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miércoles, 27 de mayo de 2015

CS 1 UD 16. Roma antigua. Julio César (100-44 aC): de la República al Imperio.

Julio César (100-44 aC): de la República al Imperio.

El retrato más fidedigno de César según la mayoría de los estudiosos.

Cayo Julio César (Roma, 12 o 13 julio de 100-15 marzo de 44 aC) fue un militar y político romano cuya dictadura puso fin a la República en Roma. Procedente de una de las más antiguas familias del patriciado romano, los Julios, emparentados según la leyenda con la diosa Venus, Julio César fue educado esmeradamente con maestros griegos aunque tuvo una juventud disipada, en la que empezó muy pronto a acercarse al partido político “popular”, al cual le unía su parentesco con Mario, casado con una mujer de su familia. Se ganó el apoyo de la plebe subvencionando fiestas y obras públicas, con el apoyo económico de político más rico de Roma, el ambicioso Craso. Fue acrecentando su prestigio en los diferentes cargos que ocupó: cuestor (69), edil (65), gran pontífice de la religión romana (desde 63 hasta su fallecimiento), pretor (62) y propretor de la Hispania Ulterior (61-60).
Julio César regreso de Hispania a Roma (60) y pronto consiguió un gran éxito político al reconciliar a los dos líderes rivales, Craso y Pompeyo, a los que unió consigo mismo mediante un acuerdo privado para repartirse el poder formando el llamado Primer Triunvirato y así oponerse a los optimates, esto es los patricios que dominaban el Senado (60).
Al año siguiente, César fue elegido cónsul (59) y fortaleció su posición casando a su hija Julia con Pompeyo. Las medidas que adoptó vinieron a acrecentar su popularidad: repartió lotes de tierra entre veteranos y parados, aumentó los controles sobre los gobernadores provinciales y dio publicidad a las discusiones del Senado. Pero la ambición política de César iba más allá y, buscando la base para obtener un poder personal absoluto, se hizo conceder por cinco años y posteriormente prorrogar, logrando extender su mandato del 58 al 51, el control de las provincias norteñas de la Galia Cisalpina, la Galia Narbonense y la Iliria, probablemente las más importantes entre los dominios de Roma porque protegían a la península italiana de las invasiones de los pueblos bárbaros.

Archivo:Map Gallia Tribes Towns.png

Mapa de la Galia. César tomó las regiones señaladas como Celtica, Aquitania y Belgica.

Archivo:Caesar campaigns gaul-fr.svg

La Conquista de las Galias [Low]

Mapas de las campañas de César en la Galia, así como en Britania y Germania.

Acto seguido, César inició la conquista del resto de la Galia, que narró en su famoso libro Comentarios de la guerra de las Gallias (De Bello Gallico), y aseguró su dominio lanzando dos expediciones a Britania y otras dos a Germania, cruzando incluso el Rin. Finalmente sometió la gran rebelión gala acaudillada por Vercingetórix en la batalla de Alesia (52). Con ello llegó a dominar un vasto territorio comparable al que Pompeyo había conquistado en Oriente, y formar un ejército de fieles generales (Marco Antonio sería el más capaz) y fieros veteranos que serían su mejor baza en las siguientes guerras.
Mientras tanto el triunvirato se consolidó en el Convenio de Lucca (56), que aseguraba ventajas para cada uno de sus componentes; pero respondía a un equilibrio inestable, que pronto habría de evolucionar hacia la concentración del poder en una sola mano, desde que Craso murió durante una expedición contra los partos en la sangrienta derrota de Carrae (53).
Poco después la latente rivalidad entre César y Pompeyo no encontró freno una vez muerta (54) su hija Julia, la mujer de Pompeyo, que contrajo nuevas nupcias con una joven de familia optimate. El prestigio y el poder alcanzados por César preocuparon a Pompeyo, elegido cónsul único en Roma por los optimates en medio de una situación de caos por las luchas entre partidarios de ambos bandos (52).
Conminado por el Senado a licenciar sus tropas, César prefirió enfrentarse a Pompeyo, a quien el Senado había confiado la defensa de la República como última esperanza de salvaguardar el orden oligárquico tradicional.



Campañas de César en la guerra civil.

Julio César marchó con sus legiones hacia Roma y tras pasar el río Rubicón (donde pronunció la famosa frase alea jacta est, la suerte está echada), que marcaba el límite de su jurisdicción, inició una guerra civil de tres años (49-46), narrada por él en Comentarios de la guerra civil (De Bello Civile). César, apoyado en su poderoso ejército de veteranos, resultó victorioso: conquistó primero Roma e Italia; luego ocupó Hispania tras vencer en la batalla de Ilerda (la actual Lérida); y finalmente se dirigió a Grecia, en donde se había refugiado Pompeyo, y le derrotó decisivamente en la batalla de Farsalia. Persiguiendo a Pompeyo, llegó a Egipto, donde supo que su rival había sido asesinado, y aprovechó para intervenir en una disputa sucesoria de la familia faraónica, tomando partido en favor de la princesa Cleopatra, a la que puso en el trono al cabo de la llamada Guerra Alejandrina (48-47); inició una relación amorosa con la reina egipcia, de la que nacería Cesarión, el único hijo varón que tuvo.
Julio César prosiguió la lucha contra los últimos pompeyanos, aglutinados por los hijos de Pompeyo. Aunque primero hubo de vencer en la batalla de Zela (47) al rey del Bósforo, Farnaces, que intentaba recuperar el reino de su padre, el Ponto; definió su fulminante victoria con la famosa sentencia veni, vidi, vici (llegué, vi y vencí); luego derrotó a los pompeyanos que resistían en África, en la batalla de Tapso (46), tras la que suicidó su gran enemigo Catón, y a los propios hijos de Pompeyo en Hispania en la batalla de Munda (Montilla, cerca de Córdoba) (45).
Vencedor en tan larga guerra civil, Julio César acalló a los descontentos repartiendo dádivas y recompensas durante las celebraciones que organizó en Roma por la victoria. En los dos años siguientes estableció una dictadura militar en la que el Senado fue reducido a un mero consejo y en la que acumuló las magistraturas civiles y los honores en su persona: cónsul por diez años, prefecto de las costumbres, jefe supremo del ejército, pontífice máximo (sumo sacerdote), dictador perpetuo, emperador con derecho de transmisión hereditaria…, si bien rechazó la diadema real que le ofreció Marco Antonio.
Su programa de reformas era ambicioso: como el cambio del calendario (que se mantuvo hasta el siglo XVI), una nueva ley municipal que concedía mayor autonomía a las ciudades o el reasentamiento como agricultores de las masas italianas proletarizadas. Todo apuntaba a transformar Roma de la ciudad-estado que había sido en cabeza de un imperio que abarcara la práctica totalidad del mundo conocido en las orillas del Mediterráneo, al tiempo que se transformaba su vieja constitución oligárquica por una monarquía autoritaria de tintes populistas.


Recreación romántica del asesinato de Julio César.

Pero al fin Julio César murió asesinado en una conjura dirigida por los optimates Casio y Bruto. Su obra empero sería completada por su sobrino-nieto y sucesor, Octavio, que tras pactar el llamado Segundo Triunvirato con Marco Antonio y Lépido, finalmente se impuso en una nueva guerra civil, convirtiéndose en Augusto e iniciando el llamado Imperio romano.


Mapa de la expansión de Roma. En color naranja las conquistas de César en la Galia, norte de África y Asia.

FUENTES.
Internet.
[http://www.elmundo.es/magazine/2003/182/1048266978.html] Una teoría más sobre su muerte y un resumen de su vida.

Películas.
Cleopatra (1963). Dirección: Joseph L. Mankiewicz. Una película de referencia.
Antonio y Cleopatra (1972). Dirección: Charlton Heston. Duraciòn: 133 minutos. Una adaptación de la tragedia de Shakespeare, con escasa base histórica.

Series de TV.
Julio César (2002). Dirección: Uli Edel. Dos episodios.
Roma (2005-2007), Serie de TV. 22 episodios sobre los años finales de Julio César y la guerra civil posterior a su muerte. La más realista 

Documentales.
Batallas legendarias. César y el gran asedio. Documental. 44 minutos. También titulado Cayo Julio César. Conquista de la Galia. La lucha entre los romanos de César y los galos de Vercingetorix en el asedio de Alesia (52 aC).

Exposiciones.

Libros.
Goldsworthy, Adrian. Grandes generales del ejército romano: Campañas, estrategias y tácticas. Ariel. Barcelona. 2003. 472 pp.
Goldsworthy, Adrian. César. La Esfera. Madrid. 2007. 760 pp. Reseña de García Gual, Carlos. La huella de Roma. “El País” Babelia 832 (3-XI-2007) 15. Comenta también películas como Cleopatra (1963) —pero no Julio César—, Julius Caesar (2002), las novelas de Colleen Mccullough, Conn Iggulden
Goldsworthy, Adrian. En el nombre de Roma. Trad. de Ignacio Hierro. Ariel. Barcelona. 2010 (2003 inglés). 459 pp. Biografías de varios de los generales que forjaron el imperio romano: Fabio Máximo, Marcelo, Escipión, Mario, Julio César, Tito, Corbulón, Juliano, Belisario…

Artículos.
Altares, Guillermo. ¿Tú también, Décimo? “El País” Domingo (9-III-2015) 6. Una investigación de Barry Strauss, The Death of Caesar, señala a un nuevo personaje clave en el magnicidio de Julio César: Décimo Junio Bruto Albino se une a Bruto y Casio como uno de los principales conspiradores.
Criado, M. Á. Julio César: ¿ictus o epilepsia? “El País” (11-IV-2015) 31. El general romano habría tenido al menos dos derrames cerebrales que explican su comportamiento al final de su vida.