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jueves, 26 de enero de 2012

UD 69. Regímenes políticos y sus conflictos internos en el mundo actual. Principales focos de tensión en las relaciones internacionales.

UD 69. REGÍMENES POLÍTICOS Y SUS CONFLICTOS INTERNOS EN EL MUNDO ACTUAL. PRINCIPALES FOCOS DE TENSIÓN EN LAS RELACIONES INTERNACIO­NALES.



Mapa de las principales zonas de conflictos en el mundo hacia 2010.

INTRODUCCIÓN.
1. REGÍMENES POLÍTICOS EN EL MUNDO ACTUAL.
1.1. CONCEPTOS.
Régimen político.
Sistema político.
Constitución.
1.2. CLASIFICACIÓN DE LOS RÉGIMENES POLÍTICOS.
REGÍMENES DEMOCRÁTICO-PLURALISTAS.
Régimen parlamentario.
Régimen presidencial.
Régimen de asamblea.
Régimen semipresidencial.
REGÍMENES SOCIALISTAS.
REGÍMENES AUTORITARIOS.
REGÍMENES TOTALITARIOS.

2. EL ESTADO: SUS INSTITUCIONES.
2.1. EL PODER EJECUTIVO.
JEFATURA DEL ESTADO.
Jefatura del Estado monárquica.
Jefatura del Estado republicana.
EL GOBIERNO.
2.2. EL PODER LEGISLATIVO.
2.3. EL PODER JUDICIAL.
2.4. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO.
2.5. LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL SISTEMA ELECTORAL.
Los partidos políticos.
El sistema electoral.

3. CONFLICTOS.
3.1. CONCEPTOS Y CLASIFICACIÓN.
CONCEPTOS.         
Conflicto.
Guerra.
CLASIFICACIÓN.
3.2. CONFLICTOS INTERNOS.
LOS PAÍSES DESARROLLADOS Y DEMOCRÁTI­COS.
LOS PAÍSES SOCIALISTAS.
LOS PAÍSES DEL TERCER MUNDO.
3.3. CONFLICTOS INTERNACIONALES.        
Las nuevas fronteras.
Regiones en conflicto.
El terro­rismo integrista islámi­co.

4. PRINCIPALES FOCOS DE TENSIÓN.
4.1. EUROPA: EX-YUGOSLAVIA. CHECHENIA. ESPAÑA Y EL PAÍS VASCO: EL TERRORISMO DE ETA. IRLANDA DEL NORTE.          
4.2. ÁFRICA: SAHARA OCCIDENTAL. ARGELIA. LIBIA. ÁNGOLA. SUDÁFRI­CA. SOMALIA. LIBERIA. SIERRA LEONA. SUDÁN. ETIOPÍA-ERITREA. SUDÁN DEL SUR.
4.3. ASIA: CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ. IRAK-KUWAIT. AFGANIS­TÁN. SRI-LAN­KA. CAMBO­YA. LAS DOS COREAS. CHINA-TAIWÁN. INDIA-PAKISTÁN.
4.4. AMÉRICA: PERÚ-ECUADOR. HAITÍ. MÉXICO. COLOMBIA.

INTRODUCCIÓN.
Esta UD estudia los regímenes políticos y las instituciones del Estado, una parte que se relaciona con la política y la sociología.
Continúa con los conflictos, tanto internos como internacionales, más importantes de la actualidad, que no distinguimos tajantemente pues muchos de ellos tienen una doble na­turaleza nacional e internacional. Ejemplos de esta dificultad de clasificación son de un pasado reciente como los de la ex-Yugoslavia, el de Irlanda del Norte que implicaba a dos países (Gran Bretaña e Irlanda) o el de Chiapas que sólo implicaba a un país (México) pero que tenía apoyos exteriores. La razón es que la mayoría de los conflictos no son reducibles a un país en un mundo global de creciente interdependencia, incluso con nacionalidades que abarcan varios países.
La relación de conflictos no es exhaustiva pues el concepto de conflicto es muy amplio y porque constantemente están apareciendo nuevos conflictos y acabando otros.

1. REGÍMENES POLÍTICOS EN EL MUNDO ACTUAL.

1.1. CONCEPTOS.
Se deben distinguir los conceptos de régimen político y de sistema político. El primero es más político-jurídico y el segundo más sociológico.
Régimen político.
El régimen político es la estructura formada por instituciones, ideologías, procesos, costumbres y leyes, que regula la competencia por el poder político y que disciplina las relaciones entre gobernantes y gobernados. El concepto nació en la Revolución Francesa.
Sistema político.
El sistema político es una comunidad política en sentido más amplio e incluiría las relaciones pragmáticas entre los individuos. El concepto es muy similar al anterior y lo formaron recientemente los politólogos Easton, Almond y Powell.
Constitución.
La Constitución es el conjunto de normas de grado supremo que estructuran el régimen político, regulando las relaciones entre las instituciones y de los ciudadanos con estas. Puede ser escrita (EE UU, España) o no escrita (Gran Bretaña), codificada o no, etc. Tener una Constitución no significa tener un régimen democrático, pues puede ser una Constitución totalitaria, como la de la antigua URSS.
1.2. CLASIFICACIÓN DE LOS RÉGIMENES POLÍTICOS.
Ha habido muchas clasificaciones.
Aristóteles distinguió: monarquía, aristocracia y democracia, con sus deformaciones de tiranía, oligarquía y demagogia.
El desarrollo de las formas políticas, sobre todo desde la Revolución Francesa, ha asentado una clasificación basada en criterios de pluralismo político e igualdad social, económica y cultural, que distingue:
- Regímenes democrático-pluralistas.
- Regímenes socialistas.
- Regímenes autoritarios.
- Regímenes totalitarios.
Hay otras clasificaciones:
- La teoría marxista distingue entre democracia burguesa y democracia popular.
- Maurice Duverger distingue democracias pluralistas capitalistas, autoritarismos socialistas y socialismos liberales.
- Loewenstein distingue democracia y autocracia.
- Los neomaquiavelistas (Pareto, Mosca, Michels) opinan que todo régimen político es una oligarquía, puesto que siempre está dirigido por una minoría: la clase (casta) política.
REGÍMENES DEMOCRÁTICO-PLURALISTAS.
Los regímenes democrático-pluralistas son el resultado de los Estados liberales que sustituyeron al Antiguo Régimen en los siglos XVIII y XIX. Su base socioeconómica es el capita­lismo, con un sistema de economía de libre mercado, aunque en el siglo XX el desarrollo industrial y de los servicios y la necesidad de mantener el equilibrio social ha llevado a una política económica con un cierto grado de intervencionismo estatal.
Los regímenes democráticos se basan en unos principios:
- Representativo, con la legitimidad democrática (voto popular libre) de las institu­ciones estatales.
- Defensa y respeto de las libertades públicas y de los derechos fundamentales.
- Separación de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.
- Instauración de mecanismos de control para evitar la concentración y abuso del poder.
Régimen parlamentario.
Se basa en el principio de colaboración entre los poderes legislativo y ejecutivo. El poder ejecutivo nace del Parlamento mediante el voto de investidura y se somete a su confianza.
Los regímenes parlamentarios cuentan constitucionalmente con un Jefe de Estado (Rey o Presidente de la República), Gobierno (Primer Ministro y Ministros), Parlamento (uno o dos Cámaras) y Poder Judicial.
Régimen presidencial.
Es una forma se separación radical de los poderes, que no dependen el uno del otro. Existe un Presidente unipersonal, elegido directamente por el pueblo, dotado del poder ejecutivo (el Gobierno no es un órgano colegiado, sino que depende personalmente del Presidente), muy independiente del poder legislativo, que a su vez no puede ser disuelto por el Presidente. Hay un Tribunal Supremo, que garantiza el orden constitucional. EE UU es el caso más conocido.
Régimen de asamblea.
El régimen de asamblea da el predominio al Parlamento. El Presidente y el Gobierno tienen escasos poderes ejecutivos y sus actos son constantemente decididos y controlados por el Parlamento. Hay un frecuente uso del referéndum. Es el caso de Suiza.
Régimen semipresidencial.
El régimen semipresidencial es un compromiso entre el presidencial y el parlamentario. El Presidente tiene amplios poderes ejecutivos (generalmente Defensa y Política Exterior) y es elegido directamente por el pueblo. Hay un gobierno con parte del poder ejecutivo y que depende a la vez del Presidente y del Parlamento. Un ejemplo es Francia.
REGÍMENES SOCIALISTAS.
Los regímenes socialistas (propiamente deberían ser llamados comunistas) tuvieron unos decenios en lo que parecía que eran la gran alternativa a los regímenes democrático-pluralistas. El gran modelo fue la URSS, después de su revolución en 1917, que exportó a Europa del Este y China después de la II Guerra Mundial y a otros países del Tercer Mundo con la descolonización. Pero su corrupción y opresión política, su desvertebración social y su ineficacia económica les llevó al colapso, de modo que sufren en la actualidad una profunda crisis y están retrocediendo en todo el mundo, sobre todo desde la desintegración de la URSS en 1989-1991, al mismo tiempo que caían los países comunistas del Este de Europa. En la ac­tualidad perviven los de China, Corea del Norte, Vietnam, Laos y Cuba, pero todo indica que durarán muy poco (por ejemplo China y Vietnam están cambiando a un sistema capitalista desde hace los últimos decenios del siglo XX).
Los regímenes socialistas se basan en un sistema económico basado en la propiedad colectiva de los medios de producción. Sus principios políticos son:
- Un sistema de Partido único o hegemónico.
- El Estado como instrumento de dominación de clase.
- El centralismo democrático como sistema de organización del Estado y del Partido.
- El marxismo-leninismo como ideología oficial, con sus tesis de la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la confianza en el éxito final de una sociedad comunista.
El comunismo puede derivar en régimen totalitario, como en el caso de la URSS de Stalin y la China de Mao, en el que no haya control del poder ejecutivo por otros poderes y una clase burocrática o una cúspide se haga con todo el poder, oprimiendo al pueblo e despreciando los derechos humanos. En esos casos se produjeron auténticas masacres contra la población que se consideraba desafecta. El caso más brutal fue el genocidio del régimen khmer de Pol Pot contra el pueblo camboyano.
REGÍMENES AUTORITARIOS.
Los regímenes autoritarios son propios de sociedades poco desarrolladas, con grandes desigualdades económicas y estructuras oligárquicas.
El régimen político se basa en la dictadura o predominio del poder ejecutivo militar. Los casos más próximos a nosotros fueron las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco. Sus épocas de máxima extensión fueron las de entreguerras en Europa Central y del Este, y después de 1945 en Latinoamérica, África y Mundo Árabe. En la actualidad han desaparecido de Latinoamérica y retroceden en África y el Mundo Árabe, especialmente debido al fin de la Guerra Fría.
REGÍMENES TOTALITARIOS.
Los regímenes totalitarios manifiestan un carácter más dominante y opresor de la “totalidad” de la vida política, social, económica y cultural. Carecen de legitimidad democrática y de libertades políticas, tienen una gran concentración del poder político en el Jefe (Führer o Duce), usan la fuerza y la coacción para mantener el poder, tienen una ideología expansionista y militarista basada en ideas raciales de superioridad. Los ejemplos más conocidos son el fascismo italiano (el primero, dirigido por Mussolini) y el nazismo ale­mán (dirigido por Hitler). Su brutalidad, sobre todo en el régimen nazi, llevó a la II Guerra Mundial y al genocidio de millones de personas por causas raciales.
Por extensión también se consideran regímenes totalitarios las deformaciones de los regímenes socialistas en sus épocas de máxima violencia y brutalidad contra sus pueblos (Stalin, Mao y Pol Pot respectivamente en la URSS, China y Camboya).

2. EL ESTADO: SUS INSTITUCIONES.
La división de los poderes.
En los regímenes democráticos o que adoptan su forma externa, hay una división en tres poderes: ejecutivo (Jefe de Estado, Gobierno), legislativo (Parlamento) y Judicial (tribu­nales). El principal teórico de esta división fue Montesquieu.
2.1. EL PODER EJECUTIVO.
JEFATURA DEL ESTADO.
Es la máxima representación de la soberanía popular, con funciones representativas del Estado en los ámbitos nacional e internacional; de mediación entre los poderes; en algunos Estados tiene notables poderes ejecutivos.
Jefatura del Estado monárquica.
Tiene carácter hereditario, con una legitimidad histórica, pues son formas tradicionales, heredadas del Antiguo Régimen. Puede corresponder a monarquías parlamentarias (España, Reino Unido, Suecia...) o no parlamentarias (Brunei, Arabia...).
Jefatura del Estado republicana.
Tiene carácter electivo, con una legitimidad democrática, salvo cuando hay una conquista violenta del poder (dictadura).
La elección puede ser por sufragio directo (Francia), por compromisarios (EE UU) o por elección parlamentaria (Italia, Alemania). Los dos primeros casos corresponden a repúblicas presidenciales o semipresidenciales con poder fuerte, derivado del voto popular; el tercero corresponde a repúblicas parlamentarias.
EL GOBIERNO.
El Gobierno es un órgano colegiado con una gran variedad de formas y funciones. Ostenta el poder ejecutivo, que implica la definición de la política, así como su ejecución por la administración.
Lo constituyen generalmente el Presidente de Gobierno (España) o Primer Ministro (Gran Bretaña), con los Ministros. En los regímenes presidenciales (EE UU) coincide con el Presi­dente del Estado y los ministros son delegados de éste. En los regímenes semi-presidenciales comparte poderes con el Presidente del Estado.
2.3. EL PODER LEGISLATIVO.
El poder legislativo tiene la función de hacer las leyes, que son la expresión de la voluntad popular.
El Parlamento (llamado Cortes en España o Asamblea en Francia) es el órgano que tiene la función legislativa en los regímenes democráticos. Dentro de estos, se distingue entre los regímenes presidencialistas (con una clara separación respecto al poder ejecutivo) y los regímenes parlamentarios, en los que es el órgano de representación política de la soberanía nacional y realiza funciones no sólo legislativas, sino también de elección del poder ejecutivo (tiene que contar con la confianza y puede sufrir mociones de censura parlamentaria) y de control de este (comisiones parlamentarias de control, comisiones de investigación...).
Puede ser unicameral (Francia) o bicameral (España, EE UU, Alemania). La Cámara Baja (Asamblea o Congreso) es la más representativa de la soberanía popular. La Cámara Alta (o Senado) es propio de los Estados federales o que reconocen una división territorial del Estado.
2.3. EL PODER JUDICIAL.
El poder judicial tiene como fin esencial la aplicación de la ley. En los regímenes democráticos es independiente de los poderes legislativo y ejecutivo. En los autoritarios o totalitarios está sometido al poder ejecutivo. Su organización más común es una pirámide de tribunales y juzgados, generalmente colegiados, con el Tribunal Supremo en la cúspide, de modo que desde abajo haya posibilidad de recurrir a una instancia superior a fin de garantizar la legalidad.
La jurisdicción constitucional, con el Tribunal Constitucional, es erróneamente incluida en el poder judicial, pues su naturaleza y su función son distintas, aunque a veces comparte su organización con el órgano supremo del poder judicial (es el caso del Tribunal Supremo de EE UU). Su función es constitucional (por lo tanto, no judicial), y consiste en velar por el equilibrio entre todos los poderes, incluido el judicial.
2.5. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO.
El Estado puede adoptar varias formas de organización territorial. Así, puede ser unitario, federal, confederal o de formas mixtas (autonómico...).
Los Estados unitarios son centralizados, con una autoridad única sobre todo el territorio. Es el modelo francés, de inspiración jacobina.
Los Estados federales están divididos en Estados (sin soberanía internacional) unidos en una federación con órganos comunes. Es el modelo de EE UU y Alemania.
Los Estados confederales están divididos en Estados (con soberanía internacional) unidos en una confederación con órganos comunes. Es un modelo poco frecuente (Suiza), pero bastante usado en el Antiguo Régimen y en el siglo XIX (Austria-Hungría, Suecia-Dinamarca). La Unión Europea (UE) está evolucionando lentamente a este modelo, aunque sufre las reticencias nacionales.
Entre las formas mixtas destaca el modelo autonómico, de origen relativamente reciente, que se está difundiendo por Italia, Francia, Portugal, Gran Bretaña... Un ejemplo excelente es España, una nación unitaria (aunque con varias nacionalidades en su seno) y no obstante descentralizada en autonomías al estar organizada en Comunidades autónomas, pro­vincias y municipios.
2.6. LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL SISTEMA ELECTORAL.
Los partidos políticos.
Los partidos políticos son actores esenciales de la vida política, al mediar entre el Estado y la sociedad. Se distinguen tres sistemas de partidos:
Unipartidismo: un partido único en los sistemas autoritarios y totalitarios. Casos de España en el franquismo, Alemania e Italia en el fascismo, URSS y otros países comunistas.
Bipartidismo: dos partidos como resultado de una tradición y concentración histórica, aunque no están prohibidos los otros partidos. Casos de EE UU, Paraguay...
Multipartidismo: varios partidos. Casos de España, Francia, Alemania, Italia...
El sistema electoral.
El sistema electoral influye en las condiciones de tal mediación, al fomentar los sistemas bipartidistas, multipartidistas, la representación o ausencia de las minorías raciales y nacionalistas, la transparencia democrática...
Los dos principales sistemas electorales son el mayoritario (que recompensa a los partidos más votados) y el proporcional (que reparte los escaños proporcionalmente a los votos). Entre los dos caben muchas variantes, siendo la más usual el sistema proporcional corregido mediante la ley de d'Hont, como en el caso de España.

3. CONFLICTOS.

Fuente: Focos de tensión en el mundo. [http://elpais.com/elpais/2013/12/27]


Mapa de refugiados en el mundo (2012). En 2013 había 51,2 millones. [Un gráfico de 2013, por Antonio Alonso, en http://elpais.com/elpais/2014]

3.1. CONCEPTOS Y CLASIFICACIÓN.
CONCEPTOS.
Conflicto.
El conflicto es un hecho social habitual en todas las sociedades, por la oposición de ideas e intereses entre grupos e instituciones. El conflicto puede desarrollarse y resolverse de modo pacífico con el diálogo y el compromiso, o de un modo violento, pero generalmente se asocia el término a su forma violenta, en especial la guerra.
Guerra.
La guerra es la forma más violenta de desarrollar, no necesariamente de solucionar, un conflicto. Ocurre cuando los métodos pacíficos del diálogo y del compromiso no han sido utilizados o han fracasado.
Generalmente, la guerra es inútil ya que siempre acaba provocando más problemas y sufrimientos de los que pretende resolver. Pero, por su constante presencia en la historia, ha devenido en institución social, con la que se pretenden resolver los problemas. Por ello, hay que cambiar la mentalidad de la gente, educándola para que perciba que existen alternativas pacíficas para solucionar los conflictos.
Sólo debe haber derecho a la violencia en defensa propia o para evitar el genocidio o la vulneración de los derechos humanos, pero con atención al derecho internacional.
CLASIFICACIÓN.
La clasificación de los conflictos no puede ser cerrada, sino dinámica, comprendiendo la enorme variedad actual: conflictos internos/internacionales, nacionales/regionales/globales, religiosos, sociales, políticos, económicos. La distinción jurídica clásica entre conflicto interno (guerra civil) y conflicto internacional, parece obsoleta. Hoy es enorme la pluralidad y complejidad de los conflictos.
Se debe permitir estructurar los conflictos a distintas escalas, en relación con una diversidad de fenómenos: la dinámica de la dominación mundial, la descolonización, el desa­rrollo/subdesarrollo, los movimientos migratorios, la identidad nacional y étnica, la estructura y la cohesión social, la legitimación del poder, el papel de la ONU como garante del diálogo y de la paz, la institución “reglada” (ONU) del diálogo como solución pacífica y “pactada” de los conflictos, el papel de la superpotencia dominante actual (EE UU), el sistema mundial de seguridad y la OTAN, la limitación de armamentos, el hundimiento del bloque comunista del Este de Europa, el integrismo islámico, el ascenso de India y China al estatus de grandes potencias, la unificación en bloques regionales (en Europa, América del Sur o el Sudeste asiático), la formación y difusión de la imagen del “enemigo”, la racionalidad y las decisiones en los conflictos (la “lógica” del conflicto: racionalización o no de los costos, objetivos, resultados...), el cambio ideológico en la conciencia occidental y universal de una teoría de la guerra a una teoría de la paz, de las teorías geopolíticas de dominio a la teoría del equilibrio y la cooperación, etc.
Una clasificación más comprensiva [Djalili, 1991] distinguiría tres niveles (globales, regionales e internos), a su vez subdivididos en ocho grupos. Esto evita una división por cau­sas nacionales, étnicas, religiosas, lingüísticas...
1) Conflictos globales:
- Resultantes de la descolonización (Indonesia, Indochina).
- La lucha entre los bloques Este-Oeste (Vietnam, Cuba, Angola) mezclada con la oposición Norte-Sur.
- Las intervenciones de las grandes potencias (Grenada, Panamá, Hungría, Checoslovaquia).
2) Conflictos regionales:
- Entre Estados, los conflictos más generalizados (Israel-países árabes, India-Pakistán, Irak-Irán).
- Los hegemónicos (Sudáfrica, Vietnam, Irak o Libia sobre sus vecinos más débiles).
- Los irredentistas (Somalia sobre Etiopía para conquistar Ogadén, Marruecos sobre el Sahara).
3) Conflictos internos:
- Luchas armadas generalizadas (Somalia, Colombia, Perú).
- Luchas armadas localizadas (islamistas de Mindanao en Filipinas, tamiles en Sri Lanka, cristianos y animistas en Sudán del Sur).
Hirschmann distingue entre dos tipos de conflictos: conflictos divisibles y conflictos indivisibles. Los primeros suponen el enfrentamiento de intereses sobre una base competitiva y giran en torno a la búsqueda de una maximización del beneficio. En última instancia, sin embargo, se orientan hacia el logro de un compromiso, pues de los que se trata en el fondo es de obtener “más” o “menos” de un determinado bien; operan sobre bienes “divisibles” y sobre el trasfondo de un consenso mínimo en torno a ciertos valores fundamentales que unifican a todos los actores sociales, ya se trate de individuos o grupos.
El otro tipo de conflictos afecta ya a cuestiones identitarias, sean étnicas, lingüísticas, nacionales o religiosas, que por definición son “indivisibles” y no se prestan, al menos en principio y por parte de los que así se sienten, a una componenda entre un “más” o un “menos”; son inmunes a la negociación o a la fragmentación de la identidad: sólo es “auténticamente” vasco, por ejemplo, quien expulsa de sí a todo lo español.
3.2. CONFLICTOS INTERNOS.
LOS PAÍSES DESARROLLADOS Y DEMOCRÁTICOS.
La gran mayoría de los países más desarrollados son también democráticos. Su posición de privilegio político, económico y social no les exime empero de sufrir conflictos, aunque estos son generalmente resueltos de modo pacífico. Más que conflictos se habla de problemas:
- El mayor problema interno de los países desarrollados (sobre todo en Europa Occidental) es la crisis del Estado del bienestar. El paro, la deuda pública, el déficit presupuestario, se unen a la falta de fondos para garantizar las prestaciones sociales en una sociedad en rápido envejecimiento. Son cuestiones que deben ser resueltas para garantizar la cohesión económica y social.
- La creación de grandes bloques regionales, como la UE, Norteamérica (EE UU, Canadá, México), el Cono Sur, ASEAN...
- La globalización de la economía: se promueven la apertura económica y comercial en el mundo, con la creación de un mercado globalizado, con graves problemas de competencia social, redistribución de las actividades económicas, reconversión industrial...
Asimismo hay viejos problemas: nacionalismo y regionalismo, terrorismo, desestructuración social, delincuencia, drogadicción, pérdida de esperanza en la juventud...
En la posguerra desde 1945 Europa Occidental ha gozado de medio siglo de estabili­dad política, de democracia continuada, durante una larga fase de expansión económica, inte­rrumpida por sólo temporales y superficiales depresiones, aunque hayan consolidado un relativamente alto nivel de paro, y un fortalecimiento del papel del Estado en la economía hasta suponer de media la mitad del PIB. Pero, aunque no ha habido grandes guerras entre países en Europa Occidental, ha habido desde los años 60 dos graves conflictos internos, en España y en Irlanda del Norte, que se estudian en el apartado de principales conflictos.
LOS PAÍSES SOCIALISTAS.
Los regímenes socialistas que sobreviven a finales de los años 90 están derivando hacia formas económicas de sistema capitalista, sobre todo en la Europa del Este. Algunos están consiguiendo un extraordinario desarrollo económico, como es el caso de China, pero sin conceder libertades democráticas. Las excepciones son Cuba y Laos, aunque no parece factible que subsistan a largo plazo. Las reivindicaciones democráticas ocasionan muchos problemas internos (la revuelta de Tiananmen en China en 1989). La división de Yugoslavia ha originado terribles conflictos entre serbios, bosnios y croatas, que lucharon en las guerras europeas más crueles de la historia reciente en los años 1990, sobre todo en Bosnia y Kosovo. El desmembramiento de la antigua URSS ha generado algunos conflictos regionales: las guerras entre Armenia y Azerbaiyán, las luchas en Georgia, los intentos de secesión de Chechenia o la tensión entre Rusia y Ucrania por la soberanía sobre Crimea y las regiones del Donestk en 2014.
LOS PAÍSES DEL TERCER MUNDO.
Dentro del Tercer Mundo hay numerosos conflictos, en cierto modo independientes de la forma de sus regímenes políticos: democrático-liberal como la India, autoritario como Birmania, socialista como China, de transición entre un modelo y otro como Singapur...
La historia del colonialismo y el neocolonialismo explica la mayoría de los conflictos que padece el Tercer Mundo: dependencia neocolonial, pobreza, división social extrema, falta de democracia, revoluciones y guerras civiles, genocidios, opresión política, terrorismo, narcotráfico... La mayoría de estos son tratados en otras UD (como el subdesarrollo), así que destaquemos ahora dos problemas, el terrorismo integrista islámico y el golpismo latinoamericano y africano.
3.3. CONFLICTOS INTERNACIONALES.
Los principales problemas de las relaciones internacionales y para la estabilidad mundial son la fijación de las nuevas fronteras y los problemas políticos, económicos, sociales y religiosos, en particular el terrorismo internacional asociado al integrismo reli­gioso; el golpismo militar en Latinoamérica y África.
Las nuevas fronteras.
La modificación de fronteras, con la consiguiente creación de nuevos Estados, se ha producido a lo largo de la historia en forma de oleadas. La mayoría ha surgido como resultado de procesos de descolonización, de reivindicaciones nacionalistas de los pueblos o como consecuencia de negociaciones entre Estados ya existentes. Después de la II Guerra Mundial el mapa del mundo se transformó. Sin embargo, aquellas fronteras no fueron estáticas. Europa, América, África, Asia y  Oceanía han visto modificarse sus fronteras en procesos unas veces pacíficos y otras sangrientos. En la última década, y fundamentalmente como consecuencia de la caída del comunismo, las fronteras del mundo se han vuelto a transformar. Los nuevos Estados han iniciado una vida independiente, intentando dar solución a las reivindicaciones de sus pueblos.
Regiones en conflicto.
El final de la guerra fría a finales de los años 1980 hizo pensar en el establecimiento de un nuevo orden en el planeta. Sin embargo, la desaparición de los bloques dio rienda suelta al estallido de numerosos conflictos regionales que han llevado al mundo a una situa­ción de peligrosa ebullición en la década final del siglo.
Uno de los principales motivos de los conflictos regionales ha sido el avance de los fundamentalismos, especialmente del integrismo islámico. Argelia sufrió desde 1992 una larga guerra civil de terror entre el Frente Islámico de Salvación y el gobierno y la violencia se ha cobrado más de 40.000 víctimas. Algunos Estados, como Siria, Irán o Sudán, han sido acusados de fomentar el terrorismo islámico fuera de sus fronteras. Egipto señaló repetidamente a Sudán en los años 1990 como responsable de los atentados que se registraron en su territorio contra turistas y destacadas personalidades. Otros puntos de agitación islámica han sido Afganistán, sumida en una continua guerra civil, Irak y Tadjikistán. También en la India se han registrado conflictos religiosos entre musulmanes, hindúes y sijs, que han provocado graves altercados. Los excesos étnicos y nacionalistas han sido causa de preocupación en todo el mundo.
En África, el final de algunos conflictos históricos en la República Sudafricana, Mozambique y Liberia, han dado paso a la más terrible de las luchas étnicas, que enfrentó a hutus y tutsis en Burundi y Ruanda, a la vez que persistían viejos conflictos como el Sahara Occidental, las guerrillas tuareg en Malí y Níger, y las luchas tribales en Somalia.
En Asia, merecen especial mención las luchas de los kurdos de Turquía e Irak, y de los tamiles que luchan por su independencia de Sri Lanka.
En América, aunque ha habido un proceso general de pacificación y democratización han estallado una guerra fronteriza entre Perú y Ecuador y la sublevación de la guerrilla zapatista en el depauperado estado mexicano de Chiapas.
El terrorismo integrista islámico.
El terrorismo integrista islámico afecta al menos a dos continentes, Asia y África. Fue ya una de las mayores amenazas internas e internacionales en los años 80, pero a finales de los años 90 se ha ido concentrando en unos focos: Palestina, Egipto, Argelia, Afganistán, Libia, Irak…
Sus objetivos son el dominio totalitario de la religión islámica sobre toda la sociedad, la erradicación de la influencia occidental, la sumisión de la mujer al hombre, y el control del poder por la clase sacerdotal y por las élites terroristas.
Sus métodos son particularmente brutales: secuestro y atentados contra aviones civiles o autobuses urbanos, la violación y el degüello de las mujeres emancipadas, y la aniquilación de la población civil que no obedece sus órdenes.

4. PRINCIPALES FOCOS DE CONFLICTO INTERNACIONAL.
Mapa de las principales zonas de conflictos en el mundo hacia 2010.

4.1. EUROPA: EX-YUGOSLAVIA. CHECHENIA. ESPAÑA Y EL PAÍS VASCO: EL TERRORISMO DE ETA. IRLANDA DEL NORTE.
No ha habido guerras civiles e internacionales en Europa Occidental desde 1945, en lo que es el más largo periodo de paz del continente en toda su Historia, sólo roto periférica­mente por los conflictos de la ex-Yugoslavia y del Cáucaso. Asimismo, la desaparición de los bloques políticos y la crisis económica de 1991-1994 alivió al principio las tensiones internacionales en Europa al eliminar la confrontación pero ha repercutido negativamente sobre Occidente, pero pronto se vio que la desintegración del bloque comunista revitalizaba los nacionalismos y los integrismos religiosos, especialmente en los Balcanes y el Cáucaso soviético.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE) se configura como un foro para lograr el objetivo de la paz, como lo demuestra su papel en la crisis de los Balcanes y su aportación a los problemas de la expansión de la OTAN a los países del Este, integrando a Rusia en un marco común, aunque la política exterior de Putin introduce muchas tensiones.
EX-YUGOSLAVIA.
Bosnia-Herzegovina adquirió la condición de Estado en 1946, dentro de la Federación Yugoslava. Desde entonces musulmanes, albaneses, croatas, serbios o eslovenos convivieron en relativo equilibrio. En octubre de 1991 se declaró la independencia y poco después comen­zó la guerra civil, de terribles consecuencias. A finales de 1995 se inició un proceso de pacificación, impuesto por una intervención bélica de la comunidad internacional.
Eslovenia se independizó con cierta facilidad, pero la independencia de Croacia llevó a una guerra con Serbia, en la que amplios territorios croatas fueron objeto de limpieza étnica por los serbios, con decenas de miles de asesinados y cientos de miles de exiliados. Finalmente, en una nueva guerra, Croacia recuperó su territorio y procedió a su vez a expulsar a la población serbia. Más tarde Eslovenia entró en la UE y Croacia le seguirá en 2013.
En 1998 estalló un nuevo conflicto civil en Kosovo, una región del sur de Yugoslavia poblada mayoritariamente por pobla­ción albanokosovar (2 millones contra 200.000 serbios). Los serbios pretendieron impedir el desarrollo autonómico de esta comunidad y suspendió su autonomía en 1989 y a continuación reprimieron a los kosovares, hasta llegar a comenzar un genocidio, con miles de muertos y cientos de miles de deportados a Albania y Macedonia. Como respuesta, el 24 de marzo de 1999 la OTAN (sin el acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU) comenzó una campaña de ataques aéreos contra Yugoslavia, a fin de obligarla a permitir la presencia en Kosovo de una fuerza de paz internacional y la vuelta de los refugiados y deportados. Rusia y los países eslavos ortodoxos eran partidarios de Serbia en este conflicto internacional. La opinión pública occidental se dividió entre los partidarios de la intervención militar y los neutralistas/pacifistas, con algún partidario de Serbia como el escritor austriaco Peter Handke. Paralelamente, el debate intelectual versó sobre el concepto de guerra justa.
CHECHENIA.
En Chechenia, una pequeña república del Cáucaso ruso, la declaración unilateral de independencia fue respondida con una masiva y sangrienta intervención del ejército ruso que arrasó la capital, Grozni, y gran parte de las ciudades. La imposibilidad de una victoria militar total posibilitó conversaciones de paz en agosto de 1995, pero tras un periodo de paz se reanudó la guerra en 1999, hasta el triunfo ruso, apoyado en un bando checheno, aunque continúan algunos esporádicos golpes terroristas.
ESPAÑA Y EL PAÍS VASCO: EL TERRORISMO DE ETA.
En España hay un problema secesionista en el País Vasco (Euskadi), cuyos efectos se han extendido en menor grado por el resto de España debido a las acciones terroristas y por Francia debido a que esta fue históricamente un “santuario” de los terroristas.
La causa del conflicto es la radicalización del movimiento nacionalista vasco alrede­dor del partido aberzale (conocido como Herri Batasuna y otros nombres a lo largo de su historia) y su organización terrorista afín, ETA. El problema del terrorismo y la violencia ca­llejera, localizados sobre todo en el País Vasco, ha disminuido con los años gracias a la eficacia policial y judicial, la alianza hispano-francesa y la colaboración entre los partidos democráticos, hasta llegar a la reviente suspensión de la violencia etarra en 2011.
IRLANDA DEL NORTE.
En Irlanda del Norte el enfrentamiento entre las comunidades católica (minoritaria y unionista con Eire) y protestante (mayoritaria y unionista con Gran Bretaña) estalló en 1969 en una sangrienta lucha civil, en la que hubo aproximadamente 3.165 muertos y más de 36.500 heridos, hasta que se apaciguó en los años 1990 con un acuerdo de alto el fuego (31-VIII-1994), por el cual el IRA abandonaba la lucha armada y se avenía a negociar a través del partido Sinn Fein, guiado por Gerry Adams. Lo mismo hizo poco después el bando armado protestante. La tregua se rompió en varias ocasiones, pero las negociaciones continuaron pese a las dificultades y el 10-IV-1998 se firmó en Stortmont un histórico acuerdo de paz, un modelo para la resolución de conflictos mediante el diálogo, basado en varios puntos:
- Asamblea autónoma en el Norte, de 108 miembros, con poderes ejecutivos y legislativos.
- Un consejo ministerial interfronterizo Norte-Sur, formado por representantes de am­bos.
- Un Consejo de las Islas Británicas, con representantes de las Asambleas del Reino Unido, Gales, Escocia y las dos Irlandas.
- Reformas constitucionales del Reino Unido e Irlanda relacionadas con el Ulster: derecho de autodeterminación del Ulster, renuncia a la reivindicación de Irlanda sobre el Ulster.
- Comisiones especiales para la resolución de problemas pendientes: desarme de paramilitares, reforma de la policía, liberación de presos.
- Referendos simultáneos en Irlanda y el Ulster (22 mayo 1998) sobre el plan de paz, y elecciones en el Ulster (junio 1998).
Con el tiempo los problemas entre las dos comunidades persistieron pero los avances hacia la paz parecen irreversibles.
4.2. ÁFRICA: SAHARA OCCIDENTAL. ARGELIA. ÁNGOLA. SUDÁFRI­CA. SOMALIA. RUANDA Y BURUNDI. LIBERIA. SIERRA LEONA. SUDÁN.
África es el continente más violento en la actualidad, debido a la gravedad de los problemas internos de los países y a la artificiosidad de las fronteras establecidas en la independencia. Durante decenios la mayoría de los países han sufrido contantes golpes militares, pero han estallado pocas guerras entre países, debido a la presión internacional. La situación en algunos países ha mejorado notablemente en los años 90, con la consolidación o instauración de la democracia en Botswana, Zimbabwe, Gabón, Tanzania... pero subsisten numerosas dictaduras, como las brutales de Nigeria, Sudán, Guinea Ecuatorial... Y, sobre todo, han estallado terribles guerras civiles en muchos países, a veces conectadas con movimientos ya estudiados, como es el caso del terrorismo islámico.
SAHARA OCCIDENTAL.
La independencia en 1974 fue impedida por el acuerdo de Madrid que daba el territorio español a Marruecos y Mauritania, después apartada del proceso. El Polisario luchó durante dos decenios desde sus bases en el desierto, sin éxito, y una tensa tregua se prolonga desde finales de los años 90, mientras el referéndum prometido por la ONU sigue sin efecto y Marruecos prosigue su paulatina integración del territorio.
ARGELIA.
Tras conseguir la independencia (1962), Argelia se proclamó república presidencialis­ta de partido único. A finales de los 80, se instauró el pluripartidismo y se pasó a una economía de mercado. Pero el acontecimiento más destacado de los 90 fue la expansión del fundamentalismo islámico, ilegalizado después de su triunfo en las elecciones de 1992, después de lo cual sus grupos más fanáticos emprendieron una campaña de atentados terroristas contra los intelectuales, los laicos, las mujeres progresistas y los bereberes. En la actualidad la violencia se centra en algunos focos del desierto.
LIBIA.
En 2011 estalló en Libia una guerra civil para derrocar al dictador Muhamar Gaddafi, que acabó con el régimen en el verano. El contexto histórico actual está marcado por las revoluciones árabes que comenzaron en Túnez y Egipto para extenderse más tarde por Libia y varios países árabes asiáticos como Siria y Yemen entre otros.
SUDÁFRICA.
La República Sudafricana tiene una gran complejidad política y racial, con minorías blanca, hindú y mulata, en medio de la mayoría negra, subdividida en etnias como la zulú. Ha desaparecido el apartheid por la presión de la comunidad internacional y el pacto del último presidente blanco, De Klerk, con el dirigente negro del Congreso Nacional Africano, Nelson Mandela, que se convirtió en el primer presidente negro del país (1996) y realizó una moderada política de integración y democracia, aunque persisten graves problemas sociales.
SOMALIA.
La caída del dictador Siyad Barré (1991), fue seguida por una guerra civil entre los “señores de la guerra”, apoyados en la división tribal. El país, el más pobre del continente, su­frió una terrible hambre, que la intervención militar de la ONU palió en parte, pero en la actualidad es un país roto, famoso por sus ataques piráticos en el océano Índico.
ANGOLA.
Angola fue una colonia portuguesa hasta la Revolución de los Claveles (1974), alcanzando la independencia (1975), pero en el mismo año se inició una guerra civil entre el MPLA gobernante y la guerrilla de UNITA en la que intervinieron Cuba y la URSS a favor del MPLA, y EE UU, Sudáfrica y Zaire a favor de UNITA. Como consecuencia de la perestroika, el gobierno marxista inició un proceso de democratización, que finalmente ha puesto final a la cruel guerra civil, que ocasionó unos dos millones de muertos.
LIBERIA.
Las luchas civiles son constantes desde el golpe de Estado de 1980, con varios presidentes impuestos mediante la lucha armada. Este conflicto es básicamente tribal.
RUANDA, BURUNDI Y CONGO.
En Ruanda y, en menor medida, Burundi, el ancestral enfrentamiento entre las etnias hutu (mayoritaria y pobre) y tutsi (minoritaria pero dominante), derivaron en 1994 en espantosas matanzas, con tal vez medio millón de muertos, y al ganar los tutsis la posterior guerra civil, el exilio hacia Zaire y Tanzania de más de un millón de hutus, con terribles consecuencias para la sanidad y los derechos humanos, que han intentado paliar las ONG.
En julio-agosto de 1998 el conflicto se expansió a la RDC (Congo o antiguo Zaire) debido a una nueva rebelión tutsi contra el presidente Kabila, y el conflicto se ha internacionalizado, por el apoyo militar a los rebeldes por parte de Uganda y Ruanda, y a Kabila por parte de Angola, Zimbawe y Namibia.
ETIOPÍA-ERITREA.
Tras alcanzar Eritrea su independencia de Etiopía en 1994 pareció durante unos años que sus relaciones eran estables y pacíficas, pero estos Estados reanudaron en junio de 1998 su secular enfrentamiento. La guerra entre dos de los países más pobres del mundo fue muy  cruel para la población civil, tomada como objetivo de bombardeos aéreos, pero en la actualidad parece consolidada la paz sin cambios fronterizos.
SUDÁN DEL SUR.
El territorio de Sudán del Sur se ha independizado en 2011 tras un grave conflicto con Sudán, una paz tensa y un referéndum ganado ampliamente por los independistas.

4.3. ASIA: CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ. IRAK. AFGANISTÁN. SRI-LANKA. CAMBOYA. LAS DOS COREAS. CHINA-TAIWÁN. INDIA-PAKISTÁN.
CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ.
Los acuerdos de paz entre israelíes y palestinos en los años 90 han alentado la esperanza, consolidada por el acercamiento de Israel a sus vecinos árabes, pero persisten varios problemas: la resistencia de Israel a conceder la independencia a Palestina (Cis­jordania, Gaza) y su rechazo a devolver los Altos del Golán a Siria. El conflicto Israel-Palestina sigue estancado ante la falta de concesiones del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
IRAK-KUWAIT.
La guerra de Irak con Irán (1980-1989) supuso graves pérdidas humanas y económicas, con un fuerte endeudamiento iraquí, y para resarcirse el presidente iraquí Sadam Hussein ordenó la invasión de Kuwait en 1990. La importancia petrolífera del emirato provocó la intervención internacional de las fuerzas de la ONU, lideradas por EE UU, que lanzó en 1991 un ataque victorioso que liberó Kuwait. Después continuaron las sanciones internacionales, sumadas a la rebelión de los kurdos en el Norte.
Irak incumplió en 1997 su compromiso de permitir la libre inspección de su armamento de destrucción masiva por lo que en febrero de 1998 EE UU le amenazó con un ataque militar. La mediación del secretario general de la ONU, Kofi Annan, permitió un acuerdo (23-II-1998) por el que se restablecían las inspecciones. Pero el problema del régimen dictatorial y agresivo de Hussein prosiguió hasta una nueva guerra con EE UU y sus aliados, en 2003, que acabó con su régimen, pero la ocupación posterior fracasó en pacificar el país, que sigue sufriendo una grave violencia entre las comunidades chií, sunní y kurda.
AFGANISTÁN.
En 1973, un golpe de Estado proclamó la república, tras lo cual pasó a ocupar el poder un gobierno socialista. Este fue el punto de partida de la intervención soviética en el país, que se concretó militarmente en 1979. Durante un decenio, las tropas soviéticas permanecieron en el territorio, sufriendo graves pérdidas en su lucha contra la guerrilla islámica y tribal, hasta que, con los cambios producidos en el bloque socialista por la perestroika de Gorbachov, en 1989 se produjo la retirada total de su ejército. En 1992 se derrumbó el régimen prosoviético, pero la guerra civil continuó entre las diversas facciones religiosas y tribales, con un largo gobierno integrista, el talibán, que apoyó a la organización terrorista Al Qaeda y ello desencadenó una intervención occidental que cambió al régimen por un gobierno débil y corrupto, presidido por Karzai, que no ha logrado estabilizar al país.
SRI-LANKA.
Hay una cruenta guerra civil entre la mayoría cingalesa y la minoría tamil, que lucha por su independencia en el norte de la isla. Últimamente la violencia ha disminuido debido a la victoria militar del régimen central.
CAMBOYA.
La independencia de Camboya se proclamó en 1954. En la guerra de Vietnam, Camboya fue utilizada por los comunistas como paso hacia el Sur y fue bombardeada por los norteamericanos, que promovieron en 1970 un golpe de Estado que depuso al rey Sihanuk y acto seguido estalló una guerra civil que terminó en 1975 con el triunfo de los khmer rojos, comunistas, que depuraron las clases acomodadas en un verdadero genocidio “social”.
Vietnam invadió en 1979 el país e impuso un gobierno comunista más moderado que luchó durante años con la guerrilla. En 1993 hubo un pacto de coalición que ha apaciguado en parte la situación. En 1998 la guerrilla khmer finalmente desapareció, una vez muerto su líder Pol Pot.
CHINA-TAIWÁN.
China ha acelerado su desarrollo económico y militar en los últimos decenios, aunque prosiguen los confusos enfrentamientos entre los conservadores y los renovadores para hacerse con el poder, desde la muerte de Deng Ziao Ping. Entretanto se estancan los avances en derechos humanos, vulnerados sistemáticamente por el régimen tras la crisis de 1989, y la política internacional con amenazas de enfrentamientos con Hong-Kong, Vietnam, Filipinas, Japón, EE UU y, sobre todo Taiwán, a la que China quiere anexionar, debido a que el nacionalismo agresivo es una baza política interna. China se encamina hacia la supremacía política, económica y militar en Asia, con una agresividad preocupante, dado que es el último gran país totalitario que queda en el mundo. Sufre los conflictos independentistas de los uigures y tibetanos en el Oeste.
INDIA-PAKISTÁN.
La tensión fronteriza en Cachemira entre India y Pakistán, agravada por las diferencias religiosas, que originaron las guerras de 1947, 1965 y 1971,  ha durado hasta la actualidad, con constante luchas de bajo nivel. Las pruebas nucleares demuestran que ambos países son potencias atómicas y ha aumentado la tensión en la zona. Por contra, entre India y China (una aliada de Pakistán) parece haber disminuido.

4.4. AMÉRICA: PERÚ-ECUADOR. HAITÍ. COLOMBIA. MÉXICO.
En Latinoamérica, la amenaza del golpismo ha pesado durante decenios. Con el fin de la Guerra Fría disminuyó el apoyo de Occidente a las oligarquías y las dictaduras militares, aunque el problema persiste en grado menor en la última década.
Rumores y amenazas de levantamientos militares hubo en Colombia en 1985, 1990 y 1995; en Bolivia en 1986; en Brasil en 1991; en México en 1995. En otros países la amenaza se cumplió, y los militares intentaron, y a veces con­siguieron, terminar con sus débiles democracias: Paraguay en 1996, con el fracasado golpe del general Oviedo; Argentina en 1987, 1988, 1989, 1990, por oficiales de extrema derecha, reprimidos generalmente con la fuerza; Ecuador en 1986, con el golpe fracasado del general Vargas; Guatemala en 1982, 1983, 1993; Haití en 1991; Panamá en 1988, reforzando el poder del general Noriega (derrocado por una intervención militar de EE UU en 1990); Perú en 1988 y 1992, con el “autogolpe” del presidente Fujimori para disolver el poder legislativo; Venezuela en 1992 (dos golpes, uno de ellos lanzado por Chávez) y 2002 (un fracasado golpe, esta vez contra Chávez), y esta no es una lista cerrada pues hay graves problemas en Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, Venezuela... Pero aunque hay una conflictividad permanente, parece evidente la consolidación de la democracia en la mayor parte de Latinoamérica.
HAITÍ.
En 1994 hubo una intervención militar de EE UU para derrocar al régimen dictatorial y reponer la democracia, tras una larga etapa de dictaduras, breves etapas democráticas y golpes de estado. Los terremotos, la miseria y otros problemas dificultan la estabilidad del país.
MÉXICO.
En México en 1995, tras dos años de turbulencias, el presidente mexicano Ernesto Zedillo quebró un sistema otrora monolítico y comenzó una transición del autoritarismo semidemocrático dominado por el PRI hacia una democracia más real, con gobiernos del partido conservador PAN. Sin embargo, Zedillo tropezó con una fuerte oposición dentro de su propio partido y con el conflicto de Chiapas, una zona sureña de extraordinaria pobreza, donde un grupo revolucionario luchó varios años. El apoyo de EE UU, tras la firma del Tratado de Libre Comercio (NAFTA), permitió abrir un gran mercado en toda América del Norte, junto a una liberalización económica en paralelo a la política. La estabilidad económica y social depende de una exitosa transformación del poder político, mientras la violencia del narcotráfico prosigue.
COLOMBIA.
Los últimos gobiernos colombianos parecen haber derrotado decisivamente a la guerrilla narco-izquierdista de las FARC y a los grupos paramilitares de ultraderecha, pero todavía la violencia persiste en algunas zonas selváticas.

BIBLIOGRAFÍA.
Internet.
Libros.
Alcántara Sáez, Manuel. Sistemas políticos de América Latina. Tecnos. Madrid. 1994 (1989). 2 vols.
Ferrando Badía, Juan; Álvarez Conde, Enrique (coords.). Regímenes políticos actuales. Tecnos. Madrid. 1995 (1987). 664 pp.
García Cotarelo, Ramón; Blas Guerrero, Andrés de. Teoría del Estado y sistemas políticos. UNED. Madrid. 1989. 2 vs.
Giddens, Anthony. Sociología. Alianza. Madrid. 1991 (1989). 846 pp.
Jiménez de Parga, Manuel. Los regímenes políticos contemporáneos. Tecnos. Madrid. 1998 (1987). 559 pp.
Pastor, Manuel. Fundamentos de ciencia política. McGraw-Hill. Madrid. 1994. 395 pp.
Robertson, Robbie. Tres olas de globalización. Historia de una conciencia global. Alianza Editorial. Madrid. 2005. 390 pp. Reseña de Gil Calvo, Enrique. Una nueva visión imperialista. “El País”, Babelia 729 (12-XI-2005) 14.
Artículos.
Hall, Peter A. Continuidad y cambios en la Europa contemporánea. “Boletín Informativo” Fundación Juan March, Madrid, 191 (junio-julio 1989) 37-41.
Djalili, Mohammad-Reza. Análisis de los conflictos en el Tercer Mundo: elementos de una tipología (175-183), en AA.VV. Especial Estudio de los conflictos internacionales. Paradigmas, geopolítica, racionalidad, imágenes del enemigo, control de armamentos, dimensiones étnicas. “RICS”, UNESCO, Barcelona, 127 (III-1991). El profesor iraní Djalili enseña en la Universidad de Lausana y en el Instituto Universitario de Altos Estudios de Ginebra.
Malefakis. Democratizaciones en Europa. 1918-1996. “Boletín Informativo”, Fundación Juan March, 263 (X-1996) 12-15.

PROGRAMACIÓN.
REGÍMENES POLÍTICOS Y SUS CONFLICTOS INTERNOS EN EL MUNDO ACTUAL. PRINCIPALES FOCOS DE TENSIÓN EN LAS RELACIÓNES INTERNA­CIO­NALES.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
En ESO, 1r ciclo.
Eje temático El mundo actual.
Bloque 8. Participación y conflicto político en el mundo actual.
Apartados 1, 4. 1. Los principios e instituciones básicas de los regímenes demo­cráticos. 4. Transformaciones y tensiones en las relaciones internacionales: organismos internacionales; la crisis del sistema de bloques y la OTAN; el proceso de unidad europea; una crisis o conflicto internacional relevante; problemas y perspectivas para la paz.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con los temas de la Educación para la Paz y de Educación Moral y Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Seis sesiones de una hora.
1ª Documental sobre los regímenes políticos. Diálogo con evaluación previa. Exposición del profesor. Cuestiones.
2ª Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas, comentarios de textos, debate y síntesis.
4ª Documental sobre un conflicto. Diálogo con evaluación previa. Exposición del profesor. Cuestiones.
5ª Exposición del profesor. Cuestiones.
6ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas, mapas, comentarios de textos, debate y síntesis.
Parte de las actividades de indagación e investigación deben hacerse fuera del horario escolar.
OBJETIVOS.
Analizar los regímenes políticos.
Comprender las causas de los conflictos internos.
Comprender las causas de los conflictos internacionales.
Sintetizar los principales conflictos internacionales.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
Los regímenes políticos.
Los conflictos internos.
Los conflictos internacionales.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema; análisis de mapas, gráficos, noticias de prensa...
Explicación multicausal de los hechos históricos: en comentario de textos e investiga­ción.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Valorar la solución pacífica de los conflictos nacionales.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa. La participación es el aspecto fundamental, a través de las actividades de grupo y el predominio de la actividad de investigación.
MOTIVACIÓN.
Habrá dos documentales breves, dada la distribución de la UD en dos grandes ejes.
Un documental sobre los regímenes políticos, seguido de un diálogo que sirva de eva­luación previa.
Un documental sobre un conflicto actual.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de una línea de tiempo sobre el proceso.
Realización de esquemas de los apartados de la UD, especialmente de las constitucio­nes de los regímenes políticos más representativos.
Análisis, debate y conclusiones sobre los mejores regímenes políticos.
Análisis de mapas sobre los conflictos internacionales.
Comentarios de textos sobre constituciones y conflictos.
Investigación sobre las causas y desarrollo de un conflicto de máxima actualidad en la prensa. Se hará un collage y un debate de grupo. Se deben sacar conclusiones sobre la mejor solución a emprender por la comunidad internacional.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones sobre la UD. Las respuestas se discutirán en grupo, pero se escribirán individualmente.
RECURSOS.
Presentación digital y mapas.
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se comprenda la naturaleza de los regímenes políticos, los elementos básicos de los regímenes democráticos y las causas de los principales conflictos actuales. Más que la memorización de conceptos y datos se evaluarán los procedimientos y actitudes.
Examen incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...

Examen de recuperación (junto a las otras UD).

2 comentarios:

Lucía Gómez dijo...

Hola!
Me encanta la página. Los temas están muy elaborados y ordenados. Me está ayudando mucho a estudiar y organizar la materia.
Sólo me gustaria hacer un comentario en este tema sobre los partidos políticos y el sistema electoral (punto 2.5.), cuando se cita a España como país con multipartidismo. Puede que ahora estén cambiando las tornas, poco a poco, pero creo que sería más ajustado apuntar que España es y ha sido un país con una clara tendencia bipartidista, aunque existan múltiples partidos minoritarios.

Un saludo y enhorabuena por la página!

Antonio Boix Pons dijo...

Un saludo.
Tiene usted razón en que dentro del multipartidismo hay variantes y una de ellas es el bipartidismo imperfecto de España desde 1976, pues el Gobierno central ha estado en manos de UCD y su sucesor el PP por los conservadores y el PSOE por los progresistas. No obstante, en el Estado autonómico, que forma parte esencial del régimen constitucional, hay una importante presencia de los partidos nacionalistas o regionalistas, gobernando en solitario o en coalición, y estos además han sostenido en varias ocasiones con pactos a los Gobiernos de los dos partidos dominantes cuando eran minoritarios. Por todo ello, España es un caso conceptual de multipartidismo, aunque sea en su variante bipartidista.
Atentamente, Antonio Boix.