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jueves, 22 de marzo de 2018

El político y empresario español José Luis Leal (1939).


El político y empresario español José Luis Leal (1939).

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José Luis Leal Maldonado (Granada, 1939), político y empresario español, de sólida formación jurídica y económica. Comenzó su vida política durante el franquismo como miembro del Frente de Liberación Popular (FLP), una organización anticomunista católica que promovió Julio Cerón Ayuso, en la preparación de la Transición hacia el liberalismo y la socialdemocracia, en clave monárquica. 
Destacó pronto como un jurista de amplia experiencia económica. En marzo de 1978 fue nombrado Secretario de Estado para Asuntos Económicos en el segundo Gobierno presidido por Adolfo Suárez y desde el 6 de abril de 1979 hasta el 8 de septiembre de 1980 fue ministro de Economía en el tercer y cuarto gobiernos de Unión de Centro Democrático (UCD), también presididos por Suárez. Tras su salida del Gobierno trabajó en el Banco Bilbao y llegó a ser presidente de la patronal bancaria (1990-2005). Su ideario económico, reformista aunque políticamente sea un conservador, ha evolucionado en la crisis iniciada en 2007 desde un liberalismo muy reacio al papel del Estado hacia la convicción de que el Estado debe impulsar las reformas estructurales y compensar con su demanda la caída de la demanda privada.

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Su pensamiento tiene una muestra en el artículo Del gradualismo al rescate [“El País” Negocios 1.389 (17-VI-2012)], en el que sostiene:
‹‹A estas alturas de la crisis financiera, con el rescate de nuestro sistema financiero en marcha, es conveniente intentar comprender lo ocurrido, aunque solo sean las grandes líneas, a partir de las actuaciones del Banco de España y la más reciente del Gobierno.
Empecemos por la autoridad monetaria. La crisis financiera que comenzó en 2007 conoció un notable agravamiento en el otoño de 2008 con la quiera de Lehman Brothers. Los Gobiernos europeos y el norteamericano reaccionaron con rapidez inyectando fondos públicos en los bancos en dificultades para reforzar su solvencia. Se trató, esencialmente, de aportaciones de capital que posteriormente se recuperaron o han comenzado a recuperarse.
En España, la política seguida fue diferente. Partiendo de la base de que nuestro sistema financiero era solvente y estaba bien capitalizado, se pensó que bastaría con las provisiones existentes (superiores a las de la mayoría de los bancos de otros sistemas financieros) y que, en caso de necesidad, estas podrían aumentarse. Como no se ha producido un debate sobre la política seguida para hacer frente a la crisis financiera, no sabemos qué hipótesis se barajaron en aquellos momentos, pero es razonable pensar que la ausencia de exposición de los bancos españoles a los denominados “activos tóxicos” exteriores indujera en las autoridades monetarias un exceso de confianza cuyas consecuencias vivimos actualmente.
La tranquilidad oficial no podía durar mucho, pues el inevitable estallido de la burbuja inmobiliaria necesariamente tenía que fragilizar los balances de los bancos. Tampoco se dijo que la necesidad de recurrir al ahorro exterior como consecuencia de la acumulación de los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente (que llegaron a alcanzar el 10% del PIB) obligaba a los bancos a buscar ingentes cantidades de recursos en el exterior, lo que constituía un factor suplementario de riesgo para la estabilidad de sus balances, especialmente para los que solo operaban en el interior de nuestras fronteras, y muy especialmente para las cajas de ahorros.
La política que se puso en práctica fue la de corregir gradualmente los desequilibrios financieros pensando tal vez que el crecimiento económico permitiría absorber poco a poco la inevitable morosidad que se avecinaba, especialmente la inmobiliaria. Se trataba de una apuesta apoyada en la hipótesis de que la burbuja inmobiliaria de deshincharía gradualmente. Dicho de otra manera, y por utilizar una expresión en boga aquellos años: se pensaba que el aterrizaje sería suave.
Pero no fue así. De la desaceleración económica pasamos a la recesión, y con ella deberían haberse terminado los sueños del gradualismo. Se inició tardíamente un proceso de reestructuración de las cajas de ahorros, pero el Banco de España no pudo, o no supo, vencer los obstáculos que los responsables políticos regionales opusieron a su acción. En algunos casos se pusieron en marcha fusiones que desde el principio parecían inviables. Solo en unos pocos casos fue acertado el diseño.
Hay que recordar que la confianza es un elemento básico del funcionamiento del sistema financiero. Esta es la razón por la cual en otros países la intervención pública fue rápida y masiva. Baste con recordar los 750.000 millones de dólares aportados por el Tesoro norteamericano para superar la crisis.
Pero hemos tardado en aprender esta lección. A lo largo de los primeros meses de este año, y para hacer frente a la creciente desconfianza hacia nuestro sistema financiero, se tomaron medidas que, a pesar de ir en el buen sentido, pronto se revelaron insuficientes. Se aumentaron las provisiones, se movilizaron los fondos de garantía de depósitos y se estimaron las pérdidas potenciales del conjunto del sistema muy por debajo de lo que constituía el consenso de los mercados. Por último, el caso de Bankia nos puso al borde del abismo al anunciarse una ayuda de 19.000 millones de euros apenas unos días después de haberse anunciado que con 7.000 millones sería suficiente.
Al final ha habido que reconocer que el gradualismo para resolver problemas de confianza en el sistema financiero no es el mejor método y hemos tenido que pedir una línea de crédito de 100.000 millones de euros a nuestros socios de la eurozona para intentar recuperar la confianza perdida.
Aparentemente, el Gobierno ha acertado en esta última etapa, pues ha conseguido que el rescate planteado se limite al sistema financiero y que las condiciones no afecten, o lo hagan solo indirectamente, a la política macroeconómica. Desde esta perspectiva, la diferencia con lo sucedido en otros países es sustancial, por lo que inmediatamente se han producido reacciones: unas, pidiendo condiciones similares a las de España, y otras, interpretando las condiciones de la ayuda de manera restrictiva. El apoyo de Francia y Alemania ha sido esencial, pero no hay que olvidar que los bancos de cada uno de los dos países tienen riesgos contraídos con España superiores a los 150.000 millones de dólares. Lo más importante es que, a pesar de todo, la integración financiera de la eurozona ha dado un significativo paso adelante.
Según el documento del FMI que ha precipitado el rescate, el 70% del sistema financiero español no tiene mayores problemas, concentrándose estos en el 30% restante, formado mayoritariamente por cajas de ahorros cuya administración se vio muy influida por criterios políticos y cuyos balances están sobrecargados de activos inmobiliarios de escaso valor. Llevará algún tiempo su saneamiento, pero al final tendrá que producirse. El préstamo, como es sabido, se instrumentará a través del FROB y no tendrá consecuencias directas sobre el déficit público, pues se contabilizará como deuda. Quedan, sin embargo, por definir dos aspectos esenciales: el tipo de interés que habrá que pagar y la duración del préstamo. Una parte del dinero inyectado se recuperará con el tiempo, por lo que el quebranto para el sector público será bastante menor que el que indique la cifra de ayuda que finalmente se retenga, como ha ocurrido por doquier y como ya ocurrió en nuestro país hace años.
Desde la perspectiva europea, al acuerdo del sábado es muy importante, pues constituye un paso decisivo hacia la creación de una unión bancaria entre los países de la eurozona. El que haya sido el Eurogrupo el que haya tomado la decisión es también significativo, pues la unión monetaria solo será viable en el medio y largo plazo si además de la financiera se produce una unión fiscal, por la que aboga Alemania, y que sería el otro pilar, junto con el Banco Central Europeo, en el que se asiente la Unión. Buenas noticias para España y buenas noticias para Europa. Pero el camino que queda por recorrer es arduo, como lo demuestran las primeras reacciones de los mercados: esperemos que esta vez hayamos aprendido las lecciones y que podamos mirar hacia el futuro con mayor tranquilidad.››

Fuentes.
Internet.
[http://elpais.com/autor/jose_luis_leal/a/] Enlace a los artículos en "El País".


Artículos.
Leal, J. L. La clase media y la crisis. “El País” Negocios 1319 (13-II-2011) 18.
Leal, J. L. Difícil, pero posible. “El País” Negocios 1.363 (18-XII-2011) 18. Aboga por un ajuste rápido en la economía española porque tendrá menos efectos sociales negativos a largo plazo si ayuda a recuperar la confianza en el porvenir.
Leal, J. L. Del gradualismo al rescate. “El País” Negocios 1.389 (17-VI-2012) 14.
Leal, J. L. Recuperar la soberanía perdida. “El País” Negocios 1.396 (5-VIII-2012) 12. España debe desendeudarse y solo hay una vía: exportar más bienes y servicios.
Leal, J. L. Un problema de liderazgo. “El País” Negocios 1.399 (26-VIII-2012) 10. Falta liderazgo en Alemania y Europa para superar la crisis.
Leal, J. L. También hay buenas noticias. “El País” Negocios 1.404 (30-IX-2012) 16. El comercio exterior español va bien.
Leal, J. L. Las consecuencias económicas de la señora Merkel. “El País” Negocios 1.409 (4-XI-2012) 18. Critica la política conservadora antikeynesiana de Merkel porque impide salir de la crisis, y compara sus imposibles exigencias a Grecia con las que los aliados impusieron a Alemania en Versalles en 1919.
Leal, J. L. La importancia de la industria. “El País” Negocios 1.414 (9-XII-2012) 18.
Leal, J. L. La política económica en 2012. “El País” Negocios 1.419 (13-I-2013) 18.
Leal, J. L. El empleo en 2012. “El País” Negocios 1.424 (17-II-2013) 18. Se muestra muy pesimista a corto plazo.
Leal, J. L. Crecimiento y deuda pública. “El País” Negocios 1.434 (28-IV-2013) 20. La reciente polémica respecto a Rogoff y Reinhart y su relación con el caso español.
Leal, J. L. Lo que dicen de nosotros. “El País” Negocios 1.445 (14-VII-2013) 14. Pesimismo en las previsiones de las instituciones internacionales sobre la economía española.
Leal, J. L. El FMI y los salarios. “El País” Negocios 1.451 (25-VIII-2013) 12. El aumento de la productividad no puede basarse solo en la reducción del empleo o en la bajada de los salarios.
Leal, J. L. Las condiciones de la recuperación. “El País” Negocios 1.457 (6-X-2013) 20. Hay que continuar con las reformas para favorecer la competitividad.
Leal, J. L. Una recuperación sostenible. “El País” Negocios 1.463 (17-XI-2013) 18. La leve recuperación económica del segundo semestre de 2013 se basa en la exportación, mas para que se mantenga a largo plazo hay que mejorar el sistema educativo, huérfano del necesario acuerdo multipartidario.
Leal, J. L. Cambio de tendencia. “El País” Negocios 1.469 (29-XII-2013) 14. Un optimista análisis sobre la economía española en 2013 y 2014.
Leal, J. L. La deuda de las familias. “El País” Negocios 1.475 (9-II-2014) 16.
Leal, J. L. El empleo durante la crisis. “El País” Negocios 1.481 (23-III-2014) 18.
Leal, J. L. La política económica de la Transición. “El País” Negocios 1.487 (4-V-2014) 16.
Leal, J. L. Un gran reinado. “El País” Negocios 1.493 (15-VI-2014) 18.
Leal, J. L. La base del crecimiento. “El País” Negocios 1.499 (27-VII-2014) 14.
Leal, J. L. Problemas en el sector exterior. “El País” Negocios 1.505 (7-IX-2014) 13.
Leal, J. L. Algo se mueve. “El País” Negocios 1.511 (19-X-2014) 19. Proliferan las iniciativas empresariales de PYME españolas,
Leal, J. L. Los límites del crecimiento. “El País” Negocios 1.517 (30-XI-2014) 16. Análisis de la balanza comercial y de pagos de España en los últimos años.
Leal, J. L. Las familias en 2014. “El País” Negocios 1.526 (1-II-2015) 17.
Leal, J. L. El 2,4%. “El País” Negocios 1.532 (15-III-2015) 16. Las previsiones de crecimiento del PIB español.
Leal, J. L. La parte del César. “El País” Negocios 1.538 (26-IV-2015) 17. La crisis de Grecia.
Leal, J. L. Las dificultades del Presupuesto. “El País” Negocios 1.556 (30-VIII-2015) 15.
Leal, J. L. Desendeudarse. “El País” Negocios 1.562 (11-X-2015) 17.
Leal, J. L. Los caminos de la modernización. “El País” Negocios 1.568 (22-XI-2015) 17. El conocimiento, la educación, la investigación, el reciclaje profesional de los desempleados, la dualidad del mercado laboral en fijos y temporales, el escaso capital riesgo…
Leal, J. L. Lo que queda por hacer. “El País” Negocios 1.578 (31-I-2016) 15. Las reformas deben proseguir y no olvidemos la elevada deuda exterior de España.
Leal, J. L. La espada de Damocles. “El País” Negocios 1.584 (13-III-2016) 18. La necesidad de reformas.
Leal, J. L. El declive de la socialdemocracia. “El País” Negocios 1.599 (10-VII-2016).
Leal, J. L. Problemas que persisten. “El País” Negocios 1.609 (18-IX-2016). El Gobierno debe reducir el déficit y reformar las pensiones.
Leal, J. L. La tentación proteccionista. “El País” Negocios 1.615 (6-XI-2016).
Leal, J. L. Desigualdades. “El País” Negocios 1.621 (18-XII-2016). La globalización reduce la desigualdad entre los países pero la acrecienta dentro de ellos.
Leal, J. L. Oportunidades y problemas. “El País” Negocios 1.627 (29-I-2017). El déficit y las pensiones como retos.
Leal, J. L. No es país para jóvenes. “El País” Negocios 1.633 (12-III-2017). Falta una política eficaz para dar empleo y futuro a los jóvenes españoles.
Leal, J. L. Consolidar la exportación. “El País” Negocios 1.638 (16-IV-2017).
Leal, J. L. Tras la crisis. “El País” Negocios 1.644 (26-V-2017). La economía española ha superado la crisis pero hay peligros y persiste el paro.
Leal, J. L. Tres momentos. “El País” Negocios 1.650 (9-VII-2017). La economía española ha vivido tres grandes hitos transformadores en los últimos decenios: la crisis del petróleo, la entrada en la UE y la Gran Recesión.
Leal, J. L. La renta de las familias. “El País” Negocios 1.663 (17-IX-2017). Las familias españolas deben equilibrar su desendeudamiento con su consumo creciente.
Leal, J. L. El coste de la independencia. “El País” Negocios 1.670 (5-XI-2017). Critica las mentiras y el abuso de las emociones en el conflicto catalán al esconder los altos (inviables) costes de independizarse: la pérdida de competitividad de las exportaciones al tener mayores tarifas aduaneras (más 3%), menos centros de decisión de empresas, menos impuestos, una deuda financiera y de pensiones más elevada...

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