Blogs de Antonio Boix

Mis blogs son Altamira (Historia del Arte, Cine, Televisión, Fotografía y Cómic), Heródoto (Ciencias Sociales y Pensamiento) y Mirador (Joan Miró, Arte y Cultura Contemporáneos).

viernes, 28 de junio de 2013

La democracia y las ideologías en el mundo.

LA DEMOCRACIA Y LAS IDEOLOGÍAS EN EL MUNDO.
Índice.
Principales teorías actuales de legitimación de la democracia.
Opiniones: los fundamentos y problemas de la democracia.
El ascenso de la tecnocracia.

*Tienen entradas propias en HMC UD 28 los dosiers 
Dosier: Intelectuales y democracia. El compromiso político de los intelectuales.
Dosier: Las ideologías políticas. [https://iessonferrerdgh1e07.blogspot.com.es/2017/02/las-ideologias-politicas.html]
Dosier: El populismo.
Dosier: El conservadurismo.
Dosier: El liberalismo.
Dosier: El nacionalismo.
Dosier: El socialismo y la socialdemocracia.
Dosier: El futuro del socialismo: el debate ideológico.
Dosier: Opiniones sobre el socialismo.
Dosier: El comunismo.
Dosier: El ecologismo.
Dosier: El feminismo.
Dosier: El pacifismo.



Principales teorías actuales de legitimación de la democracia.
Hay un permanente debate teórico sobre la legitimación de la democracia y su problemática. Constantemente aparecen nuevas ideas sobre el proceso de consolidación de la democracia y la paz interna en las sociedades, tanto en Occidente como crecientemente en el resto del mundo:
- La teoría del “fin de las ideolo­gías” es defendida por Daniel Bell, Seymour M. Lipset y Alessandro Pizzotto y sostiene que varios decenios de prosperidad han reducido las diferen­cias económicas entre las clases sociales y los subsi­guientes con­flictos de clase, imponiendo progra­mas políticos dirigidos a la cada vez más numerosa clase media.
- La teoría del “compromiso de clase para la estabili­dad política” de Claus Offe y Adam Przeworski se funda­menta en un acuerdo entre los líderes de las clases so­ciales antes en lu­cha. Según este acuerdo (conceptualizado en las ideas económicas de Keynes) la clase trabajadora se benefi­ciaba del pleno empleo y de un Es­tado del bienestar a cambio de que el capi­tal conservara el control de los medios de produc­ción.
- Peter Hall [Hall, Peter A. Continuidad y cambios en la Europa con­tem­poránea. “Boletín Informa­tivo” Fundación Juan March, Madrid, 191 (ju­nio-julio 1989) 37-41.] critica ambas teorías: la primera porque la prosperidad europea se remonta a los años 20 y además la pros­peridad de posguerra no disminuyó los conflictos ideológicos, sino que incluso los incrementó; la se­gunda porque las ideas de Keynes no se acepta­ron en Europa (ex­cepto Gran Breta­ña) hasta muy tarde. Hall plantea un enfoque neo-institucionalista: el orden político se basa no en la prosperidad o en la negocia­ción entre las élites sino en una red de instituciones que es­table­cen de­rechos al status quo. Las más importantes han sido los sindica­tos y los partidos socialistas, que han desa­rrollado intereses en el capitalismo y la democracia.
John Rawls, autor de Teoría de la justicia, es uno de los más brillantes teóricos de la legitimación del liberalismo. Define la sociedad justa por dos principios:
Libertad: todos deben tener reconocidos unos derechos básicos y poder ejercerlos.
Igualdad: subdividida en dos, una distribución equilibrada del mínimo suficiente (el mínimo vital que esté por encima de una pobreza alienante) y una igualdad de oportunidades (todas las posiciones deben estar abiertas a todos).
- Malefakis [Malefakis. Democratizaciones en Europa. 1918-1996. “Bo­letín Infor­ma­ti­vo”, Fundación Juan March, 263 (X-1996): 12-13.ha explicado que la disolu­ción de la dictadu­ra franquista y su sustitución por un sistema constitucional demo­crático mo­der­no, mediante una “reforma con­trola­da” en 1976-1978, tuvo un efecto multipli­cador en América Latina e in­cluso en Asia (Corea del Sur, Tai­wán, Fili­pinas), porque mos­traba un ejemplo exitoso de evolu­ción pactada y rápi­da de la dictadura hacia la democra­cia homo­logable en Occidente.
Malefa­kis [Malefakis. Democratizaciones en Europa. 1918-1996. “Bo­letín Infor­ma­ti­vo”, Fundación Juan March, 263 (X-1996): 13-15.], exceptuando el caso yugoslavo, que exige un análisis particular y comple­jo, es optimista respecto a la democratiza­ción en los países del Este porque el comunismo, pese a sus graves de­ficiencias, ha reduci­do la fuer­za de los factores po­líticos, étnicos, so­ciales y religiosos que impidie­ron la demo­cracia en el periodo de entre­guerras. Los mismos ejércitos son ahora más pequeños y disci­plinados pues ya no son una amenaza, las fronte­ras son más segu­ras, los conflictos inte­restatales son menores, no hay amenaza de las grandes superpo­tencias, el na­cionalismo ha disminuido, el mito de la integra­ción en una Eu­ropa democrática está muy exten­dido.
Jürgen Habermas (Problemas de legitimación del ca­pita­lismo mo­derno) asegura que la creciente incapacidad de las eco­nomías para sostener el Estado de bienestar genera crisis de legitimi­dad política.
- James O'Connor (La crisis fiscal del Estado), por con­tra, argu­menta que si para con­servar el bienestar los Esta­dos detraen una parte creciente de la inversión ello disminuye la producti­vidad generando, a la postre, graves crisis fiscales que se saldan aumentando impuestos y el malestar de las clases medias. Parece que ambos, Habermas y O'Connor, tienen razón. Más allá va aún Ralph Dahrendorf, que considera que “La llamada globalización está poniendo en peligro el equilibrio entre oportunidades económicas, sociedad civil y libertad política que había caracterizado a las sociedades modernas occidentales”. La causa: el descontrol sobre los movi­mientos de capitales y la especulación financiera global.
- El politólogo alemán Carl Schmitt (El concepto de lo polí­tico), “enemigo del liberalis­mo” y uno de los pensadores utili­zados por el nazismo (al que apoyaba), explicaba: “La dis­tinción política específica, aque­lla a la que pueden recondu­cirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo”, por lo que la oposición no es un adversa­rio, sino un enemigo, y la política es una guerra -civil-, en la que hay que acabar con el que se sitúa enfrente. Tal ideolo­gía, autoritaria y antidemócrata, es una cons­tante tentación para los políticos en las sociedades modernas.
- Niklas Luhmann, por contra, defiende una posición mode­ra­da, de respeto por el adver­sario: “en una democracia no se pue­de tratar al oponente político como inelegible”, el Gobierno necesita a la oposición y va en su propio detrimento el inten­tar aplastarla a lo Schmitt. Además el pueblo suele reaccionar de modo sorprendente cuando se rompe esta regla y pone como ejem­plo el maccarthismo norteamericano, que acabó en el momento en que la acusación de comunis­mo -es decir, de inelegibilidad- se extendió al Partido Demócrata. Afirma que “En cuanto los políticos (...) aspiran a ordenar la sociedad como un todo, entran en dificultades con la democra­cia. Experimentan la opo­sición como un intento de impedir la realización de su tarea”.­
Tony Judt indica en su libro Pensar el siglo XX que ‹‹si uno se para a pensar en la historia de las naciones que maximizaron las virtudes de lo que nosotros asociamos con la democracia, de da cuenta de primero vino la constitucionalidad, el Estado de derecho y la separación de poderes. La democracia casi siempre llegó lo último.››

Opiniones: los fundamentos y problemas de la democracia.
«Una vieja aspiración liberal ha sido sustituir el gobierno de los hombres por el gobierno de las leyes». La democracia, para su propia supervivencia, puede frenar y limitar los derechos de los intolerantes, según la mayoría de los autores.
El pensador danés Alf Ross, uno de los autores más representativos del realismo jurídico escandinavo, definía en ¿Por qué democracia? (1952, publicado por el Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1989) la democracia política, en su sentido jurídico, como una forma de gobierno en donde triunfa la idea de la mayoría frente a aquellas formas de gobierno donde se recurre a la violencia y triunfa el más fuerte. Esta contraposición explica que Ross se planteara el problema del empleo de la fuerza en democracia: señalaba que el valor democrático más importante consiste en la discusión pacífica en lugar del uso de la fuerza, y afirmaba que, a diferencia de la autocracia, la democracia sólo recurre a la fuerza para defenderse de ataques violentos.
Otro prestigioso filósofo de la política, el estadounidense John Rawls, reflexionaba en Teoría de la justicia (1971, publicada por FCE, México, D. F., 1979), sobre si la justicia permite tratar con tolerancia a los intolerantes y concluía que los hombres pueden ponerse de acuerdo en el principio de igual libertad para todos, pero es posible que la libertad del intolerante se tenga que limitar para preservar la libertad de todos bajo una Constitución justa.
Ignacio Sánchez-Cuenca, en Literatura política [“El País” (11-I-2012)], advierte de los errores analíticos de los escritores que se dedican al comentario político, como Mario Vargas Llosa y Félix de Azúa, sin duda excelentes literatos pero a menudo huérfanos de objetividad política, y faltos del conocimiento de la realidad y las ideologías de los partidos. Solo algunos podían aunar la buena prosa y la profundidad, como el difunto Javier Pradera.
El escritor chileno Jorge Edwards, en Las fallas de la administración [“El País” (9-II-2012)], aprovecha el reciente rechazo de Vargas Llosa a ocupar la presidencia del Instituto Cervantes, para repasar la compleja relación de los creadores hispanoamericanos con las instituciones. Él mismo ha sido embajador y menciona los ejemplos del peruano Vargas Llosa, el chileno Alberto Blest Gana y el brasileño Machado de Assis:
‹‹El rechazo de un alto cargo en la cultura española por Mario Vargas Llosa me ha hecho pensar una vez más en el tema de los escritores y la Administración. Paul Valéry, el poeta de El cementerio marino, dijo alguna vez que los escritores se refugian “en las fallas de la Administración”. Según eso, el poeta, el novelista, el ensayista, no son buenos funcionarios y ni siquiera aspiran a serlo: son infiltrados, parásitos, gente que aprovecha los tiempos muertos administrativos, las fallas, para convertirlos en los tiempos más vivos y estimulantes, como son los de la auténtica creación artística. Es decir, son personas astutas, que se sirven de los cargos burocráticos para transformarlos en becas literarias. Dicen que Valéry, por ejemplo, llegaba a su oficina, colgaba su abrigo y su sombrero, para que los demás pensaran que estaba ocupado en alguna parte, y volvía a salir. 
En definitiva, sin embargo, el asunto no me parece tan claro. Basta con leer cualquier texto de Valéry para comprender que tenía una inteligencia, una capacidad de análisis, una cultura, superiores. Cuando dedicaba la mitad o la tercera parte de su jornada diaria a temas de Administración, probablemente obtenía resultados superiores. Pero si le hubieran ofrecido el cargo de director general o de ministro, probablemente habría escapado. Como lo hizo en estos días Vargas Llosa. (…) El paso de los creadores literarios, poetas, dramaturgos, novelistas, por las instituciones y las administraciones, ha sido largo, reiterado, de estilos y resultados enormemente diversos. (…)››

Josep Ramoneda, en La casta mantenida [“El País” (11-X-2012)] resume la gravedad del descrédito de los políticos:
‹‹Las encuestas confirman el profundo desencuentro entre la ciudadanía y la política institucional, a la que algunos llaman la “casta mantenida”. (…)
Hay una cierta tendencia a presentar la imagen de una clase política malvada y corrupta, frente a una sociedad honesta e inocente. Es un planteamiento alimentado a partir del prejuicio contra la política propagado durante estos años de hegemonía conservadora. Un razonamiento simétrico al que cuando se habla de corrupción pone el foco en el corrupto pero se olvida del corruptor. Y, sin embargo, es evidente que no hay corrupto sin corruptor. No hay, por tanto, una sociedad angelical y una clase política perversa. Hay una pérdida grande de exigencia por parte de una sociedad que ha vivido demasiado tiempo en la indiferencia y una acomodación de la clase política, que se siente poco vigilada, a sus intereses y privilegios de casta. Y hay unos sistemas clientelares esparcidos por todo el territorio que favorecen la servidumbre voluntaria y, por tanto, los silencios y los miedos.
Se necesita una renovación de las instituciones políticas. Para que una democracia funcione, el poder tiene que estar limitado y suficientemente repartido. Ahora no lo está. Por eso chirrían tantas cosas. Es cierto que la clase política se ha convertido en un grupo que pone sus intereses por delante del interés común. Pero es cierto también que hay una promiscuidad entre poder político y poder económico de alto poder contaminante. Y es cierto que los medios de comunicación convencionales, en plena crisis, han perdido la capacidad de marcar la agenda política y de configurar la opinión pública mirando hacia abajo y no solo desde arriba. Degradación de la política sí, impunidad de las élites, también.
Las consecuencias de todo ello son altamente desmoralizantes para la ciudadanía y la crisis las ha hecho emerger de modo descarnado. La sensación de dependencia de la política del poder financiero es abrumadora. Se habla mucho del grave problema del paro, pero la prioridad de las políticas de austeridad es salvar a los bancos y socializar la deuda privada. (…) Parte de la ciudadanía se siente burlada y sin voz. Burlada porque cada vez se le piden más sacrificios y sin recibir a cambio ninguna señal de progreso ni de reparación del daño causado por los excesos que condujeron a la crisis. Sin voz, porque la repetición de la idea de que no hay alternativa, además de ser un insulto a la ciudadanía, convierte a la democracia en un paripé y abre las puertas al autoritarismo, a la falta de transparencia y a la restricción paulatina de derechos. (…)
¿Qué necesita la democracia? Mayor autonomía de los políticos respecto de los poderes económicos, recuperación de la idea fuerte de proyecto político (es decir, de futuro), reforma del Estado y sus aledaños en el sentido de reducir los poderes corporativos y redistribuir el poder, revitalización del Parlamento, cada vez más ninguneado por los gobiernos, modificación de la forma partido excesivamente anquilosada en un modelo jerárquico y cerrado, cambio de la ley electoral que acerque al parlamentario a los electores y no le convierta en títere del aparato partidario, respeto a la libertad de los actores políticos que evite el penoso espectáculo de la celebración de las unanimidades. Pero, sobre todo, es necesario un cambio cultural de fondo. Hay en este país demasiada gente que se vanagloria de no poder decir lo que querría decir porque su posición no se lo permite. Esta cultura es contraindicada con la democracia, porque crea dirigentes sin autoestima, que renuncian con suma facilidad a la capacidad de pensar y decidir por sí mismos, es decir, a su dignidad. Esta actitud también es una forma de corrupción estructural. Donde no hay políticos libres, solo hay casta mantenida.››

FernandoVallespín, en Política y ‘antipolítica’ [“El País” (12-X-2012)] advierte del deterioro de la opinión ciudadana sobre los políticos y, por extensión, la democracia actual en España (y Occidente).
‹‹Tras el revuelo organizado por el movimiento 25-S [en España] ha empezado a acusarse a sus defensores de practicar la antipolítica. Serían, según una versión que suele provenir de la “política institucional”, movimientos similares a los que en los años treinta del siglo pasado acabaron hiriendo de muerte a la democracia liberal. El eslogan que consiguió movilizarlos, Tomemos el Congreso, no fue, desde luego, nada afortunado, como bien sabemos quienes conocimos de primera mano las inmensas dificultades de instaurar al fin en España una democracia parlamentaria. Pero, como ya ocurriera con los seguidores del 15-M, reflejan un estado de ánimo de profundo malestar con la democracia realmente existente que no podemos descalificar sin más. (...)
Podremos estar más o menos de acuerdo con lo que proponen, pero lo que sí que no son estos movimientos es “antipolíticos”, sino todo lo contrario. No hay nada más político y democrático que la divergencia, el cuestionamiento de todo, la contestación. Como decía Bernard Crick en su maravilloso libro En defensa de la política, “la política como actividad merece ser honrada como la clave de la libertad, por encima del comportamiento de los políticos”. Y, añadiríamos, más allá de lo que las instituciones formales de la democracia son capaces de atrapar, integrar o reflejar. Porque este es precisamente el problema, que el sistema ha dejado de conectar con voces y sensibilidades políticas que buscan su acomodo sin encontrar un medio institucional que se lo permita. (...)
El antipoliticismo residiría más bien en la actual reducción de la política a mera gestión tecnocrática, en la expresión de consignas vacías —las campañas electorales cada vez resultan más irritantes y ficticias—, en la falta de valentía para decir la verdad, en priorizar los intereses de partido sobre los intereses generales. Respecto a esto último basta un dato: el 90% de los ciudadanos desean un pacto de Estado para sacarnos de la crisis, (...). Luego, si estos políticos se sienten incomprendidos porque los ciudadanos les dan la espalda y se quejan, se arropan en la legitimidad derivada de su condición de ser cargos electos. De acuerdo, no conocemos otro criterio de legitimidad. Pero tan legítima es también la crítica sin paliativos.
El funcionamiento de la democracia institucional se ve desafiado hoy por dos importantes transformaciones que van a condicionar directamente su futuro. 
La primera es el uso creciente de las nuevas tecnologías, que introducen un ruido inmenso en los habituales canales de la comunicación política y crean un nuevo modelo de interacción política que se escapa a los controles tradicionales. El espacio público se escinde así en una pluralidad de percepciones de lo que ocurre que no puede ser vertebrado ya por los medios de comunicación de siempre. Su característica fundamental es la erosión de toda autoridad a la hora de definir la realidad, y su facilidad para poner en marcha formas de expresividad política que no se dejan reconducir con facilidad a través de las vías partidistas. Esto no las convierte en “antisistema”. Lo que sí hace es poner de manifiesto un nuevo tipo de crítica en los márgenes del sistema que este ya no sabe encauzar. De ahí la importancia de gozar de medios de comunicación sólidos e independientes que sepan conectarlos eficazmente dentro de lo que podríamos llamar una esfera pública unificada.
La segunda transformación, bien perceptible en países postsoberanos como España, es que podemos estar en presencia de la quiebra del pacto socialdemocrático, la asociación de la política formal a criterios de justicia social. Bajo las condiciones de la globalización, una de las partes de dicho pacto, “los ricos”, se han escapado ya del compromiso con el bienestar de todos. Y puede que sea aquí, en la frustración ante un ejercicio de la política incapaz de atender a los más necesitados, donde se exprese de forma más clara la voz de estos movimientos. Atención, porque esto sí que es mucho más difícil de encauzar, es el gran desafío del momento.››
Maravall, un pensador socialista español, ex ministro de Educación en el primer Gobierno socialista de Felipe González, considera que un reformismo sin reformas es un fraude político y defiende un radicalismo democrático, una socialdemocracia opuesta a la retórica frívola del presente. Las reformas se han de sustentar en cuatro pilares: ser factibles presupuestariamente, pues si se aumenta una partida del gasto hay que reducir otra o aumentar los ingresos; ser realistas, pues no hay que fantasear con soluciones milagrosas, ya que todas las medidas tomadas tienen límites y costes; explicarse con transparencia y didáctica, y así la sociedad debe ser informada de las causas, costes y efectos, huyendo de los “terribles simplificadores” (Jacob Burkhardt), que buscan soluciones fáciles y demagógicas; y debe implicar una redistribución de la renta y el poder en beneficio de los pobres y los débiles, al contrario de la política conservadora, que redistribuye la riqueza y el poder a favor de los más ricos y los más poderosos.


Josep M. Colomer, en ¿No más democracias? [“El País” (5-IV-2016)] explica que hay unos 50 países en el mundo con sistemas híbridos entre democracia y autocracia:
‹‹Cabía esperar que se establecieran bastantes nuevas democracias en los últimos 10 años, de acuerdo con el postulado de que las dictaduras son más vulnerables que las democracias a las crisis económicas. La predicción hipotética, sin embargo, no se ha confirmado. Algunos observadores, como Freedom House o el Journal of Democracy, apuntan a una “reversión” de la tendencia hacia más libertad en el mundo que empezó en la década de 1970. La decepción de la primavera árabe ha hecho impacto. Entre los otros casos importantes pendientes de democratización continúan estando Rusia y China.
Pero lo cierto es que la vulnerabilidad de estos y otros regímenes no democráticos a las crisis económicas aún no se ha podido comprobar. Hasta ahora, la Gran Recesión ha afectado sobre todo a países democráticos, particularmente en Europa. Y el postulado complementario de que las democracias maduras son resistentes a las crisis económicas se ha confirmado plenamente. Han aumentado las quejas por la pérdida de soberanía estatal y la impotencia gubernamental. Como era previsible, aunque la mayoría de los Gobiernos democráticos han perdido elecciones, los sistemas democráticos se han mantenido en pie.
Cabe desarrollar una perspectiva más optimista si aceptamos una clasificación tricotómica de los tipos de régimen político que incluye una categoría intermedia entre la democracia y la autocracia, a la que se suele llamar anocracia, régimen híbrido o parcialmente libre en la literatura académica. Estos regímenes celebran elecciones regulares, pero con sufragio limitado, restricciones a los derechos civiles o políticos o escasa responsabilidad del Gobierno.
Ha habido anocracias no solo durante las últimas décadas, como sospechan algunos académicos con poca visión histórica, sino que fueron abundantes durante los siglos XIX y XX. Este fue el tipo de arreglo institucional que adoptaron una serie de monarquías constitucionales en Europa, como Reino Unido a mediados del siglo XIX o Alemania, España y Suecia en torno al cambio de siglo, así como algunas repúblicas presidenciales en América Latina, como Chile y Colombia antes de la década de 1960 o México en las décadas de 1980 y 1990. Las anocracias no siempre configuran una situación transitoria, sino que son la forma de regímenes relativamente duraderos.
Casi tres cuartas partes de los países del mundo han tenido regímenes anocráticos o intermedios, los cuales han durado alrededor de dos generaciones como media. La mayoría de los regímenes anocráticos se han establecido como resultado de la liberalización de autocracias o de la dominación colonial, lo cual ha implicado un aumento relativo del grado de libertad en el mundo.
Además, como lo ilustran los casos mencionados, la mayoría de los países con un régimen anocrático duradero se han acabado transformando en democracias. De hecho, los intentos de democratización han sido aproximadamente igual de exitosos cuando se han intentado a partir de autocracias que cuando se han establecido a partir de regímenes anocráticos. Casi la mitad de las actuales democracias en el mundo se establecieron no mediante transiciones cortas y directas, como en España, sino mediante procesos relativamente largos de evolución, apertura y reformas de ese tipo de régimen intermedio, comparables con el que se siguió, por ejemplo, en México.
En la actualidad hay unas 50 anocracias en el mundo, entre ellas Armenia, Marruecos, Jordania, Egipto, Turquía, Camboya, Pakistán, Tailandia, Malasia y, según algunas evaluaciones, también Rusia, así como otros países de África y Asia. Los regímenes anocráticos existentes han durado, hasta el momento, cerca de 20 años como media, lo cual es menos que los del pasado. Esto puede sugerir que todavía pueden durar un poco, pero también que podrían experimentar otros procesos de apertura a la democracia en futuros no muy lejanos (tal vez una generación más), al igual que muchos de sus predecesores. Si se confirman las malas perspectivas para la economía mundial (incluyendo a Rusia y China), las guerras civiles en el Oriente Medio se acaban por agotamiento y, como consecuencia, los regímenes no democráticos dejan de ser capaces de proveer seguridad o prosperidad a sus súbditos, los espacios de libertad política en el mundo deberían acabar ampliándose.››


El historiador británico Tony Judt indica en su libro Pensar el siglo XX que ‹‹si uno se para a pensar en la historia de las naciones que maximizaron las virtudes de lo que nosotros asociamos con la democracia, de da cuenta de primero vino la constitucionalidad, el Estado de derecho y la separación de poderes. La democracia casi siempre llegó lo último.››


Raffaele Simone (Lecce, 1944), lingüista y filósofo, profesor en la Universidad Roma III, es autor de los ensayos El monstruo amable (Taurus, 2008), en el que considera que la izquierda está en vías de extinción, y El hada democrática (Taurus, 2016), donde afirma que el sistema democrático se ha vaciado de contenido y ya no puede satisfacer las ilusiones del Estado del bienestar. Afirma que ‹‹(…) sus orígenes [de la democracia] son utópicos. El paradigma democrático tiene dos fuentes, la socialista y la liberal, pero la contribución fundamental es la primera. Todo el mundo ha creído en este elemento utópico, pero, con el cambio de siglo, algunos mitos se han caído. La democracia se sostiene en ficciones, en ideas que no se pueden realizar, pero que adoptamos como ciertas y en las que tenemos que creer. Ahora hemos comprendido que algunas eran ficciones, sobre todo la idea de representación, que está completamente cuestionada.
[La democracia entra en crisis al descubrir que lo que prometía no era posible] Hay tres motivos. Primero, el propio paradigma democrático era frágil por lo que yo llamo el pensamiento político natural, que instintivamente no es democrático, sino totalitario. Se ve en el comportamiento primario de los niños, que crean entre ellos jefes, gregarios, dinámicas de poder… La democracia se basa en la negación de ese elemento natural. Luego viene la construcción histórica del paradigma. Por ejemplo, la idea de representación, que ya Ortega definía como “acrobática” porque supone que mil personas, al no poder ejercer directamente su soberanía, la transmiten a otras diez que se consideran idénticas a las mil. Es un salto lógico audacísimo, que podría tener consecuencias muy nobles, pero que está ya despojado de toda nobleza: por la corrupción, los privilegios de los políticos, el descuido frente a las necesidades del pueblo… Y el tercer motivo: una serie de acontecimientos planetarios que han impactado durísimamente en la democracia.››
[El desarrollo del capitalismo ha asfixiado la democracia] (…) no es una posición izquierdista, es una posición obvia. Que el mando del mundo está en manos del supercapital es evidente. Hay hechos emblemáticos, como el conflicto entre Apple y el FBI: un poder político institucional no puede hacer nada contra una corporación.
[Hemos de resignarnos a una “democracia de baja intensidad”] Es lo que parece que nos espera. Necesitaríamos ciertas dosis de imaginación institucional, inventar cosas nuevas. Por ejemplo, la elección de cargos por sorteo, inviable en el ámbito nacional, podría serlo en otros. ¿Por qué no recuperar una tradición antigua para rechazar a un representante que demuestra que no merece esa función? Es una medida pequeñísima, pero de gran interés, como también lo sería pedir su opinión a los ciudadanos sobre asuntos de gran trascendencia. Aunque solo sea por fragmentos, se puede devolver a los ciudadanos algo de su soberanía.››
Entre las múltiples causas de la crisis de la democracia, Simone analiza el impacto negativo de la herencia sociocultural de las revueltas de mayo del 68: ‹‹No soy crítico, soy descriptivo. Es necesario tener algún concepto de autoridad y ya no tenemos ninguno. El 68 conectó morfológicamente autoridad con autoritarismo. Y prácticamente la única autoridad que se reconoce es la de la policía, y ni siquiera ella. En la escuela, la idea que se ha difundido de que la educación la pueden hacer solo los alumnos es absolutamente loca. Las estructuras humanas necesitan que alguien tenga una responsabilidad de coordinación.›› Achaca en parte la crisis de la democracia a la banalidad de la cultura de masas, que socava los viejos conceptos de autoridad intelectual y moral: ‹‹Está pasando exactamente lo que ya describió Ortega en los años veinte en La rebelión de las masas. La masa no tiene la aspiración de convertirse en clase cultivada, no; impone su incultura. Eso es lo perturbador, que desaparece la aspiración a mejorar. Y eso no es democrático, porque la democracia supone elevación cultural de todos.›› [Hermida, Xosé. Raffaele Simone / Filósofo. ‘Somos totalitarios por instinto’. “El País” Ideas (3-VII-2016).]

El ascenso de la tecnocracia.
En los últimos meses de 2011 los tecnócratas han ascendido al mando de los Gobiernos de Grecia e Italia, lo que ha reabierto el debate sobre su papel en la política y la economía. Las dos posiciones enfrentadas son, a grosso modo, la de quienes los prefieren porque aseguran cierta independencia ante los poderes excesivos de los partidos políticos arrastrados por los clientelismos, la corrupción y la incompetencia, y, por el contrario, las de quienes observan con preocupación el alejamiento de los ciudadanos respecto a los políticos, lo que conduce finalmente a una menor participación y, por ende, un menor control democrático de las instituciones.

FUENTES. Las ideologias políticas. La democracia: fundamentos, problemas y teorías.
Internet.
Lincoln (2012), de Steven Spielberg. El filme muestra el apasionante proceso político que permitió que el Congreso estadounidense votara en 1864 la libertad de los esclavos. 

Documentales.
Nelson Mandela. Viaje a la libertad. Documental de History Channel. Duración: 44 minutos. [http://www.youtube.com/watch?v=sNoZUqd_FuU].

Libros.
AA.VV. Informe sobre la democracia en España. Libros de la Catarata. Madrid. 2013.
Abendroth, Wolfgang; Lenk, Kurt. Introducción a la ciencia política. Anagrama. Barcelona. 373 pp. Pensamiento político, liberalismo, fascismo...
Acemoglu, Daron; Robinson, James A. Economic Origins of Dictatorship and Democracy. Cambridge University Press. Cambridge. 2006. 416 pp.
Ampuero, Roberto; Rojas, Mauricio. Diálogo de conversos. Editorial Sudamericana. Santiago de Chile. 2015. Reseña de Vargas Llosa, M. Diálogo de conversos. “El País” (29-XI-2015) 13. Comenta el libro de filosofía política y social, de los chilenos Ampuero y Rojas, dos militantes de extrema izquierda en su juventud, que hoy son progresistas pero críticos con las utopías colectivistas.
Arias Maldonado, Manuel. La democracia sentimental. Página Indómita. Barcelona. 2017. 448 pp. Maneul Arias Maldonado (Málaga, 1974) es un filósofo político. Reseña de Jorge Bustos. “El Cultural” (3-III-2017).
Bauman, Zygmunt; Donskis, Leónidas. Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida. Paidós. Barcelona. 2015. 272 pp.
Brennan, Jason. Against Democracy. Princeton / Oxford. Princeton University Press. 2016. 296 pp. Ensayo sobre los crecientes peligros que corre la democracia en EE UU desde hace decenios, debido a la ignorancia histórica de gran parte de la ciudadanía y al auge del populismo, que se retroalimentan.
Castells, Manuel. Redes de indignación. Los movimientos sociales en la era de Internet. Alianza. Madrid. 2012. 296 pp.
Colomer, Josep M. El gobierno mundial de los expertos. Anagrama. Barcelona. 2015.  318 pp. Fragmento: La competencia técnica gana a la política. “El País” Domingo (8-II-2015) 10.
Cruz, M. Hacerse cargo. Gedisa. Barcelona. 2015. 182 pp. Ensayo, reedición actualizada de un texto de 1999. Entrevista de Gordo, Alberto. Manuel Cruz. ‘El lugar del debate lo ocupa hoy la movilización’. “El Cultural” (18-XII-2015) 30-31.
Dahl, Robert A. La poliarquía: participación y oposición. Tecnos. Madrid. 2009. 228 pp. Inglés: Poliarchy. Yale University Press. New Haven. 1971.
Dahl, Robert A. La democracia y sus críticos. Paidós. Barcelona. 2000. 476 pp. Inglés: Democracy and its Critics. Yale University Press. New Haven. 1989.
Ferrando Badía, Juan; Álvarez Conde, Enrique (coords.). Regímenes políticos actuales. Tecnos. Madrid. 1995 (1987). 664 pp.
Fukuyama, Francis. Orden y decadencia de la política: Desde la Revolución Industrial a la globalización de la democracia. Editorial Deusto. Bilbao. 2016. 776 pp. Compara la primavera árabe de 2011 con las revoluciones burguesas europeas de 1848, que también fracasaron y desembocaron en reacciones autoritarias.
Galli, Carlo. El malestar de la democracia. FCE. México. 2013. 96 pp. Reseña parcial en Estefanía, Joaquín. El gran malestar. “El País” Domingo (2-II-2014) 12. El creciente rechazo al mal gobierno no es un desdén hacia la democracia, más exigida que nunca.
García Cotarelo, Ramón; Blas Guerrero, Andrés de. Teoría del Estado y sistemas políticos. UNED. Madrid. 1989. 2 vs.
Giddens, Anthony. Sociología. Alianza. Madrid. 1991 (1989). 846 pp. Un manual de referencia universitaria.
Gómez Pin, Víctor. Reducción y combate del animal humano. Ariel. Barcelona. 2014. 172 pp.
González, Felipe; Damiani, Gerson; Fernández-Albertos, José. ¿Quién manda aquí? La crisis global de la democracia representativa. Debate. Madrid. 2017. Fragmento: González, Felipe. La convicción de un demócrata. “El País” Ideas 97 (19-III-2017). La democracia no garantiza un buen gobierno pero permite echar del poder a los que lo hacen mal.
Han, Byung-Chul. En el enjambre. Herder. Barcelona. 2014. 112 pp. Activismo en Internet.
Han, Byung-Chul. La sociedad de la transparencia. Trad. de Raúl Gabas. Herder. Barcelona. 2014. 96 pp.
Innerarity, D. La política en tiempos de indignación. Prólogo de Josep Ramoneda. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2015. 358 pp. Fragmento: Política para idiotas. “El País” Ideas (30-VIII-2015) 5. Critica al elitismo aristocrático y al popular.
Jiménez de Parga, Manuel. Los regímenes políticos contemporáneos. Tecnos. Madrid. 1998 (1987). 559 pp.
Judt, Tony; Snyder, Timothy. Pensar el siglo XX. Trad. de Victoria Gordo del Rey. Taurus. Madrid, 2012. 408 pp.
Judt, Tony. El peso de la responsabilidad. Trad. de Juan Ramón Azaola. Taurus. Madrid. 2014 (1998 inglés). 286 pp. Ensayos sobre Léon Blum, Albert Camus y Raymond Aron, tres intelectuales franceses comprometidos en política, el primero frente al colaboracionismo de Vichy, el segundo respecto a su apoyo a la Resistencia y su crítica a la guerra de Argelia y el tercero en su oposición al comunismo.
Kampfner, John. Libertad en venta. ¿Por qué vendemos democracia a cambio de seguridad? Ariel. Barcelona. 2011. Prólogo de Lluís Bassets. Fragmento en ¿Las libertades están en venta? “El País” Domingo (13-II-2011) 5. Las democracias occidentales asumen ciertos planteamientos de las autocracias, por efecto de la globalización.
Keen, Steve. La economía desenmascarada. Introd. de Joaquín Estefanía. Trad. de Álvaro G. Ormaechea. Capitán Swing. Madrid. 2015. 776 pp.
Laval, Christian; Dardot, Pierre. Común. Ensayo sobre la revolución en el siglo XXI. Trad. de Alfonso Díaz. Gedisa. Barcelona. 2015. 672 pp.
Mair, Peter. Gobernando el vacío. Trad. de María Hernández Díaz. Alinza. Madrid. 2015. 192 pp. Reseña de Vallespín, Fernando. ¿Fin de la era de los partidos? “El País” Babelia 1.252 (21-XI-2015) 10.
Mann, Michael. Las fuentes del poder social. 2 vols. I. Una historia del poder desde los comienzos hasta 1760 dC. Trad. de Fernando Santos Fontela. Alianza. Madrid. 1991. 770 pp. II. El auge de las clases y los Estados nacionales, 1760-1914. Trad. de Pepa Linares. Alianza. Madrid. 1997. 1.064 pp. Inglés: The Sources of Social Power. Cambridge University Press. Cambridge. 1986. Mann estudia la formación de las clases sociales y los Estados modernos y argumenta que las sociedades están constituidas por múltiples redes socioespaciales de poder que se superponen. Destacan cuatro redes, Mann denomina “las cuatro fuentes del poder social”: las relaciones ideológicas, económicas, militares y políticas, que interactúan socialmente a modo de planos superpuestos y que, al ser “organizaciones, medios institucionales para alcanzar objetivos humanos”, tienen la ventaja de depender sólo de los medios de organización que posea cada una para alcanzar esos objetivos. Fundamentarse en las interrelaciones entre estas cuatro fuentes permite al autor adoptar una metodología distintiva que apunta a la cuestión más básica de la teoría sociológica de los dos últimos siglos: la primacía final. 
Maravall, José María. Las promesas políticas. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2013. 224 pp. Ensayo. Reseña parcial en Estefanía, Joaquín. El reformismo. “El País” (9-XI-2013) 11. 
Mason, Paul. Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro. Paidós. Barcelona. 2016. El periodista británico Paul Mason (Leigh, 1960) reflexiona sobre el futuro del  capitalismo y la economía colaborativa, con wikipedia como ejemplo. Entrevista a Mason de Fariza, Ignacio. Capitalismo: luces y (muchas) sombras. “El País” (1-III-2016) 27.
Miller, David (dir.). Enciclopedia del pensamiento político. Alianza. Madrid. 1989 (1987). 704 pp.
Moore, Barrington. Los orígenes socials de la dictadura y la democracia. Península. Barcelona. 2002. 863 pp. Inglés: The Social Origins of Dictatorship and Democracy. Beacon Press. Boston. 1996).
Naím, Moisés. El fin del poder. Debate. Madrid. 2013. 448 pp. Ensayo en el que Naím (Caracas, 1952), exministro venezolano, economista y politólogo, exdirector ejecutivo del Banco Mundial, exdirector y analista de política internacional de la revista "Foreign Policy", estudia la transformación y degradación del poder políticoReseña de Seisdedos, Iker. El poder ya no es lo que era. “El País” (13-XI-2013) 41. / Caño, Antonio. Moisés Naím / Economista, analista y escritor, autor de ‘El fin del poder’. “Las democracias no pueden estar basadas en ONG, sino en partidos”. “El País” Domingo (17-XI-2013) 8-9.
Ortega, Andrés. La fuerza de los pocos. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2007. Reseña de Rojo, José Andrés. La irrupción de las minorías. “El País” (23-VI-2007) 49.
Pastor, Manuel. Fundamentos de ciencia política. McGraw-Hill. Madrid. 1994. 395 pp.
Rawls, John. Lecciones sobre la historia de la filosofía moral. Editorial Paidós. Barcelona. 2007. 472 pp.
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Sassen, Saskia. Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global. Katz. Madrid. 2015. 294 pp.
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Thompson, Mark. Sin palabras. ¿Qué ha pasado con el lenguaje de la política? Debate. Madrid. 2017. Ensayo. Mark Thompson (Londres, 1957) es consejero delegado de “The New York Times” (impulsa su transformación digital) y exdirector general de la BBC. Elola, Joseba. Mark Thompson ‘La relación entre políticos, medios y público se rompe’. “El País” Ideas 98 (26-III-2017). 
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Vallespín, Fernando. La mentira os hará libres. Realidad y ficción en la democracia. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona. 2012. 178 pp. Reseña de Estefanía, Joaquín. Los disfraces de la democracia. “El País” Babelia 1.094 (10-XI-2012) 12. Vallespín es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid.
Wallerstein, Immanuel. El moderno sistema mundial. Siglo XXI. Madrid. 1979-1999. 3 vols. Inglés: The Modern World System. Academic Press. Nueva York. 1974-1989.

Artículos. Orden alfabético.
Altman, David. Votar hasta lograr el resultado. “El País” Ideas (10-VII-2016). El abuso de los plebiscitos en América Latina es un síntoma de debilidad institucional.

Amón, Rubén. El síndrome de Casandra. “El País” Ideas (9-X-2016). Los recientes referendos de Colombia y Hungría muestran el efecto contraproducente que tienen en una época marcada por el escepticismo político, pues favorecen la simplificación y el populismo.
Amón, Rubén. Y la tolerancia acabó con la tolerancia. “El País” Ideas 95 (5-III-2017).
Amón, Rubén. El regreso de la ciudad-Estado. “El País” Ideas 107 (28-V-2017). El creciente poder socio-económico de los centros urbanos y su pensamiento divergente del mundo rural los tienta al autogobierno, incluso a la secesión política.

Arias Maldonado, Manuel. Genealogía de la posverdad. “El País” (30-III-2017). En una época de crisis de la democracia liberal es más importante defender la verdad factual frente a la posverdad.
Arias Maldonado, M. Nostalgia del soberano. “El País” (22-VI-2017). Se añora un sujeto colectivo que simplifique los problemas del la globalización. Esto lleva a tendencias antiliberales, como los populismos de derecha a izquierda.

Ayuso, Javier. Internet y el populismo mataron la verdad. “El País” Ideas (16-X-2016). La demagogia, la mentira, la exageración y otras perversiones de la verdad han aumentado en los últimos años, tanto en las campañas electorales como en las redes sociales.

Barrero, Belén. La diferenciación de los jóvenes. “El País” (21-VI-2016). Las nuevas generaciones de Occidente buscan referentes distintos a los de sus mayores.

Beard, Mary. ¿El poder para la gente? “El País” Ideas (10-VII-2016). El desastre del ‘Brexit’ le mueve a reflexionar que más referendos no significan más democracia, como demuestran ejemplos del ostracismo en la Grecia antigua.

Beck, Ulrich. El riesgo para la libertad. “El País” (30-VIII-2013) 27.

Bernal, Irene. La eutanasia bajo la alfombra. “El País” (22-VI-2017).

Calvo, José Manuel. ‘Made in America’. “El País” Ideas (19-VII-2015). ¿Pueden las primarias estadounidenses adaptarse a España?

Cano, Germán. El desprecio de los políticos. “El País” (9-X-2012) 33.

Carrera, Judit. La tertulia como síntoma. “El País” Cataluña (28-II-2015) 2. Los programas de tertulia en radio y televisión son síntoma de que los ciudadanos quieren deliberar sobre los problemas pero también señala los límites de su participación activa.

Casajuana, Carles. Inercias y reformas largamente aplazadas. “El País” (14-VI-2013) 29-30.

Casanova, Julián. Diálogo con Michael Ignatief. ‘El referéndum debilita la democracia’. “El País” Babelia 1.306 (3-XII-2016).

Closa, Carlos. Aprendices de brujos. “El País” Ideas (10-VII-2016). El desastre del ‘Brexit’ mueve a reflexionar sobre el exceso de referendos y sus consecuencias.

Colomer, Josep M. ¿No más democracias? “El País” (5-IV-2016). Hay unos 50 países en el mundo con sistemas híbridos entre democracia y autocracia.
Colomer, Josep M. Oligarquía o demagogia. “El País” (25-VII-2016). Analiza la diferencia entre los conceptos de democracia pura (que exige un reducido número de ciudadanos) y república (necesariamente representativa en los Estados grandes, guardando a los representantes una amplia independencia respecto a sus votantes), y avisa de que la democracia directa y participativa degenera en sociedades complejas situadas ante problemas difíciles, como evidencia la actual fiebre de los populismos y los referendos en Europa. Defiende la alternativa del gobierno de los partidos, entendidos como las élites preparadas para afrontar los dilemas del mundo actual.

Cortina, Adela. Para qué sirve la democracia. “El País” (2-VI-2016).

De Querol, Ricardo. Epidemia de desafección. “El País” Babelia 1.246 (10-X-2015) 4. Bibligrafía reciente sobre la desafección de los ciudadanos respecto a la democracia en la era de Internet.

Del Rey, Fernando. La retórica de la intransigencia. “El País” (8-XI-2016). Los años de entreguerras del siglo XX estuvieron cargados de demagogía y desprecio al contrincante, un contraejemplo para los tiempos actuales, también viscerales.

Editorial. El lenguaje del odio. “El País” (7-XI-2016). Critica el creciente uso del discurso como continuación de la violencia por otros medios.

Edwards, Jorge. Las fallas de la administración. “El País” (9-II-2012) 27-28.

Elola, Joseba. Los cuarteles del cambio. “El País” Domingo (3-XI-2013) 5. La plataforma de peticiones Change.org, nacida en San Francisco en 2007, se extiende a España.

Elorza, Antonio. La destrucción de la democracia. “El País” (28-III-2013) 31.

Emon, Anver E. El valor de cambio de la libertad. “El País” Ideas (13-XII-2015) 4-5.

Estefanía, Joaquín. La ‘recesión democrática’. “El País” (11-XI-2013) 12-13. El progresismo se enfrenta a una involución en los derechos y a la insatisfacción de la opinión pública respecto a la democracia.
Estefanía, J. Dilemas de 2015. “El País” Domingo (28-XII-2014) 12. La democracia se debilita por la reacción de las élites descomprometidas con la sociedad. Se basa en las ideas de Christopher Lasch en La rebelión de las élites y la traición de la democracia (Paidós) y Manuel Sanchís en El fracaso de las élites. Lecciones y escarmientos de la gran crisis (Pasado/Presente).

Galindo, Cristina. Democracias (legalmente) amenazadas. “El País” Ideas 100 (9-IV-2017). Los gobiernos de Polonia, Hungría y otros europeos están limitando la democracia, en una tendencia que Putin o Trump agudizan.

Galindo, Jorge. Mayorías inamovibles. “El País” (11-XI-2016). A derecha e izquierda cunde la radicalización, lo que debilita la democracia.
Galindo, J. Conflicto. “El País” (18-XI-2016). La democracia se nutre del equilibrio entre acuerdo y conflicto.
Galindo, J. Ciudad contra campo. “El País” (27-I-2017). La victoria de Trump incide en la creciente separación entre las comunidades urbanas y rurales en el mundo desarrollado.
Galindo, J. La democracia tribal. “El País” (28-II-2017). Los votantes deben informarse y tener un criterio propio.
Galindo, J. Democracia contra sí misma. “El País” (12-V-2017). El riesgo de que haya políticos (¿Trump?) que usen la democracia para destruirla.

Galindo, J. Votar distinto. “El País” (9-VI-2017). El voto se está decantando por la pertenencia a una edad (en Reino Unido por ejemplo, jóvenes por Corbyn y viejos por May), superando las distinciones tradicionales por clase social.

Gallego-Díaz, Soledad. La democracia liberal, en declive. “El País” Ideas 85 (24-XII-2016).
Gallego-Díaz, S. Armas de distracción masiva. “El País” Ideas 98 (26-III-2017). La agnotología estudia la fabricación premeditada de desconocimiento (o posverdad), un fenómeno político que ahora se difunde más con el populismo de Trump o el Brexit.

Gálvez, J. J. La pobreza hiere a la democracia. “El País” (27-II-2017). Un estudio sociológico relaciona la pobreza con la abstención electoral en barrios de Madrid, Barcelona y Valencia. Los grupos sociales marginados son los más abstencionistas porque no creen que el voto resuelva sus problemas y son pasto de demagogos como Trump que les prometen darles voz.

García, César. La enfermedad del clientelismo. “El País” (28-III-2013) 33.

García Fernández, Javier. Declaración de independencia: el día después. “El País” (5-XII-2014) 39. El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid reflexiona sobre los límites que la democracia impone a los intolerantes, en relación con la pretensión del presidente de la Generalitat, Artur Mas, de imponer la independencia catalana aunque no haya mayoría legal para ello.

García Vega, Miguel Ángel. Menos salario y más prestigio. “El País” Negocios 1.368 (22-I-2012) 14. El ejemplo español de que muchos directivos de la empresa privada prefieren desempeñar cargos públicos pese a disminuir sus ingresos, por diferentes causas, generalmente idealistas o la asunción de retos personales.

Gargarella, Roberto. Reivindicación de los plebiscitos. “El País” (10-II-2017).
Gil Calvo, Enrique. Democracia ‘low cost’. “El País” (14-VII-2016). Un análisis de los problemas del sistema de partidos en la democracia, con la sustitución del elitismo de los viejos partidos por el populismo de los nuevos.

Gómez Yáñez, José Antonio. Agonía o renovación institucional. “El País” (29-IV-2013) 31. El autor es miembro del Instituto de Política y Gobernanza de la Universidad Carlos III.

González Ferriz, Ramón. Cuando volváis de las calles. “El País” (6-X-2012) 33-34. Exhorta a los jóvenes indignados a organizarse como partido o actuar como un grupo de presión más organizado si quieren influir en la política.

Lynda Gratton. Ruiz Mantilla, Jesús. Entrevista. Lynda Gratton. ‘Quien quiera un trabajo deberá inventarlo a su medida’. “El País” El País Semanal 1.850 (11-III-2012) 24-27. Lynda Gratton es una socióloga británica, profesora de la London School of Economics, especializada en economía del trabajo y mercado laboral.

Han, Byung-Chul. ¿Por qué hoy no es posible la revolución? “El País” (3-X-2014) 33. El neoliberalismo triunfa mediante la seducción mientras se disipan las amenazas del comunismo o de una revolución.

Hanretty, Chris. Un tuit…, un voto. “El País” Ideas (20-XII-2015) 2-3. La democracia digital.

Hermida, Xosé. Raffaele Simone / Filósofo. ‘Somos totalitarios por instinto’. “El País” Ideas (3-VII-2016).

Hispán, Pablo. La incompetencia del tecnócrata. “El País” (3-I-2012) 29. El autor considera que los nuevos gobernantes de Grecia e Italia no son tanto tecnócratas como políticos al margen de los denostados partidos políticos, y sostiene que la tecnocracia no puede o sabe resolver los grandes problemas políticos de la Europa actual.

Innerarity, Daniel. Elogio y desprecio de la clase política. “El País” (29-I-2013) 31.Montero, José Ramón; Torcal, Mariano. No es el descontento, es la desafección. “El País” (14-VI-2013) 31.
Innerarity, D. Democracia sin política. “El País” (28-II-2014) 35. Frente a quienes detestan la política y proponen la participación directa, Innerarity defiende el papel de la política en la democracia, como ordenadora de los proyectos sociales. No siempre los que critican o protestan han de tener razón y a menudo son incapaces de compromisos y pactos.
Innerarity, D. El inmenso lío de los europeos. “El País” (16-III-2015) 35-36. Los países no entienden su profunda interdependencia. La democracia debe superar los ámbitos nacionales.
Innerarity, D. Por una democracia compleja. “El País” (16-XI-2016). Contra las simplificaciones políticas que el populismo propaga.

Israel, Stephan. La fiebre de los referendos. “El País” (25-VII-2016). El periodista suizo reconoce el referendo como válido y útil en el sistema político suizo, pero avisa del peligro de que, en Europa, está siendo usado por demagogos seudodemócratas para destruir el orden de la posguerra.

Jahanbegloo, Ramin. La democratización de la democracia. “El País” (6-III-2014) 29.
Jahanbegloo, Ramin. La pasión por la democracia. “El País” (18-XI-2014) 33.

Jarding. Steve. Volver al servicio público. “El País” (29-I-2015) 35. Jarding es profesor de Políticas Públicas en la Universidad de Harvard.

Laporta, Francisco J. Contra el referéndum. “El País” (31-X-2016). La consulta directa sobre las grandes cuestiones más complejas puede llevar a soluciones erróneas pero irreversibles, debido a la ignorancia, la información sesgada y la alteración emocional. Además, no se asume la responsabilidad de los errores, porque ¿cómo cambiar de pueblo?

Lapuente, Víctor. Einstein y los alquimistas. “El País” (9-X-2016). Ilumina el papel de los expertos como consejeros que ilustren a los votantes en una democracia. En la actualidad los votantes parecen votar a menudo contra la lógica y la conveniencia (sí al Brexit, no a la paz en Colombia…).
Lapuente, V. Política para narcisos. “El País” Ideas 91 (5-II-2017). Trump como ejemplo de los nuevos líderes (y ciudadanos) megalómanos y egoístas, mientras la izquierda solo reclama más poder para los ciudadanos, sin los imprescindibles esfuerzos y sacrificios que lo acompañan.
Lapuente, V. 1984. “El País” (7-III-2017). Los totalitarios adoctrinan, los autoritarios quiere solo que los ciudadanos no tengan ideas.
Lapuente, V. Buenismo y malismo. “El País” (6-VI-2017). La proximidad ideológica entre la extrema derecha europea y el islamismo radical.

Leonard, Mark. La política de la disrupción. “El País” (22-II-2017). Hay que repensar la democracia para incluir a los escépticos y desilusionados, la Gente Muro, y confiar en los jóvenes esperanzados en la modernidad, la Gente Web.

Lillo, Sergio. Encuestas, instrucciones de uso. “El País” Ideas (20-XII-2015) 4-5.

Manea, Norman. El carnaval de los tiranos. “El País” Ideas (8-V-2016). Reaparecen los regímenes opresores, tal vez por la fascinación humana por las muestras de crueldad y desprecio.

Maravall, José María. Más participación para salvar la política. “El País” (16-IX-2013) 29. El autor critica las ‘ocurrencias’ poco meditadas (ley de partidos o primarias), porque la solución es una mayor participación.

Martín Blanco, Ignacio. Salvaguardas ante la tiranía. “El País” (28-II-2017).

Martínez-Bascuñán, Máriam. Élites incapaces. “El País” (19-XI-2016). La victoria de Trump demuestra el rechazo del pueblo llano a las élites y la necesidad de renovarlas por líderes más sensibles a las necesidades de la gente.
Martínez-Bascuñán, Máriam. El mundo que perdemos. “El País” (21-I-2017). El Brexit o Trump no se explican por el triunfo de una ideología, sino por la falta de opciones políticas.

Mateo, J. J. Los expertos alertan sobre los riesgos del voto ‘online’. “El País” (12-XII-2016). Se presta a las presiones ilegales sobre los votantes en los ámbitos de la familia o la empresa.

Miliband, Ed. Debatent el futur del capitalisme. “Ara” (8-II-2012) 22. El líder laborista británico apoya una tasa financiera 'Tobin', a condición de que sea a nivel mundial.

Molinas, César. ¿Primarias? ¡Democracia interna! “El País” Ideas (19-VII-2015). La solución no es introducir primarias sino mejorar la democracia en los partidos.

Morán, Carmen; Álvarez, Pilar. El ciudadano, mejor calladito. “El País” (7-XII-2012) 32-33. Una crítica a las políticas que menosprecian la voz ciudadana.

Morón, Lola. Los dos hemisferios electorales. “El País” Ideas (20-XII-2015) 5. La razones para el sufragio desde la neurociencia.

Naím, Moisés. ¿Estados Unidos = Italia? “El País” (20-X-2013) 6. En muchos países avanza la ‘vetocracia’ (un concepto de Fukuyama), de grupos o individuos que vetan las iniciativas de sus rivales y no aceptan el pacto, dificultando la gobernanza.
Naím, M. ¿Por qué a los dictadores les gusta parecer demócratas? “El País” (23-IV-2017).

Nye, Joseph S. La mentira y el liderazgo. “El País” (17-VII-2016). Repasa varios casos en que importantes políticos estadounidenses (Roosevelt, Kennedy, Johnson…), mintieron u ocultaron la verdad para conseguir un fin importante. Afirma que el candidato republicano Trump miente más que sus rivales, pero que la responsabilidad de evidenciarlo no corresponde solo a los medios de comunicación sino que es imprescindible un electorado que se oponga al cinismo.

Ortega, Andrés. Vuelve la lucha de clases, pero no son las mismas. “El País” (21-II-2012) 30-31.

Ovejero, Félix. Opiniones prohibidas. “El País” Ideas (13-XII-2015) 4.
Ovejero, F. Mejores decisiones. “El País” (2-IX-2016). Mejorar el proceso de elección entre varias opciones, incluyendo la política.
Ovejero, F. ¿Democracias para niños? “El País” (19-XII-2016). Pesar por el infantilismo del votante.
Ovejero, F. Democracia, ¿para qué? “El País” (13-III-2017). Hay que llenar de sentido práctico la democracia si no se quiere deslegitimarla.

Pardo, José Luis. El ciclo que viene. “El País” (5-VI-2013) 29. El controvertido futuro de los partidos y las instituciones.
Pardo, José Luis. Cuando ganan los malos. “El País” (24-II-2017).

Penadés, Alberto. ¿A quién sirve el referéndum? “El País” (27-V-2017).

Pérez Oliva, Milagros. Partidos en crisis, democracia en apuros. “El País” (17-VI-2013) 32-33.
Pérez Oliva, M. Llamas en el extrarradio. “El País” (19-II-2017). La democracia afronta la rabia de los jóvenes marginados en las barriadas obreras de las grandes ciudades. Un ejemplo son las periódicas revueltas en Francia, que el filósofo belga David Van Reybrouck analiza en su libro Contra las elecciones.
Pérez Oliva, M. No culpen a los mayores. “El País” (14-V-2017). Resume las ideas de politólogos que advierten contra el prejuicio de que los mayores son conservadores y los jóvenes progresistas.

Pérez Viejo, Tomás. Pactos, partidos e incompatibilidades. “El País” (26-V-2016).

Prado, Benjamín. La muerte de la militancia. “El País” (22-I-2013) 30-31. Los ciudadanos se alejan de los partidos.

Prat Carvajal, Enric. Desobediencia civil. “El País” Cataluña (3-I-2016) 2. Los requisitos para que la desobediencia civil sea legítima: no ha de ser violenta, debe limitarse a cuestionar las normas o políticas que considere injustas, y ha de haber una expectativa razonable de que se pueda cambiar la situación.

Prieto, Joaquín. Hay vida más allá del bipartidismo. “El País” (5-VI-2013) 30-31.
Prieto, J. Largo ‘coitus’ interruptus. “El País” Ideas (19-VII-2015). Las primarias no acaban de triunfar en España.

Ramoneda, Josep. La democracia en peligro. “El País” (16-I-2012) 35. Apoyándose en las ideas del filósofo francés Claude Lefort (1924-2010) afirma la necesidad de que haya alternativas claras en la política, a derecha e izquierda, más allá de los simples cambios de personas en los gobiernos. El discurso que afirma que no hay alternativas a la política actual es letal para la soberanía popular.
Ramoneda, J. El bipartidismo y sus sombras. “El País” Cataluña (7-IV-2015) 2. La crisis del bipartidismo ante la aparición de nuevos partidos como respuesta a la fragmentación social.
Ramoneda, J. La norma y la excepción. “El País” (18-II-2017). En las sociedades fracturadas por la crisis, el referente es la estabilidad, y los poderosos se han independizado de la norma común y viven en una excepción casi impune.
Ramoneda, J. El momento carismático. “El País” (24-VI-2017). El autoritarismo acecha tras muchas invocaciones al interés general.

Ridao, José María. Con primarias, líder fuerte y partido vacío. “El País” (25-I-2012) 30-31. Elegir el candidato en las urnas es una fórmula exitosa en los sistemas personalistas porque evita el peso excesivo de las oligarquías partidarias, pero en Europa se corre el riesgo de caer en bicefalias, como muestran los casos del PSOE y del PSF (francés).

Rivière, Margarita. La fiesta de la normalidad. “El País” Cataluña (26-XI-2013) 2. La masa de información tapa la realidad. Como decían Chesterton y McLuhan, “Cuanta más información haya que digerir menos se sabrá”, o como avisa el filósofo germano-coreano Hyung-Chul Han (La sociedad de la transparencia, Herder): “La masa de información no engendra ninguna verdad”, ya nada nos sorprende, anegados en tanta información que opaca y normaliza todo evento. Y los políticos vuelven normal lo anormal, con un lenguaje sesgado y absurdo, que ya parece normal con tanta repetición.

Rose, Flemming. El derecho a la ofensa. “El País” Ideas (13-XII-2015) 2-3. Los límites del derecho de expresión.

Rubio Llorente, Francisco. Voto de obediencia y voto de conciencia. “El País” (28-I-2014) 29. Aboga por dar más libertad de voto, pero no absoluta, a los parlamentarios.

Ruiz Mantilla, Jesús. Pero ¿quién manda aquí? “El País” (30-VI-2013) 42-43. Críticas de los expertos a la opacidad del poder.

Ruiz Soroa, José María. La experiencia tecnocrática italiana. “El País” (19-IX-2012) 35.

Sánchez-Cuenca, Ignacio. Literatura política. “El País” (11-I-2012) 27.
Sánchez-Cuenca, Ignacio. El economista rey. “El País” (2-V-2012) 25.

Santos Juliá. Políticos y profesionales. “El País” (31-XII-2011) 35. El autor defiende el papel de los tecnócratas, a los que prefiere antes que a los políticos que ocupan las áreas de decisión política, económica, social, cultural, etc., sin estar debidamente preparados, lo que lleva frecuentemente a errores debido a su incompetencia, y a la actual crisis.

Sartorius, Nicolás. La democracia expansiva. “El País” (14-II-2017).

Savater, Fernando. ¡Peligro: democracia! “El País” Ideas (13-XI-2016).
Savater, F. Héroes impertinentes. “El País” Ideas 95 (5-III-2017). Pone el ejemplo del aqueo Tersites para comentar el auge actual, apoyado en Internet, de los críticos contra todas las convenciones.
Savater, F. Recapitulación. “El País” (18-IV-2017). Defensa de la democracia.

Simón, Pablo. La quiebra de la representación. “El País” (31-V-2016). Desde el inicio de la crisis en Europa los sistemas de partidos se han reconfigurado, con el ascenso de fuerzas ‘antiestablishment’ que canalizan la ira contra las élites gobernantes: la extrema derecha xenófoba y el populismo de izquierdas.
Simón, Pablo. Militantes y votantes. “El País” (19-V-2017). Las primarias importan pero no son un instrumento perfecto.

Soler, Jordi. Micropolítica. “El País” (16-I-2016) 11. Una mayoría del electorado se entera del discurso político por unas pocas consignas ‘online’ que simplifican el mensaje y el proyecto de gobierno.

Subirats, Joan. Desprotección y meritocracia. “El País” (12-III-2017). Las clases medias sienten amenazado su bienestar ante los fulgurantes cambios del sistema económico y se avecina una lucha en la democracia por aplicar políticas a su favor.

Toharia, José Juan. Interpretar loa datos. “El País” Ideas (20-XII-2015) 2-3. La democracia cuya acción se basa en las encuestas no es fiable.

Torreblanca, José Ignacio. ¿Quién sirve a quién? “El País” (15-VII-2011) 3. Sobre la subversión en la prensa y la política de los valores democráticos.
Torreblanca, J. I. Desastres institucionales. “El País” (18-X-2013) 4. Las crisis institucionales de EE UU (el boicot del Tea Party al presupuesto) y la UE (los desacuerdos sobre la política económica e inmigratoria) demuestran que las instituciones actuales no funcionan correctamente.
Torreblanca, J. I. Yo te maldigo. “El País” (24-XI-2016). El concepto de soberanía, nacido en el siglo XVI, ha sido utilizado históricamente para legitimar el absolutismo, la dictadura, el comunismo, el fascismo, el populismo…
Torreblanca, J. I. Secesión sin democracia. “El País” (13-VII-2017).

Vallespín, Fernando. En guerra contra los políticos. “El País” (31-VIII-2012) 16. En España y fuera crece el desapego hacia los partidos políticos, incapaces de reformar en profundidad un sistema económico anticuado sino solo de gestionarlo.
Vallespín, F. Política y ‘antipolítica’. “El País” (12-X-2012) 12-13.
Vallespín, F. Maquiavelo, nuestro contemporáneo. “El País” (3-III-2013) 37.
Vallespín, F. La dialéctica de la digitalización. “El País” (23-XII-2013) 25. La Red puede reducir nuestra libertad en vez de ampliarla como se soñó hace tiempo.
Vallespín, F. Cuando la riqueza campa a sus anchas. “El País” (27-I-2015) 29.
Vallespín, F. Trompetas de guerra y sedición. “El País” (13-XII-2016). Las redes digitales se han convertido en campos de batalla ideológica.

Vaquer, Emma. Tecnócratas y escepticismo. “El País” (11-IX-2012) 4.
Vaquer, Jordi. Después de la tecnocracia. “El País” (11-XII-2012) 4.

Walker, Christopher; Plattner, Marc F.; Diamond, Larry. Autoritarismo globalizado. “El País” Ideas (8-V-2016). Los Estados no democráticos están ganando la batalla ideológica a las democracias.

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