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miércoles, 30 de abril de 2014

CS 1 UD 11. Las civilizaciones de Mesopotamia.

CS 1 UD 11. LAS CIVILIZACIONES DE MESOPOTAMIA.
Introducción.
Mesopotamia, tierra entre dos ríos.
Los sumerios.
Los babilonios.
Los asirios.
Los caldeos.

El dominio persa.
La época helenística y romana.
La sociedad mesopotámica.
La religión mesopotámica.
El templo mesopotámico.
El arte mesopotámico.

APÉNDICES:
La arqueología mesopotámica.
La cronología antigua del Próximo Oriente.
LOS SUMERIOS.
Historia.
La arqueología en Sumeria.

La ciudad de Ur.
BABILONIA.
Historia.
La civilización babilónica.
La sociedad y la cultura de Babilonia.
ASIRIA.
Historia.
Los primeros asentamientos.
La cultura y las costumbres asirias.
El ejército asirio.
La evolución del imperio asirio.

Introducción.
Las civilizaciones de Mesopotamia se extendió entre los ríos Tigris y Éufrates, durante los primeros milenios aC. Vivieron de la agricultura y la ganadería, desarrollaron la artesanía y e comercio, inventaron la escritura cuneiforme, gozaron de una elevada cultura literaria y musical, conocieron la astronomía y la astrología, la medicina y la química. Los arquitectos mesopotámicos fueron los primeros en usar el arco y la bóveda, y construían con materiales de adobe (cocido al sol) y ladrillo (cocido al horno) grandes ciudades amuralladas, palacios lujosos y elevados templos escalonados.
Entre las numerosas culturas que evolucionaron en el valle destacan las de los sumerios, los acadio-babilónicos y los asirios.
T


Mesopotamia, tierra entre dos ríos.
Mesopotamia (en griego “entre ríos”) es uno de los primeros centros de civilización urbana, en la zona del actual Irak y el este de Siria, entre los ríos Tigris y Éufrates.

La riqueza natural de Mesopotamia siempre ha atraído a pueblos procedentes de las regiones vecinas más pobres, y su historia es la de continuas migraciones e invasiones. La lluvia es escasa en la mayor parte de la región, pero cuando el fértil suelo se riega a través de canales produce abundantes cultivos.


Mapa de Mesopotamia, con los territorios de los sumerios, babilonios y asirios.

Las principales ciudades de la Mesopotamia antigua, en las fronteras actuales.


Los sumerios.

La necesidad de autodefensa y riego llevó a los antiguos mesopotámicos a organizar y construir canales y asentamientos fortificados.
Desde el 6000 aC los asentamientos aumentaron, convirtiéndose en ciudades en el IV milenio aC. El primer asentamiento de la región es probablemente Eridú, aunque el ejemplo más destacable es Uruk (la Erech bíblica) al sur, donde los templos de adobe se decoraron con fina metalurgia y piedras labradas. El desarrollo de una administración también estimuló la invención de una forma de escritura, la cuneiforme.
Los sumerios probablemente fueron responsables de esta primera cultura urbana que se extendió hacia el norte del Éufrates. Otros asentamientos importantes de Sumer fueron Adab, Isin, Kis, Larsa, Nippur y Ur.

Los babilonios.
Hacia el 2330 aC la región fue conquistada por los acadios, pueblo semítico del centro de Mesopotamia, que se establecieron en la ciudad de Acad (de ahí el nombre).
Su rey, Sargón I el Grande (que reinó hacia el 2335-2279 aC), fundó la dinastía de Acad, conquistó un gran imperio y en su época la lengua acadia comenzó a sustituir al sumerio.
Los gutis, tribu de las colinas del este, acabaron con el dominio acadio hacia el 2218 aC.
Después de un intervalo, la neosumeria III Dinastía de Ur llegó a dominar gran parte de Mesopotamia. En Ur, hubo un florecimiento final de las tradiciones sumerias.

Los invasores precedentes del reino norteño de Elam destruyeron la ciudad de Ur hacia el 2000 aC. Bajo su dominio ninguna ciudad consiguió el control total hasta mediados del siglo XVIII.
Les sucedió el rey Hammurabi de Babilonia, que unificó el país durante algunos años al final de su reinado y estableció su famoso código de leyes.
Al mismo tiempo, una familia amorita obtuvo el control de Assur en el norte; sin embargo, tanto Babilonia como Assur pronto cayeron a manos de otros pueblos recién llegados.
Hacia el 1595 aC los hititas tomaron Babilonia que poco después cayó bajo el control de los casitas. Durante los 400 años siguientes Babilonia se desarrolló notablemente; los reyes casitas fueron similares a los faraones de Egipto y su población comerció ampliamente. 
En el norte Assur cayó en manos del reino de Mitanni, fortalecido por los hurritas procedentes del Cáucaso, quienes probablemente estaban relacionados con el pueblo de Urartu. Los hurritas habían estado en Mesopotamia durante siglos, pero después del 1700 aC, se extendieron por todo el norte y también por Anatolia.

Los asirios.
El reino de Asiria, al norte de Mesopotamia, comenzó a destacar hacia el 1350 aC, El ejército asirio derrotó a Mitanni, conquistando en poco tiempo Babilonia hacia el 1225 aC, y llegando al Mediterráneo hacia el 1100 aC. Durante los dos siglos siguientes, esta expansión fue detenida por las tribus arameas procedentes de la estepa siria y, con la ayuda de tribus caldeas, invadieron Babilonia. Asiria combatió a éstas y a otras tribus, expandiéndose de nuevo después del 910 aC.
Durante su mayor extensión (c. 730-650 aC) el Imperio asirio controló Oriente Próximo desde Egipto hasta el golfo Pérsico.
Las regiones conquistadas se dejaron bajo el mando de reyes vasallos o, si existían problemas, se anexionaban. Siguiendo una antigua práctica, los individuos rebeldes eran deportados, produciéndose una mezcla de razas en todo el Imperio. Las frecuentes revueltas precisaban una fuerte potencia militar, pero no se pudo mantener el control en un dominio tan amplio durante mucho tiempo. 
Las presiones internas y los ataques de los pueblos de Media y los caldeos de Babilonia provocaron el colapso final en el 612 aC.


Los caldeos.
Los medos tomaron el norte del país, dejando Mesopotamia a los caldeos (o neo-babilónicos) bajo el gobierno de Nabucodonosor II. Los caldeos rigieron Mesopotamia hasta el 539 aC, cuando el rey persa Ciro II el Grande, quien ya había conquistado Media, tomó Babilonia.


El dominio persa.
Bajo los persas aqueménidas, Mesopotamia se dividió en las satrapías (provincias) de Babilonia y Assur, desempeñando Babilonia un papel fundamental en el Imperio. La lengua aramea, ampliamente hablada con anterioridad, se convirtió en el idioma común, y el establecimiento de un gobierno imperial trajo consigo la estabilidad a la región. Sin embargo, al final, el régimen fue demasiado opresivo y la prosperidad de Mesopotamia declinó.

La época helenística y romana.
Tras la conquista por el macedonio Alejandro Magno en el 331 aC los griegos dominaron Mesopotamia. A la muerte de Alejandro le sucedió la dinastía helenística iniciada por su general Seleuco I. Se fundaron ciudades, siendo la más importante Seleucia del Tigris, trayendo la cultura helenística, el comercio y una renovada prosperidad a la región. También se construyó un nuevo sistema de canales, el Nahrawan.
Hacia el 250 aC los gobernantes arsácidas de Partia tomaron Mesopotamia a los Seléucidas. Los partos organizaron su imperio además de organizar distintos estados vasallos, en los que las ideas griegas y persas se mezclaron. Tras rechazar los ataques romanos, los partos cayeron en el 226 dC a manos de los Sasánidas de Persia.
Los sasánidas dominaron desde el Éufrates hasta el actual Afganistán. Establecieron un gobierno eficaz, con una jerarquía de funcionarios, y mejoraron el sistema de canales de riego y drenaje. Sufrieron un conflicto intermitente con los romanos.
Los romanos se habían establecido en el noroeste de Mesopotamia, integrada en la provincia romana de Siria. Este territorio posteriormente formó parte del Imperio Romano de Oriente (después del 395), embrión del Imperio bizantino. Finalmente, en el siglo VII los árabes adoptaron la religión islámica y surgieron desde las zonas fronterizas del desierto, consiguiendo la destrucción del Imperio sasánida en el 635.

La sociedad mesopotámica.

La religión mesopotámica.

El templo mesopotámico.


Reconstrucción de un zigurat.

El arte mesopotámico.
La arquitectura tiene una tipología simple: los templos y los palacios. Al principio eran un mismo edificio, hasta que la sociedad y sus ritos se diversificaron:
- Los templos eran la residencia de los dioses en la Tierra y en sus salas los creyentes realizaban ritos religiosos: sacrificios de animales, ofrendas de estatuas y prácticas mágicas. El templo tenía planta cuadrangular o rectangular, a menudo en un conjunto en forma de T, con un santuario-galería longitudinal cerrado transversalmente  por un conjunto de edificios. Uno de los primeros importantes, un modelo para los posteriores, es el de la diosa Inanna (o Eanna) de Uruk, de ladrillo y piedra caliza.

- Hay un tipo especial de templo, el zigurat, una torre escalonada en terrazas, coronado por un pequeño santuario que albergaba una habitación para la sacerdotisa que debía recibir al dios y servía de estrado para que la deidad pudiera descender a comunicarse con los que la adoraban. Se cree que en origen era una montaña artificial sagrada erigida por unos pueblos que posiblemente provenían de una zona montañosa y que no encontraron en Mesopotamia montañas cercanas que les sirvieran como referencias. El zigurat servía para aproximar los fieles al cielo y como centro visual de la ciudad. El más famoso era el Etemenanki de Babilonia (la torre de Babel).



Palacio de Jorsabad y su patio principal.

- Los palacios eran la residencia del rey y su corte. Se situaban anexos a los templos principales y tenían una función múltiple: sede del poder político, militar, económico y religioso. Eran grandes complejos amurallados, con un patio central rodeado de muchas habitaciones para la corte y las residencias de los funcionarios. Destacan los palacios de Mari, Nínive y Jorsabad (Dar Sharrukín).
Los materiales eran autóctonos, por lo que la carencia de piedra de calidad lleva al uso masivo del tapial (una mezcla de arcilla, paja y pequeñas piedras) y del ladrillo de adobe (arcilla con paja, sólo secado al sol, por lo que se disolvía pronto con la lluvia y el viento cargado de arena, pero que tenía la ventaja de ser muy abundante y barato, pues el barro del río era una fuente casi inagotable) y el ladrillo cocido (más duradero), así como de la madera para las vigas maestras.
Los dos sistemas constructivos son el arquitrabado (cuando había piedra y troncos de calidad) y el abovedado, este muy usado pues pronto descubren el arco y la bóveda. Se usan como soportes los muros de carga gruesos y el arco de medio punto, y se utilizan como cubiertas los techos planos de madera y la bóveda. El ladrillo cocido se usa para el revestimiento de los muros.

Placa votiva mural mostrando comensales. Período dinástico arcaico II. Piedra. Oriental Institute of The University of Chicago.

En escultura se usa el busto redondo, como en las Venus paleolíticas, pero ahora es un arte del poder religioso o político. Destacan las estatuas de reyes y funcionarios, como el patesi Gudea de Lagash y el administrador Ebih-il de Mari. Los materiales evolucionan: los primeros mesopotámicos cocieron la arcilla para obtener terracota, con la que realizaron cerámica, esculturas y tabletas para la escritura; los sumerios emplearon la piedra (basalto, arenisca, diorita y alabastro) y posteriormente los acadios ya usaron el bronce, cobre, oro y plata, así como nácar y piedras preciosas en la escultura más fina y en las labores de incrustación. En los sellos cilíndricos usaron terracotas y piedras de todas las clases, como lapislázuli, jaspe, cornalina, alabastro, hematites, serpentina y esteatita, en algunos casos importadas. Se conservan pocos objetos en madera, debido a la humedad.
Las principales características formales de la escultura son la frontalidad, la simetría y la esquematización del rostro.
En el relieve destacan las estelas con representaciones de ceremonias, de conflictos bélicos y del poder del monarca, con una narratividad relacionada con la función de propaganda del poder. Las primeras obras son toscas, muy esquemáticas y utilizan la perspectiva torcida (cuerpo de frente y cabeza y pies de perfil); las posteriores son más cuidadas en el naturalismo, la representación espacial (incluso hay paisaje) y la perspectiva casi lineal, y comúnmente se da un mayor tamaño al monarca. Destacan las estelas de Eannatum, Urganshe, Naram-Sin y Hammurabi (el primer código de leyes que nos ha llegado). En la época asiria aumenta el naturalismo, evidente en las famosas escenas guerreras y las de Asurnasirpal II y Asurbanipal en la caza de leones, con el rey inmóvil, hierático, mientras que las fieras se representan con un movimiento pleno de naturalidad; y también crece en monumentalidad, con los lamasu, grandes toros androcéfalos (con cabeza de hombre) alados que se sitúan para proteger las puertas de las ciudades.


Destacan por su difusión las artes aplicadas: metal (armas), orfebrería (joyas, arpa de Ur), cerámica vidriada (Puertas de Ishtar), taraceado (estandarte de Ur), glíptica (sellos para marcar las tablas de arcilla).


UD FUENTES.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Mesopotamia]
[http://es.wikipedia.org/wiki/Sumeria]
[http://es.wikipedia.org/wiki/Asiria]
[http://es.wikipedia.org/wiki/Babilonia_(ciudad)]
Enciclopedia Encarta de Microsoft. La fuente principal en varios apartados, en los cuales se ha hecho una amplia paráfrasis.

Documentales.
Historia de Mesopotamia. 23 minutos.
Historia de Mesopotamia. De los orígenes al Imperio asirio. 23 minutos.
Mesopotamia. Historia del arte. 13 minutos.
Mesopotamia. Retorno al Edén . 48 minutos.

La ciudad sumeria de Ur y su zigurat. 11 minutos.

Exposiciones.


*<Asiria. Arte e imperio>. Alicante. Museo de Arqueología (2 abril-30 septiembre 2007). 235 obras y 17 documentos. Reseña de Pecci, Hipólito. Asiria. Arte e imperio. “Revista de Arqueología”, Vol. 38, nº 318 (2007) 14-23.
*<Babylon. Myth and Truth>. París. Louvre (14 marzo-2 junio 2008). Berlín. Pergamon Museum (26 junio-10 octubre 2008). Londres. British Museum (13 noviembre 2008-15 marzo 2009). Reseña de Martí, Octavi. Babilonia renace en el Louvre. “El País” (14-III-2008) 49.
*<Antes del diluvio. Mesopotamia 3500-2100 a.C.>. Barcelona. Fundació La Caixa (30 noviembre 2012-24 febrero 2013). 400 piezas. [http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/antes-del-diluvio] La fuente de la mayoría de las imágenes, con vídeos muy didácticos.

Libros.
AA.VV. Mesopotamia. Primeras civilizaciones históricas. Col. Grandes Civilizaciones. Ediciones Rueda. Madrid. 2002. 195 pp.
Avdiev, Vol.I. Historia económica y social del Antiguo Oriente. Akal. Madrid. 1986 (1970 ruso). II. Reinos y Estados del II y I milenios. 201 pp.
Camino García, Maria; Santacana, Joan. El Cercano Oriente. Los Sumerios. Anaya. Madrid. 1989. 96 pp.
Frankfort, Henri. Arte y arquitectura del Oriente Antiguo. Cátedra. Madrid. 1982.
Garelli, P.; Nikiprowetzky, V. El Próximo Oriente Asiático. Los imperios mesopotámicos. Israel. Nueva Clío 2 bis. Labor. Barcelona. 1981 (1974). 332 pp.
Klíma, Josef. Sociedad y Cultura en la Antigua Mesopotamia. Akal. Madrid. 1980 (1961 checo). 318 pp.
Lara Peinado, Federico. Así vivían en Babilonia. Anaya. Madrid. 1989. 96 pp.

Parrot, André y otros. Sumer. Col. Universo de las Formas. Aguilar. Madrid. 1981. 370 pp.
Roux, Georges. Mesopotamia. Historia política, económica y cultural. Akal. Madrid. 1987. 495 pp.

Artículos. Orden cronológico.


Contenau, G. L’art sumérien: les conventions de la statuaire. “Documents”, 1 (1929) 1-8.

APÉNDICES.
La arqueología mesopotámica.
Como en el resto de la zona mesopotámica y sirio-palestina, apenas se ha excavado una pequeña fracción de las colinas artificiales (tells en árabe), que guardan en su interior importantes restos arqueológicos.
La arqueología orientalista se basa en la colaboración entre los epigrafistas (Pettinato, el estudioso de las tablillas de Ebla) y arqueólogos (Margueron, el director de las excavaciones de Mari).
Margueron considera que hay una fuerte unidad sin ruptura entre el mundo mesopotámico y el sirio, desde el golfo Pérsico hasta el Mediterráneo, a través del gran vector unificador que es el Eufrates.
Pettinato opina que el mayor problema para un éxito de público de la civilización mesopotámica es la carencia de grandes monumentos en piedra, pues sus construcciones de arcilla y cañas apenas han dejado restos. Afirma que la ciudad de Ebla, en la que el poder era electivo, fue el primer ejemplo conocido de ciudad-Estado con democracia, mucho antes que las ciudades griegas.

La cronología antigua del Próximo Oriente.
Largos periodos de la historia del antiguo Oriente Próximo no pueden datarse con exactitud. La Relación de Reyes Sumerios ofrece una sucesión de gobernantes hasta el final de la dinastía de Isin, hacia el 1790 aC, pero no es fiable para las fechas anteriores a la dinastía de Acad, hacia el 2340 aC.
Se establece una cronología relativamente fiable para el periodo que comienza con la dinastía de Acad hasta el final de la I Dinastía de Babilonia, cerca del 1595 aC. Sin embargo, este periodo es seguido por más de 700 años de oscuridad, durante el cual las fechas son únicamente aproximadas. Se utilizan tres sistemas cronológicos principales para el antiguo Oriente Próximo: alto, medio y bajo, dependiendo de si la fecha asignada al primer año de reinado de Hammurabi de Babilonia es 1848, 1792 o 1728 aC. Las fechas de este artículo siguen la denominada cronología media, y se data el primer año de reinado de Hammurabi en el 1792 aC.

LOS SUMERIOS.
Los sumerios fueron una civilización que se desarrolló en el país de Sumer (en sumerio Ki-engir; en acadio Shumerum), el nombre antiguo del sur de Mesopotamia, desde finales del IV milenio aC hasta el II milenio aC.
Historia.
Durante el V milenio aC, un pueblo (hoy llamado obeidianos, por el pueblo de El Obeid) se asentó en el sur de Mesopotamia, desarrollando poblados agrícolas.
Algunos siglos después, al prosperar los pobladores obeidianos, los semitas procedentes de los desiertos de Siria y Arabia, se infiltraron en la zona, tanto como pacíficos inmigrantes como invasores en busca de botín.
Hacia el 3250 aC otro pueblo emigró desde una región quizá al noreste de Mesopotamia, y sus habitantes comenzaron a contraer matrimonio con la población nativa. Los recién llegados, que se conocieron como sumerios, hablaban una lengua aglutinante sin relación aparente con ningún otro idioma conocido. Desarrollaron los anteriores asentamientos obeidianos, que se convirtieron gradualmente en las importantes ciudades sumerias de Adab, Eridu, Isin, Kis, Lagash, Larsa, Nippur y Ur.
Durante los siglos siguientes a la emigración de los sumerios, el país creció en riqueza y poder. Florecieron el arte y la arquitectura, la artesanía y el pensamiento religioso y ético. El sumerio se convirtió en el idioma principal y sus habitantes inventaron el sistema cuneiforme de escritura, originalmente pictográfica, que poco a poco se estilizó. Esta escritura se convirtió en el medio básico de comunicación escrita del Oriente Próximo durante unos 2.000 años.
El primer gobernante registrado de Sumer es Etana, rey de Kis (c. 2800 aC), a quien se describe en un documento escrito siglos después como el “hombre que estabilizó todas las tierras”. Poco después de que concluyera su reinado, un rey llamado Meskiaggasher encontró una dinastía rival en Uruk (la bíblica Erech), muy al sur de Kis. A Meskiaggasher, que consiguió el control de la región que se extendía desde el Mediterráneo hasta los montes Zagros, le sucedió su hijo Enmerkar (c. 2750 aC). El reinado de este último destacó por llevar a cabo una expedición contra Aratta, ciudad-estado del noreste de Mesopotamia. A Enmerkar le sucedió Lugalbanda, uno de sus jefes militares. Las hazañas y conquistas del Enmerkar y Lugalbanda forman el tema de un ciclo de cuentos épicos que constituyen la prueba más importante del primer Sumer.
Al final del reinado de Lugalbanda, Enmebaragesi (c. 2700 aC), rey de la dinastía Etana de Kis, se convirtió en el principal gobernante de Sumer. Sus enormes logros incluyeron una victoria sobre el reino de Elam y la construcción en Nippur del templo de Enlil, principal deidad del panteón sumerio. Nippur fue gradualmente convirtiéndose en centro religioso y cultural de Sumer.
El hijo de Enmebaragesi, Agga (?-antes del 2650 aC), fue el último regente de la dinastía Etana, y fue derrotado por Mesanepada, rey de Ur (c. 2670 aC), que fundó la denominada I Dinastía de Ur, siendo su capital Ur. Poco después de la muerte de Mesanepada, la ciudad de Uruk alcanzó una posición política destacada bajo el liderazgo de Gilgamesh (c. 2700-2650 aC), cuyas hazañas se ensalzan en el Poema de Gilgamesh.
Algún tiempo después del siglo XXV aC, el Imperio sumerio, bajo el mando de Lugalanemundu de Adab (c. 2525-2500 aC), se extendía desde los Zagros a los Taurus y desde el golfo Pérsico al Mediterráneo. Después el Imperio fue gobernado por Mesilim (c. 2500 aC), rey de Kis. Hacia el final de su reinado, Sumer se encontraba en un claro declive. Las ciudades-estado sumerias iniciaron constantes luchas internas, agotando sus recursos militares. Eanatum (c. 2425 aC), uno de los gobernantes de Lagash, logró aumentar su reino a través de Sumer y algunas de sus tierras vecinas. Sin embargo, su éxito duró poco tiempo. El último de sus sucesores, Uruinimgina (c. 2365 aC), introdujo numerosas reformas sociales, pero fue derrotado por Lugalzagesi (que reinó hacia 2370-2347 aC), gobernante de la cercana ciudad-estado de Umma. Durante casi 20 años, Lugalzagesi fue el regente más poderoso de Oriente Próximo.
Hacia el siglo XXIII aC, el poder sumerio había decaído hasta tal extremo que ya no pudo defenderse contra invasiones extranjeras. 

Cabeza de Sargón I, probablemente agredida durante una revuelta posterior para despojarla de las piedras preciosas de los ojos.
El rey semítico Sargón I el Grande (que reinó hacia 2335-2279 aC) conquistó toda la zona y fundó una nueva capital en Agadé, más al norte que Sumer, que se convirtió en la ciudad más rica y poderosa del mundo. El pueblo nativo del norte de Sumer y sus conquistadores poco a poco se mezclaron, hasta convertirse en un grupo étnico y lingüístico conocido como acadio. A la tierra de Sumer se le dio el nombre compuesto de Sumer y Acad.
La dinastía acadia duró un siglo aproximadamente. Durante el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sin (que reinó hacia 2255-2218 aC), los gutis, pueblo guerrero de los montes Zagros, saquearon y destruyeron la ciudad de Agadé. Después sojuzgaron todo Sumer dejándolo baldío. Después de varias generaciones los sumerios se libraron del yugo guti. De nuevo la ciudad de Lagash adquirió importancia, sobre todo durante el reinado de Gudea (c. 2144-2124 aC), gobernante extraordinariamente devoto y competente. Debido a que se han encontrado numerosas estatuas de Gudea, se ha convertido en el monarca sumerio más conocido para el mundo moderno. Los sumerios lograron la independencia completa de los gutis cuando Utu-hegal, rey de Uruk (que reinó hacia 2120-2112 aC), obtuvo una victoria decisiva después celebrada en la literatura sumeria.
Uno de los generales de Utu-hegal, Ur-Nammu (que reinó en 2113-2095 aC), fundó la III Dinastía de Ur, que controlaba el reino de Sumer y Acad. Además de ser un jefe militar victorioso, también fue reformador social y creador de un código legal que antecede al Código de Hammurabi babilonio en casi tres siglos. El hijo de Ur-Nammu, Shulgi (que reinó en 2095-2047 aC) fue un soldado de éxito, hábil diplomático y mecenas de la literatura. Durante su reinado florecieron las escuelas y academias del reino.
La dinastía III de Ur cayó ante la migración de un gran grupo de nómadas semíticos, los amurru, o amorritas bíblicos, desde los desiertos árabes hasta el oeste. Poco a poco tomaron una serie de ciudades importantes como Isin, Larsa, Babilonia y Esnunna (actualmente Tell Asmar) donde establecieron nuevas dinastías.
El posterior desorden político y confusión provocaron que los elamitas de las montañas del este atacaran (c. 2004 aC) Ur y apresaran al último gobernante de Ur, Ibbi-Sin, que reinó en 2029-2004 aC.
El reino de Sumer y Acad se desintegró y se inició la guerra civil. Al principio la ciudad de Isin intentó controlar Sumer y Acad, pero su autoridad fue retada por Larsa, algo alejada hacia el sur, y las dos ciudades estuvieron constantemente en guerra. Hacia el 1790 aC el rey Rim-Sin (reinó hacia 1823-1763 aC) de Larsa conquistó y ocupó Isin, acontecimiento considerado tan importante que marcó el comienzo de una nueva, aunque limitada, época de datación en los anales de los escribas. Pero poco después se inició la confrontación entre las ciudades de Larsa y Babilonia, cuyo rey Hammurabi derrotó a Rim-Sin y se convirtió en gobernante exclusivo de Sumer y Acad, marcando de este modo el final del reino neosumerio.

La arqueología en Sumeria.
Antes de mediados del siglo XIX dC, se desconocía la existencia del pueblo y lenguaje sumerios. Las primeras excavaciones importantes que condujeron al descubrimiento de Sumer se realizaron (1842-1854) en yacimientos asirios como Nínive, Dur Sharrukin y Calah por los arqueólogos franceses Paul Émile Botta y Victor Place; los arqueólogos británicos sir Austen Henry Layard y sir Henry Creswicke Rawlinson, y el arqueólogo iraquí Hormuzd Rassam. Se descubrieron miles de tablillas e inscripciones que databan del I milenio aC, la mayor parte escritas en acadio. De este modo, los estudiosos creyeron en un principio que todas las inscripciones cuneiformes mesopotámicas estaban en lengua acadia. Sin embargo, Rawlinson y el clérigo irlandés Edward Hincks realizaron un estudio de las inscripciones y descubrieron que algunas no estaban en lengua semítica. En 1869 el arqueólogo francés Jules Oppert sugirió que el nombre sumerio, procedente del título real “rey de Sumer y Acad”, que aparecía en numerosas inscripciones, se aplicara al idioma.
A finales del siglo XIX y principios del XX, se realizaron excavaciones en Lagash por parte de arqueólogos franceses que trabajaban bajo los auspicios del Louvre, y en Nippur por estadounidenses bajo los auspicios de la Universidad de Pensilvania. Las excavaciones francesas de Lagash se llevaron a cabo desde 1877 a 1900 por Ernest de Sarzec; desde 1903 a 1909 por Gaston Cros; desde 1929 a 1931 por Henri de Genouillac; y desde 1931 a 1933 por André Parrot. La excavaciones de Nippur fueron dirigidas (1889-1900) por John Punnett Peters, John Henry Haynes y Hermann Vollrat Hilprecht. Desde 1948, se llevaron a cabo una serie de investigaciones por parte de arqueólogos que trabajaban bajo los auspicios de la Universidad de Pensilvania, el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago y las Escuelas Norteamericanas de Investigación Oriental (después de 1957 completamente con la dirección bajo los auspicios del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago). Otras excavaciones se han realizado en Kis, Adab, Erech, Eridu, Eshnunna, Jemdet Nasr, Shuruppak, Tell al-Obeid, Tutub y Ur.
La ciudad de regadío de Kis, situada a 13 km al este de Babilonia en el río Éufrates, fue una de las más importantes de Sumer. Las intensas excavaciones desde 1922 han descubierto una inestimable colección de objetos de cerámica. Los arqueólogos también han desenterrado los templos de los reyes neobabilónicos Nabucodonosor II  y Nabonidus (que reinó en 556-539 aC) y el palacio de Sargón en Acad, cuyas ruinas datan desde el III milenio aC, hasta aproximadamente el año 550 aC.

La ciudad de Ur.
Ur es una de las más antiguas ciudades de Mesopotamia. Sus ruinas se encuentran en Tell Muqayyar (Irak), entre la moderna ciudad de Bagdad (Irak) y el extremo del golfo Pérsico, al sur del río Éufrates, en el borde del desierto de al-Hajar.



Reconstrucción virtual de la Ciudad de Ur. Reconstrucción 3D: Luis Amorós & Miguel Orellana (404 Arquitectos, Barcelona & Vancouver)[http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/antes-del-diluvio]

Debió su prosperidad a que en la Antigüedad, el río Éufrates fluía cerca de las murallas de la ciudad, lo que favoreció el desarrollo del comercio marítimo y terrestre con los pueblos de alrededor, con contactos culturales con casi todo el Próximo Oriente, lo que explica que el Génesis sitúe en Ur el punto de inicio de la migración hacia Palestina de la familia de Abraham hacia el 1900 aC.
Ur también fue el centro principal del culto al dios lunar sumerio, Nanna, más tarde llamado Sin por los babilonios. El gran zigurat de esta deidad, uno de los mejor conservados de Irak, se eleva hoy unos 21 m sobre el desierto.
Ur fue uno de los primeros asentamientos fundado (c. 4000 aC) por la cultura de Obeid en Sumer. Antes del 2800 aC, Ur se convirtió en una de las ciudades-estado sumerias más prósperas. Según antiguas fuentes, Ur tuvo tres dinastías de gobernantes que, en distintos momentos, extendieron su control sobre todo Sumer. El fundador de la I Dinastía de Ur fue el conquistador y constructor del templo, Mesanepada (quien reinó c. 2670 aC), primer gobernante mesopotámico mencionado en documentos de la época. Su hijo Aanepada (que reinó c. 2650 aC) construyó el templo de la diosa Ninhursag, excavado en tiempos recientes en Tell el-Obeid, a unos 8 km al noreste del yacimiento de Ur. De la II Dinastía de Ur existe poca información.
Ur-Namu (que reinó en 2113-2095 aC), primer rey de la III Dinastía de Ur, revivió el imperio de Sumer y Acad, consiguió el control de la salida al mar hacia el 2100 aC y convirtió a Ur en la ciudad más rica de Mesopotamia. Su reinado marcó el inicio del denominado renacimiento del arte y literatura sumerios en Ur. Ur-Namu y su hijo y sucesor Sulgi (que reinó en 2095-2047 aC) construyeron el zigurat de Nanna (c. 2100 aC) y magníficos templos en Ur y en otras ciudades mesopotámicas. Los descendientes de Ur-Namu siguieron en el poder durante más de un siglo, hacia el 2000 aC, cuando los elamitas derrotaron al rey de Ur Ibi-Sin (que reinó en 2029-2004 aC) y destruyeron la ciudad.
Reconstruida poco después, Ur se convirtió en parte del reino de Isin, después del reino de Larsa y finalmente se incorporó a Babilonia. Durante el periodo en el que Babilonia fue gobernada por los casitas, Ur continuó siendo un importante centro religioso. Fue una capital de distrito con gobernadores hereditarios durante el periodo de dominio asirio de Babilonia.
El nombre bíblico, “Ur de los caldeos”, hace referencia a los caldeos (pueblo semita de lengua aramea) que se asentaron en la zona hacia el 900 aC. Después de que se estableciera la dinastía caldea en Babilonia, Nabucodonosor II inició un nuevo periodo de actividad constructiva en Ur. El último rey babilónico, Nabonides (que reinó en 556-539 aC), quien nombró a su hija mayor suma sacerdotisa de Ur, embelleció los templos y remodeló por completo el zigurat de Nanna, rivalizando incluso con el templo de Marduk en la ciudad de Babilonia. Después de que Babilonia fuera controlada por Persia, Ur comenzó a decaer. Hacia el siglo IV aC, la ciudad fue prácticamente olvidada, quizá como resultado de un cambio en el curso del río Éufrates.
Las ruinas de Ur se encontraron y fueron excavadas por primera vez (1854-1855) por el cónsul británico J. E. Taylor, quien descubrió parte del zigurat de Nanna. El Museo Británico comenzó (1918-1919) las excavaciones en este lugar y en la vecina Tell el-Obeid bajo la dirección de los arqueólogos británicos Reginald C. Thompson y H. R. H. Hall. Estas excavaciones fueron continuadas desde 1922 hasta 1934 por una expedición conjunta del Museo Británico y el Museo de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) bajo la dirección del arqueólogo británico sir Leonard Woolley.   Además de excavar completamente el zigurat, la expedición desenterró toda la zona del templo y partes de los barrios residencial y comercial de la ciudad. El descubrimiento más espectacular fue el de la tumba real, que data de hacia el 2600 aC y que contenía tesoros artísticos de oro, plata, bronce y piedras preciosas. Los descubrimientos demostraron que la muerte del rey y la reina de Ur fue seguida por la muerte voluntaria de sus cortesanos y asistentes personales y de los soldados y músicos de la corte. Dentro de la ciudad se descubrieron miles de tablillas cuneiformes que contenían documentos administrativos y literarios que comprendían un periodo transcurrido desde el 2700 hasta el siglo IV aC aproximadamente. Los niveles más profundos de la ciudad mostraron huellas de una inundación, supuestamente el diluvio de las leyendas sumeria, babilonia y hebrea. Sin embargo, todas las pruebas científicas indican que fue simplemente una inundación local.
El trazado de Ur es irregular, debido a un crecimiento orgánico a partir de un pequeño núcleo con puerto fluvial y costero (en el III milenio aC el mar penetraba mucho más que en la actualidad). Las calles y las manzanas son generalmente irregulares. Había un excelente suministro de agua potable y un alcantarillado muy eficaz.

Las casas de Ur son el modelo más antiguo conocido de la actual casa oriental de patio, que es el elemento esencial de distribución de la casa, con habitaciones que se añaden a su alrededor. La entrada desarrolla una línea quebrada, con la función de ocultar el interior a la vista: hay pues frente a la puerta un muro opaco y liso, llamado muro de privacidad o muro de los espíritus, y a un lado sigue un pasillo, que tras otra vuelta da al patio.
Las casas modestas son de una planta, con las habitaciones articuladas alrededor del patio, y sin vanos al exterior, para reducir el calentamiento. Los lechos se disponían sobre plataformas suspendidas sobre las habitaciones y a menudo, sobre todo en la estación veraniega, se dormía en las terrazas. La pequeña cocina se colocaba al fondo de la casa.
Las casas ricas son de dos plantas, con una sala de recepción, un retrete en una habitación lateral, generalmente bajo una escalera que sube al piso superior y a la terraza. Hay un pasillo voladizo en torno al patio para comunicar las habitaciones, dedicadas a dormitorios. La decoración y el mobiliario (ligero para facilitar la movilidad) se parecían mucho a los de la actual casa islámica de Oriente Medio.
El éxito funcional del tipo de casa oriental con patio en Oriente Medio, India o China, explica que pase pronto a Occidente en Grecia, Roma (es una excepción pues la entrada es axial y no quebrada) o el Islam, se debe a cuatro causas:
- La mayor privacidad de las actividades domésticas.
- Permite una mayor densidad de la población.
- La protección climática frente al sol, el viento y el microclima urbano.

- El simbolismo religioso de un paraíso interior proyectado al cielo.

BABILONIA.
Historia.
La ciudad de Babilonia (en babilonio: Babili, “puerta de Dios”; antiguo persa abirush), situada, al sur de la actual Bagdad (Irak), se convirtió en capital de un imperio en Mesopotamia a mediados del siglo XVIII, cuando Hammurabi de Babilonia unificó el país durante algunos años al final de su reinado, combinando la astucia de la diplomacia con el liderazgo militar; derrotó al ey neosumerio Rim-Sin de  Larsa, así como a los reyes de Elam, Mari y Esnunna, y hacia el 1760 aC se convirtió en el gobernante de un reino unificado que se extendía desde el golfo Pérsico hasta el río Habur.
Administrador activo y capaz, Hammurabi mejoró la limpieza de los canales de irrigación e introdujo un mes más en el calendario. Su mayor fama fue como legislador; el Código de Hammurabi es uno de los documentos legales más importantes jamás descubierto. También fue innovador como líder religioso; durante su reinado el dios de la ciudad babilónica Marduk se convirtió en el líder reconocido del panteón de las deidades.
Le sucedió su hijo Samsu-Iluna, hacia 1750-1712 aC, que consolidó el dominio de Babilonia,. Durante su reinado, los casitas invadieron por primera vez el país, y aunque Samsu-Iluna logró expulsarles, durante los siglos siguientes se infiltraron en Babilonia. También tuvo que afrontar que algunas de las ciudades más importantes que su padre había conquistado buscaran la independencia, en especial con el rebelde sumerio Iluma-Ilum, quien fundó una dinastía en el sur de Babilonia, en la frontera con el golfo Pérsico, conocido comúnmente como el "País del Mar".
Con los sucesores de Samsu-Iluna, Babilonia sufrió un grave deterioro en cuanto a su poder y territorio. Cuando, hacia el 1595 aC, un ejército hitita salió desde Anatolia y penetró hasta Babilonia, que saqueó llevándose prisioneros y riquezas y dejando una situación de desorden, que permitió que durante un breve periodo, Babilonia cayera bajo el dominio de la dinastía del “País del Mar”.
Finalmente, hacia mediados del siglo XVI aC, el gobernante casita Agum (que reinó hacia el 1570 aC) tomó Babilonia y extendió su territorio desde el río Éufrates a los montes Zagros.
Bajo dominio casita, Babilonia de nuevo se convirtió en un poder de considerable importancia. Así, a comienzos del siglo XV aC, era uno de los cuatro poderes principales de Asia occidental, los otros tres eran los imperios egipcio, mitanni e hitita.
Los asirios recuperaron su independencia de Asiria respecto a los mitanni a principios del siglo XIV aC y pronto comenzaron a atacar Babilonia, dejándola tan debilitada que cayó a manos de un tercero, el reino de Elam.
Los elamitas invadieron por el este, depusieron al rey casita de Babilonia y la redujeron a vasallaje. Mientras, en el sur y centro del reino babilónico surgió una revuelta que fundó una nueva dinastía, la II Dinastía de Isin. Uno de sus reyes, Nabucodonosor I (reinó hacia 1125-1103 aC), derrotó a los elamitas y después atacó Asiria. Pero poco después los nómadas arameos atacaron Babilonia. Durante dos siglos aproximadamente, el país sufrió un estado de caos político.
Los caldeos eran una de las tribus arameas que se instalaron en Babilonia, concretamente en el sur, cerca del golfo Pérsico, donde se fundieron con los sumerios y adoptaron y transformaron su cultura. Desde el siglo IX al VI aC, los caldeos fueron unos de los pueblos más importantes de Mesopotamia.
Uno de los principales reyes caldeos fue Merodak-Baladán II (que reinó en el 722-710 aC), quien luchó, aunque sin éxito, contra cuatro poderosos monarcas asirios: Tukulti-Apil-Esharra (745-727), Salmanasar V (727-722), Sargón II (722-705 aC) y Senaquerib (705-681 aC), el destructor de Babilonia. Los sucesores asirios de Senaquerib, Esaradón (que reinó en 681-699 aC) y Assurbanipal, mantuvieron el control político a pesar de las numerosas rebeliones, hasta que en el 626, cuando Asiria estaba sumida en desórdenes y amenazada por medos, escitas y cimerios, un caldeo llamado Nabopolasar (que reinó en 626-605 aC) se autoproclamó rey de Babilonia, se alió con los medos, y poco después destruyeron el poderío asirio. Comenzaba así el imperio neo-babilónico.
Aprovechándose de la débil posición de Asiria, Egipto también comenzó a amenazar Palestina y Siria. En el 605 aC Nabucodonosor II marchó contra los egipcios y los derrotó en Carchemish (en la actual Siria). Nabucodonosor II, que reinó durante 43 años (605-562 aC), extendió el control político babilonio sobre la mayor parte de Mesopotamia. Entre los estudiosos bíblicos se le conoce como el destructor de Jerusalén y como el rey que llevó a los judíos cautivos a Babilonia. Para los arqueólogos e historiadores es conocido como gran constructor y restaurador, pues reconstruyó Babilonia, su capital, con un estilo lujoso y restauró muchos templos en todo el reino.
Pero la resurrección bibilónica duró poco tiempo. Tras la muerte de Nabucodonosor en el 562 aC, conenzó una prolongada lucha por el poder entre los candidatos al trono y revueltas locales. En el 556 aC Nabonides (o Nabonido), uno de los gobernadores de Nabucodonosor, se convirtió en rey de Babilonia (reinó en 556-539 aC). Adorador del dios Sin, se opuso a la influyente clase sacerdotal del dios Marduk de Babilonia, y dejó la ciudad bajo el control de su hijo Baltasar para retirarse durante cierto tiempo en la ciudad asiria de Harran y después en el oasis de Teima, en el desierto de Arabia, lo que ha estimulado interpretaciones sobre su enigmático origen (unos historiadores le hacen asirio y otros arameo).
En el 539 aC los babilonios fueron derrotados por el rey persa Ciro II el Grande, quien también había derrotado a Media. Nabonides fue capturado en Sippar (cerca de la actual Bagdad); los persas entraron en Babilonia sin encontrar resistencia. Babilonia fue entonces anexionada a Persia y, de este modo, finalmente perdió la independencia.

La civilización babilónica.
La civilización babilónica, que duró desde el siglo XVIII hasta el VI aC, era urbana, como la sumeria que la precedió, aunque se basaba en la agricultura más que en la artesanía. El país contaba con una docena de grandes ciudades, rodeadas de pueblos y aldeas. A la cabeza de la estructura política estaba el rey, monarca absoluto que ejercía el poder legislativo, judicial y ejecutivo. Por debajo de él había un grupo de gobernadores y administradores selectos. Los alcaldes y los consejos de ancianos de la ciudad se ocupaban de la administración local.
Los babilonios modificaron y transformaron la herencia sumeria para adecuarla a su propia cultura y carácter. El modo de vida resultante demostró ser tan eficaz que sufrió relativamente pocos cambios durante aproximadamente 1.200 años. Influyó en sus países vecinos, especialmente en el Imperio asirio, que adoptó buena parte de la cultura babilonia. Afortunadamente, se ha encontrado una colección importante de obras de literatura babilonia gracias a las excavaciones. Una de las obras más importantes es la magnífica colección de leyes (siglo XVIII aC) frecuentemente denominada Código de Hammurabi, que, junto con otros documentos y cartas pertenecientes a distintos periodos, proporcionan un amplio cuadro de la estructura social y de la organización económica.





Más tardía, la inmensa ciudad de Babilonia (la Babel de la Biblia) será muchas veces destruida y reconstruida, pasando a la historia como la primera gran urbe de la Humanidad. Las primeras edificaciones son del segundo milenio aC y entonces tenía una planta irregular, que se regularizó en el siglo VII aC con grandes avenidas y monumentales murallas con elevadas torres y puertas, su famosos zigurat y jardines colgantes, hasta contar cientos de miles de habitantes, en un recinto amurallado de 400 hectáreas y unos suburbios de 800 más. Había recintos especializados en actividades militares, religiosas o comerciales.

La sociedad y la cultura de Babilonia.
Durante más de un milenio Babilonia prosperó con altibajos, desde el reinado de Hammurabi hasta el dominio persa. Durante este largo lapso de tiempo, evolucionaron poco a poco la estructura social, la organización económica, el arte y la arquitectura, la ciencia y la literatura, el derecho y las creencias religiosas babilónicas. Heredera de la cultura de Sumer, la transmitió al mundo antiguo, influyendo particularmente en hebreos y griegos, como vemos en la Biblia o en las obras de los poetas Homero y Hesíodo, en la geometría del matemático griego Euclides, en astronomía, en astrología o en heráldica.
La sociedad babilónica estaba compuesta por tres clases sociales representadas por el awilu, persona libre de clase superior; el wardu, o esclavo; y el mushkenu, persona libre de clase inferior, que se encontraba legalmente entre el awilu y el wardu. La mayoría de los esclavos eran prisioneros de guerra, aunque algunos eran reclutados entre la población babilonia. Por ejemplo, las personas libres podían ser hechas esclavos como castigo por algunos delitos; los padres podían vender a sus hijos como esclavos en momentos de necesidad; o un hombre incluso, podía someter a toda su familia a los deudores como pago de una deuda, pero no durante más de tres años. Los esclavos eran propiedad de su amo, como un bien mueble. Podían ser marcados y azotados, y eran severamente castigados si intentaban escapar. Los esclavos tenían algunos derechos legales y podían realizar negocios, prestar dinero y comprar su libertad. Si un esclavo se casaba con una persona libre y tenían hijos, estos eran libres.
La vida familiar.
La familia era la unidad básica de la sociedad babilonia. Los matrimonios eran dispuestos por los padres y los esponsales se reconocían legalmente tan pronto como el novio presentaba un regalo nupcial al padre de la novia; la ceremonia matrimonial normalmente concluía con un contrato inscrito en una tablilla. Aunque el matrimonio se consideraba principalmente un acuerdo práctico, hay pruebas que sugieren que no eran desconocidas las relaciones prematrimoniales clandestinas.
La mujer babilonia tenía algunos derechos civiles importantes. Podía tener propiedades, realizar negocios y actuar como testigo en un juicio. Sin embargo, el marido podía divorciarse de ella por cuestiones triviales, o, si no le había dado hijos, podía contraer matrimonio con otra mujer.
Las ciudades y viviendas.
El número de habitantes de una ciudad variaba probablemente entre 10.000 y 50.000. Las calles de la ciudad eran estrechas, sinuosas e irregulares, flanqueadas por los muros altos y sin ventanas de las casas. Las calles no estaban pavimentadas ni tenían alcantarillas.
La casa media era una estructura pequeña, de una planta y de ladrillos de barro, compuesta de distintas habitaciones agrupadas alrededor de un patio. Por otra parte, la casa de un próspero babilonio era, probablemente, una residencia de dos pisos de ladrillo con aproximadamente una docena de habitaciones, con muros interiores y exteriores enlucidos y enjalbegados. La planta inferior tenía una habitación de recibimiento, una cocina, un cuarto de aseo, las habitaciones del servicio y, a veces, incluso una habitación privada para el culto. Los muebles incluían mesas bajas, sillas con respaldo y camas con armazón de madera. La vajilla doméstica estaba fabricada de arcilla, piedra, cobre y bronce, y los cestos y las arcas de caña y madera.
Las casas frecuentemente se construían sobre un mausoleo donde se enterraban a los miembros de la familia. Los babilonios creían que las almas de los muertos viajaban al siguiente mundo, y que, al menos en cierto grado, la vida seguía allí como en la tierra. Por esto, enterraban junto al muerto tarros, herramientas, armas y joyas.
La tecnología.
Los babilonios heredaron los logros técnicos de los sumerios en riego y agricultura. El mantenimiento del sistema de canales, diques, presas y depósitos construidos por sus predecesores necesitaba de un considerable conocimiento y habilidad de ingeniería. La preparación de mapas, informes y proyectos implicaban la utilización de instrumentos de nivelación y jalones de medición.
Grandes matemáticos, utilizaban el sistema sexagesimal sumerio de numeración, que se caracterizaba por un útil dispositivo denominado notación lugar-valor que se parece al actual sistema decimal. Continuaron utilizándose las medidas de longitud, área, capacidad y peso, normalizadas anteriormente por los sumerios.
La agricultura era una ocupación complicada y metódica que necesitaba previsión, diligencia y destreza. Un documento escrito en sumerio recientemente traducido, aunque utilizado como libro de texto en las escuelas babilonias, resulta ser un verdadero almanaque del agricultor, y registra una serie de instrucciones y direcciones para guiar las actividades de la granja, desde el riego de los campos hasta el aventamiento de los cultivos cosechados.
Los artesanos babilonios eran diestros en metalurgia, en los procesos de batanado, blanqueo y tinte, y en la preparación de pinturas, pigmentos, cosméticos y perfumes.
En medicina se conocía bien la cirugía, a juzgar por el Código de Hammurabi, que le dedica varios párrafos. También se desarrolló, sin lugar a dudas, la farmacopea, aunque la única prueba importante de ello procede de una tablilla sumeria escrita algunos siglos antes de Hammurabi.
El derecho y la escritura cuneiforme.
Ley y justicia eran conceptos fundamentales en el modo de vida babilonio. La justicia era administrada por los tribunales, cada uno de los cuales tenía entre uno y cuatro jueces. Los ancianos de una ciudad frecuentemente formaban un tribunal. Los jueces no podían revocar sus decisiones por ninguna razón, aunque podían dirigirse apelaciones contra sus veredictos ante el rey. Las pruebas consistían en afirmaciones de testigos o de documentos escritos. Los juramentos, que desempeñaban un papel importante en la administración de justicia, podían ser prometedores, declaratorios o exculpatorios. Los tribunales aplicaban castigos que iban desde la pena de muerte al azote, la reducción del status social a la esclavitud y el destierro. Las compensaciones por daños iban desde 3 a 30 veces el valor del objeto perjudicado.
Para asegurar que sus instituciones legales, administrativas y económicas funcionaban eficazmente, los babilonios utilizaban el sistema de escritura cuneiforme desarrollado por los sumerios.
La educación.
Para formar a sus escribas, secretarios, archiveros y demás funcionarios administrativos, adoptaron el sistema sumerio de educación formal, bajo el cual escuelas seglares servían como centros culturales. El plan de estudios consistía principalmente en copiar y memorizar ambos libros de textos y los diccionarios sumero-babilonios que contenían largas listas de palabras y frases, incluidos los nombres de árboles, animales, pájaros, insectos, países, ciudades, pueblos y minerales, así como una gran y diversa colección de tablas matemáticas y problemas. En el estudio de la literatura, los alumnos copiaban e imitaban distintos tipos de mitos, epopeyas, himnos, lamentaciones, proverbios y ensayos en lengua sumeria y babilónica.

ASIRIA.
Historia.
Asiria (antiguo Ashur, Ashshur o Assur) es el antiguo país de Mesopotamia que se extendía hacia el sur desde aproximadamente la frontera norte del actual Irak, abarcaba el valle del río Tigris y uno de sus afluentes más importantes, el Zab, formando una zona con forma similar a un triángulo invertido.
La parte occidental del país era una estepa únicamente adecuada para una población nómada. Sin embargo, la parte oriental era apropiada para la agricultura, con colinas boscosas y fértiles valles bañados por pequeños ríos. 
Al este de Asiria se encuentran los montes Zagros. Al norte, un escalonamiento de terrazas conduce al macizo Armenio. Al oeste y al sur se extiende la llanura de Mesopotamia, primero el país de Acad y más al sur el de Sumer, que después se llamaron país de Sumer y Acad, y más tarde solo Babilonia.
Las ciudades más importantes de Asiria, todas situadas en el territorio del actual Irak, eran Assur (actual Sharqat), Nínive (localizada en dos grandes tells, Quyunyik y Nabi Yunas), Kalach (actual Nimrud) y Dur Sharrukin (actual Jursabad o Jorsabad).

Los primeros asentamientos.
Desde comienzos de la época paleolítica la tierra que se conoció como Asiria ha estado habitada, como demuestran los restos de dos cráneos de personas adultas neandertalenses en una cueva en el borde noreste de la región.
La vida agrícola sedentaria comenzó hacia el 6500 aC. Se desconoce la composición étnica de las primeras comunidades agrícolas, pero pueden haber sido los subarios, quienes hablaban una lengua aglutinante en lugar de una flexional.
Probablemente en el III milenio aC, nómadas semíticos conquistaron la región y convirtieron su lengua flexional, muy próxima al babilonio, en el idioma dominante de la región. La escritura asiria era una versión ligeramente modificada de la cuneiforme babilónica.
A comienzos del VII milenio aC, los campesinos de Asiria cultivaban trigo y cebada y poseían ganado vacuno, ovejas, cabras y cerdos. Construían sus casas de arcilla compacta (algunas de ellas tenían cuatro habitaciones), utilizaban hornos redondos para cocer harina molida y almacenaban grano en grandes tinajas recubiertas de betún. Este pueblo agrícola tejía prendas con la ayuda de husos con poleas; fabricaba cuchillos de obsidiana y sílex, piedra similar al pedernal, y utilizaba formones, objetos fabricados de piedra, azuelas y azadones. Su cerámica era notable; en su mayoría realizada con arcilla hábilmente cocida y pintada con atractivos motivos. La obsidiana y otras piedras duras fueron convertidas en vasos, cuentas, amuletos y sellos. Modelaron en arcilla figuras femeninas para fines religiosos. Los muertos, que solían ser enterrados en posición flexionada con las rodillas dobladas hacia el pecho, eran sepultados entre las casas en lugar de en cementerios.

La cultura y las costumbres asirias.
En el III milenio aC, Asiria, como la mayor parte de Oriente Próximo, estuvo bajo la influencia de la civilización sumeria en el sur. Un templo de este periodo, excavado en la ciudad de Assur, contiene estatuas de estilo y apariencia similares a las encontradas en los templos de Sumer. Después, durante el II milenio, asimiló la cultura acadio-babilónica. Finalmente, en los cuatro primeros siglos del I milenio, la época dorada de Asiria, su cultura asiria se asemejó a la babilónica en muchos de sus aspectos principales.
Exceptuando los anales reales, la literatura asiria era casi idéntica a la babilónica, y los reyes asirios más cultos, especialmente Assurbanipal, alardeaban de almacenar en sus bibliotecas sendas copias de documentos literarios babilónicos.
También eran muy semejantes la vida social o familiar, las costumbres matrimoniales y las leyes de propiedad.
Las tres colecciones asirias de documentos de la corte y legales que se han encontrado son muy similares a la legislación sumeria y babilónica; sin embargo, los castigos establecidos para los infractores de la legislación asiria eran habitualmente más brutales y bárbaros.
Las prácticas y creencias religiosas asirias eran prácticamente idénticas a las de Babilonia, incluso, el dios nacional asirio, Assur, fue sustituido con el tiempo por el dios babilonio Marduk.
La principal contribución cultural de los asirios se desarrolló en el campo del arte y de la arquitectura.

El ejército asirio.
A través de su historia, el poder de Asiria dependió prácticamente por completo de su potencia militar. La fuerza principal del ejército estaba compuesta por infantería ligera y pesada. Estaba equipada con picas, arcos y espadas cortas, aunque únicamente la infantería pesada iba protegida con armadura. La caballería estaba equipada de modo similar y montaba sin silla. Los carros pesados iban conducidos por tres hombres, y se utilizaban torres de asedio y arietes para atacar y romper murallas y fortificaciones.
El rey era comandante en jefe del ejército y normalmente dirigía sus campañas. Aunque en teoría era monarca absoluto, en realidad los nobles y cortesanos que le rodeaban, así como los gobernadores que nombraba para administrar las tierras conquistadas, adoptaban frecuentemente decisiones en su nombre. Las ambiciones e intrigas de éstos fueron una amenaza constante para la vida del gobernante asirio. Las revueltas y revoluciones de palacio eran habituales, especialmente hacia el final de los reinados, cuando la elección de un sucesor se convertía en un asunto crucial. Esta debilidad central en la organización y administración del imperio asirio fue en gran medida responsable de su desintegración y colapso.

La evolución del imperio asirio.
Hacia el 2300 aC, Asiria formó parte del imperio de Sumer y Acad. Tras el colapso de ese imperio hacia el 2000 aC, los amorristas, un pueblo semítico nómada del desierto de Arabia, se infiltraron y conquistaron gran parte de Mesopotamia, incluida Asiria. Hacia el 1850 aC mercaderes asirios colonizaron partes del área central de la península de Anatolia, donde desarrollaron un floreciente comercio de cobre, plata, oro, estaño y productos textiles.
Hacia el 1810 aC un rey asirio, Samsi-Adat I (que reinó hacia el 1813-1780), consiguió extender el territorio asirio desde los montes Zagros hasta el mar Mediterráneo. Samsi-Adat I puede haber sido el primer gobernante en establecer un imperio centralizado en el antiguo Oriente Próximo. Dividió su reino en distritos al frente de los cuales colocó a administradores y consejos especialmente nombrados, estableció un sistema de correos y realizó con regularidad un censo de la población.
Sin embargo, el primer imperio asirio no duró mucho tiempo. El hijo de Samsi-Adat, Isme-Dagan I (reinó hacia 1780-1760), fue derrotado hacia el 1760 por el rey babilonio Hammurabi, y Asiria comenzó a formar parte del imperio babilónico.
El dominio en Asiria del imperio babilónico también fue efímero. Los casitas, un pueblo no semítico, invadieron Babilonia en el siglo XVI aC y se hicieron con el poder político. Otro pueblo no semítico de las montañas, los hurritas, ocupó la mayor parte del norte de Mesopotamia, llegando incluso a Palestina en el oeste. Poco después de los hurritas, y hasta cierto punto entremezclado con éstos, llegó un pueblo indoeuropeo cuyo nombre se desconoce. Como resultado de estas migraciones, el siglo XVI aC se presenta sumido en la confusión en la historia mesopotámica, pero se cree que estas oleadas migratorias se fundieron lentamente con los protoasirios, formando la base étnica del pueblo que conocemos como asirio.
Hacia el 1500 Asiria se hizo dependiente de Mitanni, un reino de proporciones imperiales que extendió su influencia por todo el norte de Mesopotamia. Asiria continuó bajo su control hasta comienzos del siglo XIV, cuando el reino de Mitanni sufrió una grave derrota a manos del naciente imperio de los hititas en el norte.
Aprovechándose de la posterior confusión, el reino de Asiria, al norte de Mesopotamia, comenzó a destacar gracias a un poderoso ejército. El rey asirio Assur-Uballit I (reinó en 1364-1328) liberó Asiria del reino de Mitanni hacia el 1350 e incluso anexionó algunos de sus territorios. Estableció su capital en la ciudad de Assur.
Assur-Uballit I fue sucedido por una serie de gobernantes enérgicos, principalmente Adat-Nirari I (1306-1274), Salmanasar I (1274-1244, y Tukulti-Ninurta I (1244-1207), quien incluso conquistó por poco tiempo Babilonia hacia el 1225, Los reyes, apoyados en su tropas, ampliaron las fronteras de Asiria y mantuvieron a raya a sus fuertes vecinos: urarteos, hititas, babilonios y lullubis.
Pero hacia el 1220-1200 una nueva ola de migraciones cambió profundamente la composición de Asia occidental. Desde la península Balcánica llegaron los llamados "Pueblos del Mar", que acabaron con el imperio hitita en Anatolia e invadieron Siria, Palestina (su nombre proviene de uno esos pueblos, los philitein) y Egipto. Un pueblo indoeuropeo denominado mushki se asentó al este de Anatolia (probablemente fueron los primeros armenios) y se convirtió en una amenaza constante para Asiria en el noroeste. Al oeste de Asiria, un grupo semítico nómada, los arameos, también atacó. No obstante, Asiria resistió con bastante éxito estos ataques y durante estos continuos conflicros desarrolló una cultura militar, que con el tiempo se hizo proverbial por su crueldad y extendió el terror por todo Oriente Próximo. 
Tukulti-Apil-Esharra (Tiglat-Pilíser) I (reinó en 1115-1076), defendió las fronteras asirias contra arameos y mushkis, y realizó incursiones de saqueo por el norte hasta el lago Van en Urartu (noreste de Turquía), y por el suroeste hasta Palmira (Siria), Los asirios extendieron brevemente su dominio a las costas del Mediterráneo hacia el 1100 aC, En la mayoría de los casos, los pueblos que atacaba huían al conocer que se aproximaba el ejército asirio, y aquéllos que se quedaban eran masacrados o llevados a Asiria. El territorio era saqueado y arrasado, y abandonado porque durante al menos los siglos XI y X la expansión asiria fue imposible debido a su debilidad demográfica y la continua llegada de nuevas tribus arameas procedentes de la estepa siria, que, como los caldeos, invadieron Babilonia.
Asiria siguió combatiendo a estos invasores y finalmente tuvo el poder suficiente para atacar de nuevo. Ahora se pretendería incorporar las tierras conquistadas a sus dominios, pues los reyes asumieron que para aumentar la población guerrera necesitaban aumentar la base territorial. Las regiones conquistadas se anexionaron o dejaron a reyes vasallos que estaban obligados a pagar tributo y prestar tropas.
Hacia el 910 aC Adat-Nirari II renovó el poder asirio y se anexionó el estado arameo cuyo centro era Nisibis, al este del río Habur.
Su hijo, Tukulti-Ninurta II, anexionó varios estados arameos alrededor de la ciudad de Harran y el valle central del Éufrates, así como la región entre el gran río Zab y el pequeño río Zab. 
Su hijo, Assurnasirpal II, reinó desde el 884 al 859 y extendió el dominio asirio al norte y al este. Sus brutales campañas devastaron las tierras vecinas, aunque tuvo la prudencia de no atacar a los poderosos reinos de Urartu al norte, Babilonia al sur, y Aram (con capital en Damasco) al oeste. En una campaña llegó hasta el mar Mediterráneo y a su regreso construyó la ciudad de Kalach, a la que convirtió en su capital, en lugar de Assur. En las ruinas de Calach se han encontrado numerosos monumentos con inscripciones de este rey, uno de los gobernantes mejor documentados del antiguo Oriente Próximo.
Salmanasar III (859-824), hijo de Assurnasirpal, realizó 32 campañas durante los 35 años que duró su reinado. Hasta 25 se dirigieron contra las tierras al oeste del Éufrates, donde se anexionó el reino de Bit Adini, y contra el poderoso reino de Aram (o País de Ass) y otras cuatro campañas se dirigieron contra los aliados de Aram en Cilicia (sur de Anatolia). Aunque tuvo algunos éxitos e incluso recibió un tributo de varios aliados de Aram, incluido Israel, fracasó en conquistar Damasco. Dos de sus monumentos, actualmente en el Museo Británico, son particularmente notables: el Obelisco Negro, en el que se representa a Jehú, rey de Israel, besando el pie de Salmanasar, y las placas de bronce batido conocidas como las Puertas de Balawat. Pero en los tres años finales de su reinado estalló una guerra civil. entre dos hijos que pretendieron sucederle. Tras el triunfo de Samsiadad V (823-811), Asiria cayó en un largo intervalo de relativa debilidad, con los reyes Arad-nirari III (810-783), que inicialmente estuvo bajo la regencia de su madre, Sammuramat (tal vez la mítica reina Semíramis). Le sucedieron sucesivamente sus cuatro hijos. Los tres primeros mantuvieron unido el imperio pero fueron incapaces de vencer al reino de Urartu.
El poder asirio resurge con la subida al trono del cuarto hijo de  Arad-nirari III, el enérgico Tukulti-Apil-Esharra (su nombre de príncipe), conocido como Tiglat-Pilíser III (745-727), Reafirmando la autoridad real y redujo el poder de los nobles. Reformó el ejército, con fuerzas permanentes, en gran parte extranjeras, y proyectó sus campañas con el objetivo de anexionar el territorio enemigo. Siguiendo una antigua práctica, los pueblos que conquistó fueron deportados y situados dentro del dominio de Asiria para romper su conciencia y cohesión nacionales, lo que implicó una mezcla de etnias en todo el Imperio. Rechazó a las tribus arameas que amenazaban el valle del Tigris central, expulsó a los urarteos de Siria, anexionó los estados arameos de Arpad y Damasco, sojuzgó las ciudades de Palestina y se convirtió en el gobernante de Babilonia.
Salmanasar V reinó en 727-722 y conquistó Israel.
Le sucedió Sargón II (722-705 aC), que extendió la dominación asiria en todas direcciones, desde el sur de Anatolia al golfo Pérsico. Al inicio de su reinado deportó a la población de Israel. Durante su reinado, Sargón dirigió campañas contra Urartu y los medas, anexionó numerosos estados de Siria y el sur de Anatolia, y derrotó a los arameos en el valle del Tigris central y a los caldeos en el valle del Éufrates inferior.
Para asegurar un control eficaz de su gran imperio, que se extendía desde la frontera de Egipto hasta los montes Zagros y desde los montes Taurus al golfo Pérsico, Sargón lo dividió en unas 70 provincias, cada una dirigida por un gobernador. En su capital, Kalach, creó una administración central y delegó poder en su hijo Senaquerib. Al final de su reinado, Sargón II construyó una nueva ciudad, Dur Sharrukin, al norte de Nínive; erigió su palacio junto a la muralla de la ciudad y lo adornó con impresionantes bajorrelieves. También creó en Nínive una biblioteca. El comercio y la agricultura se fomentaron y el imperio fue más fuerte, extenso y unido en lengua, religión y cultura. 
El imperio parecía que duraría siglos, pero los sucesores de Sargón fueron arrastrado por un exceso de ambición. Querían someter todo el Próximo Oriente. Eso significaba conquistar Egipto en el oeste y a Elam en el este, además de subyugar a Babilonia en el sur. Pero estas campañas debilitaron las tropas que vigilaban las regiones fronterizas del norte y del noreste, donde crecía la amenaza de los medos y dos pueblos nómadas recién llegados, los cimerios y los escitas.
Senaquerib reinó en 705-681 y es conocido como el destructor de Babilonia. Trasladó de nuevo la capital de Dur Sharrukin a Nínive, donde construyó su propio palacio. Mantuvo primero las tierras conquistadas por su padre y amenazó la frontera egipcia. Utilizó la marina en el 694 para perseguir a los rebeldes caldeos y les derrotó. En el 689, cuando Babilonia cooperaba con los caldeos contra Asiria, Senaquerib lanzó una serie de fieros ataques contra ambos Estados, que culminaron en la captura y saqueo de Babilonia, a pesar de su tradicional categoría de ciudad sagrada. 
Los sucesores de Senaquerib, Asaradón y Assurbanipal, mantuvieron el control político sobre el imperio asirioDurante esta época de máxima extensión (ca. 650 aC) el Imperio asirio controló Oriente Próximo desde Egipto hasta el golfo Pérsico. Mantener el control en un dominio tan amplio durante mucho tiempo exigía un gasto militar creciente, al tiempo que aumentaban las revueltas internas y la amenaza de los vecinos caldeos, medos, escitas y cimerios.
El hijo de Senaquerib, Asaradón (681-669), más favorable hacia Babilonia, ayudó a reconstruirla. Su principal conquista fue el norte de Egipto, donde tomó la capital, Menfis. 
Su hijo, Assurbanipal (669-627 aC), fue el último gran rey asirio. Heredó un gran reino que abarcaba desde el norte de Egipto hasta Persia. En Egipto penetró más al sur hasta Tebas (hacia el 652) Conquistó el oeste de Anatolia y también saqueó Susa (actual Shush, Irán), capital de los elamitas. Aparte de su fama como conquistador, Assurbanipal destaca porque la literatura y el arte asirios llegaron a su apogeo durante su reinado. Fue uno de los gobernantes más cultos del antiguo Oriente Próximo, y sus escribas reunieron en su palacio de Nínive la primera gran biblioteca, que incluía textos eruditos y literarios, así como obras sobre magia. Sus residencias reales, especialmente en Nínive, estaban decoradas con magníficos relieves que representaban escenas de guerra, de la caza de animales salvajes y la vida diaria del palacio.
Pero aunque el imperio asirio alcanzó su mayor plenitud con Assurbanipal, durante su reinado también aparecieron los primeros signos de su declive. En el 652 su hermano Samas-Sum-Ukin dirigió una revuelta que obtuvo amplio apoyo entre sus vecinos babilonios, arameos, elamitas y árabes. Assurbanipal tardó cuatro años en someter Babilonia y al menos tres años más en castigar a los otros rebeldes. Este esfuerzo militar agotó los recursos de Asiria, y durante la mayor parte de los tres decenios siguientes, el poder imperial pudo realizar tan sólo acciones defensivas.
A la muerte de Assurbanipal, en el 627 siguió una revolución en la corte y un sinfín de rebeliones de los pueblos sometidos, desde Egipto a Babilonia. 
En el 626 un rebelde caldeo, Nabopolasar (626-605) se autoproclamó rey de Babilonia, se alió con los medos, y juntos atacaron al imperio asirio. Los medos tomaron la ciudad de Assur en el 614 y, con ayuda babilonia, capturaron Nínive en el 612. 
El ejército asirio, dirigido por el último rey asirio, Assur-Uballit II (612-609), se replegó a la ciudad de Harran, al noroeste del reino, donde recibió el apoyo egipcio pero fue finalmente derrotado, lo que supuso el final del Imperio Asirio. Su territorio fue terriblemente devastado y sus palacios incendiados.
Sin embargo, su etnia pervive todavía hoy en día, en una exigua comunidad asiria, en el norte de Irak.