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jueves, 23 de octubre de 2014

CS 2 UD 07. Renacimiento y Reforma.

CS 2 UD 07. RENACIMIENTO Y REFORMA.
1. El Humanismo.
2. La Reforma protestante.
3. La Contrarreforma católica.
4. El nuevo espíritu del Renacimiento.
5. El Quattrocento.
6. El Cinquecento.
7. La difusión del Renacimiento.
Dosier: Los grandes reinos europeos y los conflictos del siglo XVI.

El inicio de la era moderna.
El siglo y medio que transcurrió entre la llegada europea a América y el final de la guerra de los Treinta Años fue una época de transición y tensión intelectual. Después de 1648, la religión siguió siendo importante en la historia europea, pero no se volvió a dudar de la prioridad de las preocupaciones seculares. Debido a que este cambio de valores suscitó inquietud e incertidumbre en su comienzo, los pueblos de Europa exhibieron una profunda ambivalencia: ya no eran medievales, pero tampoco eran modernos.

El nacimiento de una nueva era.
Esta ambigüedad se manifestó en quienes, a finales del siglo XV, comenzaron a explorar las tierras situadas más allá de las costas europeas.
Ningún suceso aislado puede exponer mejor la inquietud de este periodo que el primer viaje de Cristóbal Colón. Espoleada por la rivalidad nacional y el interés comercial en abrir nuevas rutas comerciales hacia el Oriente, la Monarquía hispánica costeó las especulaciones del navegante y mercader veneciano. El rey portugués, Enrique el Navegante, había rechazado los planes de Colón y éste se dirigió a la Corte española donde Isabel la Católica, tras vencer muchas dudas, y buscando apoyo económico ajeno, financió la expedición de Colón. El resultado fue inesperado. Había un nuevo mundo al oeste. Los horizontes se ampliaban y el mundo físico y material se había convertido en un objeto de curiosidad intelectual. Europa estaba lista para aumentar el escenario de sus operaciones. El 'encuentro' de las nuevas tierras con Occidente ocurrió en un momento crucial para España. Terminadas las guerras de reconquista, expulsados los hispanomusulmanes y coincidente con la salida de los judíos que no aceptaban ser cristianos, los reyes de España vieron en los descubrimientos y posterior conquista la mejor manera de dar una salida natural al impulso expansivo y a las energías acumuladas en las guerras peninsulares.
Inspirados por el celo religioso, exploradores como Vasco da Gama, Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes hicieron posible un vasto esfuerzo descubridor y misionero. Motivados también por el afán de conseguir bienes materiales, contribuyeron a una revolución comercial y al desarrollo del capitalismo. Portugal y España, como patrocinadores de los primeros viajes, fueron los primeros en recoger la cosecha económica. Aunque la enorme cantidad de plata que fluyó a España contribuyó a una “revolución de los precios” (rápida devaluación del dinero e inflación a largo plazo), en un principio sirvió para poner un extraordinario poder en manos del rey Felipe II, de quien se decía que “en sus dominios no se ponía nunca el sol”. Heredero de los dominios de los Habsburgo en Europa occidental y América, Felipe se autoproclamó defensor de la fe católica. Su oposición a las ambiciones del Imperio otomano en el Mediterráneo no se debió sólo a que los turcos eran competidores imperiales sino también a que eran 'infieles' musulmanes. Del mismo modo, sus campañas contra los Países Bajos e Inglaterra tuvieron a la vez motivaciones políticas y religiosas, pues en ambos casos sus enemigos eran protestantes.

La Reforma protestante.
La Reforma protestante que Felipe II detestaba comenzó en 1517, año en que Martín Lutero expuso a debate público sus 99 tesis. En busca de la salvación personal y ofendido por la venta de indulgencias papales, el profesor de Wittemberg había llegado a una conclusión que se diferenciaba en poco de la que había provocado la muerte de Jan Hus un siglo antes. Lutero renunció a retractarse incluso cuando se enfrento a una bula de excomunión. No obstante, a pesar de su carácter religioso, tras proclamar que la salvación sólo se obtiene mediante la fe, el desafío de Lutero a la Iglesia se mezcló con aspectos políticos. Al reconocer el peligro de las repercusiones políticas de sus ideas, Carlos V puso a Lutero bajo proscripción imperial.
La ruptura de Lutero con la Iglesia podría haber sido un hecho aislado si no hubiera sido por la invención de la imprenta. Sus escritos, reproducidos en gran número y muy difundidos, fueron los catalizadores de una reforma más radical incluso, la de los anabaptistas. En su determinación por recrear la atmósfera del cristianismo primitivo, los anabaptistas se opusieron a los católicos y a los luteranos por igual. La Reforma tampoco pudo ser contenida geográficamente; triunfó en Suiza cuando Zuinglio impuso sus ideas en Zurich. En Ginebra, Juan Calvino, francés de nacimiento, publicó la primera gran obra de la teología protestante, Institución de la religión cristiana (1536). El calvinismo demostró ser la más militante políticamente de las confesiones protestantes. En Inglaterra el rey Enrique VIII impuso la independencia de Roma, dando paso a una nueva Iglesia, la anglicana.
Incapaz de conservar la unidad cristiana occidental, la Iglesia católica no cedió territorio a los protestantes. La Contrarreforma, que no sólo fue una respuesta al desafío protestante, representó un esfuerzo por vigorizar los instrumentos de la autoridad de la Iglesia católica. El Concilio de Trento reafirmó el dogma tradicional católico, denunció los abusos eclesiásticos y potenció la Inquisición y el Índice de libros prohibidos. Con la Compañía de Jesús, fundada por san Ignacio de Loyola, la Contrarreforma podía enorgullecerse de contar con una organización tan militante y dedicada como la de cualquier confesión protestante.

Las guerras religiosas de los siglos XVI y XVII.
Alentada fundamentalmente por los monarcas españoles Carlos V y Felipe II, la lucha entre los católicos y los protestantes no se limitó al área espiritual. Durante el periodo 1550-1650, las prolongadas guerras religiosas ocasionaron la destrucción general. No obstante, estas guerras religiosas se entrelazaron de modo inextricable con las contiendas políticas, que finalmente adquirieron un papel de gran importancia. En Francia, un sangriento conflicto civil entre los católicos y los hugonotes se prolongó durante 30 años hasta que Enrique IV fue reconocido como rey en 1593. Al poner el poder secular por encima de la lealtad religiosa, el protestante Enrique se convirtió al catolicismo, la religión de la mayoría de sus súbditos. En los Países Bajos, la España católica y las provincias holandesas, calvinistas, entablaron una larga guerra (1567-1609) que finalizó con la victoria de estas últimas. La religión se identificó muy de cerca con las aspiraciones nacionales; el líder holandés, el conde Guillermo de Orange-Nassau , que había sido sucesivamente católico y luterano antes de hacerse calvinista, reunió a su pueblo para convocar la resistencia nacional por encima de todo.
También en Inglaterra la lucha religiosa fue parte de un esfuerzo mayor para asegurar la independencia nacional. Bajo la reina Isabel I las razones de estado dictaron la política religiosa; como resultado, la autonomía administrativa protestante y el ritual católico fueron hábilmente tejidos para fabricar una solución intermedia: la Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana).
Con ayuda de unas terribles tormentas (el “viento protestante”), la Inglaterra de Isabel rechazó a la Armada Invencible que Felipe II de España había enviado en 1588, lo que supuso una victoria tanto nacional como religiosa. Al conocer esa derrota, el rey español exclamó: “He enviado mis naves a luchar con los hombres, no contra los elementos”.
En el siglo XVII España perdió su liderazgo europeo, que pasó a Francia, su enemigo tradicional, al final de la guerra de los Treinta Años, que fue la última guerra religiosa y la primera moderna. Iniciada en Bohemia, donde los Habsburgo católicos y los checos protestantes mantenían una fiera oposición, la confrontación fue alimentada por dos países luteranos, Dinamarca y Suecia. Sin embargo, casi desde el principio, su carácter fue ambiguo; aunque desde el principio las pasiones religiosas contribuyeron a su estallido, en 1635 la guerra se convirtió en una lucha política entre las dinastías Habsburgo y Borbón, ambas católicas. Ejemplo de este periodo de tensiones, a la vez que de transición, fue el cardenal Richelieu, un miembro de la Iglesia católica cuyos intereses eran seculares y que implicó a Francia en la contienda. Al final de la guerra, Francia surgió como la potencia más poderosa del continente europeo y el prototipo del Estado secular y centralizado.



UD FUENTES.
Películas.
Los Borgia. Serie televisiva sobre la familia del papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia) desde 1492 hasta su final en 1503, de excelente factura.

Documentales.
Los secretos de los Borgia. Documental sobre la historia romana de la familia Borgia, presentada como malvada. 45 minutos.

Exposiciones.
*<Los Médici: personas, poder y pasión>. Mannheim. Reiss Engelhorn Museum (2013). [www.rem.mannheim.de] Güntheroth, Horst. El honor de los Médici. “ABC” XL Semanal 1.325 (17-III-2013) 50-54. Sobre la historia de los Médici y los restos mortales de la última de la familia, Ana María Luisa de Médici, fallecida en 1743.
*<Aldo Manuzio. Mercaderes en el templo de la literatura>. Madrid. Biblioteca Nacional (10 febrero-19 abril 2015). Comisario: Javier Azpeitia. Reseña de Constenla, Tereixa. El humanista que inventó el libro de bolsillo. “El País” (7-II-2015) 41. Una exposición recuerda al editor veneciano Aldo Manuzio (1451-1515), que publicó el libro más hermoso, El sueño de Polífilo.
*<Aldo Manuzio, el renacimiento de Venecia>. Venecia. Galería de la Academia (19 marzo-19 junio 2016). Comisarios: Guido Beltramini y Davide Gasparotto. Reseña de Fernández, Milena. De la necesidad surgió el primer editor. “El País” (23-III-2016). Aldo Manuzio (Bassiano, 1449-Venecia, 1515), el primer gran editor europeo.

Libros.
AA.VV. Historia del Mundo Moderno Cambridge. Sopena. Barcelona. 1980. 14 vols. Para las UD siguientes, hasta el siglo XX.
Burckhardt, Jacob. La cultura del Renacimiento en Italia. Zeus. Barcelona. 1968 (1860). 474 pp.
Burke, Peter. El Renacimiento italiano. Cultura y sociedad en Italia. Alianza. Madrid. 1993 (1986). 273 pp.
Cantimori, Delio. Humanismo y religiones en el Renacimiento. Península. Barcelona. 1984 (1975 italiano). 317 pp.
Chastel, F; Klein. El Humanismo. Salvat. Barcelona. 1971.
Davis, Robert C. The Jews of Early Modern Venice. John Hopkins University Press. Baltimore / Londres. 2001. 314 pp.
Dülmen, Richard Van. Historia Universal Siglo XXI. Los inicios de la Europa Moderna, 1550-1648. Siglo XXI. Vol. 24. 1984 (1982 alemán). 467 pp.
Elton, G. R. Historia de Europa. La Europa de la Reforma, 1517-1559. Siglo XXI. 1974 (1963 inglés). 418 pp.
Garin, Eugenio. La revolución cultural del Renacimiento. Crítica. Barcelona. 1981 (1967 italiano). 353 pp.
Garin, Eugenio. La educación en Europa 1400-1600. Crítica. Barcelona. 1987 (1957 italiano). 299 pp.
Garin, Eugenio. Medioevo y Renacimiento. Taurus. Madrid. 1981 (1973 italiano). 257 pp.
Garin, Eugenio. Ciencia y vida civil en el Renacimiento italiano. Taurus. Madrid. 1982 (1980 italiano). 175 pp.
Garin, Eugenio; et al. El hombre del Renacimiento. Alianza. Madrid. 1990 (1988 italiano). 338 pp.
Godechot, J. y otros. La abolición del feudalismo en el mundo occidental. Siglo XXI. Madrid. 1979 (1971 francés). 248 pp. (Artículos y debates sobre el tema tanto en Europa como en España: Domínguez Ortiz, Vilar, Amalric, Bennassar).
Hale, J.R. Historia de Europa. La Europa del Renacimiento, 1480-1520. Siglo XXI. 1973 (1971 inglés). 409 pp.
Hale, J.R. (dir.). Enciclopedia del Renacimiento italiano. Alianza. Madrid. 1984 (1981 inglés). 425 pp.
Hill, Christopher. De la Reforma a la Revolución industrial, 1530-1780. Ariel. Barcelona. 1980 (1967 inglés). 350 pp. El ejemplo inglés de desarrollo.
King, Margaret L. Mujeres renacentistas. La búsqueda de un espacio. Alianza. Madrid. 1993 (1991 italiano). 342 pp.
Kristeller, Paul Oskar. El pensamiento renacentista y sus fuentes. FCE. México. 1982.
Lapeyre, Henri. Las monarquías europeas del siglo XVI. Las relaciones internacionales. Nueva Clío 31. Labor. Barcelona. 1969. 369 pp.
Maio, Romeo De. Mujer y Renacimiento. Mondadori. Madrid. 1988 (1987 italiano). 341 pp.
Maravall, José Antonio. Estado moderno y mentalidad social. Siglos XV a XVII. Alianza. Madrid. 1986 (1972). 2 tomos. 529 y 619 pp.
Miskin, Harry A. La economía europea en el Renacimiento tardío (1460-1600). Cátedra. Madrid. 1981 (1975 inglés). 246 pp.
Romano, R.; Tenenti, A. Los fundamentos del mundo moderno. Edad Media tardía. Reforma y Renacimiento. Historia Universal nº 12. Siglo XXI. Madrid. 1989. 327 pp.
Servia, M.J. Así vivían en la Italia del Renacimiento. Anaya. Madrid. 1995. 96 pp.
Symonds, J.A. El Renacimiento en Italia. Fondo de Cultura Económica. México. 1957 (1875-1886 inglés). 2 vols. 1.101 y 1.048 pp.

Artículos. Orden cronológico.
Palau, Josep. El Papa Borgia. Alejandro VI: intrigas y poder en Roma. “Historia”, National Geographic, nº 38 (2007) 90-103.

Davis, Robert C. El poder del gueto de Venecia. “El País” Ideas (24-VII-2016). El auge del gueto veneciano, desde su fundación en 1516.

La Reforma protestante.
Libros.
Delumeau, Jean. La Reforma. Nueva Clío 30. Labor. Barcelona. 1977. 330 pp.
Lutz, Heinrich. Reforma y Contrarreforma. Alianza. Madrid. 1992 (1982 alemán). 413 pp.
Romano, R.; Tenenti, A. Los fundamentos del mundo moderno. Edad Media tardía. Reforma y Renacimiento. Historia Universal nº 12. Siglo XXI. Madrid. 1989. 327 pp.

La Contrarreforma católica.
FUENTES.
Internet.
[https://es.wikipedia.org/wiki/Contrarreforma]

Libros.
Lutz, Heinrich. Reforma y Contrarreforma. Alianza. Madrid. 1992 (1982 alemán). 413 pp.

Artículos. Orden cronológico.
López-Vela, Roberto. En memoria de José Ignacio Tellechea Idígoras. “El País” (16-III-2008) 51. José Ignacio Tellechea Idígoras (1928-2008), historiador especialista en Historia eclesiástica: el juicio del arzobispo Carranza.

Dosier: Los grandes reinos europeos y los conflictos del siglo XVI.
FUENTES.
Libros.

Crowley, Roger. Imperios del mar. La batalla final por el Mediterráneo 1521-1580. Trad. de Joan Eloi Roca. Ático de los Libros. Barcelona. 2013 (2008 inglés). 421 pp. La lucha naval en el Mediterráneo entre la Cristiandad y el Islam en el siglo XVI.

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