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miércoles, 28 de marzo de 2018

Dosier: El proteccionismo comercial de Trump.

Dosier: El proteccionismo comercial de Trump.

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El editorial Muecas mercantilistas [“El País” Negocios 1.689 (18-III-2018)] critica la deriva proteccionista:
‹‹Después de más de un año de Gobierno, el mundo ya ha caído en la cuenta de que Donald Trump está en posesión de una concepción premoderna de la economía. La resurrección del mercantilismo operada por Trump es una anomalía comparable a que la sanidad en los países occidentales volviese a practicar el curanderismo como norma. Y no es que el proteccionismo estuviera erradicado antes de la era Trump, sino que se consideraba un mecanismo de reacción marginal, limitado, frente al progreso del comercio mundial y del multilateralismo. La política económica de Trump tiene un aire añejo, un poco pueril (sus consecuencias no lo son, desde luego), como volver a los juguetes de metal y a las cartas franqueadas. Esa puerilidad es peligrosa, aunque por el momento se manifieste más en amenazas que en daños considerables. Que llegarán, si sigue por este camino.
Este carácter rancio e infantil se manifiesta no sólo en la voluntad entusiasta de provocar guerras comerciales, sino también en el carácter simbólico y animista de sus decisiones. Sube los aranceles del acero (25%) y del aluminio (10%), quizá porque está jugando con el valor nostálgico de la industria del acero en el imaginario industrial estadounidense. De nuevo un guiño a los obreros blancos que se encuentran cómodos lamentando la invasión de inmigrantes y recuerdan la América perdida. El mensaje de los aranceles al acero y al aluminio está un poco por encima del nivel subliminal, pero, eso sí, en el grado de tosquedad requerido. Ni el acero ni el aluminio tienen una relevancia especial para la economía estadounidense, pero son motivo para demostrar que, frente a China, se están “haciendo cosas”.
Ante esta colección de muecas mercantilistas —el aluminio y el acero no son las únicas; Trump ya había vetado recientemente la compra de Qualcomm por el grupo Broadcom, de Singapur— importa mucho la calidad de las respuestas. China ha recurrido a la amenaza velada y Europa parece dispuesta a imponer aranceles a los vaqueros y al bourbon. Son reacciones obligadas, causadas por la sorpresa y el desaliento. Pero el mejor tratamiento posible a la infección proteccionista es mantener la confianza en el libre comercio mundial y resolver, en la medida de lo posible, los conflictos (o baladronadas) de Trump a través de los organismos multilaterales vigentes.
Hay varios motivos de peso para la moderación. Los asesores políticos de Trump, aunque sigan creyendo mágicamente en los aranceles, deben estar informados de que el proteccionismo daña el crecimiento y el empleo (de hecho, sólo los aranceles al acero y al aluminio le pueden costar a Estados Unidos unos 146.000 puestos de trabajo) y acaba produciendo rebrotes de la inflación. Al final de esa cadena de causas y efectos aparece la política monetaria como principal damnificada: Powell tendría que acelerar la retirada de estímulos monetarios, lo cual provocaría un grave desequilibrio financiero y daños inciertos, pero considerables, en la confianza de los mercados. No es muy verosímil hoy que Trump, más allá de su exhibicionismo complaciente, corra el riesgo de abrir una guerra económica global y se arriesgue a poner a todas las áreas económicas en situación de abierta hostilidad a Washington. Trump debe medir bien todos sus pasos, porque esto es exactamente lo que está a punto de suceder. En el BCE ya han expresado su malestar por lo que consideran una política deliberada de depreciación del dólar. La cuestión es ¿hasta qué extremos va a llevar Trump su gamberrismo económico?››

Paul Krugman en Menuda guerra comercial más tonta [“El País” Negocios 1.700 (3-VI-2018)] advierte que EE UU será uno de los principales perjudicados de la política comercial proteccionista de Trump:
‹‹(…) La justificación oficial –y legal– para los aranceles al acero y el aluminio es la seguridad nacional. Salta a la vista que estamos ante una lógica fraudulenta, ya que las principales víctimas directas son países aliados y democráticos (…) Incluso si los aranceles fuesen expansionistas, eso no haría más que llevar a la Reserva a aumentar los tipos más deprisa, lo que a su vez eliminaría puestos de trabajo en otros sectores: la subida de los tipos perjudicaría a la construcción, el dólar se fortalecería y esto haría las manufacturas estadounidenses menos competitivas, etcétera. De modo que toda mi formación profesional me lleva a descartar la cuestión de los puestos de trabajo por considerarla poco realista. (…)
Queremos saber si la guerra comercial de Trump va a ser directamente expansionista o contraccionista, es decir, si, manteniendo la política monetaria constante (aunque sabemos que la política monetaria no será constante), se aumentarán o se reducirán los puestos de trabajo. Y la respuesta, casi con seguridad, es que esta guerra comercial no creará empleo, sino que lo destruirá, por dos razones.
En primer lugar, Trump está aplicando aranceles a mercancías intermedias, es decir, mercancías utilizadas como materiales para producir otras cosas, algunas de las cuales tienen a su vez que competir en los mercados mundiales. Claramente, la fabricación de coches y otros productos de consumo duraderos se encarecerá, lo que significa que venderemos menos; y cualquier aumento de empleo que se logre en los metales primarios se verá contrarrestada por la pérdida en otros sectores a lo largo de la cadena. Jugando con las cifras, parece muy probable que hasta este efecto directo sea netamente negativo para el empleo.
En segundo lugar, otros países tomarán represalias contra las exportaciones estadounidenses, lo que costará puestos de trabajos en todos los sectores, desde las motocicletas hasta las salchichas.
(…) En el caso de Trump, pienso que se trata de un delirio diferente: él imagina que porque mantenemos déficits comerciales e importamos más de otros países de lo que ellos nos compran a nosotros, tenemos poco que perder, y que el resto del mundo se someterá pronto a su voluntad. Pero se equivoca al menos por cuatro razones.
Primero, porque, aunque exportamos menos de lo que importamos, seguimos exportando mucho; una represalia comercial ojo por ojo perjudicará enormemente a los trabajadores estadounidenses (y en especial a los agricultores), bastantes de los cuales votaron a Trump y ahora se sentirán traicionados.
Segundo, el comercio moderno es complicado; no es solo que los países se vendan unos a otros mercancías elaboradas, sino que es una cuestión de complejas cadenas de valor, que la guerra comercial de Trump interrumpirá. Esto convertirá en perdedores a muchos estadounidenses, incluso aunque no estén directamente empleados en producir mercancías para la exportación.
Tercero, si la espiral aumenta, una guerra comercial hará subir los precios al consumo. En un momento en el que Trump intenta desesperadamente convencer a las familias de a pie de que han salido ganando con esta rebaja de impuestos, no haría falta mucho para que se fueran a pique las diminutas mejoras que hubieran recibido.
Por último –y me parece que esto es verdaderamente importante– estamos hablando de países reales, principalmente democracias. Los países reales hacen política real; tienen orgullo, y a sus electorados no les gusta nada Trump. Esto significa que aunque sus dirigentes pudiesen querer hacer concesiones, los votantes probablemente no se lo permitirían.
Pensemos en el caso de Canadá, un vecino pequeño, de buenos modales, que podría salir muy perjudicado de una guerra comercial con su vecino gigante. Se podría pensar que esto intimidaría mucho más a los canadienses que a la UE, que es una superpotencia económica en igual medida que nosotros. Pero aunque el Gobierno de Justin Trudeau se sintiera inclinado a ceder (hasta el momento, altos cargos como Chrystia Freeland parecen más enfadados que nunca), se enfrentaría a una fuerte reacción de los votantes canadienses contra todo aquello que pareciese una rendición ante el maligno matón de al lado.
De modo que meternos en este conflicto económico sería una verdadera idiotez. Y es probable que la situación en esta guerra comercial no evolucione necesariamente a favor de Trump.››

El editorial La guerra comercial de Trump [“El País” (4-VI-2018)] alerta de la gravedad del desvarío proteccionista de Trump. Exige a Europa que sea firme ante el chantaje:
‹‹Donald Trump y su Administración no se distinguen por su sutileza. Acaban de declarar una guerra comercial con la Unión Europea, es decir, con un aliado, en nombre de un eslogan (America First) envuelto en un pretexto a medio camino entre el descaro y el delirio. Para justificar la subida de aranceles del 25% a las importaciones de acero y otro del 10% a las de aluminio procedentes de Europa, Canadá y México alude a criterios de “seguridad nacional”. La excusa no puede ser más débil y, al tiempo, más ilustrativa de la desconsideración de Trump hacia los países “amigos”. Europa prepara represalias en forma de aranceles a la importación de productos típicamente americanos o producidos en Estados proclives a Trump: maíz, arándanos, bourbon, pantalones Levis’s y motos Harley Davidson, además de una denuncia ante la OMC.
La estrategia negociadora de Trump no respeta alianzas, ni aliados, ni preocupación alguna por la estabilidad de la economía mundial. Consiste en someter a sus interlocutores a una presión continua, pero confusa —no ha mucho que decretó la suspensión de la amenaza de aranceles para los productos y países que ahora acaba de castigar—, con el objetivo de que reduzcan voluntariamente las exportaciones en esas negociaciones fantasmagóricas que se cierran y se abren al compás de las amenazas de Washington. Este modus operandi está al servicio de los intereses más proteccionistas de la economía estadounidense, que se identifican en buena parte con el aislacionismo internacional.
Lo peor, con ser muy malo, no es el proteccionismo descarnado, que no entiende de pérdida de beneficios de las empresas y de empleos en el país que lo practica, sino la incertidumbre extrema que introduce en la economía global. La industria y las rentas del planeta penden hoy de las ocurrencias del presidente de Estados Unidos. La única respuesta es la firmeza comercial frente a la arbitrariedad.››

Dosier: El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).*


FUENTES.
Noticias. 
Pozzi, S. Trump elevará los aranceles al acero y al aluminio importado. “El País” (2-III-2018). Una tasa del 25% al acero y del 10% al aluminio.
Mars, A.; Fariza, I. Trump amenaza con aranceles sobre los coches de fabricación europea. “El País” (4-III-2018).
Martínez Ahrens, J. Los republicanos piden a la Casa Blanca que pare la guerra comercial. “El País” (6-III-2018).
Martínez Ahrens, J. La vuelta de Trump al nacionalismo económico desgarra la Casa Blanca. “El País” (8-III-2018). El consejero económico Gary Cohn dimite por su desacuerdo con el proteccionismo comercial de Trump.
Pérez, C. La UE anuncia represalias por los aranceles de EE UU. “El País” (8-III-2018).
Martínez Ahrens, J. Estados Unidos apela a la ‘seguridad nacional’ para abrir la guerra comercial. “El País” (9-III-2018).
Fontdeglòria, X. Pekín promete responder a Washington. “El País” (9-III-2018).
Martínez Ahrens, J. El hombre que fabrica las bombas para Trump. “El País” (9-III-2018). Peter Navarro, secretario de Comercio, es el ideólogo del proteccionismo de Trump.
Ferrer, Thiago. Tambores de acero para una guerra comercial. “El País” Negocios 1.689 (18-III-2018).
Martínez Ahrens, J.; Pérez, C. EE UU declara la guerra comercial a China y reduce su presión a Europa. “El País” (23-III-2018).
Abellán, L. Trump lleva su guerra comercial a los fabricantes europeos de automóviles. “El País” (2-IV-2018).
Fontdeglòria, X. China lanza su represalia por los aranceles de EE UU. “El País” (3-IV-2018).
Mars, A. Trump amenaza a China con imponer aranceles por otros 100.000 millones de dólares. “El País” (7-IV-2018).
Fontdeglòria, X. Pekín cree que la Casa Blanca quiere frenar su desarrollo tecnológico. “El País” (7-IV-2018).
Mars, A. El Fondo cuestiona las grandes medidas económicas de Trump. “El País” (18-IV-2018). El FMI alerta sobre la rebaja fiscal y el proteccionismo comercial.
Fontdeglòria, X. China se abre al sector del automóvil en respuesta a la presión comercial de Trump. “El País” (18-IV-2018). En unos años los fabricantes podrán producir en China sin tener que compartir la tecnología y los beneficios con socios locales.
Fontdeglòria, X.; Mars, A. EE UU reclama a China reducir el déficit comercial en 200.000 millones. “El País” (5-V-2018).
Martínez Ahrens, J. China y EE UU anulan las subidas de aranceles y evitan la guerra comercial. “El País” (21-V-2018). China se compromete a ayudar en la reducción de su superávit comercial con EE UU.

Martínez Ahrens, J. Trump da marcha atrás y reanuda la guerra comercial con China. “El País” (30-V-2018). Apenas 10 días después de un aparente acuerdo Trump lo incumple y amenaza con sanciones por 50.000 millones de dólares, y aplicar un 25% a las importaciones de automóviles.
Fariza, I.; Gómez, M. V. México y Alemania, los más perjudicados si Trump sube el arancel al automóvil. “El País” (31-V-2018).
Ayuso, S. Macron exhorta a una reforma urgente de la OMC para el multilaterialismo. “El País” (31-V-2018). Es una propuesta para atraer a Trump.
Ayuso, S.; Abellán, L. EE UU se muestra listo para la guerra comercial con la UE. “El País” (31-V-2018).
Mars, A.; Abellán, L. EE UU se lanza a la guerra comercial contra la UE, México y Canadá. “El País” (1-VI-2018). Aplicará tasas al acero (25%) y el aluminio (10%).
Mars, A. La guerra arancelaria de Trump torpedea la cumbre del G7. “El País” (8-VI-2018).
Mars, A. Trump amenaza con dejar de comerciar con los aliados del G7 si no hacen concesiones. “El País” (10-VI-2018).
Mars, A. Trump desata una guerra comercial a gran escala con los aranceles a China. “El País” (16-VI-2018).
Vidal Liy, M. China replica a EE UU con más aranceles a productos agrícolas. “El País” (17-VI-2018).
Pozzi, S. ¿Roba el mundo a Estados Unidos? “El País” (18-VI-2018). Los expertos desmienten los argumentos de Trump.
Mars, A.; Fontdeglòria, X. Trump redobla la escalada con China y amenaza con nuevos aranceles. “El País” (20-VI-2018).
Mars, A. La Casa Blanca endurece su pulso a China al perfilar otro enorme plan de aranceles. “El País” (12-VII-2018).
Mars, A. Trump vuelve a la carga con la UE y la califica de ‘enemigo comercial’. “El País” (16-VII-2018).
Pozzi, S. Trump acusa a la UE y a China de manipular divisas y tipos de interés. “El País” (21-VII-2018).
Faus, J. Trump y Juncker acuerdan paralizar la guerra comercial. “El País” (26-VII-2018).
Mars, A.; Lafuente, J. Trump cierra un acuerdo comercial con México sin esperar a Canadá. “El País” (28-VIII-2018).
Fariza, I. El pacto relaja la presión sobre la economía mexicana. “El País” (28-VIII-2018).
Fontedeglòria, X. La escalada entre China y EE UU se agrava con nuevos aranceles mutuos. “El País” (19-IX-2018).
Pozzi, S. Un escenario condicionado por las elecciones. “El País” (19-IX-2018).
De Miguel, B. La UE intenta salvar a la OMC de la parálisis provocada por Trump. “El País” (19-IX-2018).
Ayuso, Silvia. La OCDE alerta de que las guerras comerciales lastran ya el crecimiento. “El País” (21-IX-2018).

Opiniones.
Bassets, L. Un ataque impredecible. “El País” (26-VII-2018).

Díez, Juan Carlos. Guerra comercial. “El País” (6-IV-2018). Los peligros del proteccionismo de Trump.
Díez, J. C. Trump y la nueva era. “El País” (21-VI-2018). Critica el proteccionismo de Trump.

Editorial. Muecas mercantilistas. “El País” Negocios 1.689 (18-III-2018).
Editorial. La guerra comercial de Trump. “El País” (4-VI-2018).
Editorial. La política del caos. “El País” (11-VII-2018). La UE debe reforzar su unidad para resistir a Trump.
Editorial. Amenaza Trump. “El País” (22-IX-2018).

Estefanía, Joaquín. Tropezar dos veces en la misma piedra. “El País” (7-V-2018). Critica el proteccionismo comercial de Trump.
Estefanía, J. Camino de la perdición. “El País” (18-VI-2018). La vorágine proteccionista de Trump aboca a una catástrofe.

Michael Gapen. González, Alicia. Michael Gapen / Economista para EE UU de Barclays. ‘En EE UU habrá más medidas proteccionistas y tensión comercial’. “El País” (5-VII-2018).

González, Alicia. Del TTIP a la amenaza de guerra comercial. “El País” (8-III-2018). Trump no es un socio fiable para sus aliados.
González, A. La guerra no es el final. “El País” (7-IV-2018).
González, A. ¿Alguien duda de que esto es la guerra? “El País” (19-IX-2018).

Krugman, Paul. Lo más Trump que Trump ha hecho nunca. “El País” Negocios 1.688 (11-III-2018). El nefasto proteccionismo comercial.
Krugman, P. Dando tumbos hacia una guerra comercial. “El País” Negocios 1.690 (25-III-2018).
Krugman, P. El arte de hacer aspavientos. “El País” Negocios 1.692 (8-IV-2018). Sobre la guerra comercial con China.
Krugman, P. Menuda guerra comercial más tonta. “El País” Negocios 1.700 (3-VI-2018).
Krugman, P. Trump contra las Harley. “El País” Negocios 1.704 (1-VII-2018). Las nefastas consecuencias del proteccionismo de Trump para el fabricante de motos Harley-Davidson y otras empresas.
Krugman, P. Trump siembra vientos, las empresas recogen tempestades. “El País” Negocios 1.705 (8-VII-2018).
Krugman, P. No exageremos los costes de una guerra comercial. “El País” Negocios 1.711 (19-VIII-2018).
Krugman, P. Volver a corromper los aranceles. “El País” Negocios 1.716 (23-IX-2018). La nefasta política comercial de Trump.

Naïr, Sami. La larga batalla de Donald Trump. “El País” (28-VII-2018).

Ontiveros, Emilio. Escaramuzas y guerras comerciales. “El País” (6-III-2018).
Ontiveros, E. ¿Cuánta globalización? “El País” Negocios 1.689 (18-III-2018).
Ontiveros, E. Guerra comercial e inversión transfronteriza. “El País” Negocios 1.707 (22-VII-2018).

Rallo, Juan Ramón. Aranceles contra China: un tiro en el pie. “El Confidencial” (23-III-2018). EE UU será el principal perjudicado del proteccionismo de Trump.

Steinberg, Federico. La guerra comercial y el orden liberal. “El País” (21-VII-2018).

Stiglitz, Joseph E. La confusión comercial de Trump. “El País” Negocios 1.694 (22-IV-2018).
Stiglitz, J. E. EE UU y la guerra comercial. “El País” Negocios 1.711 (19-VIII-2018).

Vidal-Folch, Xavier. Trump te mete la mano. “El País” (5-III-2018). La política proteccionista de Trump amenaza la economía mundial.

Vidal-Folch, X. Los aranceles traen demonios. “El País” (5-VII-2018).
Vidal-Folch, X. Tres tácticas para desplumar al vecino. “El País” (16-VIII-2018).

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