Blogs de Antonio Boix

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martes, 6 de noviembre de 2012

UD 19. La población española. Comportamiento demográfico. Fenómenos migratorios.

UD 19. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA. COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO. FENÓMENOS MIGRATORIOS.

INTRODUCCIÓN.

1. COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO.
1.1. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN.
Los ciclos demográficos.
CICLO DEMOGRÁFICO ANTIGUO (HASTA 1750).
CICLO DE TRANSICIÓN (DESDE 1750 HASTA 1970).
CICLO DEMOGRÁFICO MODERNO (DESDE 1970 HASTA HOY).
1.2. ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA ACTUAL.
Características.
NATALIDAD.
Natalidad y mortalidad en 2012.
MORTALIDAD.
DENSIDAD E ÍNDICE DE DOTACIÓN ESPACIAL.
CRECIMIENTO DE POBLACIÓN.
COMPOSICIÓN POR EDAD.
COMPOSICIÓN POR SEXO.
ESTRUCTURA SOCIOPROFESIONAL.

Dosier: La situación demográfica actual (2014).
Dosier: Políticas demográficas en la España actual.
Dosier: Las minorías étnicas en España.

2. ANÁLISIS POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS (POBLACIÓN ACTUAL, EVOLUCIÓN, DISTRIBUCIÓN ESPACIAL).
Tendencias de redistribución desde el siglo XIX hasta hoy.
2.1. REGIONES CON MAYOR CRECIMIENTO ACTUAL.
MADRID.
ANDALUCÍA.
MURCIA.
CANARIAS.
BALEARES.
2.2. REGIONES CON INFERIOR CRECIMIENTO ACTUAL.
CATALUÑA.
PAÍS VALENCIANO.
ARAGÓN.
CASTILLA—LA MANCHA.
CASTILLA Y LEÓN.
EXTREMADURA.
GALICIA.
ASTURIAS.
CANTABRIA.
PAÍS VASCO.
NAVARRA.
LA RIOJA.

3. FENÓMENOS MIGRATORIOS.
3.1. MIGRACIONES INTERIORES.
EVOLUCIÓN.
Último tercio del siglo XIX.
Etapa 1900—1960.
Etapa 1960—1975.
Etapa posterior a 1975.
CONSECUENCIAS DE LAS MIGRACIONES INTERIORES.
3.2. MIGRACIONES EXTERIORES.
EMIGRACIÓN.
Argelia.
América.
Europa.
INMIGRACIÓN.

APÉNDICES.

INTRODUCCIÓN.
En la materia de Geografía (opcional de Ciencias Sociales de 2º de BACH), la UD 5 se refiere a Población, sistema urbano y ordenación del territorio, con un contenido de:
La población española. Crecimiento demográfico y desigualdades espaciales.
Procesos de urbanización y sistemas de ciudades.
Las disparidades regionales. Ordenación y desequilibrios territoriales.
Se estudia la estructura de población a nivel general y por CA. Se estudian dos ciclos demográficos: antiguo y moderno, separados por la fecha de 1700.
Las últimas cifras oficiales de población son las del censo de 2001, el último completo porque el de 2011 se hará sobre una encuesta del 10% de la población. En 2011 la población real en España es de 47,19 millones según el INE (46 millones en 2010) y el padrón municipal indica 47 millones debido a que no contabiliza los extranjeros que abandonan el país sin darse de baja y al retraso en registrar las defunciones para mantener la financiación. [Nogueira, Charo. La cifra de población está inflada en un millón de personas. “El País” (5-II-2011) 34.]
Un punto que debe tratarse con más extensión en una UD independiente es el de la urbanización española: en 1995 más del 60% de la población vive en ciudades. Desde 1960 las ciudades en conjunto han más que doblado su superficie: más que en el resto de su larga historia, con contadas excepciones.

1. COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO.
1.1. EVOLUCION DE LA POBLACIÓN.
Los ciclos demográficos.
Los demógrafos discuten todavía sobre la clasificación de los ciclos o regímenes demográficos, lo que a menudo induce a confusión a quienes ignoran la existencia de las otras opciones. Siguen abajo las tres opciones más utilizadas por los expertos, todas válidas con la condición de ser explicadas.
Una propuesta distingue un ciclo demográfico antiguo que dura hasta la aparición en España de los primeros síntomas de la revolución agraria (hacia 1750) que desembocará en la Revolución Industrial en España (hacia 1830-1850 en Cataluña y País Vasco), y entre esas dos fechas (1750-1850) comenzaría el ciclo demográfico moderno que duraría hasta hoy. Es la propuesta más seguida en los libros de texto de Bachillerato hasta los años 80, lo que explica que muchos profesores la sigan utilizando.


Otra propuesta distingue el ciclo demográfico antiguo hasta el inicio de la Primera Revolución Industrial (hacia 1830), seguido de un ciclo de transición que se extiende hasta que se impone la Segunda Revolución Industrial (hacia 1900), cuando comienza el ciclo demográfico moderno que dura hasta hoy. Es la propuesta más seguida en los libros de texto de Bachillerato actuales y por ello es la escogida en el texto de esta UD.

Otra propuesta, en mi opinión la más elaborada y compleja, utilizada sobre todo por demógrafos anglosajones, con variantes según los autores, distingue un ciclo demográfico antiguo (sin crecimiento); un segundo ciclo llamado demográfico de transición (que algunos denominan moderno) dividido en tres fases, la primera de inicio de la transición en la que comienza el crecimiento, la segunda de crecimiento pleno (algunos la llaman también ciclo moderno) y la tercera otra fase de transición en la que comienza el declive del crecimiento; y un tercer ciclo llamado demográfico moderno (que algunos denominan ciclo moderno maduro o solo ciclo posmoderno) sin crecimiento, al final del cual podría haber en algunos países una fase de descenso si la natalidad no compensa la mortalidad. Según esta clasificación las sociedades se encuentran en distintas fases según su estadio de desarrollo. Por ejemplo, en 2015 China está en la última fase del ciclo de transición con un declive del crecimiento (que aún continúa) y España está en un ciclo moderno maduro propio de sociedades industriales o posindustriales, ya sin crecimiento, salvo por la inmigración.
En esta variante el ciclo moderno es solo del presente siglo XX.

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En estas dos variantes de gráficos el ciclo moderno de crecimiento es seguido por un ciclo de estancamiento que toma distintos nombres según los autores: actual, maduro, posmoderno, posindustrial, involución..

CICLO DEMOGRÁFICO ANTIGUO (HASTA 1750).
Los expertos estiman que en España el ciclo o régimen demográfico antiguo comienza en la época romana, hacia el siglo I dC, cuando tenemos las primeras estimaciones de población basadas en fuentes históricas. Habría entonces entre cinco y seis millones de habitantes. Posteriormente, a lo largo de las Edades Antigua, Media y Moderna, hubo altibajos importantes, pero durante 18 siglos la población alcanzó un máximo de 8 millones de habitantes en 1750.
El ciclo se caracteriza por las altas tasas de natalidad y mortalidad, generalmente equilibradas por episodios de mortalidad catastrófica, por lo que casi no había crecimiento natural. Había un crecimiento con dientes de sierra, con periodos de auge a corto plazo, seguidos de periodos de estancamiento o de retroceso debido a las crisis de subsistencia (el hambre), las epidemias (en especial la peste), las guerras exteriores, la emigración a América, la expulsión de judíos y moriscos. Si el siglo XVI fue en general de crecimiento, el siglo XVII fue de retroceso. La mayor densidad demográfica pasó desde el centro a la periferia desde finales del siglo XVII, sobre todo en la Corona de Aragón.

CICLO DE TRANSICIÓN (DESDE 1750 HASTA 1970).
Los expertos debaten sobre la datación de la transición y algunos autores la inician incluso en 1900, obviando el importante aumento de la población durante el siglo XIX.
Habría que distinguir en este ciclo de transición hasta tres fases largas.
La primera, hacia 1750-1850, de mantenimiento de la natalidad y descenso de la mortalidad. Desde mediados del siglo XVIII comenzó un crecimiento natural significativo, aunque el retraso temporal y la debilidad de la Revolución Industrial en España ocasionan que sea lento comparado con el vigoroso empuje de la población en Gran Bretaña, Alemania... En España la natalidad alta se resiste a bajar y la mortalidad baja de un modo acusado aunque irregular, primero debido a las mejoras en el sector agrario y la vacuna contra la viruela, hasta que a partir de 1830 desaparecen las epidemias de peste y mejoran la higiene y la medicina, aumenta la producción agraria, se extiende la industrialización por Cataluña y el País Vasco alimentada por un incipiente éxodo rural, se inicia el transporte ferroviario que facilitó la distribución de alimentos y otros adelantos. Durante este ciclo ocurren empero algunas crisis de mortalidad: la Guerra de Independencia, las guerras carlistas, las recurrentes epidemias de cólera y tifus…
La segunda fase, hacia 1850-1930, es de descenso más equilibrado al unísono de la natalidad y la mortalidad, gracias a la profundización de las tendencias anteriores. La Segunda Revolución Industrial se impone hacia 1900 y, salvo en la catástrofe de la epidemia de gripe de 1918, crece la población.

La tercera fase, desde 1930 hasta 1970, con altibajos, es todavía de descenso de la mortalidad pero con un más acusado descenso de la natalidad, aunque todavía el crecimiento natural es importante. La etapa 1930-1950 es la más irregular, por la crisis económica de la Gran Depresión, la sangrienta Guerra Civil y la dura posguerra. La etapa a partir de 1950 y sobre todo de 1960 se caracteriza por la mecanización del sector agrario y el progreso de los sectores secundario y terciario, lo que provoca la intensificación del éxodo rural a las zonas costeras, a Barcelona, Madrid, Bilbao y las principales capitales de provincia y ciudades industriales. Por contra hay una fuerte disminución de la población en el interior de la Península, baja más la natalidad y se inicia el fenómeno del envejecimiento de la población.



CICLO DEMOGRÁFICO MODERNO (DESDE 1970 HASTA HOY).
El ciclo demográfico moderno se caracteriza por las bajas tasas de natalidad y mortalidad, un crecimiento natural escaso o nulo, la baja fecundidad y un progresivo envejecimiento de la población. Comienza hacia 1970, más tarde que los países industrializados de Europa, y las tendencias se aceleran desde 1980, con las crisis económicas, el nuevo papel laboral de la mujer, la difusión de las pautas sociales y culturales europeas que tienden a familias reducidas o directamente a no tener descendencia.

 En el siglo XXI la natalidad ya no cubre la mortalidad, por lo que el crecimiento real se sostiene gracias a la inmigración masiva y hay una amenaza latente de descenso de la población, lo que ya ha ocurrido en 2012-2014.

1.2. ESTRUCTURA DEMOGRÁFICA ACTUAL.
Características.
- Reducción de la mortalidad catastrófica a partir de 1900.
- Reducción de la mortalidad ordinaria, sobre todo infantil, desde 1920.
- Descenso de fecundidad, acentuada en la posguerra civil.
- Envejecimiento a partir de 1950.
- Movimientos migratorios hacia el exterior (Europa, América) y en el interior (Cataluña, Madrid, País Vasco, costas).
- Inmigración creciente desde los años 1990.


NATALIDAD.


Gráfico de evolución de nacimientos en España desde 1858 hasta 2008, según INE [http://www.periodismoindependiente.es/economia/demografia-e-inmigracion-espana/]

La tasa de natalidad ha disminuido desde 1900, salvo en el periodo 1955-1964. El descenso se acentuó en los años 70 y actualmente es de las más bajas del mundo, junto con Grecia, aunque las estadísticas de los años 80 dan unos datos ya obsoletos, pues ignoran el aumento de la natalidad en Suecia, Alemania, etc. tanto como el último descenso en España.
La tasa de fecundidad ha bajado de 2,78 hijos por mujer en 1975 a sólo 1,31 en 1991 y a 1,23 en 1994 y 1,19 en 1999 (lejos del mínimo de 2,1 para mantener la población), siendo España la nación con menos nacimientos del mundo (un dato poco conocido, pero muy preocupante). Así, en 1975 hubo 669.000 nacimientos y en 1991 sólo 386.000.
Las razones son un gran cambio en la familia española, con un descenso de la tasa de fecundidad matrimonial y de la nupcialidad, con aumento de las uniones consensuales poco fértiles; la edad media del matrimonio de la mujer se ha retrasado a los 26 años.
Los españoles se retrasan en su emancipación del hogar paterno, por el desempleo ju­venil, siendo el país europeo con menos hogares unipersonales. En España sólo el 13% de los hogares con una persona, un 14% en Portugal, siendo de un 34% en Dinamarca y Alemania, un 30% en los Países Bajos y un 27% en Francia.
El índice de divorcios está aumentando su frecuencia desde su legalización en 1982, hasta un porcentaje entre el 15 y el 20%, todavía muy lejano al 40% del Reino Unido y Dinamarca, mientras que Italia e Irlanda tienen menos del 10% y los demás países europeos están entre estos dos extremos. Durante la crisis iniciada de 2008 se han reducido los divorcios: en 2011 se produjeron 117.179, un 2,3% menos, debido a los gastos de tener dos casos y de los trámites de divorcio.
España es el país europeo (junto con Grecia) con menos familias monoparentales, en 1991 un 6%, con un hijo menor de 15 años, frente al 20,4% de Dinamarca y el 19% del Reino Unido. En todos estos países el 85% de las familias monoparentales corren a cargo de la madre.
Natalidad y mortalidad en 2012.
Las estadísticas de 2012 apuntan a un nuevo descenso de la natalidad y un estancamiento de la mortalidad:
‹‹El número de personas que opta por casarse en España ha aumentado por primera vez desde 2004, y en 2012 168.834 parejas contrajeron matrimonio, un 3,4% más que un año antes. No obstante, según explica el Instituto Nacional de Estadística (INE), el aumento sólo se produce en matrimonios civiles, que aumentan un 8,7%, lo que refleja que hubo 3,6 matrimonios por cada mil habitantes.
La edad media del matrimonio mantuvo su tendencia creciente y se sitúa en 36,2 años para los hombres y en 33 para las mujeres, aunque si sólo se tienen en cuenta los datos de la primera vez que se contrae matrimonio, la edad media es de 33,8 años para los varones y de 31,6 en las mujeres.
En el 17,8 por ciento de los matrimonios entre personas de distinto sexo, al menos uno de ellos era extranjero, un porcentaje que se redujo casi en dos puntos al de un año antes.
Aunque la opción del matrimonio aumenta, la de tener descendencia no va asociada puesto que el número de nacimientos se redujo en 2012 por cuarto año consecutivo, con el nacimiento de 453.637 niños, el 3,9% menos que un año antes, mientras que el número de muertes fue de 405.615, un 4,6% más y el mayor incremento de fallecimientos anual de la década.
El descenso de los nacimientos, según el INE, se debe a una menor fecundidad, con un descenso del número de hijos por mujer desde 1,34 en 2011 a 1,32 en 2012, y a la progresiva reducción del número de mujeres en edad fértil, que está en caída desde el año 2009 porque se trata de generaciones menos numerosas, nacidas durante la crisis de natalidad que se registró en los años ochenta y principios de los noventa.
Por otra parte, señala como causa una menor fecundidad, pues el número medio de hijos por mujer también ha experimentado un descenso pasando de 1,44 en 2008 al 1,32 el año pasado. Este descenso entre 2011 y 2012 fue especialmente acusado entre las extranjeras, que pasaron de 1,58 a 1,54 hijos por mujer, mientras en las españolas la reducción era de 1,29 a 1,28.
En esta línea, la encuesta refleja un nuevo aumento de la edad media de maternidad, que sube también por cuarto año consecutivo hasta situarse en 32,1 años entre las españolas y en 28,9 años entre las extranjeras. No obstante, de los 453.637 nacimientos que tuvieron lugar en 2012 en España, 86.945 fueron de madre extranjera, lo que supuso el 19,2% del total, frente al 19,5% que representaban el año anterior.
En paralelo, aumentaron las defunciones un 4,6 por ciento el año pasado, el mayor incremento anual de la última década y una subida tal que son seis las comunidades autónomas con un saldo vegetativo negativo y, de ellas, cinco lo son por segundo año consecutivo. Se trata de Galicia, Castilla y León, Principado de Asturias, Aragón y Extremadura, que son las que repiten, y Cantabria.
En este sentido, el crecimiento vegetativo de la población residente en España (nacimientos de madre residente menos defunciones de residentes) se redujo un 42,9% en 2012 hasta situarse en 48.488 personas. Este saldo no se situaba por debajo de las 50.000 personas desde el año 2001, conforme la estadística oficial.
El INE se refiere al incremento de defunciones como "evolución excepcional" y atribuye su origen a "un incremento coyuntural de las defunciones en los meses de febrero y marzo", en los que el número de decesos superó en un 29,2% y en un 13,6%, respectivamente, a los registrados en los mismos meses de 2011. En consecuencia, la tasa bruta de mortalidad se situó en 8,6 defunciones por mil habitantes, frente a los 8,4 de 2011. La de mortalidad infantil se mantuvo en 3,1.
Asimismo, la esperanza de vida de los ciudadanos al nacer se redujo "ligeramente" hasta los 82,2 años, pero sólo hubo contracción entre las mujeres, que pierden 0,2 años situando su esperanza en la edad de 85, mientras la de los varones se mantiene en 79,3. Según el INE, una persona que alcance los 65 años esperaría vivir, de media, 18,4 años más si es hombre y 22,4 más si es mujer.›› [Redacción (EFE). Los matrimonios aumentan por primera vez desde 2004 y descienden los nacimientos. “La Vanguardia” (18-VI-2013).]

MORTALIDAD.
La tasa de mortalidad ha descendido desde un 28% en 1900 hasta un 7,5% en 1991 y 6% en 2011, una de las tasas más bajas del mundo, junto con Japón, gracias a la todavía relativa juventud de la población y la baja tasa de mortalidad infantil (casi inapreciable, una de las más bajas del mundo).
Por ello, tenemos un alta esperanza de vida al nacer (por el clima, la dieta mediterránea), de 83,4 años para la mujer y 79,5 para el hombre (este menor por la rudeza del trabajo). Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2009 son similares: 78 en los hombres y 85 en las mujeres.
Esta situación conlleva un envejecimiento de la población, preocupante para el futuro social y económico.
DENSIDAD E ÍNDICE DE DOTACIÓN ESPACIAL.
Mapa de densidad de 2008, tomado de Wikipedia. Los colores de rojo más intenso son los de mayor densidad.

La densidad de población era en 1991 de 77,7 habitantes/km² y en 2011 había aumentado hasta 93, todavía bastante baja para el nivel europeo y desigualmente distribuida.
El índice de dotación espacial resulta de una fórmula:
DE= DxR / K
DE: índice de dotación espacial. D: densidad (hab/km²). R: Renta provincial. K: constante para redondear el guarismo.
Esta fórmula premia el tamaño económico y territorial, por encima del demográfico. Entre 1960 y 1991 este índice muestra la expansión de la costa mediterránea y Madrid, en decremento del interior.
CRECIMIENTO DE POBLACIÓN.

 
Mapa de crecimiento de población en 2008.

Entre 1900 y 1991 la población española ha aumentado un 102,3% con un máximo de crecimiento en 1956-1965, para estancarse relativamente en los años 80. Mientras que en el periodo 1950-1979 la población crecía entre 300.000 y 400.000 cada año, en 1989 sólo lo hizo en 83.000, sobre todo por la reducción del número de nacimientos y luego por las mayores defunciones de una población envejecida. El 1-I-1999 había 40.202.160 habitantes, 350.000 más que en 1999, gracias a la inmigración, y en 2011 había ya 47,199 millones.
Según el INE en España había en el año 2010 un total de 47.021.031 habitantes y en el año 2011 (datos del padrón a 1 de enero de 2011) habían aumentado un 0,36% hasta 47.190.493, de los que 41.439.006 son de nacionalidad española, con 5,7 millones de extranjeros (100.000 se nacionalizaron en 2011). Un estancamiento causado por la crisis que ha desencadenado una reducción tanto de la natalidad como de la inmigración y, en cambio, un aumento de la emigración. Las regiones siguen las tendencias de los últimos años: las que pierden más población son Asturias y Castilla y León, seguidas de Galicia y Aragón; y la que más gana es Andalucía, seguida de la Comunidad Valenciana.

Gráficos tomados de Prats, Jaime. Los retos de un país envejecido. “El País” (4-V-2014) 32-33.
COMPOSICIÓN POR EDAD.

Mapa de envejecimiento de le población española en 2005, tomado de Wikipedia. Se confirma que el sur y la costa mediterránea soa las zonas con mayor juventud.

Hacia 1900 el Sur tenía una población más joven que la mitad Norte. Hay en la actualidad numerosas diferencias entre las provincias, con un general envejecimiento de la población: es más acusado en las provincias del interior y las rurales, y más jóvenes son las provincias costeras mediterráneas y las andaluzas, con Canarias. En 1991 los mayores de 65 años son ya un 14% y los menores de 15 años un 19% lo que muestra un futuro preocupante por las cargas sociales sobre una población joven relativamente menos numerosa. La llegada de grandes cantidades de inmigrantes jóvenes a partir de finales de los años 1990 ha mejorado un poco estos índices, pero la crisis actual vuelve a poner en grave peligro de envejecimiento a la población española, debido a la emigración de los más jóvenes.



COMPOSICIÓN POR SEXO.

 

Pirámide de población de 2007, tomada de Wikipedia.

Hay un mayor número de mujeres que de hombres, en parte por las bajas de la guerra civil, la emigración de trabajadores al extranjero, la distinta mortalidad en edad temprana, la mortalidad por accidentes de trabajo y circulación, la penosidad e insalubridad laboral... En 1991 había 19.835.000 mujeres y 19.036.000 hombres, una diferencia de 800.000 personas, que va en aumento por las mayores expectativas femeninas de vida. En 2011 había 47,19 millones de habitantes y de ellos se calcula que unos 24 millones son mujeres y 23,1 millones son hombres.

ESTRUCTURA SOCIOPROFESIONAL.
Desde 1960 hay un fuerte descenso de la población agraria, mientras que ha crecido relativamente la industrial y sobre todo enormemente la terciaria, junto a un gran aumento de la población asalariada. En 1900 la población estaba en un 70% en el sector primario, un 15% en el secundario y un 15% en el terciario. En 1970 era del 25%, 37% y 37% respectivamente y en 1991 ya era del 11,8%, 33,4% y 54,8%, ya con un relativo descenso de la secundaria y vigoroso crecimiento de la terciaria.
Un problema social muy grave es la alta tasa de paro estructural, cercana al 20% de la población activa (se ha triplicado desde 1978) y la baja tasa de ocupación, sobre un 36%, mientras que en Europa está en el 45-50% de media. El futuro de creación de empleo se concentra en el sector terciario y es indicativo que Baleares, la CA con menor desempleo (9%) es también la de sector terciario más importante.
La población rural sufre una fuerte recesión. El medio rural se queda vacío. Los viejos se mueren y los jóvenes se van al rechazar una actividad agraria escasamente remunerada y al existir unas rentas diferenciadas por debajo del 50% respecto al resto de los sectores. En España existen 7.007 municipios con menos de 5.000 habitantes que ocupan el 67% del territorio, pero tan sólo el 17,6% de la población. Entre 1970 y 1991 de estos municipios, 6.036 perdieron población y más de 3.500 lo hicieron en un porcentaje superior al 30% de media.
En España, en 1996, por primera vez, la población activa rural bajó del millón de trabajadores, hasta 979.000, de los que 288.000 son asalariados y sólo 691.000 agricultores. Si en 1980 eran más de dos millones, con cerca del 20% de la población activa, y en Galicia eran más del 40%, en 1996 era sólo el 7,8%, con una participación del 3,5% del PIB. Han fracasado las políticas de rejuvenecimiento del campo.
El paro en febrero de 1997 afectaba a 2.262.721 personas, un 14,11 de la población activa, con diferencias regionales bastante acusadas, con cuatro grupos:
1) Bastante por debajo de la media nacional (<12%): Cataluña (10,25%), Baleares (10,69%), La Rioja (10,73%), Navarra (11,59%) y Aragón (11,78%).
2) Por debajo de la media estaba otro grupo, con Murcia (12,75%), Madrid (13,03%), Castilla y León (13,54%).
3) Muy cerca de la media, están el País Vasco, justo en la media (14,14%) y la Comunidad Valenciana (14,42%).
4) Por encima de la media estaban Cantabria (15,39%), Castilla La Mancha (16,01%), Galicia (16,15%), Andalucía (16,8%), Extremadura (16,99%), Canarias (17,63%), Asturias (18,82%).

La crisis iniciada en 2008 ha aumentado los índices citados, hasta alcanzar a mediados de 2012 el 24% de paro, con una diferenciación en grupos sensiblemente igual.

Dosier: La situación demográfica actual (2014).
La edad media llega a los 41,5 años. La población creció seis millones entre 2001 y 2011, desde 40,847 millones a 46,815 millones, gracias a la inmigración de 3,68 millones de extranjeros, que pasaron de 1,572 millones a 5,252 millones, mientras que los españoles subieron de 39,275 millones a 41,563 millones. Prosiguió el éxodo rural, pues los municipios de menos de 2.000 habitantes perdieron un 6,2%, pero también perdieron las ciudades de más de 100.000 habitantes, y ganaron las ciudades de 50.000 a 100.000 y los pueblos de menos de 100 habitantes.
Pero la crisis económica iniciada en 2008 revirtió la tendencia de crecimiento. La población cayó hasta los 46.507.760 habitantes en 2013. Bajó en 2012 (-90.326) y 2013 (-220.130), debido a la emigración de españoles (80.000 en 2013) y extranjeros afincados en España (467.000), pero probablemente la cantidad de emigrantes sea mayor, con lo que la caída demográfica también lo sea.
El editorial Señales de alarma [“El País” (1-VII-2014)] avisa:
‹‹España perdió población en 2013, como ya había ocurrido el año anterior: pasó de 46,7 millones de personas a 46,5. La mayor parte de esa pérdida fue debida a la existencia de un balance migratorio negativo por el regreso de emigrantes a su país de origen: el año pasado se fueron 547.890 personas, de las cuales solo 79.306 eran españoles. La cifra de extranjeros residentes en España se redujo hasta 4.676.022 personas (-7,8%) debido al efecto combinado del retorno y la adquisición de nacionalidad española. El panorama de dificultades que ha implicado la crisis económica aparece como la principal razón tanto del regreso como de la salida de españoles en busca de mejores horizontes.
Aunque a corto plazo la reducción de la población con mayores dificultades para encontrar trabajo pueda reducir la presión sobre los servicios sociales, las cifras dibujan un escenario alarmante. El comportamiento demográfico tiende al envejecimiento y no está en condiciones de garantizar la tasa de reposición; de hecho, con una tasa de fecundidad de 1,32 hijos por mujer en 2012, hace ya tiempo que el equilibrio de población depende de la llegada de extranjeros.
La salida de inmigrantes tiene un doble efecto negativo: por un lado, disminuye la población en edad de trabajar, que es la que debe sostener el sistema de pensiones. Por otro, reduce el número de mujeres en edad de procrear, lo que incide de forma negativa sobre una tasa de natalidad que se encuentra ya —hay que insistir— en niveles mínimos, y sobre la que se ciernen otros nubarrones. La mayor parte de los españoles que emigran son jóvenes; entre los que se quedan, el elevado índice de desempleo y la precariedad actúan como elemento disuasorio a la hora de plantearse tener hijos. Si se considera además que las mujeres del baby boom tienen más de 40 años —están saliendo de la edad fértil— es evidente que, a no ser que se apliquen políticas que contrarresten estas tendencias, la sociedad acentuará su problema demográfico a muy corto plazo.
Es también inquietante la rapidez con que cambian los ciclos. En apenas cinco años —entre 2000 y 2005— España ganó, gracias a la inmigración, casi cuatro millones de habitantes (pasó de 40,5 a 44,1). Solo en 2004 aumentó en casi 900.000. Con la misma rapidez puede producirse el fenómeno contrario. Y aunque las perspectivas de crecimiento económico permiten alentar un cierto optimismo, es difícil pensar que se va a producir un aumento rápido de la oferta de empleo como para frenar el éxodo y estimular la natalidad.
El problema es complejo y debe afrontarse con políticas activas destinadas a frenar el adelgazamiento de la base de la pirámide poblacional. Para ello hay que combinar medidas de fomento de la natalidad con políticas migratorias inteligentes y a largo plazo; sin perder de vista que el mejor antídoto para invertir las proyecciones demográficas negativas es conseguir una recuperación económica sólida y duradera.››


Dosier: Políticas demográficas en la actualidad.
La política demográfica para evitar el envejecimiento de la población española debe incidir justamente en el rejuvenecimiento, mediante el fomento de la natalidad, políticas migratorias a largo plazo que atraigan gente joven y preparada, y, sobre todo, estimular el crecimiento económico sostenible.

Dosier: Las minorías étnicas en España.
Las minorías étnicas más conocidas en la historia de España han sido los judíos y los moriscos (descendientes de los musulmanes convertidos a la fuerza), debido a su diferencia religiosa, mientras que la etnia gitana fue menos perseguida relativamente porque se entendía que no eran una amenaza religiosa. En los últimos años, empero, la llegada masiva de inmigrantes provenientes de casi todas las etnias, lenguas y religiones del mundo, ha reavivado el problema de su integración, debatiéndose entre el modelo de la multiculturalidad que respete y mantenga sus idiosincracias y el modelo de la integración cultural que consiga su asimilación plena en una o más generaciones.

Los grupos más importantes por su cantidad y diferenciación son los africanos negros, los musulmanes norteafricanos, los latinoamericanos y los chinos.
2. ANÁLISIS POR COMUNIDADES AUTÓNOMAS (POBLACIÓN ACTUAL, EVOLUCIÓN, DISTRIBUCIÓN ESPACIAL).
Tendencias de redistribución desde el siglo XIX hasta hoy.
La población española se está redistribuyendo aceleradamente desde el siglo XIX, con las siguientes tendencias:
- El centro (excepto Madrid) pierde población, en beneficio de la periferia (sobre todo la costa).
- Las áreas rurales pierden población en beneficio de las áreas urbanas e industriales.
La población tiende a un crecimiento mínimo en la actualidad, que apenas es corregido por la inmigración de residentes extranjeros de tercera edad (Baleares) e inmigrantes extranjeros (europeos, marroquíes y africanos, hispanoamericanos, de países del Este). Mientras que la región cantábrica está estancada desde la crisis industrial de los años 70 la región mediterránea está en auge gracias al turismo, el atractivo residencial de su clima, la agricultura intensiva, la relocalización industrial y de servicios, etc. En general en el Norte hay estancamiento o retroceso, mientras que el Sur crece. En especial Andalucía, Murcia y Canarias se benefician de la alta tasa de fecundidad, mientras que Madrid y Baleares se apoyan en la inmigración.

Mapa de variación de la población española en 1900-2000.

Mapa de distribución de la población española en 2009.

2.1. REGIONES CON MAYOR CRECIMIENTO
Son Madrid, Andalucía, Murcia, Canarias y Baleares. Estas regiones (especialmente Canarias) tuvieron un crecimiento superior a 0,30% en los años 80.
MADRID.
Población actual. Tiene 6,5 millones de habitantes (2012).
Evolución. La población ha experimentado un gran crecimiento desde 1857, debido a la capitalidad del Estado, que atrajo inmigrantes sobre todo de Andalucía y las dos Castillas.
Distribución espacial. La inmigración se concentró en la capital, con un escaso desarrollo de las ciudades y los pueblos de la región, hasta que en los años 60 surgió el fenómeno de las ciudades-dormitorio, gracias al transporte público y el automóvil. Desde entonces hay una tendencia a la redistribución de la población, que se concentra en el entorno de Madrid, en detrimento de los pueblos más pequeños y en beneficio de las ciudades de más de 20.000 habitantes. La capital reúne todavía el 64% de la población.
ANDALUCÍA.
Población actual. Tiene 7,3 millones de habitantes (2012).
Evolución. Ha padecido las consecuencias de la emigración, la excesiva ruralización y baja industrialización, pero su todavía alta natalidad le ha permitido renovar su población, que es relativamente joven y fecunda dentro del contexto español.
Distribución espacial. La población rural se concentra en pueblos de medio y gran tamaño, con escasa población dispersa. La población urbana se concentra en el valle del Guadalquivir, la zona de Cádiz, las costas, las capitales de provincias, las nuevas zonas de regadíos en Almería, los centros mineros, etc. En la actualidad prosigue el abandono paulatino de los núcleos rurales y montañosos a la vez que avanza el proceso de urbanización en toda la costa mediterránea gracias al turismo, creando un espacio único entre los núcleos tradicionales.
MURCIA.
Población actual. Tiene 1,474 millones de habitantes con una densidad máxima en las vegas agrícolas de 300-400 hab/km² y una mínima de 5 hab/km².
Evolución. La población murciana vivió en el siglo XX una permanente expansión gracias a su alta natalidad, pese a la fuerte emigración, un fenómeno que remite a partir de los años 1970, e incluso se revirtió a principios del siglo XXI, con una incipiente inmigración de norteafricanos y europeos del Este, atraídos por los empleos en la agricultura, la construcción y el turismo. En los últimos años la crisis económica ha llevado a un aumento del paro y a la repetición del fenómeno de la emigración a otras regiones de España y al extranjero.
Distribución espacial. La población se distribuye desigualmente, con un 75% de la población sita en un 13% del territorio, en el eje fluvial del Segura y en la costa (Murcia, Lorca, Caratagena), gracias al regadío y la industria alimentaria y química.
CANARIAS.
Población actual. Tiene 2,118 millones de habitantes en 2012.
Evolución. La población ha vivido en el siglo XX un crecimiento muy elevado y sostenido, gracias a una natalidad muy alta, pese a la fuerte emigración, por lo que la población es relativamente joven para la media española.
Distribución espacial. La población se concentra en las capitales y los centros turísticos. Las mayores ciudades son Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, que se benefician de sus activos puertos francos, y La Laguna, por su prestigiosa universidad.
La población rural está concentrada en núcleos pequeños y medianos, aunque hay también población dispersa.
BALEARES.
Población actual. Tiene 1,119 millones de habitantes en 2012.
Evolución. El crecimiento de la población ha sido poco regular desde 1857, con pérdidas a final del siglo XIX por la crisis de la filoxera y la emigración, con una recuperación en la primera mitad del siglo XX y una fuerte expansión en la segunda mitad gracias a la emigración atraída por el turismo, mientras la población rural se concentraba en las ciudades (Palma) y en los municipios turísticos.
Distribución espacial. La población se concentra en las capitales tradicionales de las islas sobre todo Palma, seguida a distancia por Ibiza, Mahón y Ciudadela, en los núcleos agrícolas e industriales de Inca o Manacor, y en los turísticos costeros de Calvià, Alcúdia o Pollensa. En Ibiza la población dispersa es el 50% mientras en Mallorca es sólo el 9% de media.

2.2. REGIONES CON INFERIOR CRECIMIENTO ACTUAL.
Estas regiones tuvieron a un crecimiento inferior a 0,30% en los años 80. Hay entre ellas bastantes diferencias y altibajos notables. En general las mejor paradas son la del eje mediterráneo, mientras que las del norte y el interior son las peor libradas.
CATALUÑA.
Población actual. Tiene 7,570 millones de habitantes en 2012.
Evolución. La población ha aumentado hasta los años 1980 gracias a la fuerte inmigración desde el resto de España debido a su expansión industrial, porque ha tenido un escaso crecimiento vegetativo, ya que su baja mortalidad se compensa con una baja natalidad. Muchos inmigrantes volvieron a sus zonas de origen en los años 1980 debido al crecimiento del paro durante la crisis industrial.
Desde finales de los años 1990 hubo una nueva oleada inmigratoria, sobre todo latinoamericana y desde los países de Europa del Este, atraídos por la construcción, el turismo y los otros servicios.
Distribución espacial. La distribución de la población es muy desigual, pues se concentra en Barcelona y las ciudades de su entorno, además de en Tarragona y Girona. La provincia de Barcelona tiene casi el 80% del total. Las costas y las llanuras reciben la mayoría de la población mientras se despueblan el interior y las zonas montañosas de los Pirineos.
PAÍS VALENCIANO.
Población actual. Tiene 5,129 millones de habitantes.
Evolución. El crecimiento de la población fue moderado hasta 1960, cuando se benefició de una intensa inmigración atraída por la industria y el turismo, que duró hasta la crisis iniciada en 1975. La natalidad ha sido históricamente elevada, lo que ha permitido un aumento sostenido. Desde finales de los años 1990 hubo una importante inmigración de origen extranjero, concentrada en los lugares turísticos.
Distribución espacial. Hay un fuerte desequilibrio en la distribución de la población. La rural es dispersa en el interior y concentrada en las zonas agrícolas de regadío. La urbana es el 80% del total y se concentra en la costa, en las capitales de Valencia, Castellón y Alicante, y en los otros núcleos turísticos e industriales.
ARAGÓN.
Población actual. Tiene 1,349 millones de habitantes, con una baja densidad de 28,28 hab/km².
Evolución. Históricamente ha sido un territorio poco poblado, muy rural, que desde el siglo XIX ha sufrido una fuerte emigración a Cataluña y Francia, y hacia las ciudades del interior de la región, por lo que, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, ha experimentado un fuerte envejecimiento en la población rural.
Distribución espacial. La población tiende a concentrarse hacia Zaragoza y el valle del Ebro, cerca de los regadíos e industrias, abandonando las montañas y las tierras de secano. Las provincias de Teruel y Huesca están poco pobladas y Zaragoza domina gracias a que alberga la capital regional.
CASTILLA-LA MANCHA.
Población actual. Tiene 2,121 millones de habitantes en 2012, con una densidad de 26,7 hab/km².
Evolución. La población castellano-manchega ha disminuido debido a la emigración, que creció desde finales del siglo XIX llegando a una despoblación general del campo entre 1960 y 1970. El crecimiento vegetativo es muy bajo y la población ha envejecido, con muy poca aportación de inmigrantes extranjeros.
Distribución espacial. La región tiene pocas ciudades, apenas las capitales de provincia. El poblamiento rural es muy disperso, con numerosos pueblos pequeños, en muchos casos casi abandonados.
CASTILLA Y LEÓN.
Población actual. Tiene 2,563 millones de habitantes, con densidad de 27,6 hab/km². Sobre el 18,6% del territorio nacional sólo tiene el 6,7% de la población.
Evolución. Ha sufrido una fuerte emigración hacia Madrid y el extranjero, la baja natalidad y el envejecimiento. Pierde población en la actualidad.
Distribución espacial. Es desigual, concentrada en el valle del Duero y las grandes vías de comunicación, en las capitales de provincia (sobre todo Valladolid), y en los centros mineros y agrícolas. Hay una acusada despoblación en las tierras de secano y las montañas.
EXTREMADURA.
Población actual. Tiene 1,056 millones de habitantes, con densidad de 32,8 hab/km².
Evolución. Creció hasta 1935 y se truncó desde entonces. Hoy tiene la misma población de 1935 y 1950 y sigue perdiendo en la actualidad, por la baja natalidad y la fuerte emigración.
Distribución espacial. Se concentra en las capitales (Badajoz, Cáceres, Mérida) y en los regadíos del Guadiana. El poblamiento rural es en pueblos pequeños.
GALICIA.
Población actual. Tiene 2,781 millones de habitantes, con una densidad de 94 hab/km².
Evolución. La población se ha duplicado en el siglo XX, gracias a la alta natalidad, pese a la fuerte emigración sobre todo a Madrid y América (en varios países iberoamericanos se llama ‘gallegos’ a los españoles), pero se ha estancado desde 1970, con un acelerado proceso de envejecimiento, sobre todo en las zonas rurales.
Distribución espacial. La distribución espacial es muy original, porque el 95% de la población rural vive en núcleos menores de 200 habitantes, según una estructura jerárquica de casa, aldea, parroquia y pueblo. La población urbana está concentrada en las localidades de la costa, en las capitales de La Coruña y Pontevedra, Orense y Lugo, en la capital Santiago de Compostela (que vive de la administración regional, la universidad, la Iglesia y el turismo), y en los núcleos industriales de Vigo y El Ferrol.
ASTURIAS.
Población actual. Tiene 1,077 millones de habitantes, con una densidad de 101,6 hab/km².
Evolución. Hubo un gran crecimiento demográfico hasta 1920, gracias a la alta natalidad y la inmigración desde otras regiones a las zonas mineras e industriales, pero posteriormente sufrió un estancamiento, salvo algunos repuntes en los años 50 y 60, que enlazó con la crisis de 1975, muy grave en los sectores agrario, minero e industrial.
En la actualidad hay una fuerte emigración, debido al elevado desempleo, hacia las regiones españolas más dinámicas, parcialmente compensada por una natalidad superior a la media nacional en las ciudades, mientras que las zonas rurales sufren un envejecimiento.
Distribución espacial. La población se concentra en la capital, Oviedo, en las ciudades industriales costeras de Gijón y Avilés, en los pequeños pueblos turísticos del litoral y en los núcleos mineros de Mieres y Langreo. Hay además numerosos pueblos y lugares con escasa población, a menudo dispersa.
CANTABRIA.
Población actual. Tiene 0,530 millones de habitantes.
Evolución. Hubo una expansión moderada y continua, hasta el estancamiento actual.
Distribución espacial. Ha habido un despoblamiento rural, concentrándose en las ciudades industriales y costeras, sobre todo Santander.
PAÍS VASCO.
Población actual. Tiene 2,193 millones de habitantes, con una densidad de 303,1 hab/km².
Evolución. La población creció desde mediados del siglo XIX debido a la alta natalidad y una fuerte inmigración atraída por la industria. Tras un estancamiento en los años 1930-1940, volvió a crecer desde 1950, nuevamente por el tirón de la inmigración, hasta la crisis industrial desatada en 1975, que se juntó con el terrorismo de ETA, que forzó a emigrar a muchos empresarios y desincentivó la inversión. Desde entonces la natalidad ha bajado y la población ha envejecido, sobre todo en Vizcaya y Guipúzcoa.
Distribución espacial. Hay un claro desequilibrio en la distribución de la población, con una densidad mucho mayor en Vizcaya y Guipúzcoa, respecto a la rural Álava. En cada provincia hay además una fuerte concentración en las capitales, Bilbao, San Sebastián y Vitoria, más la industrial Baracaldo. Los asentamientos rurales son dispersos, con caseríos y pueblos de pequeño tamaño.
NAVARRA.
Población actual. Tiene 0,523 millones de habitantes, con densidad de 49 hab/ km².
Evolución. Tiene un crecimiento nulo, con envejecimiento.
Distribución espacial. Se concentra en Pamplona, con abandono de muchos núcleos de población rurales.
LA RIOJA.
Población actual. Tiene 0,267 millones de habitantes, con densidad de 51 hab/ km².
Evolución. Tuvo un crecimiento moderado en el siglo XX (30%), pero hoy tiene un crecimiento nulo, con envejecimiento. El paro es muy inferior al de la media nacional, por la prosperidad de la agricultura.
Distribución espacial. Se concentra en la capital, Logroño y en el valle del Ebro, con abandono de muchos núcleos de población, a pesar de la actividad agrícola del viñedo riojano.

3. FENÓMENOS MIGRATORIOS.
3.1. MIGRACIONES INTERIORES.
Último tercio del siglo XIX.
Éxodo rural, sobre todo desde las montañas, con destino a ciudades y regiones industriales. Reciben población Madrid, Cataluña y País Vasco.
Etapa 1900-1960.
Éxodo rural hasta 1930 con la creciente mecanización y la dificultad de emigrar a América, con destino en las ciudades de Barcelona, Madrid y del País Vasco.
Entre 1930 y 1960 hubo un estancamiento migratorio interior por la crisis de 1929, la guerra civil y la dura posguerra. Sólo en los años 50 comenzó a reactivarse poco a poco.
Etapa 1960-1975.
Hay un intenso éxodo rural hacia las grandes ciudades y el litoral mediterráneo, gracias al desarrollo industrial y turístico. Hay graves problemas urbanísticos: escasez de viviendas, insuficientes y malos servicios públicos, etc.
Etapa posterior a 1975.
La crisis económica mundial repercute en España, con el retorno de muchos emigrantes a sus zonas de origen, el estancamiento de la emigración exterior e interior, aunque el envejecimiento de la población y la baja natalidad disminuyó la presión demográfica hacia la emigración.
En los años 1980 hasta un 40% de la población ha cambiado de municipio alguna vez en su vida, lo que demuestra una creciente movilidad de la población. Este proceso ha continuado en los años 1990.
En 2012 la juventud española es la que peor sobrelleva la crisis, debido al alto desempleo. La crisis laboral y la falta de expectativas en España provocan la fuga de jóvenes trabajadores cualificados hacia EE UU y los países europeos que mejor soportan la crisis, como Alemania. Una pequeña parte incluso se decide a emprender la aventura en Latinoamérica, adonde fueron sus antepasados y de la cual vinieron en los años bonancibles; un camino de ida y vuelta, y otra vez ida.
Hay un moderado flujo migratorio de retorno a los pueblos: entre 1998 y 2011 emigraron de la ciudad al campo 391.603 personas y del campo a la ciudad 225.953, y la crisis ha reducido la diferencia entre estas cifras porque instalarse en un pueblo requiere una inversión que muchos no pueden afrontar: en 2011, 23.398 individuos marcharon al campo frente a 21.203 que, a la inversa, fueron a la ciudad. Los peores problemas: la escasa o incluso nula oferta de servicios educativos, sanitarios y culturales, la falta de jóvenes y de lugares de ocio, las deficiencias en el transporte, la dificultad de conseguir trabajo o ingresos en los negocios, y un aumento de la delincuencia.

CONSECUENCIAS DE LAS MIGRACIONES INTERIORES.
Han surgido graves problemas de integración social, cultural, lingüística, de equipamiento urbano, vivienda, educación, sanidad, transporte, empleo, ecología (contaminación atmosférica y del agua), etc. Por contra, el intercambio de población, los matrimonios mixtos, la convivencia, han favorecido un sentimiento de comunidad nacional o de intereses en el país, vertebrando más estrechamente España.

3.2. MIGRACIONES EXTERIORES.
EMIGRACIÓN.
La emigración fue muy fuerte en los últimos decenios del siglo XIX y hasta 1914, por el éxodo rural, con la presión de la alta natalidad y la baja mortalidad, la mecanización, la crisis de la filoxera. Se reanudó en los años 20, hasta la crisis mundial de 1929. Después de 1949 se reanuda el movimiento emigratorio al tranquilizarse la situación política mundial y abrirse el bloqueo antiespañol y será muy fuerte en los años 50 y 60, hasta la dura crisis de 1975, tras la que retornan muchos emigrantes. Se calcula en 3 millones los emigrantes españoles en la actualidad, la mayoría integrados en sus países de destino. La composición de la población emigrada es de varones jóvenes (25-40 años), con pocas familias, falta de cualificación profesional elevada y elevado índice de retorno.
Argelia.
La emigración desde el Levante español hacia Argelia comenzó con la colonización francesa en 1830, concentrándose en la zona de Orán y Argel. Tras la independencia argelina en 1962 muchos volvieron a España o se establecieron en Francia.
América.
La corriente emigratoria aumentó en la segunda mitad del siglo XIX, con un máximo en los años 10, una crisis en la I Guerra Mundial y una leve recuperación en los años 20, que se paralizó en 1929. Los destinos fueron las Antillas (Cuba), Argentina (sobre todo) y Brasil. Muchos volvieron en los años 30, con sus ahorros (una práctica común, la de los indianos enriquecidos, muchos de los cuales han sido el germen de la gran banca y los grandes almacenes españoles).
Tras la Guerra Civil muchos republicanos (de alto nivel profesional e intelectual) marcharon a América.
Europa.
La emigración hacia Europa sólo cobró importancia en el siglo XX, con la emigración a Francia y desde los años 50 también a Alemania y Suiza. Ha sido una importante fuente de divisas en los años 60 y 70, que permitió (junto al turismo) compensar el déficit comercial.

INMIGRACIÓN.
En los últimos decenios (1980-2010) España se ha convertido en una tierra de inmigración. España se ha convertido en frontera de la Unión Europea, y hay una creciente tensión migratoria en la frontera Sur al aprovechar nuestra situación de puente de paso muchos habitantes del Sur, del Tercer Mundo, en una continua corriente hacia el rico Norte. Es un problema que ha comenzado a crear problemas racistas en un país que no los conocía. Los grupos de inmigrantes más numerosos son:
- Los hispanoamericanos que huían de las dictaduras militares (Chile, Argentina) o de la pobreza (Cuba, Santo Domingo, Colombia, Ecuador), que se ocupan en pro­fesiones liberales, la construcción o en el servicio doméstico.
- La creciente población de marroquíes (30% del total), argelinos y africanos de raza negra (Cataluña) que trabajan en los cultivos y en las tareas de baja cualificación y bajos salarios, como jornaleros, venta ambulante, servicio doméstico, empleo sumergido.
- Eslavos de los países del Este de Europa, a menudo con alta preparación, pero que aquí sólo encuentran empleo sumergido o mal remunerado.
- Grupos especiales son los de raza amarilla de Filipinas y raza negra de Guinea Ecuatorial, que gracias a la comunidad del idioma se integran mejor que los otros inmigrantes de sus respectivas razas.

UD 19. BIBLIOGRAFÍA.
Internet.
Estadísticas.
Publicaciones del INE.
Publicaciones del Banco de España.
Películas.
Surcos (1951), de Jose Antonio Nieves Conde. Película neorrealista, cumbre del cine español en la época del primer franquismo, sobre los avatares de una familia que emigra del campo a Madrid, donde sufre graves problemas de integración social.
Documentales.
Principales cambios experimentados por la población española en el siglo XX. Documental IVIE 2012. 3,13 minutos. Se centra primero en la mujer y resume la terciarización, la inmigración…
Empleo y conocimiento. Documental IVIE 2012. 18,35 minutos. Entrevista a dos expertos sobre la relación entre desempleo y baja educación, entre competitividad y elevada preparación.
Envejecimiento, longevidad y población. Documental UNED 2005. 20,27 minutos. El envejecimiento de la población española.
Libros.
Cohen, Arón. España, estación de llegada; alcance e implicaciones. En Cambios en los movimientos migratorios durante la segunda mitad del siglo XX. IV Congreso de ADEH. Bilbao/San Sebastián. 1995. 28 pp.
Gómez Redondo, R. La mortalidad infantil española en el siglo XX. Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid. 1992. 450 pp.
Miguel, Amando de. La sociedad española 1992-93. Informe sociológico de la Universidad Complutense. Alianza. Madrid. 1992. 304 pp.
Nadal, Jordi. La población española. Siglos XVI a XX. Ariel. Barcelona. 1973. 264 pp.
Palazón Ferrando, S. La emigración exterior española desde 1950 hasta la actualidad. En Cambios en los movimientos migratorios durante la segunda mitad del siglo XX. IV Congreso de ADEH. Bilbao/San Sebastián. 1995. 47 pp.
Puyol Antolín, Rafael. La población. España. Síntesis. Madrid. 1988. 157 pp.
Rodríguez Osuna, Jacinto. Población y territorio en España. Siglos XI y XX. Espasa-Calpe. Madrid. 1985. 219 pp.
Vidal Bendito, Tomás. La geografía de la población en España (entidad actual y desarrollo reciente). En Geografía Española (1970-1990). RSG-AGE. Fundación BBV. Madrid. 1992. pp. 129-138.
Zabalza, Ramón. Imágenes gitanas. Photovision. 1996. Documento fotográfico y literario de excepcional valor antropológico e histórico sobre la minoría gitana.
Artículos. Orden cronológico.
De Benito, Emilio. Éxodo al entorno de las capitales. La población española pasa de 45 millones y los inmigrantes representan ya el 10%. “El País” (3-I-2008) 38. Con gráficos actualizados de población.
Cañas, Gabriela. Crisis de embarazos. “El País” (13-X-2009) 30-31.
Morán, Carmen. Miedo a la economía, miedo a tener hijos. “El País” (23-VI-2010) 26-27. El descenso de la natalidad en España en la crisis de 2008-2010. Con gráficos.
Nogueira, Charo. Familias a la medida. “El País” (18-VI-2011) 38-39.
Nogueira, Charo. La población española registra su menor subida en este siglo. “El País” (17-XII-2011) 46. El padrón municipal registra 47.190.493 habitantes, un 0,4% más.
Nogueira, Charo. La salida de españoles se dispara un 36,6% este año por la crisis. “El País” (26-XII-2011) 30. Aumenta la emigración de españoles: 50.000 en 2011 y uno de cada tres marcha a la UE.
Prats, Jaime. La población se estanca por la crisis y solo crece un 0,36. “El País” (14-I-2012) 35.
Alandete, David. Otra vez el éxodo a América. “El País” (15-I-2012) 32-33. La crisis laboral y la falta de expectativas en España provocan la fuga de trabajadores cualificados hacia EE UU.
Jiménez Barca, Antonio. Nuevos métodos en Europa. “El País” (4-II-2011) 36. La sustitución del censo por una encuesta de población se aplicará en España.
Nogueira, Charo. Los datos del censo sobre minorías o barrios serán menos fiables. “El País” (4-II-2011) 36.
Nogueira, Charo. La cifra de población está inflada en un millón de personas. “El País” (5-II-2011) 34. España tiene 46 millones de habitantes según el INE y 47 según la suma de los padrones municipales.
Constenla, Tereixa. ¿Un país de viudas? Mañana no. “El País” (2-III-2012) 33. Se reduce en España la diferencia de esperanza de vida entre hombres y mujeres a 6,2 años.
Nogueira, Charo. La población extranjera baja por primera vez. “El País” (20-IV-2012) 35.
Morán, Carmen. Batacazo de la fecundidad. “El País” (30-VI-2012) 33. La edad media de maternidad sube a 31,43 años.
Noguera, Charo. Yo tengo un nieto en América. “El País” (18-VII-2012) 32-33. Más de 40.000 españoles han emigrado en el primer semestre de 2012, acuciados por la crisis económica. Muchos son extranjeros nacionalizados y una parte importante son universitarios y bien formados. Es la causa de que 2012 sea el primer año del siglo XXI en que la población española desciende, con 33.162 habitantes menos. Desde enero a junio han partido 270.000 y han llegado 200.000.
Sánchez-Silva, Carmen. ¿Busca trabajo? Estos son los países con más salidas profesionales. “El País” Negocios 1.394 (22-VII-2012) 4-5. Los emigrantes españoles prefieren Europa y le siguen América Latina y EE UU.
Redacción. Las rupturas de pareja descienden por la crisis. “El País” (24-VII-2012) 33.
Bassets, Lluís. El siglo de los ancianos. “El País” (4-X-2012) 8. La población de ancianos (mayores de 65 años) se incrementa en el mundo: España alcanza el 22%, como en Europa.
Vidales, Raquel. La salida acelerada de españoles al extranjero hace caer la población. “El País” (16-X-2012) 36. Desde 2011 han emigrado 117.000 españoles y, mientras baja la inmigración.
Arango, Joaquín. Nubes en un cielo aún sereno. “El País” (22-X-2012) 38. Comentario sociológico sobre la inmigración en España en 2012.
Morán, Carmen. La doble crisis del campo. “El País” (24-X-2012) 38-39. La reducción de los servicios en los pueblos aumenta la emigración a las ciudades.
García Vega, Miguel Ángel. Surge (por fin) la migración interior. “El País” Negocios 1.409 (4-XI-2012) 28. Los españoles comienzan a moverse entre las CC AA, yendo sobre todo a Madrid y Baleares, al tiempo que emigran, pues entre 2009 y septiembre de 2012 emigraron 189.000 y regresaron 137.000, con una pérdida de 57.000 personas, mientras siguen llegando inmigrantes extranjeros, pues se fueron 1.574.000 extranjeros y llegaron 1.548.000, con un saldo negativo de apenas 26.000.
Nogueira, Charo. Vamos a menos. “El País” (20-XI-2012) 30-31. España perderá población a partir de 2018, al ser más las muertes que los nacimientos, según la proyección del INE, pero esta ha sido criticada por otros demógrafos por excesivamente pesimista.
Arango, Joaquín. Un futuro gris. “El País” (20-XI-2012) 31. Un catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid arguye que los vaticinios sociológicos son poco fiables a largo plazo y que por tanto las previsiones de población se pueden revertir con políticas natalicias y otras medidas.
Redacción. El éxodo gitano empezó hace 1.500 años. “El País” (7-XII-2012) 36.
Corcuera, Álvaro (texto); Cáliz, Alfredo (fotos). Me voy al pueblo. “El País” Semanal 1.889 (9-XII-2012) 28-36. La corriente migratoria de la ciudad al campo en España.
Vidales, Raquel. España, cada vez más envejecida. “El País” (15-XII-2012) 39. La edad media llega a los 41,5 años. La población crece seis millones entre 2001 y 2011, desde 40,847 millones a 46,815 millones, gracias a la inmigración de 3,68 millones de extranjeros, que han pasado de 1,572 millones a 5,252 millones, mientras que los españoles han pasado de 39,275 millones a 41,563 millones. Prosigue el éxodo rural, pues los municipios de menos de 2.000 habitantes perdieron un 6,2%, pero también pierden las ciudades de más de 100.000 habitantes. Han ganado las ciudades de 50.000 a 100.000 y los pueblos de menos de 100 habitantes.
Gómez, Juan. La emigración española a Alemania se dispara al nivel de hace 40 años. “El País” (8-V-2013) 23.
Redacción (EFE). Los matrimonios aumentan por primera vez desde 2004 y descienden los nacimientos. “La Vanguardia” (18-VI-2013).
Prats, Jaime. La crisis ahuyenta a la cigüeña. “El País” (19-VI-2013) 30-31. Descenso de la natalidad y aumento de la mortalidad en 2012.
Cruz Villalón, Josefina. Política de Estado para rejuvenecer la población. “El País” (24-VII-2013) 27-28.
De Benito, Emilio. Los sin papeles pagarán de 60 a 157 euros al mes por la sanidad pública. “El País” (30-VII-2013) 32.
Rincón, Reyes. 750.000 maneras de ser gitano. “El País” (3-IX-2013) 30-31. La situación actual de los gitanos en España.
Núñez Jaime, Víctor. Gitanos del siglo XXI. “El País” Semanal 1.931 (29-IX-2013) 50-58. Los 750.000 gitanos en España (12 millones en Europa) modernizan sus costumbres. El 12% vive en infraviviendas y un 4% en chabolas.
Cembrero, Ignacio. La cooperación de los vecinos frena el flujo hacia España. “El País” (13-X-2013) 5. La inmigración irregular se concentra en Ceuta y Melilla.
Irujo, José María. La diáspora siria llega a España. “El País” (27-X-2013) 26.
Prats, Jaime. Más defunciones que partos. “El País” (23-XI-2013) 32-33. El INE prevé que España perderá 2,6 millones de habitantes entre 2013 y 2023 y que mantener la población dependerá de la inmigración.
Delgado, Margarita. Previsiones aquejadas de optimismo. “El País” (23-XI-2013) 33.
García Vega, Miguel Ángel. Las canas revolucionan la economía española. “El País” Negocios 1.465 (1-XII-2013) 4-6. Los mayores exigen pensiones y servicios sanitarios, consumen, ahorran…
Sahuquillo, María R.; Andreu, J. Esclavos en el sótano. “El País” Domingo (8-XII-2013) 9. La penosa situación de los inmigrantes ilegales.
Vidales, Raquel. La familia cambia, la política no. “El País” (13-XII-2013) 38-39. Nuevos modelos familiares se abren paso en la sociedad española.
Rodríguez, Jesús (texto); Rajotte, James (fotos). El juego chino. “El País” Semanal 1.942 (15-XII-2013) 42-52. La comunidad de los 200.000 (eran 677 en 1980) inmigrantes chinos en España, que funciona como una intrincada red de apoyo mutuo.
Delgado, Cristina. Los emigrantes envían a España más dinero que nunca. “El País” (31-XII-2013) 22. Las remesas de los tres primeros trimestres alcanzan los 1.643 millones de euros y casi igualan las remesas de los inmigrantes hacia sus países, que suman 1.723 millones.
Tejedor, Esther. Sin igualdad no hay hermanos. “El País” (11-I-2014) 30-31. La natalidad se estanca, aunque un 87% de las españolas tienen descendencia. Un tercio de los niños españoles son hijos únicos, la mayoría de las mujeres comienzan a tener hijos a partir de los 30 años y un 18% de los nacidos tienen madres con más de 35 años. Un problema fundamental es la falta de políticas favorecedoras de la natalidad.
Prats, Jaime. ¿A cuántos españoles ha expulsado la crisis? “El País” (18-I-2014) 24-25. Discrepancia sobre el número de emigrantes españoles debido a la crisis: de 225.000 a 700.000, aunque muchos son españoles nacionalizados que vuelven a sus países o buscan trabajo en otro.
De Benito, Emilio. Radiografía de la mortalidad. “El País” (1-II-2014) 28-29.
Atozano, M.; Prats, Jaime. Los suicidios aumentan un 11% en un año. “El País” (1-II-2014) 29.

Fuentes. La crisis social de los jóvenes.
Pérez-Lanzac, Carmen (texto); Sánchez, Samuel (fotos). Generación ‘nimileurista’. “El País” Domingo (11-III-2012) 2-5.
Redacción (editorial). Frustración juvenil. “El País” (12-III-2012) 32.
Mañana, Carmen. La generación de los ‘nimis’ 2. Cómo llegar a fin de mes. Vivir con menos de mil euros. “El País” (12-III-2012) 30-31.
Andreu, J.; Carranco, R. La generación de los ‘nimis’ 3. Cambia el rostro de la pobreza. Los nuevos pobres dan la cara. “El País” (13-III-2012) 30-31.
Sánchez-Silva, Carmen. La generación de los ‘nimis’ 4. Escapar de la precariedad. Así se ganan más de mil euros. “El País” (14-III-2012) 30-31. Estudiar mucho y elegir bien la carrera para conseguir buenos salarios.
Paone, Mariangela. La generación de los ‘nimis’ 5. El infraempleo. Miniempleos de 5 euros la hora. “El País” (15-III-2012) 30-31.
Aunión, J. A. La generación de los ‘nimis’ 6. Ser funcionario. Opositar no es la panacea. “El País” (16-III-2012) 32-33.
Prats, Jaime. La generación de los ‘nimis’ 7. Investigación. Todo por la ciencia (en precario). “El País” (17-III-2012) 32-33.
Silió, Elisa. La generación de los ‘nimis’ 8. Los adolescentes. ‘Quédate con mi paga, mamá’. “El País” (18-III-2012) 38-39.
Delgado, Cristina. La generación de los ‘nimis’ 9. Mujeres. Joven, y para colmo, chica. “El País” (19-III-2012) 30-31.
Mañana, Carmen. La generación de los ‘nimis’ 10. Fuga de cerebros. Billete de ida ¿y vuelta? “El País” (20-III-2012) 30-31.
Morán, Carmen. La generación de los ‘nimis’ 11. Cuando yo tenía tus años… ¿Generación cangrejo? No parece. “El País” (21-III-2012) 34-35.
Jiménez Cano, Rosa. La generación de los ‘nimis’ 12. El mundo digital. No sin mi iphone. “El País” (22-III-2012) 40.
Pérez-Lanzac, Carmen. La generación de los ‘nimis’ 13. Los parados de la construcción. En caída libre junto al ladrillo. “El País” (23-III-2012) 36.
Álvarez, Pilar. La generación de los ‘nimis’ 14. El acceso a la vivienda. Del piso mejor ni hablamos. “El País” (24-III-2012) 34-35.
Doncel, Luis. La generación de los ‘nimis’ 15. De vuelta a casa de papá. Con una pensión comen todos. “El País” (25-III-2012) 36.
Pérez de Pablos, Susana. El valor del conocimiento. “El País” (30-III-2012) 34-35. Estudiar para afrontar un futuro incierto.
Ximénez de Sandoval, Pablo. La generación de los ‘nimis’. Los que votaron por el cambio. Rajoy, no nos falles. “El País” (2-IV-2012) 29.

PROGRAMACIÓN.
LA POBLACIÓN ESPAÑOLA. COMPORTAMIENTO DEMOGRÁFICO. FENÓMENOS MIGRATORIOS.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
ESO, 2º ciclo.
Eje 1. Sociedad y territorio. Bloque 2. La población y el espacio urbano, en el núcleo 1. La población y los recursos.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con los temas de la Educación Ambiental y de Educación Moral y Cívica.
TEMPORALIZACIÓN.
Cuatro sesiones de una hora.
1ª Documental. Diálogo con evaluación previa. Exposición del profesor.
2ª Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso; esquemas, mapas, gráficos y comentarios de textos.
4ª Exposición del profesor, de refuerzo y repaso. Comentarios de textos; debate y síntesis.
OBJETIVOS.
Conocer la estructura y distribución de la población en España.
Sintetizar los puntos de superpoblación, envejecimiento, control de natalidad y migraciones.
Relacionar los desequilibrios en el crecimiento de la población y el reparto desigual de los recursos.
Comprender los problemas demográficos en España.
Analizar las tendencias demográficas en España.
CONTENIDOS.
A) CONCEPTUALES.
- Distribución desigual de la población en España.
- Desequilibrios en el crecimiento de la población y reparto desigual de los recursos (superpoblación, envejecimiento, control de natalidad y migraciones).
- Tendencias y problemas demográficos en España.
B) PROCEDIMENTALES.
Tratamiento de la información: realización de esquemas del tema, análisis de mapas y gráficos, comentario de textos.
Desarrollo de mapas conceptuales.
Realización de mapas de geografía humana.
Indagación e investigación: recogida y análisis de datos en enciclopedias, manuales, monografías, artículos...
C) ACTITUDINALES.
Rigor crítico y curiosidad científica.
Tolerancia y solidaridad.
Desarrollar interés por otras civilizaciones.
METODOLOGÍA.
Metodología expositiva y participativa activa.
MOTIVACIÓN.
Documental y diálogo para evaluación previa.
ACTIVIDADES.
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición significativa por el profesor del tema.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
Un dossier de prensa sobre población en España y Baleares.
Realización de esquemas sobre los apartados del tema.
Comentarios de textos sobre las migraciones interiores y exteriores y sobre las perspectivas demográficas.
Desarrollo de mapas de geografía humana.
C) INDIVIDUALES.
Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
Participación en las actividades grupales.
Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
Contestar cuestiones, con diálogo en grupo, pero respuesta individual en cuaderno.
RECURSOS.
Presentación digital y mapas.
Libros de texto, manuales.
Fotocopias de textos para comentarios.
Cuadernos de apuntes, esquemas...
Documental.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua. Se hará especial hincapié en que se comprenda la relación entre la sociedad, la economía y la población, así como en las causas de los fenómenos migratorios.
Examen incluido en el de otras UD, con breves cuestiones y un comentario de texto.
RECUPERACIÓN.
Entrevista con los alumnos con inadecuado progreso.
Realización de actividades de refuerzo: esquemas, comentario de textos...
Examen de recuperación (junto a las otras UD).

APÉNDICES.
Petschen, Santiago. Nacionalidades y despoblación interior. “El País” (24-V-2006) 19. Santiago Petschen es catedrático de Relaciones Internacionales en la UCM.
‹‹El debate y las tensiones producidos con motivo de la elaboración de un nuevo Estatuto para Cataluña nos hablan de la existencia en España de una cierta lucha entre nacionalidades. El fenómeno no es nuevo. En ciertas periferias españolas se ha ido formando desde hace tiempo un sentimiento apoyado en la cultura, en la economía, en el ansia de poder que, como no podía ser de otra manera, va cada vez aflorando con más vigor y que contrasta con la forma de sentir tradicional más propia del interior de la península. La cuestión no es que el fenómeno deba o no deba existir ni que guste o no guste. Es un hecho que tiene causas explicables y reglas objetivas. Lo importante es saberlo situar adecuadamente desde los pactos y los compromisos. Dicha cuestión de nacionalidades lleva consigo una dimensión territorial. Dimensión que tiene numerosos aspectos. Veamos uno de ellos relacionado con el desequilibrio demográfico interior de España.
Llamo interior de España al extenso conjunto de regiones que, teniendo a la Comunidad de Madrid en el centro, se extiende por las comunidades de Castilla y León, Castilla—La Mancha, Aragón y Extremadura. Las cinco regiones mencionadas desconocen el mar y abarcan nada menos que 20 provincias. Se trata de una geografía muy extensa que, si sacamos de ella el cogollo demográfico de Madrid, puede muy bien llamarse casi desértica, pues es un conjunto de unos seis millones de habitantes (26 por kilómetro cuadrado). La suma de la extensión de las 19 provincias (excluyendo a Madrid) abarca 243.946 kilómetros cuadrados. Se trata de una relación extensión/población desconocida tanto en Europa occidental (a no ser que nos traslademos al norte de Escandinavia), como central. En dicha extensión cabría Rumania, que alcanza los 23 millones de habitantes. Ni siquiera en los Balcanes hallamos tan desmedida descompensación.
Entre las capitales de las 19 provincias referidas, 12 no llegan a los 90.000 habitantes. Sólo son tres las ciudades no capitales de provincia que superan los 50.000: Talavera de la Reina, Mérida y Puertollano. Las ciudades situadas entre 10.000 y 40.000 habitantes repartidas entre las 19 provincias no alcanzarían a promediar cuatro ciudades de 20.000 vecinos por provincia. Por el contrario, son 3.965 los municipios que no llegan al millar de ciudadanos, no alcanzando a 500 la mayoría de ellos, y con natalidad cero o casi cero. Todo un mar de aldeas formando conjuntos humanos caracterizados por el envejecimiento y la perspectiva de la desaparición. ¿Cómo un país próspero, perteneciente al mundo desarrollado occidental, ha permitido y sigue permitiendo una cosa así?
Toda esa área de debilidad poblacional influye en la invertebración de España. Debido a ello hay que aumentar los esfuerzos a favor de la reconstrucción. Uno de los esfuerzos consistiría en una planificación muy intensa coordinada en toda la zona, superando la dispersión y apoyando los elementos motores. Son elementos motores la expansión de Madrid y los núcleos más grandes que generan desarrollo en su entorno. La expansión madrileña se ha dejado notar en primer lugar en Toledo y en segundo lugar en Guadalajara. La ventaja de Toledo sobre Guadalajara se debe a que Toledo cuenta con numerosos pueblos de más de 3.000 o 4.000 habitantes, lo que les hace capaces de regenerarse a sí mismos aprovechando el poderoso centro de consumo que tienen cerca. Una aldea, en cambio, no se regenera a sí misma.
La cercanía de Valencia y de Alicante se deja sentir en Albacete, y en menor grado, la presencia de catalanes y de vascos en Huesca. El influjo de las zonas vecinas puede poco en Teruel, Cuenca, Burgos, Soria, León, Zamora, Salamanca, Palencia, Cáceres.
Otro elemento de desarrollo es la existencia de núcleos grandes, pues no sólo se desarrollan por sí mismos, sino que tienen un factor difusor. Son los casos de Zaragoza y Valladolid. Cuando se dan los dos factores unidos, el impulso para el desarrollo es mayor. Cuando las que están unidas son las carencias, el atraso se duplica. Es el caso de Burgos o de Soria.
Teniendo en cuenta el segundo factor hay que impulsar la potenciación de núcleos grandes para que se motoricen por sí mismos y alcancen al resto. Engrandecer a Zaragoza repercute en toda la provincia. Otros núcleos de nivel parecido deberían ser Valladolid, Palencia, Medina, Ciudad Real, Albacete, Mérida. En el momento actual, el crecimiento de una capital como Ciudad Real equilibra las pérdidas de su provincia, lo que quiere decir que todavía puede poco.
Debido a las enormes cantidades de dinero llegadas de la Unión Europea y también a otros factores, se han producido ciertos cambios en la región de las 19 provincias que nos ocupa. Las aldeas han ralentizado su pérdida de vecinos, constatándose en ellas la presencia de algunos emigrantes extranjeros y un aumento en la construcción de segundas viviendas. Un repunte modesto. Los inmigrantes de las 19 provincias referidas alcanzan un término medio de unos 13.000 por provincia, mientras que las provincias mediterráneas de Almería a Gerona albergan un promedio más de 10 veces superior.
Esta realidad debe originar una preocupación tan honda que no deje tiempo para tensiones con otros territorios que se encuentran en posiciones más avanzadas. Las relaciones de reequilibrio geográfico son capaces de originar cambios espectaculares como ha acontecido en 30 años en la provincia de Almería o en la ciudad de Guadalajara. En la Unión Europea se pueden ver situaciones parecidas como la de Irlanda. La energía que puede hacernos perder la lucha por la cuestión territorial, tal como ahora se plantea, debe ser sustituida por la puesta de soluciones eficaces para cambiar la gran despoblación del interior de España por un conjunto de polos muy dispuestos al crecimiento demográfico, apoyados por la consideración del despoblamiento como factor de solidaridad. Porque si todo sigue como en las últimas décadas, el censo del año 2041 nos indicará que una pequeña provincia como Alicante (5.863 kilómetros cuadrados) alcanza en población a todo el conjunto de la Comunidad Autónoma de Castilla y León (94.209 kilómetros cuadrados). Lo grave es que no existe una política estatal global y permanente para afrontar eficazmente el problema. Los fondos de la Unión Europa no han sido suficientemente bien dirigidos. A ello se une la existencia de sólo unos retazos de política de Estado caracterizados por la dispersión y la debilidad.››

Granell, Francesc. La necesaria e inevitable inmigración. “El País” (15-IX-2006) 17. Francesc Granell es catedrático de la Universidad de Barcelona y miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras.
‹‹Ante la avalancha de cayucos y pateras que arriban llenos de inmigrantes muchas alarmas sociales se han disparado. España, que había sido un país de emigración, no ha estado acostumbrada a este tipo de situaciones.
Los Consejos de Ministros de España y de la Unión Europea y la Comisión Europea tienen la cuestión sobre la mesa, mientras que algunas autonomías han protestado por la falta de medios de acogida con que cuentan y algunos partidos políticos han empezado a cavilar sobre la necesidad de una nueva ley de Extranjería o sobre las consecuencias que tendría dar el voto a los inmigrantes extracomunitarios.
España ha impulsado, además, que el Consejo Europeo, bajo presidencia semestral finlandesa, aborde el tema para ver las posibilidades de implicación diplomática y económica europea en la cuestión a las pocas semanas, por cierto, de que haya empezado a funcionar la “Frontex” que es el nombre de batalla con el que se conoce la nueva “Agencia Europea para la cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la UE”.
Entre nosotros se ha instaurado el “vértigo” de la masa de inmigrantes cuando deberíamos concienciarnos de que la inmigración es necesaria e inevitable. Deberíamos, además, estar satisfechos de que España atraiga inmigrantes pues ello demuestra que nuestra economía ha venido creciendo más que la de otros países de nuestro entorno y ejerce un poderoso “efecto llamada”.
Los subsaharianos, los marroquíes, los sudamericanos o los asiáticos no emigran a países en donde no van a encontrar trabajo. Van, precisamente, hacia donde sus amigos y familiares —que ya emigraron y se instalaron— les dicen que van a poder ganarse el sustento y van a poder remitir algunos ahorros a su familia. Este es el “verdadero efecto llamada” y no la simple posibilidad de “legalización”.
Entre 1990 y 2005 Estados Unidos, con más de 15 millones, y Alemania y España con más de cuatro millones cada uno, fueron los países que más inmigrantes registraron, y el flujo seguirá si mantenemos las tasas de crecimiento. Estados Unidos, Canadá, Australia y otros países han sabido hacerlo y se sitúan —gracias en parte a ello— en los primeros lugares del ranking mundial de desarrollo.
Dadas las previsiones demográficas para los próximos años, hay que asumir la “inevitabilidad” de las migraciones masivas. Éstas van a producirse ante la realidad de unos países ricos con maltrechas tasas de natalidad y nuevas necesidades de mano de obra ante su progresivo envejecimiento, y de unos países del “Sur” con natalidad pujante y escasa creación de puestos de trabajo. El 98% del aumento esperado de la población mundial entre hoy y el 2050 tendrá lugar en los países del Sur y las llamadas a la emigración ante los desequilibrios Norte/Sur seguirán siendo enormes.
En los próximos años las migraciones masivas serán necesarias e inevitables y un ingrediente importante de la “globalización”, contribuyendo a la lucha contra la pobreza en el Sur. Pues no en vano las remesas de los casi 200 millones de emigrantes que hoy existen en el mundo duplican el flujo de ayuda oficial al desarrollo (160.000 millones de dólares contra 79.000 millones). Esta cifra es superior, por ejemplo, al beneficio que supondría la liberalización comercial que se derivaría de la ahora embarrancada Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio. Recordemos, además, que España recibe más remesas de emigrantes de las que manda al exterior pues hemos heredado una situación emigratoria que solo recientemente ha cambiado de signo.
Ante la “inevitabilidad” de que siga el flujo migratorio hacia España, como ocurre y ha ocurrido en otros “países del Norte”, no hay que tratar de poner medidas policiales en contra de los inmigrantes, sino establecer políticas para minimizar los efectos negativos que genera la migración (gestión multiétnica, guetos, mafias, costes en sanidad y educación, desajustes salariales en relación a la productividad...) y para maximizar los efectos positivos de ella derivados.
Hay, pues, que evitar el “alarmismo” valorando los efectos positivos que comporta la “inmigración” (mejora de la fertilidad frenando el envejecimiento de nuestra población, rellenado de “huecos” en nuestro mercado laboral, aportación de nuevos productos y negocios, ingresos fiscales y para la seguridad social, activación del consumo y, a su través, la inversión...). ¿No se habría frenado ya la construcción si los millones de inmigrantes que han llegado a España en los últimos años no estuvieran comprando pisos?
Lo que debe preocuparnos no es que sigan viniendo más inmigrantes sino que la economía española pierda posibilidades de seguir atrayéndolos, pues ello querría decir que España ha dejado de ofrecer puestos de trabajo estables y productivos tanto para los “nacionales” como para los inmigrantes.
En otras palabras: lo que hay que conseguir es que el modelo económico español —inmigración incluida— se adapte lo mejor posible a la globalización de la que las migraciones son —también— un factor integrante.››

Cembrero, Ignacio. España sextuplica su mano de obra extranjera. “El País” Negocios (18-VI-2006) 12. . Un estudio de la OCDE subraya que el 42% de los inmigrantes ocupan empleos que no son acordes con su formación. Hay más jóvenes españoles en paro que extranjeros. Los inmigrantes retrasan más la edad de jubilación.
‹‹España ostenta varios récords mundiales en materia de inmigración. El más llamativo es que en una década (1994—2004) ha aumentado un 541% el empleo desempeñado por extranjeros. Este y otros datos sobre la magnitud de la inmigración en España, comparada con los demás países desarrollados, quedan puestos de relieve en el estudio Perspectivas de las migraciones internacionales que la OCDE acaba de publicar en París.
El informe compara en varias tablas estadísticas el fenómeno migratorio en los países de la OCDE. Saca así a la luz algunos datos llamativos sobre España. De los 30 países miembros de la organización fue, en 2004, el que más inmigrantes recibió (645.000) después de Estados Unidos casi siete veces más poblado que España.
Ese año fue también el segundo país desarrollado, después de Eslovaquia, en el que, con relación a 2003, en mayor proporción (50%) aumentó el número de inmigrantes. En Eslovaquia, sin embargo, la población extranjera sigue siendo muy reducida. Más llamativo aún: España ostenta el récord mundial de incremento del empleo desempeñado por extranjeros. Entre 1994 y 2004 creció un 541,6% o se sextuplicó. Italia ocupa un segundo lugar (322%), lejos del primero.
Otro dato sorprendente, compartido con algunos países del sur de Europa y con Austria, es que la tasa de actividad de los inmigrantes rebasa en España a la de los autóctonos. Inversamente hay más jóvenes españoles (de 15 a 24 años) en paro que extranjeros. El paro de larga duración afecta menos a los inmigrantes que a los españoles. Hay, por último, más extranjeros que españoles que han rebasado los 55 años y que continúan trabajando.
Llegadas recientes.
Pese a todo, en 2004 España sólo figuraba en el décimo puesto de la OCDE por porcentaje de extranjeros (11,2%) sobre el total de la población activa porque, a diferencia de Francia o de Alemania, la inmigración ha sido masiva pero muy reciente. Aun así España ya supera al Reino Unido y a los Países Bajos. La inmigración en España tiene también un lado negativo. Es el país en el que hay más extranjeros desclasificados. Un 42% no ocupan empleos acordes con su nivel de educación. Aunque en menor medida (25%), también los españoles son subvalorados a la hora de ser contratados.
“Los inmigrantes del Cono Sur y los centroeuropeos suelen tener formación pero por varios motivos —uno de ellos la barrera de la lengua para los europeos— no se les saca todo el partido”, señala Jean—Christophe Dumont, uno de los tres autores del informe.
Otro triste récord español en la OCDE es el de la precariedad del empleo. Casi el 45% de los inmigrantes desempeñan trabajos eventuales, un porcentaje que también es elevado, pero menos, entre la población autóctona.
El reparto de la inmigración por sectores de actividad en España es bastante distinto del resto de la OCDE. La construcción absorbe nada menos que el 16,3% de la mano de obra extranjera, seguida por la industria manufacturera (13,6%) y el servicio doméstico (12,2%). En este área, y en la agricultura, España y Grecia se sitúan a la cabeza por la proporción de extranjeros que emplean.
“La aparición de un servicio doméstico relativamente barato está permitiendo a las mujeres formadas incorporarse al mercado de trabajo”, resalta Dumont. “Este y otros ejemplos ponen de relieve la complementaridad entre la mano de obra extranjera y la autóctona”.
“Los trabajadores extranjeros”, señala el informe, “muestran [en España] una fuerte especialización sectorial en función de sus orígenes: los africanos se dedican a la agricultura, los europeos a la industria y los latinoamericanos a la construcción y a los servicios”. La hostelería requiere un cierto conocimiento del idioma del país, de ahí la presencia de los latinos.
Aunque no se atreve a hacer una estimación, Dumont no tiene dudas de que, especialmente en el caso de España, la inmigración ha impulsado el PIB. “Es un país con una fecundidad de las más bajas en el que el desembarco de extranjeros ha sido un dinamizador económico”, asegura.
Otro tanto sucede en varios países desarrollados y algunos, como el Reino Unido, lo han medido mediante estudios: el 16% del crecimiento es achacable a la inmigración. El impacto sobre la renta per cápita es más discutible, pero en ese país lo evalúan en un 0,15%.
Dumont rechaza tajantemente que los extranjeros compitan con los autóctonos en el mercado de trabajo —insiste en que son complementarios— y resalta que la inmigración flexibiliza el mercado laboral e incrementa la movilidad de la mano de obra en países como España donde es reacia a trasladarse de ciudad.
¿Todo son ventajas? No. A corto plazo puede reducir el sueldo medio, pero de forma casi despreciable y la tendencia se invierte a medio y largo plazo.››

Farreres, Ignasi. Economía de la inmigración. “El País” (13-VII-2006) 40. Ignasi Farreres es presidente del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES).
‹‹La inmigración es fundamentalmente un fenómeno de causas económicas. Nadie abandona su tierra si ésta le ofrece perspectivas dignas. La emigración supone un desgarro sentimental y elevados costes de traslado. Pero la esperanza de un mayor bienestar material supera aquellos inconvenientes. Los ingresos del inmigrante le permitirán proveer a su propio mantenimiento, y además subvenir ampliamente el mantenimiento de la lejana familia. Es más; esas transferencias suponen para el país de origen un importante flujo de divisas. En unos cuantos países, las remesas de los emigrantes son el primer renglón de ingresos de su balanza de pagos. Así pues, para los países pobres, la emigración es un alivio social y una ayuda para su proceso de desarrollo.
Veamos ahora el impacto sobre la economía del país receptor. España, y dentro de ella Cataluña, es el país de la OCDE en el que más ha crecido la inmigración en los últimos años —en 2004 cerca de 650.000 entradas, el 50% más sobre 2003—. Afirmamos que el balance económico de la inmigración es claramente positivo. Veámoslo.
Los inmigrantes se integran ocupando los puestos que los nativos dejan vacantes por su dureza o menor cualificación. Con ello aumentan el empleo, la producción, las cotizaciones sociales y hay mayor recaudación fiscal. A su vez, aumenta la demanda, tanto de bienes de consumo como de viviendas. La economía se activa, aumentan el PIB y el bienestar material.
Hay un importante efecto cualitativo. No es propio de timoratos dejar tierra y familia para trasladarse a otra con costumbres y lenguas distintas. Por ello, los inmigrantes, en general, son gente con afán de superación. De entre ellos surgirán gentes con ganas de ascender en la escala social. La primera generación ocupó los lugares más duros. Ellos o sus descendientes ocupan hoy, u ocuparán mañana, puestos preeminentes en la sociedad que les acogió y de la que son parte sustantiva.
Ahora bien, los procesos económicos y sociales no son lineales. Hay impactos dobles: positivos y negativos. Por ejemplo, la inmigración tiende a concentrarse en determinadas casas y barrios de las ciudades, de menor calidad constructiva y urbanística, y por ello, más asequibles económicamente. Su contratación supone unos ingresos para los propietarios y a la vez un descenso del valor de los inmuebles restantes, pues los nativos tienden a huir de ellos.
Una de las principales objeciones, es la de que los inmigrantes y sus familias son notables consumidores de servicios públicos: sanidad, educación y servicios sociales especialmente, y por ello requieren gasto corriente e inversiones para la dotación de infraestructuras. El argumento es cierto; requieren gasto público. Pero no es menos cierto que si esos puestos de trabajo los ocupara gente nativa, ellos y sus familias también requerirían escuelas, ambulatorios o viviendas. Son, por tanto, necesidades de las personas, sean o no inmigrantes. Puede objetarse que con el reagrupamiento familiar acceden familias que tienen muchos hijos y por tanto con muchas necesidades. Pero se da la circunstancia de que tenemos un gravísimo problema de falta de niños, ya que nuestra tasa de natalidad de 1,34 hijos por mujer —un poco recuperada gracias a la inmigración— es de las más bajas del mundo. Con ello, y de momento, esos aportes infantiles nos ayudan a aliviar —que no a resolver definitivamente— el problema.
Veamos una afirmación muy debatida; las cotizaciones de los inmigrantes son la salvación del sistema público de pensiones. Hay dos posiciones: las que niegan cualquier efecto benéfico sobre el sistema y las que aducen que es la solución definitiva. Creo que ni una ni otra cosa. Con nuestro sistema de financiación de las pensiones, llamado de reparto, los nuevos trabajadores inmigrantes, —en general jóvenes—, con sus nuevas cotizaciones refuerzan los ingresos de la Seguridad Social a la vez que mejoran la ratio cotizantes / pasivos. A ello cabe atribuir en parte, la sobrerrecaudación de la Seguridad Social en los últimos años. Por tanto, incorporar esos nuevos cotizantes ayuda a aplazar, quizá durante unos cuantos años, el temido momento en que la ratio descendería tanto que las aportaciones ya no podrían garantizar el pago completo de las pensiones.
Ello no es óbice para que no se exija a los responsables de los sistemas públicos de pensiones que de forma sistemática elaboren rigurosos cálculos previsionales que den a conocer, con suficiente antelación, el balance de equilibrios o desequilibrios futuros, a fin de tomar con tiempo las medidas correctoras que permitan garantizar su viabilidad. Entre otras, atrasar la edad de jubilación, eliminar jubilaciones anticipadas o aumentar el mínimo de años cotizados para devengar derecho a pensión.
Algunos aducen que como los inmigrantes van a los empleos menos cualificados, con menor productividad y salarios, ello implica una disminución de la renta y el PIB por habitante. Pero aun siendo así, ni empobrecen al país —al contrario—, ni los nativos sufren una detracción en sus ingresos per cápita.
Para terminar, un argumento a nuestro parecer contundente. Históricamente, los países receptores de inmigración han sido países protagonistas de importantes procesos de crecimiento económico. Ello redundó en un incremento notable de su desarrollo y bienestar material del que se beneficiaron nativos e inmigrantes. Es el caso de Estados Unidos, Alemania, Suiza, Chile y ahora España.››

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