problema es la distribución social, pues el ideal sería que las diferentes clases sociales estuvieran representadas en forma vertical en los diferentes barrios y grupos de viviendas, mientras que en la realidad están separadas horizontalmente, con unas zonas de alta calidad y otras de baja calidad urbanística.
En cuanto al tráfico, se tiende a dejar el centro de la ciudad exclusivamente para los peatones y se sitúan aparcamientos para automóviles en la periferia de esta zona.
El desarrollo de las megaurbes obliga, asimismo, a crear varios centros urbanos y ciudades satélites, con ejemplos conocidos en Europa: Gran Bretaña, países escandinavos y Alemania. 

LA PLANIFICACIÓN URBANA. PREURBANISMO Y URBANISMO. [Vinuesa, 81-85, 115-150, 151-175]
Concepto de Urbanismo.
Ciencia que estudia los distintos aspectos del desarrollo del espacio vital. Aspectos que pueden ser históricos, geográficos, culturales y económicos. Desde el punto de vista estético, el urbanismo se relaciona con la arquitectura y el diseño.
Desarrollo del Urbanismo.
Siempre ha habido un planteamiento previo en la creación de una ciudad, aunque hasta 1800 no se ordenó según directrices estatales. Las primitivas formas de urbanismo son irregulares, porque obedecen a necesidades de defensa (son de «libre crecimiento»). En cambio, la tendencia racional prefiere la estructuración geométrica, atendiendo a las necesidades económicas.
Con la Revolución Industrial el desarrollo urbano se extendió alrededor de las vías de acceso a la ciudad y cayó en manos de especuladores (se potenció la vivienda en alquiler).
Chueca opina: «Para pulsar el grado de cultura de una nación el mejor índice es comprobar cómo se desarrollan sus ciudades». El caos y el desorden son pruebas de vacío cultural, la libertad urbanística se ha transformado paradójicamente en sinónimo de opresión urbanística.
Siglo XIX.
La solución a los problemas de ordenación en el s. XIX dio origen al urbanismo como ciencia. Destacan el ingeniero y urbanista Ildefonso Cerdá (1815-79), con la Teoría General de la Urbanización (1867), autor del Plan de Ensanche de Barcelona; Stübbe, con Der Städtebau (1893, El Urbanismo), dándole una metodología científica, y el británico Ebenezer Howard (1850-1928), con Garden Cities of Tomorrow (1902), manifiesto de la ciudad-jardín, una síntesis de las ventajas de la vida en la ciudad y en el campo, sin sus factores negativos, con autosuficiencia económica, armonizando en un conjunto la agricultura, industria, residencia, ocio y cultura.
Siglo XX.
El IV CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna), reunido a bordo del barco Patris, entre Atenas y Marsella, fijó en la Carta de Atenas (1933) las condiciones indispensables, ordenando la ciudad en diferentes unidades orgánicas separadas entre sí por una red de zonas verdes.
Gropius diría de los CIAM: «Lo más importante fue el hecho de que en un mundo lleno de confusión, de esfuerzos fragmentarios, un pequeño grupo internacional de arquitectos sintió la necesidad de reunirse para intentar ver como un conjunto unitario los distintos problemas con que se venían enfrentando.»
Son problemas tan vitales como la vivienda, la estandarización, el urbanismo...
Las tesis de la Carta de Atenas perduraron hasta el VIII CIAM, en 1951. Benévolo criticaría el urbanismo del IV y por extensión de la primera etapa de todos ellos (1930-34): «Los CIAM, como era fácil de prever, derivan hacia la pura teoría y preparan un sistema de reglas abstractas que resultan inadecuadas y casi irónicas en un mundo agotado por una crisis tan grave, donde se están poniendo en duda no sólo preceptos de la urbanística, sino las primeras bases de la convivencia humana.»
En la segunda etapa (1950-1959), hasta el último, el X CIAM, se intentó revitalizar este foro internacional en una línea más dirigista e intervencionista que recibió reparos de los miembros principales: Giedion, Sert, Gropius y Le Corbusier, abocando a una segunda y definitiva crisis.
Hoy existen muchas escuelas urbanísticas, en una clara y constante disgregación, atendiendo a diferencias geográficas e ideológicas.


TEMA 4. ECOLOGÍA DE LA CIUDAD.
Las teorías de ecología urbana en EEUU son clasificadas por W. Firey en tres grupos:
1) Los esquemas descriptivos lineales, con una distinción entre dos teorías:
A) La teoría de las zonas concéntricas de W. Burgess, que divide a la urbe norteamericana en cinco zonas concéntricas según su función, desde el centro comercial y de negocios hasta la zona residencial exterior desde la cual la población acude a sus trabajos, gastando gran parte del tiempo en el transporte y reduciendo su vida social al marco de su vehículo (público o privado). La zona de transición es la zona del vicio y de la marginación social. La tesis de Burgess ha recibido muchas críticas pero es incuestionable su fecundidad teórica.
B) La teoría de los sectores de círculos, es una derivación de la anterior, con un determinismo más atenuado. También es llamada teoría de los gradientes y se caracteriza por estudiar los fenómenos sociales de la pobreza, del paro, del analfabetismo, etc. de acuerdo a la distancia respecto al centro.
Chueca distingue la concepción de suburbio en EE UU (más próspero que el centro), respecto a la concepción en Europa, donde es la sede de la miseria, siendo el caso de América Latina un ejemplo europeo. En Europa asistimos hoy a un proceso de americanización del paisaje urbano, y así vemos como la burguesía tiende a alejarse del centro para vivir en el campo o en la costa (el ejemplo de Mallorca es claro).
2) Las teorías empírico-racionalistas, con dos tendencias, de estrictos y moderados. Para los estrictos la realidad está determinada por factores materiales, no humanos. Para los moderados (McKenzie y Park) también influyen los factores sociales.
3) Las teorías metodológico-racionalistas sientan unas bases metodológicas para universalizar las tesis racionalistas. El purista A. Weber excluye los factores sociales y culturales, la historia y el hombre. Aisla los elementos de localización industrial, para poder medir su importancia relativa y mutuas dependencias. Factores de localización industrial son: costo de mano de obra, distancias, peso de las materias primas y de los productos finales.
A. Predohl acentúa aun más que Weber el método de sustitución, con resultados más matemáticos y precisos.
Los teóricos realistas incluyen los factores sociales y culturales. O. Englander opina que participan a través del sistema de cambios, la organización de la producción y la estructura de la población.

EL MEDIO AMBIENTE URBANO Y SU PROBLEMÁTICA.
Las inmensas necesidades de energía, agua, alimentos... de las ciudades implica que sean devoradoras del espacio y de los recursos, así como su generación de residuos urbanos y contaminantes atmosféricos.
3.1. CONTAMINACIÓN Y CONSUMO DE AGUA.
Se contaminan las fuentes de los recursos hídricos y se agotan los acuíferos (amén de su salinización cerca de las costas). Los sistemas de depuración son costosos pero imprescindibles, pero sólo en el mundo desarrollado se ha conseguido un relativo nivel de éxito.
3.2. CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA.
Los motores de los vehículos, la calefacción y la actividad industrial son una enorme fuente de contaminantes químicos. Ejemplos máximos son Ciudad de México, Madrid, Atenas, con perniciosos efectos sobre la población.
3.3. CAMBIO CLIMÁTICO.
La ciudad crea un "microclima urbano" en su morfología urbana (asfalto de las calles, muros de los edificios, motores y calefacciones), que retiene el calor diurno y lo emite por la noche. Es una "isla de calor", que aumenta de lunes a viernes y disminuye de sábado a domingo, así como en los periodos de vacaciones. Los edificios alteran la circulación del viento, que no limpia la contaminación. Todo esto altera el clima e influye sobre las plantas, los animales, el hombre: en Atenas, en el verano de 1995, murieron cientos de personas en una ola de calor localizada en la ciudad.
3.4. CONTAMINACIÓN ACÚSTICA.
Los motores de los vehículos, los aviones y la propia actividad humana producen un nivel de ruido, pernicioso a partir de los 50 decibelios (db).
3.5. PRODUCCIÓN DE RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS.
La gran producción de basura es un problema de difícil solución. Las soluciones más empleadas son: a) el abocamiento en vertederos controlados (que contaminan el suelo y los acuíferos), b) la incineración en plantas incineradoras (que contamina la atmósfera), c) el reciclaje integral (este es el más recomendable para la conservación del medio ambiente, pero es muy costoso).

4. REPERCUSIONES SOCIOECONÓMICAS.
Generación de patologías médicas en la salud humana. El ritmo de vida ciudadano provoca situaciones de estrés, ansiedad y agresividad. La contaminación provoca lesiones y enfermedades que llevan hasta la muerte.
Marginación social y delincuencia. Las grandes ciudades, sobre todo en EE UU, tienen elevados índices de marginación social y de delincuencia. Tokio sería la excepción, con un bajo nivel de ambos índices.
Modificación de las pautas demográficas. La ciudad altera el comportamiendo demográfico: caída de las tasas de natalidad, desequilibrio de la estructura biológica (por sexo y edad).
Segregación socioespacial. Hay una fuerte diferenciación social en los niveles de renta, lo que repercute en su distribución espacil de acuerdo al precio del suelo que ocupan cada uno de los grupos sociales. Así los barrios centrales más antiguos son de los grupos más marginados, los del ensanche de la clase media, los cercanos a los núcleos industriales son de la clase obrera y los periféricos son ocupados por las clases altas. Lo anterior acepta muchas excepciones, pues algunos centros urbanos se han revitalizado u otras causas.
           
TEMA 5. MORFOLOGÍA Y ESTRUCTURA INTERNA DE LA CIUDAD.
LA MORFOLOGÍA URBANA. COMPONENTES BÁSICOS.
La morfología o forma de las ciudades está relacionada con las funciones anteriores, el espacio geográfico, la sociedad en la que se desarrollan, etc. Se estudian varios puntos:
a) El plan de las ciudades. Las ciudades adoptan básicamente cuatro tipos de planos: lineal (a lo largo de una vía de comunicación), ortogonal (con calles rectilíneas con cruces en ángulos rectos), radioconcéntrico (con expansión radial a partir del centro), irregular (sin ningún orden).
b) Los tipos de edificios. Pueden ser residenciales, comerciales, históricos, religiosos, etc. Su estudio nos permite conocer la historia y el carácter de la ciudad.
c) Las funciones de las calles y edificios. Son las funciones antes estudiadas: político-administrativa, comercial, industrial, religiosa, etc.
d) La organización social. Su influencia es constante: los gremios medievales tenían sus propias calles, los grupos sociales actuales se concentran en zonas favoritas...
e) Los transportes. Su importancia es creciente, al condicionar el movimiento de los ciudadanos y su actividad económica y social en el seno de la ciudad y en relación con su entorno, mediante las avenidas, las calles, las vías de entrada rápida, el transporte en taxi y autobuses, el metro subterráneo, los ferrocarriles, la cercanía de puertos y aeropuertos e incluso la amplitud de las aceras.
Las teorías modernas sobre la morfología urbana son de los mejores teóricos del «Movimiento Moderno», los norteamericanos, Jacobs, Lynch y Alexander.
Jane Jacobs aboga por un urbanismo que rompa los moldes clásicos, pero que respete lo tradicional, combinando y mezclando los usos, sin separarlos o aislarlos. Respeta la diversidad (producida por diferentes factores), la densidad, la multifuncionalidad. Defiende la calle y la acera.
Kevin Lynch estudia la ciudad tradicional como hábitat urbano, redescubriendo la importancia simbólica de las formas.
Christopher Alexander en La ciudad no es un árbol opina que es imposible separar un elemento urbano de los otros elementos que le rodean. Hay una compleja interrelación.
Los autores de esta corriente opinan que la baja densidad de población de la ciudad-jardín es contraproducente para la calidad de la vida urbana, por lo que se debe potenciar un centro urbano que satisfaga todas las necesidades de las ciudades-jardín de su entorno. Es el ejemplo de Londres rodeada de ciudades-jardín que la necesitan para subsistir, pues de lo contrario se transformarían en ciudades-dormitorio sin vida.

EL PLANO URBANO. TIPOLOGÍAS Y CARACTERÍSTICAS.
ESTRUCTURA URBANA. CARACTERIZACIÓN INTERNA DE LA CIUDAD, EL MOSAICO URBANO.
ESTRUCTURA URBANA.
De acuerdo a la morfología urbana y a su evolución histórica, podemos distinguir una estructura urbana típica de los países desarrollados, con tres sectores: central, residencial e industrial, que estudiaremos más adelante.

ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA Y SOCIAL DE LA POBLACIÓN URBANA.
La ciudad causa una modificación de las pautas demográficas. La ciudad altera el comportamiendo demográfico: caída de las tasas de natalidad, desequilibrio de la estructura biológica (por sexo y edad).

ESTRUCTURA FUNCIONAL DE LA CIUDAD.
Como decíamos, hay tres grandes sectores: central, residencial e industrial.
1) El sector central. Es el denominado CBD (Central Business District o Distrito Central de Negocios). En las grandes ciudades (Londres, Nueva York son los máximos ejemplos) de los países desarrollados se asientan el comercio minorista de bienes y servicios más selectos, las sedes centrales de las grandes empresas, la administración publica y los locales de cultura y ocio. En las ciudades más antiguas persiste un uso residencia de estos centros urbanos, en la mayoría de los casos ocupados por clases desfavorecidas y de avanzada edad, pero con un continuo proceso de sustitución del uso residencial por las actividades terciarias: el centro se desertiza (en Barcelona está siendo preocupante) a medida que los alquileres suben y la especulación provoca la construcción de edificios de altura cada vez mayor (los Docklands londinenses son un ejemplo). La City es el Barrio central de una ciudad, en el que se concentran la mayoría de las actividades financieras y del gran comercio, con poca densidad de población (sustituidas las viviendas por oficinas). Su nombre procede del barrio de negocios de Londres. En EE UU se la llama CBD (Central Business District). También es llamado en sentido más amplio: barrio comercial, centro comercial o centro de negocios.
2) Las zonas residenciales. Las viviendas ocupan la mayor parte del suelo urbano. Su distribución zonal responde a las posibilidades económicas de los habitantes. Las clases acomodadas disponen de medios para decidir dónde fijan su residencia (sea en los barrios elegantes del centro monumental o en las urbanizaciones en la periferia). Las clases bajas han de habitar donde el suelo es barato, en los barrios antiguos sin servicios, en polígonos de viviendas en la periferia, con graves deficiencias de servicios y calidad de vida.
3) Las zonas industriales. Las grandes industrias, que antiguamente están enclavadas en el centro urbano, se han trasladado en los últimos decenios a la periferia de las ciudades, debido a las normas dictadas para evitar la contaminación, el alto valor del precio urbano, la cercanía de las vías de comunicación. Por otro lado, las pequeñas industrias y las más limpias, muy especializadas, se distribuyen de un modo más disperso por la ciudad.

USOS DEL SUELO Y TEORÍAS SOBRE ORGANIZACIÓN INTERNA DE LA CIUDAD.
Los modelos teóricos de la estructura urbana:
A) El modelo de círculos concéntricos. En 1929, Burgess elaboró la teoría de que la ciudad crece de forma concéntrica desde el CBD. La industria se asienta en una zona de transición alrededor de este. A partir de ahí aparecen diferentes círculos de residencias de clases sociales, desde las más humildes en el interior hasta las más acomodadas en la periferia.
B) El modelo sectorial. En 1939, Hoyt formuló la teoría de que las clases altas articulan la ciudad al buscar las zonas mejor comunicadas y de mayor calidad medioambiental. Las empresas también buscan zonas bien comunicadas. Las clases bajas con pocos recursos se distribuyen por toda la ciudad.
C) El modelo de centros múltiples. En 1945, Harris y Ullman formularon la teoría de que la estructura urbana se produce al integrarse varios centros con diferentes funciones: industria, comercio, residencia. La popularización del automóvil permite elegir las zonas preferidas para esas funciones.
Deben explicarse finalmente las teorías explicativas de los lugares centrales, sobre la distribución de los asentamientos urbanos en el espacio. En 1933, Christaller formuló su teoría sobre los lugares centrales, núcleos de población que ofrecen bienes y servicios especializados en un área mucho más amplia que la propia de la ciudad. Estudiando el sur de Alemania, planteó una estructura espacial regular, en un espacio isotrópico, homogéneo en relieve, recursos naturales, densidad y distribución de la población y red de transportes. Las ciudades de tamaño y nivel de especialización similar se distribuyen uniformemente dominando cada una un espacio hexagonal. Existe un límite en el que la demanda de bienes y servicios de un lugar central se hace nula, pasando ese espacio a depender de otro lugar central. Así se conforman hasta siete categorías distintas, de mayor a menor.
LA JERARQUÍA DE LOS LUGARES CENTRALES (Gutiérrez Puebla, 20]: «Los puntos básicos de la teoría de Christaller son:
a) Existe una jerarquía de lugares centrales, en la que los centros mas grandes son los que ofrecen bienes y servicios más especializados.
b) Un lugar central de grado superior posee todos los bienes y servicios de los centros de categoría inferior, más otros que le son propios a su categoría (en el ejemplo anterior, la capital regional poseería todas los servicios educativos de grado inferior ‑escuela, instituto‑ más otro propio de su categoría ‑la universidad‑). La jerarquía de lugares centrales presenta, por lo tanto, un conjunto de categorías: no existe una gradación progresiva entre unos centros y otros, sino que aparecen «escalones» que separan categorías distintas. Los lugares centrales de una misma categoría ofrecen igual número de bienes y servicios, o lo que es lo mismo, tienen las mismas funciones centrales.
c) La población de cada centro es proporcional al número de funciones centrales que éste posee. Como las funciones aparecen de forma discontinua, también existen «escalones» entre la población de unos centros y de otros de distinta categoría.
d) Cuánto mayor es la especialización de un bien o servicio, más escasas son los lugares donde éste aparece ofertada [siguiendo con el ejemplo anterior, la universidad sólo aparecía en la capital regional, mientras que el instituto de enseñanza media se localizaba tanto en la cabecera de comarca (CC) como en la propia capital regional (CR)]. Existe, por lo tanto, un número muy pequeño de lugares centrales de categoría superior (los que ofrecen bienes y servicios muy especializados) y una gran cantidad de centros de categoría inferior (con funciones menos especializadas).
e) Los bienes v servicios más especializados son los que tienen un área de influencia mayor, de manera que se produce una superposición de áreas de influencia de distinta extensión. Ello se debe precisamente a que ese tipo de bienes y servicios son los que aparecen en menos centros, por lo que la población se ve obligada a recorrer mayores distancias para abastecerse de ellos.»
La teoría de Lösch se basa en la anterior, desarrollando la tesis del lugar central ideal denominado metrópoli del espacio económico, en el que estarían asentadas todas las actividades centrales. Las diferencias espaciales surgen al actuar las fuerzas de concentración y especialización y se forma una red de áreas de mercado hexagonales, de tamaño creciente, que configuran la trama urbana.
Las críticas a ambas teorías se refieren a que consideran espacios homogéneos, que no existen en realidad, y no tienen en cuenta los factores administrativos, culturales e históricos, el éxodo rural o las novedades técnicas en los servicios que alteran la relación entre los núcleos comerciales. Los distintos sistemas de ciudades: las áreas metropolitanas, las conurbaciones, las megalópolis, las regiones urbanas, el campo urbano y la ciudad dispersa, se rigen por factores no isotrópicos.