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sábado, 13 de mayo de 2017

Francia. Sociedad: crimen y delincuencia.

Francia. Sociedad: Crimen y delincuencia.
Casos históricos.
Noticias de actualidad.

Casos históricos.

El matrimonio Dumollard.

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Los esposos Dumollard, Martin y Marianne, hacia 1850-1860, atrajeron a un bosque de Lyon al menos a seis muchachas con el cebo de que les darían trabajo y las estrangularon y enterraron, a fin de apoderarse de sus ropas. Al fin, una joven sospechó la verdad y les denunció. Él fue guillotinado en 1862 y ella condenada a 20 años de prisión.
Joseph Vacher.

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Joseph Vacher, el llamado Destripador de Francia, era un vendedor ambulante del campo que entre 1894 y 1897 violó y destripó a catorce personas, tanto hombres como mujeres. Era bisexual y las dejaba en posturas grotescas, casi todas desnudas. Le detuvieron mientras intentaba estrangular a una joven campesina. Muy católico, en la guillotina comulgó y pidió perdón de sus pecados. 
Henri-Desiré Landrú.

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El archicélebre Henri-Desiré Landru (1869-1922) mató con seguridad a diez mujeres y, excepcionalmente, a André, hijo de 18 años de una víctima, Georgette Cuchet, porque vivía con ella y era un testigo molesto. El motivo siempre era quedarse con sus bienes. Las escogía generalmente entre viudas o solteras maduras y solitarias, aunque la joven Babelay sólo tenía 19 años y Louise Jaume, recién enviudada de un soldado en la guerra, sólo 20, y conseguía que le cedieran su dinero para establecer su futuro hogar. Se mostraba seductor y romántico aunque físicamente era un cuarentón anodino, bajo de estatura, calvo, de barba puntiaguda y ojos de comadreja. Pero sedujo según las anotaciones de su diario a 283 mujeres aunque aparentemente solo mató a once. Las adormecía, las estrangulaba, las aserraba y luego quemaba sus cuerpos en un horno doméstico de su casa, la “Villa Tric”, en el pueblo de Gambais, colindante con el cementerio.
Le perdió que algunos parientes de las víctimas conocían adonde las llevaba a vivir y que escribió en su agenda los detalles de sus asesinatos, con un estilo literario brillante que se puede recomendar como lectura para los psiquiatras e interesados en la novela negra. Revelaba sangre fría y desprecio por la vida de los demás, como revelan detalles como que vendiera la dentadura postiza de Anne Marie Pascal, la novena víctima, por sólo 15 francos o anotara los gastos en limosnas a las iglesias para ganarse la voluntad de la ferviente católica Jaume.
En cambio, en su vida familiar era un marido ejemplar: su mujer nunca creyó que fuera un asesino. Ni su última amante, Fernande Segret. Desde su detención por el inspector Belin en abril de 1919, hasta su final, Francia estuvo pendiente de su caso, que ocupaba las primeras páginas de los periódicos, con espectaculares revelaciones, lo que sirvió para olvidar los problemas de la posguerra. Le defendió el famoso abogado Moro Giafferi. Decenas de mujeres le ofrecieron matrimonio si salía algún día de la cárcel. En las elecciones generales de noviembre de 1919 le votaron 4.000 electores, aunque sus votos fueron declarados nulos.
Fue miembro de un coro infantil en su infancia, apasionado melómano que cantaba arias de la Manon de Massenet y recitaba las poesías de Alfred de Musset de memoria, pero condenado cuatro veces a pequeñas penas por estafas.
En el juicio, del 7 al 30 de noviembre de 1921, nunca confesó sus crímenes, exigiendo que le mostraran los cadáveres para creer en las muertes. Sólo reconoció que se había apropiado los bienes de las mujeres. En la sala estaban el cantante Maurice Chevalier y su famosa amante y reina del vaudevil Mistinguette, el embajador de China, el príncipe heredero de Persia, duquesas inglesas, multimillonarios americanos... El mismo Marcel Proust se lamentó en una carta a un amigo suyo de no poder ir por una crisis asmática.
Continuó la expectación hasta el día en que subió a la guillotina, en la prisión de Versalles, a las seis de la mañana de un frío 25 de febrero de 1922. Una enorme multitud, por decenas de miles, se había subido a árboles y farolas, a coches y trolebuses, para contemplar el acontecimiento. Los testigos se pasmaron de su frialdad y de su cortesía incluso en sus últimos momentos. Al día siguiente los periódicos doblaron sus tiradas.
Fascinó a sus contemporáneos e inspiró a Charles Chaplin para su película Monsieur Verdoux. Escribe Chaplin en su Autobiografía: “Verdoux es un Barba Azul, un oscuro empleado de banco que, habiendo perdido su empleo por culpa de la depresión, maquina un plan para desposarse con viejas solteronas y asesinarlas por su dinero. Su mujer legítima es una inválida que vive en el campo con su hijito, y que nada sabe de la conducta criminal de su marido. Tras acabar con la víctima de turno, vuelve a casa como haría cualquier marido burgués al finalizar su jornada laboral. Es una paradoja de virtud y vicio: un hombre que, cuando poda sus rosales, evita pisar un gusano, mientras en un rincón del jardín el fuego del horno consume los restos de su víctima. La trama rebosa diabólico humor, una amarga sátira y una virulenta  crítica social”. La censura americana criticó a Chaplin por presentar el caso como una “comedia de crímenes, en comparación con los cometidos en masa y legalizados por la guerra”.
Marcel Petiot.

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El doctor Marcel Petiot (1897-1946) mató probablemente a 63 desesperados judíos que huían de los nazis durante la Segunda Guerra. Sin embargo, sólo se le pudieron probar 24 muertes. Los atraía a su casa diciéndoles que les ayudaría a escapar y al principio sólo les cobraba por la seguridad del refugio pero un día pensó que el peligro de que le cogieran los alemanes era demasiado grande. Pero no quería renunciar a los bienes de los judíos, especialmente sus joyas, así que comenzó a envenenarles y enterrar los cadáveres. En el interrogatorio dijo a un policía que sólo lo hacía para que no sufriesen tanto miedo de caer en manos de la Gestapo. Se le encontró una enorme fortuna en joyas. Fue guillotinado en mayo de 1946 en la prisión de París.
[https://es.wikipedia.org/wiki/Marcel_Petiot]

Thierry Paulin.

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Thierry Paulin asesinó en 1984-1986 a 21 ancianas en París. Era un mulato de Martinica, afable, inteligente, alto, delgado, fuerte, con una gorra de color rojo ocultando su pelo teñido de rubio platino. Había trabajado como camarero desde su llegada a París y se hacía un sobresueldo como amante homosexual. Pero aún conseguía más fondos asesinando a las ancianas. Las abordaba a mediodía, en la calle, muy amable, y las ayudaba generalmente a llevar las bolsas de la compra. Las acompañaba o seguía a sus casas y allí las atacaba. Primero las torturaba, ahogándolas, estrangulándolas, a puñetazos... Tenía tal indiferencia por ellas que algunas consiguieron sobrevivir porque no pensaba que pudieran hacerlo. Luego les robaba el dinero que tenían en casa, despreciando las joyas. Con lo robado podía pagarse la cocaína. Había conseguido un colaborador, Jean Thierry Maturin, otro homosexual y drogadicto de raza negra. Le detuvieron cuando el comisario Francis Jacob se fijó en que se ajustaba a la descripción del asesino cuando iba por la calle. Le pidió la documentación y su instinto le dijo que era él. Luego sus huellas aparecieron en siete de las casas de las víctimas. Confesó. Parece que deseaba vengarse de su madre simbólicamente. Esta se había divorciado de su padre cuando él era niño y así se había criado sin afectividad. “Las viejas no me querían y entonces yo me vengaba”. Falleció en 1989, enfermo de sida.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Thierry_Paulin]

Casos y asuntos actuales.
Mora, Miguel. La fiscalía ve un ‘salvajismo inaudito’ en el crimen del lago Annecy. “El País” (8-IX-2012) 4.
Tubella, Patricia. La investigación de la matanza de Annecy se traslada a Reino Unido. “El País” (11-IX-2012) 4.
Mora, M. La clave es la niña Zainab. “El País” (16-IX-2012) 8. El crimen de Annecy.
Mora, M. Dos gemelos detenidos, ¿un solo culpable? “El País” (11-II-2013) 8. Dilema de la policía francesa para detener a un violador.
Teruel, Ana. Cerrado por carteristas. “El País” (23-V-2015) 48. Cierre temporal de la torre Eiffel por la atosigante presencia de delincuentes.
Teruel, A. Francia debate sobre legítima defensa tras el caso de una maltratada. “El País” (30-I-2016) 10. Jacqueline Sauvage mató a su marido tras 47 años de vejaciones y abusos sexuales a sus tres hijas.
Yárnoz, C. Hollande cede ante las protestas de policías armados de servicio. “El País” (22-X-2016). Piden más recursos policiales.


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