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lunes, 10 de febrero de 2014

CS 1 UD 13. La Grecia antigua.


          CIENCIAS SOCIALES 1 UD 13. LA GRECIA ANTIGUA.

INTRODUCCIÓN.
1. LA HISTORIA DE LA CIVILIZACIÓN GRIEGA.
1.1. LA ÉPOCA PREARCAICA Y ARCAICA.
La civilización minoica.
La civilización micénica.
La caída de la civilización micénica.
Los siglos oscuros y el renacer.
El movimiento colonizador.
La polis griega y la evolución de su estructura política: de la monarquía a la tiranía.
1.2. LA ÉPOCA CLÁSICA.
El Estado ateniense.
La democracia.
El Estado espartano.
1.3. LA ÉPOCA HELENÍSTICA.
Macedonia: Filipo II y Alejandro Magno.
Los reinos helenísticos.
2. SOCIEDAD.
3. ECONOMÍA.
BIBLIOGRAFÍA GENERAL.
BIBLIOGRAFÍA DE GRECIA.

LA CIVILIZACIÓN GRIEGA.
INTRODUCCIÓN.
La antigua Grecia se extendía por el sur de la península balcánica, las islas del Mar Egeo y las costas de la península de Anatolia. Estos territorios del Mediterráneo oriental constituyeron la llamada Hélade, espacio donde se desarrolló fundamentalmente la civilización griega o helénica, que fue la primera gran etapa de nuestra civilización occidental y que más tarde se extenderá por las colonias en la Magna Grecia del sur de Italia y en otros lugares del Mediterráneo.

Resumen.

La primera civilización que maduró en Europa fue la de Creta, en el segundo milenio aC. Llamada civilización minoica por el legendario rey Minos, esta sociedad de la edad del bronce controló el Egeo alrededor del año 1600 aC.
La fecha de la llegada de los primeros invasores propiamente griegos a Grecia es poco fiable., aunque la mayoría acuerda en que fue cerca del año 1900 aC. Hacia el año 1400 aC estos griegos (llamados micénicos por su principal ciudad, Micenas) conquistaron los dominios cretenses. La civilización micénica mantuvo contactos comerciales con Oriente Próximo y las costas europeas hasta incluso Britania. No obstante, después del año 1200 aC, la sociedad micénica fue casi totalmente destruida debido a la invasión de pueblos llegados del norte, probablemente de la tribu griega de los dorios, quienes, a pesar de tener una cultura menos avanzada, habían aprendido a fabricar armas de hierro.
El comienzo de la Edad del Hierro se caracterizó por una regresión cultural, pero alrededor del año 800 aC la civilización griega comenzó su resurgir tras la conmoción de la invasión doria, pero en una forma diferente de la cultura micénica. Esto se debió en gran parte a los fenicios, que habían establecido puestos comerciales en el Mediterráneo y difundido elementos de la civilización de Oriente Próximo hacia el oeste. Los griegos tomaron de ellos el alfabeto fenicio, al que añadieron vocales llenas.
En el siglo VIII aC las ciudades-estado griegas comenzaron a expandirse, estableciendo colonias en el Mediterráneo occidental; en el siglo siguiente, la civilización helénica había alcanzado su madurez. La creación de colonias aumentó y la prosperidad del comercio entre estos asentamientos y con otros pueblos tuvo como consecuencia la difusión de la civilización griega. La mayoría de estas nuevas ciudades griegas, aunque casi independientes, estaban unidas por una cultura común. Eran conscientes de su herencia helénica y consideraban a los otros pueblos bárbaros. La mayoría de los grupos étnicos del Mediterráneo occidental (incluidos los etruscos, que habían sustituido a los miembros de la cultura de Villanova) pronto adoptaron elementos de la cultura griega. La mayoría de los centros urbanos importantes del área, griegos o no, pasaron de ser monarquías a crear regímenes aristocráticos, que finalmente dieron lugar a oligarquías comerciales (las plutocracias).
Aproximadamente en el siglo V aC algunas polis griegas, como Atenas, se habían convertido en democracias. En esa época, Grecia comenzó a ser amenazada por la expansión del Imperio persa, fundado en el siglo anterior. Pronto los persas conquistaron toda Asia Menor y, en el año 490 aC, atacaron Grecia. Después de que los persas fueran rechazados definitivamente (479 aC), la Atenas democrática surgió como la mayor potencia del mundo griego. Se estableció un imperio ateniense en el Egeo que precipitó la integración económica y cultural de la región; el siglo V aC fue la edad de oro de la civilización griega clásica. No obstante, las políticas expansionistas atenienses y las antiguas rivalidades económicas y políticas provocaron la guerra del Peloponeso (431-404 aC) en la que gran parte de Grecia fue devastada; las guerras entre las ciudades griegas continuaron en el siglo siguiente.
Macedonia, situada al norte de Grecia, no había sido en su origen parte del mundo griego. Alrededor del siglo IV aC, sin embargo, su clase dirigente se había helenizado. Bajo Filipo II, Macedonia conquistó gran parte de Grecia, y su hijo, Alejandro Magno añadió el Imperio persa a estas posesiones. Tras su muerte, sus sucesores dividieron el imperio, por lo que los centros de gravedad durante el siguiente periodo (conocido como helenístico) se trasladaron a ciudades como Alejandría, en Egipto, y Antioquía, en Siria. Finalmente, Macedonia y Grecia fueron conquistadas por Roma en el siglo II aC.

1. LA HISTORIA DE LA CIVILIZACIÓN GRIEGA.
1.1. LA ÉPOCA PREARCAICA Y ARCAICA.
Los orígenes cretense y micénico.
La civilización griega tuvo sus más hondas raíces en la cultura cretense o minoica, desarrollada en los milenios III y II aC y basada en la agricultura y en un rico comercio marí­timo.
La civilización micénica o aquea, de carácter militar y aristocrático, sustituyó a la civilización cretense h. 1400 aC aproximadamente.

La civilización minoica.
Las comunidades agrarias neolíticas establecidas en las tierras bañadas por el mar Egeo se vieron profundamente afectadas por la llegada de la metalurgia del cobre en el III milenio aC. El comercio de los metales y la fabricación de nuevas armas dieron superioridad a unos pueblos sobre otros y produjeron cambios en su organización.
La isla de Creta, montañosa pero fértil, favorecida gracias a su situación geográfica por la influencia de las grandes civilizaciones orientales, adquirió desde finales del III mile­nio un papel preponderante en la zona del Egeo. Su esplendor se inició h. 2000, época en la que la ciudad-estado de Cnosos dominaba en la isla, junto a las ciudades de Mallia, Faistos y Zakro. Hay otros centros menores, como Hagia Triada.
La sociedad cretense debió de estar rígidamente gobernada  por poderosos príncipes. El rey Minos (el término significa “rey”) del que hablan los testimonios más antiguos pudo ser un rey o una dinastía que gobernó sobre la isla y creó una talasocracia o imperio marítimo.
La economía cretense, sobre una base agrícola, evolucionó hacia el comercio marítimo. La aplicación del torno a la cerámica y el  dominio de la metalurgia impulsaron un comercio de exportación e importación. Los cretenses, junto a productos agrícolas exportaban sus manufacturas e importaban materias primas: cobre de Chipre y estaño de la Europa occidental. Al tiempo, los cretenses desarrollaron un papel muy rentable de intermediarios comerciales entre sus pueblos vecinos. El comercio propició el desarrollo de la vida urbana.


Fresco minoico de danza con el toro.

El arte cretense se desarrolló en la construcción de los palacios y sobre todo en la decoración con frescos figurativos de sus interiores. Además, había una espléndida artesanía en cerámica y orfebrería. Las formas artísticas, que en su origen debieron tener inspiración religiosa, sufrieron una evolución consecuente con los cambios de vida y de mentalidad de la sociedad. Dejaron de ser objetos sagrados y pasaron a tener sentido propio, dirigidos a la sim­ple contemplación. El arte minoico influyó, al parecer, en el egipcio.

La civilización micénica.
La civilización micénica se extendió por casi toda Grecia entre 1600 y 1200 aC, especialmente en el Peloponeso. Los aqueos, h. 1450-1400, incluso invadieron el área cre­tense y arruinaron su civilización. Los aqueos construyeron grandes ciudades-estado amu­ralladas, como Tirinto, Pilos y Micenas (de donde viene el nombre convencional actual de ci­vilización micénica). Su lengua era indoeuropea, una variante arcaica del griego, como denota la escritura lineal B de las tablillas que se usaban para la contabilidad de los palacios.


Micenas.


Puerta de los Leones, en Micenas.

La sociedad, según la describió Homero, era una sociedad de guerreros gobernada por una monarquía que se apoyaba en la aristocracia terrateniente para dominar a la población de campesinos y esclavos. Los reyes vivían en palacios que tenían funciones religiosas, militares y económicas. La tradición homérica, sin embargo, no es una fuente histórica fiable sobre sus costumbres y organización social, porque es cuatro siglos posterior.
La economía se basó en la agricultura, pero el comercio fue ganando en importancia hasta convertir a los aqueos en los sucesores de los cretenses. En este contexto se explica la guerra de Troya cantada por Homero: Troya fue atacada porque competía con los aqueos.
El arte destacó en la construcción de ciudades amuralladas con enormes muros ciclópeos y de grandes tumbas de tipo familiar, con cámara de falsa bóveda y corredor, como la tumba de Atreo. Los aqueos destacaron también por los trabajos de orfebrería hechos con oro y otros metales.

La caída de la civilización micénica.
La civilización micénica fue modificada profundamente h. 1200 tras la invasión de nuevos pueblos, los dorios y jonios, que penetraron en el espacio griego y desplazaron a los aqueos. Homero, en realidad, refleja en la Iliada y la Odisea el caos provocado por la inva­sión de los dorios, procedentes de los Balcanes, en la península griega durante el siglo XII, a resultas de lo cual la estructura política y económica de la Grecia micénica se derrumbó y determinó la huida de sus anteriores pobladores, entre ellos los aqueos, hacia el mar Egeo y las costas de Asia Menor, con sus destructivos efectos sobre Creta y Troya.

Los “siglos oscuros” y el renacer.
El país permaneció pobre y aislado, casi sin historia, en los llamados “siglos oscuros”, hasta después del 900, cuando se comenzaron a restablecer las relaciones comerciales con Ita­lia y Siria. La escritura fue recuperada c. 750, por influjo fenicio a través del comercio. Fue una innovación fundamental que se transmitió por el mundo griego con algunas variantes. Se consolidó la fragmentación política, pese a que había una gran unidad cultural y lingüística.

El movimiento colonizador.
Había precedentes del movimiento colonizador, pero a partir del 750 los movimientos de población fueron más masivos, organizados, con un planeamiento político: en el continente el poder asirio amenazaba a los griegos y estos huyeron hacia el Oeste del Mediterráneo. Había un exceso de población junto a una carencia de tierras de calidad (además dominadas por la aristocracia), por lo que el descontento social y político exigía una válvula de escape en la emigración. Otro factor fue el comercio, pues el vino, el aceite y la cerámica necesitaban de mercados exteriores. Por último, había un deseo de aventuras, de acuerdo al ideal homérico  en la Odisea.
Primera fase (750-650).
Su finalidad fue la búsqueda de tierras de cultivo para asentar a los excedentes de población. Se dirigió a Sicilia y sur de Italia. Los Estados de origen fueron las ciudades eubeas Calcis y Eretria, junto a Corinto y Megara.
Segunda fase (650-550).
Hay una gran ampliación geográfica del movimiento colonizador, que alcanza al extremo oeste del Mediterráneo y tiene más Estados de origen. Se fundan ciudades desde Ampurias (Hispania) y Massilia (Galia) hasta Cirenaica, Egipto y el Mar Negro. Destacan en esta fase en su actividad colonizadora Mileto (hacia el Mar Negro), Focea, Samos, Creta y Rodas (Ampurias, Massilia, Sicilia), y las mismas colonias de Sicilia y la Magna Grecia (el sur de Italia), convertidas a su vez en activos centros de emigración y colonización. Un nuevo factor esencial de esta fase fue el comercio, compartiendo importancia con la búsqueda de tierras. Algunas fundaciones son muy pequeñas, en lugares estratégicos para el comercio.
Como resultado, la cultura griega se difundió por la mayor parte del norte del Mediterráneo, impregnando las culturas de Italia, Galia e Hispania y asentando su influencia sobre el naciente pueblo romano.

La polis griega y la evolución de su estructura política: de la monarquía a la tiranía.
Grecia es un país montañoso dividido en pequeños valles con recortadas costas, lo que facilita más el comercio marítimo que el terrestre. Estos valles fueron los núcleos de pequeños Estados, que evolucionaron a ciudades-estado durante el siglo VIII, con formas institucionales propias, primero una monarquía no absoluta y después con la tiranía, antes de evolucionar a la democracia en muchas ciudades.
La polis es el conjunto de la ciudad y del territorio. Era una comunidad tanto política como religiosa, unida por una ciudad con su acrópolis que albergaba el templo de la divinidad principal de la ciudad. El oikos es el hogar (o la familia), la célula básica, a efectos de heren­cia o reparto. El genos (agrupación de oikos), reúne a los descendientes de un antepasado común, mítico por lo general, con posesiones que a menudo coinciden en su lugar. La es­tructura social de la genos la componen una clase de nobles terratenientes y una clase de hombres libres pero unidos por clientela a la aristocracia. Los esclavos estaban excluidos.
Las instituciones básicas son tres:
- Arcontes. Son los magistrados que administran el Estado, con poderes detraídos de la monarquía. La aristocracia ocupó al principio estos cargos mientras el rey, el basileus, se limitaba cada vez más a sus funciones religiosas.
- El consejo (boulé). Es un consejo de composición aristocrática, con la función de asesorar a los arcontes y la Asamblea, y administrar la justicia.
- La Asamblea (eklesia). Es la reunión de todos los ciudadanos. En ella reside toda la soberanía popular, con funciones legislativas, de elección de los arcontes (a veces de los consejeros de la boulé), relaciones exteriores, asuntos religiosos, el urbanismo y la moneda.
La mejora de la economía gracias al comercio y la colonización permite que aparezca la moneda, aunque tardíamente. Al principio sólo se comerciaba con el trueque, estimando el valor en bueyes, caballos o mujeres, para usarse después los metales. De estos se pasó a la acuñación de la moneda de metal, con un valor estable y una garantía del poder público. Nació en Lidia c. 660 y llegó a Grecia c. 620 en Egina, luego por Corinto y Atenas c. 590 y en Eubea c. 530. La finalidad de su difusión era no tanto el comercio como las necesidades políticas: el pago de mercenarios, obras públicas, ofrendas a los dioses, tasas, multas, etc.
Durante los siglos VII y VI algunos aristócratas se alían con las clases dominadas (artesanos y campesinos) en contra de la monarquía y del resto de la nobleza terrateniente, y se convierten en tiranos (dictadores). El poder aristocrático monárquico u oligárquico es de­rrotado por estos individuos que se limitan a acaparar los órganos de poder para sí mismos y sus partidarios, con una continuidad institucional que enmascara un absoluto poder personal. Su política de favorecimiento de los campesinos, comerciantes y artesanos, junto a las obras públicas, les ganó un fuerte apoyo, pero luego las tiranías tendieron a ser hereditarias mien­tras que los sucesores eran menos brillantes que los fundadores. Sucesivas crisis (guerras civiles, destierros) eliminaron las tiranías, que a menudo quedaron como una transición entre la oligarquía y la democracia. El caso de Atenas es el más representativo de esta evolución monarquía-tiranía-democracia.


1.2. LA ÉPOCA CLÁSICA.
Hubo tres periodos básicos en la historia de Grecia en el siglo V, con Atenas en el centro de los acontecimientos:
1) El aumento del poder de Atenas durante las guerras médicas contra los reyes persas Darío I y Jerjes, que se iniciaron con la represión persa de la rebelión de lo griegos jonios (496-493) y la posterior invasión de Grecia para castigar a Atenas y Eretria por su apoyo a los rebeldes, pero Atenas logró la victoria de Maratón (490).
Más tarde, Jerjes lanza una masiva invasión, que ocupa gran parte del país excepto el Peloponeso, pero los griegos, sobre todo las ciudades de Atenas y Esparta, dirigidos por Milcíades, logran la gran victoria naval de Salamina (480) y la terrestre de Platea (479), gracias a la superioridad griega en buques, armamento y espíritu militar.
Sigue la formación de la Liga marítima de Delos, dirigida por Atenas, para acabar con la amenaza persa y asegurar la hegemonía de las democracias.
2) El auge de Atenas durante el gobierno de Pericles (493-429), que comienza h. 461 y acaba a su muerte. Asegura el predominio marítimo y comercial de Atenas, contiene el peligro persa, atrae a numerosos artistas y escritores, construye los monumentos de la Acrópolis. La ciudad de Atenas alcanza su cima en la política, la cultura y el arte.
3) La decadencia de Atenas en la guerra del Peloponeso (431-405), entre las dos grandes coaliciones, la democrática acaudilladas por Atenas, y la oligárquica liderada por () y Esparta, que termina con la victoria final de los espartanos, que imponen una efímera tiranía a los ateniensees (405-403). Atenas era superior en el mar y Esparta en tierra, lo que explica la larga duración del conflicto, en el que hubo treguas. Atenas había sido diezmada por la peste (431-426), en la que murió el propio Pericles, y luego por el desastre de la expedición de Alcibíades a Siracusa (415-413), y finalmente sucumbió incluso en el mar en la batalla de Egospotamos (405).


Armamento del hoplita.

El Estado ateniense.
El ejemplo máximo de evolución política griega fue la ciudad de Atenas en el siglo V, opuesto al modelo aristocrático de Esparta. Atenas dominada la península del Ática, con una rica agricultura del vino y del aceite, minas de plata y una gran actividad artesanal y comercial (puerto del Pireo), lo que ase­guraba una amplia clase media, que vivía gracias al trabajo de numerosos escla­vos. Desde el 507, con Clístenes, había un régimen democrático.

La democracia ateniense.
La democracia es un sistema político en el que el pueblo ejerce la soberanía, directamente o a través de representantes elegidos. El término, que en griego significa “gobierno del pueblo”, se aplica en la Antigüedad sobre todo a la democracia ateniense, establecida a fines del siglo VI, y que tuvo en Pericles, en el segundo tercio del siglo V aC a su máximo líder. 


Pericles.

Se basaba en la isonomía, igualdad de los ciudadanos ante la ley, la isotimía, la igualdad de acceso a los cargos públicos mediante elección o sorteo, y la isegoría, el derecho de todos a hablar ante la asamblea popular y los tribunales.
En Atenas el demos (pueblo o municipio) dominaba la vida política: el ciudadano tenía el nombre del demos junto al suyo privado. Había tres grandes órganos políticos:
- La eklesia (asamblea de los ciudadanos) era el principal poder. La ciudad se dividió en diez tribus, para votar. El ostracismo permitía cada año votar el exilio de una personalidad amenazadora para el equilibrio político: no condenaba un delito, sino que intentaba evitarlo.
- El boulé (consejo) de 500 buleutas (50 por tribu), controlaba la administración. Se dividía el gobierno por décimas partes del año.
- Los magistrados eran el arconte polemarca, nueve arcontes para la justicia, y diez es­trategos para el ejército.
La democracia directa, que suponía la toma de decisiones en una asamblea a la que teóricamente todos los ciudadanos tenían acceso, sólo era posible en un Estado pequeño, en el que además la mayor parte del trabajo fuera realizado por no ciudadanos: mujeres, extranjeros y esclavos. Atenas, en su apogeo, sólo tuvo unos 20.000 a 30.000 ciudadanos (adultos masculinos libres). La Antigüedad no conoció formas de democracia aplicables a ámbitos más amplios que el de la ciudad-estado y Aristóteles afirmaba que una ciudad de más de 100.000 ciudadanos no podía ser una polis.
Los principales pensadores griegos fueron críticos de la democracia: Sócrates pereció a sus manos, Platón la rechazó, Aristóteles consideraba necesario limitarla. El ideal de una constitución mixta, como preferible a las formas puras de monarquía, oligarquía y democracia, es propia del pensamiento clásico y ha sido muy influyente hasta el siglo XX.

El Estado espartano.
Esparta es el otro modelo griego. Domina el sur de la península del Peloponeso y dirigirá la Liga Doria, vasta alianza de ciudades rurales y comerciales, opuesta a la Liga de Delos.
Esparta es una ciudad-estado rural, conservadora, militarizada, basada en la opresión de una minoría aristocrática y armada (los espartiadas) sobre una población de campesinos siervos (los ilotas). Había dos reyes, que gobernaban conjuntamente y dirigían el ejército, el más poderoso de Grecia hasta mediados del siglo IV. Pero el poder civil estaba en manos del Senado, con los dos reyes y 28 ancianos, guiados por cinco éforos (superintendentes).

1.3. LA ÉPOCA HELENÍSTICA.
Sigue a continuación un periodo de destructoras guerras civiles en la primera mitad del siglo IV, entre Esparta, Atenas y Tebas, en el que se debilitan las ciudades-Estado. El periodo de dominio de Esparta duró poco más de treinta años, hasta las victorias tebanas de Leuctra (371) y Mantinea (362).
Macedonia: Filipo II y Alejandro Magno.
El reino norteño (helenizado) de Macedonia, rico en cereales, oro y madera, gracias a los reyes Filipo II y Alejandro Magno alcanzó la hegemonía sobre el Mediterráneo Oriental.
Filipo II (359-336) robusteció el poder real, venció en Queronea (338) a los tebanos y atenienses y unificó a los griegos para atacar a los persas, en la Liga de Corinto, pero murió asesinado antes de comenzar la invasión. 

Alejandro, en un fragmento del mosaico de la batalla de Isos.

Su hijo Alejandro Magno (336-323) fue un personaje polémico y fascinante, que recibió educación cultural de su maestro Aristóteles y militar de su padre, participando como príncipe en las guerras contra tracios e ilirios y en la batalla de Queronea. Rey a los 20 años, se aseguró el dominio de Grecia antes de partir para la conquista del enorme Imperio Persa del aqueménida Darío III, en una guerra triunfal del helenismo contra el Oriente bárbaro (334-329).
El ejército greco-macedonio venció en las batallas de Granico (334) e Isos (333) a ejércitos persas mucho mayores, con lo que conquistó el Asia Menor; prosiguió con la estratégica conquista de Siria y Pales­tina, tras los sitios de Tiro y Gaza (332) y de Egipto, donde fue acogido como un libertador, un nuevo faraón. Marchó finalmente al interior de Asia, y atravesó el Eufrates y el Tigris para aplastar en Gaugamela (331) al resto del ejército persa, muy superior en número. Asesinado por los suyos el rey aqueménida, Alejandro se co­ronó rey de los griegos y los persas, comenzando una difícil política de unión de ambos pueblos. Continuó la conquista hacia Asia Cen­tral y la India, pero sus tropas no quisieron ir más allá del Indo (326) y tuvo que volver atrás.
Cuando planeaba la conquista de Arabia y del Mediterráneo Occidental (Roma, Carta­go...) murió de fiebres en Babilonia, a los 33 años de edad (h. 13-VI-323). Su inmenso imperio, que sólo su poderosa personalidad mantenía unido, fue repartido enseguida entre sus generales, pues el hijo de Alejandro apenas había nacido y más tarde fue asesinado.
Para algunos historiadores sólo fue un aventurero aficionado a las borracheras, pero para la mayoría abrió una nueva etapa de la historia universal y fue el modelo de gran héroe guerrero del mundo antiguo. Extraordinario militar, tanto estratega como táctico, en sus 11 años de campañas militares recorrió más de 26.000 km y nunca perdió una batalla, aunque sufrió cientos de miles de bajas con sus extenuantes marchas y sangrientas batallas. Pero no fue sólo un gran militar puesto que concibió el proyecto de unificar política y culturalmente su Imperio, fusionando las civilizaciones de Occidente y Oriente. Fundó, entre otras muchas ciudades, la urbe de Alejandría de Egipto.


El imperio de Alejandro Magno, con sus campañas militares de conquista.

Los reinos helenísticos.
Muchos historiadores limitan el periodo helenístico entre la muerte de Alejandro Magno en -323 y la destrucción de la Liga Aquea a manos de Roma y la destruc­ción de Corinto en -146, y se incorporaron las ciudades derrotadas a la provincia romana de Macedonia.
El imperio macedonio se dividió a la muerte de Alejandro en -323 entre sus generales, los Diadocos, la mayoría nobles macedonios: Antígono, Ptolomeo, Seleuco...
Se asentaron en Europa y Asia varios Estados helenísticos: Macedonia, Egipto de los Ptolomeos, Siria de los Seleúcidas, Pérgamo de los Atálidas (264-133)... en luchas constantes entre sí por la supre­macía.
En cuanto a la misma Grecia, las ciudades-estado, bajo el control de Macedonia, se unieron en ligas (Aquea, Beocia, Eto­lia), junto a las grandes ciudades de Atenas, Esparta, Tebas. El intento postrero de Filipo V de dominar Grecia, provocó la reacción de Roma, que aplastó a Macedonia en Cinoscéfalos (197 aC) y Pidna (168), y finalmente, a los últimos reinos helenísticos, en Magnesia (190) a los seléucidas de Antioco III, y se anexionaron Gre­cia (Corinto fue destruida en 146), Pérgamo (por donación de Atalo III en 133), Asia Menor (liberada por el tratado de Apamea en 188 y conquistada en los dos siglos siguientes) y Siria (por conquista de Pompeyo en 64) y Egipto (por anexión en tiempo de Augusto, en 31 aC). Por otra parte, el reino seléucida sufrió grandes pérdidas territoriales en el este, a manos de los bactrianos y finalmente de los partos, el nuevo poder emergente en Asia, que se enfrentó con los romanos, hasta ser sustituido por los persas sasánidas en 224 dC.
Los soberanos helenísticos ejercieron un poder absoluto, autocrático, basado en la burocracia, la Hacienda y el ejército (mercenarios griegos). El poder se legitimaba con la Asamblea del ejército, la política matrimonial, el culto al soberano, la capacidad política y militar del soberano.
Se fundaron numerosas ciudades (a menudo de planta regular) con colonos y comer­ciantes griegos, que extendieron su cultura, lengua y tecnología. Todo esto terminará cuando Roma imponga su hegemonía.

2. SOCIEDAD.
Era una sociedad relativamente igualitaria entre los ciudadanos, con una aristocracia terrateniente no muy rica, una burguesía y un proletariado poco numerosos que vivían en las ciudades de la artesanía y el comercio, y una amplia masa de campesinos pobres.


La vida cotidiana en el ágora, la plaza principal de la ciudad griega.



Las clases sociales de la sociedad griega. Los metecos son los extranjeros.

En la base había los esclavos, sin libertad personal, objeto de propiedad de los ciudadanos. Su cantidad fue enorme en la Grecia clásica. En su mayoría bárbaros de Tracia, Asia Menor y Mar Negro, también había griegos. Provenían de los prisioneros de guerra, ni­ños abandonados o vendidos, personas secuestradas e hijos de esclavos, aunque estos últimos no fueron numerosos ni en Grecia ni en ninguna sociedad esclavista, por el costo de la crianza. Al principio fueron considerados meros objetos, pero al final las leyes les garantizaban una mínima protección (esta creció en Roma). Sus condiciones de vida eran diferentes: atroces en las minas (en la atenienses de plata de Laurion había decenas de miles de esclavos, que sufrían una gran mortalidad), duras en el campo y moderadas en el servicio doméstico y la artesanía en las ciudades.


Las mujeres estaban preteridas en la escala social, realizando trabajos en el hogar, en el que estaban casi siempre recluidas en el gineceo. Sus derechos legales eran mínimos.
Las ciudades dirigían la vida política y económica de las ciudades-estado, pero eran muy pequeñas.

3. ECONOMÍA.
La economía griega era agrícola, basada en la “tríada mediterránea” de cultivos (trigo, vid y olivo), con una menor importancia de la ganadería, pesca y minería (la plata del Ática y Tracia), la artesanía y el comercio. La esclavitud tenía una gran importancia como fuente de trabajo, sobre todo en las ciudades.
En la época helenística el comercio fue particularmente activo, lográndose una gran zona comercial, que abarcaba desde Oriente hasta Occidente.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL.
Libros.
AA.VV. El marxismo y los estudios clásicos. Akal. Madrid. 1981. 195 pp.
AA.VV. Estado y clases en las sociedades antiguas. Akal. Madrid. 1982. 177 pp.
AA.VV. El modo de producción esclavista. Akal. Madrid. 1986. 287 pp.
Annequin, Jean; et al. Formas de explotación del trabajo y relaciones sociales en la Antigüedad clásica. Akal. Madrid. 1979 (1975 francés). 239 pp.
Bloch, M.; et al. La transición del esclavismo al feudalismo. Akal. Madrid. 1975. 220 pp.
Boardman, John; Griffin, Jasper; Murray, Oswyn. Historia Oxford del mundo clásico. Alianza. Madrid. 1988 (1986 inglés). I. Grecia. II. Roma. 958 pp.
Finley, M. I. La economía de la Antigüedad. 1974 (1973 inglés). 253 pp.
Finley, M. I. Estudios sobre historia antigua. Akal. Madrid. 1981 (1974 inglés). 357 pp.
Hopkins, Keith. Conquistadores y esclavos. Península. Barcelona. 1981 (1978 inglés). 350 pp.
Petit, Paul. Historia de la Antigüedad. Labor. Barcelona. 1982 (1962). 406 pp.
Pirenne, Jacques. Historia Universal. Océano. Barcelona. 1987. v. II. Mundo antiguo. 661 pp.
Starr, Chester G. Historia del Mundo Antiguo. Akal. Madrid. 1974 (1965 inglés). 838 pp.

BIBLIOGRAFÍA DE GRECIA.
Documentales.
La Antigua Grecia: El imperio del pensamiento. Documental. 45 minutos. Un resumen de la historia de la Grecia Antigua.
Historia de la Grecia Antigua. Documental. 55 minutos.
La guerra de Troya. Documental. Dos partes de 46 minutos. Las excavaciones arqueológicas en Troya y la interpretación de la Iliada de Homero.

Las guerras del Peloponeso. Documental. 48 minutos.
Siracusa, el desastre de Atenas. Documental. 48 minutos. La desastrosa campaña ateniense en Siracusa (413), durante la guerra del Peloponeso.

Troya. Documental. 52 minutos. Se centra en aspectos como el mito, la excavación de Schliemann y las “joyas de Príamo”.

Libros.
Bérard, Jean. La Magna Grecia. Storia delle colonie greche dell'Italia meridionale. Einaudi. Turín. 1963 (1957 francés). 531 pp.
Bianchi-Bandinelli, Ranuccio. Historia y civilización de los griegos. Icaria. Barcelona. 1981. 10 vols.
Boardman, John. Los griegos en ultramar: comercio y expansión colonial antes de la era clásica. Alianza. Madrid. 1975 (1964 inglés). 277 pp.
Bowra, C. M. La Atenas de Pericles. Alianza. Madrid. 1974 (1970 inglés). 253 pp.
Burkert, Walter. Homo Necans. Interpretaciones de ritos sacrificiales y mitos de la antigua Grecia. Trad. de Marc Jiménez Buzzi. Acantilado. Barcelona. 520 pp. Ensayo.
Caratini, Roger. Alejandro Magno. Círculo de Lectores. Barcelona. 2004 (1995 francés). 475 pp. Excelente biografía, con sólidas fuentes historiográficas.
Chadwick, John. El enigma micénico. Taurus. Madrid. 1962 (1958 inglés). 196 pp.
Davies, J. K. La Democracia y la Grecia Clásica. Taurus. Madrid. 1981 (1978 inglés). 255 pp.
De Burgh, W.G. El legado del Mundo Antiguo. Pegaso. Madrid. 1976.
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