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miércoles, 14 de noviembre de 2012

UD 12. China: sociedad y economía.


UD 12. CHINA: SOCIEDAD Y ECONOMÍA.

INTRODUCCIÓN.

1. SOCIEDAD.
1.1. POBLACIÓN CHINA.
EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA.
La política demográfica.
EL MODELO DEMOGRÁFICO ACTUAL.
DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN.
El desequilibrio territorial de la costa y el interior.
La población activa: el trasvase de sectores.
1.2. EL PROCESO DE URBANIZACIÓN.
LAS ETAPAS.
Los altibajos de la expansión urbana.
El actual proceso de urbanización y el éxodo rural.
1.3. ASPECTOS SOCIALES.
Un aumento del bienestar.
El cambio de mentalidad: del comunismo al capitalismo.
Los problemas sociales.

2. ECONOMÍA.
La situación actual.
La estructura empresarial.
La inversión extranjera.
EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA ECONÓMICA.
1) Etapa de planificación y colectivización (1949-1978).
2) Etapa de liberalización y privatización (desde 1979).
La política económica actual.
2.1. SECTOR PRIMARIO.
LA POLÍTICA AGRARIA.
1) Reforma agraria: el reparto (1949-1958).
2) Colectivización (1958-1979).
3) Privatización (desde 1979).
Problemática actual.
PRODUCCIÓN AGRARIA.
Agricultura.
Ganadería.
Pesca.
Explotación forestal.
2.2. SECTOR SECUNDARIO.
LA POLÍTICA DE INDUSTRIALIZACIÓN.
Las etapas.
Las causas de la industrialización.
Problemática actual.
DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA INDUSTRIA.
PRODUCCIÓN INDUSTRIAL.
La minería.
Las fuentes de energía.
La industria transformadora.
2.3. EL SECTOR TERCIARIO.
COMERCIO INTERIOR.
El comercio interior en la economía planificada.
La reforma y la prosperidad.
COMERCIO EXTERIOR.
Las etapas.
La importancia del comercio exterior en la economía.
TRANSPORTES.
FINANZAS.
SERVICIOS DIVERSOS.     

APÉNDICE. POLÍTICA CHINA EN LA ACTUALIDAD.
Política y sociedad.
El debate sobre el futuro de China.
La economía en 2012.
La política exterior en 2012.

INTRODUCCIÓN.
Esta UD se concentra en los aspectos sociales y económicos de China, descartando la Geografía Física. Su importancia radica en que China es el país más poblado del mundo y goza de un peso creciente en la escena internacional. Algunos han escrito que el siglo XXI será un siglo “chino”.
Resumen.


Mapa político de China.

China es uno de los países más grandes, con 9.596.961 km² y el más poblado de la Tierra, con 1.340 millones de habitantes en 2010, más del 25% de la población mundial. Su densidad de población en 2010 era de 140 habitantes/km². Su índice de desarrollo humano (IDH 2010; 0 mínimo, 1 máximo) de 0,69, relativamente modesto, y su PIB/h (2011) era de 7.554 dólares.

Es un país de contrastes que ha logrado satisfacer las necesidades primarias de su población bajo un modelo político comunista, basado originalmente en la planificación y colectivización económica pero que ha privatizado la mayor parte de su economía en los últimos tres decenios.
Tras sufrir el país un estancamiento productivo en los años 1970 los reformistas, encabezados por Deng Xiaoping, llevaron a cabo desde 1979 una completa reforma económica, con la progresiva implantación del libre mercado, que han convertido a China en una potencia económica de fulgurante desarrollo, llamada a desempeñar un papel esencial en el siglo XX. La incorporación de Hong Kong (VII-1997) ha aportado una zona económica muy dinámica, un nuevo factor dinamizador.

1. SOCIEDAD.
1.1. POBLACIÓN CHINA.
China es el país más poblado del planeta. 1.340 millones de habitantes en 2010 con una evolución histórica de progresivo aumento demográfico. La densidad es superior a los 140 hab/km². Esta inmensa población actúa a la vez como freno y motor del desarrollo económico-social.
Hay una gran homogeneidad étnica, pues el 90% pertenece a la etnia ‘han’, aunque hay otras 50 etnias minoritarias.
Se hablan numerosas lenguas y dialectos. El grupo lingüístico principal es el ‘han’, usado por el 92% de la población, del que emana el chino oficial, llamado mandarín o pi-jin, utilizado en la Administración y los medios de comunicación, incluso con un alfabeto occidental, aunque la mayoría de la gente utiliza varios dialectos muy diferenciados y entiende al menos parte de la escritura simbólica tradicional, con cerca de 50.000 signos-palabras diferenciados. Hay una cincuentena de lenguas de origen étnico, habladas por el 8% de la población.
La religión ha descendido mucho en importancia desde la revolución popular, que intentó imponer el laicismo, pero todavía hay unos 200 millones de confucianos, 150 millones de budistas, 30 millones de taoístas, 50 millones de musulmanes y 4 millones de católicos (la minoría que más crece), que están consiguiendo apreciables cotas de libertad religiosa.
EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA.
El modelo demográfico actual.
El modelo demográfico actual es el de una sociedad moderna, con descenso de la natalidad y mortalidad, y creciente aunque lenta tendencia al estancamiento y el envejecimiento.
La tasa de crecimiento sufre una progresiva reducción del ritmo: en 1992 China tenía una población de 1.165 millones de habitantes, de 1.240 en 1997, de 1.266 en 2000 y de 1.340 en 2010.
La tasa de natalidad ha pasado de un 3,78% en 1965 a un 1,75% en 1984, cerca de un 1,5% en 1997 y un 1,2% en 2010. La tasa de fecundidad (hijos por mujer) es de 1,5, por debajo del 2,1% ideal que asegura la estabilidad demográfica.
La tasa de mortalidad ronda el 1%. y la mortalidad infantil es 3,8%.
La esperanza de vida es 72 años para los hombres y 76 para las mujeres; un notable progreso, pues en 1940 era sólo de 35 años, menos de la mitad.
Hay un progresivo ­envejecimiento: en el 2010 hay un 16,6% (6,29 menos desde 2000) menores de 15 años y un 13,26% (2,93% más desde 2000) de mayores de 60 años, lo que pesa crecientemente sobre la economía.
Hay una tendencia hacia la urbanización: el 49,7% vive en las ciudades, con un total de 665 millones, siendo 261 inmigrantes rurales.

La política demográfica.
La política demográfica ha sufrido varios cambios radicales, desde el natalismo hasta la restricción natalicia. La sociedad china ha respondido muy rápidamente a las políticas demográficas:
- 1949-1953. Expansión demográfica.
- 1954-1958. Control natalista.
- 1959-1962. Expansión demográfica.
- 1962-1964. Expansión natalista.
- 1965-1968. Expansión demográfica.
- 1968-hoy. Control natalista.
Desde 1979 se aplican severas medidas restrictivas de la natalidad. La política del hijo único establece que sólo pueden tener dos hijos las mujeres de minorías étnicas, las campesinas, las divorciadas y las hijas únicas. Se aplican mayores impuestos y menores beneficios sociales al segundo hijo para la población urbana y al tercer hijo para la población rural. El aborto es obligatorio hasta los seis meses, pero se prohíbe abortar después aunque no se pueda pagar las onerosas multas, establecidas por las autoridades locales y que pueden alcanzar miles de euros. Estas leyes disuaden a muchas familias y ayudan a controlar el crecimiento demográfico pero tienen el riesgo de provocar un rápido envejecimiento de la población, aunque la población joven es todavía mayoritaria y cuenta con una notable tasa de fecundidad en el campo. A largo plazo las principales bazas para controlar la población serán el desarrollo económico y la mejora educativa y social de la mujer, que ahora desea un mejor nivel de vida y no estar sometida al trabajo del hogar y al marido como en el pasado.
Pero la mujer en China padece todavía grandes desigualdades respecto al varón, sobre todo en los aspectos laborales, la participación política y en los cuidados de infancia, pues se sigue prefiriendo tener un varón en caso de un hijo único.

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN.
El desequilibrio territorial de la costa y el interior.
La densidad es de 140 habitantes por km², pero hay un gran desequilibrio territorial en la distribución de la población, con una China interior casi despoblada, mientras que la población se concentra en el litoral y en las cuencas de los grandes ríos, en el sur y alrededor de las ciudades, sobre todo en la zona de Shanghai.
La población activa: el trasvase de sectores.
En la actualidad, al mismo tiempo que el éxodo rural, se está produciendo un trasvase de población activa desde el sector primario al secundario y terciario, no sólo por la emigración a las ciudades, sino también porque en los pueblos de las zonas rurales se está desarrollando una pujante economía industrial y de servicios, con muchas empresas públicas y sobre todo privadas.
La población activa (PA) agraria ha bajado del 76% (1975) al 56% (1996) y algo menos del 40% en 2010, mientras que en la industria ha aumentado del 12% al 32% y en servicios del 12% al 28% de media. El proceso aumentará, pues en 2010 se estima que hay más de 100 millones de campesinos “sobrantes” entre los 670 millones de personas que viven todavía en el campo (50% del total), aunque las estadísticas son fluctuantes.
1.2. EL PROCESO DE URBANIZACIÓN.
LAS ETAPAS.
Los altibajos de la expansión urbana.
1) Expansión urbana (1950-1957). Hubo una fuerte expansión urbana en la primera etapa de industrialización (1950-1957). Se crearon numerosos barrios y ciudades industriales.
2) Estancamiento urbano (1958-1975). Hubo en 1958-1964 una descentralización productiva en las áreas rurales y se fomentó el movimiento de la población desde las ciudades al campo, por la política estatal de fomento del de la producción agrícola, aunque esto no redujo significativamente la población urbana, que siguió creciendo más lentamente y con altibajos. Este freno del crecimiento urbano se prolongó durante la radical e izquierdista Revolución Cultural y sólo terminó hacia 1975.
3) Expansión urbana (desde 1975). Hay un nuevo proceso de rápida urbanización, coincidente con el gran desarrollo industrial y comercial de los núcleos tradicionales y nuevos. Crecen las ciudades de Pekín, Shanghai, Cantón, las ciudades costeras y las que rodean a Hong Kong, que se desarrollan aceleradamente, gracias al éxodo rural propiciado por el gobierno, la liberalización económica, las fuertes inversiones públicas y extranjeras... Sin embargo, la fecundidad de la población urbana es menor que la de la rural.
El actual proceso de urbanización y éxodo rural.
En la actualidad el éxodo rural es masivo, con decenas de millones de personas que emigran a las ciudades anualmente, en busca de un mejor nivel de vida y trabajo. Se estima que casi 100 millones viven ilegalmente en las ciudades, pero se consideran poco fiables las estadísticas oficiales, porque la consideración de la población como urbana o rural depende de decisiones administrativas: por ejemplo, las comunas agrarias eran consideradas rurales en los años 70, pero sus núcleos son ahora considerados urbanos, cuando siguen dedicándose mayoritariamente al sector primario. Una estimación razonable da unos 665 millones de habitantes de población urbana y 675 de población rural, pero el índice de crecimiento de la primera es mucho mayor por el éxodo rural, aunque el crecimiento vegetativo sigue siendo mayor en el campo.
La urbanización parece inevitable porque la mecanización agraria empuja a millones de personas a ganarse la vida en las ciudades: en 2010 hasta 261 millones de ciudadanos proceden del campo. Si en 1947 había solo 6 ciudades con más de un millón de habitantes y 10 ciudades entre medio millón y un millón, en 1984 ya eran 20 ciudades con más de un millón y 30 con entre medio millón y uno, y en 2010 se han multiplicado por tres.




Shanghai. Vista de la avenida comercial Nanking.

Barrio de negocios de Shanghai.

- Shanghai es la mayor ciudad china, con 23 millones de habitantes en 2011, gracias a un crecimiento del 3,1% anual, sobre todo por el éxodo rural.
Beijing (Pekín), una ciudad que vive un espectacular crecimiento urbanístico.

- Beijing (Pekín) es la segunda ciudad china, con 19 millones en 2011.
- Tianjin, la tercera, tiene 18 millones en 2011.
Shenzen es el mejor ejemplo de ciudad nueva nacida con la modernización. Situada cerca de Hong Kong y favorecida al estar en una zona especial, pasó de ser un pueblo de 20.000 habitantes en 1978 a 3,8 millones en 1996 y 10,3 millones en 2011, con numerosos rascacielos y hoteles de lujo.

1.3. ASPECTOS SOCIALES.
Un aumento del bienestar.
La economía china ha conseguido desde finales de los años 1970 aumentar a un intenso ritmo la calidad de vida de la mayoría de la población, pasando la renta per cápita de menos de 1.000 dólares en 1975 a 2.920 en 1996 y 7.554 en 2011. El gobierno realiza fuertes gastos sociales en alimentación, educación, sanidad, vivienda o transporte.
La educación ha mejorado mucho, pues la infancia y la juventud están masivamente educadas, aunque todavía hay unos 220 millones de analfabetos, 2/3 de ellos mujeres y la mayoría en las zonas rurales y de edades altas, pero este 13% es muy inferior al 80% de 1949. La población universitaria ha pasado del 0,6% en 1975 al 3,8% en 1996 y 5% en 2011.
La sanidad ha mejorado sustancialmente desde 1950, con una activa política sanitaria de vacunas, centros de atención primaria en el campo, hospitales en las ciudades, pero falta una sanidad universal gratuita, que es uno de los objetivos a largo plazo del Gobierno.
La vivienda mejora sensiblemente. En 1998 se reformó el acceso a la vivienda y se pudieron comprar las casas, hasta entonces del Estado, a cambio de un porcentaje de hasta el 30% de los salarios, pero hay todavía grandes carencias en las ciudades y en el seno de las familias se favorece que los hombres tengan preferencia para acceder a la propiedad. En la actualidad el país vive un ‘boom’ inmobiliario, con aumentos constantes del precio de la vivienda, demasiado cara para los ingresos del asalariado medio.
El ocio y la cultura han aumentado significativamente: los libros publicados pasaron de 12.500 en 1975 a 100.000 en 1996 y cerca de 200.000 en 2010, y la censura se ha relajado, al igual que en el cine (la producción de películas se ha disparado) y el teatro.
El consumismo es rampante. Hacia 1975 apenas se disponía de bienes de consumo, pero en 2011 la sociedad china es el segundo comprador mundial después de EE UU, y las marcas de lujo la consideran un mercado fundamental gracias a su creciente clase media y alta. Casi toda la población urbana ya posee televisor, nevera y lavadora, y el auge de las ventas de automóviles han convertido China en el mayor mercado mundial.
El cambio de mentalidad: del comunismo al capitalismo.
El mayor cambio social es el cambio ideológico del comunismo al capitalismo: los valores comunistas de solidaridad están siendo reemplazados por una competitividad extrema. Deng Xiaoping ya reconoció que “hay que permitir que una parte de la población se enriquezca antes que la otra”. Una encuesta de Gallup (1996) señalaba que el sueño de más del 68% de la población es trabajar duro y hacerse millonaria y esto se ha incrementado probablemente. Por todas partes desaparecen los signos externos del maoísmo y la sociedad rural tradicional ha dado paso a una sociedad urbana mucho más moderna, con relaciones familiares más abiertas, con nuevas pautas de consumo y una veloz occidentalización de las costumbres.
La propia política del PCCh es edificar un “socialismo chino”, basado en el crecimiento económico, la consideración del mercado como políticamente neutral, la compatibilidad del mercado y del autoritarismo político, el cambio político gradual controlado por el Partido, y la utilización del nacionalismo como ideología igual o superior al marxismo.
Es una separación radical entre el liberalismo económico y el autoritarismo político. Este conservadurismo se apoya no sólo en la ideología comunista y el nacionalismo, sino también en que la gerontocracia es casi omnipresente en el poder político (el líder Deng Xiaoping murió con 90 años) y la renovación de los cuadros del partido es lenta.
A pesar del estallido político de 1989, simbolizada en la represión en la plaza de Tian Anmen, hay una gran pasividad y conformismo político en la población. El éxito de las reformas económicas explica que para amplios sectores el posibilismo moderado y gradual se considera más conveniente que la revolución política al modo del ruso, que llevó a la desaparición de la URSS, los conflictos armados, la miseria generalizada y el surgimiento de la mafia.
Los problemas sociales.
Hay enormes problemas sociales que amenazan el futuro del sistema político y socio-económico chino y destacan:
El desigual desarrollo urbano agrava todavía más la situación en los barrios de chabolas y viviendas de baja calidad, que ha dejado sin resolver gran parte de las carencias de suministro de agua potable, del alcantarillado, de la recogida de basuras, de los parques y jardines públicos, del transporte colectivo, etc.
Hay grandes desequilibrios sociales a favor de los grupos sociales más educados y emprendedores, o más conectados con el poder político, sobre todo entre los cerca de 55 millones de afiliados al partido comunista. Hay unos cinco millones de chinos multimillonarios y unos 100 millones de clase media alta, mientras que hay 220 millones de pobres urbanos y 600 millones de pobres campesinos.
Hay grandes desequilibrios espaciales a favor de las ciudades y áreas costeras, y en contra de las áreas rurales.
Hay una constante presión política, intelectual y religiosa. El totalitarismo se manifestó en la sangrienta represión de Tian-Anmen (1989) y en innumerables anécdotas que expresan el rígido control sobre la sociedad, como la supresión radical de los perros y gatos mediante altos impuestos.
El auge de la ideología consumista explica crecientes fenómenos de delincuencia, corrupción, violencia, drogadicción, prostitución...

2. ECONOMÍA.
La situación actual.
China es la economía emergente más importante del mundo.
Es una economía de planificación centralizada, con pujante desarrollo agrario e industrial y se abre paso rápidamente la economía de libre mercado, que ha colocado a China en la senda del desarrollo con un extraordinario ritmo de la construcción, el consumismo de lujo, la publicidad, las telecomunicaciones, el espíritu capitalista, las inversiones industriales extranjeras... El comunismo ha casi desaparecido en la economía, subsistiendo sólo en el aspecto político. Los miembros del partido comunista, unos 55 millones, y de las Fuerzas Armadas, unos dos millones, son conscientes de la necesidad del libre mercado, así que este es irreversible y sólo se discute sobre la velocidad y las modalidades del proceso.
El PIB se ha multiplicado por ocho entre 1979 y 2011, alcanzando crecimientos anuales medios que rondan el 10%, muy por encima de la media mundial de este periodo (3%).
La inflación ha descendido hasta una media del 5%, desde el nivel máximo anterior que llegó a alcanzar el 20% en 1993 y que comprometía la estabilidad social debido al alto precio de los alimentos y productos de primera necesidad.
La estructura del PIB ha variado en los dos últimos decenios, con una creciente industrialización y terciarización. El sector primario ha pasado del 32% en 1975 al 20% en 1996 y el 10% en 2011, mientras que el secundario ha mantenido un alto nivel, del 43% al 48% y 46%, y el terciario se ha incrementado del 25% al 32% y 44% en el mismo periodo.
La estructura empresarial.
La estructura empresarial se divide en tres sectores: estatales, colectivas y privadas.
- Empresas estatales. Su peso es todavía grande en la economía, con más del 15% del PIB industrial en 2011. Se calcula que hay unas 300.000 empresas en este sector, con 100 millones de empleados, la mayoría de tecnología obsoleta, y muy deficitarias, especialmente en los sectores de carbón y siderurgia, y con muchas deudas incobrables en manos de los bancos. Su reconversión es un gran reto a largo plazo.
- Empresas comunales-colectivas. Son empresas más dinámicas y pertenecen a las administraciones municipales y regionales, y su número se reduce porque se privatizan para convertirse en empresas societarias cuyo capital pertenece a varios socios, antiguos obreros y directivos comunales en su mayor parte, que al­quilan o compran las instalaciones y maquinaria de las anteriores empresas comunales.
- Empresas privadas. Son las más recientes y dinámicas, la mayoría muy modernas tecnológicamente, y en gran parte derivan de las colectivas. Muchas son creadas por la inversión extranjera o la nueva clase empresarial china.
Las empresas privadas tienen una aportación al PIB muy superior a la del sector estatal. Generalmente las más eficaces son las empresas mixtas de capital extranjero y oficial. La Administración pone el terreno y la mano de obra, y el inversor la maquinaria, el equipo de técnicos y directivos, las marcas y patentes.
Las condiciones laborales son pésimas: no hay convenios colectivos, la huelga no está prohibida (aunque en la práctica hay conflictos laborales y la represión es escasa), el despido es casi libre y gratuito (por ejemplo, basta el embarazo no consentido por la empresa). Por ello más la competencia constante de los inmigrantes rurales, el coste salarial es bajo, aunque ha subido en los últimos años, sobre todo para la mano de obra especializada: 180 euros/mes era el sueldo medio en los años 90, y en 2010 ronda los 300 euros. Hay seis semanas de vacaciones, sobre todo en el Año Nuevo chino, en enero-febrero, cuando muchos trabajadores vuelven a sus pueblos de origen.
La inversión extranjera.
En 1979 China creó las primeras cuatro Zonas Económicas Especiales (SEZ), con bajos impuestos, suelo barato en arrendamiento por 30-50 años a los inversores y mano de obra abundante a precios ínfimos, con libertad para atraer capitales extranjeros en empresas mixtas. Su éxito favoreció la ampliación del modelo, primero en 1984, a otras 14 ciudades y en febrero de 1985 a casi todo el este del país, en las zonas costeras principalmente.
En 1989 había 22.000 empresas mixtas, en 1995 habían superado las 50.000 y en 2010 las 200.0000, más decenas de miles de filiales que no se contabilizan.
En 1997 se habían instalado en China la mitad de las 500 mayores empresas mundiales y en 2010 más del 90%, con más de 600.000 empresas extranjeras. Por ejemplo, en 1997 entraron 43.000 millones de dólares de inversión extranjera.
La inversión extranjera en China se está desacelerando desde 1996 debido a que los inversores se quejan del deficiente y minucioso marco jurídico, el intervencionismo administrativo que conlleva corrupción, y el exceso de oferta que disminuye los beneficios.

EVOLUCIÓN DE LA POLÍTICA ECONÓMICA.
La política económica china ha vivido dos grandes etapas, una de planificación y colectivización y otra de liberalización y privatización.
1) Etapa de planificación y colectivización (1949-1978).
La primera etapa fue de planificación centralizada, con un colectivización inmediata hacia 1950 de los transportes, la industria pesada, los bancos, las grandes empresas, mientras que la gran propiedad agraria fue repartida entre los campesino. No se tocó al principio la pequeña y mediana propiedad agraria.
Pero hacia 1958 hubo un cambio radical, basado en la ideología comunista, para hacer desaparecer a la “burguesía”. La colectivización se impuso en el campo y las pequeñas y medianas empresas desaparecieron por completo. Se impuso un sobrehumano esfuerzo de industrialización. El resultado fue terrible: hambres, descenso de la producción, despilfarro de recursos, falta de competividad de la producción... Los problemas fueron tan graves que se intentó una “huida hacia delante”: la Revolución Cultural de los años 1960 radicalizó el cambio y empeoró la situación. Hacia 1975, aunque se había logrado superar el hambre y crear una industria pesada, la realidad era que el sistema económico amenazaba una quiebra inminente, con la ruptura del orden social.
2) Etapa de liberalización y privatización (desde 1979).
La política económica reformista del nuevo líder Deng Xiaoping se inspiró en el lema de las “Cuatro Modernizaciones”, en agricultura, industria, defensa y tecnología. Se expresó en tres líneas básicas:
- La liberalización de la actividad económica, primero en el sector agrario, seguido de los otros.
- El fomento de la inversión extranjera, en las cuatro primeras Zonas Especiales (1978), ampliadas a otras 14 en 1984.
- La apertura al comercio exterior.
Se liberó a la economía de innumerables trabas burocráticas (leyes, reglamentos, impuestos, limitaciones de número de empleados, etc.) con la voluntad de crear una auténtica economía de libre mercado. Fueron desapareciendo desde 1979 las improductivas comunas rurales y se desarrolló la iniciativa privada, resultando en un “boom” económico en los años 1980, que ha perdurado y sigue sin sufrir apenas crisis cíclicas, desmintiendo unas de las teorías del neoliberalismo.
Pero en los años 90 aumentaron excesivamente los desequilibrios macroeconómicos en forma de inflación (20% en 1993 y 27% en 1994), gasto público desbocado con un gran déficit público, pérdida de poder adquisitivo de decenas de millones de funcionarios. La Hacienda tenía un déficit alto y permanente porque las regiones tienden a no entregar los impuestos al presupuesto estatal, y por ello hacía falta un “enfriamiento” económico, aunque sin variar los principios bá­sicos de la reforma.
Para detener el deterioro macroeconómico, el Gobierno frenó el crecimiento económico en 1994, para preparar mejor la aplicación de los planes quinquenales de 1995-2000 y siguientes. Se consiguió disminuir la inflación al 5% en 1997 y en los años siguientes se mantuvieron estas pautas.
La política económica actual.
El Gobierno, dominado por reformistas moderados, como Li Peng, Zhu Rongji, Ziang Xemin, Hu Jintao, Wen Jiabao y Wu Bangguo, que se suceden en un relevo generacional, continuó la política de reformas lentas pero constantes que emprendió el desaparecido líder Deng Xiaoping, con estos principios:
- “Economía socialista de mercado”, con un partido único.
- Fomentar las inversiones en el interior, para reequilibrar el desarrollo económico.
- Luchar contra la corrupción.
- Reducir la burocracia y el peso del sector público.
- Crear un seguro de desempleo.
2.1. SECTOR PRIMARIO.
China es una gran potencia mundial en el sector primario, con grandes producciones en numerosos productos, además de contar con el mayor mercado interno. Interesa conocer el proceso de cambios desde el triunfo de la Revolución Popular en 1949.
LA POLÍTICA AGRARIA.
1)     Reforma agraria: el reparto (1949-1958).
Había un desigual reparto de la propiedad antes de la Revolución de 1949, pues el 4% de los propietarios poseían el 50% de la superficie agraria, mientras que el 70% de los propietarios tenían sólo el 17% del suelo. Las masas campesinas vivían en una extrema pobreza, en régimen de aparcería, sometidos a una dura usura. La producción era escasa, a menudo insuficiente en alimentos.
La reforma comunista fue muy eficaz en resolver estos problemas sociales, con una expropiación de los latifundios, que fueron repartidos entre los 300 millones de campesinos. Al principio la miseria descendió, pero también la producción.
2)     Colectivización (1958-1979).
Para superar este descenso de la producción se planteó la colectivización de la propiedad, con cooperativas, que en 1958 se transformaron en comunas, como institución territorial y económica, con abolición de la propiedad privada y remuneración del trabajo, con unión de agricultura e industria. Pero hacia 1978 era evidente que este sistema era ineficaz debido al absentismo laboral, el despilfarro, la escasez de producción y calidad.
3) Privatización (desde 1979).
En los años 80 ha cambiado la situación radicalmente, con la libre competitividad de las comunas, que de hecho han repartido sus tierras en arriendos individuales entre sus cooperativistas. Actualmente los campesinos chinos son productores autónomos, vinculados a la colectividad sólo por relaciones contractuales libres y el compromiso de vender parte del producto al Estado a precios fijados, mientras que el resto es de libre comercialización. Hubo un proceso de mecanización, mejor selección de semillas y ganado, desarrollo de industrias de transformación de los alimentos, etc. Como resultado, la productividad agraria y la renta rural han aumentado espectacularmente y ello ha permitido un éxodo de más de 200 millones de campesinos a las ciudades y un creciente mercado para la industria.
Problemática actual.
- Numerosas tierras fértiles de cultivo se están reconvirtiendo para el uso urbano e industrial.
- Crece la proporción de grano dedicado a la alimentación de animales (porcino sobre todo, pero últimamente también vacuno y avícola), desde un 7% en 1978 a un 20% en 1990 y 30% en 2010. Para Lester Brown (experto del Worldwatch Institute), con este proceso China está perdiendo la capacidad a largo plazo de alimentar con sus propios recursos a la población.
- La productividad agraria se ha estabilizado en un media de 4 tm de arroz por ha y la del trigo también se ha estancado.
- La presión sobre el medio natural. El mercado mundial de granos absorbe a duras penas la demanda creciente de una población de 1.340 millones de habitantes, con ansias consumistas de carne, soja, leche o huevos, lo que provoca escasez, aumento de precios, hambre en los países más desfavorecidos, presión sobre las tierras menos productivas, aridez, salinización, etc. Un círculo negativo, estimulado por un déficit que podría alcanzar los 400 millones de tm de grano hacia el año 2030.
- La población rural mejoró mucho su nivel de vida en los años 80 gracias a la privatización, pero en cambio ha visto crecer desde 1990 su renta por debajo de la renta urbana, lo que favorece el éxodo rural masivo y el malestar de los campesinos.
PRODUCCIÓN AGRARIA.
La producción de alimentos básicos en China es hoy casi suficiente para mantener a toda la población y es la primera o una de las grandes potencias en producción de trigo, arroz, maíz, patatas, manzanas, naranjas, tabaco, plátanos, yute, lana, huevos, leche, carne... Pero requiere importaciones de materias importantes como soja o algodón.
Agricultura.
Se calcula que la superficie agrícola ocupa unas 100 millones de has. Se distingue por la combinación de mucha mano de obra, la mecanización, la extensión del regadío (50 millones de has), el uso masivo de fertilizantes y mejores semillas, las mejores técnicas de stocks y comercialización. El rendimiento por ha es superior incluso a la de varias de las agriculturas más desarrolladas.
El arroz es el cultivo principal, sobre todo en el sur, en las ricas llanuras aluviales del Yangtsé y el Sikiang. Es el cultivo más productivo, con una media de dos cosechas al año y en algunas zonas de hasta tres.
El trigo se produce sobre todo en el Norte de China, en las zonas del bajo Huang-Ho y de Manchuria. Se ha conseguido un alto nivel de mecanización.
El maíz se produce sobre todo en el sur.
El algodón se produce en los valles del Huanh-Ho y el Yangtsé.
El azúcar se obtiene sobre todo de la remolacha, pero también de caña en el sur.
El se da sobre todo en el sur y centro.
Destacan otros muchos cultivos alimentarios, como cebada, mijo, patatas, manzanas, naranjas, tabaco, soja, plátanos… y de plantas industriales como caucho y yute.
Ganadería.
Destacan sobre todo las cabañas de ganado avícola y porcino, repartidas por todo el país, y que procuran la mayor parte de la demanda de carne. El bovino aumenta poco a poco, pues se dedicaba sobre todo a tareas agrícolas, aunque aumenta su demanda para carne y leche. El ovino está estancado, y se concentra en el norte y el oeste, con una gran producción de lana. En cambio, disminuyen las cabañas de caprino y equino.
La cría de ganado se beneficia de la gran extensión de los pastizales, que ocupan unos 300 millones de has, de la política fitosanitaria del régimen, del aumento de la demanda urbana y de la mayor disponibilidad de piensos gracias al aumento de la producción agrícola de forrajes.
Pesca.
La pesca interior y marítima es muy rica, siendo el mayor productor mundial de la primera. La producción ha aumentado espectacularmente desde 6 millones de tm en 1972 a los 10,45 millones en 1992 y más de 20 millones en 2010, con más del 90% provenienet de la pesca interior y la piscicultura en lagos y ríos, que ha sido siempre una actividad fundamental, sobre todo en el centro y sur.
Explotación forestal.
La explotación forestal se extiende sobre una superficie forestal de 151 millones de has, que es insuficiente para abastecer la demanda del país, debido a las dificultades de transporte de la materia y la falta de especies de calidad.
2.2. SECTOR SECUNDARIO.
LA POLÍTICA DE INDUSTRIALIZACIÓN.
Las etapas.
Las etapas siguen la misma periodización que la política económica.
1) Inicios (1949-1958).
Hay una industrialización con el apoyo técnico soviético, basada en la industria pesada: siderurgia, militar.
2)     Autarquía (1958-1979).
Se cierra la economía a la inversión y el comercio extranjeros, con la ruptura con la URSS. La ineficiencia productiva era terrible, con un despilfarro al intentar que el campo produjera la mayor parte de los bienes industriales, en pequeñas fábricas ineficientes.
3) Aperturista (desde 1979).
Reconocido el fracaso del régimen colectivista se ha producido una liberalización, de creciente intensidad. Se ha fomentado el crecimiento de la industria de consumo, mientras que se ha reducido el peso relativo de la industria pesada, que sin embargo se ha visto favorecida por el auge de la primera, en un proceso circular.
Espectacular ha sido el aumento de la inversión extranjera, centrada en los sectores más avanzados tecnológicamente, en empresas mixtas, que han favorecido a una clase empresarial china y la preparación técnica de decenas de millones de obreros.
Las causas de la industrialización.
Desde 1949 China se ha convertido con extraordinaria celeridad en una gran potencia industrial, gracias a varios factores:
- Una inmensa mano de obra barata, preparada y disciplinada.
- La energía abundante y barata basada en el petróleo, carbón y energía hidraú­lica, así como las materias primas agrarias y minerales.
- Un enorme mercado interior, y otro exterior, tanto cercano en el Sudeste asiático, como en Europa y EE UU, con crecientes niveles de vida.
- La gran capacidad de ahorro (de media casi el 40% del PIB) e inversión de la mayoría de la población.
- La política económica de industrialización, tanto la planificada de la primera etapa (propulsada, en parte, para aumentar la base social revolucionaria) como en la de liberalización, con facilidad para la iniciativa empresarial, la inversión extranjera y el comercio exterior.
Problemática actual.
- Hay muchas empresas públicas ineficientes, que sobreviven solo gracias a los créditos de la banca oficial y su cierre llevaría a decenas de millones de trabajadores al paro.
- Hay graves problemas medioambientales, causados por industrias contaminantes. Zhou Shengxian, ministro de Protección Medioambiental en 2007, insistía en los riesgos que los efectos de la contaminación sobre la salud suponen para la estabilidad del país: “La disminución, el deterioro y el agotamiento de los recursos y el empeoramiento del entorno ecológico se han convertido en cuellos de botella y graves impedimentos para el desarrollo económico y social”. Una muestra: hasta el 10% del arroz en China está contaminado con metales pesados dañinos, como el cadmio, debido a la polución de las aguas utilizadas en el riego, según estudios citados por la prensa local.
- Faltan inversiones en tecnología y la mayoría de las industrias basan su competitividad en los bajos salarios y las duras condiciones de trabajo.
DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA INDUSTRIA.
Hay una desigual distribución, con un oeste sin industria y un excesiva concentración en el este, sobre todo en las costas y las desembocaduras de los grandes ríos, en o alrededor de las zonas de libre comercio y en especial la zona de Hong Kong.
Hay tres grandes regiones industriales, en el norte (Pekín-Shangai), el centro (provincias de Hubei y Hunan, con industria textil) y el sur (en la zona de Cantón, la más expansiva, enfocada a la exportación). El primer centro industrial, Shanghai, tiene más del 15% del PIB.
En el campo siguen subsistiendo muchas de las pequeñas fábricas de maquinaria, cemento y fertilizantes que se crearon en el Gran Salto Adelante, pero con una tecnología atrasada y una gran despilfarro de energía (eléctrica y de carbón), lo que es flagrante en las miles de fábricas rurales de fertilizantes, responsables de gran parte de la contaminación rural.
PRODUCCIÓN INDUSTRIAL.
La minería.
China es un país productor clave a nivel mundial de muchos minerales: es primero en barita (utilizada en pintura y medicina), tungsteno, antimonio (1/3 de la producción mundial). Es el segundo productor de hierro y es también un gran productor de cobre y estaño, bauxita y amianto.
Las fuentes de energía.
China es el mayor productor mundial de carbón, con cerca del 40% del total mundial, en continuo aumento desde los 743 millones de tm de 1983 a los 950 de 1988 y 3.160 en 2011, pese a lo cual importa crecientes cantidades de Australia, EE UU...
El petróleo no abastece totalmente las necesidades interiores y se requieren grandes importaciones, en su mayoría provenientes de Oriente Medio.
El aprovechamiento de la energía hidroeléctrica ha sido un éxito y posibilitado el auge industrial en el interior, pero la mayor parte de la producción de energía eléctrica depende las de las centrales térmicas, altamente contaminantes.
La industria transformadora.
La industria pesada (acero, metalúrgica, cemento, petroquímica) y de bienes de equipo (maquinaria) y de transporte (automóviles, material ferroviario, aviones) están en constante expansión, con masivas inversiones.
En la industria ligera, la industrialización comenzó con la industria textil, siendo hoy China el primer productor en tejidos de lana (Shanghai, Tianjin) y uno de los mayores en algodón (Shanghai, Beijing), seda... Ha registrado un galopante crecimiento con la entrada de multinacionales que ha beneficiado a todos los sectores, sobre todo de ordenadores de gama alta y portátiles, máquinas fotográficas, muebles, objetos de decoración, equipos deportivos, juguetes, cerámica y porcelana, etc.
La construcción está en constante crecimiento, en toda la costa y en especial alrededor de las grandes ciudades en expansión, con viviendas, oficinas, fábricas, almacenes, infraestructuras de comunicaciones, presas, diques, etc., pero acusa los peligros de un sobrecalentamiento financiado con hipotecas, y hoy es uno de los grandes peligros de la estabilidad económica.
2.3. EL SECTOR TERCIARIO.
COMERCIO INTERIOR.
El comercio interior en la economía planificada.
La situación de partida antes de las reformas de 1979 era muy pobre, con un muy bajo consumo interno debido a la miseria generalizada y el bajo poder adquisitivo de una población cuya necesidad primordial era alimentarse. El comercio interior al por mayor y por menor estaba monopolizado por las instituciones y empresas estatales, muy ineficaces debido al extendido absentismo laboral y la burocracia. Las colas para conseguir algunos productos básicos como alimentos, ropa, calzado o bicicletas eran escandalosas.
La reforma y la prosperidad.
La reforma liberalizadora permitió que el comercio y las otras actividades de servicios se desarrollaran aceleradamente y naciera una nueva clase social de millones de empresarios privados del comercio, la mayoría negocios familiares con pocos trabajadores, que medran con una feroz competencia de precios y calidad, lo que no ha impedido que los comerciantes hayan acumulado grandes beneficios y hayan pasado en muchos casos a acometer inversiones industriales.
COMERCIO EXTERIOR.
Las etapas.
1) El comercio en la etapa de colectivización (1949-1978).
En una primera fase (1950-1958) la China comunista dependió por completo para su comercio de la URSS y del resto del bloque comunista, al que exportaba materias primas e importaba maquinaria y productos de alta tecnología.
En una segunda fase (1958-1975), se amplió el comercio a escala mundial, cuando en 1958 se abrió en parte el bloqueo occidental que castigaba a China desde los años de la guerra de Corea y su importancia creció cuando se rompieron en 1960 las privilegiadas relaciones con la URSS. En 1972 ya el 80% del comercio exterior se realizaba con los países no comunistas, aunque el volumen era todavía escaso, se mantenía la estructura de exportaciones de materias primas e importaciones de maquinaria, y había un déficit crónico.
2) La apertura al comercio exterior.
En los años 1975-1980, los anteriores a las grandes reformas industriales, comenzaron las exportaciones de carbón y de productos artesanales, y aumentaron mucho las exportaciones de materias primas, y estos capítulos aun lo hicieron mucho más en los primeros años ochenta, sobre todo del petróleo, cuando subió de precio en 1979, hasta ser el primer renglón de las exportaciones durante varios años. El Gobierno abandonó la tesis de que exportar materias primas e importar productos manufacturados era una forma de dependencia colonial, y entonces sólo importaba conseguir las preciosas divisas que permitirían comprar la maquinaria necesaria para la modernización.
El comercio exterior se multiplicó, gracias a la liberalización económica y las inversiones extranjeras, y cambió la estructura de los bienes exportados, con creciente importancia de los manufacturados.
La importancia del comercio exterior en la economía.
En la actualidad, China tiene en 2010 más el 9% del comercio exterior mundial (10% de las exportaciones y 8% de las importaciones) y su porcentaje crece a un ritmo vertiginoso.
En 1997 las exportaciones fueron de 155.000 millones de dólares y las importaciones los 135.000 millones de dólares, con un superávit comercial de 20.000 millones de dólares, y en 2011 las exportaciones fueron de 1,4 billones de dólares y las importaciones de 1,2 billones de dólares, con un superávit comercial de 240.000 millones de dólares, y en el mayor del mundo, posibilitando que las reservas de divisas en 2011 sean superiores a los 2 billones de dólares, un récord histórico mundial. Especial importancia tiene el superávit con EE UU.
La estructura por bienes del comercio.
Respecto a la estructura por bienes, en la actualidad la gran mayoría de las exportaciones son productos manufacturados, con predominio aún de los de poco valor añadido como textiles, electrónica de consumo y preparados alimenticios, pero aumenta la importancia de los productos de mayor valor añadido como informática y equipos de telecomunicaciones... Ha bajado mucho la importancia relativa de la exportación de productos agrícolas.
En importaciones, destacan los productos manufacturados, en especial de bienes de equipo para la industria, los automóviles y material de transporte, los productos de consumo y, en menor grado, las materias primas que no existen en China, con productos agrícolas (y minerales y metales.
Los grandes mercados exteriores.
Los grandes mercados exteriores son los países desarrollados. Los principales clientes y proveedores han sido históricamente Hong Kong (casi un 40% de media, aunque gran parte se reexportaba a otros países) y Japón, seguidos a distancia por EE UU, URSS, Alemania y Singapur. La estructura por bloques económicos muestra una creciente importancia de EE UU y la UE, que suman un 30% de media, aunque Asia sigue siendo mayoritaria con cerca del 60% (Japón con un 22%).
TRANSPORTES.
Había en 1950 una gran necesidad de infraestructuras para permitir la evolución industrial y progresivamente este vacío se ha llenado, pero hay todavía un escaso desarrollo de los transportes, que son insuficientes y de baja calidad para los baremos occidentales. El transporte pesado se hace generalmente por ferrocarril y luego por los grandes ríos.
Las carreteras son insuficiente y de baja calidad. El parque automovilístico es todavía escaso pero aun así será pronto el mayor del mundo, aunque gran parte de la población emplea la bicicleta.
La red de ferrocarril pasó de 800 km de en 1949 a 52.100 km en 1985.
Los puertos fluviales y marítimos están aumentando su tráfico de manera exponencial gracias al auge de las exportaciones.
Los aeropuertos son aún de escaso tráfico en comparación con los internacionales, pero se han modernizado notablemente en los últimos años.
FINANZAS.
China ha desarrollado extraordinariamente su sistema bancario y financiero, aunque la intervención estatal sigue siendo preponderante. El Banco del Pueblo es el más importante. Hay un grave problema: muchos créditos a empresas estatales son incobrables.
El yuan es sólo semiconvertible y la flotación controlada del yuan desde 1994 ha beneficiado la competitividad del país en los mercados internacionales.
Las reservas de divisas son las primeras del mundo, la mayor parte denominadas en dólares de EE UU. Además, Hong Kong (incorporada a China en VII-1997) cuenta con otras importantes reservas de divisas y un importante y moderno sector financiero.
SERVICIOS DIVERSOS.
El turismo ha aumentado mucho en China desde 1978, con la apertura de numerosos establecimientos hoteleros, generalmente por las autoridades locales y regionales, con inversiones extranjeras en muchos casos. El turismo extranjero, con 10 millones de visitantes en 1994 y 31 millones en 2000 y 60 millones en 2010, se ha transformado en una importante fuente de divisas, pero también China se ha volcado en el turismo fuera de sus fronteras, desde los 3 millones de 1994 a los 50 millones de 2010, aunque sus turistas gastan menos de media que los extranjeros.
La importancia de la economía de servicios de gestión para la industria y el comercio está aumentando notablemente con la liberalización. Particulamente notable es el boom de la publicidad. Los servicios de medicina y educación se han abierto a la competencia privada.

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Reinoso, José. China anula las ayudas a la inversión extranjera en el automóvil. “El País” (31-XII-2011) 29. El objetivo es impulsar una industria propia frente a las multinacionales.
Reinoso, José. China: año nuevo, promesas eternas. “El País” Negocios 1.366 (8-I-2012) 22.
Reinoso, José. China busca en el Golfo alternativas a su relación estratégica con Irán. “El País” (12-I-2012) 4. Wen Jinbao viaja a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Browne, Matt. ¿China vota? “El País” (15-I-2012) 29. El reputado economista aboga por una estrategia política de crecimiento económica que incluya una participación de China más leal, pues actualmente, con un neomercantilismo implacable dirigido desde el Gobierno, vulnera el espíritu y la letra de las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Agencia (Reuters). Wen Jiabao expresa su apoyo a los cambios en el mundo árabe. “El País” (16-I-2012) 8. Por primera vez China manifiesta su apoyo a la ‘revolución árabe’, aunque sin referirse a Siria o Irán, ni aceptar el derecho de ingerencia en los asuntos internos de los países.
Reinoso, José. La economía china creció un 9,2% en 2011 y se encamina hacia un aterrizaje suave. “El País” (18-I-2012) 20.
Colombani, Jean-Marie. Tensiones en China. “El País” (23-I-2012) 8. Crecen las manifestaciones en China a favor de la democracia y contra la corrupción.
Ríos, Xulio. Tres en una. “El País” (23-I-2012) 25. China se moderniza basándose en el nacionalismo, el confucianismo y el rechazo de la democracia occidental.
Reinoso, José. Las protestas tibetanas por la represión de Pekín se propagan por el suroeste de China. “El País” (26-I-2012) 6. Son las más graves desde las que estallaron en 2008 en Lhasa, la capital de Tibet, contra la creciente presencia de chinos.
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Fernández, David. Cómo seducir a la chequera china. “El País” Negocios 1.371 (12-II-2012) 26. Las estrategias para atraer las inversiones chinas en España.
Caño, Antonio. El heredero del poder en China se estrena en EE UU. “El País” (14-II-2012) 5. Viaje de Xi Jinping, futuro presidente chino.
Caño, Antonio. Obama recuerda a China sus obligaciones. “El País” (15-II-2012) 2.
Ríos, Xulio. Las nuevas caras del Partido Comunista Chino. “El País” (15-II-2012) 27.
Pérez, Claudi. Pekín promete ayuda a Europa pero evita un compromiso con su deuda. “El País” (15-II-2012) 3.
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Aldama, Zigor. La sociedad china planta cara a la imposición del hijo único. “El País” (18-VI-2012) 40.
Cardenal, Juan Pablo; Araújo, Heriberto. China al asalto de Europa. “El País” (20-VI-2012) 31.
Hong Fincher, Leta. Las mujeres, excluidas del ‘boom’ inmobiliario chino. “El País/The New York Times” (12-VII-2012) 2. Las mujeres son discriminadas en China, porque lo prioritario para las familias es que el varón tenga vivienda.
Wong, Edward. China abre el debate sobre el examen de selectividad. “El País/The New York Times” (12-VII-2012) 3. Millones de bachilleres se examinan cada año en dura competencia por las plazas universitarias.
Foley, John. Crecimiento chino. Cifras irracionales. “El País” Negocios 1.393 (15-VII-2012) 14. El crecimiento se estanca e incluso algunas estadísticas públicas parecen artificialmente infladas.
Reinoso, José. China, en guardia ante la crisis. “El País” (16-VII-2012) 8. El crecimiento del PIB se ralentiza al 7,6% en el segundo trimestre, el menor desde 1999.
Redacción (editorial). China desacelera. “El País” (16-VII-2012) 22.

PROGRAMACIÓN.
12. CHINA: SOCIEDAD Y ECONOMÍA.   
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
ESO, 2º ciclo.
Eje 1. Sociedad y territorio.
No tiene un bloque específico sino que se relaciona con todos los bloques: Bloque 1: Medio ambiente y conocimiento geográfico. Bloque 2: La población y el espacio urbano. Bloque 3: La actividad humana y el espacio geográfico.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con los temas de Educación Moral y Cívica y de Educación Ambiental.
TEMPORALIZACIÓN.
Cuatro sesiones de una hora.
1ª Documental; diálogo. Exposición del profesor.
2ª Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas y comentarios de textos, mapas, gráficos.
4ª Comentarios de textos; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Conocer la realidad socio-económica de China.
Desarrollar el interés por el conocimiento de otros países y civilizaciones.
Desarrollar el trabajo en equipo.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
Geografía humana: la población, estructuras demográficas y política demográfica. El cambio social.
Geografía económica: la política económica y el reciente desarrollo capitalista de China; los sectores económicos; las expectativas de futuro.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: trabajo con esquemas, mapas, gráficos del tema.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
Desarrollo de esquemas conceptuales.
Realización de mapas de geografía humana y económica.
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Desarrollar interés por otras civilizaciones.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa.
MOTIVACIÓN.
Un documental sobre China, con un diálogo con los alumnos para conocer su posición ante la UE y sus expectativas de futuro, y que sirva de evaluación inicial.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición significativa por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Realizar cada grupo un dossier de prensa sobre China, con debate y comentario sobre los principales puntos de interés.
Realización de un esquema sobre la UD, con mural.
Comentarios de textos sobre la política demográfica, el desarrollo económico capitalista, el contraste entre el estancamiento político y el desarrollo económico, los problemas medioambientales del desarrollo (la presa de las Tres Gargantas), el cambio en la mentalidad social, el trabajo intensivo en una fábrica china.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo.
Desarrollo individual de dos mapas de China: geografía humana y económica.
RECURSOS.
Presentación digital (o transparencias, diapositivas, mapas).
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se comprenda la importancia del cambio chino en el equilibrio mundial.
Examen incluido en el de otras UD, con cuatro apartados: cuestiones de respuesta breve, un comentario de texto (política demográfica), cuestiones tipo test, más una cuestión general (perspectivas futuras de China).
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos, mapas...
Actividad de reunión de dossier de prensa individual, con comentarios.
Examen de recuperación (junto a las otras UD).

APÉNDICE. POLÍTICA CHINA EN LA ACTUALIDAD.
Política y sociedad.
El régimen chino mantiene una rigurosa política de control de la disidencia política, integrada por los defensores de los derechos humanos y los grupos representativos de las etnias distintas a la mayoritaria ‘han’. El partido comunista mantiene el control del poder político pero ha abierto la mano en el control de la vida cotidiana los ciudadanos mientras no discutan su hegemonía.

El debate sobre el futuro de China.
Muchos pensadores y políticos, desde que Napoleón vaticinó que cuando China despertara el mundo temblaría, han meditado sobre la posibilidad de que China se convierta nuevamente en una potencia hegemónica mundial, como ocurrió hasta el siglo XVIII, cuando comenzó a quedar detrás de una Europa que se avanzó en la Revolución Industrial. Los datos apuntan poderosamente a que ese momento ha llegado, y se multiplican pues los debates de ideas al respecto.
Pablo Bustelo, en su conferencia China. ¿Hacia qué supremacía global? (3-II-2011) explicaba que China se ha convertido recientemente en la segunda mayor economía del mundo, adelantando a Japón. Las previsiones indican que se convertirá en la primera en menos de quince años y que, hacia 2050, su PIB duplicará al de EE UU. Este auge espectacular, fruto del esfuerzo del pueblo y de treinta años de reformas económicas, ha resultado en su creciente presencia económica, política y cultural en el mundo.
El carácter fundamentalmente económico del progreso de China lo hace diferente del protagonizado por otras potencias emergentes en el pasado, como Alemania y Japón en el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX, que se sustentaba también sobre el poder militar y colonial. Además, está contribuyendo a la formación, aunque todavía lenta, de un mundo multipolar, lo que tendrá seguramente consecuencias importantes en la política internacional.
Sin embargo, muchos gobiernos y analistas se preguntan si el auge de China continuará en los próximos decenios, a la vista de los enormes retos del país. Bustelo argumenta que el auge económico de China seguramente proseguirá, aunque a un ritmo algo menor, porque las ventajas del país, como una integración adecuada en la economía mundial, las excelentes infraestructuras o una industria muy competitiva, son mayores que sus inconvenientes, como son el envejecimiento de la población, el deterioro del medio ambiente o la falta de libertades públicas.
Se debate también si seguirá siendo un desarrollo pacífico, como hasta ahora, o bien se convertirá en una amenaza política, económica y militar para Occidente y sus vecinos, sobre todo Japón, como ocurrió con las potencias citadas, Alemania y Japón, en las dos Guerras Mundiales. Bustelo valora que China tiene la capacidad, pero no la voluntad, para distorsionar el orden internacional existente o para provocar conflictos graves, económicos o de otra naturaleza, pues no le interesa alterar el status quo. Además, argumenta que el desarrollo pacífico de China no depende sólo de Pekín sino también de Occidente y Japón, esto es de la confianza de éstos en que se producirá efectivamente ese “desarrollo pacífico” y de su disposición a hacer sitio, en los centros globales de decisión, a la nueva gran potencia emergente.

La economía en 2012.
China desarrolla una política económica que equilibra el fomento del crecimiento y el control de la inflación, con dos objetivos principales: dar empleo a las masas rurales que llegan a las ciudades y aliviar el costo de la vida para la población, a fin de evitar el estallido de disturbios.
El Gobierno está muy inquieto ante la posibilidad de un efecto contagio de las revueltas en los países árabes, desde su inicio en Túnez y Egipto hasta su extensión a otros países de Oriente Próximo y el norte de África, uno de cuyos detonantes fue la carestía de los alimentos, lo mismo que ocurrió en China en 1989 con las manifestaciones a favor de la democracia de la plaza de Tiananmen, que concluyeron con la muerte de cientos (o miles, según algunas fuentes) de personas tras la intervención armada del Ejército.
Durante los últimos años, las autoridades chinas han anunciado unas previsiones de crecimiento de la economía del 8% anual, que se han visto superadas con exceso ejercicio tras ejercicio. En el quinquenio 2006-2010, el producto interior bruto (PIB) aumentó a una media del 11,2%, y en 2010 lo hizo un 10,3% y en 2011 un 9,1%, con lo que China adelantó a Japón y se convirtió oficialmente en la segunda economía del mundo en valor absoluto detrás de EE UU, aunque en PIB per cápita esté muy alejada de ambos.
El Gobierno de Pekín considera que ha llegado el momento de moderar el crecimiento, tirar con decisión de las riendas y cambiar las prioridades para embarcarse en un desarrollo más sostenible; un objetivo fijado ya hace tiempo, pero que fue relajado para luchar contra la crisis económica global. En consecuencia, el primer ministro chino, Wen Jiabao, anunció en 2011 una previsión del incremento del PIB para los próximos cinco años del 7% anual, tan solo medio punto inferior a la del quinquenio 2006-2010, y que probablemente volverá a ser superada, pero que pone de manifiesto la gran preocupación de los responsables económicos ante las presiones inflacionistas y la continua degradación del medio ambiente originada por décadas de desarrollo a cualquier precio. Un crecimiento del 7% al 8% es considerado el valor mínimo para proporcionar puestos de trabajo a la población y evitar la inestabilidad social por falta de empleo. Las dudas sobre el ritmo de crecimiento, amén de la excesiva especulación anterior, explican en gran parte que la Bolsa de Shanghái haya bajado dos años consecutivos, un 14% en 2010 y un 22% en 2011, aunque sus expectativas a largo plazo siguen siendo de revalorización.
El fuerte ritmo de la actividad económica ha llevado emparejado recientemente un aiza continuada de la inflación, que subió escalonadamente: 1,8 % en 2006, 1,5% en 2007, 4,8% en 2008, 5,9% en 2009, 4,6% en 2010 y que en noviembre de 2010 alcanzó el 5,1% —el valor más alto en 28 meses— y, tras bajar al 4,6% en diciembre, volvió a repuntar al 4,9% en enero de 2011. El objetivo era que en 2011 y 2012 no superara el 4%.
Las subidas de los precios han sido especialmente importantes en alimentos y vivienda, dos campos especialmente delicados en el país asiático por su potencial capacidad generadora de protestas contra el gobierno único del Partido Comunista Chino (PCCh). Wen Jiabao reconoció los riesgos que amenazan a China si no afronta estos problemas: “Una inflación rápida afecta a la forma de ganarse la vida de la gente y puede influir en la estabilidad social (...). Conozco el impacto que los precios pueden tener sobre un país y soy totalmente consciente de su importancia”.
Economistas y altos funcionarios defienden desde hace tiempo que Pekín debe bajar de marcha para domar los precios y girar hacia una economía más impulsada por el consumo y menos por la inversión pública y las exportaciones. Por ello, a diferencia de otros países que luchan por reactivar la economía, China está intentando evitar que se sobrecaliente aunque sin cortar de golpe el desarrollo, y ha tomado medidas para contener la avalancha de liquidez que está alimentando la inflación y empujando al aiza el sector inmobiliario. Entre las medidas destacan varias subidas de los tipos de interés desde octubre de 2010 y la exigencia a los bancos de que amplíen la ratio de reservas para controlar los precios y evitar el sobrecalentamiento. También ha endurecido las condiciones bajo las cuales los clientes pueden comprar casas: por ejemplo, ha elevado la entrada que es necesario entregar al adquirir una vivienda.
Wen Jiabao aseguró que el objetivo del 7% será incluido en el plan quinquenal 2011-2015 “para elevar la calidad y la eficiencia del crecimiento económico” y señaló: “En absoluto podemos sacrificar de nuevo el medio ambiente para lograr un crecimiento muy veloz y un desarrollo ciego, que generen un exceso de capacidad y sometan a mayor presión el medio ambiente y los recursos (...). Ese desarrollo económico es insostenible”.
En 2012 aparecen claros riesgos de frenazo en la economía china. La Bolsa prosigue su descenso lento, como en los dos años anteriores, y crecen los problemas para exportar, crear empleo y contener el endeudamiento público y privado, aunque todavía se creció un 9,1% en 2011. Se intenta cambiar el modelo de crecimiento, demasiado volcado hacia la exportación, dirigiéndolo hacia el consumo interno.

La política exterior en 2012.
 
El ministro de Asuntos Exteriores de China, en una alocución.

En los últimos años China desarrolla una política exterior ambiciosa, que confirma ‘el despertar del gigante’, está guiada por los principios de búsqueda de la estabilidad y la seguridad, con los claros objetivos de reincorporar Taiwán a largo plazo, mantener el equilibrio político-militar en en sus zonas fronterizas del Lejano Oriente con Rusia y las bases de EE UU en Corea del Sur y Japón, y mantener su influjo político en sus grandes áreas de interés comercial, esto es, los mercados para sus exportaciones en Asia, EE UU y Europa, y las fuentes de suministro de recursos naturales (energía y materias primas) en Oriente Próximo, África y Latinoamérica, amén de lograr un equilibrio de poder en Asia y el Pacífico. Pero tantos objetivos a la vez implican que cada vez esté más extendida una visión crítica de la expansión china en el Tercer Mundo. Pese a ello mantiene un programa de armamento militar muy ambicioso, aunque todavía muy alejado en sus logros del nivel estadounidense o ruso.
China se ha resistido históricamente a reconocer el derecho de intervención internacional en los asuntos internos de los países, sean dictaduras o no, lo que le ha llevado a alinearse con países no democráticos como Corea del Norte o Irán, y a mantener posturas tibias ante la represión en Libia o Siria, pero desde 2011 ha variado ligeramente esta tendencia, consciente de que cuando llegan los cambios de regímenes políticos los nuevos gobernantes la ven como una aliada de los anteriores.

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