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jueves, 31 de octubre de 2013

El fascismo y el nazismo. Índice. Introducción. Resumen. Programación. Bibliografía. Texto para comentario.

UD 15. EL FASCISMO Y EL NAZISMO. TD 0. ÍNDICE. INTRODUCCIÓN. RESUMEN. PROGRAMACIÓN. BIBLIOGRAFÍA. TEXTO PARA COMENTARIO.
* Los temas se desarrollan en entradas específicas. Esta entrada solo expone las partes citadas en el título, debido al gran tamaño de toda la UD, con numerosas imágenes.

Índice:
INTRODUCCIÓN.

1. FASCISMO: CARACTERES GENERALES.
Totalitarismo antiliberal.
Concentración del poder en el caudillo (Duce, Führer).
Eliminación de toda oposición política.
Nacionalismo radical.
Racismo.
Desigualdad entre los hombres y hombre/mujer.
Expansionismo exterior y militarismo.
Autarquía económica.
Apoyo social en las clases burguesas y pequeño-burguesas.

2. FASCISMO ITALIANO.
Los problemas de la posguerra.
Aparición del fascismo.
Ocupación del poder.
La política del gobierno fascista.

3. NAZISMO ALEMÁN.
La posguerra.
Incidencia de la crisis de 1929.
La toma nazi del poder.
El partido nazi en el poder.
Ideología del partido nazi.

4. OTROS MOVIMIENTOS FASCISTAS DE LOS AÑOS 30.
4.1. ESPAÑA.
La CEDA.
La Falange.
El régimen franquista.
4.2. PORTUGAL.
4.3. FRANCIA.
4.5. GRAN BRETAÑA.
4.5. LOS BALCANES.
4.6. EUROPA DEL ESTE.

APÉNDICES:
El militarismo japonés.
Historiografía sobre el nazismo.

INTRODUCCIÓN.
En esta Unidad Didáctica (UD) nos centraremos en el fascismo en sus diversas formas: el fascismo italiano, el nazismo alemán, los otros movimientos fascistas de Europa en los años 30. El caso japonés está en un apéndice, porque no puede conceptuarse como un totalitarismo fascista, pese a sus similitudes, sino como un militarismo imperialista de ideología muy particular. Veremos muy sucintamente el caso del fascismo español, que será abordado con más profundidad en otras UD (la II República, la Guerra Civil y el franquismo). En otra UD se trata el neofascismo en la actualidad y el fenómeno fascista en EE UU y Latinoamérica.
Un resumen.
La problemática general en Europa en los años 20 y 30 había sido muy distinta a la de EE UU. Vencedores y vencidos se encontraron con múltiples problemas al día siguiente de la firma de la paz. Estaban todos endeudados con EE UU; debían reconstruir las economías arruinadas durante la guerra y transformar las industrias militares en civiles, y debían recuperar los viejos mercados (América, Asia) donde se encontraron con la creciente compe­tencia de EE UU y Japón. Tuvieron problemas sociales porque los primeros años de posguerra fueron años de miseria para obreros y campesinos. La posibilidad de una revo­lución comunista era mayor y las clases medias temían perder sus negocios y propiedades como había pasado en la URSS.
Para evitar el ascenso de la izquierda, ya en una primera etapa se establecieron gobier­nos autoritarios militares en Polonia (el mariscal Pilsudski) o en Hungría. El ejemplo más claro de gobierno autoritario, ya en su vertiente fascista, y modelo para otros países, fue el de Mussolini y su partido en Italia, a partir de 1922.
El desarrollo americano, que invirtió mucho capital en los países europeos, acabó, sin embargo arrastrando a Europa y las cosas parecieron normalizarse, excepto en la Italia fascista.
Pero la crisis de 1929 alcanzó también a los países europeos, ya que EE UU retiró los capitales invertidos, para solucionar su propia crisis. Quebraron muchos bancos y cerraron innumerables fábricas, aumentó el paro y la miseria, y con ellos el malestar y el desorden social.
Fue a partir de entonces cuando se produjo una nueva oleada de gobiernos autoritarios y totalitarios, el más importante de los cuales se estableció en Alemania con la subida al poder del partido nazi de Hitler, en 1933, mientras que imitaciones semifascistas y autoritarias se impusieron en toda la Europa del Este y los Balcanes, excepto en Checoslovaquia.

PROGRAMACIÓN.
FASCISMO Y NAZISMO: CARACTERES Y CIRCUNSTANCIAS EN QUE SE DESARROLLAN.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
Bachillerato, 1º curso. Historia del mundo contemporáneo. Apartado 3. La época de los grandes conflictos mundiales. - Fascismo y regímenes dictatoriales.
También podría estar en ESO, 2º ciclo. Eje 2. Sociedades históricas y Cambio en el Tiempo. Bloque 5. Sociedad y cambio en el tiempo. Núcleo 3. Cambio social y revolución en la época contemporánea.
- Las grandes transformaciones y conflictos del siglo XX. Revoluciones, guerras mundiales y descolonización.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con el tema de la Educación para la Paz y de Educación Moral y Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Cinco sesiones de una hora.
1ª Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Caracteres del fascismo como ideología e inicio del fascismo italiano.
2ª Exposición del profesor. Diálogo. Fascismo italiano y nazismo.
3ª Exposición del profesor. Diálogo. Nazismo y movimientos fascistas de los años 30.
4ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas, cuestiones y comentarios de textos.
5ª Cuestiones y comentarios de textos; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Situar el fascismo cronológicamente y en su contexto histórico.
Conocer los movimientos fascistas en Europa de los años 20 y 30: El fascismo ita­liano. El nazismo alemán. Los otros movimientos fascistas de Europa en los años 30.
Analizar las causas de la aparición del fascismo.
Adoptar una posición racional y crítica ante el fascismo, el racismo, la xenofobia y la violencia.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
- Caracteres generales del fascismo.
- El fascismo italiano.
- El nazismo alemán.
- Los otros movimientos fascistas de Europa en los años 30.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema, interpretación de mapas y gráficos, etc.
Explicación multicausal de los hechos históricos: las causas y la evolución del fascismo y neofascismo, sobre todo en comentario de textos.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Razonar y dialogar sobre las ideas políticas.
Rechazo de los totalitarismos.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa, con énfasis en el desarrollo de ideas propias y críticas por el alumno.
MOTIVACIÓN.
Un documental sobre el nazismo, seguido de un diálogo que sirva como evaluación inicial.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de una línea de tiempo sobre el proceso.
Realización de esquemas sobre el fascismo en Italia y Alemania, las ideas del fas­cismo, etc.
Comentarios de textos sobre la ideología del fascismo y nazismo, del poema crítico de Bertolt Brecht...
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo. Hacer la síntesis individual del debate.
RECURSOS.
Presentación digital.
Libros de texto, manuales, prensa, mapas.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua, desde la inicial, a la formativa y sumativa. Se hará especial hincapié en que se comprenda la relación entre los procesos de Italia, Alemania y Europa.
Examen propio o incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...
Examen de recuperación.

BIBLIOGRAFÍA. Libros, artículos, películas y documentales.
El totalitarismo: fascismo y nazismo.
Libros de totalitarismo.
Arendt, Hanna. Los orígenes del totalitarismo. Taurus. Madrid. 1980. 618 pp.
Nolte Aramburu, Ernst. El fascismo de Mussolini a Hitler. Luis de Caralt. Barcelona. 1971. 384 pp. Filósofo chileno discípulo de Heidegger, con obras sobre los totalitarismos de la primera mitad del s. XX.
Nolte, Ernst. La crisis del sistema liberal y los movimientos fascistas. Península. Barcelona. 1975. 350 pp.
Parker, R.A.C. El siglo XX (1918-1945). Siglo XXI. Madrid. 1984. 440 pp. Hay muchas referencias al fascismo en este libro generalista.
Wiskeman, Elizabeth. La Europa de los Dictadores. 1914-1945. Siglo XXI. Madrid. 1978. 301 pp.

El fascismo italiano.
Documentales de fascismo.
Història del feixisme. 5 vols. BBC. El fascismo italiano, en capítulos cronológicos, con numerosos discursos de Mussolini. Excelente, pero demasiado largo.

Películas de fascismo.
El jardín de los Finzi-Contini (1971), de Vittorio de Sicca.
Novecento (1976), de Bernardo Bertolucci.
La vida es bella (1997), de Roberto Benigni.

Libros de fascismo.
Bauer, Otto; Marcuse, Herbert; Rosenberg, Arthur; Thalheimer, August; Tasca, Angelo. Fascismo y capitalismo. Teorías sobre los orígenes sociales y la función del fascismo. Martínez Roca. Barcelona. 1972. 193 pp.
Haro Tecglen, Eduardo. Fascismo: Génesis y Desarrollo. Videosistema. Madrid. 1974. 145 pp.

Nolte, Ernst. La crisis del sistema liberal y los movimientos fascistas. Península. Barcelona. 1971. 338 pp.
Paris, Robert. Los orígenes del fascismo. Península. Barcelona. 1968. Sarpe. Madrid. 1985. 162 pp.
Paxton, Robert O. Anatomía del fascismo. Península. Barcelona. 2005. 366 pp.
Payne, Stanley G. El fascismo. Alianza. Madrid. 1982. 248 pp.
Ridley, Jasper. Mussolini. Vergara. Barcelona. 1999. 479 pp.
Tannenbaum, E. R. La experiencia fascista. Sociedad y cultura en Italia (1922-1945). Alianza. Madrid. 1975. 463 pp.
Tasca, Angelo. El nacimiento del fascismo. Ariel. Barcelona. 1969 (1967 francés). 407 pp.

Artículos de fascismo.
Ordaz, Pablo. Berlusconi dice que Mussolini hizo cosas buenas en Italia. “El País” (27-I-2013). Un artículo válido tanto para el fascismo como para el neofascismo y que muestra su pervivencia.

El nazismo.
Documentales de nazismo.

El fascismo ordinario (1965). Documental. URSS. Dirección: Mijail Romm. La sociedad en la Alemania nazi.
Hitler. Documental de dos horas sobre Hitler, con imágenes inéditas y otras coloreadas, realizado por la directora Isabelle Clark y producción de Louis Vaudeville (el mismo productor de la serie Apocalipsis sobre la II Guerra Mundial). Reseña de Antón, Jacinto. Sacarle los colores a Hitler. “El País” Domingo (8-I-2012) 12-13.
La fortuna secreta de Hitler. Documental. 44 minutos. El testamento de Hitler y su patrimonio inmobiliario y artístico.

Películas de nazismo.
Hay muchas películas y series televisivas biográficas sobre Hitler en su ascenso y en el poder. Casi todas se titulan Hitler.

El gran dictador (1940). Dirección: Charles Chaplin. 124 minutos.
La caída de los dioses (1969), de Luchino Visconti.
Cabaret (1972), de Bob Fosse.
El Hundimiento (2004) de Oliver Hirschbiegel refleja su caída final.

Libros de nazismo.
Aly, Götz. La utopía nazi: cómo Hitler compró a los alemanes. Crítica. Barcelona. 2006. 488 pp. Entrevista (48-49) y reseña de Casals, Xavier. La seducción nazi. Dinero y bienestar para todos“Clío. Revista de Historia”, Vol. 6, nº 64 (II-2007) 44-49.
Badia, Gilbert. Introducción a la ideología nacional-socialistaAyuso. Madrid. 1971. 53 pp.
Bettelheim. Charles. La economía alemana bajo el nazismo. Fundamentos. Madrid. 1972. 2 vols.
Bracher, Dietrich K. La dictadura alemana. Génesis, estructura y consecuencias del nacionalsocialismo. Alianza. Madrid. 1973. 2 vols.
Burleigh, Michael. El Tercer Reich, una Nueva Historia. Taurus. 2002. 915 pp.
Carsten, Francis L. La ascensión del fascismo. Seix-Barral. Barcelona. 1975. 466 pp.
Colloti, Enzo. La Alemania nazi: de la República de Weimar a la caída del régimen hitleriano. Alianza. Madrid. 1973. 400 pp.
D’Almeida, Fabrice. El placer de los dioses. Taurus. Madrid. 2008. Reseña de Gregorio Belinchón. “Mi Führer, ¿me concede este vals?”. “El País” (2-VI-2008) 46. La relación entre los nazis y las élites alemanas.
Davidson, Eugene A. Cómo surgió Adolfo Hitler. Nacimiento y ascenso del nazismo. FCE. México. 1981. 680 pp.
Evans, Richard J. La llegada del III Reich 1923-1933. Península. Barcelona. 2005. 671  pp.
Evans, Richard J. El III Reich en el poder 1933-1939. Península. Barcelona. 2007. 880 pp.
Evans, Richard J. El III Reich en guerra 1939-1945. Península. Barcelona. 2011. 1.208 pp. [disonancias-zapata.blogspot.com/2011_06_29_archive.html] Entrevista a Richard J. Evans (1947), profesor de Cambridge, historiador británico, al final de su trilogía sobre el Tercer Reich.
Gallego, Ferran. De Múnich a Auschwitz. Una historia del nazismo, 1919-1945. Plaza & Janés. Barcelona. 2001. 520 pp.
Gallego, Ferran. Todos los hombres del Führer. La élite del nacionalsocialismo, 1919-1945. Debate. Madrid. 2006. Reúne 12 biografías de los prohombres nazis que rodeaban a Hitler: Goebbels, Goering, Himmler, Speer, Bormann, Drexler, Streicher, Strasser, Röhm, Ley, Von Schirach, Rosenberg. Dos de ellos, Strasser y Röhm, fueron eliminados por el propio Hitler en 1934. Reseña de Antón, Jacinto. La variopinta cuadrilla de Hitler“El País” (4-XII-2006) 43.
Gellatelly, Robert. No sólo Hitler. La Alemania nazi entre la coacción y el consenso. Crítica. Barcelona. 2002. 438 pp.
Goebbels, Joseph. Goebbels: Diario de 1945. Introducción de Rolf Hochhuth. La Esfera. Madrid. 2007 (1977 alemán). 512 pp. Diario del 28-II a 10-IV-1945. Reseña de Ruiz-Manjón, Octavio. “El Cultural” (1-XI-2007) 23.
Gray, Ronald. Hitler y los alemanes. Akal-Cambridge Universidad. Madrid. 1995 (inglés 1991). 32 pp.
Kershaw, Ian. Hitler. Península. Barcelona. 2 vols. Vol. I. 1918-1936. 1999. 773 pp. Vol. II. 1936-19452000. 1069 pp. En inglés hay una versión más compacta de esta biografía de referencia: Adolf Hitler. 1889-1936. Penguin Books. Londres. 1998. 845 pp.
Klein, Claude. De los espartaquistas al nazismo. La República de Weimar. Península. Barcelona. 1970. Sarpe. Madrid. 1985. 169 pp.
Kühnl, Reinhard. La República de Weimar. Establecimiento, estructuras y destrucción de una democracia. Edicions Alfons el Magnànim. IVEI. Valencia. 1991. 354 pp.
Machtan, Lothar. El secreto de Hitler. Booket. Madrid. 2002. 407 pp. Sobre las relaciones de Hitler con sus compañeros de estudios en Viena y sus camaradas Hess, Speer, Röhm...; toca el tema de su posible homosexualidad.
Longerich, Peter. Heinrich Himmler. RBA. Barcelona. 2009. 912 pp.
Longerich, Peter. Joseph Goebbels. Trad. De José Aníbal Campos. RBA. Barcelona. 2012. 1.056 pp. Longerich (1955), profesor alemán en la Universidad de Londres, es especialista en el nazismo y el Holocausto. Reseña de Antón, Jacinto. Goebbels, propagandista sobrevalorado. “El País” (17-VI-2012) 42. Núñez Florencio, Rafael. “El Cultural” (13-VII-2012) 20.
Overy, Richard. Dictadores. Tusquets. Barcelona. 2006. 891 pp. Comparación de Hitler y Stalin. Reseña de Bastenier, M. Á. El siglo XX fue así. “El País”, Babelia 792 (27-I-2007) 11.
Padfield, Peter. Himmler, el líder de las SS y la Gestapo. La Esfera de los Libros. Madrid. 2003. 840 pp.

Rosenberg, Alfred. Diarios 1934-1944. Edición de Jürgen Matthaus y Frank Bajohr. Trad. de Lara Cortés y otros. Crítica. Barcelona. 2015. 770 pp. Los diarios inéditos de Alfred Rosenberg (Tallin, 1893-Núremberg, 1946), el principal ideólogo del III Reich y un genocida en el Este de EuropaReseña de  Antón, J. La mente del evangelista de Hitler. “El País” (7-IX-2015) 25. / Núñez, Rafael. “El Cultural” (18-IX-2015) 20.
Sala Rose, Rosa. Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo. Acantilado. Barcelona. 2003. 509 pp.
Schad, Martha. Mujeres contra Hitler. Península. Barcelona. 2003. 289 pp.
Thorton, Michael J. El nazismo (1918-1945)Orbis. Barcelona. 1987. 189 pp.
Tooze, Adam. The Wages of Destruction. The Making and Breaking of the Nazi EconomyViking. Nueva York. 2007. 802 pp. Un libro de referencia sobre la economía nazi desde la subida al poder de Hitler hasta el final de la II Guerra Mundial.
Viñas, Ángel. La Alemania nazi y el 18 de Julio. Alianza. Madrid. 1974. 558 pp. Las relaciones entre nazis y rebeldes españoles.

Artículos de nazismo.
Solar, David; et al. Dossier Alemania, 1933: La hora de Hitler.”La Aventura de la Historia”, año 5, nº 52 (II-2003) 35-55.
Ellegiers, Sandra. Habermas y Fest, en el laberinto del revisionismo histórico. “El País” (6-XI-2006) 59. Sobre la revisión del nazismo y Auschwitz.
Bedoya, Juan G. Entrevista. Jürgen Habermas / Filósofo. “No tuve ninguna posibilidad de identificarme con los nazis”. “El País” (3-XII-2006) 49.
Casals, Xavier. Arqueólogos nazis. “Clío” Vol. 3, nº 73 (2007) 24-33.
Casanova, Julián. El día de la vergüenza. “El País” Domingo (27-I-2008) 8-9. El ascenso de Hitler al poder.
Comas, José. Esvásticas en el pentagrama. Vela del Campo, J. Á. Colaboracionismo y genialidad. “El País” (3-XI-2007) 46. La colaboración nazi de la Filarmónica de Berlín y su director Otto Klemperer, en un documental, La orquesta del Reich, de Enrique Sánchez Lansch (Gijón, 1963).
Peces Barba, Gregorio. La ideología del enemigo total. “El País” (1-VII-2008) 43. Sobre la ideología fascista de Carl Schmit.
Antón, Jacinto. Sacarle los colores a Hitler“El País” Domingo (8-I-2012) 12-13. Presenta un documental de dos horas sobre Hitler, con imágenes inéditas y otras coloreadas, realizado por la directora Isabelle Clark y producción de Louis Vaudeville (el mismo productor de la serie Apocalipsis sobre la II Guerra Mundial).
Müller, Enrique. ‘Mi lucha’ volverá a publicarse en Alemania después de 70  años. “El País” (21-II-2015) 41. Una edición comentada de 2.000 páginas.
Müller, Enrique. ‘Mi lucha’, de Hitler, se prepara para entrar en las escuelas alemanas. “El País” (26-XII-2015) 21.

Mate, Reyes. Pros y contras de la lectura de un libro maldito. “El País” (26-XII-2015) 21.

Otros movimientos totalitarios de ultraderecha en la Europa de entreguerras.
Teruel, Ana. Francia abre los archivos de Vichy. “El País” (29-XII-2015) 48. 

TD 07. APÉNDICE: TEXTO DE HISTORIOGRAFÍA SOBRE EL NAZISMO.
Para tratar los alumnos como comentario de texto y debate en clase se propone:
Mees, Ludger. El pasado que no quiere pasar. “El País” (15-IX-2006) 19. Ludger Mees es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.
‹‹Este fue el título de un ensayo (Vergangenheit, die nicht vergehen will) que en un día de verano de hace 20 años publicó el prestigioso diario alemán “Frankfurter Allgemeine Zeitung” en su sección de cultura. Su autor era el catedrático de Historia Ernst Nolte, un experto en el fascismo que impartía clases e investigaba en la Universidad Libre de Berlín. El subtítulo del ensayo indicaba que se trataba de una “conferencia que pudo ser escrita pero no pronunciada”. Aunque todavía hoy no está claro si esta denuncia de una posible censura era fundada o un truco propagandístico de su autor, lo cierto es que la tesis principal del largo escrito de Nolte contenía una bomba dialéctica. Nolte negaba la singularidad del régimen nacionalsocialista, argumentando que bajo el estalinismo se habían cometido crímenes que incluso superaban a las atrocidades de Hitler y sus acólitos, por lo que la causa última del auge del fascismo alemán no fue otra que una reacción defensiva ideada para hacer frente al expansionismo bolchevique. Como era de prever, el artículo causó un terremoto en los círculos académicos, intelectuales y periodísticos de Alemania.
Fue Jürgen Habermas, el filósofo de Francfort, quien lideró el contraataque contra las tesis de Nolte y otros historiadores (Stürmer, Hillgruber, Hildebrand) que de una u otra forma le habían apoyado. Habermas reprochó a los revisionistas el haber tergiversado la historia con fines claramente políticos, inducidos por el Gobierno conservador de Kohl. Según el canciller y sus historiadores afines, se trataba de recuperar una sana identidad nacional sin la cual el pueblo alemán y su Estado no podían tener futuro. Para ello era preciso deshacerse de la losa de la mala conciencia por el pasado nazi, para poder mirar al futuro nuevamente con orgullo. La tesis de que los crímenes de Stalin eran más originarios que los de Hitler, y que éste no era una consecuencia lógica de la historia alemana, sino un lamentable accidente provocado por una amenaza externa, encajaba perfectamente, en opinión de Habermas, en esa estrategia político-historiadora.
Así se desencadenó lo que hoy, incluso internacionalmente, se conoce como el Historikerstreit, la disputa o la polémica entre historiadores alemanes. Fue un debate durísimo, que en ocasiones rebasó los límites de la decencia y buena educación tan sagradas en la comunidad académica alemana y se prolongó durante casi una década. El importante seguimiento mediático que tuvo facilitó la incorporación al debate de amplios sectores de la ciudadanía alemana.
En un balance 20 años después cabe destacar dos resultados. En una perspectiva historiográfica, se han consolidado las tesis de que las causas del nacionalsocialismo fueron más de índole interna que externa y de que el móvil principal de Hitler no fue su temor al bolchevismo, sino su exacerbado racismo antisemita. En segundo lugar, destaca la socialización de la polémica y sus consecuencias positivas para la democracia en Alemania.
Pese a los intentos de Nolte y compañía, el desastre alemán -una expresión acuñada en 1946 por Friedrich Meinecke, uno de los grandes de la historiografía alemana- sigue hoy muy presente en la memoria colectiva de los alemanes (lo acaba de demostrar la reciente polémica sobre la pertenencia de Günter Grass a las SS), formando un potente dique de contención frente a las tentaciones de historiadores revisionistas y opciones políticas de extrema derecha. La mejor muestra reciente de esta reconfortante realidad es que, durante el último Mundial de fútbol, la oleada de patriotismo alemán no traspasó casi nunca sus características lúdicas. La extrema derecha no pudo instrumentalizar y desvirtuar ese sentimiento.
El ejemplo del Historikerstreit alemán sugiere, pues, que el recuerdo duradero y crítico de una dictadura, de su guerra y de sus crímenes en la memoria colectiva de la sociedad requiere de tres condiciones básicas: una, la existencia de un debate académico sobre el tema; dos, la implicación no partidista de las instituciones. Cabe recordar que el proyecto del recientemente inaugurado nuevo Museo Histórico Alemán en Berlín recibió un impulso definitivo durante los años del Historikerstreit. Una consecuencia indirecta del mismo también fue el gran Monumento del Holocausto en la capital alemana, que se remonta a una decisión del Parlamento de 1999 y quedó abierto al público en 2005. La tercera condición para mantener el recuerdo crítico de la dictadura en la memoria colectiva es la socialización del debate, que no debe quedar limitado a los guetos académicos e intelectuales.
En España, donde, los 20 años del inicio del Historikerstreit coinciden con el 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil, todavía es pronto para saber si estas condiciones se están cumpliendo, aunque mis dudas se centran sobre todo en la tercera. Recientemente, Alberto Reig Tapia ha sostenido, con razón, en este periódico que los revisionistas españoles, con muy contadas excepciones, no tienen vínculo alguno con la historiografía académica. Y yo añadiría que su formación y reputación no tiene, por tanto, nada que ver con la de un Nolte o Hillgruber. Sin embargo, pese a que sus argumentos carezcan de solidez, sí es cierto que cuentan con un formidable apoyo mediático, que ha otorgado a más de uno de sus libros un éxito de ventas que ya quisieran tener para sí muchos de los historiadores profesionales.
¿Quiere esto decir que la penetración social del debate en torno a la Guerra Civil y al franquismo sólo —o casi sólo— se está logrando por el lado del revisionismo? ¿Acabará imponiéndose la tesis de que la República fue la verdadera culpable de la guerra y que Franco se vio casi forzado a intervenir para poner fin a la ingobernabilidad, el caos y la anarquía? ¿Qué pasaría si los revisionistas, dentro de un par de años, contasen no ya sólo con el apoyo mediático, sino también con el soporte político por parte de un nuevo gobierno, formado por un partido cuyos dirigentes siguen con problemas para condenar el régimen franquista, además de exhibir últimamente comportamientos, pensamientos y modales políticos mucho más cercanos a partidos de extrema derecha que a un partido democristiano conservador como fue la CDU de Kohl durante los primeros años del Historikerstreit?
Alguien me contestará: el PP no puede ganar las elecciones porque éstas no se ganan en el monte, sino en el centro. Para un historiador, empero, este argumento no pesa porque, primero, no invalida la preocupación por la socialización del debate y, segundo, olvida que la historia no es una ciencia exacta y puede permitirse muchos caprichos contra pronóstico. Está bien que tampoco en España el pasado quiera pasar, pero la lucha por determinar quién escribirá este pasado, y en qué términos lo hará, no está, ni mucho menos, decidida.››