Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

jueves, 31 de octubre de 2013

HMC UD 28. La democracia y las ideologías en el mundo. Dosier. El neofascismo actual en el mundo.

EL NEOFASCISMO ACTUAL EN EL MUNDO.

INTRODUCCIÓN.
EE UU.
Latinoamérica.
Europa.
PROGRAMACIÓN.
BIBLIOGRAFÍA.
APÉNDICE: TEXTOS SOBRE EL NEOFASCISMO.
           
INTRODUCCIÓN.
En este tema de la Unidad Didáctica (UD) 28 que trata sobre La situación actual de la democracia y las principales ideologías en el mundose aborda el fenómeno del neofascismo en la actualidad en EE UU, Latinoamérica y sobre todo en Europa, que se nutre de los temores de amplias capas populares ante la presión económica y política de las nuevas potencias emergentes, las corrientes migratorias y la pérdida de poder social y económico de sectores tradicionalmente acomodados, así como su insatisfacción ante los cambios culturales que introducen la unidad europea y la globalización. En la actualidad en el mundo siguen proliferando movimientos ideológicos y políticos inspirados en gran parte en las mismas opiniones totalitarias, nacionalistas y racistas que los partidos nazi y fascista. Pero se deben distinguir los movimientos autoritarios, conservadores, anticomunistas, reaccionarios o ultranacionalistas, que pueden tener rasgos fascistas (como el partido único y el líder), de los verdaderos movimientos neofascistas, que apelan a los rasgos esenciales del fascismo: caudillismo, totalitarismo, supremacía racial... Y entre los neofascistas se deben distinguir los grupos políticos que aspiran a obtener el poder para aplicar sus programas (Frente Nacional francés, Alianza Nacional italiana, etc.), que en reali­dad son los más peligrosos, y los grupos juveniles y marginales, que sólo aspiran a ejercer la violencia y afirmar su personalidad individual y grupal contra el sistema.
EE UU.
En EE UU abundan los grupos de ultraderecha que creen en la supremacía blanca y el rechazo al Gobierno Federal y la ONU: Ku Klux Klan, Alianza Nacional y así casi un millar de 800 grupos, más de la mitad paramilitares, que a veces incurren en atentados, como el de 1995 en Oklahoma, que ocasionó doscientos muertos. Todo indicaba que sus actividades tenderían a empeorar y el FBI se aplicó con éxito a controlarlas. No ha habido más incidentes destacables.
Latinoamérica.
En Latinoamérica hay muchos grupos políticos que se inspiran en parte en el fascismo, sobre todo en Centroamérica (El Salvador, Guatemala), donde incluso han llegado ocasionalmente al poder. Dirigidos por caudillos militares carismáticos, a veces fanáticos religiosos asesinos como el general guatemalteco Ríos Montt, que luchan violentamente contra los movimientos izquierdistas y contra los indígenas, en defensa de los privilegios sociales y económicos de los grupos que ostentan el poder. Son herederos de los movimientos autoritarios, populistas y demagógicos que triunfaron con Perón en Argentina, Batista en Cuba y Somoza en Nicaragua. Pero desde los años 90 han perdido mucha influencia, gracias a la generalización de la democracia en el continente y al cesar el miedo a una victoria comunista.
En la actualidad los movimientos neofascistas más señalados siguen la senda del chavismo (por su líder Chávez, incluso tras su muerte en 2013, pues su sucesor le ha nombrado “Líder Eterno”) en Venezuela, con ejemplos como el de Ortega en Nicaragua y Morales en Bolivia, con partidos y regímenes políticos que se arrogan públicamente ser de izquierdas o que han superado la distinción entre derecha e izquierda, pero que en realidad se han travestido en una variante de la ultraderecha conservadora y sostienen viejas ideas fascistas como el nacionalismo radical, el indigenismo racista, la represión de los disidentes, el autoritarismo, el culto a la personalidad del líder, y, rasgo fascista por antonomasia, el control permanente por el Estado (el partido del Gobierno) de la economía, la educación, los órganos de Justicia y las Fuerzas Armadas. Sus aliados interiores son los grupos sociales ascendentes surgidos del propio neofascismo (cuadros del partido, militares, burócratas) que se benefician de la corrupción y las prebendas del poder, y sus aliados exteriores preferidos son los regímenes religiosos integristas (Irán) y los totalitarios que bajo una capa comunista esconden regímenes personalistas y dinastías familiares (Corea del Norte, Cuba). Una novedad es que la clase empresarial tradicional, defensora de la propiedad privada y que antes promovía los históricos movimientos neofascistas y conservadores, es ahora presionada por el neofascismo para despojarla de su poder económico, social y político, y a ver en peligro su supervivencia, los empresarios tienden ahora a aliarse con las fuerzas progresistas, como se ve en el caso venezolano.
Europa.
Los partidos neofascistas crecen tanto en la Europa mediterránea como en la Europa Central. El neofascismo aumenta históricamente cuando aparecen las peores crisis económicas y sociales, como es el caso actualmente en Europa, cuyas instituciones y Gobiernos se muestran incapaces de lograr una política común para superar la situación.
Los partidos neofascistas son ultras, xenófobos y antieuropeos y a menudo emplean una propaganda agresiva o incluso la violencia contra la inmigración. Los motivos son el miedo a la miseria, la inseguridad ciudadana, el desempleo, el odio al inmigrante (africanos, eslavos del Este, musulmanes o turcos), el temor a perder la soberanía ante Europa, y la expansión de la cultura de la violencia entre las clases medias y bajas, que engrosan las filas de los partidos ultranacionalistas y xenófobos en Alemania, Francia, Italia, Hungría, Noruega o Polonia, y explotan en actos terroristas como el atentado en Noruega en 2011.
Los partidos sufren una rotación a largo plazo: unos partidos decaen por el envejecimiento o muerte de sus líderes y otros se reconvierten ideológicamente hacia la democracia o el centro-derecha. Pero aparecen otros nuevos que llenan su vacío o se reactivan los antiguos con nuevos líderes, como ha ocurrido en Francia con la sustitución del viejo Le Pen por su hija.

Manifestación de un grupo neonazi en Alemania.

Alemania tiene pequeños grupos, sin representación en cargos electos. Destacan tres formaciones: la Unión del Pueblo Alemán (DVU), que tiene 15.000 miembros; los republicanos (REP), con 11.500 miembros; y el partido neonazi (NPD), con 6.500 afiliados. Son particularmente fuertes en el Este, pero su estimación de voto es muy baja, sobre el 1%, aunque ocasionalmente se han acercado al 5% que permite acceder al Bundestag.
Austria tiene un partido ultra, el Partido Liberal Austríaco (FPO), antes presidido por Jörg Haider y hoy por Heiz Christoph Strache, que se colocó en 1999 como el segundo partido con un 27% de votos y desde febrero de 2000 forma coalición de gobierno con los conservadores. En 2013 llegó al 23%.
Bélgica cuenta con el bloque flamenco (Vlaams Blok o Vlaaams Belang), el quinto partido, con un 9,9% en las elecciones generales de 1999, y un 7,7% en las de 2010.
Bulgaria tiene la Coalición Ataka, llega hasta un 9% de los votos.
Dinamarca destaca con el Partido del Pueblo Danés, el tercer partido con un 12%.
Eslovaquia cuenta con el Partido Nacional Eslovaco, con hasta un 5% de los votos.
España cuenta con pocos y minúsculos grupos de extrema derecha, de ideología antieuropea, entre los nostálgicos del régimen franquista y los residuos del falangismo. Pero apuntan nuevos grupos con jóvenes que imitan las ideologías y estéticas racistas y violentas de los partidos alemanes: son los skin-heads, los ultra sur, los boixos nois. Su fuerza crece sobre todo entre la juventud marginada de los barrios obreros de las grandes ciudades, con problemas de paro, drogas, alcoholismo o delincuencia. Muchos jóvenes, aquejados de una grave problemática social e inmadurez individual afirman su personalidad integrándose en un grupo violento y para desquitarse de sus frustraciones buscan víctimas, siendo sus preferidas los inmigrantes africanos o sudamericanos. Los remedios recomendados son la educación y una política de integración socio-económica de los jóvenes, pero la crisis económica actual desde 2007 ha reducido estas vías.
Finlandia ha visto como el partido xenófobo Auténticos Finlandeses llega a un 9,4% en 2012.
Francia cuenta con el neofascista Frente Nacional (FN), liderado históricamente por Jean Marie Le Pen. Destaca por su poder personalista, sin secundarios (su secretario general fue un tiempo el moderado Bruno Mégret pero pronto fue apartado cuando intentó centrar su programa) y reúne millones de votos: el 15% de los votos de media en las elecciones del decenio de 1990, un 16,9% en la primera ronda de las presidenciales de 2002 y bajo la nueva presidencia de la hija del líder, Marine Le Pen, ha alcanzado 4,3% en las presidenciales de 2012 pero llega al 24% en las estimaciones en 2013. Es una seria amenaza para la estabilidad de la V República Francesa y para el mismo régimen democrático, porque está atrayendo a los sectores más proclives de la derecha (RPR y UDF), muy dividida y en crisis, a un programa común de gobierno, opuesto a los ideales republicanos de libertad, igualdad y fraternidad, e incluso está imponiendo sus grandes temas del programa a la izquierda. El FN tiene una base social de pequeños burgueses, obreros, parados y agricultores, que temen la inmigración (que asocian con delitos y paro), la competitividad comercial exterior de la globalización y la Unión Europea. Sostiene un programa racista y xenófobo contra los musulmanes, reclama la expulsión de los inmigrantes extranjeros ilegales, la separación de la UE, la autosuficiencia económica de Francia mediante el proteccionismo aduanero, un presidencialismo autoritario y la unión de la derecha contra la izquierda “social-comunista". Es un programa que entronca directamente con el colaboracionismo del régimen parafascista de Vichy en la II Guerra Mundial, aunque ha aparcado, al menos temporalmente, el antisemitismo y la homofobia.
Grecia es el país donde más ha crecido relativamente. El partido ultranacionalista Aurora Dorada (o Amanecer Dorado), con un 7% de los votos y 21 diputados en 2012, ha tejido una organización asistencial para atraer a los ciudadanos más golpeados por la crisis, utiliza metódicamente la propaganda racista e incluso favorece la violencia contra los inmigrantes. El Gobierno y la Justicia han iniciado su ilegalización y detenido a sus principales dirigentes en septiembre de 2013, ante la amenaza que suponen para la democracia y los múltiples delitos que han cometido.
Holanda tiene el Partido por la Libertad, dirigido por Geert Wilders, que consiguió hasta un 34% en las municipales de Rotterdam y un 15% en las generales de 2012. Su ideario antieuropeísta y nacionalista, rechaza la inmigración islámica, y se nutre de experiencias populistas anteriores, como la de Pim Fortuyn.
Hungría ve como su ultraderecha está dividida entre el partido Gabor Vona, con hasta un 16,7% de los votos en 2010, y el partido Fidesz del primer ministro Victor Orbán, que ha evolucionado desde el centro izquierda hacia la extrema derecha xenófoba.
Italia es un caso peculiar por la variedad de opciones. El movimiento neofascista más importante de la posguerra, el MSI, que llegó a tener más del 10% de los votos durante decenios, se ha subsumido en la Alianza Nazionale, dirigida por Fini, con un ideario mucho más centrado y democrático. Una escisión más radical, el partido neofascista MSI-Fiamma Tricolore, llega sólo un 0,4% de media en las elecciones generales. En cambio, ha aparecido un neofascismo separatista, la Liga Norte, con su base principal en el Piamonte, dirigida por Umberto Bossi y Roberto Maroni, que ronda el 4,8% en 2010, y defiende la independencia del próspero norte italiano y posiciones xenófobas contra los inmigrantes. Y lo más amenazante durante dos decenios ha sido el modelo de la Forza Italia del varias veces primer ministro Silvio Berlusconi, con muchos rasgos cercanos al neofascismo, como el populismo, el machismo, la exaltación del líder carismático y la corrupción, incluso próxima a la Mafia.
Noruega ha sufrido el ascenso del Partido del Progreso, en el que militó el asesino terrorista Breivik, autor de los sangrientos atentados de 2011 en Oslo y Utoya. Han alcanzado el 16,3% en 2013.
Reino Unido experimenta con el Partido Nacional Británico (BNP) y el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) un insospechado aumento de los partidos xenófobos, que reunieron cerca del 5% de los votos en 2010, y se alimentan de la inseguridad y el temor al Islam y preconizan irse de la Unión Europea.
Suecia tiene a los Demócratas de Suecia, con hasta un 5,7% de los votos en 2010.
En la antigua Yugoslavia, tras su separación, surgieron en Serbia y Croacia unos poderosos partidos nacionalistas y militaristas. Los serbios impulsaron desde 1991 una serie de guerras  civiles y étnicas entre serbios, croatas, bosnios y kosovares, con cientos de miles de muertos y millones de refugiados, una ruptura de su anterior convivencia pacífica, un ejemplo espantoso de lo que podría ocurrir si los partidos neofascistas alcanzaran el poder en Europa Occidental.
En la Europa del Este destacan fuera de la Unión Europea los casos de Bielorrusia, Ucrania, Rusia, Kazajstán y otras antiguas repúblicas soviéticas, que sufren gobiernos autocráticos con rasgos fascistas, con partidos nacionalistas y xenófobos, nacidos de la crisis del bloque comunista, mientras se hundían la economía, el poder militar y la “gloria nacional” de la URSS. Destacan el partido nacionalista ruso de Zirinovski, que propugna la guerra y la reconquista de los países de la antigua URSS, y el partido Rusia, del presidente Putin, menos radical, pero con características neofascistas como el culto a la personalidad del líder, la sistemática violación de la democracia, la corrupción y el machismo.



Fuente: Carbajosa, Ana. El eje de la Europa blanca. “El País” Domingo (27-X-2013): 5.

PROGRAMACIÓN.
EL NEOFASCISMO ACTUAL.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
Bachillerato, 1º curso. Historia del mundo contemporáneo. Apartado 3. La época de los grandes conflictos mundiales. - Fascismo y regímenes dictatoriales.
También podría estar en ESO, 2º ciclo. Eje 2. Sociedades históricas y Cambio en el Tiempo. Bloque 5. Sociedad y cambio en el tiempo. Núcleo 3. Cambio social y revolución en la época contemporánea.
- Las grandes transformaciones y conflictos del siglo XX. Revoluciones, guerras mundiales y descolonización.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con el tema de la Educación para la Paz y de Educación Moral y Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Tres sesiones de una hora.
1ª Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Caracteres del neofascismo como ideología e inicio del fascismo italiano.
2ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas, cuestiones y comentarios de textos. Diálogo.
3ª Cuestiones y comentarios de textos; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Situar el fascismo y el neofascismo cronológicamente y en su contexto histórico.
Repasar brevemente los movimientos fascistas en Europa de los años 20 y 30: El fascismo ita­liano. El nazismo alemán. Los otros movimientos fascistas de Europa en los años 30.
Analizar las causas de la aparición del fascismo.
Conocer el neofascismo en la actualidad.
Analizar las causas de la aparición del neofascismo.
Comparar el fascismo anterior a 1945 y el neofascismo actual.
Adoptar una posición racional y crítica ante el neofascismo, el racismo, la xenofobia, la violencia, etc.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
- Caracteres generales del neofascismo.
- El neofascismo en EE UU.
- El neofascismo en Latinoamérica.
- El neofascismo en Europa.

B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema, interpretación de mapas y gráficos, etc.
Explicación multicausal de los hechos históricos: las causas y la evolución del neofascismo, sobre todo en comentario de textos.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Razonar y dialogar sobre las ideas políticas.
Rechazo de los totalitarismos.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa, con énfasis en el desarrollo de ideas propias y críticas por el alumno.
MOTIVACIÓN.
Un documental sobre el neofascismo, seguido de un diálogo que sirva como evaluación inicial.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Comentarios de textos sobre la ideología del neofascismo.
Realización de un dossier de prensa sobre hechos y actitudes neofascistas en la actualidad, en especial sobre la violencia de los grupos juveniles de ideología racista.
Debate de grupo de trabajo sobre la pervivencia de ideas fascistas en la actualidad, en el propio entorno social de los alumnos, a fin de que racionalicen sus propios valores ideoló­gicos y los de sus compañeros y vecinos. Se hará una síntesis por escrito, individual.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo. Hacer la síntesis individual del debate.
RECURSOS.
Presentación digital.
Libros de texto, manuales, prensa, mapas.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua, desde la inicial, a la formativa y sumativa. Se hará especial hincapié en el desarrollo de una actitud crítica personal y de grupo ante el neofascismo.
Examen propio o incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...
Examen de recuperación.

BIBLIOGRAFÍA.
Películas de neofascismo.
American History X (1998), de Tony Kaye.

Libros de neofascismo.
Fernández García, Antonio; Rodríguez Jiménez, José Luis. Fascismo, neofascismo y extrema derecha. Arco Libros. 2001. 102 pp.

Artículos de neofascismo. Orden cronológico.
AA. VV. El avance de la ultraderecha. “El País” Domingo (I-V-2011) 1-7. Carbajosa, Ana. Nuevos populismos para la vieja Europa (2-3). Bassets, Lluís. Esa derecha extrema que nos asusta (3). Mora, Miguel. Umberto Bossi o el odio al diferente (4). Ferrer, Isabel. Wilders juega de árbitro en Holanda (4-5). Jiménez Barca, Antonio. Le Pen ya compite por la presidencia (5). Soto, Adrián; Carbajosa, Ana. El ocaso de la tolerancia nórdica (6). Gómez, Juan. Austria, a la derecha de Alemania (6). Meyer, Luis; García, Pablo. El peligro llama a la puerta en España (7).
Martínez de Rituerto, Ricardo. La ultraderecha amenaza Europa. “El País” (25-VII-2011) 4.
Naïr, Sami. El racismo mata. “El País” (17-XII-2011) 12. Alerta del aumento del racismo violento de la extrema derecha en Europa, patente en los recientes asesinatos en Alemania, Italia…
García, Jesús. El nazi Varela siembra cruces gamadas en prisión. “El País” Domingo (15-I-2012) 13. Un caso español de neofascismo: Pedro Varela Geiss, librero y exdirigente de la organización extremista de ambiguo nombre Círculo Español de Amigos de Europa (CEDADE), rechaza asistir a cursos sobre antirracismo y difunde entre los reos obras revisionistas que lee a todas horas.
Valenzuela, Javier. ‘Primavera parda’ en Europa. “El País” Domingo (29-IV-2012) 7.
Carlin, John. Amanecer de los extremistas. “El País” (18-V-2012) 33.
AA.VV. Las orejas del lobo: el resurgir de la extrema derecha en Europa. “Claves de Razón Práctica” 223 (VII/VIII-2012). Savater, Fernando. Debilidad y grandeza de la democracia (5-6). Sanmartín, José J. La coartada intelectual de la extrema derecha europea (8-23). Cordero, Juan Antonio. El laboratorio de la nueva ultraderecha en España (24-39). Elorza, Antonio. Isegoría en tiempos de crisis (40-53).
Magi, Lucia. Sombras fascistas en un pueblo italiano. “El País” (27-VIII-2012) 6. Homenaje en Affile al mariscal fascista Graziani.
Paone, Mariangela. La ultraderecha griega gana la calle. “El País” (26-X-2012) 2-3. El partido Aurora Dorada, con 18 diputados, ha tejido una organización asistencial para atraer a los ciudadanos más golpeados por la crisis.
Blanco, Silvia. Una amenaza que se propaga por Europa. “El País” (26-X-2012) 2. El partido ultraderechista húngaro, Jobbik, se afianza.
Vaquer, Jordi. Ofensiva populista. “El País” (13-XI-2012) 4. Los partidos nacional-populistas aumentan su voto en Europa, desde Hungría (Orbán) a Polonia (Kaczynski), desde Austria a Grecia, al calor de una derecha inane (Merkel, Sakozy, Berlusconi, Cameron o Rajoy), que alienta sus demandas xenófobas.
Gil, Joaquín. Ultras con piel de ONG. “El País” (18-XI-2012) 30. La extrema derecha española imita los métodos caritativos de Amanecer Dorado en Grecia.
Rizzi, Andrea. Los ultraconservadores ganan terreno en Europa. “El País” (25-XI-2012) 34-35.
Reverte, Jorge M. Mareas. “El País” (27-X-2013) 13. El preocupante ascenso del neofascismo en Europa.
Carbajosa, Ana. El eje de la Europa blanca. “El País” Domingo (27-X-2013) 4-5. La situación actual de los partidos neofascistas en Europa.
Gil, Joaquín. Sin amanecer dorado en España. “El País” Domingo (27-X-2013) 5. El neofascismo es todavía muy débil en España. 

APÉNDICE: TEXTOS SOBRE EL NEOFASCISMO.
Para el debete de los alumnos en clase se proponen los siguientes textos:
Carbajosa, Ana. Nuevos populismos para la vieja Europa (2-3), en AA. VV. El avance de la ultraderecha. “El País” Domingo (I-V-2011) 1-7.
‹‹Cuando un partido populista, eurófobo y antimigrantes triunfó en las elecciones generales de Finlandia hace un par de semanas, muchos se preguntaron qué había pasado en uno de los países símbolo de la tolerancia y del Estado de bienestar. Cuando miraron alrededor, se dieron cuenta de que los finlandeses no estaban solos. Vieron que en el mapa de Europa proliferaban partidos que en el pasado hubieran sido apestados políticos por su extremismo, pero que hoy cautivan a buena parte del electorado. En varios países europeos se han convertido en la tercera fuerza más votada. En otros, como en Francia, las encuestas les auguran un futuro muy prometedor.
Finlandia, Holanda, Noruega, Suecia, Italia, Francia... La lista de países que registran un auge de los partidos populistas y de extrema derecha es larga. Y más alargada es aún la sombra que proyectan esas formaciones sobre los partidos tradicionales, que crecientemente adoptan algunas de las tesis extremistas a la caza de los votos que sienten les roban los populistas, advierten los expertos.
El populismo y la derecha extremista presentan formas muy distintas a lo largo del continente. Hay, sin embargo, denominadores comunes, entre los que destacan el euroescepticismo y la xenofobia, que tiende a cebarse con los inmigrantes musulmanes. Es común también la presencia en sus filas de un nuevo tipo de líderes, que poco tienen que ver con sus predecesores. Los nuevos políticos populistas son más jóvenes -la mayoría rondan los cuarenta-, más modernos y mejor parecidos. Son carismáticos y tienden a ser grandes oradores a los que se atribuye en buena medida el tirón de sus partidos. Consiguen además desmarcarse del turbio pasado de sus formaciones cuidando su lenguaje, con el que son capaces de transmitir ideas xenófobas sin incurrir en el lenguaje zafio y racista del pasado. Han conseguido en definitiva hacer aceptables y digeribles ideas que hasta hace poco tenían escasa cabida en el debate político.
“Las ideas políticas más radicales son crecientemente aceptables, también entre los partidos tradicionales, que ahora coquetean con las ideas de extrema derecha. Eso es porque los partidos extremistas son ahora más sofisticados y apelan a un electorado más amplio que ya no se avergüenza de votar a la extrema derecha”, sostiene Simon Tilford, economista jefe del Center for European Reform con sede en Londres. “Por eso suponen un desafío mucho mayor que la extrema derecha tradicional de los años ochenta y de los noventa”, añade Tilford.
Los extremistas han sabido capitalizar el hastío de un electorado con los partidos tradicionales, que han perdido la capacidad de conectar con la ciudadanía. Hay analistas que incluso los llaman “partidos protesta” porque su misión fundamental es cosechar el desencanto de otros. Y se atreven con las polémicas que los partidos de siempre prefieren esquivar. Ni a la derecha ni a la izquierda les ha ahorrado dolores de cabeza ni fracasos electorales evitar temas espinosos como la inmigración. Al contrario. Porque los votantes quieren que les hablen de lo que les preocupa, y la inmigración parece ser uno de esos temas.
Políticos como Marine Le Pen en Francia o Geert Wilders en Holanda han hecho del debate migratorio su bandera y no tienen reparos a la hora de apelar a emociones como el miedo. Azuzan el temor a la llamada Eurabia, es decir, a un desembarco masivo de musulmanes capaces de poner en peligro lo que consideran la identidad europea. Su mérito es doble, porque consiguen infundir miedo en un momento en el que se da la paradoja de que la integración de los trabajadores extranjeros es relativamente exitosa en varios países europeos. Estos políticos fijan los últimos clavos del ataúd del multiculturalismo que, dicen, no funciona y defienden en cambio un modelo asimilacionista, según el cual los inmigrantes que quieran vivir en Europa lo deberán hacer siguiendo las normas y costumbres de los europeos, dejando de lado la herencia cultural de sus países de origen.
Las revueltas en el mundo árabe y el desembarco de norteafricanos en las costas europeas han supuesto un golpe de suerte para los extremistas que ahora hacen su agosto. Marine Le Pen, flamante líder del Frente Nacional francés heredado de su padre, el ultraderechista Jean Marie, visitó el mes pasado la isla italiana de Lampedusa, donde miles de tunecinos han arribado después de la revuelta. “Europa es impotente y no ha encontrado una solución “, dijo. Y a continuación añadió: “Europa debe acercarse lo más posible a las costas de donde parten los barcos clandestinos y enviarlos de vuelta”. “Somos testigos de una catástrofe”.
Los partidos tradicionales, celosos del éxito populista, dejan a menudo que los más extremistas marquen el paso. Cuestiones como la prohibición del burka, que afectan directamente a un número ínfimo de europeas, han ocupado momentáneamente un lugar central en la vida política y parlamentaria de algunos países, por delante de temas como el desempleo o el adelgazamiento del Estado de bienestar.
La eurofobia es la otra gran pata del banco de los extremistas, que consideran a la Unión Europea fuente de todo mal. De nuevo es un mensaje que cala con facilidad entre un electorado que no siente las instituciones de Bruselas como propias y que, por tanto, no acaba de entender por qué hay que financiarlas. Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman, añade que el momento que atraviesa Bruselas tampoco ayuda. “La UE no está en buena forma. La crisis económica, la ampliación y la incapacidad para alcanzar consensos de forma rápida en un mundo cambiante contribuyen a la frustración de los ciudadanos”. Y apunta otra idea. “La población europea envejece, y los mayores se repliegan sobre aquello que conocen mejor y que poseen. Tienen miedo a perder sus pensiones y todo lo que han conseguido en su vida”.
Los partidos clásicos no han encontrado todavía la fórmula idónea para lidiar con los nuevos actores políticos que juegan con ventaja, porque se desmarcan de las reglas de un juego político del que, sin embargo, se benefician. Juegan la carta antisistema, critican a las instituciones y a los gobernantes, y les funciona. En países como Bélgica, hace años se optó por el llamado cordón sanitario, por el que se aísla al extremista Vlaams Belang en un vano esfuerzo de contención. El resultado es que en la oposición, alejados del desgaste del poder, los extremistas flamencos no han dejado de crecer. En otros países europeos piensan, por el contrario, que es mejor dejar gobernar a los antisistema, porque creen que sus discursos no son sostenibles en la cima del poder, que inevitablemente minará su popularidad.
A primera vista, podría parecer que la crisis económica y financiera que ha sembrado el miedo ante un futuro poco prometedor podría jugar a favor de los extremistas. No es, sin embargo, este un factor decisivo, explican los expertos. Basta con analizar en qué países el resurgir populista cobra más fuerza. Holanda, Finlandia, Noruega o Alemania, donde los discursos antiinmigración triunfan como nunca, no se han visto apenas golpeados por la crisis financiera que sí ha destrozado otras economías europeas. Por eso, dicen los analistas, el verdadero problema surgirá el día en que los extremismos cobren fuerza en países más afectados por la crisis como España, Grecia o Reino Unido. “Si en esos países los niveles de desempleo siguen tan altos como hasta ahora y si en los próximos años no se producen mejorías económicas, el terreno estará abonado para que extremismos tanto de izquierda como de derecha florezcan”, augura Tilford.››

Valenzuela, Javier. ‘Primavera parda’ en Europa. “El País” Domingo (29-IV-2012) 7. Alerta del aumento de voto neofascista en Francia, Grecia y otros países, a medida que la crisis económica y social se agrava en Europa.
‹‹Esta primavera parda de 2012 no ha terminado en Europa. Si a usted ya le inquietó el 18% de los votos cosechado por el Frente Nacional (FN) en la primera vuelta de las presidenciales francesas, prepárese para asistir el próximo domingo a la entrada en el Parlamento griego de los energúmenos de Amanecer Dorado. Al lado de estos ultraderechistas helenos, la francesa Marine Le Pen diríase una ursulina.
Todos los sondeos auguran que las legislativas griegas producirán un Parlamento muy fragmentado, con un montón de partidos en su seno. Uno de ellos, con entre el 4% y el 5% de las intenciones de voto, sería Amanecer Dorado, que aventajaría a la hasta ahora fuerza ultraderechista oficial del país, el Partido Popular Ortodoxo (LAOS).
Amanecer Dorado considera blandengue al LAOS. Su mensaje es aún más tosco: “Grecia para los griegos. Fuera los extranjeros”. Ilyas Panayotaros, su portavoz, se queda tan ancho cuando dice cosas como esta: “Todos los problemas de Grecia son culpa de los inmigrantes. Son parásitos y criminales. Cuando gobernemos, los deportaremos y blindaremos las fronteras con minas y vallas electrificadas”. A cientos de miles de desconcertados y angustiados griegos, sobre todo en barrios obreros y populares que antaño fueron granero socialista, tales majaderías les hacen tilín.
Nikos Michaloliakos lidera a esta gente. Es un exparacaidista que se confiesa nostálgico del régimen fascista de Ioanis Metaxas que gobernó Grecia entre 1936 y 1941 y de la Junta Militar de 1967-1974. Aquellos, piensa, eran buenos tiempos: había mucha disciplina y pocos extranjeros, los rojos estaban encarcelados o exiliados, y Atenas no tenía que obedecer a las élites políticas y financieras de Berlín, Fráncfort y Bruselas.
Para restaurar la grandeza nacional, lo primero es desprenderse de tantos extranjeros, predica Michaloliakos. Los de Amanecer Dorado llevan años combatiéndolos, asaltando, al estilo de los squadristi de Mussolini, a los albaneses, asiáticos y africanos que se les ponen a tiro.
A diferencia de la mayoría de los otros partidos ultraderechistas en ascenso electoral en Europa, más partidarios de la respetable camisa blanca, los de Michaloliakos no le hacen ascos a la parafernalia neonazi. Su símbolo recuerda a la esvástica, muchos hacen el saludo fascista y sus panfletos proclaman la “superioridad racial” de los griegos. En esta campaña, mientras los demás se pelean por acaparar los platós televisivos, ellos son los únicos que salen a la calle: a repartir panfletos o leña, dar mítines en cualquier esquina o llenarlo todo de pintadas.
Tataranietos ideológicos de los movimientos reaccionarios y antisemitas que en el siglo XIX combatieron la Ilustración, y nietos de los movimientos fascistas de los años treinta del pasado siglo, los ultraderechistas europeos de hoy suelen pensar que el Holocausto no existió o fue exagerado por los vencedores de la II Guerra Mundial. Amanecer Dorado no oculta su negacionismo, y Jean-Marie Le Pen, fundador del FN y padre de su actual jefa, Marine, ha sido condenado por ello por tribunales franceses. No obstante, los ultras optan ahora por poner en sordina su antisemitismo y desplegar a todo trapo su islamofobia. Les plantea menos problemas con el “sistema” y, con la presencia de millones de inmigrantes musulmanes en Europa, es hoy más popular.
La nueva ultraderecha obtuvo en su conjunto casi 40 escaños en las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, más del doble que en 2004. Su ascenso comenzó hace pocos lustros en Francia (Le Pen), Italia (Umberto Bossi) y Austria (Jörg Haider), y se ha ido consolidando con el refuerzo de países del Este y nórdicos y escandinavos. De Finlandia a Grecia y de Francia a Hungría, tiene rasgos comunes: nacionalismo (cada cual el suyo), xenofobia (la culpa siempre es de los extranjeros y sus cómplices progresistas), populismo autoritario (esto se arregla con mano dura) y antieuropeísmo (Bruselas nos asfixia). Salvo excepciones, se proclama demócrata y evita los uniformes, los saludos y las puestas en escena que puedan vincularla con Hitler y Mussolini.
Pero, sobre todo, comparte la islamofobia. Geert Wilders, caudillo del holandés Partido por la Libertad (PVV), es todo un abanderado de la idea de la incompatibilidad entre la “superior” civilización europea y el islam “bárbaro e invasor”. Aún más, cree que ya estamos en guerra. Juzgado por incitar así al odio étnico o religioso, Wilders fue absuelto por un tribunal de Ámsterdam en junio de 2011.
En la estela del asesinado Pim Fortuyn, Wilders propone que Holanda prohíba el Corán, el hiyab y las escuelas musulmanas, y deporte manu militari a los “terroristas callejeros marroquíes”. Solo así los tulipanes volverían a florecer. En 2010, un millón y medio de holandeses, el 16%, avalaron con sus votos las patrañas del PVV.
Esta semana, el rubiales y desencajado ultra holandés ha sido noticia mundial por negarse a sostener con sus diputados al Gobierno liberal-conservador de su país en su deseo de mayor austeridad, nuevos recortes presupuestarios, reducción galopante del déficit público. Holanda se ha quedado así sin Ejecutivo, y Merkel, sin uno de sus más testarudos aliados en la germanización presupuestaria de Europa.
Como en los años treinta del pasado siglo, el ascenso de la ultraderecha en Europa se nutre del paro, el deterioro del Estado de bienestar, el foso creciente entre los muy ricos y unas clases populares y medias cada vez más pobres, la codicia y arrogancia de las élites. Las congojas que expresa son reales, aunque no la explicación y la solución que les da: la búsqueda del chivo expiatorio en el extranjero más débil y en otras etnias, culturas o religiones.
También como sus abuelos fascistas, los líderes de estos partidos son diestros en el camuflaje. Por ejemplo, se presentan como “antisistema” personajes como la millonaria Marine Le Pen o como el italiano Umberto Bossi, el líder de la Liga Norte que ha gobernado un montón de años con Berlusconi. Especializada en sembrar el rechazo a los inmigrantes extranjeros y a sus compatriotas meridionales, la Liga Norte sueña con un país llamado Padania, su versión de la protectora aldea primigenia blanca y cristiana.
Una amplia tolerancia social sopla a favor de los ultras. Aunque esté lejos de la realidad, su propaganda —los inmigrantes roban empleos, no pagan impuestos ni cotizan, abarrotan los ambulatorios, son culpables de la delincuencia y quieren cambiar nuestro modo de vivir— va calando como indiscutible. El centroderecha se va contaminando de sus ideas y sus propuestas. Por cierto, de modo suicida: la retórica y la política xenófobas de Sarkozy no han impedido el ascenso del FN; también en esto, la gente prefiere el original a la copia. Y, sin embargo, Sarkozy, erre que erre, soltó el pasado jueves la burrada de que Hollande busca en la segunda vuelta “el voto de las mezquitas”.
Por su parte, la socialdemocracia se acobarda, acepta jugar en los términos planteados por los ultras y pierde así el partido. Durante esta campaña griega, conservadores y socialistas siguen la agenda xenófoba propuesta por Amanecer Dorado y compiten por demostrar cuál de ellos sería más duro con los extranjeros sin papeles. Como si los males específicos de Grecia no vinieran del derroche especulativo de sus financieros, constructores, políticos y burócratas.
Primavera parda, pues, en Europa. Se anuncia que el Mein Kampf será publicado en Alemania por primera vez desde la II Guerra Mundial. La ultraderecha crece electoralmente en Francia y Grecia y tumba al Gobierno en Holanda. Y Anders Breivik, combatiente contra la “islamización” de Europa, exmilitante del ultraderechista Partido del Progreso y admirador del holandés Wilders, es juzgado por el doble atentado que, el pasado julio, mató a 77 personas en Noruega. Sí, hay ideas potencialmente asesinas.››


3 comentarios:

Anónimo dijo...

El partido de la libertad fue creado por Geert Wilders. Pim Fortuyn era de Leefbaar Nederland ( Holanda vivible) que son dos partidos completamente distintos. Pim Fortuyn no era neofascista,dudo que encuentras a alguien en Holanda hoy en día que sepa de politica y te confirma eso (ni ultra derecha ni neofascista ni nada) era un catedrático en sociología marxista y experto en el Islam, aunque en su momento muchos políticos no le podían ver por sus críticas que eran verdades que dolían, ahora incluso los más verdes/laboristas han hecho suyo las críticas que Pim Fortuyn les hizo antes de ser asesinado y estos partidos le respetan actualmente. Geert Wilders, está mucho más cerca del neofascismo pero creo que es simplista ponerle esta etiqueta: es simplemente anti-islámico y por eso se vuelve cada vez más euroescéptico (que no es lo mismo que neofascista). Antes de crear PVV ( partido de la libertad) era del partido liberal (VVD, partido políticamente correcto en holanda)y por apoyar a Ayaan Hirsi Alí, (defensora de los derechos de la mujer mushulmana)le amenazaron de muerte y desde la muerte de Theo van Gogh está dentro de los 10 primeros cabezas que quiere Al Qaeda.... Se crió en oriente medio, así que no hablaba por hablar.. Ahora tiene ideas muy populistas (quitar del Koran trozos que atentan contra los derechos humanos, cerrar fronteras) pero si conoces su vida , lo que pasó en Holanda, creo que no es neofascista sino un populista anti-islámico ( está casada con una inmigrante).

Antonio Boix Pons dijo...

Un saludo.
Muchas gracias por su comentario, con el que estoy en gran parte de acuerdo, aunque con matices:
Primero, Pim Fortuyn creó antes el partido Leefbaar Nederland y cuando sus compañeros lo expulsaron creó otro, Lijst Pim Fortuyn (Lista Pim Fortuyn), basado en su liderazgo personal y con un ideario más extremista.
Segundo, los partidos europeos citados no son idénticos, pero comparten algunas o muchas de las ideas neofascistas. El partido holandés de Wilders es de los más moderados, pero ello no le ha impedido aliarse con el partido de Le Pen, sin duda más escorado al neofascismo.
Tercero, creo que no debemos reducir el extremismo de estos personajes al antiislamismo, porque también preconizan otras ideas contrarias a la convivencia europea.
Atentamente, Antonio Boix.

Anónimo dijo...

Si, estoy de acuerdo con su ultimo comentario..Geert Wilders es anti-UE y a mi me resulta una persona muchas veces impresentable por decir cosas muy ofensivas (quiero menos marroquís en Holanda)y por eso creo, efectivamente, que se acerca al neofascismo de Le Pen...Pero tambien propone cosas interesantes y ha conseguido cosas interesantes (retirada de pasaporte holandés de jihadistas holandeses que luchan en oriente medio por la guerra santa etc.)

Y Pim Fortuyn era efectivamente muy egocéntrico pero fue también un visionario intelectual que captó ya hace tiempo los problemas que íbamos a tener por tener una doble moral: la alta tasa de criminalidad en población islámica, la falta de emancipación de las mujeres islámicas, el desprecio de los valores occidentales eran tapados por los políticos/periódicos para no estígmatizar al sector islámico.. Y la responsabilidad de este fracaso era atribuido al estado holandés(por no haberles integrado lo suficientemente bien) nunca a los criminales islámicos, Pim Fortuyn fue el primero en decir que había elementos en la ideología islámica que eran peligrosas y que había que dialogar sobre ello (utopía teocrática, que la sexualidad/religión eran responabilidades/derechos de colectivos como la familia/clan en vez de ser responsabilidades solamente de los individuos)El decía que los xenofobos auténticos son justo los multiculturalistas y los izquierdistas que tratan a los islámicos como menores de edad/ eternas víctimas.. Si hay abusos en la iglesia católica, greenpeach o un partido político les exigimos responsabilidades y explicaciones... De esa manera la sociedad avanza y la iglesia/greenpeach/partido político también es ayudado a que avanzan y progresan... Porque no a los islámistas?? Cuando las cifras de estos abusos son incomparables con los abusos de ninguna iglesia/partido politico actualmente.. Es por miedo?? No tengamos miedo y discutamos los contenidos del koran que nos parecen contrarias a los derechos humanos, y pedimos explicaciones, igual que lo hemos hecho con los contenidos de la biblia /socialismo/liberalismo.. es la única manera de conseguir una integración real y tratar a los islámistas como iguales..Uno de cada 5 de los votos que recibió Pim Fortuyn era de gente mushulmana...

el tema es complejo y entiendo que todo esto es muy discutible, pero esa discusión es necesaria para afrontar mejor los problemas en europa...