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lunes, 23 de mayo de 2011

UD 46. Los Estados balcánicos en el siglo XX.

UD 46. LOS ESTADOS BALCÁNICOS EN EL SIGLO XX.
INTRODUCCIÓN.
Un resumen.

1. GRECIA.
1.1. INICIOS DEL XX.
1.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
1.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
DICTADURA AÑOS 30.
1.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
1.5. POSGUERRA.
UN PERIODO DE INESTABILIDAD (1950-1974).
1.6. LA DEMOCRACIA (1974).

2. BULGARIA.
2.1. INDEPENDENCIA.
GUERRAS BALCÁNICAS.
2.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
2.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
DICTADURA.
2.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
2.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 70.
2.6. TRANSICIÓN.

3. ALBANIA.
3.1. INDEPENDENCIA.
3.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
3.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
DICTADURA Y MONARQUÍA.
3.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
3.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 80.
3.6. TRANSICIÓN.

4. RUMANIA.
4.1. INDEPENDENCIA.
4.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
4.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
DICTADURA.
4.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
4.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 70.
4.6. TRANSICIÓN.

5. YUGOSLAVIA.
5.1. INICIOS DEL ESTADO YUGOSLAVO.
5.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
5.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
REGENCIA DEL PRINCIPE PABLO.
5.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
5.5. POSGUERRA.
LA NUEVA YUGOSLAVIA.
DESEQUILIBRIOS.
5.6. YUGOSLAVIA DESPUÉS DE TITO. NUEVA SITUACION POLÍTICA: LA DESINTEGRACIÓN Y LAS GUERRAS.
ESLOVENIA.
CROACIA.
BOSNIA.
SERBIA Y MONTENEGRO.
MACEDONIA.
KOSOVO.
Conclusiones ante los conflictos yugoslavos.

INTRODUCCIÓN.
Los países balcánicos tienen en común su posición geográfica en los Balcanes y la cuenca baja del Danubio, sus poblaciones en gran mayoría eslavas, su historia moderna de dominación otomana y su pertenencia (excepto Grecia) al bloque socialista después de 1945. Aunque su población es mayoritariamente de etnia y lenguas eslavas y de religión ortodoxa hay numerosas minorías étnicas (albaneses, que son ilirios indoeuropeos anteriores a los eslavos; húngaros, alemanes, turcos, gitanos...), religiosas (católicos, protestantes, musulmanes) y lingüísticas (p.e. el griego y el rumano no son lenguas eslavas; casi todas las lenguas tienen “islas lingüísticas” muy dispersas, debido a las continuas migraciones e invasiones) que superan las fronteras políticas y configuran la región como un gran mosaico étnico y cultural.
Los límites de los Balcanes excluyen por el sur a Turquía y por el norte a Europa Central (Eslovenia, Hungría) y Europa oriental (Ucrania, Moldavia).
Se considera que Turquía es predominantemente asiática y no pertenece a los Balcanes, porque, aunque geográficamente es balcánica la importante Tracia europea, la mayor parte de su territorio está en la península de Anatolia y comparte pocos rasgos con el resto de los países balcánicos. En todo caso, su evolución política y socio-económica, su religión y su cultura la alejan del conjunto. En el futuro, si se integrase en la UE, esto podría cambiar.
En cuanto a Hungría y Eslovenia se integran geográfica, cultural e históricamente en Europa Central, y si nos referimos brevemente a Eslovenia, es sólo por su pertenencia política reciente a Yugoslavia.
En suma, consideramos como países balcánicos, a efectos didácticos de esta UD a Albania, Grecia, Bulgaria, Rumania y ex-Yugoslavia (Serbia, Montenegro, Bosnia, Croacia, Macedonia, Eslovenia, Kosovo). Se estudian estos países por separado, para evitar los problemas de acumulación inconexa de datos, pero se hacen unas conclusiones generales al final. Se ha tratado con especial intensidad el punto de Yugoslavia, por su importancia en la actualidad.
Un resumen.
La historia de los Balcanes en los siglos XIX y XX ha sido una sucesión de conflictos militares de suma importancia para la historia mundial: baste decir que la lucha por el dominio balcánico fue el factor desencadenante de la Primera Guerra Mundial (cuyos hechos militares, así como los de la Segunda Guerra, no trataremos en este tema, pero sí los factores que llevaron a estos países a participar, así como sus grandes consecuencias).

Mapa físico de los Balcanes.


El Imperio Otomano desde 1481 hasta su máxima expansión en 1683.

Los Balcanes hacia 1480.

Los Balcanes hacia 1638.

Los Balcanes hacia 1830.

Tras siglos de dominio turco, en oposición a Austria (que dominaba en el norte Hungría, Transilvania, Eslovenia, Croacia y Dalmacia) las revoluciones nacionalistas de la primera mitad del siglo XIX llevaron a la independencia de Grecia (1829) y Serbia (1830, con soberanía parcial), con unos límites mucho menores que los actuales y la aparición de poderosas fuerzas nacionalistas y separatistas en el resto de los países eslavos de los Balcanes, que se expresaron constitucionalmente en forma de monarquías conservadoras (a menudo con reyes extranjeros sin una legitimación histórica, lo que provocó su debilidad). Su proceso de violenta separación del “enfermo turco”, la inestabilidad política y los conflictos de intereses marcarán desde entonces el devenir de los Balcanes, en medio de una disputa soterrada entre Austria (más tarde Austria-Hungría) y Rusia, con la vigilancia estrecha de las otras potencias europeas (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia).



Los Balcanes en 1885.

Una oleada independentista llega como resultado de la guerra ruso-turca de 1876-1878, con los Tratados de San Estefano y Berlín, por los en esta época (1878-1882) Rusia y Grecia ganan territorios, se independizan Rumania, Serbia y Montenegro, alcanza la autonomía Bulgaria, y Austria-Hungría ocupa Bosnia-Herzegovina. Hubo desde entonces y hasta finales del siglo XIX varias modificaciones pacíficas de las fronteras, debido a los problemas étnicos, y algunos conflictos (en 1897 Creta se independizó temporalmente de Turquía, antes de integrarse en Grecia en 1908; Turquía obtuvo algunos territorios de Grecia).
En 1908 Austria-Hungría se anexionó oficialmente los territorios ocupados de Bosnia-Herzegovina, lo que exacerbó los ánimos nacionalistas serbios, mientras que Bulgaria era declarada reino independiente.

Los Balcanes en 1910.


Mapa de los Balcanes en 1913.

Mapa de los cambios territoriales en ls guerras de 1912-1913.

Las dos guerras balcánicas de 1912-1913 cambiaron el mapa político balcánico. Los aliados eslavos (la Liga Balcánica: Bulgaria, Grecia, Serbia, Montenegro, Rumania) vencieron a Turquía y la redujeron a sólo Constantinopla, pero pronto surgieron disputas entre los vencedores, por el excesivo expansionismo de Bulgaria, por lo que los demás se coaligaron con Turquía contra Bulgaria y la vencieron, reduciendo la extensión de sus anteriores conquistas. Finalmente (1913), Turquía perdió sus últimos territorios eslavos y quedó reducida en Europa a la Tracia (Turquía europea). Albania consiguió su independencia y Grecia, Serbia y Bulgaria acrecieron sus territorios, sobre todo en Macedonia, que se repartieron. Rumania consiguió compensaciones territoriales en la Dobrudja búlgara.
Pero las disensiones prepararon las alianzas posteriores en la I Guerra Mundial: Turquía y Bulgaria se aliaron con Alemania y Austria-Hungría contra Serbia, Rumania, Rusia y los aliados occidentales.
La guerra volvió a cambiar el mapa político. Significó la derrota y reducción de Bulgaria, el desmembramiento de Austria-Hungría (que perdió sus territorios eslavos), el crecimiento territorial de Rumania (Transilvania, Besarabia) y de Grecia (la Tracia búlgara, cortando su acceso al Mediterráneo), la integración de Serbia -como país dominante- en el nuevo reino de Yugoslavia (Serbia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia), la entrada periférica de Italia en los Balcanes (posesiones en Dalmacia).
Las nuevas fronteras no resolvían todos los problemas étnicos y creaban otros (en especial, la difícil convivencia en Yugoslavia de etnias muy distintas en tradición histórica, religión y cultura). Pero durante dos decenios el único conflicto internacional fue el de Grecia y Turquía (1921-1923). Turquía venció (recuperó Esmirna en Asia Menor) y los dos países expulsaron mutuamente de sus territorios a las poblaciones minoritarias. Los países balcánicos sufrieron en los años 20 y 30 grandes dificultades políticas, sociales y económicas y hacia 1933, las dictaduras militares o neofascistas dominaban en todos los países.
El predominio alemán en este decenio fue creciendo, mientras que las potencias occidentales y la URSS se desinteresaban de los asuntos balcánicos (excepto Grecia, en la órbita británica, y Turquía, en medio de influencias contradictorias). Alemania se alió con Rumania y Bulgaria, mientras que Italia estableció un protectorado sobre Albania, a la que se anexionó en 1939. Así, los Balcanes se convirtieron en fuentes de suministro de materias primas y mercados de los productos industriales alemanes, para preparar la próxima guerra.
En la Segunda Guerra Mundial, Alemania contó con la alianza de Italia, Rumania y Bulgaria, para ocupar Yugoslavia y Grecia, mientras que Turquía mantuvo su neutralidad. La victoria aliada supuso unos cambios trascendentales: la URSS impuso en los años siguientes sobre los países ocupados el régimen comunista, aboliendo las monarquías, con la ayuda de los resistentes en Yugoslavia (Tito) y Albania (Hodxa) o de los nuevos partidos comunistas. Sólo se libró Grecia, tras una guerra civil. Hubo varios cambios territoriales, unidos a masivos traslados de población, entre Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Italia y la URSS.


Mapa de los Balcanes en 1945.

En la posguerra la situación política estuvo caracterizada por la constitución de las comunistas “democracias populares” de Rumania, Bulgaria, Yugoslavia, Albania, las dos primeras integradas en el sistema soviético de defensa (Pacto de Varsovia) y las otras dos con una política propia (aunque divergente, Yugoslavia hacia la heterodoxia, Albania hacia la ortodoxia más cerrada). En cambio, Grecia y Turquía, como democracias (ciertamente débiles) se integraban en el bloque occidental (ayuda del Plan Marshall, entrada en la OTAN). Grecia, en especial, tras sufrir la dictadura otra vez en 1967-1974, consiguió entrar en la CEE (1981) y alcanzar un desarrollo democrático y capitalista muy superior a la media balcánica. Internacionalmente, tras unos años de tensiones entre Yugoslavia y Bulgaria la tranquilidad aumentó y no hubo nuevos problemas hasta 1989.
Desde 1985 la URSS había relajado su dominio sobre la Europa del Este, mientras dejaba de apoyar económica y militarmente a sus aliados. En 1989 la crítica situación de estos, con una crónica falta de apoyo popular y una mala situación económica, derivó en una serie de cambios históricos, con poca violencia en Bulgaria y Albania, moderada en Rumania, y, por contra, una brutalidad extrema en Yugoslavia, degenerando incluso en genocidio.
Pocos años después la situación general en estos países (la gran excepción es Yugoslavia) es la de una democracia bastante incipiente, problemas económicos y sociales, una derecha desprestigiada por su fracaso en la gestión, la casi general vuelta al poder de los herederos demócratas de los partidos comunistas, una occidentalización muy fuerte tanto en lo económico como en la política exterior (todos han entrado o quieren entrar en la UE y en la OTAN) y la retirada de las fuerzas soviéticas.



 

            Mapa de los Balcanes en 2012.

1. GRECIA.
1.1. INICIOS DEL XX.
El reino de Grecia había logrado su independencia en 1829, pero durante todo el siglo se mantuvo la Gran Idea: la restauración del Imperio Bizantino con capital en Constantinopla y bajo el dominio griego, un ideal expansionista que perduraría hasta 1923.
En la segunda mitad del siglo XIX reinó Jorge I (1863-1913) y Grecia amplió sus territorios en 1863 (islas Jónicas) y 1881 (sur de Tesalia y del Epiro). La derrota de 1897 en la breve guerra con Turquía no tuvo consecuencias importantes por la intervención de las potencias y Creta consiguió la autonomía, presidida por el príncipe Jorge de Grecia. En 1908 los nacionalistas griegos se levantaron en Epiro y Macedonia, mientras los cretenses pedían la unión con Grecia. La amenaza turca obligó a abandonar los proyectos de anexión y estalló un golpe militar, tras el cual llegó al poder al nacionalista Venizelos, que acabó con la dictadura y preparó la Constitución de 1911 e hizo grandes reformas. En las guerras balcánicas Grecia obtuvo (1913) Epiro, gran parte de Macedonia, el O de Tracia, varias islas, más la definitiva anexión de Creta. Entonces Jorge I fue asesinado y le sucedió Constantino I (1913-1917, 1920-1922), pro-alemán (era cuñado de Guillermo II), mientras que Venizelos era aliadófilo.
1.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
La Primera Guerra, pese a que no entró directamente hasta 1917, tuvo graves repercusiones: crisis económica, presencia de fuerzas militares aliadas que obligaron a abdicar a Constantino en Alejandro I (1917-1920). Venizelos, que había formado un gobierno republicano en Salónica, protegido por los aliados, recuperó el poder y declaró la guerra a las Potencias Centrales (junio 1917). Con su triunfo, por el tratado de Neully, Grecia tomó a Bulgaria la Tracia Occidental y, por el tratado de Sèvres, tomó a Turquía la Tracia Oriental (excepto Constantinopla) y un amplio territorio en Esmirna, poblado por griegos, que se quería como base para el dominio de la costa asiática del Mar Egeo. Pero Ataturk no aceptó el Tratado de Sèvres e inició la reconquista.
1.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
El rey Alejandro murió en accidente y Constantino volvió al trono (1920-1922). La guerra con Turquía acabó con una completa derrota (1922) y la pérdida en la Paz de Lausana (1923) de Tracia Oriental y Esmirna, con grandes trasvases de población a ambos lados -un millón de refugiados griegos-, que agravaron la difícil situación económica y social. Entonces Constantino tuvo que volver a abdicar y subió al trono su hijo Jorge II (1922-1923 y 1935-1964), pero en 1923 Venizelos volvió al poder y forzó al rey a abandonar el país, y se instauró la República en un plebiscito (1924). Le siguió la dictadura militar del general Pangalos (1925-1926), superada por Venizelos otra vez (1928-1932), aunque este gobernó de modo autoritario. En nuevo régimen republicano no consiguió resolver los grandes problemas del país (industrialización, reforma agraria y fiscal) y sólo consiguió mejorar las relaciones con los países vecinos, con el apoyo de Gran Bretaña.
DICTADURA AÑOS 30.
La crisis económica de 1929 desestabilizó el régimen democrático. Los conservadores del general Tsaldaris ganaron las elecciones de 1933 e impusieron una dictadura, contra la que el general Condylis dio un golpe de Estado (1935) y restauró la monarquía tras un plebiscito (1935), otra vez en la persona de Jorge II (1935-64). El avance electoral de la izquierda llevó al general Metaxas, de acuerdo con el rey, a suspender la Constitución (1936) e imponer una dictadura fascista (la “tercera revolución”), pero la identidad ideológica con Italia y Alemania no detuvo las ambiciones italianas, lo que llevó a Grecia al campo aliado.
1.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
El primer ataque italiano (X-1940) fue repelido, pero el país fue ocupado (IV-1941) por los alemanes, que impusieron una dictadura (general Tsolakoglou) y dejaron parte del país en manos italianas y búlgaras, bajo un régimen de terror. El rey se exilió. La resistencia armada del ELAS (Ejército Griego de Liberación Nacional) fue muy importante, siempre dominada por los comunistas, que hicieron grandes reformas colectivistas en las zonas liberadas, mientras que era más débil el otro movimiento de resistencia, el monárquico EDES, apoyado por los británicos.
1.5. POSGUERRA.
La situación en el verano de 1944, cuando se retiraron los alemanes, era caótica. Los guerrilleros comunistas de ELAS, dirigidos por el general Markos, dominaban la mayor parte del país y con el apoyo de Yugoslavia, Albania y URSS pretendían establecer una República Popular, pero Grecia le había tocado en el reparto a los aliados occidentales. Gran Bretaña y EE UU ayudaron a los monárquicos del gobierno de Papandreu y en diciembre, tras una batalla de un mes, las tropas británicas y monárquicas ocuparon Atenas. Las elecciones de 1946 dieron el triunfo a los monárquicos y la guerra civil duró hasta 1949, con el triunfo monárquico. Entre 1940 y 1949 habían muerto 500.000 hombres y el país estaba asolado.
UN PERIODO DE INESTABILIDAD (1950-1974).
Las elecciones de 1950 crearon una profunda división del Parlamento entre conservadores (Tsaldaris), liberales (Venizelos hijo) y progresistas. La solución fue un gobierno de unión nacional, dirigido por el mariscal Papagos hasta 1955, que entró en la OTAN (1952) y, más tarde, por el conservador Karamanlis, que venció en las elecciones de 1956 y mantuvo el poder hasta 1963, en medio de fuertes crisis políticas y un naciente antimonarquismo. En 1963 y 1964 ganó las elecciones el centrista Georgios Papandreu, que mantuvo una política independiente y reformista, que le granjeó la hostilidad del Ejército y del rey Constantino (1963-67), que querían una política más activa para la Henosis (anexión de Chipre).
Constantino cometió un grave error al apoyar a los militares y cesar a Papandreu (julio de 1965), pese a que este tenía el apoyo del Parlamento. El breve gobierno conservador de Stefanopoulos tenía que acabar en las elecciones previstas en mayo de 1967, que auguraban una gran victoria de Papandreu, ahora antimonárquico. Para evitarlo se rebelaron los “coroneles” dirigidos por Papadopoulos, que acabaron con el régimen democrático (21-IV-1967). Constantino aprobó el golpe, pero como no conseguía controlar la situación dio un contragolpe que fracasó (XII-1967), por lo que fue obligado a exiliarse. Quedó como regente el general Zoitakis. Se suspendió la Constitución y se reprimieron las fuerzas políticas y sindicales, estableciéndose campos de concentración en las islas. La monarquía fue finalmente abolida (VII-1973), mientras la crisis política y económica aumentaba, con enfrentamientos con los estudiantes. Por todo ello, un nuevo golpe militar (XI-1973) derrocó a Papadopoulos, sustituido por otros militares autoritarios, Androusopoulos y Gizikis, que planearon la anexión de Chipre como un medio para legitimarse ante la opinión pública. Pero la intervención militar fracasó (15-VII-1974) por la inmediata réplica militar turca y la crisis derivó en una semana (23-VII) en el restablecimiento del régimen democrático, con Karamanlis al frente de un gobierno de unidad nacional.
Las elecciones de noviembre de 1974 dieron el triunfo al partido Nueva Democracia de los conservadores de Karamanlis. Un referéndum (8-XII-1974) votó por la República. Un nuevo golpe de Estado monárquico (II-1975) fracasó y hundió más el prestigio de Constantino.
1.6. LA DEMOCRACIA (1974).
El gobierno de Karamanlis asentó la democracia y consiguió que Grecia entrase en la CEE (1981). Karamanlis fue elegido presidente de la República (1980-1985). Los gobiernos socialistas de Andreas Papandreu (1981-1989 y 1993-1996, sucedido por otro socialista a su muerte) y del conservador Mitsotakis (1989-1993) han reformado profundamente el país, contando con generosas subvenciones comunitarias, pero sigue siendo el pariente pobre de la UE. Los enfrentamientos con Albania, Macedonia y Turquía por las minorías griegas y albanesas, la cuestión macedónica, la soberanía sobre el Mar Egeo y la división de Chipre, crearon una situación diplomática y militar potencialmente peligrosa. El gobierno del socialista Costas Simitis superó la mayor parte de estos problemas y fomentó la economía, lo que ha permitido su acercamiento a la media de bienestar de la UE.
Las críticas contra el sistema político se centran en que el partido socialista se habría convertido en un “partido de régimen”: lleva gobernando desde 1981 a 2000, salvo la interrupción de 1990-1993 del famoso Apacto a la griega@ entre conservadores y comunistas. Las elecciones de 2000 enfrentaron a Simitis con el conservador Constantino Karamanlis (sobrino del anterior líder conservador). Después de un periodo conservador, nuevamente en 2010 gobernó la izquierda, dirigida por Georgios Papandreu (hijo del histórico líder socialista).

2. BULGARIA.
2.1. INDEPENDENCIA.
En el siglo XIX se consolidó un movimiento nacionalista contra el dominio turco. El primer levantamiento, en 1876, sufrió una terrible represión, pero la intervención rusa permitió que se recuperase la independencia en el Congreso de Berlín (1878), todavía bajo la soberanía nominal otomana y dividido el país en dos partes, al norte un principado autónomo (Bulgaria danubiana) pero tributario de Turquía, y al sur una provincia otomana (Rumelia Oriental), que se reunificaron en 1885.
La Constitución monárquica, después de cinco siglos de dominio otomano, fue aprobada en Tirnovo (1879). Fue coronado príncipe el alemán Alejandro de Battemberg (1879-86), sobrino del zar ruso. Había dos bandos: los liberales, partidarios de las reformas, una política democrática, la expansión territorial y una política antirrusa; los conservadores, partidarios de mantener el orden social anterior, de la estabilidad territorial y de los rusos. Alejandro I se apoyó primero en los liberales y consiguió la anexión pacífica de Rumelia (1885) y vencer a los serbios (Slivnica, 1886), pero su política antirrusa provocó una conspiración conservadora y tras varios conflictos internos fue depuesto en 1886.
Fue elegido en su sustitución otro príncipe alemán, Fernando de Sajonia-Coburgo (1887-1918), apoyado por los conservadores. En 1908 Fernando I declaró la independencia total respeto a Turquía, con el título de zar, aprovechando la revolución de los “Jóvenes Turcos”.
GUERRAS BALCÁNICAS.
En 1908 Austria-Hungría anexionó Bosnia-Herzegovina, al tiempo que los Jóvenes Turcos ganaban la revolución en el Imperio Otomano. Este fue derrotado por Italia (1911-1912) y esto, junto a la presión del nacionalismo de Bulgaria, Grecia, Serbia y Montenegro, provocó que estos, unidos en la Liga Balcánica, declararan la guerra a los turcos. La victoria aliada en la Primera Guerra Balcánica (1912-1913) fue completa, ampliando sus territorios sobre Turquía que sólo conservó Constantinopla en Europa. Pero una disputa con Serbia por el reparto de Macedonia empujó a Bulgaria a atacar a los serbios. Una alianza de los otros países, incluidos Rumania y Turquía, venció a Bulgaria, que perdió algunos territorios en Tracia, Dobrudja y Macedonia, aunque mantuvo su salida al mar Egeo.
2.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
Bulgaria participó en la I Guerra Mundial desde octubre de 1915 junto a las Potencias Centrales y Turquía, para desquitarse de la anterior derrota contra Serbia, su gran enemigo y ocupar la Macedonia. La oposición a la guerra fue muy fuerte en el ejército y el partido agrario, cuyo líder Stambolinski fue encarcelado. Tras los éxitos iniciales la derrota final de las Potencias Centrales en 1918 supuso grandes cambios en los Balcanes. Bulgaria perdió por el Tratado de Neully (1919) la salida al Egeo (a Grecia) y parte de Macedonia (a Serbia) y tuvo que pagar indemnizaciones. La economía estaba arruinada y los muchos refugiados búlgaros repatriados complicaron la situación social. El zar Fernando tuvo que dimitir en su hijo Boris III (1918-1943; numerado III porque se continuó la línea de nombres de los zares búlgaros de la Edad Media).


Mapa de Bulgaria en 1919 con sus ganancias y pérdidas territoriales.

2.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
DICTADURA.
La reforma de Stambolinski.
El zar confió el gobierno a Stamboliski (1920), jefe del partido Agrario, que impuso una verdadera dictadura parlamentaria, para luchar contra el naciente movimiento socialista y comunista, que lanzó una huelga general, y contra el violento nacionalismo macedonio, que deseaba la revancha contra Yugoslavia y Grecia. Stamboliski realizó una profunda reforma agraria (los campesinos eran 3/4 de la población), con reparto de las tierras y un año de trabajo obligatorio para el Estado. En contra, los partidos burgueses formaron un bloque de oposición y con el apoyo del ejército dieron un golpe de Estado (VI-1923) y asesinaron a Stamboliski.
Tsankov (1923-1926) presidió una aparente democracia parlamentaria que encubría una dictadura militar. Se reprimió con dureza a los agrarios y comunistas, en medio de un clima de terrorismo y agitación social. Los excesos de Tsankov llevaron a Boris III a sustituirle por Liapchev (1926-1931), que estabilizó la situación con una política liberal.
Pero en los años 30 el nacionalismo autoritario aumentaba en Europa y repercutió en Bulgaria, en una situación complicada por la crisis económica de 1929. El grupo fascista Zveno (Liga Militar) promovió un golpe de estado (V-1934), aceptado por el rey, y Tsankov y Georgiev impusieron una nueva dictadura. Pero Boris III les depuso en 1935 y gobernó desde entonces autoritariamente, a través del gobierno de Koseivanov, en medio de una fuerte crisis económica y social. En 1937 se alió con Yugoslavia pero a partir de 1938 Alemania controló la economía búlgara y el país se rearmó.
2.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Bulgaria se alineó con Alemania de mala gana y el gobierno de Filov (1940-1944) apoyó el esfuerzo militar del Eje y las tropas alemanas establecieron bases en el país desde 1941. Se ocuparon territorios en Macedonia y Tracia y se declaró la guerra en 1942 a Gran Bretaña y EE UU pero se rehusó hacerlo con la URSS y se salvó del genocidio a la mayor parte de la numerosa comunidad judía. Es probable que, por su neutralismo, el rey Boris III fuese asesinado por los alemanes en 1943. El Consejo de Regencia del zar Simeón II (tenía seis años; depuesto en 1946, es aún el actual candidato al trono) fue dominado por los nazis y afrontó la angustiosa derrota final.
El ejército ruso ocupó el país en IX-1944. El Frente Patriótico tomó el poder en la insurrección del 9 de septiembre de 1944, presidido por el nacionalista Georgiev. Era una heterogénea alianza de comunistas, agrarios, socialdemócratas y nacionalistas (la antigua Liga Militar), que declaró la guerra a Alemania, reprimió a los colaboracionistas (2.700 ejecuciones, incluyendo a los tres regentes y 22 ministros), purgó la administración y el ejército (que fueron controlados por los comunistas, lo que supuso la salida del Frente de agrarios y socialdemócratas) y ganó las elecciones de 1945. La paz supuso la devolución de los territorios ocupados en la guerra, pero se ganó a Rumania la Dobrudja del sur (como se había acordado ya en el Tratado de Craiova, IX-1940).
2.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 70.
La República fue proclamada en un referéndum (IX-1946) y desde noviembre los gobiernos de coalición fueron dirigidos por el comunista Dimitrov (antiguo presidente del Komintern, muerto en 1949), que se alineó con la URSS, estableció una constitución según el modelo soviético (1947), realizó sangrientas purgas en el Partido comunista (el moderado Kostov fue fusilado en 1949) y en el Frente Patriótico, aplastó a la oposición (el dirigente agrario Petkov fue fusilado en 1947) e implantó una economía comunista (colectivización agraria, industrialización estatal) y el control de las instituciones civiles. Bulgaria fue el miembro más fiel a la URSS en el COMECON (1950) y el Pacto de Varsovia (1955).
La apertura desde 1954, después de la muerte de Stalin, fue muy modesta, pero el estalinista Cervenkov fue sustituido por el más moderado Yivkov (secretario del partido desde 1954 y presidente del gobierno desde 1962 hasta 1971, presidente del país hasta 89), que rehabilitó la memoria de Kostov y dirigió un largo periodo de relativa estabilidad y progreso económico, aunque con estricta fidelidad ideológica a la URSS.
2.6. TRANSICIÓN.
En los años 80 la economía estaba estancada y la falta de flexibilidad política del régimen llevó a una crisis soterrada que estalló en noviembre de 1989, gracias a la Perestroika empujada por Gorbachov: el presidente Yivkov fue sustituido por Mladenov (un comunista reformista), que trajo la democracia y dirigió la reconversión del Partido Comunista en el Partido Socialista (comunista renovado), que ganó las elecciones de 1990.
Fue un cambio pacífico pero la profunda crisis económica y social llevó al gobierno breve e inestable de la derecha con el primer ministro Dimitrov (1991-1993) y el presidente Zhelev (1992), cuyo fracaso llevó de nuevo a los socialistas al poder. El problema de las minorías, sobre todo la musulmana turca, ha mejorado notablemente y la economía agraria ha sufrido menos que otros países el cambio, pero es dramática la crisis industrial y crece la miseria social, por lo que miles de búlgaros emigran. Tras un periodo de gobierno dirigido por el monarca exiliado, Simeón, se han sucedido gobiernos conservadores y progresistas, que han conseguido la entrada en la OTAN y la UE (2007).

3. ALBANIA.
3.1. INDEPENDENCIA.
El movimiento nacionalista albanés creció en la segunda mitad del siglo XIX, aunque el predominio de la religión musulmana explica que no hubiera apenas luchas. Más aún, los albaneses sirvieron con eficacia como soldados y funcionarios al Imperio Turco. Desde 1878, empero, el separatismo creció, y después de una primera derrota en 1881, en 1908 se alió circunstancialmente con la revolución de los “jóvenes turcos” en Turquía, y después se opuso a su política de asimilación. Al principio de la Primera Guerra Balcánica (1912-13) el líder Ismail Kemal Vlorese proclamó la independencia, reconocida por las potencias en el Tratado de paz de Londres (17-XII-1912), con una monarquía.
Albania nació entonces. Aunque Albania reunía a la mayoría de la etnia albanesa, numerosos albaneses quedaron en Macedonia y Kosovo, bajo el dominio serbio. Era un inestable conglomerado de musulmanes (divididos entre las tribus gegs del norte y las más evolucionados tosks del sur), y minorías de católicos en el norte y ortodoxos en el sur. El país padecía un gran analfabetismo (se adoptó el alfabeto latino en 1908) y una economía rural muy atrasada, basada en un sistema tribal.
El primer rey fue el príncipe alemán Guillermo de Wied, un cristiano, elegido por consejo de las potencias.
3.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
Al comienzo de la guerra, la rebelión de los musulmanes obligó a huir al rey Guillermo. En la guerra los bandos en lucha (austriacos, serbios, italianos) ocuparon sucesivamente Albania, que quedó devastada. En 1918 un Gobierno Provisional puso orden, en medio de las ambiciones de Italia y Serbia.
3.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
En 1920 el gobierno fue derrocado por ser partidario de Italia. En 1920-1921 su independencia fue confirmada por la SDN, a pesar de la oposición de serbios, griegos e italianos, que pretendían repartirse el país.
DICTADURA Y MONARQUÍA.
En 1922 tomó el poder el militar musulmán Ahmed Zogú, apoyado por su tribu mati (con el apoyo de Yugoslavia y, más tarde, de Italia) como presidente de la República (1925). En 1928 tomó el título de rey como Zogú I. Pero desde entonces el país fue en realidad un protectorado italiano, impuesto por Mussolini. En 1939, antes de comenzar la guerra mundial, Italia invadió el país sin hallar resistencia y proclamó rey de Albania a Víctor Manuel III.
3.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Los resistentes formaron el Frente de Liberación Nacional, dirigido por el líder comunista Enver Hodxa. Expulsaron en 1944 a los ocupantes y Hodxa ganó las elecciones parlamentarias (XII-1945), con un solo partido, el Frente Democrático, controlado por el Partido Comunista (después llamado Partido del Trabajo). Se proclamó la República (I-1946) y Hodxa fue nombrado presidente.
3.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 80.
El Partido impuso un férreo estalinismo en toda la sociedad, predominantemente agraria, que fue colectivizada a la fuerza antes de 1959, dedicándose el periodo 1965-1970 a la “revolución ideológica”. La ortodoxia comunista era tan extrema que la religión fue prohibida, así como todo lo que sugiriese la propiedad capitalista.          
Hodxa rompió sucesivamente por motivos de ortodoxia ideológica (el marxismo-leninismo en su versión estalinista) con su primera aliada Yugoslavia en 1948 y con la URSS en 1960, pasando a aliarse con China, que ayudó al desarrollo albanés, hasta la ruptura de 1978, debida a las reformas chinas. Ya había abandonado en 1968 el Pacto de Varsovia y el país quedó completamente aislado, y enemistado con Yugoslavia por el nacionalismo albanés en Kosovo.
La profunda pobreza del país y el aislamiento debilitaron a Hodxa, que respondió con una represión ideológica extrema.
En 1981 Hodxa liquidó a su hombre de confianza, Sehu (primer ministro en 1945-1981), acusándole de conspiración. En 1982 se repelió una invasión armada de exiliados.
3.6. TRANSICIÓN.
Los cambios han sido muy importantes, aunque tardíos. La muerte del líder histórico, Hodxa, en 1985, dio paso a Ramiz Alia (jefe del Estado desde 1982), quien a partir de 1990 comenzó una tímidas reformas políticas, que pronto le superaron.
Las elecciones legislativas de marzo de 1992 las ganó la oposición anticomunista, del Partido Democrático, apoyado por Occidente, así como las presidenciales de abril de 1992, ganadas por Sali Berisha, un musulmán conservador, reformista (en el sentido de propugnar el capitalismo) y muy autoritario (en diciembre de 1994 fue rechazado en referéndum un proyecto de Constitución demasiado presidencialista), que encarceló a Alia y a muchos de sus oponentes.
Albania, desde la victoria de Berisha, se deslizó a una situación catastrófica: es el país más pobre de Europa (900 dólares per cápita en 2000), con tres millones de habitantes (la gran mayoría sin esperanza y soñando con emigrar, como los ya 400.000 emigrantes albaneses, con miles que huyen cada año), con una economía hundida en todos los sectores sólo el juego está en auge, un desempleo masivo, una inflación desbocada, un lek devaluado, la corrupción del poder político, la delincuencia y el narcotráfico controlados desde el Gobierno... hasta el colapso del sistema financiero a principios de 1997, con el hundimiento de las fraudulentas sociedades financieras piramidales, lo que provocó una airada protesta popular y una rebelión espontánea y descontrolada de las masas, casi sin organización un caso único en Europa en el siglo XX que se extendió por todo el país a principios de marzo, hasta romper todas las estructuras políticas. El Estado desapareció virtualmente. La OTAN envió tropas de interposición, lo que permitió la celebración de elecciones en 1997, con victoria de los socialistas de Fano, que se han alternado en el poder con el partido conservador.
A los graves problemas internos hay que añadir los enfrentamientos externos, por las minorías albanesas del exterior, sobre todo en Serbia (los albaneses de Kosovo), Macedonia y Grecia (hay otra minoría albanesa en el Norte griego).

4. RUMANIA.
4.1. INDEPENDENCIA.
Rumania se formó por la unión de los principados vasallos turcos de Valaquia y Moldavia. El territorio rumano era el más desarrollado de los Balcanes, con una administración bastante moderna y una amplia autonomía. En el siglo XIX se consolidó un movimiento nacionalista contra el dominio nominal turco, ya muy débil desde 1829, cuando los rusos vencieron a los turcos y establecieron una administración militar. En los decenios siguientes las potencias (Rusia, Austria, Turquía) mantuvieron el statu quo, en contra de los deseos unitarios de los rumanos y en la paz de París (1856) impusieron la división en dos Estados, pero los rumanos la sortearon porque eligieron como príncipe en los dos a Alejandro Cuza (1859).
Alejandro unió la doble estructura política en 1862. Sus reformas económicas (sobre todo la agraria) provocaron una revuelta terrateniente y burguesa que le expulsó.
El alemán Carlos de Hohenzollern fue elegido para el principado en 1866, hasta que fue proclamado rey en 1881 como Carol I (1881-1914). La independencia real fue proclamada en 1877, en plena guerra con Turquía al lado de Rusia, y aceptada en el Congreso de Berlín (1878). Los partidos liberal y conservador se sucedieron en el poder (con la oposición socialista), consiguiendo una occidentalización, una estabilidad política y un desarrollo económico (agrario e industrial) de los que carecieron sus vecinos. Pero el descontento de los campesinos sin tierras producía levantamientos, sobre todo el general de 1907, duramente reprimido. En 1913 Rumania, que intervino en la segunda guerra balcánica, recibió parte de la Dobrudja búlgara.
4.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
El rey Fernando I (1914-27) fue germanófilo, pero gobernaba el partido liberal, aliadófilo. La guerra, en la que entró tarde (VIII-1916), fue muy dura para Rumania, pronto ocupada por las Potencias Centrales.
La victoria final le otorgó en los Tratados de Saint-Germain (1919) y Trianon (1920) amplios territorios: Transilvania, Bucovina, Dobrudja y Besarabia en los que había población rumana (de etnia y lengua rumana y religión ortodoxa). Pero el resultado fue un mosaico étnico, religioso y lingüístico, en que había varias minorías étnicas y lingüísticas (húngaros, alemanes, búlgaros, rusos, ucranios, judíos, gitanos) y religiosas (católicos, protestantes y musulmanes). El país no resolvió con un pacto la convivencia de esta diversidad y durante decenios se impuso una política nacionalista y autoritaria de asimilación.
4.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
Pese a su expansión, el país estaba arruinado en 1919, con los partidos divididos, mientras que la clase obrera se radicalizó (huelga general de 1920) y el partido socialista se reconvirtió en el partido comunista. Hubo una gran inestabilidad gubernamental y los gobiernos se sucedieron sin remediar los graves problemas políticos, pero, en cambio, se hizo una reforma agraria (1921), parcial pero bastante eficaz, al tiempo que proseguía la industrialización. Por los escándalos de su padre Carol, Miguel I (1927-1930 y 1940-1947) fue rey con sólo seis años y el Consejo de Regencia no controló la situación política.
DICTADURA.
Su padre, Carol II (1930-1940) consiguió ser proclamado rey en 1930, en medio de una crítica situación económica y social debido a la Depresión comenzada en 1920, con graves disturbios y huelgas. Se sucedieron varios primeros ministros y muchos políticos fueron asesinados. La política exterior tendió a un acuerdo balcánico con Yugoslavia y Checoslovaquia. En 1938, ante la crítica situación Carol impuso un gobierno dictatorial y se alió con Alemania, de la que se dependió económicamente.
4.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Carol II intentó al principio mantener la neutralidad, pero Alemania impuso la desmembración del país (IX-1940): la Besarabia a la URSS, la mayor parte de Transilvania a Hungría, y el sur de Dobrudja a Bulgaria. Finalmente, el mariscal Antonescu, apoyado en la fascista Guardia de Hierro, obligó a dimitir a Carol II en Miguel I, nuevamente rey (ahora con 19 años). Rumania intervino en la guerra contra la URSS y se apoderó de Besarabia, pero las derrotas empujaron a Antonescu a buscar una paz separada, por al fracasar, el rey promovió un golpe de estado y le arrestaron (1944). Miguel constituyó un gobierno de coalición, que pidió el armisticio a los aliados. Los alemanes bombardearon Bucarest, lo que motivó la declaración de guerra contra Alemania (IX-1944).
La inmediata ocupación soviética dejó el poder en manos del Bloque Nacional Democrático, dirigido por los comunistas de Groza y con participación de casi todos los partidos.
El armisticio de Moscú, sancionado en el tratado de París (1947), asignó Besarabia y Bucovina a la URSS, la mayor parte de Transilvania a Rumania y el sur de Dobrudja a Bulgaria.
En 1945 se realizaron grandes reformas económicas y sociales y el Frente ganó en las elecciones de 1946 (80% de los votos) y poco después los comunistas suprimieron a sus aliados. El rey fue obligado a abandonar el país y se instauró la República Popular (1947).
4.5. DEL ESTALINISMO A LOS AÑOS 70.
Georgiu dominaba el partido comunista y Groza era el Presidente de la República, bajo un estricto estalinismo. No hubo liberalización en este periodo, sino que se reforzó el control del Partido, mientras se colectivizaba la agricultura y se imponía una industrialización basada en la industria pesada.
Desde la muerte de Georgiu (1965), Nicolae Ceausescu aumentó su poder y se convirtió en presidente del Consejo de Estado en 1967 y presidente de la República en 1974, con una línea política de relativa independencia de la URSS y de acercamiento a Occidente, pero con una férrea dictadura interior.
4.6. TRANSICIÓN.
La crisis política y económica de los años 80 derivó en la descomposición interna del país. La brutal dictadura de Ceausescu impedía un cambio democrático. La revolución popular derivó en una breve guerra civil (XII-1989), en la que hubo cientos (tal vez miles) de víctimas, entre el aparato policial de la represión, la Securitate, y las fuerzas populares, apoyadas por el Ejército, que vencieron: Ceausescu fue ajusticiado. Pero los grandes beneficiarios del cambio fueron los miembros marginados del partido comunista, organizados en el Frente de Salvación Nacional (FSN). El presidente Iliescu y el primer ministro Roman realizaron tímidas reformas, manteniendo un modelo “neoburocrático”, que no ha sacado al país de su grave situación económica. La oposición liberal sufrió varias derrotas electorales ante la izquierda (FSN), que gobernó aliada con partidos nacionalistas, sojuzgando a la minoría húngara. Pero el descontento llevó en 1996 a un cambio y desde entonces se han sucedido gobiernos conservadores y socialistas, que gobiernan coaliciones heterogénea de partidos de izquierda, centro y derecha, que han pedido la entrada en la UE (desde 2007) y la OTAN.

5. YUGOSLAVIA.
5.1. INICIOS DEL ESTADO YUGOSLAVO.
En 1900 había el territorio de la futura Yugoslavia estaba dividido entre varios Estados: Serbia y la pequeña Montenegro (que habían logrado su independencia en 1858) concitaban las esperanzas de los nacionalistas; en el sur Turquía dominaba Macedonia; en el norte Austria-Hungría dominaba Eslovenia, Croacia, Dalmacia y ocupaba Bosnia-Herzegovina (anexionada oficialmente en 1908). Los eslavos pretendían liberarse del dominio de estas dos potencias extranjeras y se había desarrollado el terrorismo como método de lucha.
Serbia, en la que un fuerte movimiento nacionalista había crecido durante el siglo XIX, alcanzó la independencia de un modo gradual, desde las revoluciones de 1804-1806 y 1815-1816, que asentaron su primera autonomía. El poder era disputado desde el principio entre dos grandes dinastías nobiliarias rivales: los Karageorgevic y los Obrenovic, que se sucedieron entre sí a lo largo del siglo XIX, hasta 1903, mientras se conseguía la independencia formal (1878) y crecía un movimiento político que exigía la creación de una Gran Serbia, en oposición a Austria-Hungría.
Alejandro I Obrenovic fue asesinado en 1903, por su política pacifista y se entronizó a Pedro I Karageorgevic (1903-21), un partidario del militarismo y la expansión. Las guerras balcánicas de 1912-13 llevaron a Serbia a ocupar la mayor parte del norte de Macedonia, mientras que el resto se dividía entre Grecia y Bulgaria. Una fuerte minoría albanesa quedó en Kosovo y Macedonia.
La pequeña Montenegro, por su parte, estaba gobernada por la dinastía Petrovic, que había luchado con éxito contra los turcos desde el siglo XVII. Su independencia fue reconocida en el Congreso de Berlín (1878), bajo el reinado de Nicolás I, que aumentó sus territorios con las guerras balcánicas de 1912-1913.
5.2. PRIMERA GUERRA MUNDIAL.
El asesinato por un nacionalista serbio del archiduque Francisco Fernando en Sarajevo (28-VI-1914) provocó el estallido de la Primera Guerra Mundial. Austria-Hungría, con el apoyo alemán, invadió Serbia. Tras una dura resistencia, el ejército serbio se retiró a la costa y el país fue ocupado (1915-1918) por las Potencias Centrales.
La victoria aliada supuso el auge de Serbia en la escena balcánica. En el pacto de Corfú (VII-1917) los aliados, los serbios y los eslavos del sur del antiguo imperio de Austria-Hungría (croatas, eslovenos, bosnios), acordaron constituir un solo Estado, bajo la monarquía serbia de los Karageorgevic, pero si los eslovenos y croatas querían un Estado confederal, en cambio los serbios se negaron, y aquellos aceptaron un estado unitario porque temían ser anexionados por Italia si se negaban.
En cuanto a Montenegro participó en la guerra al lado de los aliados y fue ocupada. Al final (1918), una Asamblea Nacional, dominada por la mayoría serbia, derrocó la monarquía y acordó la anexión al nuevo Reino de los serbios, croatas y eslovenos.
5.3. PERIODO DE ENTREGUERRAS.
En la Constitución (XI-1918) se impuso un modelo de Estado unitario, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, bajo el reinado de Pedro I (retornado en 1919). Tenían un idioma similar (serbo-croata), pero religiones distintas (ortodoxa los serbios y macedonios, católica los otros, musulmana muchos bosnios y otras minorías) y les separaban muchas diferencias sociales y culturales. Los serbios eran la mayoría (50%) y las elecciones, siempre por partidos étnicos, les dieron la hegemonía, sin contentar jamás las aspiraciones de los otros pueblos, que carecían de autonomía. En suma, el gran problema nacional era que Serbia había impuesto su hegemonía sobre toda Yugoslavia. Los croatas fueron reprimidos y sus dirigentes asesinados.
En enero de 1929 el rey Alejandro I (1921-1934) impuso la dictadura, aboliendo la Constitución, los partidos y los derechos individuales, y el país tomó el nombre de Yugoslavia. En 1931 fue promulgada por decreto otra Constitución incluso más centralista. Los nacionalistas croatas, eslovenos y macedonios se radicalizaron y apareció el terrorismo: el rey fue asesinado en Marsella (9-10-1934).
REGENCIA DEL PRINCIPE PABLO.
Su hermano Pedro II (1934-1945) era menor de edad y tomó la regencia su primo Pablo. El nuevo primer ministro, Stojadinovic (1935-1939), inició una política de conciliación con las minorías: los presos políticos croatas fueron liberados y se firmó un Concordato con el Vaticano, dando igualdad religiosa a católicos y ortodoxos. Pero la Iglesia ortodoxa se opuso a esta igualdad y el Concordato fue denunciado en 1937.
El siguiente primer ministro, Cvetkovic (1939), pactó con el croata Macek la plena autonomía para Croacia (1939), y que Macek sería vicepresidente del gobierno yugoslavo, pero los extremistas serbios y croatas se negaron a aceptar el acuerdo.
5.4. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.
Yugoslavia seguía bajo una dictadura monárquica, apoyada en un Ejército dividido en dos bandos: germanófilos y aliadófilos. El regente Pablo se puso del lado alemán a cambio de la Macedonia griega y Salónica y firmó un pacto tripartito con Alemania e Italia (25-III-1941), pero dos días después el general Simovic le depuso y proclamó la mayoría de edad de Pedro II (que acabó exiliado en Londres). Los alemanes respondieron apoderándose del país en pocas semanas (desde 6-IV-1941) y desmembraron el país entre sus vecinos: Italia se quedó con Dalmacia y el protectorado de Montenegro (declarada independiente), Bulgaria con Macedonia, Alemania con Eslovenia. Serbia y Croacia se separaron y se formaron gobiernos títeres en ambas. Croacia fue convertida en un Estado fascista, dirigido por Ante Pavelic; Serbia lo fue por el general fascista Nedic. La represión nazi fue muy cruel, pero incluso era pequeña comparada con el mutuo genocidio que se aplicaron los ustachis croatas y los chetniks serbios. Fue una horrible matanza precursora de la guerra de 1992.
En cambio, la resistencia de los comunistas dirigidos por el croata Tito (Josip Broz) y, en menor medida, de los chetniks monárquicos serbios de Mijailovic fue muy eficaz contra los alemanes. Tito consiguió integrar a casi todos los grupos nacionales, en los que predominó al contar con todo el apoyo occidental, liberando por sí solo el país cuando los alemanes se retiraron en el otoño de 1944. Los soviéticos ocuparon el país en octubre y reforzaron el dominio comunista de Tito.
5.5. POSGUERRA.
LA NUEVA YUGOSLAVIA.
En noviembre de 1945 los comunistas ganaron las elecciones, mediante el Frente Nacional (dominado por los comunistas), que abolió la monarquía y proclamó una República Federal de seis repúblicas: Serbia, Croacia, Eslovenia, Montenegro, Macedonia, Bosnia. Había dos provincias autónomas en Serbia: Voivodina (para los húngaros) y Kosovo (para los albaneses). El gobierno estaba muy centralizado.
La socialización de la economía y el esfuerzo colectivo consiguieron superar las tremendas destrucciones de la guerra. Pero se rompieron relaciones con la URSS (1948), cuando Tito se negó a entrar en la Federación Balcánica y someterse a Stalin.
Por ello se buscó una vía nacional hacia el socialismo, mientras los disidentes (estalinistas) eran reprimidos y la población apoyaba mayoritariamente a Tito. Incluso EE UU apoyó al régimen de Tito con préstamos. Desde 1950 hubo una relativa liberalización económica, mediante la práctica de la autogestión en las empresas y los campesinos se asociaron libremente en cooperativas, con grandes resultados hasta los años 60.
En la Constitución de 1953 las repúblicas federales profundizaron su autonomía. Incluso el Partido Comunista se organizó como la Liga Comunista, una federación de partidos. También hubo una relajación política (los presos políticos apenas existieron) y se promovió el movimiento de los países no alineados, siendo Tito uno de sus líderes más famosos.
DESEQUILIBRIOS.
Desde 1965 los desequilibrios en el desarrollo político, económico y social de las repúblicas comenzaron a notarse. Eslovenia y Croacia gozaban de un mayor desarrollo, Serbia estaba en una posición intermedia, Macedonia y Montenegro estaban en la cola. Había una fuerte emigración interna y exterior (a Alemania), con intercambios voluntarios de población que luego tendrían graves consecuencias porque no había una integración étnica real. Había dos tendencias políticas: la centralista serbia y la federalista croata y eslovena. Las manifestaciones y huelgas menudearon desde 1965, a las que Tito respondió con una firme represión pero también con mayores reformas autonómicas (Constitución de 1974) y de participación obrera en la autogestión. La Liga Comunista Yugoslava (LCY), se dividía por razones étnicas.
5.6. YUGOSLAVIA DESPUÉS DE TITO. NUEVA SITUACION POLÍTICA: LA DESINTEGRACIÓN Y LAS GUERRAS.
Tito murió en 1980, dejando un país en relativa paz, pero con graves diferencias internas y una crisis económica creciente. La dirección colegiada (turnos de un año entre las seis repúblicas y las dos regiones) no resolvió los problemas políticos y los gobiernos de Diuranovic (1977-1982) y Planic (1982-1986) no resolvieron los problemas económicos. La corrupción de los dirigentes comunistas de la LCY acabó con el prestigio del único partido que mantenía unido al país. A finales de los años 80 cada una de las Repúblicas intentó su propia solución:
Serbia, unida a Montenegro, quería crear la Gran Serbia, y su dirigente Milosevic, para mejorar su base de poder, alentó el nacionalismo fanático de las masas y suprimió en 1989 la autonomía de Kosovo y Voivodina, asegurándose así la mayoría en la dirección nacional, lo que concitó el temor de Croacia y Eslovenia, que a su vez querían la independencia para no cargar con sus “parientes pobres”. La ruptura era inevitable en este ambiente frenéticamente nacionalista.
Los conflictos yugoslavos desde 1991 han desembocado en una guerra civil primero e internacional después, entre los Estados federales de la antigua Yugoslavia, que ha desaparecido en el proceso, dividida en República de Yugoslavia (reducida a Serbia y Montenegro, conservando el dominio sobre Kosovo, de mayoría albanesa, y Voivodina, de fuerte minoría húngara), Croacia, Eslovenia y Macedonia, y Bosnia, dividida al principio en dos entidades: la república de Bosnia (musulmana-croata) y la república serbobosnia, enfrentadas en tres nacionalidades definidas por las religiones musulmana (bosnios), cristiana ortodoxa y cristiana católica (croata).
Los antecedentes yugoslavos invitaban al optimismo, con un Estado plurinacional que había conseguido respetar la descentralización espacial del poder en un Estado comunista, pero bastante liberal, con una economía autogestionaria, de un buen nivel de vida comparado con el de los otros países comunistas.
La división religiosa, lingüística, étnica del país era muy compleja, con fuertes minorías en casi todos los territorios, de manera que las nacionalidades estaban muy repartidas entre las diferentes repúblicas, con muchos matrimonios mixtos. Parecía que se estaba consiguiendo una adecuada integración nacional, un melting pool semejante al de EE UU, pero en 1991 la desintegración del país llevó a la ruptura traumática de este proceso. La presencia de minorías en diferentes territorios se convirtió de repente en un acicate para los conflictos, al lanzar algunos políticos comunistas-nacionalistas (sobre todo el serbio Milosevic y el croata Tudjman) una virulenta campaña xenófoba para afianzarse en el poder mediante la movilización de las masas. Los serbios pretendieron crear una Gran Serbia sobre los territorios vecinos de Croacia (eran mayoría en las regiones de Eslavonia y Krajina) y Bosnia (dominaban algunas comarcas). Los croatas, por su parte, pretendían “asimilar” a los serbios de Croacia y desmembrar la parte croata de Bosnia.
En los años 70 y 80 Yugoslavia había sufrido una dura crisis económica, con el fracaso del modelo autogestionario y fuertes desequilibrios económicos y sociales, entre un Norte rico (Eslovenia, Croacia) y un Sur pobre (Montenegro, Kosovo, Macedonia), mientras que el Centro tenía una situación media.
Las zonas rurales estaban muy deprimidas, concentrándose la riqueza y los servicios en las ciudades. No en vano en la guerra los peores extremistas han procedido del campo, mientras que los más moderados y tolerantes eran los ciudadanos.
Las Fuerzas Armadas, dominadas por los oficiales serbios, tenían empero cierta descentralización, lo que permitió la defensa territorial de las nuevas repúblicas y que se mantuviera el conflicto bélico sin una inmediata victoria serbia.
El relativo liberalismo del régimen yugoslavo, en 1990-1991 se convirtió en un relativo conservadurismo por comparación, después de la caída de los demás regímenes comunistas.
La muerte en 1980 del carismático presidente, el croata Tito, héroe de la resistencia contra los nazis, permitió el ascenso de nuevos políticos, demagógicos, comunistas nacionalistas y autoritarios, como Milosevic, que pretendían hacerse con el control del poder, sin un proyecto de unión de los pueblos de la antigua Yugoslavia. Sin un proyecto unitario de corte confederal, el conflicto era inevitable.
Eslovenia y Croacia se independizaron rápidamente, en junio de 1991.
ESLOVENIA.
La LC eslovena perdió las elecciones de abril de 1990, aunque el comunista reformista Kucan ganó la presidencia (la renovó en 1992). Un referéndum en diciembre de 1990 dio un 95% a favor de la independencia, proclamada en junio de 1991. Hubo una pequeña guerra entre serbios y eslovenos, pero apenas hubo bajas pues fue breve: la minoría serbia era muy pequeña y Eslovenia contaba con el apoyo de Alemania. La Constitución de 1991 es plenamente democrática y es, con diferencia, el país más occidentalizado y próspero de la antigua Yugoslavia, por lo que fue un buen candidato para entrar en la UE (2004) y la OTAN.
CROACIA.
Las elecciones de abril de 1990 dieron el triunfo al general nacionalista Tudjman, un ex-comunista convertido en feroz anticomunista. Su programa de unificación étnica provocó la reacción de la minoría serbia (un tercio de la población total), dominante en las zonas de Krajina y Eslavonia, para lo que contó con la ayuda de Serbia, también deseosa de construir una Gran Serbia.
La independencia croata fue proclamada en junio de 1991 y la guerra estalló poco después en los territorios de Eslavonia y Krajina, con un brutal “limpieza étnica” de los serbios sobre los croatas que vivían en estos territorios, que fueron asesinados o expulsados. Pero los croatas, dirigidos por el general ultranacionalista Tudjman, también alentaron el conflicto al negar cualquier posibilidad de autonomía a los serbios. La mutua desconfianza derivó en la espantosa guerra, con cientos de miles de refugiados, decenas de miles de muertos (muchos en un genocidio organizado a sangre fría), violaciones y saqueos sistemáticos, etc. Desde la II Guerra Mundial no había en Europa tanta crueldad.
Las derrotas iniciales de los croatas en 1991 cesaron en 1992, sosteniéndose una tregua hasta la ofensiva final de 1995: en mayo cayó Eslavonia Occidental y en agosto la Krajina en manos del rearmado ejército croata, contando con la pasividad de Serbia, que no podía enfrentarse a las presiones de la comunidad internacional. Faltaba Eslavonia Oriental, que fue recuperada pacíficamente en 1997. En todos estos casos se expulsó a la minoría serbia, como esta había hecho antes con los croatas.
Tudjman siguió hasta su muerte presidiendo el país, con un nacionalismo exacerbado por la gloria de la victoria y el odio crecido con la sangre vertida en la guerra. El país, actualmente, es un serio aspirante a entrar en la OTAN y ha entrado en la UE en 2014.
BOSNIA (BOSNIA-HERZEGOVINA).
En 1990 las elecciones dieron un reparto de los escaños entre los partidos étnicos y los comunistas. Fue elegido presidente el musulmán Izetbegovic. En febrero de 1992 un referéndum de autodeterminación proclamó la independencia, rechazada por los serbios (30% de la población), que se abstuvieron. El equilibrio entre las tres comunidades se rompió por las presiones serbias. En marzo los extremistas croatas y musulmanes atacaron a los serbios en Sarajevo, mientras los serbios lanzaron una sangrienta y victoriosa ofensiva seguida de un espantoso genocidio, una campaña de “limpieza étnica”, cuyos máximos responsables serbiobosnios, el presidente Karadzic y el general Mladic, contaron con el apoyo de Milosevic, siguiendo el patrón del peor estilo nazi: ejecuciones masivas de 200.000 bosnios, violaciones, expulsiones y deportaciones (hubo 1.500.000 refugiados), saqueos, incendios, bombardeos artilleros y disparos indiscriminados..
Mientras, Occidente guardaba una prudencia cómplice por temor a intervenir en el “avíspero de los Balcanes”, que ya había provocado la I Guerra Mundial. Las opiniones públicas (conmovidas por las aterradoras imágenes) de Europa Occidental, EE UU y los países árabes estaban a favor de las víctimas bosnias, pero la URSS y algunos países de religión ortodoxa apoyaban a Serbia y los serbiobosnios, amenazando con intervenir en su favor. Las fuerzas de pacificación de la ONU, poco eficaces, mantuvieron la ficción moral de que se intervenía en defensa de la paz, pero eran sólo testigos inútiles de la guerra. Incluso los croatas intentaron imponerse a sus circunstanciales aliados bosnios musulmanes, y hasta entre estos estallaron duras luchas civiles: durante un tiempo cuatro bandos se enfrentaban entre sí.
Los musulmanes fueron los grandes perdedores de la guerra en la primera fase, pero finalmente la comunidad internacional consiguió imponer duras medidas de aislamiento a Serbia, sobre todo económicas, y el debilitamiento de la URSS redujo su capacidad de influir en los Balcanes. En 1995, por fin, EE UU decidió intervenir, ante la inacción de los europeos, y los bombardeos aliados acabaron pronto con la resistencia serbobosnia. Una ofensiva bosnio-croata en noviembre de 1995 permitió la recuperación de un amplio territorio y alcanzar un alto el fuego. Serbia, desde entonces, ha demostrado querer la paz y parece haber abandonado parcialmente a los serbios de Bosnia.
El acuerdo de paz de Dayton (1996), impuesto por EE UU mediante amenazas militares a los serbios, establece una República de Bosnia, multiétnica, con autonomía para todos. Las elecciones de unificación de finales de 1996 no solucionaron los odios étnicos, pero la presencia de fuerzas internacionales permitió mantener el orden público y poco a poco se van suavizando las tensiones étnicas. El futuro de Bosnia, en todo caso, parece incierto: hay demasiado odio entre las tres comunidades y los límites se han trazado con sangre.


SERBIA Y MONTENEGRO.
Se denominó República de Yugoslavia y la integraron hasta su separación las repúblicas de Serbia y Montenegro, que aunque hoy es independiente, sigue dependiendo mucho de Serbia. El nacionalista Milosevic rigió autoritariamente en los años 90 el país, sumido en una catastrófica situación económica y social debido a la corrupción y al embargo internacional dictado en 1995. El apoyo a los serbios de Croacia y Bosnia resultó un gran error histórico: la Gran Serbia fracasó y este ideal quedó asociado al mayor genocidio que ha padecido Europa desde los tiempos de Hitler. Siguió la preocupación por la situación de la minoría húngara de Voivodina y la albanesa de Kosovo.
MACEDONIA.
La situación de la pequeña república es muy difícil por su pobreza económica, las fuertes minorías internas (sobre todo albaneses), las presiones de sus vecinos. En Macedonia la situación ha mejorado notablemente, con el reconocimiento griego y serbio en 1996, más la ayuda de EE UU, que ha estacionado tropas para garantizar la paz.
KOSOVO.
Kosovo, con una población albanesa en un 90%, padecía la opresión serbia, con graves matanzas, lo que provocó la intervención internacional, dirigida una vez más por EE UU, que derivó en su independencia de facto en 2008, aunque no ha sido reconocida por todos los países europeos (p. e. Rusia y España se niegan a hacerlo sin un acuerdo internacional con Serbia).

Conclusiones ante los conflictos yugoslavos.
- Hay una reaparición de la Historia, con enfrentamientos entre etnias (culturas, lenguas, religiones), antes que entre ideologías o sistemas económicos. No ha habido una lucha entre comunismo y democracia liberal. Pero si ha habido un enfrentamiento entre el modelo de convivencia y tolerancia que preconizaba el gobierno bosnio y el modelo exclusivista y xenófobo de los serbios y croatas.
- La internacionalización de la guerra en los Balcanes es un peligro constante. A grosso modo se han establecido dos bandos, aunque con fluctuaciones temporales: 1) Serbia, Grecia, Rumania y el apoyo exterior de la URSS a los serbios. 2) Bosnia, Croacia, Bulgaria, Albania, Macedonia, Turquía, que cuentan con el apoyo de EE UU y de la mayor parte de la UE a los bosnios, croatas y albaneses.
- Hay que distinguir entre pueblos y gobiernos. Aquellos no han sido los autores de la guerra sino estos, aunque no hay que exhibir de responsabilidad a quienes han cometido genocidio excusándose en la obediencia debida.
- Las causas de los conflictos son endógenas, se deben a viejas rencillas entre pueblos y nuevos problemas entre las élites políticas.
- Es inevitable que haya varios Estados en los restos de la antigua Yugoslavia. El más incierto es Bosnia, dividido entre tres comunidades muy enfrentadas entre sí. Taibo apuesta por una futura confederación sobre toda Yugoslavia, basada en la lengua, el pasado común, la economía, etc.
- Hay una tendencia común en Serbia y Croacia hacia el nacionalismo y el autoritarismo, junto al militarismo.
- Se está repitiendo la Historia de principios del siglo XX, con los mismos bloques internacionales.

BIBLIOGRAFÍA.
Bogdan, H. La historia de los países del Este. Vergara. Buenos Aires. 1990. 376 pp.
Brigs, Asa; Clavín, Patricia. Historia contemporánea de Europa 1789-1989. Crítica. Barcelona. 2000. 477 pp.
Gil Pecharromán, Julio. Los Balcanes Contemporáneos (1) y (2). Cuadernos de Historia 16. Madrid. 1987. nº 236 y 237.
Mammarella, Giuseppe. Historia de la Europa Contemporánea (1945-1990). Ariel. Barcelona. 1990. 414 pp.
Taibo, Carlos. Crisis y cambio en la Europa del Este. Alianza Editorial. Madrid. 1995. 276 pp.

PROGRAMACIÓN.
LOS ESTADOS BALCÁNICOS EN EL SIGLO XX.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
ESO, 2º ciclo.
Eje 2. Sociedades históricas y Cambio en el Tiempo.
Bloque 5. Cambio en el tiempo.
Apartado 5.3. Cambio social y revolución en la época contemporánea.
- Revolución industrial, desarrollo capitalista e imperialismo.
- Las grandes transformaciones y conflictos del siglo XX. Revoluciones, guerras mundiales y descolonización.
También participa del eje 3. El mundo actual.
Bloque 8. Participación y conflicto político y mundo actual.
Apartado 8.4. Transformaciones y tensiones en las relaciones internacionales: organismos internacionales; la crisis del sistema de bloques y la OTAN; el proceso de unidad europea; una crisis o conflicto internacional relevante; problemas y perspectivas para la paz.
Está relacionado también en Bachillerato, Historia Contemporánea, especialmente en Bloque 5. Problemas y perspectivas del mundo actual. Apartado. Los acontecimientos históricos desde la última década del siglo XX.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con el tema de la Educación para la Paz y de Educación Moral y Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Tres sesiones de una hora.
1ª Exposición del profesor.
2ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas y comentarios de textos y mapas.
3ª Comentarios de textos y mapas; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Conocer mediante la comparación y sintetizar los rasgos históricos contemporáneos que son generales de los países balcánicos.
Conocer y comprender las causas de la evolución contemporánea de cada uno de los países balcánicos: Albania, Grecia, Bulgaria, Rumania, Yugoslavia).
Valorar la importancia de la crisis de 1989 y su influencia en la situación actual de estos países, en especial en la ex-Yugoslavia.
Reconocer las variaciones de fronteras en los Balcanes desde 1878.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
Los rasgos históricos contemporáneos que son generales de los países balcánicos.
La evolución contemporánea de cada uno de los países balcánicos (Albania, Grecia, Bulgaria, Rumania, Yugoslavia y los resultantes de su división).
La crisis de 1989 y la situación actual de estos países.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema.
Explicación multicausal de los hechos históricos: en comentario de textos sobre la guerra en la ex-Yugoslavia.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
Desarrollar la capacidad de síntesis, comparación y relación de fenómenos y procesos históricos.
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Interés y valoración de otras culturas.
Valoración de la paz y el diálogo para superar los conflictos.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa del alumno, mediante la investigación, la síntesis y análisis de datos, el comentario de textos y el debate.
MOTIVACIÓN.
Pase de un breve documental sobre las recientes guerras en Yugoslavia.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de seis líneas de tiempo: una sobre el proceso balcánico en su conjunto y una de cada país.
Realización de dos mapas históricos de los Balcanes en el siglo XX, con la evolución de las fronteras en 1878-1918 y en 1918-actualidad.
Realización de un esquema de la UD.
Comentarios de textos sobre la independencia de los países balcánicos, las dictaduras de los años 20 y 30, la Guerra Fría, los conflictos étnicos en Yugoslavia...
Debate sobre las causas y consecuencias de los conflictos étnicos en Yugoslavia.
Dossier de prensa sobre la actualidad de los Balcanes.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo.
RECURSOS.
Presentación digital.
Libros de texto, manuales y mapas.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se comprenda la relación entre los procesos balcánico y europeo, en los nexos comunes entre los estados balcánicos y en el conocimiento de las causas históricas del conflicto actual de Yugoslavia.
Examen incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...

Examen de recuperación (junto a las otras UD).

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