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jueves, 26 de enero de 2012

UD 72. Cambio social y movimientos alternativos. Feminismo, Pacifismo y Ecologismo.

UD 72. CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS. FEMINISMO, PACIFISMO Y ECOLOGISMO.

INTRODUCCIÓN.

1. CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.
Cambio social.
Movimientos sociales.
Movimientos alternativos.
Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
CARACTERÍSTICAS DE LOS MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.
Sujetos.
Valores.
Organización.
Actuación.
RELACIÓN ENTRE CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.

2. FEMINISMO.
CONCEPTO.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO FEMINISTA.
Dos grandes periodos: 1789-1914, 1914-hoy.
Antecedentes.
Francia.
EE UU.
Reino Unido.
España.
Otros países.
La actualidad.
CONCLUSIONES.

3. PACIFISMO.
CONCEPTO.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO PACIFISTA.
CONCLUSIONES.

4. ECOLOGISMO.
CONCEPTO.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO ECOLOGISTA.
Antecedentes: la defensa de los pájaros.
El ecologismo como ideología.
Organizaciones ecologistas.
Los ecologistas y la política.
CONCLUSIONES.

INTRODUCCIÓN.
Esta UD aborda el cambio social y los movimientos alternativos, o sea una parte de los movimientos sociales. Nos centraremos especialmente en tres, el feminismo, el pacifismo y el ecologismo, en sus conceptos, historias y unas conclusiones.

1. CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.
CONCEPTOS.
Cambio social.
El cambio es consustancial a la sociedad, siempre en sucesión, siempre en movimiento, aunque su tiempo puede llegar a ser muy lento (por ejemplo en la sociedad egipcia o china).
El cambio social supone una modificación observable de las instituciones básicas durante un periodo específico. Esto supone que hay una parte que permanece, que no cambia (por ejemplo es evidente la resistencia al cambio de las grandes religiones monoteístas). La sociedad es, pues, un conjunto de cambios y continuidades.
En la actualidad se ha acelerado notablemente la velocidad del cambio social, debido a la globalización económica, la mundialización de la información, la ruptura de las fronteras espaciales y de las leyes de privilegios sociales, etc.
Movimientos sociales.
Los movimientos sociales, según Giddens son: ‹‹un intento colectivo de promover un interés común, o de asegurar un objetivo compartido, mediante la acción colectiva en el ex­terior de las instituciones establecidas›› [Giddens. Sociología. 1991 (1989): 659-660.]. Para Giddens, pues, se distinguen por su carácter de no organización formal y de acción co­laboradora fuera de las instituciones, pero a continuación acepta que sus límites con las organizaciones formales son muy ambiguos, por lo que grupos institucionalizados podrían ser conceptuados como movimientos sociales en la medida en que su actividad se orienta a rea­lizar actos públicos o privados para promover o resistirse al cambio social. Esta concepción tan amplia es muy común en los ámbitos científicos: por ejemplo en la mayoría de las univer­sidades la asignatura de Historia de los Movimientos Sociales incluye en su temario a los movimientos alternativos (feminismo, pacifismo, ecologismo), las ONG, las patronales, los sindicatos, los partidos políticos, las organizaciones profesionales o gremiales, la Iglesia católica, los grupos contraculturales (hippies, beatniks), etc. Los ciudadanos se organizan con autonomía en diferentes niveles de relación y compromiso con la sociedad. Las personas indi­viduales pueden relacionarse y agruparse para la consecución de objetivos concretos en un tema que les ilusione y motive.
Movimientos alternativos.
Los movimientos alternativos son movimientos sociales no institucionalizados que, además, presentan alternativas radicales al sistema imperante. Su concepto está mucho mejor limitado, ya que necesariamente no han de ser organizaciones formales según el modelo tradicional porque se oponen a ese modelo, y porque han de buscar un cambio social profundo, que trastorne profundamente el orden establecido. Los movimientos alternativos más conocidos y con más historia son el feminismo, el pacifismo y el ecologismo.
Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
Dentro de los movimientos sociales destaca últimamente el fenómeno de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), muchas de ellas inscritas en los tres mo­vimientos anteriores o nacidas en su seno.
En los años 1990 parece que las ONG se configuran como un cuarto movimiento alternativo, mucho más plural, que integra en gran parte a los otros tres y que se caracteriza por su ideología solidaria con los individuos y grupos marginados de las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas y por su atención a problemas muy concretos que afectan a un modelo ideal o utópico de sociedad, como la pobreza, la incultura, la enfermedad, la guerra, etc., especialmente en el Tercer Mundo.
Su origen puede datarse con posterioridad a 1968, cuando hubo un renacer de concep­tos ácratas y neoizquierdistas como autogestión, antimilitarismo, antinuclearismo, denuncia de la arrogancia del poder, rechazo del consumismo, que fueron recogidos por distintos movimientos contraculturales y de acción ciudadana para cuestionar el orden imperante.     
Además, en la actualidad muchos ciudadanos sufren un sentimiento de desconfianza hacia las grandes organizaciones estatales, dominadas por burocracias inabarcables, lentas en su respuesta a los problemas, y en muchos casos los ciudadanos prefieren colaborar con aportaciones económicas o con su labor en las ONG, que están desarrollando una tarea extraordinaria para la resolución a pequeña escala de gravísimos problemas sociales tanto entre las víctimas de la marginación social en el mismo Occidente, como en el Tercer Mundo. Sus campos de actuación son variados, desde las propias de los movimientos alternativos clásicos (paz, ecología), hasta los de cooperación, derechos humanos, alimentación, trata­miento de las drogadicción, sanidad, etc. Así, Amnistía Internacional y otras ONG se dedican a defender los derechos humanos. Algunas organizaciones incluso circunscriben sus objetivos a temas locales o temporales, como fueron los Voluntarios Olímpicos de Barcelona 1992 o los que defienden una zona concreta del paisaje de su comunidad o atienden a los necesitados de su parroquia. Cruz Roja, Caritas, Médicos del Mundo, Médicos sin Fronteras y decenas más laboran en campos como la sanidad, la educación, el asesoramiento y financiación de proyectos productivos.
Un ejemplo más reciente es el movimiento conocido como 15-M, aparecido en 2011 en Madrid y pronto extendido por España y muchos otros países, con una organización mínima y un ideario muy amplio de protesta contra los peores aspectos de la globalización y de la crisis económica y social aparecida en 2008.

CARACTERÍSTICAS DE LOS MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.
Sujetos.
- Son grupos de sujetos movidos por ideales, con un elevado altruismo.
- Provienen de todas las clases sociales y niveles de educación, pero en general proceden de las clases medias y tienen un nivel educativo de rango alto/medio.
Valores.
- Se autoidentifican por un ideal común, por un compromiso con una de las causas idealistas de la humanidad: la igualdad del sexo femenino respecto al masculino en el fe­minismo, la aspiración a la paz en el pacifismo, la defensa del medio ambiente en el ecolo­gismo.
- Creen que la sociedad y la Historia pueden cambiar con la acción de las personas y de los grupos que lo pretendan.
- Se oponen a las instituciones tradicionales y, salvo excepciones (ecologistas) a la participación política, abogando por la presión constante en la vida civil.
- Se oponen a la racionalización militar, política, económica y tecnológica, por lo que generalmente no aceptan un compromiso con los poderes que representan estos intereses.
Organización.
- Su organización es poco profesional, con pocos miembros liberados, porque está ba­sada en el compromiso idealista de sus miembros ya que no tienen ánimo de lucro.
- Están poco estructurados (apenas hay jerarquías).
- Son muy democráticos y asamblearios.
Actuación.
- Ante la sociedad actúan con medios variados: manifestaciones, protestas espectaculares (para su difusión en los medios de comunicación), cartas masivas...
- Generalmente no aceptan un compromiso sobre sus ideales, que son irrenunciables y maximalistas. De hecho, los pactos (por ejemplo de algunos grupos ecologistas) han provocado a menudo escisiones internas.
RELACIÓN ENTRE CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS.
El cambio social es constante e imparable en el mundo actual y exige de la sociedad una constante adaptación y confrontación. Los movimientos alternativos son los grupos de personas cuya actividad se orienta a promover el cambio social, presentando alternativas al sistema imperante.
Los movimientos alternativos constituyen una de las grandes esperanzas de la Humanidad y uno de los fenómenos sociales más importantes del Mundo Contemporáneo. Los movimientos alternativos del feminismo, el pacifismo y el ecologismo defienden los derechos humanos más modernos: los derechos de la mujer, el derecho a la paz, el derecho a un medio ambiente sano. Son derechos humanos que los gobiernos no satisfacen con­venientemente y que la sociedad civil, por sí misma, defiende de este modo alternativo.

2. FEMINISMO.
CONCEPTO.
El feminismo es un movimiento social que aboga por la igualdad de derechos de las mujeres respecto a los hombres.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO FEMINISTA.
Dos grandes periodos: 1789-1914, 1914-hoy.
Hay dos grandes periodos en la historia del movimiento:
1) De 1789 a 1914. Fue un periodo de elaboración teórica, organización y comienzo de la lucha. Un momento esencial fue 1888, con la creación del Consejo Internacional de Mujeres (ICW), que ayudó a coordinar esfuerzos y fue una plataforma teórica y reivindi­cativa, generalmente con peticiones sociales (derecho de divorcio, control de natalidad, administración de los bienes propios, trabajo de la mujer, denuncia de la explotación laboral...).
2) A partir de 1914, con una intensificación después de 1945. Fue un periodo de grandes victorias legislativas y cotidianas, sobre todo con el derecho de voto, gracias a los efectos sociales liberalizadores de las dos guerras mundiales y la difusión de los ideales democráticos entre la población europea, americana y de los países descolonizados.
Antecedentes.
Desde los oscuros tiempos del matriarcado, en que se supone regía un sistema democrático y no autoritario, la mujer ha ocupado en la mayoría de los pueblos y civilizacio­nes una situación de dependencia y sometimiento respecto del hombre, en muchos órdenes de la existencia: jurídico, político, económico, educacional, etc. La mujer era explotada en el campo y en las casas, donde, junto al trabajo doméstico, trabajaba a menudo en tareas artesanales.
Ya en la Edad Media y el Renacimiento algunas escritoras abogaron por sus derechos, como Christine de Pisan (El libro de la ciudad de las mujeres, 1405).
Desde el siglo XVIII, el feminismo apareció como idea y se apoyó en las corrientes ilustrada, racionalista, liberal, utópica y romántica. El objetivo era obtener el derecho de las mujeres a ser libres e iguales a los hombres, basándose en que las mujeres eran tan racionales como los hombres.
Francia.
Las primeras mujeres que levantaron sus protestas fueron las francesas, en la época de la Revolución. Olympe de Gouges redactó un proyecto de los Derechos de la Mujer, en con­sonancia con la Declaración de Derechos del Hombre aprobada por el Parlamento, e inspirada por el pensamiento de Condorcet.
En la misma época revolucionaria se crearon numerosos clubes femeninos en Francia, aunque de un activismo más político que feminista. En 1792, Etta Palm acaudilló una delega­ción de clubes femeninos ante la Asamblea Legislativa, con la petición de obtener una reserva de puestos femeninos en los escalafones civiles y militares. Su petición fue rechazada y, durante el Terror, los clubes femeninos fueron cerrados por orden de Robespierre, además de ser desestimada su propuesta de igualdad política de ambos sexos. La revolución, sin embargo, dio un impulso decisivo a la lucha que se prolongaría a lo largo de la época contem­poránea.
El movimiento resurgió hacia 1836 con la fundación del periódico la “Gazzete des Femmes”, editada por Mme. Herbinot de Mauchamps, en la que se volvían a reclamar los derechos políticos y jurídicos de las mujeres. En 1838 se pidió el sufragio para las mujeres, lo que repitió, en 1848, Emile Dechanel.
Durante la revolución de 1848 surgieron de nuevo los clubes femeninos, aunque más tarde, otra vez, fueron prohibidos. Varios grupos reclamaron la igualdad política, social y civil, y además exigieron la igualdad salarial y laboral.
Con la masiva industrialización y la urbanización, a mediados del siglo XIX, las mu­jeres comenzaron a abandonar su exclusiva dedicación al hogar y al campo para entrar como asalariadas en las fábricas, haciendo una ruinosa competencia a los hombres, por sus salarios más bajos, con las consiguientes protestas antifeministas de muchos trabajadores masculinos.
Con todo, la explotación laboral a que se vio sometida la mujer dio lugar a dos fenómenos liberadores:
- Se demostró que la mujer no era un mero objeto de adorno y que podía trabajar du­ramente, por lo que concitó una imagen de dignidad.
- Las mujeres trabajadoras relacionaron sus reivindicaciones laborales con las feministas, y desde esta época se mantiene una estrecha relación entre el feminismo y los movimientos obreros y de izquierda.
En 1868 resurgió el movimiento feminista en Francia. Marie Deraismes y León Richer iniciaron una campaña legal por los derechos femeninos, desde su periódico “Le Droit des Femmes”. Se llegó incluso a la formación de una asociación para la agitación legal y la propaganda activa en favor de sus ideales. Después de unos años de vida difícil el movimiento reapareció gracias a Richer, que organizó el I Congreso Feminista Internacional. Por su parte, Hubertine Auclert fundó la sociedad Le Suffrage des Femmes, relacionado con el movimiento socialista, que había hecho suyas las reivindicaciones feministas. En 1882 se unieron varias asociaciones feministas para organizar el II Congreso Feminista, siendo apo­yadas por muchos intelectuales franceses como Víctor Hugo y Alexandre Dumas.
A lo largo de la primera mitad del siglo XX se sucedieron las luchas feministas en Francia, que culminaron en la concesión del voto en 1946, en la ola de libertad tras la ocupación nazi. Simone de Beauvoir influyó en el movimiento feminista de estos años, con su libro El segundo sexo (1949), donde denunció que la desigualdad de la mujer no se debía a la naturaleza sino a las costumbres y las leyes tradicionales.
EE UU.
El segundo país en plantear las reivindicaciones feministas fue EE UU. Ya en 1837 se inauguró la primera universidad femenina de Mount Holyoke, y se celebró en Nueva York la primera Convención nacional femenina contra la esclavitud, siendo el abolicionismo un factor clave en la aparición y consolidación del feminismo norteamericano: la reivindicación de la igualdad para los negros se hermanó con la misma reivindicación a favor de las mujeres.
En 1841 apareció el libro de Catherine Beecher Treatise of Domestic Economy, en el que la autora abogaba por un hogar más confortable para la mujer. Desde entonces comenzó una evolución en el equipamiento del hogar, que llegará a la revolución de los electrodomésticos en el siglo XX, sin la cual la emancipación de la mujer de las labores domésticas hubiera sido casi imposible.
En 1848 una nueva Convención, exclusivamente femenina, se organizó en Seneca Falls. Sus dos principales animadoras, Elizabeth Candy Stanton y Lucretia Mott, presentaron un proyecto de enmienda constitucional que, de haber sido aprobado por el Congreso, hubiera equiparado jurídicamente a ambos sexos.
En 1850 se organizó el I Congreso Nacional para los Derechos de la Mujer, en Worcester, que se repitió anualmente hasta 1860, al tiempo que había numerosas reuniones feministas en todo el país. Después de la guerra civil el movimiento se dividió entre las sufragistas y las que sólo reclamaban algunos derechos civiles.
En 1869 funcionaban dos asociaciones feministas, la Asociación Nacional del Sufragio Femenino dirigida por Harriet Stanton y Susan B. Anthony, y la Asociación Estadounidense del Sufragio Femenino dirigida por Lucy Stone, y a partir de 1870 se reforzó la lucha con manifestaciones a menudo violentas.
Fruto de todo ello fue la concesión del derecho de voto por el estado de Wyoming (1869), seguido por Colorado (1893) y luego Utah e Idaho. Las dos facciones, sufragista y de los derechos civiles, se unieron ante los nuevos acontecimientos bajo la dirección de la veterana luchadora Elizabeth Stanton. Su hija, Harriet Stanton, regresó de Gran Bretaña más tarde y fundó la Liga de Mujeres Independientes, que organizó la nueva forma de lucha a base de marchas femeninas y protestas callejeras de gran impacto público.
En 1920 una reforma de la Constitución admitió por fin la igualdad del voto para hombres y mujeres.
Reino Unido.
Las mujeres comenzaron a luchar por su libertad, primero de una manera individual, abogando por una reforma igualitaria de la educación y por sus derechos políticos y naturales. Así, Mary Wollstonecraft publicó en 1792 su A Vindication of the Rights of Women (Rei­vindicación de los derechos de las mujeres), que supuso el inicio del movimiento teórico a favor de las mujeres, con su petición de igualdad educativa, laboral y política.
El feminismo alcanzó verdadera fuerza a mediados del siglo XIX, con Barbara Leigh Smith, quien consiguió el apoyo del filósofo J. Stuart Mill, quien llegó a escribir un libro sobre la esclavitud femenina (The subjection of Women, 1869). Se creó un Comité del Sufragio Femenino (1866), que defendió con la acción las aspiraciones feministas y presentó al Parlamento unas peticiones igualitarias que fueron rechazadas.

En 1870, con el apoyo del diputado J. Bright, se consiguió el derecho de voto en los consejos escolares del reino. Siguieron varias victorias secundarias, hasta que, ante la impo­sibilidad de lograr el voto político, el movimiento se lanzó a la acción directa, por medio de la Women's Social and Political Union (WSPU, 1893), liderada en Gran Bretaña y EE UU por Emmeline Pankhurst, que organizó el movimiento como un ejército, con sus banderas, escarapelas, chapas, lemas, vestido blanco, periódicos, folletos...
Siguieron en 1906-1914 acciones polémicas y en ocasiones violentas, en favor de sus derechos y contra otros males sociales que afectaban a las mujeres, como el alcoholismo y la violencia conyugal. Aquellos años, hasta la I Guerra Mundial, fueron los más agitados de la historia del feminismo, que sufrió miles de encarcelamientos (el sistema opresor desarrolló la imagen de una sufragista agresiva con aspecto de solterona). El 8 de noviembre de 1910 una manifestación pacífica de 300 sufragistas fue reprimida violentamente por la policía, lo que enconó la lucha, sobre todo a partir de 1911: en pocos meses fueron incendiados seis edi­ficios, atacadas dos estaciones ferroviarias, rotos buzones y escaparates, una huelga de hambre de 1913, etc., siempre dirigidos por E. Pankhurst, que fue detenida en 1913 tras la prohibición de la WSPU en Gran Bretaña, aunque consiguió escapar y llegar a EE UU, invitada por el presidente Wilson. A su regreso fue encarcelada otra vez, provocando nuevas protestas (como el acuchillamiento del cuadro de Velázquez La Venus del espejo).
La dirección del movimiento pasó a su hija, Christabel Pankhurst, desde su refugio en Francia. La inmensa aportación de las mujeres en la industria y los servicios durante la I Guerra Mundial llevó a darles el voto en 1919, sólo para las mayores de 30 años. Finalmente, en 1928 se obtuvo la plena igualdad del sufragio y elección.
España.
En España se retardó el movimiento feminista varios decenios. Sí existieron individualidades, como Concepción Arenal que defendieron ya en el siglo XIX la instrucción de la mujer y la protección del trabajo femenino. El movimiento feminista se limitó a las publicaciones periódicas escritas por mujeres, que se multiplicaron desde la revolución de 1868, pero sin organizarse como grupos.
En el siglo XX surgieron las primeras asociaciones: en 1920 La Mujer del Porvenir y la Progresiva Femenina, en Barcelona, y la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, en Madrid. Más tarde aparecieron en Madrid la Liga Española para el Progreso de la Mujer y la Sociedad Concepción Arenal, que se extendieron a toda España. Con la dictadura de Primo de Rivera algunas mujeres alcanzaron puestos en la Asamblea Nacional. En 1926 se creó en Madrid el Lyceum Club, de carácter feminista muy moderado (se le llamó el “club de las maridas”).
Con el advenimiento de la República, en 1931, se aprobaron el voto femenino y otras medidas favorables. Destacaron las feministas Victoria Kent y Margarita Nelken.
Después de la Guerra Civil el feminismo sufrió un retroceso, aunque sus conquistas legislativas no fueron puestas en entredicho. Sólo destacaron algunas mujeres aisladas: la condesa de Campo de Alange, María Aurelia Capmany, Lidia Falcón, etc. En la actualidad, tras la Transición a la democracia, habiendo alcanzado casi todos sus objetivos legales, apenas hay un movimiento feminista, subsumido dentro de otras organizaciones más amplias.
Otros países.
En Alemania el movimiento feminista fue tardío y poco activo. En 1865 se creó la Asociación General de Mujeres Alemanas y los socialistas reclamaron la igualdad de los sexos. Tras otras acciones en la segunda mitad del siglo XIX obtuvieron el derecho de voto al terminar la I Guerra Mundial.
En Italia el movimiento comenzó en las mismas fechas, con nombres como Anna Maria Mozzoni, Anna Kuliscioff, Argentina Altobelli. Se consiguió el sufragio en 1923 con Mussolini, aunque sólo era nominal por la falta de libertad política, y no fue efectivo hasta 1945.
En Latinoamérica surgieron organizaciones feministas en el siglo XX, como la Sociedad Protectora de la Mujer, en México (1904), que alcanzaron triunfos legislativos ya en los años 20.
Se consiguió el voto femenino en Nueva Zelanda en 1893 y en Finlandia en 1906 (aunque estaba bajo la férula rusa, aprobó no obstante el voto para la mujer, una excepción entonces en Europa). Los años 1920 vieron como el sufragio femenino se extendía a muchos países, en un proceso que se incrementó tras 1945, llegando en 1950 a más de cien países y destacaron por su importancia la URSS (1917), Turquía (1934), Japón (1945), India (1949), China (1949).
La actualidad.
En la actualidad la lucha femenina por la igualdad total del hombre y la mujer ha adquirido nuevo impulso en EE UU, Canadá, Reino Unido y Países Bajos, con el Movimiento de Liberación de la Mujer, que en 1970 contaba con más de medio millón de afiliadas. Destacan las líderes estadounidenses Betty Friedan, Leslye Russell, Ti-Grace Atkinson, Roxane Dumbar y Jo Freeman. Entre sus reivindicaciones se cuentan el aborto libre, la semana laboral de 20 horas, guarderías para los hijos e igualdad plena en todos los terrenos.
La ONU declaró 1975 como año internacional de la mujer y se logró celebrar un gran Congreso de la Mujer en México, en el que se aprobó un plan de acción para promover el ascenso social y personal de la mujer en todas las naciones del mundo. Le siguió otro Congreso de la Mujer en Pekín en 1996, en el que se aprobaron nuevas medidas.
En Escandinavia, en especial, los logros han sido importantes, con la práctica paridad en puestos políticos, igualdad de los hombres en los cuidados domésticos y de los hijos y en otras tareas tradicionalmente femeninas.
En España la democracia, desde 1975, ha roto los últimos obstáculos legales y los avances en la integración social y laboral han sido muy evidentes. Hay pocas asociaciones importantes, entre las que se puede mencionar Mujeres para la Democracia. Hay una Coor­dinadora de Organizaciones Feministas del Estado Español (pertenece a ella una Assemblea de Dones de Ciutat de Palma). Han aparecido instituciones públicas como el Instituto de la Mujer (con distintos nombres tras sendos cambios legislativos) con sus Planes para la Igualdad de Oportunidades de las Mujeres y sus tareas de estudio, investigación, asesoramiento, documentación, coordinación y cooperación a nivel internacional, nacional, autonómico y local, diálogo social, denuncia, impulso de servicios sociales y programas experimentales. Muchas instituciones como Comunidades Autónomas y Ayuntamientos tienen organismos específicos que promueven la integración femenina.
En el mundo actual, conseguidos los derechos básicos, se lucha por derechos más sutiles y contra injusticias menos patentes pero humillantes. A veces se cae en el “sexismo”, por exigir el poder para la mujer. En todo caso, la enorme pluralidad de propuestas y fines, de planteamientos ideológicos y de situaciones reales impide una unidad total del feminismo. El objetivo de la plena igualdad de la mujer, nunca alcanzado, ha sido cumplido de manera muy desigual en los diversos países del mundo.
Entre los obstáculos a los que se enfrenta, los de índole cultural poseen una especial significación. Por ejemplo, la pervivencia de esquemas de organización tribal en gran parte del continente africano o las particularidades culturales del mundo islámico o indio provocan grandes dificultades e incluso retrocesos, como se comprobó en 1997 en el Afganistán de los talibanes, donde se prohibió a las mujeres ejercer derechos como la educación universitaria y el trabajo fuera de casa. Destacaba la trágica situación de la mujer en Argelia, donde el movi­miento fundamentalista islámico más radical declaró la guerra a las mujeres que se habían liberado de las ataduras ancestrales y que ejercían profesiones; las víctimas de esta violencia fueron miles, y muchas tuvieron que exiliarse ante las amenazas de muerte.
CONCLUSIONES.
El siglo XX ha sido sin duda el de la revolución política de la mujer y, en consecuencia, el de la transformación de la familia. El fenómeno comenzó con los movimientos sufragistas en EE UU y Europa y ha derivado hacia un mundo en el que existen ya algunas mujeres al frente de Estados y gobiernos (Margaret Thatcher, Benazir Butho, Bro H. Bruntland, Indira Gandhi). El ingreso de la mujer en el mundo del trabajo fue progresivo desde la I Guerra Mundial y se aceleró con la Segunda Guerra Mundial. Este proceso, unido a la aparición de la píldora anticonceptiva, provocó grandes transformaciones sociales que implicaron una vida sexual más abierta y una mayor independencia de la mujer. Esto ha hecho que también el concepto de familia haya sufrido modificaciones. Hoy en día existen diversas formas de interpretar el término familia aunque todavía prevalece el concepto más tradicional. La mayor independencia económica lograda por la mujer ha permitido, a su vez, una mayor dependencia familiar. Pero la igualdad laboral entre hombres y mujeres no ha sido sin embargo fácil, debido a las diferencias salariales que aún persisten y a formas sutiles de discriminación que la mujer ha debido afrontar en su masiva incorporación al mundo laboral. Sin embargo, hoy en día la presencia de la mujer crece y se afianza en todas las profesiones. Muchos partidos políticos, incluso, han debido ceder cuotas de poder a la mujer para ganar apoyo electoral. Pese a estos avances, persisten los problemas para la plena equiparación de la mujer en muchos países poco desarrollados, con costumbres ancestrales.

3. PACIFISMO.

CONCEPTO.
El pacifismo es la doctrina que preconiza el rechazo de la guerra en todas sus manifestaciones y se esfuerza por mantener la paz entre los pueblos.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO PACIFISTA.
El cristianismo primitivo abogó por el pacifismo y la no resistencia violenta, aunque luego se desarrolló la teoría de la “guerra justa”. Hay tendencias religiosas que pregonan un pacifismo puro: cuaqueros, menonitas, testigos de Jehova. En el siglo XVI Erasmo y Vives criticaron el belicismo.
El pacifismo, la lucha contra la guerra, antes tarea de filósofos y reformadores socia­les, se convirtió a principios del siglo XIX en objeto de controversia política para movilizar a la opinión pública, conmovida por las largas guerras napoleónicas. Este movimiento se originó con la Sociedad para la Paz, de Nueva York (New York Peace Society), fundada por David L. Dodge en 1815, que partiendo de bases religiosas condenó la guerra sin reserva alguna, mientras otras sociedades similares se creaban en Londres (1816), París (1821) y Ginebra (1830). El primer Congreso Internacional para la Paz se reunió en Londres (1843) con una orientación religiosa y radical, opuesta a todo servicio militar y a cualquier clase de apoyo a actividades militares. Se abogaba por la cooperación internacional, el progreso y la educación.
A fines del siglo XIX se produjo una revitalización del ideal pacifista, al hacerlo suyo los partidos socialistas y la mayoría de los anarquistas (Tolstoi, partidario de la “no-re­sistencia”), y los postulados religiosos dieron paso a una actitud más constructiva. La Oficina Internacional para la Paz se creó en Berna en 1892. Ante las continuas amenazas de guerra europea en aquellos años se realizaron numerosos esfuerzos pacifistas, como las dos Confe­rencias para la Paz en La Haya (1899 y 1907), en la primera de las cuales se acordó la consti­tución del Tribunal Permanente de Arbitraje.
La I Guerra Mundial significó un duro golpe para el pacifismo de los partidos socialistas y los intelectuales. La introducción del servicio militar obligatorio en EE UU y Reino Unido movilizó a muchas conciencias contra tal obligación. La innovación más importante que conllevó la guerra fue la Creación de la Sociedad de Naciones (SDN) como instrumento al servicio de la seguridad colectiva; no obstante, fue impotente para contener la amenaza de los poderes totalitarios. Contra un totalitarismo violento y expansionista el pacifismo resultaba poco eficaz y sólo envalentonaba aun más la agresividad fascista y nazi. Al mismo tiempo surgía la doctrina de la “resistencia no violenta” (Gandhi), desarrollada primero en la India y en otros puntos de conflictos nacionalistas y que se extendería más tarde a Occidente a las luchas contra el racismo y toda clase de injusticias y problemas sociales.
Después de la II Guerra Mundial, la ONU fue crea­da con este mismo fin, pero muy pronto se vio coartada por la división del mundo en bloques antagónicos. El movimiento pacifista conoció un nuevo auge a causa de la amenaza atómica, y propició el desarme, consiguió mejorar la condición de los objetores de conciencia en muchos países y se mostró muy activo en la denuncia de los conflictos promovidos por las grandes potencias. Destacaron entre los pacifistas el filósofo inglés Bertrand Russell, el físico soviético Sajarov y muchos intelectuales y científicos opuestos a la carrera del armamento nuclear.
La oposición a la guerra del Vietnam supuso un importante impulso del movimiento pacifista, especialmente entre la juventud universitaria de EE UU y Europa occidental, y se extendieron sus reclamaciones a la oposición al armamento nuclear y las organizaciones militares. Gran parte de sus postulados fueron los mismos de la Nueva Izquierda alternativa, un movimiento no unitario de pensamiento marxista heterodoxo, con pensadores como Marcuse, Sartre o Beauvoir
El pacifismo influye crecientemente en los programas políticos y entre los últimos grandes éxitos están los acuerdos de desarme nuclear (parcial) entre EE UU y la antigua URSS, en 1987-1988, firmados por Gorbachov y Reagan, profundizados en años posteriores. Debido a la presión de las ONG pacifistas se logró en Oslo, el 17 de septiembre de 1997, un extraordinario éxito al prohibir las minas antipersonales y en diciembre de 1997 se firmó en Ottawa un tratado internacional, por el que un centenar de países (faltan EE UU, Rusia, China, Iraq y otros), acuerdan prohibir en el 2002 la producción, almacenamiento, comercio y uso de minas antipersonales.
CONCLUSIONES.
Hay una división del pacifismo entre los “puros”, opuestos a todo medio violento, y los “políticos”, partidarios de unas fuerzas internacionales de paz que garanticen ésta y los derechos humanos, llegando a defender incluso el derecho de intervención en otros países (Somalia, Ruanda, Haití, Afganistán, Irak). Muchos llevan el pacifismo a la esfera familiar y a la misma relación Sociedad-Estado, oponiéndose a toda coerción, con la teoría de que unos medios violentos tendrán siempre consecuencias violentas.
Los movimientos actuales más representativos son los antinucleares y los aglutinantes de los objetores de conciencia contra el servicio militar, junto a los insumisos, que rechazan incluso el servicio civil sustitutorio.
Un peligro muy actual es la manipulación del movimiento pacifista por violentos grupos nacionalistas o radicales y los excesos de quienes no comparten verdaderamente los ideales pacifistas sino que sólo quieren rehuir todo compromiso ético con la sociedad o que se oponen no a la guerra en general sino a una en concreto (o a una determinada institución), empleando medios no pacifistas, pues estas desviaciones provocan el desprestigio y un re­chazo social hacia los ideales pacifistas. Por ejemplo muchos objetores de conciencia de los grupos nacionalistas vascos más radicales criticaban el servicio militar en el ejército español y se oponían al militarismo, pero a la vez justificaban el asesinato de los oponentes políticos y el alistamiento en organizaciones terroristas.

4. ECOLOGISMO.


CONCEPTO.
El ecologismo es el conjunto de ideas, teorías, acciones prácticas y organizaciones que tienden a sensibilizar a la opinión pública acerca de los peligros y efectos negativos que implica la explotación sistemática y desordenada del medio natural.
HISTORIA DEL MOVIMIENTO ECOLOGISTA.
El ecologismo constituye un fenómeno característico de las sociedades más desarrolladas del siglo XX. El ecologismo valora el respeto al medio natural como elemento fundamental del desarrollo humano y social; y tiene una conciencia y preocupación intensas con respecto a los hechos y problemas que plantea la ecología.
Antecedentes: la defensa de los pájaros.
Antecedentes del ecologismo pueden encontrarse en los movimientos “preservacionistas” americanos y británicos de finales del siglo XIX, que impulsaron la creación de los parques nacionales en EE UU y África. Destaca la Real Sociedad para la protección de las Aves (RSPB) de Reino Unido, hoy con más de 700.000 socios, seguida por movimientos más minoritarios en Francia, Alemania... unidos en 1922 en el Consejo Internacional para la Protección de las Aves (ICPB). Hasta los años 1970 la defensa de las aves fue el principal factor de unión de los ecologistas. En estos movimientos se formaron los activistas que luego proliferaron por todo el mundo. El primer movimiento que se denominó a sí mismo ecologista fue el Ecology Action, fundado en 1968 en la universidad de Berkeley por Cliff Humphrey, con muchos miembros provenientes del movimiento de los derechos civiles y de oposición a la guerra del Vietnam.
En España la primera asociación afiliada a la ICPB fue la Sociedad Española de Orni­tología (SEO), en 1954. Particularmente intenso es el movimiento en Cataluña. En 1978 se fundó la Coordinadora de Organizaciones para la Defensa Ambiental (CODA), en la que se integraron 160 asociaciones ecologistas.
El ecologismo como ideología.
Havelock y su teoría del planeta como un organismo vivo, Gaia, ilustran un profundo cambio ideológico desde los años 60, cuando se tomó conciencia del deterioro ambiental planetario. La bióloga estadounidense Rachel L. Carson (1907-1964) escribió un libro esencial, Silent Spring (Primavera silenciosa, 1962), donde explicaba la contaminación en cadena que provocaban los productos químicos (sobre todo insecticidas), lo que alertó a las clases medias de que los efectos de la contaminación podían afectar a la gente. Desde este momento el movimiento ecologista se engrosó con nuevos adeptos.
El Club de Roma, fundado en 1968, ha elaborado informes sobre los principales asuntos del mundo actual que han tenido un enorme impacto en la opinión pública. Los principales son la contaminación del aire y los océanos, el desarrollo y el subdesarrollo económico, el excesivo crecimiento y el envejecimiento de la población, el agotamiento de los recursos naturales, la descohesión social, los flujo financieros descontrolados, el trabajo precario y mal pagado.
Desde 1972 aumentó la conciencia de la grave amenaza para la Humanidad que constituye la agresión medioambiental. En la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente de Estocolmo (1972) se aprobó el Plan de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y sus apéndices de planes de acción para la protección de mares regionales, como el Mediterráneo.
Organizaciones ecologistas.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), engloba las organizaciones ecologistas más importantes a nivel mundial, como Greenpeace (fundada en 1972 en Vancouver y presidida hasta 1996 por el español Xavier Pastor; la World Wildlife Found (WWF), fundado en 1961 para recaudar fondos en defensa de la vida salvaje; Friends of the Earth, fundada en 1969 y extendida por muchos países.
En España surgió la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), que contaba hacia 1990 con 160 asociaciones y un total de 50.000 socios. Destaca la Asociación para la Defensa de la Naturaleza (ADENA), fundada en 1968 por ecologistas como Félix Rodríguez de la Fuente, como sección española de la WWF. Descuella en Baleares el Grupo Ornitológico Balear (GOB) desde 1973. La consolidación del ecologismo fue manifiesta desde la restauración de la democracia en 1976: sólo en los años 80 se crearon más de 300 grupos ecologistas, especializados a nivel local o por temas (anti centrales nucleares, anti presas hidráulicas...).
Son importantes las instituciones de estudios como el Worldwatch Institute, presidido por Lester R. Brown, con sus informes anuales, participan del proceso de concienciación.
Los ecologistas y la política.
Partidos políticos ecologistas son el Green Party (Gran Bretaña, 1973), Die Grünen (Alemania, 1979), con fuerte presencia parlamentaria, Les Verts (Francia, 1982), Lista Verde (Italia, 1984), Los Verdes (España, 1983). Pero durante mucho tiempo no fueron grupos homogéneos y al amparo de esta división menudearon en los años 80 los grupúsculos falsamente ecologistas con aspiraciones sólo electoralistas eran grupos que comprendían desde los fascistas hasta los radicales de izquierda, aunque la madurez política ha decanta­do finalmente en los años 90 a los partidos más sólidos ideológicamente y forzado a la unión electoral en coaliciones.
La postura del ecologismo ante la política ha supuesto una doble fractura del movimiento:
- Por un lado la posición de no estructurarse como organizaciones políticas, renunciando a la participación electoral, y manteniendo una independencia ante el Estado.
- Por otro lado, la postura de participar electoralmente, bajo la bandera de los Verdes o Ecologistas, con dos variantes:
1) Radicalizar las reclamaciones y actuar como un factor de estímulo, concienciación y crítica, sin compromisos ni pactos (los fundis, fundamentalistas de Alemania).
2) La aceptación del pacto con otros partidos, como una forma de lograr inmediatos éxitos en la política de medio ambiente (los realos, realistas de Alemania).
Estas dos variantes han supuesto que en muchos países el movimiento ecologista haya concurrido dividido a las urnas y ha limitado su presencia política.
Desde los años 90 y sobre todo a principios del siglo XXI es constante la coalición preelectoral (Francia) o postelectoral (Alemania) de los Verdes con otras formaciones pro­gresistas, lo que ha ampliado mucho la aplicación de las tesis ecologistas: interrupción del desarrollo de centrales nucleares, canales y presas, fábricas contaminantes; reciclaje integral de residuos...
CONCLUSIONES.
Se han logrado progresos importantes: la concienciación antinuclear (las grandes manifestaciones de 1979 a nivel mundial), el Programa de la ONU sobre el Medio Ambiente (PNUMA), la Convención de París (1989), que limitó la explotación de la Antártida, la cumbre de Río de Janeiro, con un tratado internacional sobre varios puntos, la Convención de Londres (1993), que ha prohibido el vertido de residuos radiactivos e industriales al mar, así como ha vetado su incineración; la cumbre del Medio Ambiente de Kioto (1997), con sus acuerdos internacionales; las normativas y procesos industriales para la gestión integral de residuos, tanto a nivel nacional como de la Unión Europea; la creación de instituciones es­pecializadas para defender el medio ambiente como ministerios o secretarías de Estado; la creación de parques naturales, etc.
Pero lo más importante, en definitiva, es el triunfo de los valores ecologistas. Hoy casi todos los partidos tienen apartados de defensa del medio ambiente en sus programas y se está consiguiendo que sean aplicados en gran medida, aunque sea con el compromiso de la tesis del “desarrollo sostenible”. Una excepción en esta dinámica es el Partido Republicano estadounidense, que empujado por el Tea Party se ha escorado a principios del siglo XXI hacia una negación de la amenaza al medio ambiente. Pero la gran mayoría de la sociedad mundial acepta ahora que la naturaleza debe conservarse, para legarla a las futuras generaciones de la Humanidad.

BIBLIOGRAFÍA.
Libros.
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Artículos. Orden cronológico.
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AA.VV. Medio ambiente: un futuro de incertidumbres. Número especial de “Revista de Occidente” nº 194-195 (julio-agosto 1997). Xavier Pastor. La sociedad organizada en defensa del medio ambiente. 128-142.
Huete Machado, Lola (texto); Moro, Sofía (fotos). Galería antisistema. “El País” Semanal 1797 (6-III-2011) 48-60. Reportaje sobre el 11 Foro Social Mundial de ONG ecologistas, feministas, pacifistas...
Angulo, Carmelo; Jiménez Araya, Tomás; Sotillo, José Ángel. Después de la crisis, ¿qué? “El País” (19-XII-2011) 29. Reivindican la necesidad de mantener la cooperación internacional de España. Sobre la crisis económica y su impacto en las ONG y la solidaridad internacional.
Esteve, Fernando. El 15-M, la esperanza del sistema. “El País” (9-VIII-2012) 23. Esteve defiende la importancia de los ‘indignados’ del movimiento 15-M, que significan una protesta desde dentro del sistema democrático para su reforma, y no un ataque contra este. Siguiendo la distinción establecida por Albert O. Hirschman en Salida, voz y lealtad, están a favor de la voz reformadora y no de la salida del sistema, hacia posiciones totalitarias antisistema.
Morán, Carmen; Limón, Raúl. Activismo efervescente. “El País” (9-VIII-2012) 26-27. Las protestas puntuales carecen de efectos a largo plazo si no se combinan con la participación organizada en la vida política y social.
Gil Calvo, Enrique. ‘Performances’. “El País” (9-VIII-2012) 27. La participación cívica en España es bipolar, con baja participación organizativa y grandes estallidos de protestas en la calle.

PROGRAMACIÓN.
CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS ALTERNATIVOS. FEMINISMO, PACIFISMO Y ECOLOGISMO.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
En 1r curso de Bachillerato, en Historia Contemporánea. Bloque de contenido 5: Problemas y perspectivas del mundo actual.
Una visión general puede darse también en ESO, 1r ciclo.
Eje temático 3. El mundo actual.
Bloques 8 y 9.
Bloque 8. Participación y conflicto político en el mundo actual. Apartado 5. Cauces y retos actuales para la participación ciudadana: partidos y organizaciones sociales; institucio­nes y centros de información y ayuda ciudadana; el papel de los medios de comunicación de masas.
Bloque 9. Arte, cultura y sociedad. Apartado 6. Focos de tensión y nuevos valores en las sociedades postindustriales, y sus repercusiones en la calidad de vida y en la salud indivi­dual y colectiva. Transformaciones en los ámbitos de la vida privada y de las relaciones humanas: cambios en los roles y las relaciones entre hombre y mujer.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con temas de Educación Moral y Cívica, Educación Ambiental, Educación para la Paz, Educación para la igualdad de oportunidades entre sexos, Educación para la Salud, Educación del Consumidor.
TEMPORALIZACIÓN.
Cinco sesiones de una hora.
1ª Sobre cambio social y movimientos alternativos: Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Cuestiones.
2ª Sobre feminismo: Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Sobre pacifismo: Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Cuestiones.
4ª Sobre ecologismo: Documental. Diálogo. Exposición del profesor. Cuestiones.
5ª Exposición del profesor para refuerzo y repaso. Esquemas y comentarios de textos; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Comprender las causas y la naturaleza de los movimientos sociales alternativos.
Definir los conceptos de cambio social, movimientos sociales y movimientos alternativos.
Conocer los movimientos del feminismo, del pacifismo y del ecologismo.
Sintetizar la evolución de estos movimientos.
Reconocer su influencia sobre nuestras vidas.
Debatir razonadamente respecto a sus ideales.
Usar los medios de comunicación como instrumento cotidiano de información sobre los movimientos sociales.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
El cambio social y los movimientos sociales alternativos.
El feminismo.
El pacifismo.
El ecologismo.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema, comparación de los distintos movimientos, uso y crítica de los medios de comunicación como instrumento cotidiano de información sobre los movimientos sociales.
Explicación multicausal de los hechos históricos: en comentario de textos y debate.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Valorar la solución pacífica de los conflictos nacionales.
Interesarse por los cambios sociales de la actualidad.
Tomar posición ante los problemas sociales.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa. En esta UD en especial es importante que predomine la participación activa del alumno, tanto en su indagación individual como en las actividades grupales.
MOTIVACIÓN.
Un documental, con diálogo que sirva de evaluación previa. Si es posible, el documental debe abordar los tres principales movimientos alternativos, y su pase se dividiría en tres fases, cada una al principio de la exposición de cada movimiento, con diálogos breves, que se relacionarán con un tema de actualidad.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición por el profesor del tema.
Debate final en clase.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realización de tres líneas de tiempo sobre el proceso de estos movimientos alternativos.
Realización de esquemas sobre los apartados.
Dossier de prensa durante unas semanas previas a la UD.
Entrevista con representantes de movimientos alternativos.
Comentarios de textos sobre los problemas que combaten y sobre las respuestas de estos movimientos.
Debatir sobre la posición del grupo ante la problemática y el futuro de la ciencia y consensuar una posición común, y dialogar en clase mediante un representante.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía.
Contestar cuestiones: tras un diálogo de grupo, los alumnos deben contestar individualmente por escrito.
RECURSOS.
Presentación digital con esquemas y mapas.
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documentales. Este medio es especialmente usado en esta UD, por entender que favorece que los alumnos usen los medios de comunicación audiovisuales como un instrumento de información, que deben analizar y criticar con raciocinio. Además, hay numerosos documentales muy adecuados a esta UD.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se comprenda la relación entre los problemas sociales y las alternativas de esos movimientos. En especial, se valorará la acti­tud abierta y crítica, y el grado de empatía y compromiso individual con los ideales humanistas.
Examen incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto. No será esencial para la evaluación final, sino que servirá sobre todo de referencia para conocer los resultados del aprendizaje.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...

Examen de recuperación (junto a las otras UD). Del mismo modo, sólo será secundario respecto a la evaluación de procedimientos y actitudes.

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