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miércoles, 5 de febrero de 2014

Baltasar Garzón y la Justicia española.

Baltasar Garzón y la Justicia española.

El juez Baltasar Garzón. Foto tomada de "Diario de Navarra".

El juez Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 1955), ha sido uno de los personajes más controvertidos de los últimos decenios en la Justicia española. Considerado el arquetipo de los "jueces estrella" por su querencia por los asuntos más mediáticos, por su atrevimiento contra ETA, las tramas de corrupción o los delitos contra los derechos humanos en España y el mundo (el caso Pinochet es el más conocido), ha sido criticado a menudo por no acabar de pulir los trámites judiciales (lo que a veces invalidó sus causas) y su breve paso por la política en el PSOE.
El conflicto definitivo estalló cuando Garzón comenzó a investigar en 2009 el "caso Gúrtel" [tiene una entrada específica en este blog], también conocido como "caso Bárcenas", presuntamente una trama ilegal de financiación del PP en Valencia, Madrid y otras regiones. Este asunto tocaba directamente los intereses de los sectores más conservadores de la política, y fue aprovechado para librarse del juez.
Francisco Correa y Pablo Crespo, los principales encausados, reclamaron para el juez que les había encarcelado una condena de hasta 17 años de inhabilitación por prevaricación porque había pinchado (alegando que era necesario para prevenir la ocultación de bienes) sus conversaciones con los abogados defensores. El ahora "caso Garzón" pasó de inmediato a ser más urgente para la Justicia que el previo "caso Gúrtel". Desde el principio hubo indicios de que sería condenado: el testimonio del otro juez que prorrogó las mismas escuchas fue rechazado y varios miembros del tribunal le tenían notoria enemistad.
La visión de sus enemigos es que solo puede haber escuchas a los abogados defensores en casos de terrorismo. Entienden que no se deben aceptar las escuchas realizadas a los abogados aunque estén al servicio de mafias, bandas de asesinos y violadores (como los de Ciudad Juárez), o que conspiren para matar a un rival, estafar, defraudar a Hacienda, esconder el dinero de sus clientes en empresas tapadera o paraísos fiscales, o cualquier otro delito. Esta posición, claro está, defiende los intereses profesionales de grupos muy concretos de abogados y los intereses económicos de los delincuentes, un entramado que se ha hecho enormemente poderoso en la España actual, ante la frecuente impotencia de la Justicia.
Los defensores de Garzón, en cambio, apuntan lo absurdo de la posición anterior. Entienden que una escucha ordenada por un juez puede permitir, por ejemplo, impedir el asesinato de un inocente, descubrir el paradero de la víctima de un secuestro o evitar que se escondan los frutos de la rapiña. Razonan que existen los llamados "principios generales del derecho", entre ellos el deber de impedir el crimen y proteger a la víctima. El derecho de defensa está limitado, como todos los derechos, que se integran en un todo jurídico y social del que no se puede eliminar una parte sin lastimar el conjunto. Si un derecho concreto predomina, hasta acabar desconociendo y vulnerando los demás, entonces se socava el sistema jurídico basado idealmente en el equilibrio de poderes y derechos. 
Debemos respetar escrupulosamente el derecho a la defensa legítima, pero también impedir que se abuse de él para cometer delitos, y quienes deben controlar esta posibilidad, con las pertinentes garantías legales, son los jueces. 
Justo lo que hizo Garzón y por ello le han condenado.

Foto de la portada de "El País" (10-II-2012).

La primera sentencia del Tribunal Supremo, el 9 de febero de 2012, tomada por unanimidad de los siete magistrados, le condenó a 11 años de inhabilitación, le expulsa de la carrera judicial y le obliga a pagar a los abogados de los corruptos de la red Gürtel.
Muchos juristas españoles y extranjeros quedaron consternados ante la escasa calidad jurídica de la sentencia, cosida de errores, que se intentan cubrir con un estilo literario exagerado.
Además había en marcha contra Garzón otros dos juicios, uno motivado por abrir la causa de las víctimas del franquismo, y el otro por unos cobros por impartir unas conferencias y cursos en la Universidad de Nueva York, por lo que le acusaban de pedir dinero para dicha Universidad a varias grandes empresas españolas. No fueron a más, debido más que a la inanidad de ambas acusaciones a que ya no era necesario añadir más condenas.
Todo este asunto apunta al descrédito de la Justicia española, sumida en una crisis de falta de medios, de independencia respecto a los partidos políticos, de formación moderna en muchos casos, y otras lacras. Sin embargo, no toda la judicatura está contaminada, puesto que también surgen, sobre todo en los escalones inferiores, sentencias comprometidas con un sentido auténtico de la justicia, en defensa de los ciudadanos.

Mercedes Gallizo Llamas, la ex directora general de Instituciones Penitenciarias, en El derecho a la defensa, “El País” (10-II-2012) critica la condena a Garzón:
‹‹Nada mueve más al desconsuelo de quienes queremos creer en la justicia real, además de creer en la Justicia con mayúsculas, que ver cómo los poderosos manipulan los recursos que el Estado de derecho pone al servicio de todos, haciéndolos servir a sus intereses. No hay nada que produzca más desolación que ver cómo se condena a un juez, en nombre de los sagrados principios de la justicia, en un proceso tan condicionado por los intereses.
Intereses corporativos, en primer lugar. Es inaceptable que se defienda a gente que tiene comportamientos inaceptables solo porque forman parte de un colectivo respetable. La mayoría de los abogados, como la mayoría de los jueces y de los policías, incluyendo a sus máximos responsables, saben que bajo la respetable toga de algunos abogados, se esconden intereses no respetables. Hace mucho tiempo que todos los operadores policiales y jurídicos saben que serían imposibles la mayor parte de las operaciones de saqueo de dinero público, de fraudes a la hacienda pública, de fuga de capitales a paraísos fiscales, de ocultación de bienes a través de testaferros, de blanqueo de capitales, de corrupción de responsables públicos… si no formase parte de esas redes un entramado técnico-legal que les da cobertura, que obtiene suculentos beneficios de ellas, y que –en ocasiones- acaba situándose en la cúspide de las mismas. Y que se jacta de su influencia en todos los niveles de la justicia.
Cualquiera que se mueva en este mundo sabe de esto. Sabe que también existe corrupción en algunos aledaños de instituciones que deberían ser intocables. Muy minoritaria, pero muy efectiva. Algunos listados de personas implicadas en estas prácticas son conocidos por mucha gente en las más altas instancias. En las instancias que tienen la responsabilidad de investigarlo en serio. Que tienen la responsabilidad de atajarlo. Pero esta es una materia que se ha convertido en intocable. Nadie se atreve a dejar a algunos reyes desnudos. Muchos por un temor reverencial a entrar en determinados ámbitos. Otros porque dudan de ser respaldados en ese empeño. Hay demasiados intereses en juego y demasiado poderosos. También existe el miedo. El miedo físico, incluso.
Hay quien piensa que con el juicio y la sentencia sobre las escuchas de la Gurtel se está castigando a un juez singular, egocéntrico, ambicioso, poco cuidadoso con los procedimientos… Yo no lo creo. Se están santificando las reglas de un juego repugnante: el de la utilización de los principios del Estado de derecho para blindar hasta el infinito la cobertura legal de la delincuencia organizada de altos vuelos.
Cuando un imputado recibe en prisión la visita diaria de una corte de abogados de minutas millonarias, la mayor parte de los cuales no están personados en ninguna de sus causas, sin limitación de tiempo, sin control de sus actividades reales, hay quien quiere pensar que está asesorándose para su mejor defensa. Algunos no lo creen y deciden investigar. No hay mucha gente que se atreva a hacerlo. Casi nadie. A partir de hoy, mucho menos.
Un Estado implacable con los débiles y débil con los poderosos pervierte el sentido de la justicia, del derecho y de las leyes. Alguien debería pensar sobre esto.››

José Yoldi, en Una coincidencia según lo previsto, “El País” (10-II-2012), explicaba los puntos que más han conmocionado a la opinión pública e incidía en que el Tribunal Supremo manejó los tiempos para echar a Garzón por las escuchas de la Gürtel, menos polémicas que el caso de los crímenes del franquismo:
‹‹La sentencia que condenó por delito de prevaricación a 11 años de inhabilitación, y por tanto expulsó de la carrera judicial, a Baltasar Garzón estaba prevista en todas las quinielas que se manejaban en el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional o el Consejo General del Poder Judicial sobre el resultado del juicio.
Este caso, como recordarán, se inició en febrero de 2010, y fue el tercero que se abrió en el Supremo por el mismo delito contra el ya exmagistrado de la Audiencia Nacional por haber ordenado la intervención de las comunicaciones en prisión entre los principales acusados de la trama de corrupción Gürtel, que afecta al Partido Popular, y sus abogados.
Un año antes se había producido la querella del seudosindicato Manos Limpias porque el magistrado se había declarado competente para investigar los crímenes del franquismo, un plan sistemático de exterminio ordenado por los generales a las órdenes de Francisco Franco, como Mola y Queipo de Llano, y que a criterio del juez constituían delitos de desapariciones forzosas en un contexto de crímenes contra la humanidad. Y poco después se había retomado otra querella que ya había sido archivada previamente por unos supuestos patrocinios durante su estancia por estudios en la Universidad de Nueva York.
Y mientras el caso de los crímenes del franquismo, impulsado con pasión por Luciano Varela, fue necesario para suspender a Garzón en el ejercicio de sus funciones, y el de los dineros de Nueva York para extender la sospecha de que había metido la mano en la caja, el verdaderamente importante fue el de las escuchas de la red Gürtel.
Ya en octubre de 2010, en fuentes fiscales consideraban que el caso de las escuchas a los implicados en la trama Gürtel era el más factible para fundamentar una sentencia condenatoria. Garzón, tras unas pesquisas contra Pinochet y los generales de la dictadura argentina, está considerado en más de un continente como el gran perseguidor de crímenes contra la humanidad y defensor de los derechos humanos. Por ello, nada mejor que condenarle por vulnerar derechos fundamentales de los ciudadanos, aunque estos sean presuntos corruptos. Además, el juez instructor de este caso, Alberto Jorge Barreiro, desplazó sutilmente el proceso por intervenir las comunicaciones en prisión de los acusados de la Gürtel para prevenir el blanqueo de dinero en paraísos fiscales, a unas escuchas a sus inocentes abogados, lo que permitió imputar a Garzón la vulneración de los derechos fundamentales a la intimidad, al secreto de las comunicaciones, al secreto profesional de los abogados, y al derecho de los imputados a no declarar contra sí mismos y a no confesarse culpables. Así que mientras el caso de las escuchas iba a ritmo de AVE, los otros procesos, especialmente el del franquismo y los cursos de la Universidad de Nueva York, viajaban en mercancías. (…)
Y resulta que en ninguno de los tres casos que el Supremo ha instruido contra Garzón le acusa el fiscal, que considera que no cometió delito alguno.
En las escuchas, todo se basa en una interpretación legal del artículo 51.2 de la Ley General Penitenciaria que permite la intervención de las comunicaciones de los presos “por orden de la autoridad judicial y en supuestos de terrorismo”. El juez atendió la petición de la policía y las dos fiscales anticorrupción al adoptar la medida y luego fue prorrogada por el juez del TSJ de Madrid Antonio Pedreira. Ninguno de ellos ha sido molestado, ni siquiera han comparecido como testigos.
En otros procesos, como el caso de Marta del Castillo, se escuchó a los presuntos autores del asesinato para tratar de encontrar el cadáver de la joven; en el del abogado Pablo Vioque, se escuchó a su letrada para prevenir el asesinato del entonces fiscal jefe antidroga Javier Zaragoza, para lo que el preso había contratado a un sicario. Ninguno de los casos tenía que ver con el terrorismo, pero tampoco ninguno de los jueces fue molestado.
Ahora a Garzón le han echado de la carrera. Como los jueces del Tribunal Supremo no prevarican, seguro que se trata de una coincidencia.
Una coincidencia según lo previsto, pensarán ustedes.››

Por contra, los medios de comunicación más conservadores y afines al PP, como "El Mundo", "ABC" y "La Razón", acogieron con entusiasmo la inhabilitación de Garzón. Excuso dar cuenta del sinnúmero de sus artículos, que en general producen estupefacción por su grosería moral y pobreza argumental.
Significativamente, aunque sin llegar a las ardientes loas de los anteriores, también fue vista con satisfacción por algunos medios de comunicación y políticos nacionalistas, tanto en el País Vasco como en Cataluña, pues Garzón, desde su puesto en la Audiencia Nacional persiguió a la organización terrorista ETA, detuvo algunos independentistas catalanes acusados de terrorismo y no aceptó componendas con la corrupción en sus respectivas Comunidades Autónomas. Sirvan como ejemplo meridiano de esta visión en el diario catalán "Ara" un editorial del 10 de febrero de 2012, que se felicita por la inhabilitación, pues paga "la factura" por sus excesos y cita puntualmente que ordenó en 1992 una "ratzia contra el independentismo" catalán. Y dos días después los articulistas del mismo diario, Gemma Calvet, en Pedagogia de la justícia, y Salvador Cardús, en Democràcia és rigor, reconocen ambos al juez algunos méritos, por ejemplo su oposición contra las dictaduras latinoamericanas y los excesos del franquismo, pero afirman el rigor jurídico de la sentencia, con las siguientes sucintas frases: para Calvet "los argumentos de la sentencia son impecables" y para Cardús Garzón es un "llanero solitario" que instruye causas sin rigor. Ambos sostienen que Garzón vulneró el derecho de defensa, algo fundamental en "una cultura democrática bien formada" (escribe Cardús), así como que "la exigencia democrática de frenar la prevaricación no se puede discutir" (a su vez escribe Calvet), y concluyen que la sentencia es justa.
También estuvieron felices con la defenestración de Garzón algunos sectores de la izquierda, entre los que destacan los más afectados por sus investigaciones sobre la corrupción en el PSOE y la trama contraterrorista ilegal del GAL, algo que no se le ha perdonado después de tantos años.
En suma, demasiados enemigos a la vez para un juez sin duda imperfecto, pero en mi opinión  comprometido con los derechos humanos, honesto y valiente.

Fuentes.
Artículos.
Redacción. “Diario de Mallorca” Domingo (12-V-1991). Juan José Garfia, 25 AÑOS. Condenado por tres homicidios en Valladolid: un policía municipal, una guardia cilvil y un paisano, el 16 de septiembre de 1987. Escapó en febrero del furgón que le conducía a prisión. Se había dejado bigote, teñido el pelo de rubio y conseguido un carné falso y una pistola del nueve largo. Disparó a quemarropa en Salobreña a un brigada de la Guardia Civil. Se refugió en Granada, donde le detuvieron en una operación de gran despliegue el lunes 6 de mayo (60 policías, 14 geos). Sus padres y su hermano quedaban en paz por fin: la policía les había seguido a todas partes. Enormemente inteligente: 138 puntos de coeficiente, lo que le coloca en el 2% de mayor inteligencia del país. Rápido, avispado y calculador. Con una capacidad de decisión tremenda. Posteriormente se ha hecho famoso por su historia de superación en la cárcel: ha estudiado y ha establecido una relación de pareja. En 2014 se estudia su excarcelamiento
Redacción. “Diario de Mallorca” Domingo (9-VI-1991). Baltasar Garzón, martillo de los GAL, ETA y narcotráfico. Titular del juzgado N.5 de la Audiencia Nacional, uno de los cuatro que tienen casos de terrorismo. El 13 de julio de 1988 citó a las 9 al policía Amedo. Se le hicieron 200 preguntas para que constaran en el sumario, pese a que no contestó. Y luego le dijo: “Su cliente está preso y a disposición de este juzgado”. Valora sobre todo los derechos humanos (incluso de sus presos, les respeta en verdad). “Soy un tipo sobrado de fortaleza”. Sólo cree en sí mismo, como ángel exterminador de malvados. Más que jurista enamorado del Derecho, es un investigador que ama la justicia. Pero no es un justiciero y aborrece a los que quieren serlo y ven decenas de veces la película de Charles Bronson Yo soy la justicia.
Se le retrata con una enorme capacidad de trabajo, soberbio, refractario a toda crítica y no soporta que le lleven la contraria. De trato displicente, tiene una gran opinión de sí mismo y nunca se apasiona por los casos que instruye porque considera que la pasión es enemiga de la perfección. Interiormente es muy complicado. Pretende llevar adelante una utopía, es un idealista que quiere cambiar el mundo. No se desalienta ni tiene miedo. Es optimista. Tiene buenos amigos: Gordillo, Bueren, Gómez de Liaño, Siro García, etc. Es divertido y emotivo, sabe hacerte reír con sus chistes y preocuparse por tu familia. Es narcisista y eso le sirve para protegerse: cuanto más importante es más difícil es atacarle. Las presiones le refuerzan, porque le permiten someterse al desafío contra su voluntad de independencia. Pero es capaz de ser flexible, como cuando dejó de entrar en el entramado económico de los GAL, aceptando el secreto de los fondos reservados.
Tiene 35 años y le gustan el fútbol y el esquí. Nacido en Torres, Jaén. Casado, tres hijos. Le gusta el cante jondo y bailar sevillanas, la ópera y el barroco italiano y el rock. Lee novela contemporánea y ensayos de filosofía. Le gustan los toros y llego a pagar una para el personal de su  juzgado.
Es autor de un informe de 75 folios sobre el terrorismo que leyó en el Consejo de Europa, en la Convención de la Juventud (julio 1989): considera que ETA es ahora sólo una organización criminal sin soporte ideológico o político por lo que es incapaz de reconducir su praxis violenta a la actividad política. No puede haber pacto con ETA sino sólo entre partidos (nunca ETA). No al terrorismo de Estado: “no hay razón de Estado que pueda imponerse a la razón democrática de los ciudadanos”.
El teniente fiscal antidroga es Javier Zaragoza y los comisarios Pedro Rodríguez Nicolás (comisario general de la Policía Judicial) y Alberto García Parras (Jefe del Servicio Central de Estupefacientes). Traman las operaciones, como la Mago, con mucho sigilo, porque entre la policía y la Guardia Civil locales hay elementos controlados. ETA asesinó a su amiga, la fiscal Carmen Tagle (ver Terrorismo).
Lázaro, Julio M. La trama corrupta Gürtel sienta a Garzón en el banquillo del Supremo. “El País” (16-I-2012) 24.
Vicente, Lydia; Moreno, Alicia; Chinchón, Javier. España y el déficit de justicia. “El País” (17-I-2012) 29. Los tres expertos en Derecho Internacional defienden al juez Garzón ante su procesamiento por investigar los crímenes del franquismo.
Colomer, Marc. Garzón defensa el seu rol de jutge estrella. “Ara” (18-I-2012) 8-9. Incluye una cronología de los hechos que han llevado al juicio.
Lázaro, Julio M. Garzón: ‘Quise bloquear el dinero, no me interesa la estrategia de defensa’. “El País” (18-I-2012) 10-11.
Trías Sagnier, Jorge. Cacería judicial. “El País” (18-I-2012) 12. Comenta las argucias usadas para dañar la reputación de Garzón.
Redacción (editorial). Justicia al revés. “El País” (18-I-2012) 26. La trama Gürtel sienta en el banquillo al juez Garzón, que fue quien destapó sus manejos.
Lázaro, Julio M. Garzón reivindica su inocencia en el Supremo con el respaldo de la fiscalía. “El País” (20-I-2012) 10.
Yoldi, José. ¿Una prevaricación a medida? “El País” (20-I-2012) 10.
Pérez Royo, Javier. Delito imposible. “El País” (21-I-2012) 14. El autor, profesor de Derecho, explica que el delito de prevaricación en una resolución es imposible cuando es compartida por el fiscal y otros jueces, como es el caso de Garzón, aunque no le cite por su nombre.
Redacción. Juzgar al juez Garzón. “The Economist” (20-I-2012). Cit. ‘Revista de Prensa’. “El País” (22-I-2012) 26. La revista británica critica que se juzgue a Garzón.
Lázaro, Julio M. Garzón vuelve al banquillo, ahora por investigar los crímenes franquistas. “El País” (23-I-2012) 15.
Junquera, Natalia. ‘El mundo entero está mirando’.  “El País” (24-I-2012) 18. Observadores internacionales viajan a España a vigilar el juicio contra Garzón y la ONG Human Rights Watch subraya que es la primera vez que en la UE que se sienta a un magistrado en el banquillo por investigar violaciones de derechos humanos.
Lázaro, Julio M. El fiscal y Garzón exigen la nulidad de la ‘insólita’ instrucción de Varela. “El País” (25-I-2012) 10-11.
Redacción (editorial). Juicio provocador. “El País” (25-I-2012) 26. La temeraria actuación contra Garzón por las fosas del franquismo daña la imagen de España.
Redacción (editorial). Garzón, círculo cerrado. “El País” (28-I-2012) 24. Califica de disparatado este nuevo juicio contra Garzón por cohecho impropio debido a los cursos de Nueva York.
Junquera, Natalia. Entrevista. Pedro Nikken / Presidente de la Comisión Internacional de Juristas. ‘El juicio a Garzón tiene implicaciones sobre el prestigio de España’. “El País” (29-I-2012) 18.
Redacción. El juez denuncia que Marchena le acusa de cohecho sin pruebas. “El País” (29-I-2012) 18.
Lázaro, Julio M; Yoldi, José. El Supremo se fractura ante el juicio a Garzón, que arranca por un solo voto. “El País” (1-II-2012) 10.
Lázaro, Julio M. ‘Hice lo que debía por las víctimas, por encima de ideologías’. “El País” (1-II-2012) 11.
Junquera, Natalia. ¿Tenemos que esperar 75 años más? “El País” (1-II-2012) 10.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (1). Concepción González Trigo (83 años). El asesino llevaba el reloj de su víctima. “El País” (1-II-2012) 11.
Lázaro, Julio M. Relato del horror franquista en el Supremo. “El País” (2-II-2012) 10.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (2). Jesús Pueyo (falleció el 5 de enero, a los 90 años). Jesús no quería llorar ante los jueces. “El País” (2-II-2012) 11.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (3). Fusilado por dar pan y huevos alos maquis. “El País” (3-II-2012) 14.
Lázaro, Julio M. Los nietos de los represaliados vieron el Garzón la opción de ‘cerrar heridas’. “El País” (3-II-2012) 14.
Redacción (editorial). Paradojas de un juicio. “El País” (3-II-2012) 24.
Redacción. El juicio a Garzón, ‘un eco del franquismo’, según “The New York Times”. “El País” (6-II-2012) 17. Un editorial del influyente diario neoyorquino critica duramente al Tribunal Supremo y acaba “ahora, debe absolverlo”.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (4). Juan Pérez Silva (76 años). ‘Sé hasta la matrícula del verdugo. Lo que quiero es a mi madre’. “El País” (7-II-2012) 18.
Lázaro, Julio M. Las víctimas del franquismo exigen su derecho a saber sin afán de venganza.  “El País” (7-II-2012) 18.
Lázaro, Julio M. ‘A los cadáveres les echaban cal viva y los juntaban como arenques’. “El País” (8-II-2012) 12-13.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (5). Felipe Gallardo (84 años), hijo de fusilado. ‘Nadie quiso ayudarnos. Teníamos uno, diez y cinco años, pero éramos rojos. Peligrosos’. “El País” (8-II-2012) 12-13.
Lázaro, Julio M. Garzón: ‘Defendí a las víctimas del olvido y mi conciencia está tranquila’. “El País” (9-II-2012) 18.
Lázaro, Julio M. El fiscal ve ‘patético y ridículo’ que se persiga al juez por admitir las denuncias. “El País” (9-II-2012) 18.
Junquera, Natalia. Galería de la memoria (6). Manuel Molina (92 años). ‘Los tiraban a la fosa vivos y los mataban. Cada noche. Yo lo vi’. “El País” (9-II-2012) 19.
Lázaro, Julio M. El Supremo fulmina al juez Garzón. “El País” (10-II-2012) 8-9. 
Ceberio, Mónica. El Constitucional o el Tribunal de Estrasburgo tendrán la última palabra. “El País” (10-II-2012) 9. El letrado de Garzón anuncia recursos.
Yoldi, José. Una coincidencia según lo previsto. “El País” (10-II-2012) 10. El Tribunal Supremo ha manejado los tiempos para echar a Garzón por las escuchas de la Gürtel, menos polémicas que el caso de los crímenes del franquismo.
Redacción. El 61% afirma que Garzón es víctima de una persecución. “El País” (10-II-2012) 12. Una encuesta en España refleja el mayoritario rechazo a la condena.
Redacción. Gritos de ‘vergüenza’ contra los jueces en Madrid. “El País” (10-II-2012) 12. Manifestaciones en Madrid y Palma de Mallorca en defensa de Garzón y rechazo a los jueces del Tribunal Supremo.
Gallizo Llamas, Mercedes. El derecho a la defensa. “El País” (10-II-2012) 13. La ex directora general de Instituciones Penitenciarias critica la condena a Garzón.
Redacción. El PP pide respeto y la izquierda se indigna. “El País” (10-II-2012) 14. Esperanza Aguirre, presidenta (PP) de la Comunidad de Madrid: ‹‹Yo creo que es un día muy alegre para la democracia. Los fines no pueden justificar los medios. La sentencia es un triunfo del Estado de derecho.››
Redacción (editorial). Garzón, neutralizado. “El País” (10-II-2012) 26.
Redacción (editorial). Garzón; entre les tortures del 92 i la revisió del franquisme. “Ara” (10-II-2012) 3.
Cué, Carlos E. El Gobierno y el Poder Judicial claman contra las críticas al Supremo. “El País” (11-II-2012) 10.
Elorza, Antonio. Un juez y el 18 de julio. “El País” (11-II-2012) 11. ‹‹El chivo expiatorio ha sido quien intentaba poner en su sitio la memoria histórica de un régimen criminal.››
Gallego-Díaz, Soledad. Justicia a cualquier precio. “El País” Domingo (12-II-2012) 16. ‹‹Resulta difícil aceptar que, entre tanta denuncia por prevaricación, sólo un juez ha merecido que le arranquen la toga.››
Gómez de Liaño, Javier. Garzón y los siete pecados capitales. “El Mundo” Crónica 852 (12-II-2012) 7. Siete críticas de siete autores contra Garzón.
Loriga, Ray. El mundo del derecho. “El País” Semanal 1.846 (12-II-2012) 8. El mundo al revés.
Goytisolo, Juan. El juicio no es un sainete. “El País” (13-II-2012) 12. Critica con dureza la injusticia de la sentencia.
Junquera, Natalia. Gritos de ‘¡vergüenza!’ ante el Supremo por la condena a Garzón. “El País” (13-II-2012) 12.
Redacción (editorial). Prescribe que algo queda. “El País” (14-II-2012) 26. El juez Marchena archiva la causa de los cursos de Nueva York, pero arroja sombras sobre Garzón.
Yoldi, José. El Supremo archiva por prescripción la causa contra Garzón por los cursos. “El País” (14-II-2012) 16.
Calvet, Gemma. Pedagogia de la justícia. “Ara” (14-II-2012) 19.
Cardús, Salvador. Democràcia és rigor. “Ara” (14-II-2012) 40.
Lázaro, Julio M. El fiscal del Estado afirma que Garzón no incurrió en cohecho impropio. “El País” (15-II-2012) 13.
Gil Calvo, Enrique. Veredicto. “El País” (20-II-2012) 16. Sostiene que la sentencia es injusta: “La justicia sin legitimidad pierde su razón de ser”. Y afirma que el Tribunal Supremo se ha intentado cubrir las espaldas con su unanimidad contra las esperables críticas.
Yoldi, José. En la absolución, yo te condeno. “El País” (20-II-2012) 19.
Ríos, Pere. Garzón y el mito de las torturas a Terra Lliure. “El País” (26-II-2012) 3. Desmonta las críticas a Garzón por haber vulnerado los derechos de los independentistas catalanes de la organización terrorista Terra Lliure, detenidos en 1992 y presuntamente torturados. Ríos informa que Garzón no tenía la competencia para investigar tales torturas y, en todo caso, cumplió con su deber de ordenar que el forense reconociera a los detenidos.
Cremades, Javier. El ‘caso Garzón’ y el derecho de defensa. “El País” (1-III-2012) 27-28. Defiende la tesis corporativista de que solo puede haber escuchas a los abogados defensores en casos de terrorismo y que, por lo tanto, Garzón debía ser inhabilitado.
Juliá, Santos. La nariz de Cleopatra y la miseria del hombre. “El País” Domingo (26-II-2012) 17. El autor critica tanto a Garzón por su prepotencia en actuar sin respetar los límites de la ley como a los jueces del Tribunal Supremo por lo mismo.
Lázaro, Julio M. Garzón 'se excedió' al intentar 'mejorar la situación de las víctimas'. “El País” (28-II-2012) 12. La sentencia exculpatoria de Garzón.
Martín Pallín, José Antonio. El prevaricador compulsivo. “El País” (28-II-2012) 29. Defiende a Garzón frente a los ataques judiciales.
Redacción (editorial). Doble absolución. “El País” (28-II-2012) 26. El Supremo exculpa a Garzón por investigar los crímenes del franquismo.
Marías, Javier. Bailando encima de las mesas. “El País” Semanal 1.848 (26-II-2012) 98. Critica la saña de la derecha contra Garzón.
Marías, Javier. En el lodazal. “El País” El País Semanal 1.850 (11-III-2012) 78. Una dura crítica contra la judicatura.
Garzón, Baltasar. Carta abierta a Ignacio Ulloa, secretario de Estado de Seguridad. ‘Le hago responsable de mi seguridad’. “El País” (3-V-2012) 20. Critica su decisión (y amenazas de quitársela por completo) de reducir su protección.
Lázaro, Julio M. Garzón pide amparo frente a una sentencia ‘puesta de antemano’. “El País” (10-V-2012) 9.
Lázaro, Julio M.; Calvo, V. G. Jueces europeos piden el indulto para Garzón por la desproporción de la pena. “El País” (19-V-2012) 16.
Junquera, Natalia. Baltasar Garzón: ‘Soy el último exiliado del franquismo’. “El País” Domingo (5-VIII-2012) 6-7.
Vicente, Lydia; Moreno, Alicia. Derechos humanos e independencia judicial. “El País” (1-II-2011) 29. El caso Garzón.
Delgado, Dolores; Zaffaroni, Raúl. El ‘caso Garzón’: una visión razonada. “El País” Domingo (24-II-2013) 8.
Junquera, Natalia. Baltasar Garzón / Exmagistrado de la Audiencia Nacional. ‘El Poder Judicial debe proteger a los jueces de Gürtel de la presión del PP’. “El País” (24-V-2013) 15.
Gutiérrez Calvo, Vera; Fabra, María. El expediente de indulto a Garzón ha estado perdido casi año y medio. “El País” (17-I-2014) 16.
Ruiz Mantilla, Jesús. Entrevista. Baltasar Garzón. “El País” Semanal 1.949 (2-II-2014) 28-38. Repasa su carrera y comenta sus expectativas de compromiso con la justicia. Parece con ganas de batallar.
Pérez, Fernando J. El fiscal ve ‘irrelevante’ la carrera de Garzón para su posible indulto. “El País” (8-II-2014) 19. Un duro alegato en su contra.
Junquera, Natalia. Garzón: ‘Un indulto de este Gobierno me denigraría. No  lo habría aceptado’. “El País” (12-VII-2014) 13. El Gobierno deniega el indulto solicitado por una asociación de jueces y fiscales.

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