Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

miércoles, 30 de abril de 2014

CS 1 UD 18. Hispania y Baleares en la Edad Antigua.

CS 1 UD 18. HISPANIA Y BALEARES EN LA EDAD ANTIGUA.

LA EDAD DEL HIERRO EN LA PENÍNSULA.
TARTESSOS.
LA CUESTIÓN DE LOS IBEROS Y LOS CELTAS.
LOS IBEROS.
LOS CELTAS Y CELTÍBEROS DEL NORTE Y CENTRO DE LA PENÍNSULA.
LOS VASCOS.
LAS PRIMERAS COLONIZACIONES.
Las colonizaciones mediterráneas de fenicios, púnicos y griegos en la Península Ibérica.
LOS ROMANOS.
La conquista romana de Hispania.
Hispania, un territorio del Imperio Romano.
La Baleárica, provincia romana.
Dosier: La vida cotidiana en las ciudades de Hispania.
El legado de Roma en Hispania.
UN RESUM EN CATALÀ.
Els romans a les Balears.

LA EDAD DEL HIERRO.
En la Península el hierro lo introducen los pueblos celtas, que ocuparán distintos puntos desde principios del primer milenio y extienden la nueva técnica a los pueblos indígenas del centro y a los iberos de la zona mediterránea.
La llegada de colonizadores griegos y fenicios provoca cambios culturales, en­trando la Península en los circuitos comerciales mediterráneos, así como se inicia la Historia escrita, en este periodo que comienza en los siglos VIII-VI.

TARTESSOS.

Mapa de Tartessos y las colonias más cercanas.

En Andalucía occidental surge la gran cultura tartésica. Es un misterio todavía. Las primeras fuentes escritas son la Biblia (se supone que la rica Tarsis se refiere a Tartessos), Estrabón, Herodoto y Avieno.
Se duda sobre si hubo un Estado centralizado con una capital o fue una confederación de ciudades. Es posible que alcanzara desde Huelva hasta Cartagena, política o culturalmente. Parece que hubo una monarquía de origen indoeuropeo, desta­cando entre los reyes Gargoris y el famoso y longevo Argantonio (c. 630-550), bien relacionado con los foceos según Heródoto, quien narra el viaje de Colaios de Samos (630) y su amistad con el rey tartesio.
La economía era próspera gracias a la agricultura y ganadería, la pesca, la mine­ría y metalurgia (cobre, plata, plomo), el comercio de metales (era intermediario entre el estaño del norte de Europa y el Mediterráneo). Había una escritura silábica de 32 signos aún indescifrados. El arte estaba muy influido por Oriente, en cerámica, orfebrería (tesoro de Carambolo) y armas.
La decadencia llegó con el auge de los cartagineses, que destruyeron el Estado hacia el 500 aC. Su población perduró en el pueblo de los turdetanos.

LA CUESTIÓN DE LOS IBEROS Y LOS CELTAS.
Parece que la Península estaba habitada a mediados del primer milenio y hasta la conquista romana por una amplia diversidad de pueblos entre los que destacaban dos grupos: iberos y celtas, con mutuas influencias.
Hay un permanente debate historiográfico sobre los iberos, los celtas y su eventual fusión en los celtíberos, sobre sus relaciones y extensión, sobre su organización política y social, su cultura y arte, por lo que debemos limitarnos a trazar una panorámica general de las últimas opiniones más consolidadas. Debemos desterrar la obsoleta idea tradicional de que los celtas se establecieron en el NO de la Península arrinconando a los iberos al Mediterráneo y mezclándose con estos en el centro.
Hoy se considera que hubo una geografía variable en el asentamiento de los pueblos celtas y que los iberos son un fenómeno predominantemente cultural, mientras que el grupo celtíbero se formó como resultado de la fusión de algunos pueblos indígenas de la Meseta con los celtas, por lo que no habría existido influencia de los iberos.

LOS IBEROS.
El fenómeno ibero.
Los pueblos iberos descendían de las comunidades prehistóricas (sobre todo de la Cultura del Argar), con un fuerte sustrato africano. Estaban establecidos en Andalucía y la costa mediterránea.
La tesis dominante es que lo ibérico se reduce a un fenómeno cultural en arte, religión, costumbres, hablando variantes de un común idioma pre-indoeuropeo. Almagro, Blázquez y Tarrandell interpretan que la cultura ibérica nace como conse­cuencia de la influencia de los pueblos colonizadores fenicios y griegos sobre las pobla­ciones indígenas, formando un conjunto de pueblos sin unidad política, con diferencias en la organización político-social, pero con una cultura bastante homogénea.
La diversidad tribal.
Había una gran diversidad de pueblos iberos, en especial donde la influencia de los grupos militares celtas había sido mayor, provocando la disgregación política. Se extendían por la costa mediterránea, el valle del Ebro, e incluso más allá del Pirineo, por el Languedoc, hasta unirse con los ligures y galos.
Organización socio-política.
No tenían una organización política homogénea, que podía ser monárquica (en la costa mediterránea) o aristocrática (en el interior y hacia el norte y oeste). En Sagunto había una democracia incipiente al modo griego. Se organizaban por lo común en ciudades-estado con un espacio alrededor de dimensión muy variable con aldeas menores. Los poblados eran pequeños (Ullastret, Azaila, Archena...), de calles estrechas y tortuosas, fuertemente amurallados, situados por lo general en altozanos y con una necrópolis cercana.
Había una estratificación social basada en la riqueza. La nobleza aristocrática tenía el poder político y económico, monopolizando la monarquía. Una seminobleza y una clase de medianos terratenientes tenían unos niveles más modestos y eran ciudadanos libres. La clase baja la componía la inmensa mayoría de la población: campesinos, ganaderos, artesanos. Por último, los siervos y esclavos. La tierra puede ser comunal o de propiedad privada.
Economía.
La base económica era la agricultura de cereales, vid, olivo, frutales, lino. Además contaban con la explotación forestal, la ganadería (caballos, vacas, ovejas y cabras), la caza y la pesca.
La artesanía era importante: metalurgia, armas, salazón de pescado, cerámica, orfebrería, tejidos de lino.
La minería era muy rica en hierro, estaño, plata, cobre, oro y minio.
El comercio se concentraba en la costa mediterránea, cerca de las colonias semitas y griegas, con exportación de metales (la mayor fuente de riqueza), lana, esparto, lino y alimentos (miel, aceite) e importación de productos manufacturados (cerámica, esculturas, armas, tejidos, perfumes).
La moneda será una aportación griega y las primeras acuñaciones son de Emporion en 400 aC, difundiéndose a casi todas las ciudades importantes en los siglos IV-III aC.
Religión.
Había un gran número de dioses, masculinos y femeninos, tanto de origen autóctono, como semita y griego.
No se han encontrado templos, pero sí santuarios en la cumbre de las montañas, en los que se depositaban exvotos religiosos (amuletos de bronce o barro), en el Cerro de Santos, Castillar de Santisteban o la Serreta.
La incineración era el modo común de sepultura, en un vaso cerámico con alimentos.
Cultura.
La escritura ibera parece que se originó en Tartessos, por la influencia fenicia y griega, y se desarrolló hasta la dominación romana.
Su alfabeto resta aún indescifrado pero últimamente se han hecho grandes progresos.
Arte.
La arquitectura es urbana. Destaca la funeraria, con materiales de piedra, el adobe y la madera: la tumba de Toya. Los ilergetes del Urgel tenían una gran fortaleza en Els Vilars (para 150 personas), que duró entre s. IX y 325 aC, posiblemente la mejor obra de defensa de la Península (murallas, torres, foso, campo exterior de frisa para obstaculizar el avance enemigo).
La escultura de piedra, terracota o bronce, fomentada por los innumerables exvotos que se depositaban en los santuarios, en forma de hombres (orantes esquemáticos), mujeres (orantes femeninas encapuchadas) y animales (Bicha de Bazalo­te, toro de Osuna).
Las mejores esculturas de sacerdotisas oferentes son la Dama de Elche y la Dama de Baza, ambas de evidente influencia púnica (son una versión ibera de la diosa cartaginesa Tanit y los amuletos que llevan son fenicios) y griega (peinado, ropaje). Lle­van un hueco para albergar las cenizas del difunto. La Dama de Elche, más anterior, es la máxima obra del arte ibero, con excelente técnica, pero sólo se ha conservado su busto; la Dama de Baza es más rústica, con un ropaje indígena, mucha joyería y conserva su trono griego.
En la escultura ibera también impresionan los guerreros de Cerrillo Blanco, en Porcuna (Jaén), de gran volumen y cuidado esquematismo. Un misterio es la destruc­ción masiva de muchas de estas grandes esculturas iberas h. el s. IV, reutilizando los materiales para otros usos. )Hubo un cambio religioso o una crisis social? Es una excepción histórica esta iconoclastia, ya que no hubo un cambio radical en la sociedad ibera.
La cerámica es muy variada, con influencia griega, decorada con motivos geo­métricos (Archena), zoomórficos (Azaila), narrativo de procesiones de guerreros (Liria).
LOS PUEBLOS IBEROS.
Podemos establecer una división tribal y espacial aproximada gracias a las fuentes romanas:
Andalucía.
Turdetanos: herederos de los tartesios, ocupan casi todo el valle del Guadalqui­vir. Son el pueblo más avanzado económica y culturalmente.
Bastetanos: en Cádiz.
Oretanos: en la Sierra Morena.
Mastienos: cerca de Algeciras.
Libiofenices: de Málaga a Alme­ría.
Deitanos: en Cádiz.
Levante.
Contestanos: en el río Júcar.
Edetanos: en Valencia y Castellón (Sagunto).
Cataluña.
Sedetanos: en el Ebro.
Ilergetes: en el Urgel.
Suesetanos: en Tarragona.
Lacetanos: entre Barcelona y Blanes.
Ausetanos: entre Vich y Gerona.
Ausoceratas: en Besalú.
Bergistanos: en Berga.
Otros pueblos cercanos a los Pirineos (sordones, indiketas, ansosinos, airenosos...) sólo eran parcialmente ibéricos, con bastante influencia de celtas, vascos y otros indígenas.

PUEBLOS DEL CENTRO Y NORTE DE LA PENÍNSULA.
El fenómeno celta.
Los pueblos celtas eran invasores indoeuropeos del centro de Europa que habían penetrado en Cataluña, valle del Ebro, la Meseta, Galicia, Asturias, Portugal, Extremadura y algunas zonas de Andalucía. Habrían llegado en dos grandes oleadas, en los s. IX (Cultura de Hallstatt) y s. VI (Cultura de La Tène).
Hablaban una lengua indoeuropea, introdujeron el hierro (aunque también utili­zaban el bronce) y el sistema de enterramiento por incineración en urnas depositadas en hoyos (siguiendo una pauta que ya penetró en el s. XII con la “Cultura de los Campos de Urnas” en Cataluña), sustituyendo a la inhumación en cuevas. Sus poblados for­tificados eran de casas rectangulares. Conocían el arado y practicaban una agricultura cerealista.
Su triunfo cultural no fue completo, pues eran pequeños grupos guerreros, superiores sólo por su armamento de hierro, que por lo general formaron una casta mili­tar dominante sobre los pueblos indígenas del centro y norte (sobre los más atrasados impusieron fácilmente su cultura) y los pueblos iberos de Cataluña y el valle del Ebro, estos de una cultura superior, por lo que los celtas fueron integrados y aculturizados muy pronto pese a su dominio político-militar.
La diversidad tribal.
Eran muy heterogéneos, por el diferenciado sustrato indígena anterior a la invasión de los pueblos celtas indoeuropeos. Destacan los celtíberos (sobre todo los arevacos de Numancia), los carpetanos, vacceos y vetones, lusitanos, cántabros, astures y galaicos. En general, los más desarrollados estaban en la Meseta, mientras que los más pobres estaban en la cornisa cantábrica. Hay bastantes diferencias en su vida económica y organización social.
Organización socio-política.
Su estructura social en tribus y clanes era muy rígida, con una jerarquización aristocrática, en algunos casos con reyes, pero normalmente con jefes y régulos aristócratas elegidos por asambleas populares. Los hombres libres estaban ligados a los jefes mediante la clientela (el patrono protegía a sus clientes a cambio de fidelidad y servicios) y la devotio (una clientela específicamente militar, en la que los clientes lu­chaban al lado de su patrono, llegando incluso al suicidio en caso de muerte de este). 
En las zonas ganaderas dominaba la gran propiedad en manos de la aristocracia. En las zonas cerealistas la propiedad era comunal, con un reparto de las tierras entre los hombres libres. No parece que hubiera esclavitud, pero sí servidumbre y clientelismo. No se puede hablar de ciudades, aunque algunos poblados eran de cierto tamaño (Numancia, Segontia, los castros gallegos).
Economía.
La economía era cerealista en las llanuras de los ríos y, sobre todo, ganadera de carácter nómada, con una excelente metalurgia del hierro. La división del trabajo era mínima y apenas se conocía la moneda. La pobreza económica llevaba a muchos jefes a emprender expediciones de saqueo para obtener botín y contratarse como mercenarios con sus hombres.
Religión.
La religión era indoeuropea, con dioses de la guerra y de la naturaleza.
Cultura.
Se hablaban idiomas diferentes de origen indoeuropeo. La escritura va desa­pareciendo hacia el Noroeste.
Arte.
El arte era muy pobre: cerámica con decoración geométrica y una escultura de animales toscamente labrados, como los toros de Guisando.
LOS PUEBLOS CELTAS.
Celtíberos.
Es inexacta la idea de que eran una simple mezcla de celtas e iberos. Los celtíberos son el resultado de la fusión de algunos pueblos indígenas de la Meseta con los invasores indoeuropeos celtas procedentes del centro de Europa. Sus elementos culturales dominantes son de origen celta o indoeuropeo. Eran agricultores pobres y ganaderos. Las tribus principales era los arévacos, belos, titos, lusones y pelendones, que habitaban la zona centro-oriental de la Meseta, en poblados como Numancia, Bílbilis y Segóbriga. Por su pobreza realizaron servicios como mercenarios en los pueblos del sur y sureste de la Península, y más tarde en las tropas cartaginesas y roma­nas, lo que facilitó los intercambios culturales.
Los arevacos eran los más importantes, con su ciudad de Numancia, que resistió a los romanos en una larga guerra celtibérica (154-151 y 144-133 aC).
Carpetanos.
La Carpetania se extendía al sur de los celtíberos, en Castilla la Nueva, entre la sierra de Guadarrama y el Guadiana. Su economía era pastoril trashumante. La influencia céltica era escasa.
Vacceos y vetones.
Se extendían por el valle del Duero, hasta Ávila, Salamanca y Cáceres. Los vac­ceos eran una minoría militar que dominó a los vetones, un pueblo indígena anterior. Tenía una economía predominantemente agrícola (una excepción entre los celtas), con campos colectivos repartidos en lotes anuales, con un reparto colectivo del producto. La estructura tribal era muy fuerte.
Lusitanos.
La Lusitania se extendía por Portugal y Extremadura. En la zona de Lisboa y la costa del Algarve la economía era rica y variada. En el interior vivían del pastoreo y la guerra de pillaje sobre las poblaciones vecinas.
Cántabros.
En Cantabria. Su economía pastoril era muy pobre y eran duros guerreros, que saqueaban a sus vecinos.
Astures.
En Asturias, León y norte de Zamora. Con organización gentilicia en centurias. Muy atrasados en su economía pastoril.
Galaicos.
En Galicia. En esta zona la inmigración celta fue mucho menor de lo que se creía. La organización social era gentilicia en centurias y matriarcal, con la mujer como heredera de los bienes y responsable de dotar a los hermanos. Los dioses eran femeninos, en especial la diosa de la fecundidad. Al final, en el siglo II, aparecieron estructuras patriarcales y guerreras. La economía era de recolección, caza y pastoreo. Vivían en unos 5.000 castros fortificados en las colinas, con viviendas circulares. Destaca el castro de Santa Tecla. Se relacionaban culturalmente con los britanos.

LOS VASCOS: UN CASO APARTE.
Aparte de los pueblos ibérico y céltico y de la influencia de los colonizadores están los vascos, un sustrato étnico muy antiguo en la Península, que se extendían por ambos lados de los Pirineos y a lo largo de estos hasta Cataluña. Su raza y lengua es muy anterior a los pueblos restantes, sin el menor parentesco con las lenguas indoeuro­peas. Su economía pastoril y su agricultura arcaica hacían que la pobreza les empujara a continuas correrías de saqueo entre sus vecinos.

LAS COLONIZACIONES.
Hay dudas sobre si la vid y el olivo, las salinas y las técnicas mineras, la me­talurgia del hierro, la salazón del pescado, el torno de alfarero, la moneda, la escritura y otros adelantos llegaron con los fenicios o con los griegos: parece muy probable que con los dos pueblos, cada uno en su ámbito de influencia. Es probable que el uso del hierro se difundiera también por influencia celta desde el interior de la Península.

Colonización griega y fenicia en el Mediterráneo.

FENICIA.
La colonización fenicia, exclusivamente comercial, fue la primera en llegar a la Península Ibérica, pretendía dominar la ruta de los metales.
Las fuentes escritas sitúan su inicio en fechas extremas, en el s. XI, pero sólo se han encontrado restos desde el s. VIII. El primer asentamiento se produciría en Sexi (Almúñecar), el segundo en Huelva y el tercero (y más exitoso) en Cádiz, según las fuentes en el 1104-1100.
Al principio eran pequeñas factorías comerciales en la costa (preferentemente en las islas cercanas a la costa para mejor defenderse y comerciar), pero sobre el 750-650 se crearon pequeñas ciudades comerciales: las mayores serían Gadir (Cádiz), Sexi, Abdera, Malaka y Ebussus (Ibiza, 650). Una infinidad de pequeños establecimientos se extendió por la costa andaluza. El comercio fenicio se extendió también por el valle del Ebro, la otra ruta hacia el estaño del Atlántico, en 630-575.
El comercio fenicio recababa metales (cobre, plata, plomo, estaño) para llevarlos al Mediterráneo Oriental. Introducía a cambio cerámica, tejidos, armas... pero sobre todo su cultura: sus dioses Astarté, Melkart, Baal Hammon, mitos orientales (como muestran los temas de figuración en la cerámica ibérica), objetos de culto (páteras, jarros de libaciones, pebeteros, trípodes), la metalurgia del hierro (era conocida en Iberia ya un poco antes pero se difundió gracias a ellos en la costa levantina), la escritu­ra y el alfabeto (que pudo influir en el tartésico y el ibérico), el arte (sobre todo en los temas decorativos).

GRIEGA.
La colonización griega es diferente, pues atendía a dos objetivos: la ruta de los metales y la explotación rural para verter el exceso de población. La superpoblación griega motivó la necesidad de tierras para la agricultura, las tensiones sociales y la expansión comercial de las ciudades-estado. A partir del siglo VIII la solución fue crear colonias a lo largo del Mediterráneo. Los eubeos y calcidios llegaron a la Magna Grecia (sur de Italia) y desde ella se extendieron los griegos por toda la vertiente norte del Mediterráneo Occidental, pues la vertiente sur estaba en manos fenicias.
En España los rodios llegaron a Rhode (Rosas) tal vez en 776 (noticia de Estrabón), pero la arqueología no lo ha probado. Samnios y eginetas llegan a partir del 700: Heródoto narra el viaje de Colaios de Samos (630) y su amistad con el rey tartesio Argantonio.
Destacan los focenses (o foceos, de Focea, ciudad jonia de Asia menor) que fundan la colonia de Massalia (Marsella en el sur de Francia) en el 600 y en la Península la de Emporion (el “mercado”, actual Ampurias) hacia 580-575, en el golfo de Rosas (Gerona), a sólo 15 km del poblado ibérico de Ullastret. La colonia era dependiente de Massalia y fue una pequeña ciudad-colonia con un urbanismo regular y activo comer­cio, con mucha población ibera helenizada separada de la griega por una muralla; es evidente que hubo un acuerdo político entre iberos y griegos, pues convivieron las dos comunidades.
Más tarde se extendieron hacia el sur del Ebro, para comerciar con Tartessos, fundando Hemeroskopion (Denia, en Alicante), Alonis, Akra Leuke, Mainake, Portus Menusius (cerca de Gadir)..., pero tras la derrota naval de Alalia en 535 ante la flota etrusco-púnica tuvieron que abandonar el sur del Ebro (su presencia en Huelva desaparece, al mismo tiempo que el reino de Tartessos decae, y h. 500 es destruido por los cartagineses) y los focenses y massaliotas se concentraron en Emporion, que en 218 aC fue la primera base militar de la conquista romana.
Las importaciones de productos griegos son muy importantes en el periodo 600-500, pero luego los talleres ibéricos asimilan su arte y copian sus cerámicas, hasta que desde el 450 la cerámica clásica ateniense se vuelve a imponer, influyendo muy al interior de la península.
La influencia cultural es muy importante: dioses, ritos funerarios, mitos culturales, modo de vida heleno entre la aristocracia, la moneda (Emporion y Rhode), que se difundirá en las muchas cecas ibéricas.

CARTAGINESA.
La colonización cartaginesa vive dos etapas: comercial al principio, militar al final.
Con la caída de las ciudades de Fenicia en manos de asirios y después de los persas el predominio comercial pasó paulatinamente a los púnicos de Cartago (fundada en 630 aC), que en la primera etapa, desde el 600, se asentaron en las costas de la Cordillera Penibética, desde Málaga a Almería (colonia de Baria, importante puerto de minerales) y dominaron la ciudad de Ebussus. Montaron fábricas de salazón del pes­cado, de púrpura (extraída de la concha del murex) para la industria textil. Explotaron el esparto para las cuerdas y la cestería, así como grandes explotaciones agrícolas de vid, olivo, granado, con trabajo esclavista y avanzadas técnicas de cultivo. Importaron a cambio vasos griegos, amuletos de hueso, huevos de avestruz, vidrio, tejidos, orfebrería, armas...
Tras la derrota en la I Guerra Púnica con Roma, los cartagineses pasarán a la ocupación militar del interior peninsular, durante unos decenios. La familia Barca, con Asdrúbal, Amílcar y después Aníbal formaron un imperio, el primero en la Península, con una explotación organizada de las riquezas (alimentos, metales, soldados), hasta su derrota a finales del s. III. Fundaron Cartago Nova (Cartagena), como base naval para su futuro ataque a Roma.

LOS ROMANOS.* Se desarrolla en entradas especiales.
La conquista romana de Hispania.



Mapa de la conquista romana, a partir de la zona al norte del Ebro.

Hispania, un territorio del Imperio Romano.
La Baleárica, provincia romana.
Dosier: La vida cotidiana en las ciudades de Hispania.


La ciudad romana de Barcino (Barcelona). Se observa la típica división estructural en dos calles principales, una en dirección norte-sur (cardo) y otra este-oeste (decumano), que se cruzan en el foro (el centro ceremonial).


El legado de Roma en Hispania.

UN RESUM EN CATALÀ.
Els romans a les Balears.
Roma va crear un gran imperi que es va estendre per les terres d’Europa, Àsia i Àfrica costeres a la mar Mediterrània, a la qual anomenaren “Mare Nostrum”. Quan Roma va tenir dominades les terres continentals, també conquistà les illes Balears. La colònia púnica d’Eivissa era ja una ciutat confederada amb Roma després de la Segona Guerra Púnica, i l’any 123 aC el cònsol romà Quint Cecili Metel ocupà Mallorca i Menorca amb l’excusa que a les illes hi havia pirates que atacaven les seves naus. Els foners balears presentaren resistència a la invasió romana i es defensaren amb llurs fones, però els romans, més nombrosos i millor armats guanyaren la guerra.
Ocuparen Mallorca i just vora l’actual Alcúdia hi edificaren la ciutat de Pollentia (el seu nom significa ciutat potent, rica i poderosa). Construïren vies que són camins empedregats, situaren un destacament de soldats a la badia occidental de l’illa, construint-hi seguidament una ciutat que fou l’origen de l’actual ciutat de Palma. Construïren també ponts per travessar els torrents; encara està en bon estat un pont romà a Pollença. Altres nuclis urbans importants foren el de Mago (Maó) i Iammo (Ciutadella) a Menorca.
Varen venir del continent més de 3.000 colons per poblar i desenvolupar millor aquestes terres, així els resultà també més fàcil romanitzar-les. Anomenaren Baliar Maior l’illa més gran i Baliar Minor la més petita. Alguns historiadors diuen que la paraula Baliar procedeix d’un mot grec que significa tirar pedres, altres diuen que el nom procedeix de l’antiga llengua que aquí es parlava.
Introduïren els tres cultius estesos per ells a totes les terres de la Mediterrània, que varen ser el fonament de la seva riquesa i el seu comerç: el blat, l’olivera i la vinya. El comerç marítim va prendre gran importància, com ho demostren la gran quantitat d’àmfores, ceràmiques i altres objectes que s’han localitzat.
A Campos, al sud de Mallorca, s’han trobat restes de centuriacions de terrenys, que són quadriculacions fetes amb pedres, formant parets per ordenar i distingir la divisió de les terres. Tota la vida illenca es va fer romana: costums, lleis i llengua.
Les restes de Pollentia ens permeten conèixer aspectes fonamentals de l’estructura urbana. Fou una ciutat d’estil pròpiament romà, amb grans edificis oficials, temples, cases amb mosaics i pintures i un teatre. Altres nuclis urbans com Guium i Tuccis (Mallorca) no s’han trobat i Bocchoris era un nucli indígena que tenia condició de ciutat federada amb Roma.
L’antiga població indígena no va desaparèixer, continuaren vivint als poblats talaiotics però es varen romanitzar.
La crisi general que va sofrir l’Imperi des del segle III va afectar també a les Balears. Pollentia es va reduir en tamany i població. També es va introduir el cristianisme a les Illes, com demostren les restes trobades en necròpolis i basíliques paleocristianes. En definitiva, el procés de decadència es manifestà amb la desintegració de l’Imperi i l’ocupació de les Illes pels vàndals.

UD FUENTES.
Libros.
Bendala Galán, Manuel. La Antigüedad. De la Prehistoria a los visigodos. Col. ‘Introducción al Arte Español’. Sílex. Madrid. 1990. 276 pp.
Bermejo Barrera, J. C. Mitología y mitos de la Hispania prerromana. Akal. Madrid. 1986. 276 pp.
Artículos.

Fuentes. Tartessos.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Tartessos]
Documentales.
Serie Memoria de España, RTVE. [www.rtve.es/alacarta/videos/memoria-de-espana/]: Tarteso, reino legendario.
Tartesos. Serie Memoria de España. 60 minutos. Sobre la civilización tartesia y la colonización fenicia y griega.
Libros.
Alvar, Jaime; Blázquez, José María (eds.). Los enigmas de Tarteso. Cátedra. Madrid. 1993. 303 pp.
Artículos.
Aunión, J.A. La huella de Tartessos conduce a Doñana“El País” (6-V-2007) 60-61. La bruma de la bíblica `Tarshish’. “El País” (6-V-2007) 61.
Aunión, J. A. Un gran edificio de hace 2.500 años desvela los secretos de los tartesios. “El País” (8-X-2016). La construcción hallada en Turuñuelo, en la comarca de las Vegas del Guadiana (Badajoz), es la más grande y mejor conservada de las adscritas a Tartesos. Los propios habitantes destruyeron el edificio de culto hacia el 400 aC y lo cubrieron con arcilla para preservarlo del saqueo de los celtas, como hicieron a la vez en el resto de los lugares del Valle Medio del Guadiana, lo que sugiere que formaban parte de un mismo sistema político. Entre los restos destaca una misteriosa bañera de cal.

FuentesLos iberos.
Documentales.

Viaje al tiempo de los iberos. Documental. 40 minutos. Producción de la Diputación de Jaén.
Exposiciones.
*<Los Iberos, Príncipes de Occidente>. París. Grand Palais (15 octubre 1997-5 enero 1998). Barcelona. Centre Cultural “La Caixa” (29 enero-5 abril 1998). Bonn. Ausstellungshalle (15 mayo-23 agosto 1998). Cat. Textos de Aranegui, Carmen; Mohen, J. P.; Rouillard, P. 377 pp. Reseña de Gómez Espelosín, Francisco Javier. Los iberos. Príncipes de Occidente. “Historia”, National Geographic, nº 38 (2007) 42-53.
Libros.
AA.VV. Escultura Ibérica. “Revista de Arqueología”, Ma­drid (1988). 113 pp.
Almagro, Mar­tín. Arte Prehistórico. García Bellido, Anto­nio. Colonizaciones púnica y griega. El arte ibérico. El arte de las tribus célticas. v. I de Ars Hispaniae. Plus Ultra. Ma­drid. 1946. 369 pp.
Arribas, Antonio. Los iberos. Ayma. Barcelona. 1972. 242 pp.
Collado, Benjamín. Los íberos y su mundo. Akal. Madrid. 2014. 272 pp.
Tarradell, Miguel. Primeras culturas (47-196). En Tuñón de Lara, M.; et al. Historia de España. Vol. I. Introducción. Primeras culturas. Hispania Romana. Labor. Barcelona. 1980. 479 pp.
Artículos. Orden cronológico.
Schubart, Hermanfrid; Arteaga, Oswaldo. Fuente Álamo y la cultura de ‘El Argar’ (I) (II) (III). “Revista de Arqueología”, nº 24, 25 y 26 (1980) 17-27, 54-63, 56-63.
Gómez Espelosín, Francisco Javier. Los iberos. Príncipes de Occidente. “Historia”, National Geographic, nº 38 (2007) 42-53.
Antón, Jacinto. Nuevas evidencias en Cataluña de la ‘caza de cabezas’ de los iberos. “El País” Cataluña (6-XI-2012) 5.
Esquitino, Rubén. Una vasija especial en la trastienda. “El País” (3-I-2013) 43. Hallada una vasija ibera del siglo II aC, con un tema de la caza del jabalí.
Montañés, José Ángel. A la búsqueda de ‘Barkeno’. “El País” Cataluña (19-V-2014) 5. Una moneda ibérica del siglo III aC con el nombre de Barkeno prueba que hubo una población íbera anterior a Barcino, probablemente en Montjuïc, desde el siglo IV aC.

FuentesLos celtas y los celtíberos.
Libros.
Almagro, Mar­tín. Arte Prehistórico. García Bellido, Anto­nio. Colonizaciones púnica y griega. El arte ibérico. El arte de las tribus célticas. v. I de Ars Hispaniae. Plus Ultra. Ma­drid. 1946. 369 pp.

Artículos. Orden cronológico.

Fraguas, Rafael. Un ‘ribera del Duero’ de 25 siglos. “El País” (14-III-2017). Arqueólogos hallan sedimentos de uva negra de hace 2.500 años tratada para consumir por el pueblo vacceo en el yacimiento de Dessobriga, en Palencia.

Fuentes. Las primeras colonizaciones. Fenicios, púnicos y griegos en la Península Ibérica.
Libros.
Almagro, Mar­tín. Arte Prehistórico. García Bellido, Anto­nio. Colonizaciones púnica y griega. El arte ibérico. El arte de las tribus célticas. v. I de Ars Hispaniae. Plus Ultra. Ma­drid. 1946. 369 pp.
Avilés Fernández, Miguel; et al. Primeras colonizacionesEDAF. Madrid. 1979. 199 pp.
Boardman, John. Los griegos en ultramar. Comercio y expansión colonial antes de la Era Clásica. Alianza. Madrid. 1975. 277 pp.
Harden, Donald. Los feniciosPrólogo de Miguel Tarradell. Ayma. Barcelona. 1972 (1967 1ª español; 1962 1ª inglés). 345 pp.
Sanmartí-Grego, E. Ampurias. Cuadernos de Historia 16, 55. Madrid: Mavicam/SGEL. 1996.
Artículos. Orden cronológico.
Espinosa, Pedro. El primer Cádiz. “El País” (7-X-2007) 50. Excavaciones en Cádiz, Puerto de Santa María y Chiclana sobre los primeros asentamientos fenicios (siglo VIII ac).
Antón, Jacinto. La Troya de Murcia. “El País” (28-IX-2012) 36. Hallada una imponente fortificación de la Edad de Bronce en el yacimiento de La Bastida (Totana, Murcia). Su estilo denota influencia oriental, lo que sugiere que un pueblo proveniente del Mediterráneo oriental se estableció en la costa levantina h. 2400 aC.

Fuentes. La Hispania romana.
Documentales.
Serie Memoria de España, RTVE. [www.rtve.es/alacarta/videos/memoria-de-espana/]: Las potencias se disputan Iberia. / Hispania, un producto de Roma.
La Mora Encantada. La 2. Documental de 9 minutos. [https://www.youtube.com/watch?v=6ZfP-xVSe2I] Pascual, Carlos. Las cuevas de la piedra mágica. “El País” El Viajero 839 (28-XI-2014) 8. Visita a las ruinas de la ciudad romana de Segóbriga (Cuenca) y a la causa de su prosperidad, las cercanas minas de espejuelo (lapis specularis o yeso selenita), un yeso cristalizado que se usaba para las ventanas y la decoración. La mina más espectacular es La Mora Encantada.

Numancia. 40 minutos. Serie: El túnel del tiempo. Muy didácticas explicaciones del director, Alfredo Jimeno Martínez, del Plan Arqueológico de Numancia.

Libros.
Arce, Javier. España entre el mundo antiguo y el mundo medieval. Taurus. Madrid. 1988. 226 pp.
Blázquez, J. M.; et al. Vol. II. Hispania Romana. Cátedra. Madrid. 1978.
García Bellido, Antonio; et al. Conflictos y estructuras sociales en la España Antigua. Akal. Madrid. 1986. 167 pp.
Gracia Alonso, F. Roma, Cartago, Íberos y Celtíberos. Ariel. Barcelona. 2006.
Maluquer de Motes, Joan. Història de Catalunya (dir. Pierre Vilar). Tomo I. Prehistòria i Edat Antiga fins al segle IIIEdicions 62. Barcelona. 494 pp.
Montenegro, Ángel. Historia de EspañaEdad Antigua. Vol. I. España Prerromana. Gredos. Madrid. 1972. 615 pp.
Olcina Doménech, M.; Pérez Jiménez, R. La ciudad ibero-romana de Lucentum. MARQ y diputación de Alicante. Alicante. 2001.
Orfila Pons, Margarita; Cau Ontiveros, Miguel Ángel (coords.). Les ciutats romanes del llevant peninsular i les illes Balears, Pòrtic. Barcelona. 2004. 313 pp.
Pastor Muñoz, Mauricio. El Urbanismo y los Núcleos de Población en el Conventus Asturum durante el Imperio Romano. “Zephirus”, Salamanca, XXVI-XXVII (1976) 417-434.
Tarradell, Miguel. Primeras culturas (47-196). En Tuñón de Lara, M.; et al. Historia de España. Vol. I. Introducción. Primeras culturas. Hispania Romana. Labor. Barcelona. 1980. 479 pp.
Tuñón de Lara, M.; et al. Historia de España. Vol. I. Introducción. Primeras culturas. Hispania Romana. Labor. Barcelona. 1980. 479 pp.
Vigil, M. Edad Antigua. En Artola, M. (dir.). Historia de España Alfaguara. Vol. I. Alianza. Madrid. 1983. 470 pp.

Artículos. Orden cronológico.
Sánchez Albornoz, Claudio. Proceso de romanización de España desde los Escipiones hasta Augusto. “Anales de Historia Antigua y Medieval” II (1949).
Balil, A. Algunos aspectos del proceso de romanización de Cataluña. “Ampurias”, Barcelona, XVII-XVIII (1955-1956) 39-57.
Rubio de Miguel, Isabel. Economía Neolítica en la Península. Ibérica. “Revista de Arqueología”, Vol. VII, nº 60 (1986) 32-41.
Blanco Freijeiro, Antonio. Conferencia: La romanización de España. “Boletín Informativo”, Fundación Juan March, Madrid, 179 (IV-1988) 38-42.
Díaz, José Antonio. Iruña-Veleia. La sorprendente urbe romana del País Vasco“Clío. Revista de Historia”, v. 6, nº 64 (II-2007) 51-55.
Montañés, J. Á. La muralla de Barcino renace. “El País” Cataluña (29-VIII-2012) 1. El derribo de dos edificios hace aflorar 22 metros de la muralla romana del siglo III, con la torre 28 del recinto original de 76. 
Pérez, Mercè. De circo romano a desollador medieval. “El País” Cataluña (29-VIII-2012) 4. Excavaciones en el circo romano de Tarragona, uno de los mejor conservados del mundo. Construido en el siglo I, tenía 325 metros de largo y 115 de ancho, y podía albergar unas 20.000 personas.
Rivera, Alicia. Roma contra Cartago: arqueología de batalla. “El País” (17-III-2013) 44-45. Una investigación sobre la batalla de Baécula (208 aC). Se relaciona con Rivera, Alicia. Juan Pedro Bellón. ‘Seguimos el rastro de los romanos por sus tachuelas’. “El País” (8-VII-2013) 64.
Pontevedra, Silvia R. Descubierta una mina de oro romana. “El País” (21-III-2013). Una mina de los siglos I-III en Foz, sobre una enorme extensión de 150 hectáreas.
Montañés, J. Á. Asalto a la primera muralla de Barcino. “El País” (9-II-2014) 48. La ciudad resalta la primera muralla romana, del siglo I dC, en el interior de la muralla tardorromana del siglo III dC.
Nadal, Paco. Extremadura romana. “El País” El Viajero 818 (4-VII-2014) 4 pp. Un recorrido por los restos de la cultura romana en la región: en la ciudad de Cáparra su tetrápilo y termas; en Regina el teatro; en Medellín el teatro; en Mérida el puente, el teatro, el anfiteatro, el templo de Diana, el Museo de Arte Romano; en Alange las termas, en Alconétar el puente; en Alcántara el puente; en Baños de Montemayor la calzada y las termas; y en Coria las murallas.
Montañés, J. Á. Barcino descubre sus termas de mar. “El País” Cataluña (6-VIII-2014) 4. Se investigan las termas del siglo I d.C en una casa de la calle Regomir.
Toledo, Daniel. Cuando los romanos llegaron a Lisboa. “El País” (15-IX-2014). Las ruinas romanas de Lisboa (Olissipo): las galerías subterráneas en el barrio de Baixa, la casa de la Rua des Correeiros, el teatro y el foro (bajo la catedral).
Antón, Jacinto. El hombre que techó el imperio romano tenía conexiones catalanas. “El País” Cataluña (12-II-2015) 5. La arqueóloga Isabel Rodà estudia al fabricante de tejas Herennius Optatus, del siglo I dC.
Gómez, Lidia. Hallan en Murcia un busto del emperador Adriano. “El Mundo” (10-II-2015). El yacimiento de Los Yeclanos (Yecla) proporciona un excelente busto de Adriano y una cabeza probablemente de Venus.
Rodríguez, Marta. Sarrià de Ter, villa romana. “El País” Cataluña (25-II-2015) 5. El yacimiento de una villa vinatera en el Pla de l’Horta (Gironés) es muy extenso (8.000 m²) y duró del siglo I aC al V dC.
Montañés, J. Á. Barcino se mira en Roma. “El País” Cataluña (2-IV-2015) 1 y 5. Se abre al público la Domus Avinyó, una de las seis casas romanas de Barcelona. Guarda una pintura del siglo I dC.
Fraguas, Rafael. Palencia reescribe la historia de Roma. “El País” (18-VIII-2015). Hallazgo en Osorno de un oppidum de los vacceos destruido por los romanos en el 29 aC.
Mora, Antonio J. 600 kilos de monedas romanas descubiertas en Tomares (Sevilla). “El País” (28-IV-2016). Estaban guardadas en ánforas y muchas nunca fueron usadas, por lo que podría ser un depósito de la Administración romana entre los siglos III y IV.
Cañas, Jesús A. El yacimiento bajo el campo de trigo. “El País” (10-VII-2016). La vasta ciudad de Asta Regia, a 11 km de Jerez, permanece sin excavar, pese a que alberga restos de tartesios, fenicios, romanos y árabes.
Martín, Aurelio. El hallazgo de un sestercio cambia la edad del acueducto de Segovia. “El País” (31-X-2016). [http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/31/actualidad/1477929489_402129.html] La nueva datación apunta a que se inició entre el 112 y el 116, y no el 98 dC (la tesis apuntada por el filólogo alemán Geza Alföldy, basándose en un análisis epigráfico), por lo que su finalización correspondería mejor al gobierno de los últimos años de Trajano (emperador entre 98 y 117) y aun más probablemente de su sucesor, Adriano (117-138). Se basa en las excavaciones realizadas en 1998 por el arqueólogo Germán Prieto Vázquez. El descubrimiento fue presentado en el reciente encuentro Ciudades Romanas del Valle del Duero, celebrado en Segovia en octubre, por el director del Museo de Segovia, Santiago Martínez Caballero, el profesor de la UNED Víctor Manuel Cabañero Martín, y los arqueólogos Luciano Municio, Clara Martín García y José Miguel Labrador Vielva.
Rodríguez, Marta. Las Illes Formigues cobijan el pecio romano mejor conservado de Cataluña. “El País” (10-XI-2016). Una embarcación del siglo I dC que transportaba salsa de pescado. Es el cuarto pecio imperial en el Mediterráneo de barcos que transportaban garum: hay otro en Alicante y dos entre Cerdeña y Córcega.
Cia, Blanca. Octavia, una niña de Barcino encontrada en una obra. “El País” (23-XII-2016). Unas obras revelan enterramientos romanos en el barrio de la Ribera.
Dominguez, N. Hallado un barco de la antigua Roma que naufragó en Baleares hace 1.800 años. “El País” (27-I-2017). La nave portaba cientos de ánforas y se hundió cerca de la isla de Cabrera por razones desconocidas.
Agencia EFE. Hallada la galería de un gran edificio del Toledo romano. “El País” (10-II-2017). La construcción posee 30 metros de longitud y cuatro de anchura.
Agencias. Una ciudad romana a 70 centímetros bajo tierra en Guadalajara. “El País” (20-II-2017). El emplazamiento descubierto en el municipio alcarreño de Driebes posiblemente es la ciudad de Caraca y tuvo grandes dimensiones: cuenta con foro, termas y templo y data de época carpetana, de entre el IV aC y el II dC.
Carretero, Nacho. “¡Otra columna romana, aquí no hay quien cultive!”. “El País” (19-III-2017). Se confirma que Driebes (Guadalajara) es la antigua ciudad romana de Caraca, abandonada al parecer en el siglo II dC al agotarse sus minas.

Fuentes. Las Baleares en la época romana.
Libros.
Blanes, Coloma; et al. Les illes a les fonts clàssiques. Miquel Font. Palma de Mallorca. 1990. 141 pp.
Veny, Cristóbal. Aportaciones a la romanización de Mallorca según las fuentes epigráficas. En Mascaró Pasarius, J. Historia de Mallorca. Palma de Mallorca. 1978. Tomo II: 97-128.
Artículos. Orden cronológico.
Orfila, M; et al. Nuevas perspectivas en torno a la romanización de la isla de Mallorca: el mundo rural. “Mayurqa”, UIB, Palma de Mallorca, nº 23 (1996) 9-30.
Rodas, G. Visita a la primera Palma romana. “Diario de Mallorca” (11-VI-2014) 43. Se abre a las visitas el campamento romano de Son Espases, un yacimiento de 62.000 metros cuadrados. Se conoce la casa del cónsul, las zonas de tiendas de los legionarios, la calle principal y el depósito fundacional de ofrendas. Probablemente fue la primera ciudad de Palma, conocida como Palma la Vella durante siglos.