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lunes, 28 de febrero de 2011

UD 24. La península ibérica hasta la dominación romana

UD 24. LA PENÍNSULA IBÉRICA HASTA LA DOMINACIÓN ROMANA.

INTRODUCCIÓN.

1. PALEOLÍTICO PENINSULAR.
1.1. INFERIOR.
1.2. MEDIO.
1.3. SUPERIOR.
Arte rupestre.
Arte mobiliar.

2. MESOLÍTICO.
2.1. COSTA CANTÁBRICA.
2.2. LITORAL MEDITERRÁNEO.
Arte rupestre levantino.
2.3. CONCHEROS DEL MUGE.

3. NEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.
Datación.
Origen mediterráneo.
3.1. NEOLÍTICO ANTIGUO.
3.2. NEOLÍTICO PLENO: CULTURA DE ALMERÍA.

4. EL ENEOLÍTICO.
4.1. MEGALITISMO.
4.2. MONUMENTOS MEGALÍTICOS.
4.3. APARICIÓN DE LA METALURGIA.
4.4. CULTURA DE LOS MILLARES.
4.5. CULTURA DEL VASO CAMPANIFORME.

5. LA EDAD DE BRONCE.
5.1. CULTURA TALAYÓTICA: BALEARES.
5.2. CULTURA DEL ARGAR.
5.3. BRONCE ANTIGUO.
5.4. BRONCE MEDIO.
5.5. BRONCE FINAL.

6. LA EDAD DEL HIERRO.
6.1. TARTESSOS.
6.2. LA CUESTIÓN DE LOS IBEROS Y LOS CELTAS.
6.3. LOS IBEROS.
El fenómeno ibero.
La diversidad tribal.
Organización socio-política.
Economía.
Religión.
Cultura.
Arte.
6.4. LOS PUEBLOS DEL CENTRO Y NORTE DE LA PENÍNSULA.
El fenómeno celta.
La diversidad tribal.
Organización socio-política.
Economía.
Religión.
Cultura.
Arte.
6.5. LOS VASCOS: UN CASO APARTE.

7. LAS COLONIZACIONES.
7.1. FENICIA.
7.2. GRIEGA.
7.3. CARTAGINESA.

INTRODUCCIÓN.
La vastedad de la Unidad Didáctica (UD) exige un gran esfuerzo de síntesis para concentrarlo en una breve explicación. Así, para un estudio más pormenorizado del Paleolítico inferior me remito a la UD del proceso de hominización.
Además, me centro sólo en la Península Ibérica, haciendo sólo breves menciones a las islas Baleares, que exigen una UD propia.
El estudio de la Prehistoria y de los inicios de la Historia en la Península Ibérica es aún incompleto, con muchas y grandes lagunas en la arqueología de la Prehistoria y en las fuentes escritas antiguas (indirectas hasta el siglo III aC) y ello obliga a mantener siempre abierta la investigación a tesis y datos nuevos sobre los yacimientos, sobre todo respecto a los modos de vida y organización social.
Casi todas las fechas son aC, por lo que generalmente no se añade, salvo en algunos casos en que pueda llevar a duda.
Una periodización.
La historiografía divide la prehistoria, de la que no tenemos documentos escritos, en dos Edades:
Edad de la Piedra: Paleolítico (piedra tallada), Mesolítico (transición), Neolítico (piedra pulimentada), Eneolítico (transición a los primeros metales, cobre).
Edad del Metal: Bronce, Hierro. Estas dos fases son ya Historia en el Próximo Oriente.
Otra división posible es: a) etapa de economía depredadora (Paleolítico), b) etapa de economía productora (desde el Neolítico).

1. PALEOLÍTICO PENINSULAR.
Hay una economía depredadora basada en la caza, la pesca y la recolección. No existen excedentes que permitan una división del trabajo. Los grupos son pequeños (10-20, máximo hasta 50 individuos), escasos y aislados. La población más numerosa (en el Paleolítico Superior) debió ser de 50.000 individuos en toda la Península. Viven en los valles de los ríos, cerca de las zonas de pasto de los rebaños.
El Paleolítico se divide en tres periodos: Inferior, Medio y Superior.
1.1. INFERIOR.
Es el periodo más largo, pues transcurre entre 600.000 y 100.000 aC, durante las glaciaciones Günz, Mindel, Riss I y Riss II. Algunos autores retrotraen el inicio del periodo hasta hace 2 millones de años, ya en la glaciación de Donau. La fauna del Pleis­toceno Antiguo tenía aún especies del Terciario (elefantes, équidos, cérvidos) y ya en el Pleistoceno Medio aparecieron otros elefantes, rinocerontes, équidos, cérvidos, bóvidos y carnívoros.
El origen más probable de la población es africano. Los fósiles humanos más antiguos de Presapiens son muy anteriores al Paleolítico y se duda si serían los de Orce (Granada), tal vez un Homo ergaster de 1,6 a 1,2 millones de años, aunque hay serias dudas sobre si son restos humanos, y, con total seguridad por los abundantes restos de huesos, los de Atapuerca (Burgos), que han sido propuestos recientemente (1998) como una nueva especie, el Homo antecessor de 800.000 años, y Aculadero (Puerto de Santa María, Cádiz), pero no parece que haya relación cultural entre esta población y las posteriores. Hay todavía pocos datos para completar el proceso de hominización en Es­paña, que en todo caso es el que tiene más restos óseos de Europa.
Hay pocas cuevas habitadas, pues el hábitat y, por consiguiente, los yacimientos están al aire libre, en territorios de caza situados en terrazas de ríos (Manzanares), la desembocadura del Tajo, en Soria (Torralba y Ambrona), Burgos (Atapuerca).
La caza es el soporte fundamental de la economía. Se cazan caballos, gamos, corzos, bóvidos, rinocerontes, y en Torralba y Ambrona hay incluso restos de elefantes. Los animales se descarnaban en el mismo lugar de caza.
La industria lítica, esencial para el descarnamiento de los animales, se basa en materiales de cuarcita, sílex, cuarzo.
Gracias al estudio de la industria lítica se divide en dos culturas (con subdivisiones), posiblemente relacionadas con las etapas glaciares e interglaciares:
1) Piedras de formas grandes: a) la Pebble Culture (cultura de guijarros o cantos trabajados), b) Abbevillense y Achelense (de hachas de mano bifaces, labradas en sílex por ambas caras).
2) Piedras pequeñas: a) Clactoniense (lascas), b) Tayaciense (microlitos).
1.2. MEDIO.
Su periodo es entre 100.000 y 35.000, durante las glaciaciones Wurm I y Wurm II, en el periodo Musteriense. La fauna es del Pleistoceno Superior, con grandes herbívoros: ciervo, caballo, bóvido, rinoceronte, cabra, corzo, jabalí; carnívoros: oso, hiena, zorro.
Los fósiles humanos son del tipo Homo sapiens Neanderthalensis, con la mandíbula de Bañolas (Gerona), el parietal de Cueva Negra (Valencia) y los restos de Cueva Morín (Santander), Cueva del Piñar (Granada) y Gibraltar.
El hábitat es al aire libre en las terrazas de los ríos de la Meseta, pero sobre todo en cuevas, debido al empeoramiento glacial del clima.
La industria lítica es de microlitos, con talla de los útiles de piedra en lascas: raederas, denticulados, puntas, cuchillos de dorso, bifaces. Se desarrolla la técnica “levallois” de extracción de lascas.
Bordes distingue cuatro tipos de industria musteriense:
1) Musteriense típico (equilibrio).
2) Charentiense (50% de raederas).
3) Tradición achelense (tipo A con bifaces, tipo B con cuchillos de dorso).
4) De denticulados (50% o más de denticulados).
Estos cuatro tipos Bores los subdivide en ocho, según usen técnica levallois o no.
Hay una distinción de las zonas según el predominio de las industrias: 1) Cornisa Cantábrica (denticulados, charentienses), 2) Cataluña (denticulados, típico), 3) Valencia (típico), 4) Andalucía (típico), 5) Meseta (charentiense, típico).

1.3. SUPERIOR.
Entre 35.000 y 9.000 aC, durante las glaciaciones Wurm III y Wurm IV. El clima de la Cornisa Cantábrica era mucho más frío que el actual, con estepa y bosque de taiga. El Mediterráneo era templado y seco. La fauna en el Cantábrico tenía mamuts y el rinoceronte lanudo, especies de zona fría.
Los fósiles humanos son del recién llegado Homo sapiens sapiens, muy abundantes, de los tipos Cromagnon y Chancelade. La Península tendría entonces un máximo de 50.000 habitantes.
El hábitat es nómada y se localiza junto a las zonas de caza y los ríos y las costas para la pesca y marisqueo. En el litoral mediterráneo se vive al aire libre y en lugares más fríos en abrigos y cuevas. El interior de las cuevas se reserva para santuarios y el arte, y a veces para enterramiento y habitación. Se desarrollan las estructuras de habita­ción, nuevos tipos de útiles líticos y óseos, objetos de adorno, colorantes, obras de arte mobiliar y parietal.
La industria lítica se diversifica y especializa, con útiles múltiples y compuestos, con técnica de extracción laminar. Hay buriles raspadores, hojas y hojitas de dorso. Hay cinco etapas en la industria lítica:
1) Perigordiense Inferior o Chatel-perroniense, en Cueva Morín, con punta de dorso y raederas.
2) Auriñaciense, en Cantábrico y Levante, con industria ósea sobre todo y útiles líticos como raspadores, hojas de escamas, buriles arqueados.
3) Gravetiense, en Levante, con puntas de dorso recto.
4) Solutrense, en el Norte y Levante, con la aparición de las puntas de flecha (que se hacen con retoque plano).
5) Magdaleniense, también en el Norte y Levante, con la aparición de más utensilios de hueso y asta (arpón), junto con raspadores, buriles, hojitas de borde reba­jado. Es esencial la industria ósea en el Magdaleniense, con sus azagayas, agujas perforadas, arpón y propulsor (en Levante).
Al final del Paleolítico Superior se desarrollan los objetos de adorno, generalmente para colgar del cuerpo.

El Paleolítico en la Península Ibérica.

Arte rupestre.
El arte rupestre se realiza en paredes y techos de cuevas y abrigos. Su datación era problemática, por no tener una asociación con útiles líticos, pero las modernas técnicas han superado el problema. El periodo de máximo esplendor del arte es el Mag­daleniense (15.000-9000).
En España hay una gran homogeneidad. Destaca la zona del Cantábrico, sobre todo en Altamira, El Castillo, La Pasiega, La Pileta (Santander), pero también en As­turias.
Tiene un acusado naturalismo y policromía (los colores son negro, ocre y rojo). Se dibuja toda la superficie de la figura y no sólo el contorno. Se usan los relieves de la roca para dar volumen. Se representan animales de caza: caballo, bisonte, cabra, toro, reno y ciervo. Hay muy pocas figuras humanas (detalladas o esquemáticas). Se representa en negativo y en positivo, y en signos.
Arte mobiliar.
El arte mueble se transporta. Es más fácil de datar al asociarse a la industria lítica. Hay azagayas, arpones, bastones de mando. Se decoran con geometría o animales.
Interpretaciones del arte prehistórico.
El arte paleolítico se extiende por unas 300 cuevas desde los Urales a Gibraltar, pero las que tienen más interés por el talento de sus creadores son las de la cornisa franco-española del Cantábrico, con unas 50 cuevas. Empezó en 35.000 aC y terminó en 10.000 aC, con una cima en Altamira en 15.000 aC. Pero continúan descubriéndose cuevas, como en 1994 en Chauvet, cerca de Marsella.
En el fondo de las interpretaciones subyace el problema del hombre prehistórico de luchar por la supervivencia, a lo que se dirigirían dos acciones: la propiciación de la caza, garantía de la alimentación, y la potenciación de la fertilidad, garantía de la perdu­rabilidad de la especie humana. En el sistema del lenguaje visual del Paleolítico la figu­ra humana está excluida; las figuras animales se agrupan y se organizan por combinación y oposición; hay una composición de figuras dominantes, jerarquizando las figuras secundarias; la composición es constante, salvo variaciones regionales y cronológicas. Las tres técnicas son la pintura, el dibujo y el grabado en la piedra.
Las interpretaciones más usuales son las que lo relacionan con la religión, la ma­gia propiciatoria de la caza, la fertilidad, el totemismo, ritos de iniciación.
- La interpretación de Reinach (en los años 1930, y seguida por Bosch Gimpera), fundamentada en los estudios etnológicos, daba al arte un carácter mágico. Así el arte serviría para propiciar la caza de la que dependían para vivir, mediante la representación de los animales que constituían su objetivo y mediante la realización de conjuros.
- Leroi-Gourhan, en los años 1940-1950, siguiendo las teorías del estructuralismo, ha explicado arte rupestre como una función mágico-religiosa, representando el doble principio masculino y femenino, con una oposición de las figuras en dos grupos, masculino y femenino. Este autor ha descrito cuatro estilos:
1) Perigordiense: apenas unos trazos.
2) Auriñaciense: las primeras figuras bien desarrolladas.
3) Solutrense (16.000-14.000): figuras más avanzadas, con cabezas a tamaño menor, con colores rojos. En España destacan las pinturas de la cueva del Pendo (Canta­bria), con 14 animales (ciervos, caballos, bisontes, una cabra).
4) Magdaleniense, en el Paleolítico Superior: Antiguo (el más notable, con el realismo del conjunto de Altamira) y Reciente (con tendencia al naturalismo y la esquematización, con una cierta decadencia).
En cambio, las Venus paleolíticas (como la de Willendorf) debían ser símbolos de fertilidad femenina.
- La interpretación de Max Raphael, en los años 1950-1960, basada en el estructuralismo de Leroi-Gourhan y el psicoanálisis, apunta que son resultado del inconsciente de los pueblos primitivos, que representarían esos opuestos masculino-femenino sin ser conscientes de ellos.
- Clottes y Lewis-Williams (1997) proponen que las pinturas prehistóricas son obras de una religión animista, realizadas por chamanes sometidos a un trance alucina­torio. Para ello se apoyan en el estudio de los chamanes actuales de los bosquimanos de Africa del Sur. [Clottes, Jean; Lewis-Williams, David. Les Chamanes de la préhistoire. 1997.]
- Las nuevas interpretaciones estructuralistas, p.e. la teoría de Sauvet, superan el planteamiento de Leroi-Gourhan (que semiaisla el arte de la cultura), así como a las que ven el arte sólo como propiciación de la caza, y tratan al arte integrándolo en las manifestaciones culturales. Resultan así oposiciones y complementariedades, junto a dualidades caballo-bisonte, masculino-femenino, que favorecían la perpetuación del grupo a través de historias tradicionales dibujadas por y para los iniciados.
- Las interpretaciones más actuales explican la aparición del arte cono resultado de una serie de factores: chamanismo, manifestación cultural para la caza, magia y diversión. [Joaquín González Echegaray, director del Instituto para Investigaciones Prehistóricas Santander-Chicago reúne todas las teorías anteriores en su curso en la UIMP (2002). Significado del arte paleolítico. “El País” (18-VIII-2002) 24.]
Antonio Lasheras, director del Museo de Altamira, cuenta que ‹‹No hay una razón que explique el arte paleolítico en su conjunto, depende de cada circunstancia.›› pues ‹‹Los chamanes debían saber pintar o aprender para ejercer como tales. Pero también debían ser magos, curanderos, sacerdotes. Lo que está fuera de duda es que tenían talentos descomunales y son artistas anónimos, reconocidos hoy por sus colegas contemporáneos.›› Sobre el origen geográfico añade: ‹‹No hay claridad, no se sabe dónde empezó todo. Probablemente se iniciaron las técnicas en África y luego se fueron extendiendo a Europa.››
Gerhard Bosinski, catedrático de Prehistoria de la universidad de Colonia y tal vez el mayor experto en el tema: ‹‹Eran guías para iniciar a la vida, a la cultura y a la caza a los más jóvenes. También fiestas de culto, formas de acercar a la gente a entender su cosmogonía, una explicación del todo, una orientación.›› Sobre el origen geográfico: ‹‹En cualquier parte pudo surgir, antes de los grandes templos había pequeños objetos móviles donde se ensayaba, en piedras sueltas, cosas así.››
Frente a las interpretaciones religiosas, el profesor Balbín sostiene que eran señales, como demuestra el hecho de que las pusieran tanto en cuevas y abrigos como en lugares de vivienda y sitios de paso, como el yacimiento de Siega Verde (Salamanca), datados en 18.000-14.000 aC, en una probable zona de caza estival. [León, Pablo. Almuerzo con… Rodrigo de Balbín: ‘Las preocupaciones de un cromañón eran semejantes a las nuestras. “El País” (28-II-2011) 64.]

2. MESOLÍTICO.

El Mesolítico y Neolítico en la Península Ibérica.

El Mesolítico o Epipaleolítico dura entre el 9000 y el 5000. Presenta culturas muy pobres, propias de unos pueblos que se quedaron en la península cuando el clima cambió y lo cazadores de renos del Magdaleniense marcharon tras estos y con su cultura hacia el norte de Europa. Se distinguen tres áreas:
2.1. COSTA CANTÁBRICA.
Se da en cuevas debido al rigor del clima.
A) Cultura del Aziliense cantábrico. Cueva de los Azules, con el único enterramiento peninsular de la época. Material microlítico y una decadente industria ósea. El mayor yacimiento es la cueva de Piélago, con cuatro periodos: Protoaziliense (10.000), sin arpones; Aziliense I (9500), con arpones, como los restantes; Aziliense II (8500); Aziliense III (7500).
B) Cultura del Asturiense cantábrico. Pertenece a las europeas “Culturas de los concheros”. Hay el pico asturiense para desprender el molusco de la roca.
2.2. LITORAL MEDITERRÁNEO.
Hay dos industrias: Microláminas y Geométrica.
El hábitat son las cuevas. La economía es de caza, pesca y recolección en un primer estadio, para evolucionar lentamente hacia las primeras formas de agricultura y domesticación de animales. Aparece la primera cerámica, denominada cardial.
La población mediterránea ya usaba drogas con fines terapéuticos, como lo demuestra el hallazgo de un cráneo con doble trepanación y residuos de opio en las minas de Gavá, en el Baix Llobregat. [Lorente, Elena. Las sociedades primitivas utilizaban drogas con fines terapéuticos. “El País”, Barcelona (29-VI-1998). Hallazgo realizado por el arqueólogo Jordi Juan-Tresserres (Universidad de Barcelona).] Al parecer, la planta de la adormidera (opio u amapola), papaver sominferum, se domesticó entre 9.000 y 3.000 aC en la Península Ibérica y desde ella se expandió por el Medite­rráneo y, más tarde, por el resto del mundo.
Arte rupestre levantino.
Se extiende desde el 8250 al 2500, por lo que cabalga sobre distintos periodos y se complican las teorías.
Para muchos autores, de principios del s. XX (Breuil, Obermaier) y más recientes (Bosch Gimpera) es un arte paleolítico (por lo que no estaría en este apartado), en base a que representa una fauna paleolítica (caballos).
En cambio, para Almagro y Hernández Pacheco es un arte postpaleolítico, pues hay grandes diferencias respecto a la fauna paleolítica (no hay renos, osos ni mamuts) y las figuras no están aisladas (como en la paleolítica), sino asociadas en escenas, lo cual denota un arte más avanzado.
Pericot y Beltrán consideran que es un arte de una evolución en una larga fase de transición del Paleolítico al Mesolítico: en el primero habría figuras sueltas, como las plaquitas de arte mobiliar de Parpalló, y en el segundo ya habría escenas de cacerías.


Valltorta.

Destacan las zonas de Lérida (Cogull), Castellón (Valltorta) y Albacete (Alpera, Minateda). El arte rupestre levantino se da en abrigos rocosos al aire libre, nunca en cuevas, y no hay yacimientos asociados (lo que lo distingue del arte paleolítico francocantábrico).
Es una pintura monocroma (tintas planas monócromas), en rojo y a veces en blanco y negro. Es muy esquemática, llena de expresividad y narrativa (las representa­ciones suelen reproducir escenas), siendo los temas favoritos los animales y, sobre todo, las figuras humanas (desnudas o vestidas con tocados, adornos y armas), que aparecen cazando (el tema más común), bailando, recogiendo miel o frutos. Al final la pintura desaparece, sustituida por el grabado sobre piedra en los inicios del Calcolítico.
2.3. CONCHEROS DEL MUGE.
En la confluencia de los ríos Muge y Tajo, con hábitat al aire libre y un importante marisqueo, que conforma grandes depósitos de conchas.

3. NEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.
Concepto de Neolítico.
Más que una innovación de la técnica lítica (evolución de la piedra tallada a la piedra pulimentada), fue una verdadera revolución de la economía. Con una climatología semejante a la actual, el hombre dejó de ser depredador (caza, pesca y recolección) para convertirse en productor (agricultura y ganadería).
Datación.
Su datación en la Península es desde el 5000 al 2000, desde que se pulimenta la piedra y aparece la revolución agrícola y ganadera hasta que aparece el trabajo de los metales.
Origen mediterráneo.
El problema de los orígenes propios o importados del Neolítico ibérico se ha decantado a favor de la tesis de la procedencia oriental a través del Mediterráneo y del norte de África. Prueba de ello es que en la península la neolitización se concentra en el litoral mediterráneo, mientras que en el norte hay una neolitización tardía y centrada sólo en la ganadería. En el Mediterráneo había una gran comunidad neolítica comunicada por mar desde Oriente, del cual venían influencias de plantas, animales, técnicas, cultura, etc.
Para la doctora Rubio hay un fenómeno de aculturación, con un doble proceso de continuidad del sustrato precedente y de llegada de pobladores exteriores, con su cerámica, piedra pulimentada, animales domesticados, etc. La ganadería es diversa: oveja, cabra, vaca, cerdo, perro. Se importaron sin duda la oveja y la cabra, así como el trigo y la cebada (primeros vegetales cultivados en la península). El hábitat es al aire libre y en cuevas.
3.1. NEOLÍTICO ANTIGUO.
Desde el 4.500 se extiende por Cataluña, Valencia (cuevas de la Sarsa), Cuenca y Andalucía. El hábitat son las cuevas. La economía es ganadera y destacan los hallazgos de trigo y cebada de la Cova d'Or (Alicante) en 4.500. Destaca por la cerámica cardial (decorada con impresiones en tierno de la concha cardium), común en todo el Mediterráneo, desde Palestina hasta la desembocadura del Tajo.
Últimamente se propone la tesis de un arte macroesquemático, que sucedería h. 4.700-4.300 al arte rupestre levantino por evolución interna con influjos externos. Este arte se extiende por los abrigos y cuevas del Levante (Petracos, Cova d'Or), con pinturas e incisiones figurativas humanas, motivos geométricos y otros elementos (aún enigmáti­cos).

Yacimientos de la cultura del Neolítico en la Península Ibérica.

3.2. NEOLÍTICO PLENO: CULTURA DE ALMERÍA.
La gran cultura peninsular es la de Almería, en la rica zona sureste, que albergará también la cultura de los Millares en el Eneolítico y la de El Argar en la Edad del Bronce. La cultura de Almería domina desde Andalucía hasta el Ebro, con los pri­meros poblados (El Garcel). Hay una cerámica con incisiones e impresiones, que al final tendrá una decoración “a la almagra”, con arcilla mezclada con óxido de hierro (almagre), dando un color rojo a la cocción.

4. EL ENEOLÍTICO.
En Eneolítico es un periodo de transición entre el Neolítico y las Edades del Metal, entre 2500-2000 y el 1000. La gran cultura peninsular es la de los Millares, megalítica y metalúrgica a la vez.
4.1. MEGALITISMO.
El megalitismo coincide básicamente con el Eneolítico, entre 3000 y 1000, cuando aparecen las primeras civilizaciones históricas peninsulares en el primer mile­nio. Las primeras tumbas megalíticas en España son las de Tavertet (Cataluña), h. 3800-3700.
Es un fenómeno mal interpretado, que abarca temporalmente desde el Neolítico avanzado hasta el Bronce Inicial, espacialmente desde el sur de Escandinavia por la costa atlántica hasta Mediterráneo y acabar en el Egeo.
En realidad, no existe una “cultura megalítica” (“de piedras grandes”), sino una coincidencia de varias culturas en varios periodos en usar una técnica de grandes construcciones de piedra, con una concentración del trabajo de amplias comunidades humanas y con voluntad monumental, porque las construcciones estaban destinadas a verse a grandes distancias.
En Europa los primeros restos megalíticos aparecen en distintos lugares, de modo independiente, h. 5000. Hay actualmente tres grandes interpretaciones:
- La procesual-funcionalista (C. Renfrew y R. Chapman) propone que los megalitos eran elementos que definían los límites territoriales y legitimaban la posesión mediante la exhibición de la tumba familiar. Esta corriente procesual-funcionalista explica la arqueo­logía por la relación de los restos o monumentos con el medio natural, siendo sus causas y formas adaptaciones de los hombres al medio en el que viven.
- La neomarxista (Charles Tilley) propone que obedecen a la propia estructura social de las comunidades (una desigualdad social que provocaría que la comunidad trabajase para las élites).
- La postprocesual (I. Hodler) propone que tienen una causalidad simbólica, que no puede desligarse de su contexto histórico. Así, las tumbas serían un reflejo simbólico de las casas anteriores o contemporáneas de sus constructores.
4.2. MONUMENTOS MEGALÍTICOS.
‹‹Hasta aquí el hombre no se había preocupado más que de su hábitat. Mas he aquí que concibe el monumento, expresión a su vez del grupo humano. Le confiere una función religiosa ante todo, adscribiéndolo al culto de los muertos o al de los poderes divinos.
En su forma más sencilla, la “piedra alzada”, el menhir, es antepasado del monumento. Se piensa hoy, cada vez más, que está destinado a fijar el alma de un muerto. El menhir expresa ya esta función fundamental que hemos asignado al arte: crear un intermediario entre el hombre y el universo (...) esta piedra está cargada en seguida por el hombre de un sentido que no tenía por sí misma y que hace de ella un símbolo. Se convierte en el signo expresivo de una vida interior donde los muertos y las fuerzas naturales (...) toman el lugar exclusivo que ocupaban para el cazador el animal y la idea de fecundidad.›› [René Huyghe, El arte y el cazador.]
Los tipos más generales son:
Dólmenes: cámaras tapadas con piedras horizontales.
Galerías cubiertas: corredor de losas verticales tapadas.
Dólmen de corredor: sepulcro de corredor, con cámara final para enterramiento. Se cubrían con tierra.
Menhir: piedra hincada en tierra.
Cromlech: círculo de menhires (como el de Stonehenge).
Templos megalíticos de Malta: para el culto.
Cursus: caminos con lados vaciados. Conducen a monumentos.
Woodhenges: cromlechs de madera. Se conservan los orificios en el suelo.
Causewayed Camps: recintos delimitados por un surco.

Dolmen de Menga, Antequera.

En la península ibérica el megalitismo aparece h. 3000, con cromlechs (Loma de Atalaya en Almería) funerarios. En 2900 los círculos funerarios se dotan de pasillos con sepulcro de corredor y a veces cierre de falsa cúpula: Romeral y Menga (Antequera), Matarrubilla y Pastora (Sevilla).

4.3. APARICIÓN DE LA METALURGIA.
Hay dos teorías sobre su origen. La más antigua es un origen mediterráneo, con buscadores de cobre y estaño procedentes del Próximo Oriente, donde nació la metalurgia h. 3.500. La teoría más reciente aboga por un desarrollo independiente en la Península, concretamente en Huelva, c. 3000, basada en su riqueza en mineral de cobre.

4.4. CULTURA DE LOS MILLARES.
En 2340 aparece ya la cultura de los Millares, en poblados (el de los Millares tenía unos 2.000 habitantes) sitos en las cimas de colinas, con viviendas circulares de piedra y rodeados de murallas. Tenían al lado una necrópolis megalítica, con tumbas tholoi cubiertas con cúpula, pasillos compartimentados, cromlechs concéntricos. Es una cultura de mezcla indígena megalítica (funerario) y foránea (artículos de importación). La economía era agrícola y ganadera. Extiende su influjo hasta Vila Nova (cerca de Lisboa).
4.5. CULTURA DEL VASO CAMPANIFORME.
El “pueblo portador del vaso campaniforme” se pensaba que había aparecido en Andalucía, pero la tesis actual es que apareció en Europa central y se extendió por todo Occidente, h. 2300-1600. Extiende dos rasgos: 1) Una cerámica común, acampanada invertida y muy decorada, de gran calidad. 2) El uso del cobre.
La creencia de que era una cultura homogénea ha dado paso a la opinión de que eran distintos grupos étnicos, en épocas y lugares diferentes, en lo que parece ser una extendida moda cultural que daba prestigio social. Fue usado por los pueblos megalíticos, así como por otras culturas calcolíticas.
La evolución cronológica apunta a dos fases:
1) Antigua (2300-2000), con tres tipos: cordada (decoraciones de “cuerda”, en Países Bajos), marítima (decoración punteada, en Iberia), oriental (decoraciones incisas, en Europa del Este).
2) Reciente (2000-1600), con decoración incisa, lo que supone una expansión paneuropea desde el Este, que al mismo tiempo difunde el uso del cobre.
En la Península hay dos tipos de cultura campaniforme, entre 2300 y 1250:
1) Marítima, más antigua, con decoración “punteada”.
2) Continental, más evolucionada (Carmona, Ciempozuelo), con decoración incisa. Delibes opina que la cultura del vaso campaniforme continental introduce en la península tres novedades: a) Sustituye el enterramiento colectivo por el individual, b) generaliza el cobre, c) aparece la orfebrería de oro, como un signo de estratificación social.

5. LA EDAD DE BRONCE.
La Edad del Bronce sustituye a la metalurgia del cobre. En el Mediterráneo se había desarrollado una “ruta de los metales”, hasta los yacimientos de cobre de Riotinto y de estaño de Cornualles. A lo largo de esta ruta surgieron las dos grandes culturas hispanas de esta Edad del Bronce: la de Baleares y la de Argar. Podemos establecer una periodización en tres fases para el resto de la Península.
5.1. TALAYÓTICA: BALEARES.
Las Baleares se relacionan con la ruta de las islas: de Córcega, Cerdeña, Malta y el Egeo. Hay dos periodos:
1) Pretalayótico (2000-1200), con una cultura pobre, con pequeños poblados sin protección.
2) Talayótico (1200-200 aC). Al parecer hubo una invasión de uno de los Pueblos del Mar (los ballein), expulsados del Mediterráneo Oriental, que dominaron a la población pretalayótica. Desarrollan una arquitectura ciclópea en Mallorca y Me­norca: poblados militarizados con talayots —torres de planta circular o cuadrada y estructura troncónica, se dedicaban a la vivienda y defensa, navetas en forma de naves invertidas, para fines de religión y el enterramiento y taulas —con forma de dinteles, para los sacrificios.

Naveta dels Tudons. Menorca.

5.2. CULTURA DEL ARGAR.
Se desarrolla en 1700 a 1100 en la zona de Almería. Posiblemente es una de las primeras culturas urbanas del Occidente europeo, con una división del trabajo, clases sociales y un poder centralizado en reyes o jefes militares y religiosos. Destacan dos etapas, coincidiendo con los periodos Antiguo y Medio del resto de la Península. Una primera etapa (1700-1500) con tumbas individuales en cista o fosa, en la que se unen el poblado y la necrópolis. Una segunda etapa (1500-1200) con tumbas en jarra o pithos.
5.3. BRONCE ANTIGUO.
Transcurre desde 1800 a 1500. En la Meseta continúa la cultura campaniforme de Ciempozuelos. En el Atlántico hay dos periodos: 1) epicampaniforme local, 2) evolucionado, influido por otras zonas atlánticas. En el norte destaca el arte de los pe­troglifos o grabados rupestres al aire libre en granito.
5.4. BRONCE MEDIO.
Entre 1500 y 1200 sigue la línea del Bronce Antiguo. En el Atlántico hay una rica orfebrería.
5.5. BRONCE FINAL.
En el oeste se desarrolla todavía la metalurgia del bronce. En la Meseta la cerá­mica es troncocónica y de perfiles carenados, con decoración incisa, y el enterramiento es aún de inhumación. En Cataluña y parte del Norte de la Península, como en Europa Central, se desarrolló durante los últimos siglos de la Edad del Bronce, desde el s. XII, la “Cultura de los Campos de Urnas”, cuyas gentes aún no conocían la metalurgia del hierro, pero ya hablaban una lengua indoeuropea y utilizaban el sistema de enterra­miento por incineración en urnas depositadas en hoyos, sustituyendo a la inhumación en cuevas. Esto facilitó el futuro éxito de las invasiones celtas del s. IX.

6. LA EDAD DEL HIERRO.
En la Península el hierro lo introducen los pueblos celtas, que ocuparán distintos puntos desde principios del primer milenio y extienden la nueva técnica a los pueblos indígenas del centro y a los iberos de la zona mediterránea.
La llegada de colonizadores griegos y fenicios provoca cambios culturales, en­trando la Península en los circuitos comerciales mediterráneos, así como se inicia la Historia escrita, en este periodo que comienza en los siglos VIII-VI.

6.1. TARTESSOS.

Mapa de Tartessos y las colonias más cercanas.

En Andalucía occidental surge la gran cultura tartésica. Es un misterio todavía. Las primeras fuentes escritas son la Biblia (se supone que la rica Tarsis se refiere a Tartessos), Estrabón, Herodoto y Avieno.
Se duda sobre si hubo un Estado centralizado con una capital o fue una confederación de ciudades. Es posible que alcanzara desde Huelva hasta Cartagena, política o culturalmente. Parece que hubo una monarquía de origen indoeuropeo, desta­cando entre los reyes Gargoris y el famoso y longevo Argantonio (c. 630-550), bien relacionado con los foceos según Heródoto, quien narra el viaje de Colaios de Samos (630) y su amistad con el rey tartesio.
La economía era próspera gracias a la agricultura y ganadería, la pesca, la mine­ría y metalurgia (cobre, plata, plomo), el comercio de metales (era intermediario entre el estaño del norte de Europa y el Mediterráneo). Había una escritura silábica de 32 signos aún indescifrados. El arte estaba muy influido por Oriente, en cerámica, orfebrería (tesoro de Carambolo) y armas.
La decadencia llegó con el auge de los cartagineses, que destruyeron el Estado hacia el 500 aC. Su población perduró en el pueblo de los turdetanos.

6.2. LA CUESTIÓN DE LOS IBEROS Y LOS CELTAS.
Parece que la Península estaba habitada a mediados del primer milenio y hasta la conquista romana por una amplia diversidad de pueblos entre los que destacaban dos grupos: iberos y celtas, con mutuas influencias.
Hay un permanente debate historiográfico sobre los iberos, los celtas y su eventual fusión en los celtíberos, sobre sus relaciones y extensión, sobre su organización política y social, su cultura y arte, por lo que debemos limitarnos a trazar una panorámica general de las últimas opiniones más consolidadas. Debemos desterrar la obsoleta idea tradicional de que los celtas se establecieron en el NO de la Península arrinconando a los iberos al Mediterráneo y mezclándose con estos en el centro.
Hoy se considera que hubo una geografía variable en el asentamiento de los pueblos celtas y que los iberos son un fenómeno predominantemente cultural, mientras que el grupo celtíbero se formó como resultado de la fusión de algunos pueblos indígenas de la Meseta con los celtas, por lo que no habría existido influencia de los iberos.
6.3. LOS IBEROS.
El fenómeno ibero.
Los pueblos iberos descendían de las comunidades prehistóricas (sobre todo de la Cultura del Argar), con un fuerte sustrato africano. Estaban establecidos en Andalucía y la costa mediterránea.
La tesis dominante es que lo ibérico se reduce a un fenómeno cultural en arte, religión, costumbres, hablando variantes de un común idioma pre-indoeuropeo. Almagro, Blázquez y Tarrandell interpretan que la cultura ibérica nace como conse­cuencia de la influencia de los pueblos colonizadores fenicios y griegos sobre las pobla­ciones indígenas, formando un conjunto de pueblos sin unidad política, con diferencias en la organización político-social, pero con una cultura bastante homogénea.
La diversidad tribal.
Había una gran diversidad de pueblos iberos, en especial donde la influencia de los grupos militares celtas había sido mayor, provocando la disgregación política. Se extendían por la costa mediterránea, el valle del Ebro, e incluso más allá del Pirineo, por el Languedoc, hasta unirse con los ligures y galos.
Organización socio-política.
No tenían una organización política homogénea, que podía ser monárquica (en la costa mediterránea) o aristocrática (en el interior y hacia el norte y oeste). En Sagunto había una democracia incipiente al modo griego. Se organizaban por lo común en ciudades-estado con un espacio alrededor de dimensión muy variable con aldeas menores. Los poblados eran pequeños (Ullastret, Azaila, Archena...), de calles estrechas y tortuosas, fuertemente amurallados, situados por lo general en altozanos y con una necrópolis cercana.
Había una estratificación social basada en la riqueza. La nobleza aristocrática tenía el poder político y económico, monopolizando la monarquía. Una seminobleza y una clase de medianos terratenientes tenían unos niveles más modestos y eran ciudadanos libres. La clase baja la componía la inmensa mayoría de la población: campesinos, ganaderos, artesanos. Por último, los siervos y esclavos. La tierra puede ser comunal o de propiedad privada.
Economía.
La base económica era la agricultura de cereales, vid, olivo, frutales, lino. Además contaban con la explotación forestal, la ganadería (caballos, vacas, ovejas y cabras), la caza y la pesca.
La artesanía era importante: metalurgia, armas, salazón de pescado, cerámica, orfebrería, tejidos de lino.
La minería era muy rica en hierro, estaño, plata, cobre, oro y minio.
El comercio se concentraba en la costa mediterránea, cerca de las colonias semitas y griegas, con exportación de metales (la mayor fuente de riqueza), lana, esparto, lino y alimentos (miel, aceite) e importación de productos manufacturados (cerámica, esculturas, armas, tejidos, perfumes).
La moneda será una aportación griega y las primeras acuñaciones son de Emporion en 400 aC, difundiéndose a casi todas las ciudades importantes en los siglos IV-III aC.
Religión.
Había un gran número de dioses, masculinos y femeninos, tanto de origen autóctono, como semita y griego.
No se han encontrado templos, pero sí santuarios en la cumbre de las montañas, en los que se depositaban exvotos religiosos (amuletos de bronce o barro), en el Cerro de Santos, Castillar de Santisteban o la Serreta.
La incineración era el modo común de sepultura, en un vaso cerámico con alimentos.
Cultura.
La escritura ibera parece que se originó en Tartessos, por la influencia fenicia y griega, y se desarrolló hasta la dominación romana.
Su alfabeto resta aún indescifrado pero últimamente se han hecho grandes progresos.
Arte.
La arquitectura es urbana. Destaca la funeraria, con materiales de piedra, el adobe y la madera: la tumba de Toya. Los ilergetes del Urgel tenían una gran fortaleza en Els Vilars (para 150 personas), que duró entre s. IX y 325 aC, posiblemente la mejor obra de defensa de la Península (murallas, torres, foso, campo exterior de frisa para obstaculizar el avance enemigo).
La escultura de piedra, terracota o bronce, fomentada por los innumerables exvotos que se depositaban en los santuarios, en forma de hombres (orantes esquemáticos), mujeres (orantes femeninas encapuchadas) y animales (Bicha de Bazalo­te, toro de Osuna).
Las mejores esculturas de sacerdotisas oferentes son la Dama de Elche y la Dama de Baza, ambas de evidente influencia púnica (son una versión ibera de la diosa cartaginesa Tanit y los amuletos que llevan son fenicios) y griega (peinado, ropaje). Lle­van un hueco para albergar las cenizas del difunto. La Dama de Elche, más anterior, es la máxima obra del arte ibero, con excelente técnica, pero sólo se ha conservado su busto; la Dama de Baza es más rústica, con un ropaje indígena, mucha joyería y conserva su trono griego.
En la escultura ibera también impresionan los guerreros de Cerrillo Blanco, en Porcuna (Jaén), de gran volumen y cuidado esquematismo. Un misterio es la destruc­ción masiva de muchas de estas grandes esculturas iberas h. el s. IV, reutilizando los materiales para otros usos. )Hubo un cambio religioso o una crisis social? Es una excepción histórica esta iconoclastia, ya que no hubo un cambio radical en la sociedad ibera.
La cerámica es muy variada, con influencia griega, decorada con motivos geo­métricos (Archena), zoomórficos (Azaila), narrativo de procesiones de guerreros (Liria).
LOS PUEBLOS IBEROS.
Podemos establecer una división tribal y espacial aproximada gracias a las fuentes romanas:
Andalucía.
Turdetanos: herederos de los tartesios, ocupan casi todo el valle del Guadalqui­vir. Son el pueblo más avanzado económica y culturalmente.
Bastetanos: en Cádiz.
Oretanos: en la Sierra Morena.
Mastienos: cerca de Algeciras.
Libiofenices: de Málaga a Alme­ría.
Deitanos: en Cádiz.
Levante.
Contestanos: en el río Júcar.
Edetanos: en Valencia y Castellón (Sagunto).
Cataluña.
Sedetanos: en el Ebro.
Ilergetes: en el Urgel.
Suesetanos: en Tarragona.
Lacetanos: entre Barcelona y Blanes.
Ausetanos: entre Vich y Gerona.
Ausoceratas: en Besalú.
Bergistanos: en Berga.
Otros pueblos cercanos a los Pirineos (sordones, indiketas, ansosinos, airenosos...) sólo eran parcialmente ibéricos, con bastante influencia de celtas, vascos y otros indígenas.

6.4. PUEBLOS DEL CENTRO Y NORTE DE LA PENÍNSULA.
El fenómeno celta.
Los pueblos celtas eran invasores indoeuropeos del centro de Europa que habían penetrado en Cataluña, valle del Ebro, la Meseta, Galicia, Asturias, Portugal, Extremadura y algunas zonas de Andalucía. Habrían llegado en dos grandes oleadas, en los s. IX (Cultura de Hallstatt) y s. VI (Cultura de La Tène).
Hablaban una lengua indoeuropea, introdujeron el hierro (aunque también utili­zaban el bronce) y el sistema de enterramiento por incineración en urnas depositadas en hoyos (siguiendo una pauta que ya penetró en el s. XII con la “Cultura de los Campos de Urnas” en Cataluña), sustituyendo a la inhumación en cuevas. Sus poblados for­tificados eran de casas rectangulares. Conocían el arado y practicaban una agricultura cerealista.
Su triunfo cultural no fue completo, pues eran pequeños grupos guerreros, superiores sólo por su armamento de hierro, que por lo general formaron una casta mili­tar dominante sobre los pueblos indígenas del centro y norte (sobre los más atrasados impusieron fácilmente su cultura) y los pueblos iberos de Cataluña y el valle del Ebro, estos de una cultura superior, por lo que los celtas fueron integrados y aculturizados muy pronto pese a su dominio político-militar.
La diversidad tribal.
Eran muy heterogéneos, por el diferenciado sustrato indígena anterior a la invasión de los pueblos celtas indoeuropeos. Destacan los celtíberos (sobre todo los arevacos de Numancia), los carpetanos, vacceos y vetones, lusitanos, cántabros, astures y galaicos. En general, los más desarrollados estaban en la Meseta, mientras que los más pobres estaban en la cornisa cantábrica. Hay bastantes diferencias en su vida económica y organización social.
Organización socio-política.
Su estructura social en tribus y clanes era muy rígida, con una jerarquización aristocrática, en algunos casos con reyes, pero normalmente con jefes y régulos aristócratas elegidos por asambleas populares. Los hombres libres estaban ligados a los jefes mediante la clientela (el patrono protegía a sus clientes a cambio de fidelidad y servicios) y la devotio (una clientela específicamente militar, en la que los clientes lu­chaban al lado de su patrono, llegando incluso al suicidio en caso de muerte de este).
En las zonas ganaderas dominaba la gran propiedad en manos de la aristocracia. En las zonas cerealistas la propiedad era comunal, con un reparto de las tierras entre los hombres libres. No parece que hubiera esclavitud, pero sí servidumbre y clientelismo. No se puede hablar de ciudades, aunque algunos poblados eran de cierto tamaño (Numancia, Segontia, los castros gallegos).
Economía.
La economía era cerealista en las llanuras de los ríos y, sobre todo, ganadera de carácter nómada, con una excelente metalurgia del hierro. La división del trabajo era mínima y apenas se conocía la moneda. La pobreza económica llevaba a muchos jefes a emprender expediciones de saqueo para obtener botín y contratarse como mercenarios con sus hombres.
Religión.
La religión era indoeuropea, con dioses de la guerra y de la naturaleza.
Cultura.
Se hablaban idiomas diferentes de origen indoeuropeo. La escritura va desa­pareciendo hacia el Noroeste.
Arte.
El arte era muy pobre: cerámica con decoración geométrica y una escultura de animales toscamente labrados, como los toros de Guisando.
LOS PUEBLOS CELTAS.
Celtíberos.
Es inexacta la idea de que eran una simple mezcla de celtas e iberos. Los celtíberos son el resultado de la fusión de algunos pueblos indígenas de la Meseta con los invasores indoeuropeos celtas procedentes del centro de Europa. Sus elementos culturales dominantes son de origen celta o indoeuropeo. Eran agricultores pobres y ganaderos. Las tribus principales era los arévacos, belos, titos, lusones y pelendones, que habitaban la zona centro-oriental de la Meseta, en poblados como Numancia, Bílbilis y Segóbriga. Por su pobreza realizaron servicios como mercenarios en los pueblos del sur y sureste de la Península, y más tarde en las tropas cartaginesas y roma­nas, lo que facilitó los intercambios culturales.
Los arevacos eran los más importantes, con su ciudad de Numancia, que resistió a los romanos en una larga guerra celtibérica (154-151 y 144-133 aC).
Carpetanos.
La Carpetania se extendía al sur de los celtíberos, en Castilla la Nueva, entre la sierra de Guadarrama y el Guadiana. Su economía era pastoril trashumante. La influencia céltica era escasa.
Vacceos y vetones.
Se extendían por el valle del Duero, hasta Ávila, Salamanca y Cáceres. Los vac­ceos eran una minoría militar que dominó a los vetones, un pueblo indígena anterior. Tenía una economía predominantemente agrícola (una excepción entre los celtas), con campos colectivos repartidos en lotes anuales, con un reparto colectivo del producto. La estructura tribal era muy fuerte.
Lusitanos.
La Lusitania se extendía por Portugal y Extremadura. En la zona de Lisboa y la costa del Algarve la economía era rica y variada. En el interior vivían del pastoreo y la guerra de pillaje sobre las poblaciones vecinas.
Cántabros.
En Cantabria. Su economía pastoril era muy pobre y eran duros guerreros, que saqueaban a sus vecinos.
Astures.
En Asturias, León y norte de Zamora. Con organización gentilicia en centurias. Muy atrasados en su economía pastoril.
Galaicos.
En Galicia. En esta zona la inmigración celta fue mucho menor de lo que se creía. La organización social era gentilicia en centurias y matriarcal, con la mujer como heredera de los bienes y responsable de dotar a los hermanos. Los dioses eran femeninos, en especial la diosa de la fecundidad. Al final, en el siglo II, aparecieron estructuras patriarcales y guerreras. La economía era de recolección, caza y pastoreo. Vivían en unos 5.000 castros fortificados en las colinas, con viviendas circulares. Destaca el castro de Santa Tecla. Se relacionaban culturalmente con los britanos.
6.5. LOS VASCOS: UN CASO APARTE.
Aparte de los pueblos ibérico y céltico y de la influencia de los colonizadores están los vascos, un sustrato étnico muy antiguo en la Península, que se extendían por ambos lados de los Pirineos y a lo largo de estos hasta Cataluña. Su raza y lengua es muy anterior a los pueblos restantes, sin el menor parentesco con las lenguas indoeuro­peas. Su economía pastoril y su agricultura arcaica hacían que la pobreza les empujara a continuas correrías de saqueo entre sus vecinos.

7. LAS COLONIZACIONES.
Hay dudas sobre si la vid y el olivo, las salinas y las técnicas mineras, la me­talurgia del hierro, la salazón del pescado, el torno de alfarero, la moneda, la escritura y otros adelantos llegaron con los fenicios o con los griegos: parece muy probable que con los dos pueblos, cada uno en su ámbito de influencia. Es probable que el uso del hierro se difundiera también por influencia celta desde el interior de la Península.

Colonización griega y fenicia en el Mediterráneo.

7.1. FENICIA.
La colonización fenicia, exclusivamente comercial, fue la primera en llegar a la Península Ibérica, pretendía dominar la ruta de los metales.
Las fuentes escritas sitúan su inicio en fechas extremas, en el s. XI, pero sólo se han encontrado restos desde el s. VIII. El primer asentamiento se produciría en Sexi (Almúñecar), el segundo en Huelva y el tercero (y más exitoso) en Cádiz, según las fuentes en el 1104-1100.
Al principio eran pequeñas factorías comerciales en la costa (preferentemente en las islas cercanas a la costa para mejor defenderse y comerciar), pero sobre el 750-650 se crearon pequeñas ciudades comerciales: las mayores serían Gadir (Cádiz), Sexi, Abdera, Malaka y Ebussus (Ibiza, 650). Una infinidad de pequeños establecimientos se extendió por la costa andaluza. El comercio fenicio se extendió también por el valle del Ebro, la otra ruta hacia el estaño del Atlántico, en 630-575.
El comercio fenicio recababa metales (cobre, plata, plomo, estaño) para llevarlos al Mediterráneo Oriental. Introducía a cambio cerámica, tejidos, armas... pero sobre todo su cultura: sus dioses Astarté, Melkart, Baal Hammon, mitos orientales (como muestran los temas de figuración en la cerámica ibérica), objetos de culto (páteras, jarros de libaciones, pebeteros, trípodes), la metalurgia del hierro (era conocida en Iberia ya un poco antes pero se difundió gracias a ellos en la costa levantina), la escritu­ra y el alfabeto (que pudo influir en el tartésico y el ibérico), el arte (sobre todo en los temas decorativos).
7.2. GRIEGA.
La colonización griega es diferente, pues atendía a dos objetivos: la ruta de los metales y la explotación rural para verter el exceso de población. La superpoblación griega motivó la necesidad de tierras para la agricultura, las tensiones sociales y la expansión comercial de las ciudades-estado. A partir del siglo VIII la solución fue crear colonias a lo largo del Mediterráneo. Los eubeos y calcidios llegaron a la Magna Grecia (sur de Italia) y desde ella se extendieron los griegos por toda la vertiente norte del Mediterráneo Occidental, pues la vertiente sur estaba en manos fenicias.
En España los rodios llegaron a Rhode (Rosas) tal vez en 776 (noticia de Estrabón), pero la arqueología no lo ha probado. Samnios y eginetas llegan a partir del 700: Heródoto narra el viaje de Colaios de Samos (630) y su amistad con el rey tartesio Argantonio.
Destacan los focenses (o foceos, de Focea, ciudad jonia de Asia menor) que fundan la colonia de Massalia (Marsella en el sur de Francia) en el 600 y en la Península la de Emporion (el “mercado”, actual Ampurias) hacia 580-575, en el golfo de Rosas (Gerona), a sólo 15 km del poblado ibérico de Ullastret. La colonia era dependiente de Massalia y fue una pequeña ciudad-colonia con un urbanismo regular y activo comer­cio, con mucha población ibera helenizada separada de la griega por una muralla; es evidente que hubo un acuerdo político entre iberos y griegos, pues convivieron las dos comunidades.
Más tarde se extendieron hacia el sur del Ebro, para comerciar con Tartessos, fundando Hemeroskopion (Denia, en Alicante), Alonis, Akra Leuke, Mainake, Portus Menusius (cerca de Gadir)..., pero tras la derrota naval de Alalia en 535 ante la flota etrusco-púnica tuvieron que abandonar el sur del Ebro (su presencia en Huelva desaparece, al mismo tiempo que el reino de Tartessos decae, y h. 500 es destruido por los cartagineses) y los focenses y massaliotas se concentraron en Emporion, que en 218 aC fue la primera base militar de la conquista romana.
Las importaciones de productos griegos son muy importantes en el periodo 600-500, pero luego los talleres ibéricos asimilan su arte y copian sus cerámicas, hasta que desde el 450 la cerámica clásica ateniense se vuelve a imponer, influyendo muy al interior de la península.
La influencia cultural es muy importante: dioses, ritos funerarios, mitos culturales, modo de vida heleno entre la aristocracia, la moneda (Emporion y Rhode), que se difundirá en las muchas cecas ibéricas.
7.3. CARTAGINESA.
La colonización cartaginesa vive dos etapas: comercial al principio, militar al final.
Con la caída de las ciudades de Fenicia en manos de asirios y después de los persas el predominio comercial pasó paulatinamente a los púnicos de Cartago (fundada en 630 aC), que en la primera etapa, desde el 600, se asentaron en las costas de la Cordillera Penibética, desde Málaga a Almería (colonia de Baria, importante puerto de minerales) y dominaron la ciudad de Ebussus. Montaron fábricas de salazón del pes­cado, de púrpura (extraída de la concha del murex) para la industria textil. Explotaron el esparto para las cuerdas y la cestería, así como grandes explotaciones agrícolas de vid, olivo, granado, con trabajo esclavista y avanzadas técnicas de cultivo. Importaron a cambio vasos griegos, amuletos de hueso, huevos de avestruz, vidrio, tejidos, orfebrería, armas...
Tras la derrota en la I Guerra Púnica con Roma, los cartagineses pasarán a la ocupación militar del interior peninsular, durante unos decenios. La familia Barca, con Asdrúbal, Amílcar y después Aníbal formaron un imperio, el primero en la Península, con una explotación organizada de las riquezas (alimentos, metales, soldados), hasta su derrota a finales del s. III. Fundaron Cartago Nova (Cartagena), como base naval para su futuro ataque a Roma.


Mapa de la conquista romana, a partir de la zona al norte del Ebro.
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PROGRAMACIÓN.
LA PENÍNSULA IBÉRICA HASTA LA DOMINACIÓN ROMANA.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
ESO, 2º ciclo.
Eje 2. Sociedades históricas y cambio en el tiempo. Bloque 4. Sociedades his­tóricas. Núcleo 2. Sociedades prehistóricas, primeras civilizaciones y Antigüedad clá­sica. En el apartado: - Las sociedades prehistóricas cazadoras y recolectoras. La Revo­lución Neolítica. Las primeras civilizaciones. - Aspectos significativos de la Prehistoria y la Edad Antigua en el territorio español actual.
Se secuenciará antes del tema de la Prehistoria Balear, en el que se estudian las culturas pretalayótica y talayótica, y la colonización púnica y la influencia griega en las Baleares. Este será por tanto, un tema de doble finalidad: intrínseca al contexto peninsular e introductorio a la prehistoria e inicios de la Historia en Baleares.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Tema de Educación Moral y Cívica, de Educación para la Paz, de Educación Ambiental.
TEMPORALIZACIÓN.
Cinco sesiones.
1ª Documental sobre el Paleolítico español. Diálogo con los alumnos, para evalua­ción previa. Exposición del profesor.
2ª Exposición del profesor. Diálogo.
3ª Exposición del profesor. Actividades.
4ª Documental sobre los iberos. Diálogo. Exposición del profesor.
5ª Exposición del profesor, de repaso y refuerzo. Actividades de esquemas, comentario, mapas.
Varias de las actividades de grupo e individuales se harán fuera de clase, como deberes en casa.
OBJETIVOS.
Identificar las distintas etapas históricas de la península hasta la dominación romana.
Relacionar las etapas anteriores con los modos de vida.
Realizar una terminología del periodo, mediante fichas.
Realizar cronologías, esquemas, gráficos y mapas.
Valorar el arte y los objetos del pasado, como signos de la cultura del hombre.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
Prehistoria peninsular: Paleolítico Inferior, Medio y Superior; Epipaleolítico; Neolítico; megalitismo; Edad de Bronce.
Edad del Hierro: Tartessos, Iberos, Celtas y pueblos del centro y norte de la península.
Colonizaciones fenicia, griega y cartaginesa.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: Análisis, interpretación y síntesis de información a partir de mapas, diapositivas y cuadros cronológicos, para formar conceptos abstractos. Clasificación y registro con fichas y esquemas. Uso de la terminología prehistórica. Localización en mapas de las industrias líticas, las localizaciones de núcleos, la difusión del Neolítico, etc. Comentario de fuentes escritas indirectas. Análisis de casos concretos.
Explicación multicausal: Comprensión de conceptos de tiempo largo y lento, de causalidad múltiple.
Indagación e investigación: Iniciación a la interpretación histórica y artística de las manifestaciones culturales. Técnicas de trabajo histórico con fuentes arqueológicas.
C) ACTITUDINALES.
Rigor y curiosidad científica: estímulo de la curiosidad por el análisis histórico a través de las fuentes arqueológicas y clásicas.
Valoración de los yacimientos arqueológicos.
METODOLOGÍA.
Expositiva y participativa.
En el primer ciclo de ESO debe enlazar con los contenidos de la Educación Primaria (EP), como “Formas de vida y paisajes históricos” (la vida cotidiana en la Prehistoria). En el segundo ciclo se relaciona con el principio de la Historia en la Península. Hay que explicar y desarrollar un esquema conceptual en presentación digital (o en transparencias), con algún video sobre alguna población prehistórica actual. Fomento de la participación oral.
MOTIVACIÓN.
Documental sobre el Paleolítico. Diálogo, que además sirva de evaluación previa. Documental sobre los iberos. Ambos documentales servirán para, en la 1ª y 3ª sesiones respectivamente, concitar y sostener la atención de los alumnos. No se hará lo mismo con las colonizaciones, sobre todo por falta de tiempo.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición en clase, con uso de presentación digital y mapas.
En el aula situar en el mapa los yacimientos y localidades más importantes, gráficos cronológicos, estudio de casos concretos: Millares, Numancia, el enigma de Tartessos...
Se conectará con una actividad de la UD sobre Baleares, que tiene en su programación de actividades una visita al Museo arqueológico de la isla respectiva, concentrada en las salas más interesantes: p.e. del pretalayótico y talayótico en Mallorca Menorca, de la colonización púnica en Ibiza. Esto servirá de refuerzo y repaso de la UD.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de esquemas sobre los apartados.
Realizar una línea de tiempo.
Realizar tres mapas: 1) Paleolítico, 2) Neolítico, 3) Iberos, celtas y primeras colonizaciones.
Un debate sobre el iberismo de los pueblos mediterráneos.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo.
RECURSOS.
Manuales, monografías, artículos, películas, mapas, etc.
EVALUACIÓN.
Continua, tanto de los grupos como de los individuos, valorando todos los contenidos.
Una prueba escrita junto a la UD de las Islas Baleares, que valore los conoci­mientos de conceptos y la capacidad de síntesis y relación. Se harán preguntas de tipo test, un comentario de texto y una pregunta un poco más larga, dentro de las posibili­dades reales de tiempo.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...

Examen de recuperación (junto a las otras UD).

 Antonio Boix Pons, en Palma de Mallorca (1998 y 2011).

1 comentario:

Izaskun Villafranca dijo...

Un buen resumen de tan inabarcable época de la península ibérica. El blog es maravilloso, lo estoy leyendo completamente, lo estoy disfrutando plenamente. Le felicito Antonio y se lo agradezco enormemente. Voy a prepararme para las próximas oposiciones de secundaria en Navarra. Soy demasiado osada ya que mi titulación es Sociología pero encontrarle ha sido una inyección de ánimo y de confianza. Con la ayuda de sus temas tan extraordinariamente preparados y un poco de esfuerzo por mi parte, lo lograré. Después intentaré imitarle en el entusiasmo que se desprende de sus artículos y transmitirlo al alumnado. Gracias de nuevo.