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miércoles, 14 de noviembre de 2012

UD 7. El espacio rural. Actividades agrarias en España y el mundo.


UD 7. EL ESPACIO RURAL. ACTIVIDADES AGRARIAS: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS EN ESPAÑA Y EL MUNDO.

INTRODUCCIÓN.

1. EL ESPACIO RURAL: ELEMENTOS Y FACTORES.
Concepto de espacio rural.
1.1. ELEMENTOS.
MORFOLOGÍA AGRARIA.
El espacio explotado: las parcelas.
LOS CULTIVOS.
La especialización: monocultivo, policultivo, rotación.
Los métodos: intensivo y extensivo.
El uso del agua: secano y regadío.
La periodicidad: anuales, plurianuales e intensivos.
Las plantas: herbáceas, arbustivas, arbóreas, matorral-pastizal, bosque.
HÁBITAT RURAL.
El hábitat disperso.
El hábitat concentrado.
La casa rural: casa-bloque y casa compuesta.
1.2. FACTORES.
FÍSICOS.
Clima, suelo, relieve, vegetación natural, fauna.
HUMANOS.
Estructura económica, tecnología, población. Los modelos del Norte rico y del Sur pobre.

2. LOS PAISAJES AGRARIOS. AGRICULTURA, GANADERÍA, SILVICULTURA.
2.1. PAISAJES AGRARIOS TRADICIONALES:
2.1.1. NO TECNIFICADOS.
AGRICULTURA ITINERANTE.
AGRICULTURA INTENSIVA DE REGADÍO.
GANADERÍA NÓMADA.
2.1.2. TECNIFICADOS.
El barbecho y la rotación.
AGRICULTURA CEREALISTA.
AGRICULTURA MEDITERRÁNEA.
GANADERÍA INTENSIVA.
2.2. PAISAJES AGRARIOS MODERNOS:
AGRICULTURA DE PLANTACIÓN.
AGRICULTURA EXTENSIVA.
GANADERÍA EXTENSIVA.
2.3. PAISAJE DE BOSQUES. LA SILVICULTURA.

3. LOS SISTEMAS DE ACTIVIDADES AGRARIAS: SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS. DESARROLLO TECNOLÓGICO. AGRICULTURA BIOLÓGICA.
3.1. LOS SISTEMAS DE ACTIVIDADES AGRARIAS.
DE SUBSISTENCIA.
SOCIALISTA/COMUNISTA.
DE MERCADO.
Europa.
EE UU.
Las plantaciones.
3.2. PERSPECTIVAS.
La tecnificación y el aumento de la producción.
La globalización de los mercados.
3.3. DESARROLLO TECNOLÓGICO.
Cultivo en invernadero (bajo plástico).
Cultivo por goteo.
Cultivo hidropónico.
Cultivo en turba.
Cultivo enarenado.
Biogenética.
3.4. AGRICULTURA BIOLÓGICA O ECOLÓGICA.

4. SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS DEL SECTOR AGRARIO ESPAÑOL.
LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
EL ESPACIO RURAL.
Consecuencias de la sequía en España.
LA POBLACIÓN RURAL.
LA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD.
La propiedad de la tierra.
Las explotaciones minifundistas.
PARTICIPACIÓN EN EL PIB.
Los factores físicos:
El clima.
El relieve.
El suelo.
Los factores humanos:
La población agrícola.
El hábitat rural tradicional.
El poblamiento rural disperso.
El poblamiento rural concentrado.
La transformación del medio rural.
Los paisajes agrarios.
El paisaje agrario atlántico.
El paisaje agrario mediterráneo interior.
El paisaje agrario mediterráneo litoral.
El paisaje agrario de las Islas Canarias.
Las técnicas agrarias.
Las políticas agrarias.
AGRICULTURA.
La extensión cultivada en España.
Los cultivos en España.
LA GANADERÍA.
Los dos tipos de explotaciones ganaderas.
Las cabañas ganaderas.
LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
LOS FACTORES FÍSICOS DEL ESPACIO RURAL.
El clima.
El relieve.
El suelo.
LOS FACTORES HUMANOS DEL ESPACIO RURAL.
La población rural.
El hábitat rural.
El poblamiento rural disperso.
El poblamiento rural concentrado.
La transformación reciente del hábitat rural.
La propiedad de la tierra.
LOS PAISAJES AGRARIOS.
El paisaje agrario atlántico.
El paisaje agrario mediterráneo interior.
El paisaje agrario mediterráneo litoral.
El paisaje agrario de las Islas Canarias.
LAS POLÍTICAS AGRARIAS.

LA AGRICULTURA.
La extensión cultivada.
La modernización de las técnicas agrícolas.
Los cultivos en España.

LA GANADERÍA.
Los dos tipos de explotaciones ganaderas.
Las cabañas ganaderas.
LA SILVICULTURA.
LA INDUSTRIA AGRARIA.
LA SITUACIÓN ACTUAL.
El progreso continuado.
Ventajas comparativas de España.
LAS PERSPECTIVAS.
Las reformas futuras.

5. LA PESCA EN EL MUNDO Y ESPAÑA.
Los tipos de pesca.
Los métodos de pesca.
La acuicultura mundial.
LA PESCA EN ESPAÑA.
Los factores físicos de la actividad pesquera.
Los problemas del sector pesquero español.
La política pesquera.
Las ocho regiones pesqueras de España.
Producción pesquera y consumo de pescado en España.
La acuicultura española.

INTRODUCCIÓN.
La UD abarca las tres disciplinas de Geografía Agrícola, Geografía Agraria y Geografía Rural, cuyos conceptos es preciso delimitar.
La Geografía Agrícola estudia la explotación económica.
La Geografía Agraria estudia los conjuntos agrarios, con las modificaciones que las actividades del campo introducen en el paisaje natural hasta configurar un paisaje agrario.
La Geografía Rural estudia el uso social y económico del espacio rural y sus cambios espaciales, por oposición a espacio urbano. Así, por ejemplo, incluiría los pueblos rurales, los transportes y el turismo de montaña.
Se incluyen las actividades de la agricultura, la ganadería y la silvicultura y la pesca, porque es una de las actividades del sector primario y es productora de materias primas y alimentos no elaborados, aunque no se corresponde con el enunciado de espacio rural, pero sí con un enunciado más amplio, como “El espacio del sector primario”.
Se distingue entre paisajes agrarios y sistemas agrarios, una división que no es seguida por muchos manuales, pero que permite reconocer las diferencias entre los sistemas económicos que comparten un mismo paisaje. Así, no es semejante la agricultura mediterránea de subsistencia que la comercial.
Resumen.
El 31% de la superficie de la Tierra (incluidas las tierras de labranza y las dedicadas a prados y pastos) se dedica a la actividad agraria, que es una de las actividades humanas más antiguas relacionadas con la naturaleza, desde la recolección y la caza en el Paleolítico, el cultivo de plantas y la domesticación de animales desde el Neolítico, la tecnificación creciente desde la Revolución Industrial. Pese a esta continua evolución, persisten enormes diferencias entre las sociedades humanas, desde la agricultura de subsistencia la agricultura comercial de alta tecnología.

1. EL ESPACIO RURAL: ELEMENTOS Y FACTORES.
Concepto de espacio rural.
El espacio rural es el medio natural y humano en el que el hombre realiza actividades rurales: agricultura, ganadería, silvicultura y las relacionadas con su explotación, como la vivienda, el transporte, etc. El espacio rural es un producto complejo, compuesto de varios elementos, como consecuencia de la influencia en el paisaje rural de la conjunción de factores físicos y humanos.
1.1. ELEMENTOS.
Se destacan tres elementos: la morfología agraria, los cultivos y el hábitat rural.
MORFOLOGÍA AGRARIA.
La morfología agraria es el aspecto de las parcelas, junto con el entramado de caminos rurales y la disposición de los cultivos, pastos y bosques. En la morfología agraria se distinguen el espacio explotado y el natural.
- El espacio explotado es el espacio cultivado.
- El espacio natural es el espacio no cultivado, que puede ser forestal, monte bajo y pradera. Hay zonas vastísimas del planeta que no han sido explotadas: desiertos, zonas polares, montañas, pantanos, bosques ecuatoriales...
El espacio explotado: las parcelas.
El espacio explotado se divide en parcelas, las unidades mínimas reconocibles en el paisaje (se estudian por la fotografía aérea, el catastro, topografía, etc.).
Se pueden clasificar por: tamaño, delimitación, forma jurídica de explotación, red viaria.
- Tamaño, con la importante clasificación en latifundio y minifundio. El intervalo de tamaño depende de cada país y de los autores y se generaliza el límite de 250 hectáreas.
Latifundio. Es el más rentable (el único en el secano) pues permite la inversión en mecanización, regadío, silos...
Minifundio. Es poco rentable y necesita mucha mano de obra y regadío. Se corrige el problema con la concentración parcelaria.
- Delimitación, con varios tipos:
Uso abierto (openfield), con campos abiertos y alargados, con separación por simples lindes. Es típico de Europa Central.
Uso cerrado (enclosure), limitado con un bocage vegetal vivo o con muros de piedras. Es típico de la Europa Atlántica.
Cuadrangular (township), con una colonización reciente, en la que se dividen los campos en grandes polígonos cuadrangulares regulares. Es típico de EE UU.
- Forma jurídica de explotación. La principal clasificación es la que marca que la explotación la haga el propio dueño o alguien en régimen de tenencia. Básicamente hay que diferenciar el dominio directo (del propietario) y el dominio “útil” (del arrendatario o enfiteuta). Las formas jurídicas son numerosas, en propiedad o en tenencia.
En propiedad (con pleno dominio): entre las diferentes relaciones de propiedad las dos principales son la propiedad privada (individual, familiar o societaria) y la colectiva (tribal, comunal, cooperativa, comunista...). La propiedad colectiva fue la original de las primitivas comunidades agrícolas hasta que la división del trabajo la separó en parcelas individuales en uso y después en plena propiedad. La propiedad colectiva ha vuelto a desarrollarse en los sistemas comunistas y cooperativistas, pero es la menos extendida en la actualidad.
En tenencia (con posesión temporal, en precario, aunque puede llegar a ser por tiempo inmemorial por la renovación del contrato): se distinguen los contratos de arrendamiento, enfiteusis, aparcería, de propios, usufructo... variando las condiciones de tiempo del contrato, revisión del precio, participación del propietario en la cosecha...
- La red viaria: es esencial para comprender la morfología agraria. Los caminos y las comunicaciones dividen las parcelas, aseguran el trasporte de personas y productos... Básicamente se distinguen parcelas bien comunicadas (acceso a los mercados) y mal comunicadas (tendencia a la agricultura de subsistencia).
LOS CULTIVOS.
El cultivo es la producción agrícola de la parcela. Dentro de las posibilidades que ofrecen el medio físico y el medio humano, los agricultores eligen los cultivos o asociaciones de plantas más favorables. Estas asociaciones, junto con las técnicas de cultivo específicas, constituyen los sistemas o tipos de cultivo. Hay numerosas clasificaciones de los cultivos, sin que haya un consenso general sobre la terminología, porque se diferencian por variados factores: extensión, mano de obra, tecnología, periodicidad, plantas... Las clasificaciones más usadas son:
- La especialización: monocultivo, policultivo y rotación de cultivos.
- Los métodos: intensivo y extensivo.
- La tecnología: no tecnificado y tecnificado.
- El uso del agua: secano y regadío.
- La periodicidad: anual, plurianual y perenne.
- Las plantas: herbáceas, arbustivas, matorral-pastizal, bosque...
La especialización: monocultivo, policultivo, rotación.
- Monocultivo, en zonas desarrolladas, con una agricultura moderna y tecnificada, en la que se cultivan grandes extensiones de un solo producto para comerciar en el mercado.
- Policultivo, suele aparecer en zonas subdesarrolladas, donde se cultivan las plantas necesarias para la subsistencia de la población local.
- Rotación de cultivos, con una alternancia de diferentes cultivos en un terreno, a veces con un periodo de descanso o barbecho.
Los métodos: intensivo y extensivo.
- El intensivo se da en zonas muy pobladas, con abundante mano de obra, poco espacio cultivable que ha de ser aprovechado al máximo, parcelas pequeñas, con grandes inversiones en capital y tecnología.
- El extensivo se da en zonas poco pobladas, con poca mano de obra suplida con mecanización, buscando la mayor producción al menor precio.
El uso del agua: secano y regadío.
En las zonas con clima seco el agua es un factor esencial, que se puede dejar al aporte de la naturaleza (secano) o de la acción humana (regadío).
- El secano se da en zonas extensivas con poca agua disponible. Puede darse tanto en los países desarrollados como subdesarrollados, porque no depende del capital sino del clima.
- El regadío se da en zonas intensivas, con mucha mano de obra o con capital.
La periodicidad: anuales, plurianuales e intensivos.
Se distinguen los cultivos anuales, plurianuales e intensivos.
- Los cultivos anuales son generalmente herbáceos. El ejemplo más común es el de los cereales. Requieren cada año la repetición de las labores de suelo, siembra y cosecha
- Los cultivos plurianuales son generalmente arbustivos, con una duración de varios años. Un ejemplo es la vid. Requieren una siembra única y cuidados anuales.
- Los cultivos perennes son generalmente arbóreos extensivos, con una duración muy variable, desde decenios a siglos, pues hay especies de gran longevidad. Un ejemplo es el olivo. Las ventajas son que se requieren menos labores, se abarata la inversión de siembra, se adaptan a las zonas de sequía y resisten las malas hierbas. Las desventajas son un periodo de crecimiento sin producción, la difícil reconversión y que la recolección es poco mecanizable.
Las plantas: herbáceas, arbustivas, arbóreas, matorral-pastizal, bosque.
Las plantas de los cultivos se diferencian en herbáceas, arbustivas, arbóreas, matorral-pastizal, bosque.
HÁBITAT RURAL.
El hábitat rural se diferencia en disperso y concentrado y se refleja asimismo en el tipo de casa rural.
El hábitat disperso.
El hábitat disperso se caracteriza porque las casas se diseminan sobre todo el espacio agrario. Está en decadencia en Occidente, debido a la tendencia a vivir en comunidades amplias que satisfagan las necesidades de servicios.
El hábitat concentrado.
El hábitat concentrado se caracteriza porque toda la población se agrupa en una aglomeración de casas. Puede darse desde el pueblo de considerable tamaño a los menores caseríos y aldeas. Su organización espacial tiene tres tipos:
- Densidad baja, con pequeños núcleos dispersos.
- Organización jerarquizada, con comunicación entre los núcleos.
- Organización desigual de los núcleos, con uno principal.
La casa rural: casa-bloque y casa compuesta.
La casa rural es a la vez vivienda y lugar de trabajo. Sus distintos tipos reflejan la economía agraria de cada región y sus estructuras sociales. La estructura de la casa rural es muy distinta de la casa residencia secundaria, pues obedece a su doble función: almacén, huerto, establo... Se adapta al clima y al relieve, a la función agrícola o ganadera.
Se distinguen dos tipos:
- Casa-bloque, con la vivienda y las dependencias agrarias (establos, graneros) reunidas en un solo edificio.
- Casa compuesta o disociada, con la vivienda y las dependencias agrarias diseminadas en varios edificios alrededor de un patio o de un eje axial.
1.2. FACTORES.
Los factores que conforman los paisajes agrarios podrían clasificarse en propios del paisaje natural y en propios de la estructura agraria.
FÍSICOS.
Clima, suelo, relieve, vegetación natural, fauna.
Los físicos son los propios del paisaje natural: clima, suelo, relieve, vegetación natural y fauna.
Clima.
El clima es un factor esencial en la vida de la flora y fauna. Cada especie tiene un óptimo climático, con un grado determinado de:
- Temperatura.
- Precipitaciones.
- Luz solar.
- Evapotranspiración.
Por lo tanto, el hombre selecciona las especies vegetales y animales más apropiadas para cada clima. Así, en las zonas polares no hay cultivos, en la tundra se cultiva la patata y la remolacha, en las zonas templadas los cereales, en la mediterránea el olivo y la vid, el ganado ovino se adapta a los climas templados o cálidos...
Suelo.
La riqueza del suelo depende de:
- Textura: es el tamaño de las partículas, siendo suelos pobres si son de arena; pesados y húmedos si son de arcilla, que requiere un buen drenaje y son difíciles de trabajar; muy adecuados si son de limos.
- Espesor edáfico, ya que los suelos gruesos permiten mejor la vida.
- Estructura en capas bien diferenciadas, con los horizontes A, B y C.
- Porosidad que permite la aireación y la vida biológica.
- Composición química en suelos ácidos o básicos, siendo los ácidos (tierras frías) más pobres.
- Materia orgánica, siendo más ricos cuanta más tengan, y en general procede del humus vegetal y el estiércol del ganado.
Relieve.
El relieve es fundamental. La agricultura prefiere las llanuras y valles; las pendientes montañosas se dedican a la ganadería y la explotación forestal. Los elementos determinantes son:
- Altitud.
- Inclinación y disposición de las vertientes.
- Erosión.
Vegetación y fauna.
La vegetación natural y la fauna contribuyen también decisivamente: las plantas naturales pueden ser un problema irresoluble al ocupar periódicamente los cultivos o beneficiar al reponer la riqueza del suelo; la fauna puede ser un problema si consume las plantas o ataca a los animales (pensemos en la mosca del sueño que dificulta la ganadería), o un beneficio si ataca a las plagas.
HUMANOS.
Estructura económica, tecnología, población. Los modelos del Norte rico y del Sur pobre.
Los factores humanos son de creciente influencia en el medio rural. Son los propios de la estructura agraria: la estructura económica, la tecnología y la población. Por ello, cabe distinguir dos grandes modelos con excepciones, el de los países ricos del Norte y el de los países pobres del Sur.
Estructura económica.
La estructura o nivel económico influye mucho, porque la globalización de la economía está integrando la agricultura mundial en un único mercado capitalista y determina la especialización o la convivencia de actividades agrícolas y ganaderas.
- El Norte cuenta con una agricultura comercial, basada en la inversión económica de capital.
- El Sur cuenta con una agricultura y una ganadería de subsistencia, con bajos rendimientos y gran dependencia del medio físico, basada en la inversión económica de tiempo de trabajo.
Tecnología.
La tecnología permite al hombre tener la capacidad de corregir los factores físicos. Con su capacidad tecnológica y la inversión económica de capital y tiempo de trabajo corrige el clima (regadío, invernadero), el relieve (terrazas) o los suelos (abonos), e incluso llega a mejorar genéticamente las especies vegetales y animales.
- En el Norte la tecnología es muy moderna: maquinaria, selección de semillas, abonos, pesticidas, regadíos modernos, comercialización masiva...
- En el Sur la tecnología es pobre y tradicional, basada sobre todo en la mano de obra masiva y barata.
Población.
La población, mediante la presión demográfica, es el mayor factor de influencia humana sobre el medio rural, al ampliar el espacio agrario por medio de nuevas roturaciones e intensificar la producción para atender una demanda mayor, que también suele provocar la fragmentación de las parcelas. Por el contrario, la disminución de la población conlleva un aumento en el tamaño de las parcelas y permite la regeneración del bosque, con una tendencia a al aprovechamiento extensivo de los recursos. Asimismo la población influye en el hábitat y en la relación entre el campo y la ciudad.
- En el Norte hay una subpoblación rural, con envejecimiento de la población, abandono de tierras y excedentes de alimentos.
- En el Sur hay una superpoblación rural, excesiva explotación de las tierras (problemas de erosión, infertilidad, salinización...) y déficit de alimentos. Hay una excesiva presión demográfica, con un exceso de población empleada en el sector primario.

2. LOS PAISAJES AGRARIOS. AGRICULTURA, GANADERÍA, SILVICULTURA.
Distinguimos entre paisajes agrarios tradicionales, resultado de la Revolución del Neolítico hasta el siglo XIX, y paisaje agrarios modernos, que son resultado de la Revolución Industrial y de la colonización de los nuevos países productores. En varios manuales se utiliza el término alternativo de sistema de cultivo, pero este es menos integrador que el de paisaje.
En la ganadería se distinguen las cabañas bovina, ovina, caprina, porcina, equina, avícola, apícola... Dentro de las posibilidades que ofrecen el medio físico y el medio humano, los ganaderos eligen las asociaciones de ganado y plantas más favorables. Estas asociaciones, junto con las técnicas de explotación específicas, constituyen los paisajes o sistemas ganaderos: nómada, extensivo e intensivo. Los integramos dentro de los paisajes agrarios más comunes respectivamente.
2.1. PAISAJES AGRARIOS TRADICIONALES:
Los principales paisajes tradicionales son los no tecnificados y los tecnificados. Los no tecnificados son la agricultura itinerante de subsistencia y el cultivo intensivo de regadío donde hay abundancia de agua. Los tecnificados son el cerealista y el mediterráneo, ambos generalmente con barbecho, sobre todo en las zonas secas.
2.1.1. NO TECNIFICADOS.
ITINERANTE.
- Se practica en zonas de muy débil densidad rural y escasa tecnología, en áreas tropicales (Congo, Amazonia) y de sabana de África (Sahel), Australia...
- Su finalidad es la mera subsistencia del grupo familiar o tribal, en una explotación colectiva por lo general.
- El cultivo es temporal y móvil, con un cultivo básico de subsistencia (mandioca, batata, ñame, maíz...): se hace una roturación temporal con alternancia de largos periodos de abandono para permitir la reconstitución del medio natural de cada parcela, mientras los agricultores explotan otras parcelas, a menudo muy distantes.
- La técnica de roturación es la roza (quema) con fuego, y el uso de bastones y azadas para la roturación y la siembra.
- Está muy interrelacionada con la caza y la recolección.
- La ganadería itinerante es su sistema pecuario asociado, en los grandes espacios sin arbolado denso de la sabana, la estepa y las zonas semidesérticas.
INTENSIVO DE REGADÍO.
- Se practica en las zonas de arrozal del Asia monzónica, en las riberas de los ríos en las zonas secas (Nilo, Eufrates, Tigris), en los oasis y en las huertas mediterráneas.
- Su finalidad es la alimentación de grandes grupos humanos (locales o regionales), pudiendo ser de explotación privada o colectiva. Su historia ha evolucionado desde la propiedad colectiva (en los primeros Estados de Egipto, Mesopotamia o China, que ha retornado a este modelo en el régimen comunista), a la gran propiedad dividida en tenencias, y en la actualidad a las explotaciones familiares en minifundio.
- El cultivo es permanente, con un cultivo básico de subsistencia (arroz, maíz, trigo...).
- La técnica es el regadío, que exige una gran cantidad de trabajo manual, muy organizado (lo que fue el motor de los primeros Estados), para mantener la estructura. El instrumento más común es la azada.
- La ganadería es un recurso menor, sólo como fuente de fuerza de trabajo y un complemento de la dieta.
GANADERÍA NÓMADA.
- Se realiza sólo en zonas muy áridas o secas, poco pobladas y con mal transporte.
- Es un movimiento de familias enteras en busca de pastos frescos para el ganado.
- Se sigue practicando en el Sahel, Asia central, Próximo Oriente...
La trashumancia lanar mediterránea, una variante que todavía existe en España, está retrocediendo.
2.1.2. TECNIFICADOS.
El barbecho y la rotación.
Los límites impuestos por los factores agrícolas (clima, suelo, morfología) y sobre la necesidad de evitar el cansancio del suelo ha obligado al hombre a utilizar el barbecho (dejar descansar la tierra periódicamente), paulatinamente sustituido por la rotación de cultivos (sucesión continuada de cultivos distintos).
El barbecho puede tener duraciones muy variables, dependiendo de las posibilidades físicas, llegando a ser de varios años en las zonas marginales de suelos más pobres. Hay muchas variantes y la más usada es la rotación trienal con barbecho, seguida de la bienal (año y vez).
La rotación trienal con barbecho (dos años de cultivo y uno de barbecho) tiene dos variantes:
- En el openfield se da el cultivo al tercio (trigo-cebada-barbecho), con trigo el primer año, cebada el segundo y barbecho el tercero. Se adapta en los suelos más pobres ampliando el barbecho a dos años.
- El dry farming es más evolucionado (trigo-cebada-barbecho de hierbas forrajeras), en un sistema mixto de rotación y barbecho. Es típico de zonas húmedas. Sirve para complementar la agricultura con la ganadería, con la ventaja de impedir la erosión, abonar el campo con el estiércol... Es el sistema europeo común: de la dehesa de la Meseta española, de los regadíos del Po italiano, etc.
La rotación bienal (año y vez) substituye al sistema trienal en algunos lugares secos o de suelos pobres. Se cultiva un cereal un año y al siguiente año una planta barbechera de verano (leguminosas).
AGRICULTURA CEREALISTA.
La importancia del cultivo de cereales (sobre todo el trigo) ha extendido estos hasta los límites de las llanuras cultivables de la Europa templada.
En un proceso que comienza en el siglo XVIII y se acelera en la Edad Contemporánea, debido al aumento de la presión demográfica, se intensificó el cultivo al eliminar o reducir el tiempo del barbecho mediante la rotación de cultivos (cereales en invierno, forraje y remolacha en verano) y la progresiva mecanización, que permiten obtener elevados rendimientos.
Desde entonces, la agricultura europea ha desarrollado una creciente racionalización de los sistemas de cultivo cerealista y se usan muchos fertilizantes, pesticidas, maquinaria... Se diferencia de la agricultura extensiva de los nuevos países en que tiene explotaciones más pequeñas, una mayor diversificación de cultivos en las zonas, una mayor dependencia de los mercados urbanos cercanos, etc.
En las zonas húmedas (sobre todo de clima atlántico) se combina con la ganadería bovina y porcina intensiva, con alto índice de estabulación.
AGRICULTURA MEDITERRÁNEA.
- Se extiende por las zonas de clima mediterráneo de Europa, Norte de África... caracterizados por un clima de veranos secos e inviernos lluviosos.
- La explotación generalmente ha sido de propiedad privada (latifundios y minifundios) y de tenencia.
- Hay una tendencia actual al monocultivo y a la agricultura comercial, abasteciendo a grandes mercados cercanos.
- En este paisaje ha predominado históricamente la “triada mediterránea” (trigo, vid y olivo), con una diferenciación entre los cultivos de secano y de regadío.
- Los cultivos en secano: anuales (trigo, generalmente en barbecho), perennes (viñedo, olivar, almendro),
- Los cultivos de regadío: anuales (hortalizas), perennes (frutales de cítricos, melocotón, albaricoque, manzano, peral).
- La técnica ha sido relativamente avanzada: arado, regadío, comercialización...
- La ganadería asociada ha sido poco importante, aunque en las zonas no cultivadas abunda el ganado ovino y caprino. Últimamente está desarrollándose intensamente la ganadería porcina y avícola.
GANADERÍA INTENSIVA.
- Se caracteriza por superar los periodos de déficit de pastos con piensos (producidos o comprados).
- Tiene una alta rentabilidad y su estructura es de explotaciones medias y pequeñas.
Se concentra en tres zonas:
- Zona en torno de Círculo Polar Artico con forrajes.
- Zona de climas marítimos con mezcla de forrajes y estabulación. El ganado puede pastar gran parte del año, salvo en el periodo más frío.
- Zona montañosa con pradera de siega, en la que el periodo de estabulación es mayor.
2.2. PAISAJES AGRARIOS MODERNOS:
Los paisajes agrarios modernos son la plantación y el extensivo. En cuanto al naciente paisaje de alta tecnología (sobre todo con invernaderos), nos remitimos al apartado de desarrollo tecnológico.
AGRICULTURA DE PLANTACIÓN.
- Se extiende por el mundo intertropical americano, africano y asiático, de un clima cálido y pluvioso.
- Los cultivos son de plantas perennes como palma, cacao, hevea, café, té, caña de azúcar, piña, plátano, caucho...
- Hay grandes explotaciones (se llaman plantaciones, haciendas...), con tendencia al monocultivo, la intervención de multinacionales, el procesamiento de los productos (azúcar, caucho), la comercialización total de la producción.
- La técnica es avanzada y se beneficia de una mano de obra abundante y barata.
Provoca dos graves problemas:
- El monocultivo por la dependencia de la fluctuación de los precios internacionales de los productos.
- La explotación de la mano de obra asalariada y de los pequeños propietarios de las explotaciones vecinas, que a menudo sólo tienen pequeñas parcelas de estos cultivos (que comercializa la plantación mayor) o unos cultivos de subsistencia para el mercado local.
AGRICULTURA EXTENSIVA.
- Es el paisaje de las zonas colonizadas recientemente en las llanuras de Canadá, EE UU, la Pampa, Australia, Siberia... Son paisajes agrarios uniformes, de hábitat disperso y débil, con gran especialización en un cultivo (los “cinturones” o Belt norteamericanos).
- La explotación es de propiedad privada y de gran tamaño, con poca mano de obra, gracias a la mecanización. Se comercializa toda la producción.
- La técnica es muy avanzada: maquinaria, abonos, pesticidas... con altas inversiones de capital.
- En las zonas más secas o de suelos poco fértiles se sustituye por la ganadería extensiva.
GANADERÍA EXTENSIVA.
- Generalmente requiere una mayor pluviosidad que el nomadismo, en zonas de grandes distancias donde el transporte es difícil.
- Se requiere poca inversión (grandes extensiones de tierra, más ganado y personal), pero la productividad es baja.
- Se especializa en ganado ovino y vacuno, con su producción de carne, pieles, cueros y lana.
- Se practica en los países “nuevos”: Oeste de EE UU y zonas de México, Argentina, Brasil, Australia y Suráfrica.
2.3. PAISAJE DE BOSQUES. SILVICULTURA.   
El bosque (silva en latín) ha acompañado siempre las actividades agrarias del hombre. La caza y la recolección de frutos silvestres y leña constituyen su explotación más elemental, aún vital en la agricultura itinerante de subsistencia.
La silvicultura es la explotación forestal. Cuando es racional y equilibrada es una gran riqueza para muchos países: EE UU, Canadá, Rusia, Finlandia, Suecia, Japón... que producen pasta de papel y madera para la industria del mueble y la construcción.
En los momentos de expansión agrícola el bosque ha sido talado y roturado, lo que sumado al aumento de la producción de madera y pasta de papel ha llevado a la deforestación masiva en Europa, EE UU y muchos países del Tercer Mundo (la Amazonia, centro de África, India). Se debe compensar este proceso con una repoblación forestal, que preserve la biodiversidad.

3. LOS SISTEMAS DE ACTIVIDADES AGRARIAS: SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS. DESARROLLO TECNOLÓGICO. AGRICULTURA BIOLÓGICA.
3.1. LOS SISTEMAS DE ACTIVIDADES AGRARIAS
DE SUBSISTENCIA.
En el mundo actual se denomina agricultura de subsistencia a un sistema agrario de policultivo con el que el campesino produce para el autoconsumo familiar y tribal, con escasos excedentes para el mercado, y con técnicas tradicionales. Se concentra en los países más subdesarrollados. Está en franca regresión en su versión estricta, cada vez más limitada a sociedades muy marginales y retrasadas.
Se da sobre todo en los paisajes tradicionales no tecnificados, tanto el itinerante como el intensivo de regadío. En menor grado se da en parte del mediterráneo.
Se han realizado en muchos países reformas agrarias para redistribuir la tierra entre los campesinos no propietarios, pero continúa el predominio del latifundismo en la mayoría de los países (excepto en los comunistas).
La “Revolución Verde” ha permitido con mejores semillas y técnicas de cultivo aumentar la producción en los países pobres, con lo que se ha evitado el hambre en India, China y la mayoría de los países de Asia Meridional y Oriental, en América Central y del Sur, pero subsiste la desnutrición en África.
SOCIALISTA/COMUNISTA.
El sistema agrario socialista/comunista se caracteriza porque el Estado (o la colectividad) es propietario de la tierra (con excepciones) y hay una planificación de la producción y del mercado. Está en rápido declive porque sus resultados han sido históricamente negativos en producción y calidad, y porque destruye el medio ambiente.
Se da sobre todo en los paisajes tradicionales intensivo de regadío (China hasta hace poco) y cerealista (Europa del Este y la URSS).
En la URSS hubo un proceso histórico no lineal de colectivización desde la Revolución de 1917: reparto de la tierra al principio; política liberal en los años 20 (NEP); colectivización forzosa en los años 30. Se instauraron dos formas de explotación: los koljoses (cooperativas de propietarios) y los sovjoses (granjas estatales, con trabajo asalariado), con una elevada mecanización, cultivos extensivos y comercialización estatal de la producción. Sus graves problemas de escasa productividad no permitieron jamás un adecuado abastecimiento y además hubo un terrible despilfarro de recursos y una excesiva contaminación. Se ha emprendido una privatización desde la Perestroika, apenas en sus inicios en la actualidad en los países de la ex-URSS y que sufre muchas dificultades.
En la Europa del Este hubo variantes en que la colectivización no fue total (Polonia); en el resto se imitó el modelo soviético. Hoy se está privatizando rápidamente, aunque con graves problemas de minifundismo y de escasa competitividad en el mercado europeo.
En China la reforma progresiva de los años 50 creó una estructura de comunas rurales, con baja tecnificación y con mucha mano de obra. Actualmente, tras las reformas liberales de los años 80, se ha impulsado la producción, con una progresiva implantación del capitalismo y del sistema de propiedad privada. Hay un intenso proceso de emigración hacia las ciudades.
En Cuba la reforma de los años 60 impuso la propiedad colectiva, expropiando las plantaciones. Se basa en cultivos industriales (azúcar, tabaco) y alimentarios, con muy baja productividad. Apenas hay una incipiente liberalización.
Los kibbutz de Israel son una excepción, propia de una época de colonización heroica. Es una comunidad voluntaria de todos los bienes menos del hogar, con remuneración por trabajo.
DE MERCADO.
En el sistema agrario de mercado no coinciden producción y consumo, sino que el gran objetivo es el beneficio. Se da sobre todo en los paisajes tradicionales tecnificados y en los modernos. Se caracteriza por:
- Especialización de espacios agrarios y producciones.
- Tendencia a la gran explotación.
- Gran tecnificación y uso de la ciencia.
- Dependencia del mercado.
Se pueden destacar tres grandes tipos de agricultura de mercado, que sirven de modelo: Europa, EE UU y plantaciones.
Europa.
En Europa las reformas agrarias y la supresión en el siglo XIX de la amortización de las tierras permitieron un predominio de las pequeñas y medianas propiedades, pero la crisis de la sociedad agraria tradicional está forzando unos cambios:
- Progresiva concentración en grandes explotaciones para poder competir en un mercado mundial globalizado sin barreras aduaneras.
- Modernización: tecnificación y mecanización.
- Comercialización capitalista.
- Gran productividad y grandes excedentes de producción.
- Descenso y envejecimiento de la población activa agraria.
- Éxodo rural a las ciudades.
La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea ha mantenido el nivel de vida de los agricultores y ha conservado el espacio rural, gracias a la garantía de elevados precios y la alta protección aduanera (hoy en trance de desaparecer). La Política Agraria Común (PAC) de la UE está anclada en una visión tradicional: la subvención masiva, en unos casos a la producción masiva y en otros al mantenimiento de un paisaje agrario muy caro y poco productivo. En 1998 la reforma propuesta por el comisario Fischler insistía en la política tradicional. Algunos expertos critican la PAC porque el porvenir de la agricultura europea (y española) no es la producción de materias primas a bajo precio, sino su capacidad de producir y comercializar productos de alto valor añadido.
EE UU.
Es una agricultura especulativa, especializada y supertecnificada, con poca mano de obra, de grandes propiedades capitalistas. Se concentra en grandes zonas productoras (California, Florida, cuencas de los grandes ríos). Hay gran excedentes que se comercializan en los mercados internacionales. Las variaciones bruscas de precios arruinan periódicamente a las explotaciones menos competitivas.
Las plantaciones.
La agricultura de plantación en el Tercer Mundo es la más especulativa, con capitales en su mayoría extranjeros, aunque en muchas regiones están apareciendo capitales nacionales. En muchos casos coexisten la agricultura de mercado y la de subsistencia (para la alimentación de los trabajadores).
3.2. PERSPECTIVAS.
La tecnificación y el aumento de la producción.
La realidad de la agricultura mundial está desmintiendo las tesis pesimistas de Malthus. Hasta los años 50 el crecimiento de la producción agraria se conseguía con un aumento de la superficie agrícola (hasta un total de mil millones de ha en 1997) y un aumento de los rendimientos. Sin embargo, desde entonces la producción ha aumentado, sin variar significativamente la superficie cultivada, gracias a la introducción de variedades vegetales mejoradas. La producción global de grano por habitante pasó de 250 kg en 1950 a más de 350 kg en 1992, e incluso en los países en desarrollo supera los 250 kg. La disponibilidad de alimento por habitante creció en todas las regiones del planeta, excepto en el África subsahariana (debido a la sequía y los problemas sociopolíticos).
En general, la importancia relativa de la actividad agropecuaria está disminuyendo en los países desarrollados, que, sin embargo, gracias a su tecnificación, han aumentado extraordinariamente su producción. Así, la UE, que en 1960 debía importar el 60% de sus necesidades, en 1998 tiene una balanza comercial positiva gracias a sus enormes excedentes.
Empero, la situación no es ideal: hay más de 800 millones de personas sufriendo hambre y la población mundial más que se doblará en 30 años. Si en 1950 había 0,5 hectáreas de tierra cultivable por habitante., en 1997 ya 0,25 y en el 1025 no llegará a 0,15.
La única opción es aumentar el rendimiento por ha, pero sin recurrir a la obsoleta tecnología intelectual, que consume en exceso agua, energía, productos fitosanitarios y fertilizantes, causando daños insostenibles en el medio ambiente.
Una de los opciones es la selección genética (que ha incrementado su eficacia con la ingeniería genética), permitiendo el cultivo de plantas más resistentes, que necesitan menos consumo externo de productos fitosanitarios (se ha llegado a usar eficazmente menos de 1 g/ha). Más difícil es reducir el uso de fertilizantes (hay un grave problema de exceso de compuestos nitrogenados [Moffat, A. S. Noticia. “Science”, 279 (1998): 989.], tanto procedentes de la agricultura como de las fábricas y automóviles).
La globalización de los mercados.
En el sistema agrario de mercado asistimos a un proceso de globalización, por la conformación de los bloques comerciales y los convenios de librecambio. A finales del siglo XX se ha logrado integrar un mercado mundial, en el que hay excedentes de producción para alimentar a toda la población, a expensas del problema de la comercialización de esos excedentes. Este proceso global supone la especialización de la producción de las diferentes regiones mundiales y el intenso intercambio de sus producciones. Muchos campesinos se ven forzados a modificar sus cultivos, usos y técnicas si quieren competir.
Los países desarrollados dominan la comercialización de los alimentos y las materias primas vegetales y ganaderas, gracias a sus multinacionales.
3.3. DESARROLLO TECNOLÓGICO.
En el sistema agrario de mercado se están desarrollando nuevas técnicas, que aumentan el rendimiento:
Cultivo en invernadero (bajo plástico).
Los invernaderos permiten mantener unas condiciones microclimáticas ideales. Es el método de cultivo de mayor crecimiento actual. En España hay cerca de 100.000 hectáreas de invernaderos, gracias al sol y el agua de regadío. Con ello se está creando en algunas zonas (Almería) un nuevo paisaje de alta tecnología.
Cultivo por goteo.
Se inyecta el agua en la zona radicular de la planta con lo que se ahorra el agua vaporizada por el aire y el sol. Es costoso pero el ahorro de agua y mano de obra, su adaptación a todo tipo de terreno y la calidad del producto permiten una gran productividad, superior a los otros sistemas. En España hay más de 25.000 hectáreas.
Cultivo hidropónico.
Tiene un suelo artificial, costoso, pero con seguridad u calidad. Se cultivan flores ornamentales y productos de alto valor.
Cultivo en turba.
En una turbera (zona pantanosa con mucha materia orgánica en putrefacción). Se da en el norte de Europa.
Cultivo enarenado.
Se superponen capas de estiércol y de arena. Hay hasta tres cosechas al año gracias a la conservación de la humedad del terreno.
Biogenética.
Desde los años 1990 se está produciendo un auge en la investigación, producción y difusión de nuevas semillas de alto rendimiento, modificadas genéticamente para durar más o menos tiempo, tener mejores propiedades alimentarias, resistir mejor a las plagas, requerir menos fertilizantes y plaguicidas... Pero los alimentos transgénicos son criticados por los posibles efectos secundarios que causarían y por la pérdida de biodiversidad (pues suplantan a las variedades locales, mejor adaptadas a las enfermedades).
3.4. AGRICULTURA BIOLÓGICA O ECOLÓGICA.
La agricultura biológica o ecológica (el término no está aún asentado) es un tipo de cultivo moderno que procura una agricultura sostenible para el medio ambiente, mediante la producción de alimentos sin la utilización de recursos tecnológicos contaminantes (abonos químicos, pesticidas), aunque sí con abonos naturales (estiércol, minerales del entorno) y remedios naturales (insectos no dañinos que atacan a los agresivos para las plantas; rotación de plantas para evitar la propagación de enfermedades).
 Vive un fuerte desarrollo en los últimos años, gracias al progreso de la conciencia ecológica y de los perjuicios que los productos contaminados crean a la salud. El sector tiene ahora casi un 2% del PIB agrario español. En Cataluña han prosperado los cultivos ecológicos del Maresme (frutas, hortalizas), gracias al gran mercado de Barcelona. En Mallorca hay mercado para las almendras en Alemania, y su implantación parece necesaria en zonas ya muy contaminadas o sobreexplotadas, como Sa Pobla, cuyos acuíferos están demasiado exhaustos y contaminados, y el uso de pesticidas está dañando la vecina s'Albufera.
Pero sufre graves problemas:
- Es una agricultura poco competitiva en precio (es cara), en calidad de presentación del producto (aunque su sabor y su pureza son mucho mejores) y en producción (no puede producir suficientes alimentos para la sociedad mundial, sino sólo para una minoría que puede pagar su cara producción).
- Sufre los efectos de la contaminación indirecta de las parcelas vecinas, más la atmosférica y de aguas subterráneas, así como de las plagas naturales (que se propagan debido a la menor diversidad biológica), por lo que su aplicación sólo puede ser por acuerdos en zonas extensas, apoyadas por la Administración.
- Hay poco control comercial, por lo que muchos agricultores sólo reducen el uso de abonos y pesticidas, sin eliminarlos, comercializando así productos sólo parcialmente ecológicos, en una picaresca dañina para el subsector.

4. SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS DEL SECTOR AGRARIO ESPAÑOL.
España es la principal potencia agrícola emergente en Europa, con alta competitividad gracias a las grandes inversiones en regadíos, tecnología y comercialización. La producción aumenta tanto en tonelaje como en rentas; se ha equilibrado la balanza comercial agraria gracias al enorme impulso del subsector hortofrutícola, aunque es deficitaria en carnes y animales vivos, cereales (trigo y maíz), leche y productos lácteos, y pescado, y es una gran exportadora en verduras y frutas. Hay déficit comercial en productos de alta calidad y valor añadido, pero los últimos años esta tendencia se está invirtiendo.
Las ventajas comparativas españolas son los precios y costes más bajos; la existencia de variedades vegetales muy demandadas por los mercados europeos; la prolongación de muchas producciones casi todo el año; la mejora de la logística y distribución siendo su acceso a los mercados europeos cuestión de 1-2 días tras la recogida; el solapamiento de las campañas, con productos tempranos respecto de los europeos, como ocurre con la patata temprana de Mallorca y Canarias; y la oferta comercial concentrada en unos pocos distribuidores (aunque en detrimento de los productores).

LOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
El sector agrario español es el fruto de un largo proceso histórico, que hunde sus raíces en la época romana y más tarde en la Edad Media, cuando el poder político y la propiedad de la tierra iban de la mano. Los latifundios de la nobleza, la Iglesia y los municipios, o sea, las “manos muertas”. La gran reforma de la desamortización del siglo XIX reestructuró la propiedad pero no resolvió los problemas de la agricultura tradicional: el latifundismo y la escasa capitalización de la explotación.
Las reformas agrarias durante la II República y el primer franquismo no alteraron la situación, fracasando tanto la concentración parcelaria como el acceso de los jornaleros a la propiedad. El sector agrario, basado en la abundante y barata mano de obra, sobrevivía gracias a la protección arancelaria (sobre todo el cultivo del trigo), y sólo unos pocos productos mediterráneos (vino, aceite, naranjas) eran competitivos.
Pero el cambio de la política económica en 1959, al abrir el país al mercado internacional, alteró radical y vertiginosamente la situación del campo. Se pudo importar maquinaria, abonos y semillas con lo que aumentó la productividad, disminuyó la necesidad de mano de obra y creció la renta agraria gracias a la demanda urbana y la energía barata. Un masivo éxodo rural facilitó la concentración de la propiedad. Empero, la crisis energética de los años 70 cayó sobre el sector agrario: aumentaron los precios de la energía y de los productos industriales que compraba el campo (maquinaria, abonos...) muy por encima de los precios de los productos agrarios, la renta agraria bajó y muchas deudas de inversión quedaron impagadas. El nuevo sistema moderno, además, dañó el medio ambiente con el uso masivo de abonos y plaguicidas, y el que muchos pueblos quedaran despoblados. Además hubo un envejecimiento generalizado de la población activa agraria. Cuando España entró en 1986 en la UE muchos de los problemas restaban irresueltos, como el de los subsectores del vino, aceite de oliva, hortofrutícola, cárnico y lácteo... con excesos de producción que deben subvencionarse y un creciente gasto de abono y plaguicidas.

LOS FACTORES FÍSICOS DEL ESPACIO RURAL.
El espacio geográfico rural de España es problemático e incluso hostil en ocasiones, marcado por el clima mediterráneo (excepto en la cornisa cantábrica), el elevado relieve (600 m de altitud media), las escasas precipitaciones, las heladas, las sequías prolongadas, los procesos erosivos o la desertización. Pero tiene las ventajas de la variedad de climas, la alta insolación y la proximidad al mercado europeo.
El clima.
El clima es el factor esencial que condiciona el sector primario porque de él dependen la vida de la flora y fauna, ya que cada especie tiene un óptimo climático, con un grado determinado de temperatura, precipitaciones, luz solar y evapotranspiración. Por lo tanto, en España predominan las especies vegetales de cereales, el olivo y la vid, y el ganado ovino. Las condiciones climáticas propias de la Península Ibérica no son muy favorables, porque las precipitaciones están mal distribuidas, son escasas e irregulares, las temperaturas medias elevadas y las heladas son frecuentes.
En España existe un gran contraste pluviométrico en su territorio. Se pueden diferenciar tres áreas: una España húmeda, donde hay un superávit anual de agua; una España seca, en la que existe un déficit de agua y un verano seco de entre tres y cinco meses; y, por último, una España semiárida, con un número de meses secos igual o superior a seis, que se circunscribe al sudeste y a ciertos enclaves de las cuencas de los ríos Ebro y Duero, de La Mancha y parte de las islas Canarias, unas áreas en las que los cultivos sufren por la aridez. Esto explica que tradicionalmente se utilizasen sistemas de cultivo como el barbecho y la rotación de cultivos en las grandes extensiones de secano.
España es un país predominantemente templado, pero hay grandes contrastes térmicos entre el interior, por un lado, y la periferia y las islas, por otro. Así, por ejemplo, la zona litoral oriental y meridional de la Península, y también las islas, presentan temperaturas más suaves debido al efecto termorregulador del mar, por eso tienen mejores condiciones para el desarrollo de productos hortícolas, que adelantan su ciclo de maduración.
El relieve.
El relieve condiciona las actividades agrarias y en España lo hace negativamente. Las causas son: el relieve muy accidentado, cuya pronunciada pendiente perjudica a los suelos agrarios, degradándolos; la disposición periférica de las principales cordilleras, que obstaculizan la penetración de las masas de aire húmedas de procedencia marina y las resultantes precipitaciones; la elevada altitud media peninsular, de forma que únicamente el 11% del territorio español se encuentra por debajo de los 200 m de altitud, la óptima para los cultivos hortofrutícolas.
El suelo.
La riqueza del suelo depende de:
La textura: es el tamaño de las partículas, siendo suelos pobres si son de arena; pesados y húmedos si son de arcilla, que requiere un buen drenaje y son difíciles de trabajar; muy adecuados si son de limos.
El espesor edáfico, ya que los suelos gruesos permiten mejor la vida.
La estructura en capas bien diferenciadas, con los horizontes A, B y C.
La porosidad que permite la aireación y la vida biológica.
La composición química en suelos ácidos o básicos, siendo los ácidos de tierras frías los más pobres.
La materia orgánica, siendo más ricos cuanta más tengan, y en general procede del humus vegetal y el estiércol del ganado.
El suelo español es poco apto para la agricultura, en parte a causa de las sequías, de la escasez de las tierras llanas y también porque su composición química no es la idónea para los cultivos. Sobre el total de la superficie, el 40% está ocupada por tierras cultivadas (de este porcentaje el 34% son tierras de secano y el 6% de regadío), el 52% está ocupado por tierras sin cultivar y el 8% por terrenos improductivos. Un elevado porcentaje de la superficie agrícola útil española (SAU), el 81,3 %, ha sido calificado como Zonas Rurales Desfavorecidas y Zonas de Agricultura de Montaña (ZAM). Los suelos más fértiles son los arcillosos de las cuencas sedimentarias de los ríos Duero, Tajo, Guadiana, Ebro y Guadalquivir.

LOS FACTORES HUMANOS DEL ESPACIO RURAL.
La población rural.
La población rural ha disminuido y envejecido a lo largo del siglo XX. El éxodo rural comenzó en el siglo XIX como resultado de la llegada de la Revolución Industrial a España y se intensificó en el siglo XX, yendo millones de campesinos hacia los grandes centros urbanos y el litoral. La población rural bajó y el medio rural se quedó vacío: entre las consecuencias negativas para el espacio rural destacan el abandono de muchas tierras y pueblos, lo que ha provocado la pérdida del histórico paisaje rural y otros efectos como el aumento de los incendios.
Se cuantifica el descenso de la población activa agraria:
1900: 60%
1930: 46%
1960: 40%
1990: 16%
2012: 6%
Durante la segunda mitad del siglo XX se ha reducido espectacularmente, aunque se ha estabilizado mucho desde 1998, llegando a haber desde entonces un cierto fenómeno de vuelta al campo por parte de profesionales urbanos de mediana edad.
Entre 1975 y 1991 la población activa agraria bajó de 2,9 millones de personas a 1,2 millones y en 1996 estaba sólo en 1 millón de activos, y en 2012 comprende cerca de 800.000 campesinos. En la actualidad los campesinos viejos se retiran o mueren, y muchos jóvenes se van a la ciudad porque rechazan una actividad agraria escasamente remunerada y al existir unas rentas por debajo del 50% respecto al resto de los sectores, de modo que en los primeros años del siglo XXI se ha acentuado el proceso de reducción y envejecimiento de la población rural: desde 1990 menos del 20% de la población española vive en el 90% del territorio, el considerado rural, y en 2008 ha bajado al 17,8%.

El hábitat rural.
Más del 90 % de los municipios españoles están considerados como rurales. La mayor parte de los núcleos rurales españoles, además muy pequeños, se localizan en el interior peninsular. Las poblaciones de la cornisa cantábrica tienen un mayor tamaño debido a la agrupación administrativa de parroquias, casas y aldeas que constituyen una única unidad administrativa, mientras que las poblaciones interiores del norte peninsular son más pequeñas. Los pueblos del interior cercanos al litoral han evolucionado positivamente debido a la alternativa que ofrecen a la presión turística que sufre la costa.
La sociedad rural se organiza en dos grandes tipos de poblamiento o hábitat, el disperso y el concentrado, cuyas diferencias se explican por factores físicos, como la abundancia o escasez de agua, el relieve, las comunicaciones o la historia.

El poblamiento rural disperso.
Predomina en la franja que recorre la cornisa cantábrica, desde Galicia hasta el País Vasco, y en algunos lugares del litoral mediterráneo y el interior de Andalucía.
Generalmente, está ligado a un tipo de hábitat concreto, en el que el terreno se explota de forma individual por parte de una familia, y la vivienda, las tierras de labor y las edificaciones propias de las explotaciones agrícolas están unidas. Es el caso de los caseríos vascos, las masías catalanas o los cortijos andaluces.
Actualmente, las explotaciones agrícolas basadas en este tipo de poblamiento y aprovechamiento del suelo están desapareciendo. Muchas de las viviendas han sido abandonadas, han sido aprovechadas como segunda residencia, o se han dedicado a funciones económicas no agrícolas, como el turismo rural.

El poblamiento rural concentrado.
Este tipo de poblamiento es más característico del interior peninsular. Atendiendo a su tamaño, estos núcleos rurales tienen fundamentalmente dos tipologías:
En la zona septentrional, en torno a los ríos Ebro y Duero y cerca de las cordilleras montañosas de Pirineos, Cordillera Cantábrica y Sistema Ibérico, ha predominado un poblamiento concentrado caracterizado por su pequeño tamaño y la existencia de múltiples edificaciones diseminadas por todo el territorio, dedicadas a los diferentes usos ganaderos.
En la zona meridional, en torno a las cuencas de los ríos Guadiana, Guadalquivir y Tajo, el poblamiento rural adquiere tamaños medianos y grandes.

La transformación reciente del hábitat rural.
Durante las últimas décadas, el medio rural ha sufrido una serie de transformaciones muy ligadas a la evolución económica y social de España, que han afectado a su fisonomía, al tamaño de los pueblos o a la forma de las casas, así como a sus funciones.
En general, los pueblos españoles tienen una población escasa y envejecida, pero en bastantes núcleos se ha revitalizado desde 1998 gracias al turismo rural, que une el aprovechamiento agrario con el turístico gracias al atractivo del paisaje y de las actividades agrarias. Muchas viviendas están siendo recuperadas gracias al desarrollo del turismo y de las segundas residencias, y al retorno de personas mayores tras su jubilación, pero esta recuperación no afecta a todos los núcleos por igual.
Las poblaciones mayores de quinientos habitantes, las costeras, las periurbanas y las que se encuentran en enclaves naturales singulares o protegidos han evolucionado positivamente, debido a las mayores posibilidades de desarrollo económico que presentan.
Sin embargo, los pueblos más pequeños o enclavados en lugares más inaccesibles han evolucionado negativamente; aunque se reconstruyen las viviendas, estas solo se ocupan durante el verano y los servicios suelen ser escasos.

La propiedad de la tierra.
Hay fuertes contrastes entre el norte y el sur: en el norte peninsular predominan los minifundios y en el sur los latifundios. En consecuencia, en el norte abundan los pequeños y medianos propietarios, mientras que en el sur gran parte de las tierras pertenecen a un pequeño número de grandes terratenientes, y por contra hay decenas de miles de jornaleros no propietarios.
La estructura de explotación de la tierra en España no ha variado mucho en los últimos cuarenta años. En general, se caracteriza por la pervivencia de la dicotomía de muchas pequeñas explotaciones (minifundio), sobre todo en el litoral, y las pocas explotaciones de gran propiedad (latifundio) que dominan en el interior, aunque con fuertes contrastes regionales.
Castilla y León, Aragón y Extremadura son las Comunidades con mayor superficie agrícola utilizada por explotación, que ronda las 58 y 48 hectáreas de media, respectivamente. En el extremo opuesto se encuentran las Canarias (casi 4 hectáreas), seguidas de la Comunidad Valenciana y Galicia, con 5 y 8,5 hectáreas de media por explotación.
En los últimos años, ha tenido lugar un proceso de reparcelación y concentración de explotaciones, pero aun así más de la mitad de las explotaciones agrícolas en España no alcanzan las 5 hectáreas. La sustitución de agricultores viejos por jóvenes es muy desigual, y se han abandonado muchas explotaciones familiares poco capitalizadas, de pequeño tamaño y en tierras marginales, ante su imposibilidad de competir en los mercados internacionales progresivamente abiertos a la competencia.
Pero el aumento del número de explotaciones agrarias de mediano tamaño (50-100 hectáreas) ha permitido un importante crecimiento de la productividad.

LOS PAISAJES AGRARIOS.
En España se pueden distinguir cuatro grandes dominios agrarios, determinados sobre todo por las grandes zonas climáticas.

El paisaje agrario atlántico.
La fachada norte y noroeste de la Península posee un clima relativamente húmedo a lo largo de todo el año y una topografía, en general, muy accidentada. En este marco, las principales actividades primarias que se desarrollan son la ganadería y la explotación forestal en el interior, y la pesca en la costa.
La abundancia de prados y pastos explica el tradicional desarrollo de la ganadería, que en las últimas décadas, ha experimentado una enorme transformación, orientándose hacia una explotación moderna, vacuna, preferentemente de producción láctea.
La actividad forestal también tiene una gran significación económica. Predominan los árboles de hoja caduca, principalmente las frondosas, tales como hayas, robles, castaños, etc., si bien hoy ocupan una buena parte de la masa forestal algunas especies de rápido crecimiento, como el eucalipto.
La agricultura tiene un desarrollo mucho menor. Los cultivos tradicionales son el maíz, el trigo y la patata, destinados al autoconsumo, y también los forrajes, para alimentar al ganado. En los últimos años, la superficie dedicada al policultivo ha disminuido, mientras que ha aumentado la superficie dedicada a los cultivos forrajeros.
En la España atlántica predominan las pequeñas explotaciones (minifundio), excesivamente parceladas. Se trata de un paisaje de campos cerrados: las parcelas están delimitadas por setos vivos, muros de piedra, vallas, alambres, etc.; abundan los prados y los bosques, y existe, generalmente, un poblamiento disperso.

El paisaje agrario mediterráneo interior.
En la mayor parte del interior de la Península, el clima es mediterráneo continentalizado y la topografía es sumamente contrastada. En estas tierras la agricultura constituye la base de la actividad agraria y existen paisajes agrarios muy contrastados:
En las montañas y en las penillanuras predominan las explotaciones forestales y ganaderas en régimen extensivo.
En las campiñas destacan los cultivos de secano. Se trata, en general, de una agricultura extensiva, aunque se combina con cultivos tradicionales. Los cultivos más importantes son los típicamente mediterráneos (cereales, vid y olivo). Las principales áreas cerealistas se encuentran en las submesetas y las campiñas béticas. Los cultivos industriales más importantes son el girasol y la remolacha azucarera. Junto a estos cultivos, se ha desarrollado desde antiguo una ganadería preferentemente ovina. En Extremadura tiene un gran peso el ganado porcino.
En las superficies de regadío se cultivan la remolacha azucarera y los cereales en la Submeseta Norte; y los cultivos hortícolas en el valle del Ebro y en la Submeseta Sur.
En la España interior coexisten el minifundio y el latifundio. Así, por ejemplo, en la Depresión del Ebro predominan las pequeñas explotaciones, a su vez muy parceladas, mientras que en Andalucía abunda la gran propiedad, y, salvo en las zonas de huerta, el poblamiento concentrado.

El paisaje agrario mediterráneo litoral.
En las llanuras litorales mediterráneas y las islas Baleares la agricultura ha tenido tradicionalmente un gran desarrollo. Se trata, pues, de una agricultura fundamentalmente de regadío; el secano solo subsiste en las tierras alejadas de la costa. Esta agricultura utiliza técnicas modernas e intensivas (enarenados, cultivos bajo plástico y riego por goteo), que consiguen dos, tres y hasta cuatro cosechas por campaña y que han transformado espectacularmente el paisaje (por ejemplo, Campo de Dalias en Almería). Es, por tanto, una agricultura muy rentable y, predominantemente, orientada hacia el mercado exterior, sobre todo hacia los países de la Unión Europea. Los principales cultivos son las hortalizas, presentes en todo el litoral, sobre todo en Valencia, Murcia, Almería y el delta del río Ebro. También tienen gran significación económica los cítricos y los frutales, especialmente en Valencia y Murcia, en el primer caso, y Cataluña, en el segundo.
En algunos casos se mezclan los dos aprovechamientos en una misma parcela, dando lugar a un paisaje de huerta arbolada. Los arrozales constituyen un paisaje característico de la albufera de Valencia, el delta del río Ebro y el bajo Guadalquivir, donde aprovechan las zonas pantanosas. Gracias a las nuevas técnicas se han introducido en las zonas próximas a las costas meridionales peninsulares determinados cultivos subtropicales.
La ganadería apenas tiene importancia actualmente. Tiene un mayor peso en Cataluña, donde destacan el ganado vacuno y el porcino.
Con unas explotaciones de tipo mediano e incluso pequeño, el litoral de la España mediterránea y las islas Baleares ofrece, a grandes rasgos, un paisaje de huerta y frutales salpicado de casetas para la maquinaria de trabajo o las infraestructuras del regadío.

El paisaje agrario de las Islas Canarias.
El archipiélago canario presenta un clima subtropical, caracterizado por la insuficiencia de recursos hídricos, que unida a la carencia de suelos fértiles y a una topografía bastante accidentada, explican, en parte, la singularidad del paisaje agrario canario.
Para hacer frente a la escasez de agua se ha recurrido al riego a partir de los acuíferos subterráneos y del agua del mar, que se potabiliza en plantas desaladoras. Por otro lado, debido a la precariedad de suelos fértiles, se ha perforado la capa volcánica para alcanzar suelos más ricos y se han desarrollado nuevos sistemas de cultivo (por ejemplo, sobre arena). Del mismo modo, se han construido tradicionalmente sorribas para abancalar las vertientes.
Pese a esas dificultades, la agricultura constituye una importante fuente de ingresos para el archipiélago canario y tiene una clara vocación comercial. Desde comienzos del siglo XX los productos fundamentales son, además de los plátanos y otros frutos subtropicales, las patatas tempranas y los tomates.

LAS POLÍTICAS AGRARIAS.
Casi todos los gobiernos españoles durante el siglo XX han tenido tres objetivos en relación a la agricultura: Mejorar la productividad y la rentabilidad de los campos. Intentar evitar la excesiva acumulación de la propiedad en pocas manos, mediante la redistribución de las tierras. Asegurar el suministro de agua para los campos y extender la superficie de regadíos.
Las reformas agrarias más ambiciosas fueron legisladas por los gobiernos progresistas durante la II República entre 1931-1936, pero las convulsiones políticas y especialmente la Guerra Civil impidieron su aplicación masiva.
Posteriormente la política agraria durante la época de la dictadura franquista, entre 1939 y 1974, siguió dos líneas fundamentales:
a) La realización de una concentración parcelaria para intentar solucionar el problema del minifundismo, mediante la reagrupación de parcelas antes dispersas y que además eran poco accesibles. Como resultado de esta concentración parcelaria unos 5,5 millones de hectáreas fueron reagrupadas y el 84% de la superficie cultivada en la meseta castellana fue concentrada.
b) La fijación gubernamental de los precios agrarios y los cupos de producción de los diferentes cultivos con la intención de garantizar unos beneficios económicos mínimos a los campesinos.
Pero estas políticas intervencionistas fracasaron en la práctica y mucho más importante e influyente fue el proceso de modernización que experimentó la sociedad española.
Desde la entrada en la Unión Europea (UE) en 1986, la adaptación a la Política Agraria Común (PAC) ha favorecido el aumento de la dimensión media de las explotaciones y su tecnificación, con el fin de aumentar su productividad y hacerlas competitivas. El Ministerio (cuyo nombre es cambiante e incluye Agricultura, Pesca y Alimentación) elabora periódicamente Censos Agrarios y Encuestas sobre la Estructura de las Explotaciones Agrícolas. Estos documentos constituyen un elemento importante para comparar la situación de la agricultura en los distintos Estados miembros de la UE y, por tanto, resultan imprescindibles para la orientación de la PAC.
La UE ha beneficiado, en general, a aquellas producciones en las que Europa es deficitaria (como, por ejemplo, las frutas y la carne de ovino y caprino) y ha perjudicado a aquellas otras en las que es excedentaria (como la producción láctea), lo que ha dado lugar al establecimiento de un sistema de cuotas para controlar los excedentes.
Las Comunidades Autónomas han aplicado en los últimos decenios una política de fomento agrario, en la que destacan las subvenciones a los agricultores, y el apoyo a las Denominaciones de Origen y las Indicaciones Geográficas, para el reconocimiento de una calidad superior en los productos agrícolas debido al medio geográfico en el que se producen las materias primas, se elaboran los productos, y a la influencia del factor humano que participa en las mismas. Existen Denominaciones de Origen en vinos, quesos, legumbres, hortalizas, aceites, etc.
Para el futuro los especialistas propugnan:
- Una nueva reforma en la propiedad agraria, dividiendo los latifundios incultos y aumentando la dimensión media de las explotaciones menores a fin de facilitar la mecanización.
- Más rotación anual de cultivos para disminuir el abonado químico.
- Más diversidad de cultivos con plantas autóctonas para fomentar las producciones de calidad con Denominación de Origen.
- Más flexibilidad regional y temporal en los planes de cultivos.
- No apoyar con subvenciones la agricultura biológica, pues es cara e improductiva.

AGRICULTURA.
La extensión cultivada.
Ocupa el 41% del territorio (20 millones de hectáreas), en descenso debido a la política que promueve el abandono de tierras a cambio de subvenciones y a la masiva reforestación.
La modernización de las técnicas agrícolas.
Desde los años 1950 se ha vivido un proceso de modernización de las tareas agrarias y de introducción de tecnología en los cultivos. Además de la tradicional modificación del relieve, con una larga tradición en España, mediante la creación de bancales y terrazas, que ahora se apoya en el uso de maquinaria de movimiento de tierras, destacan importantes novedades:
La mecanización y el uso de maquinaria en las tareas agrarias. Por ejemplo, el número de tractores se decuplicado desde 70.000 a más de 700.000, con el correspondiente aumento de la productividad y el incremento de los ingresos para el campesinado. Por ejemplo, en 1960 había 50.000 unidades de maquinaria en total, y solo en un año, 2009, se adquirieron 32.000 unidades, además de una potencia mucho mayor. Hoy el índice de mecanización del campo español está incluso por encima de las necesidades reales, debido a que la mayoría de las pequeñas explotaciones cuentan con maquinaria independiente y se utiliza poco.
La expansión de los invernaderos (100.000 hectáreas) y los cultivos bajo plástico, donde se consigue un microclima adecuado para el desarrollo de las plantas. El mejor ejemplo es la agricultura almeriense, con localidades como El Ejido.
La utilización de abonos químicos y fertilizantes orgánicos para enriquecer la tierra, y de plaguicidas, lo que favorece la industria agroquímica. En 2007 se produjeron en España 1,7 millones de tm de fertilizantes. Pero la utilización abusiva de pesticidas, abonos químicos y herbicidas produce la contaminación de los suelos y los acuíferos.
La extensión de los regadíos, por inundación, aspersión y goteo (una microirrigación dosificada gota a gota, que ya ocupa unas 25.000 hectáreas). Muchas zonas de regadío se remontan a la época islámica e incluso romana. En el siglo XX ha experimentado una enorme expansión gracias a la construcción de grandes embalses y de trasvases entre cuencas hidrográficas, como el trasvase Tajo-Segura. El actual Plan Nacional de Regadíos también se orienta en función de las políticas agrarias. En la actualidad, tiene tres objetivos básicos: la modernización y consolidación de los regadíos existentes, la mejora en la gestión del agua de regadío y la creación de nuevos regadíos solo en zonas de mucho interés y en cultivos de mayor valor.
La introducción de cultivos hidropónicos, especialmente en la costa mediterránea, desde Cataluña a Andalucía. La hidroponía consiste en el cultivo de vegetales y hortalizas sin necesidad de tierra y en espacios muy reducidos, mediante la aplicación (dosificada mediante ordenadores) a las raíces de las plantas directamente el agua, los nutrientes y el gas carbónico que necesitan.
La aplicación de la genética a la agricultura para obtener productos transgénicos o modificados genéticamente con el objetivo de conseguir plantas de mayor tamaño, más resistentes a las plagas, enriquecidas con vitaminas y minerales, e incluso con un nuevo aspecto o sabor más atractivo para el consumidor.
La agricultura ecológica ha surgido recientemente como solución a los problemas que causa la contaminación del medio rural y las precauciones que parte de la población tiene ante los cultivos transgénicos. Consiste en el empleo de técnicas naturales para conseguir productos más naturales sin la utilización de abonos sintéticos artificiales y empleando únicamente abonos naturales (estiércol), en cultivos que no son manipulados genéticamente ni utilizan pesticidas químicos.
Los cultivos en España.
Destacan los productos hortofrutícolas y los de la famosa trilogía mediterránea: cereales, vid y olivo, que en 2007 suponían casi el 89 % de la producción agrícola total y a su vez esta es el 60% del total de la Producción Final Agraria (PFA). Se distinguen los cultivos de secano y de regadío.
Los cultivos de secano sufren la amenaza sempiterna de la sequía que cíclicamente azota los campos. La mayor parte de las tierras de secano se dedican a la famosa trilogía mediterránea (cereales, vid, olivo) que predomina en el interior y en las costas del Mediterráneo, ocupando un 68,5% de las tierras cultivadas en España (aunque la trilogía sólo produce un 25% de la producción final agraria), y el cereal más cultivado es la cebada, seguido del trigo. En las tierras de secano ha aumentado mucho la producción de plantas industriales (girasol, remolacha azucarera, algodón).
Cereales.
Es un cultivo perteneciente a la España seca, ocupa el 30% aprox. de la superficie cultivada, sobre todo en la Meseta. El trigo y la cebada ocupan la mayor superficie, seguidos de lejos por el centeno y la avena. Su baja productividad se debe al barbecho, pero los cereales necesitan poco agua para crecer.
Olivar.
Ocupa el 10%, pertenece a la España seca. Se encuentra en el Sistema Ibérico, en el Sistema Central y sobre todo en Jaén, donde es monocultivo y tiene el 58% de la producción nacional, y en Córdoba. Su superficie se ha reducido por la expansión de aceites más baratos como el girasol, cacahuete y soja.
Viñedo.
Pertenece a la España seca, ocupa extensas zonas españolas, llegando a los 1,5 millones de hectáreas, aunque muchas son poco productivas para su cultivo. La mayor región productora es Castilla-La Mancha, pero son más valorados los vinos de Andalucía, La Rioja y Castilla-La Vieja.
Almendro.
Ocupa unos 600.000 hectáreas de tierras de secano. España es el país del mundo con más producción de almendras. Son típicas en las Islas Baleares.
Frutales de secano en la España húmeda.
Un ejemplo importante son las manzanas, típicas de la España húmeda a pesar de ser un cultivo de secano, que se localizan en Asturias y en Galicia, y se destinan al mercado interior y sobre todo para hacer sidra. Los cerezos tienen importancia local en el valle del Jerte.
Los cultivos industriales de secano en la España seca.
La remolacha azucarera, el girasol y otros cultivos de plantas industriales han experimentado un crecimiento importante en las zonas de la Meseta
Cultivos en las Islas Canarias.
Es una región poco apta para el cultivo por sus temperaturas altas y uniformes y por su topografía accidentada. Sólo se cultiva el 20% del total de la superficie. Casi el 14% se dedica a la agricultura de secano para autoconsumo, vid y patata. En los litorales, está la zona de regadío para tomates, patata temprana y plátanos.

Los cultivos de regadío dominam en los valles interiores y en el litoral mediterráneo, que cuenta con cultivos de vid, olivar, almendro, arroz, hortalizas, flores y cítricos, muy competitivos. Por su parte, el litoral cantábrico tiene cultivos de forrajes, maíz, patatas.
Patata.
Se dedican 200.000 hectáreas que producen más de 4 millones de tm. Se encuentra escalonado desde el Cantábrico a Canarias.
Maíz.
Se dedican 340.000 hectáreas a este cereal, con producción alta por los regadíos del este, sur y la zona de Badajoz. Se dedica al consumo humano y al forraje.
Arroz.
Este cereal necesita mucha agua y se cultivan unas 68.000 hectáreas en el litoral irrigado de Valencia, Valle del Guadalquivir y el delta del Ebro.
Frutales.
Son el grueso de la exportación agrícola española y son la base de una importante industria conservera. Destacan los cítricos que se extienden por el regadío del litoral mediterráneo, y que abastecen el mercado desde septiembre a finales de mayo. También destacan el manzano en Galicia, Asturias y en el litoral mediterráneo, el peral en la depresión del Ebro, el melocotonero en el litoral mediterráneo, el ciruelo en Cataluña...
Hortalizas.
huerta-de-tomates
Invernadero de tomates.

Este tipo de cultivos al aire libre o en invernadero se realiza en huertas. Las principales son el tomate, la lechuga, el pepino, los espárragos, pimientos, las judías verdes, la fresa, el melón y la sandía… Sólo se dedica un 2,5% de la superficie a hortalizas pero son muy rentables. En los últimos años ha evolucionado muy positivamente debido al uso de plásticos, los cultivos enarenados, la implantación del riego localizado, la manipulación genética, la obtención de nuevos híbridos, la mecanización y las grandes posibilidades de exportación a los mercados europeos.
Floricultura.
Junto a las hortalizas, es una de las ramas de producción agraria que más ha evolucionado en los últimos años, debido a las mismas técnicas y mejoras.
Los cultivos industriales de regadío.
El tabaco, el algodón, la remolacha azucarera y otras plantas de uso industrial han aumentado mucho su producción en los últimos decenios.

LA GANADERÍA.
La ganadería española ha aumentado extraordinariamente su importancia en el siglo XX, hasta ser en 2011 el 35% del total de la Producción Final Agraria (PFA), gracias al gran aumento de la demanda de carne, leche, huevos y otros productos ganaderos; la introducción de nuevas tecnologías; la selección de los animales con las mejores características para la reproducción y la producción; y la alimentación del ganado estabulado con piensos, de los que España es un país deficitario e importador.
En la Unión Europea, en 2008 España era el segundo país en cabezas de porcino (después de Alemania), de ovino (después del Reino Unido) y de caprino (después de Grecia) y el quinto en bovino, y era de los primeros productores de carne, huevos y leche. Sin embargo, la ganadería ha sufrido mucho más que la agricultura la competencia comunitaria europea, lo que ha llevado a permanentes crisis a los sectores lechero y cárnico, con el cierre o reconversión de las explotaciones poco competitivas. La producción de carne y huevos es autosuficiente, mientras que se debe importar casi la mitad de la producción de leche.

Los dos tipos de explotaciones ganaderas.
Las explotaciones extensivas son las más tradicionales: el ganado se encuentra al aire libre y se alimenta solo en los pastos próximos.
Las explotaciones intensivas son las más modernas: el ganado vive estabulados (en el establo) y se alimenta de piensos.
Muchas explotaciones empero, funden los dos tipos en parte o todo el año.

Las cabañas ganaderas.
España cuenta con potentes cabañas vacuna, ovina, porcina y avícola.
Vacuno.
El tamaño de las granjas y de las explotaciones de este tipo de ganado es muy diferente en las distintas zonas de España, ya que el número medio de cabezas de ganado vacuno por cada ganadero es de unas 60 en el sur de España, mientras que en Galicia y Cantabria las explotaciones son más pequeñas y el número medio de vacas se sitúa en unas 10 por cada granja. Este ganado se utiliza para la producción de leche y también de carne (la producción de carne de vacuno ocupa la tercera posición después de la carne de cerdo y de aves). Desde 1989 crece el número de cabezas de bovinos por encima de los 6 millones.
Las mayores cifras de cabezas de bovinos corresponden a Castilla y León (1.213.931), seguida de Galicia (985.227) y, más de lejos, Extremadura (847.798).
Ovino.
Actualmente hay unos 20 millones de ovejas, en explotaciones extensivas, con un importante crecimiento los últimos años. La mayor parte del ganado ovino se encuentra en el interior de España y en la zona mediterránea, en Las Comunidades de Castilla y León (4,14 millones de cabezas), Extremadura (4,10 millones) y Castilla-La Mancha (3,1 millones).
Caprino.
El número de cabras ha disminuido mucho a lo largo del siglo XX y ahora se sitúa en unos 2 millones de cabezas en su mayor parte repartidas en explotaciones muy pequeñas. Es un animal peligroso para las zonas boscosas porque se alimenta de brotes tiernos de los árboles.
Porcino.
Es la cabaña más importante, ya que casi la mitad de la producción total de carne en España es carne porcina. Destacan Cataluña (6,6 millones de cabezas), Aragón (5,4 millones) y Castilla y León (3,6 millones).
Equino.
El número de caballos es pequeño y se destina a actividades recreativas y deportivas, ya que su carne prácticamente no se consume. El número de mulas y burros ha disminuido fuertemente como consecuencia de la mecanización de las tareas agrarias, aunque es muy útil en el mantenimiento de las zonas boscosas.
Avicultura.
Es un sector relevante para la producción de carne y huevos. Los pollos y las gallinas son criados en grandes explotaciones que han ido incorporando todo tipo de adelantos técnicos para mejorar la crianza y los rendimientos de las aves.  Destacan en 2007 Cataluña (252 millones de aves), Comunidad Valenciana (100 millones) y Andalucía (91 millones).

SILVICULTURA.
La explotación forestal en España ha variado mucho desde los tiempos antiguos, cuando durante la dominación romana los bosques ocupaban la mayor parte de la Península. Pero las guerras, los incendios, la extensión de la agricultura y la ganadería, y las repoblaciones forestales cambiaron radicalmente el paisaje natural.
Hacia 1960 los bosques alcanzaron su mínimo tamaño, pero desde 1970 se han recuperado mucho pese a que en amplias zonas se han acelerado los procesos de deforestación y desertificación debido a las talas incontroladas y los incendios, que han destruido gran parte de la masa forestal natural, por lo que los Gobiernos central y autonómico han fomentado la reforestación mediante plantaciones masivas de nuevos árboles, sobre todo coníferas y eucaliptos.
De un paisaje en mosaico, en el que se alternaban zonas boscosas y cultivos que actuaban como cortafuegos, se ha pasado en los últimos decenios a un paisaje con enormes masas de bosque continuo, sobre todo como consecuencia del abandono de cultivos (1,3 millones de hectáreas solo entre 1994 y 1997) debido a la poca productividad y a las subvenciones compensatorias de la UE. Pero en estos bosques se han dejado de realizar las labores tradicionales de aprovechamiento, por lo que no son rentables, y además al no vaciar su masa-combustible se propician los incendios forestales, que devastan las repoblaciones.
Del total de la superficie arbolada española, el 46% corresponde a especies de coníferas de las cuales se obtiene la producción de resina y madera de baja calidad, mientras que el 54% restante está ocupado por árboles de especies frondosas, de una madera más valiosa.
El 66%, de los bosques españoles pertenecen a propietarios privados y el resto son públicos, con un 5% del Estado y un 29% de las instituciones locales y autonómicas.
De una superficie forestal de 26 millones de hectáreas se explotan solo 17,7 millones de hectáreas, de modo que la silvicultura representa el 3% de la Producción Final Agraria (750 millones de euros en 2006). España es deficitaria en recursos forestales ya que la demanda interior supera las posibilidades de producción, con un déficit estimado de 10 millones de m³, y por consiguiente se hace necesaria la importación de madera y pasta de papel.
Las regiones españolas donde hay mayores zonas boscosas, entre el 30% y el 60% de la superficie total, son las del clima oceánico: Asturias, Galicia, Cantabria y el País Vasco. Por el contrario, en el centro y sur peninsular predominan las dehesas, el monte bajo y las especies arbustivas que no pueden ser aprovechadas para la producción de madera, aunque hay importantes explotaciones en las zonas montañosas. Las tres provincias que encabezan la producción de madera son La Coruña, Navarra y Cuenca. Hay que destacar también la producción de corcho obtenido de los alcornoques cuya explotación es importante, especialmente en Extremadura.

LA INDUSTRIA AGRARIA.
La industria agraria se dedica a la transformación o conservación de todo tipo de productos de procedencia agrícola, ganadera y forestal. Algunos ejemplos de industrias agrarias son las fábricas de harinas, la industria conservera, las azucareras, las madereras y de papel, las tabaqueras, los aceites, la fabricación de galletas, de productos lácteos y cárnicos, y de vinos y bebidas alcohólicas. En la actualidad casi todos los productos alimentarios pasan por la industria agroalimentaria antes de ser consumidos.
El tamaño de las empresas de este sector es muy diverso, desde grandes multinacionales hasta cooperativas y pequeñas empresas familiares de carácter artesanal.
Los factores que determinan la localización de las industrias agroalimentarias son:
La proximidad a los centros de consumo, como la industria panadera.
El precio del transporte en productos de gran volumen y peso.
El carácter perecedero de la materia prima, que influye en establecerse cerca de la fuente de abastecimiento, como sucede en el caso de las conservas de pescado y la fabricación de zumos.

5. LA PESCA EN EL MUNDO Y ESPAÑA.
La pesca, entendida como captura de pescado para el consumo humano y animal, es una actividad de gran tradición en las zonas costeras y fluviales, debido a que es un recurso muy importante de proteínas, y se comercializa en fresco, en conserva y congelado, y origina una importante industria alimentaria que produce conservas, harinas, grasas, piensos y fertilizantes.
La explotación de la pesca marítima, fluvial y acuicultura produjo 154 millones de tm de pescado en 2011. Pero la sobreexplotación ha llevado a un peligroso agotamiento de los bancos de peces, lo que exige una política conservacionista antes de que sea demasiado tarde. Según la FAO, el 60% de las 200 especies marinas más pescadas del mundo están sobreexplotadas. Destaca el peligro para las especies demersales (que viven ligadas al fondo marino), frente a las especies pelágicas que emigran, como es el caso de la merluza, rape, gallo y bacalao.
Más del 50% de los caladeros se encuentran en las plataformas continentales, sobre todo en el Atlántico Norte y en el Pacífico, en aguas templadas y ricas en plancton, sobre todo donde se juntan con corrientes frías, como en el mar del Japón, Terranova o Namibia. Los mayores productores están en el Hemisferio Norte, sobre todo en Asia Oriental y Meridional: Japón, Rusia, China, EE UU, Chile, Perú, India, Corea del Sur, Indonesia, Tailandia, Filipinas, Noruega... España ha perdido muchas posiciones desde los años 60, cuando era el séptimo país mundial.
La III Conferencia de la ONU sobre el Derecho del Mar estableció la distancia de 200 millas como límite de la área de pesca reservada a los países ribereños, lo que ha llevado a una reorganización de la flota pesquera mundial, que ha detenido su ritmo de crecimiento.

Los tipos de pesca.
Dependiendo de la distancia existente entre el puerto costero y el caladero donde se realizan las capturas y dependiendo también de las características de la actividad pesquera se diferencian tres tipos de pesca:
1.-Pesca de bajura, cuando los barcos actúan con medios artesanales en las proximidades de la costa y hasta una distancia inferior a las 60 millas con barcos de pequeño tonelaje entre las 20 y las 100 tm.
2.- Pesca de altura, realizada más allá de la distancia de las 60 millas desde la línea de costa y efectuada por buques de mayor tamaño entre 100 y 250 tm.
3.-Pesca de gran altura, en la que no existen limitaciones de distancia y en la que los barcos cuyo tonelaje supera las 250 tm, recorre en ocasiones miles de millas. Con frecuencia los barcos de gran altura, que exigen grandes inversiones en sus sistemas frigoríficos, permanecen en el mar sin tocar puerto durante largas campañas, de varios meses.

Los métodos de pesca.
Actualmente se emplean aparejos, artes y métodos de pesca muy diferentes, algunos de ellos tradicionales y usados desde hace siglos y otros ultramodernos y muy tecnificados ya que muchos barcos cuentan con sofisticados sistemas de radar y ordenadores para detectar y localizar los bancos de peces. Algunos de los principales métodos son el palangre, el arrastre, el cerco y el trasmallo, amén de la almadraba del atún y la pesca eléctrica. La UE ordenó la supresión de las redes de deriva, con efecto del 1-I-2002.
Palangre.
Consiste en largar un cabo o línea principal que puede tener más de 100 km de longitud, de la que cuelgan otras líneas secundarias en cuyos extremos se colocan anzuelos. El número total de anzuelos puede superar los 20.000.
Arrastre.
Consiste en arrojar al mar una gran bolsa de red, que se mantiene abierta y se arrastra por el fondo marino.
Cerco.
Consiste en rodear un banco de peces con una gran red, de entre 250 y 1.000 m de longitud y unos 40 m de profundidad, que se mantiene flotando en posición vertical y luego se cierra por la parte inferior, dejando atrapados a los peces en su interior.
Trasmallo.
Consiste en colocar verticalmente una red que tiene 2 o 3 capas de tela, la interior con una malla más tupida que la exterior o exteriores. Los peces pueden atravesar con facilidad la malla exterior, pero no la interior, por lo que quedan atrapados entre las dos mallas.

La acuicultura mundial.
La acuicultura es el cultivo, crianza, producción y reproducción controlada de especies de agua dulce o salada en piscifactorías. Comenzó en tiempos antiguos con la explotación de moluscos (ostra, almeja, mejillón), peces de estanque y truchas, la recolección de algas... y en los últimos decenios se han añadido nuevas formas de cría en medios marinos: gamba, vieira, salmón, lubina, atún... que se cuidan en las piscifactorías o granjas marinas y terrestres.
La producción mundial se aproxima a las 40 millones de tm, casi un tercio del pescado total, y progresa aceleradamente.

LA PESCA EN ESPAÑA.
El sector pesquero español es uno de los más importantes de la UE debido a la extraordinaria demanda interior, puesto que la población española es de las que más productos pesqueros consume en el mundo, detrás de Japón y algunos pequeños países pesqueros. Además, tiene unos 4.000 km de costa, los mares limítrofes tienen una importante riqueza pesquera y la actividad tiene una larga tradición.
  
 
Mapa de provincias pesqueras.
Mapa de explotación pesquera.

Los factores físicos de la actividad pesquera.
En las aguas atlánticas próximas a la Península Ibérica hay mejores condiciones para la pesca porque la plataforma continental es más extensa, la temperatura de las aguas es más baja y el índice de salinidad es menor.
En las rías gallegas el medio físico es óptimo para el desarrollo de los mejillones en bateas (plataformas) artificiales ya que existe poco oleaje, abunda el plancton y la temperatura del agua, de 11 a 18ºC, es excelente.
Otros buenos lugares de pesca son los próximos a la desembocadura de los grandes ríos donde las aguas son menos saladas y donde abundan los nutrientes que alimentan a los peces.

Los problemas del sector pesquero español.
Casi la mitad de los cerca de 11.000 barcos pesqueros españoles en 2007 (había 18.338 en 1995), son viejos y pequeños, aunque la reconversión ha modificado mucho el sector, todavía demasiado minifundista.
La plataforma continental española es reducida, el plancton es escaso y las elevadas temperaturas y salinidad de las aguas próximas a la península dificultan la existencia de buenos caladeros cerca de España.
La costa española sufre la sobreexplotación de sus recursos pesqueros (75% del total), con una disminución anual de estos estimada en el 2%. Además, padecen la contaminación marina de origen continental.
Los mejores caladeros actualmente están muy alejados de nuestro litoral, en países como Marruecos, Mauritania, Canadá (zona de Terranova) e Irlanda y Reino Unido (zona del Gran Sol), y casi 9/10 del pescado desembarcado se concentra en los puertos del litoral atlántico.
El número de trabajadores apenas supera las 100.000 personas, lo que representa únicamente el 0,6% de la población total activa española. Además es un sector muy envejecido porque la edad media de los pescadores es bastante alta. Con todo, la ley española facilita a los pescadores su jubilación 10 años antes que el resto de los trabajadores, por entenderse que realizan un trabajo de gran dureza.

La política pesquera.
El Gobierno y la UE regulan y controlan, en la Política Pesquera Común (PPC), la actividad pesquera, para asegurar su gestión sostenible, estabilizar los ingresos y empleos de los profesionales y proteger el equilibrio medioambiental marino y la calidad de la alimentación de los consumidores. Para ello fija normas sobre el tamaño y las características de los aparejos de pesca, sobre la cantidad de las capturas, sobre el tamaño de las especies y también sobre los tiempos de pesca en los caladeros con el objetivo de establecer paradas biológicas que garanticen la reproducción de las especies y la recuperación de los bancos de peces.
Así mismo el gobierno español y la UE negocian con otros países como Marruecos, Mauritania o Canadá para conseguir que los barcos españoles puedan operar en sus caladeros (las aguas jurisdiccionales se extienden hasta 200 millas marinas desde la costa), determinando el número y tamaño de los barcos pesqueros, el número de meses que pueden actuar, los límites de contratación de trabajadores del país propietario del caladero o la colaboración con empresas pesqueras del país que cede sus caladeros. La UE fija cuotas de pesca para los distintos países de la UE que actúan en las aguas comunitarias.

Las ocho regiones pesqueras de España.
1.- La región cantábrica se extiende desde la frontera francesa hasta la desembocadura de la ría de Ribadeo. Tiene los puertos de San Sebastián, Santoña y Gijón. Se captura bacalao, anchoa, atún y merluza.
2.- La región noroeste se extiende desde la ría de Ribadeo hasta la frontera portuguesa. Tiene los puertos de Vigo y La Coruña. Se captura merluza, sardina, moluscos (calamar, ostras, mejillón y pulpo). Es la más importante, con el 50% del total de capturas españolas.
3.- La región suratlántica se extiende desde la desembocadura del Guadiana hasta el Estrecho de Gibraltar en La Línea (Cádiz). Tiene los puertos de Huelva, Sánlucar de Barrameda, Cádiz y Algeciras. Se captura merluza, sardina, anchoa, caballa y crustáceos (langostinos, cigalas y gambas).
4.- La región canaria se extiende entre el archipiélago y la costa occidental africana.  Tiene los puertos de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Lanzarote. Supera el 15% de las capturas españolas.
5.- La región surmediterránea: se extiende desde el Estrecho de Gibraltar hasta el cabo de Gata. Tiene los puertos de Málaga, Almería y Ceuta. Se capturan crustáceos, sardina y el jurel.
6.- La región levantina. Se extiende desde el cabo de Gata al cabo de la Nao. Tiene los puertos de Cartagena, Torrevieja, Santa Pola, Alicante y Valencia. Se captura sardina, calamar, pescadilla y gambas.
7.- La región tramontana se extiende desde el cabo de La Nao hasta la frontera francesa. Tiene los puertos de Castellón, Tarragona y Barcelona. Se captura sardina, anchoa y bacaladilla.
8.- La región balear se extiende por el mar circundante a las islas Baleares. Tiene los puertos de Palma de Mallorca, Ibiza, Mahón y Ciudadela. Se captura sardina y gamba.

Producción pesquera y consumo de pescado en España.
Desde los años 1960 la producción y consumo de pescado se ha multiplicado  como consecuencia del mayor poder adquisitivo de la población y de la mejora de los medios de almacenamiento y transporte de pescado (buques y camiones frigoríficos, además de congeladores caseros). Sin embargo, España casi no exporta pescado y por el contrario compra grandes cantidades de pescado canadiense, noruego, argentino, namibio, angoleño y sudafricano, por lo que la balanza comercial pesquera es muy deficitaria (sólo se cubre un 40%).
De la producción total de pescado en España, unas 800.000 tm en 2007 (la de la UE supera las 5 millones de tm), el 45% se destina a producto congelado, especialmente merluza y calamar, mientras que casi el 55% restante se comercializa y vende como pescado fresco en especial sardinas, merluza, pulpo y anchoa.
Las capturas son desembarcadas en los puertos de mar y vendidas en las lonjas, que son edificios públicos situados en el puerto donde se vende el pescado mediante subastas y donde el pescado es adquirido para pescaderías y restaurantes.
El consumo de pescado en España por persona y año triplica la media europea ya que en nuestro país consumimos 50kg/persona/año y en el resto de los países de la UE esta cifra se sitúa en 16 kg/persona/año. El 85% del pescado consumido por los españoles es fresco o congelado y el consumo de salazones y conservas de pescado es bastante menor (en otros países europeos por el contrario, predomina el consumo de pescados ahumados y en salazón).

La acuicultura española.
La acuicultura española desde los años 1980 ha experimentado un fuerte impulso convirtiéndose en una alternativa fundamental al agotamiento de los caladeros.
En 2012 hay más de 80.000 hectáreas en 300 piscifactorías, la mayor parte privadas, donde de explotan especies de río como las truchas y especies marinas como por ejemplo lubinas, meros, camarones, moluscos y crustáceos.
Andalucía, Galicia y Cataluña son las regiones con mayores perspectivas en la producción de moluscos (casi todo mejillón), trucha, langostino, carpa, rodaballo, lenguado, cangrejo, lubina, anguila, atún... y comienzan a explotarse las algas.

BIBLIOGRAFÍA.
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Limón, Raúl. Se busca joven para salvar el campo. “El País” (2-II-2011) 28-29.
González, Alicia. Los reyes de las materias primas. “El País” Negocios 1.367 (15-I-2012) 4-6. Un análisis del impacto de la riqueza en materias primas sobre el grupo de países conocido como los CARBS: Canadá, Australia, Rusia, Brasil y Sudáfrica, que acumulan entre el 25% y el 50% de los principales recursos naturales.
Martín, Adam. Entrevista. Gustavo Duch / Coordinador de la revista “Soberanía alimentaria”. ‘L’agricultura industrial és la responsable de la fam als països del surd’. “Ara” (1-II-2012) 27. Duch fue fundador de Veterinaris Sense Fronteres y critica que la mitad de la producción mundial de cereales (estimada en 2.000 millones de toneladas) se pierda en la cadena alimentaria, ocasionando pobreza y hambre a 1.000 millones de personas, y alerta de los alimentos sospechosos (los transgénicos y los antiecológicos por su gran input energético).
Agudo, Alejandra. Desperdicio masivo de alimentos. “El País” (5-II-2012) 34. Cada español tira 163 kg de comida al año, pérdidas que se producen en todos los eslabones de la cadena. En Europa se desperdician 89 millones de toneladas al año, con una media de 179 kg por habitante. El artículo se centra en España pero el problema se extiende a todo el mundo.
Barciela, Fernando. La especulación se ceba en los alimentos. “El País” Negocios 1.380 (15-IV-2012) 13.

PROGRAMACIÓN.
7. EL ESPACIO RURAL. ACTIVIDADES AGRARIAS: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO.
UBICACIÓN Y SECUENCIACIÓN.
- Etapa: ESO.
- Ciclo y/o curso: ESO, 2º ciclo. 2º curso. Actualmente se da en su correspondiente, de BUP, 2º curso, en Geografía Humana y Económica del Mundo Actual.
- Eje temático: Eje 1. Sociedad y territorio.
- Bloque temático: Bloque 3. La actividad humana y el espacio geográfico. Núcleo 1. Las actividades agrarias y el espacio rural.
- Relación con otros ejes y bloques temáticos: en el mismo Eje 1, con el bloque 1: Medio ambiente y conocimiento geográfico.
- Función dentro del área de ESO: desarrollo del temario.
- Vinculación disciplinar preferente: Geografía.
- Vinculación con otras disciplinas: Historia, Sociología, Psicología, Política, Economía, Antropología, Ecología...
- Situación aproximada en la secuenciación de la Programación de Aula: en primer trimestre.
RELACIÓN CON TEMAS TRANSVERSALES.
Relación con temas de Educación Moral y Cívica y Educación Ambiental.
TEMPORALIZACIÓN..
Seis sesiones:
1ª Documental. Diálogo, con evaluación previa. Exposición del profesor, con introducción y documentación.
2ª Exposición del profesor. Cuestiones.
3ª Exposición del profesor. Cuestiones.
4ª Exposición del profesor de repaso y refuerzo. Actividades de preparación de la visita al campo, con reparto de documentos y cuestiones.
5ª Sesión de visita al campo (una de las fincas rurales del programa educativo). En caso de que no pueda realizarse por falta de presupuesto o tiempo se compensará con una sesión de actividades prácticas.
6ª Actividades de desarrollo y refuerzo sobre la visita, con esquemas, mapas, gráficos, comentario de textos.
OBJETIVOS DIDÁCTICOS.
- Clasificar los factores y elementos de los paisajes agrarios, a estos mismos y a las distintas actividades agrarias.
- Diferenciar los distintos paisajes y las actividades,
- Analizar la situación y las perspectivas en España y en el mundo.
- Tomar una postura personal respecto a la defensa del sector rural.
- Mejorar el nivel de uso de la información.
- Profundizar en el análisis multicausal de las actividades humanas en el espacio físico.
- Fomentar el interés por la indagación y la investigación.
- Desarrollar el rigor crítico y la curiosidad científica respecto al mundo rural y sus problemas.
- Desarrollar un sentimiento de valoración y conservación del patrimonio natural.
- Desarrollar la solidaridad respecto a la población rural. 
CONTENIDOS:
A) CONCEPTUALES.
- Sistemas y espacios agrarios en España, Europa y el mundo: condicionantes físicos y humanos; problemática (excedentes, hambre, degradación de los suelos, etc.).
- Las actividades agrarias y el espacio rural.
B) PROCEDIMENTALES:
- Tratamiento de la información: textos, mapas, gráficos, manuales, estadísticas.
- Explicación multicausal: análisis de los orígenes, elementos, factores y consecuencias de los hechos agrarios, procesos de ruralización y rurubanización; análisis y evaluación de problemas del campo; toma de postura ante los problemas rurales.
3. Indagación e investigación: actividades de indagación e investigación, para la visita.
C) ACTITUDINALES:
- Rigor crítico y curiosidad científica: valoración de la información, formación de un criterio propio.
- Valoración y conservación del patrimonio: responsabilidad, interés y sensibilidad por la conservación del patrimonio natural y medioambiental.
- Tolerancia y solidaridad: tolerancia a las opiniones de los demás, y solidaridad como compromiso hacia los demás: hacia los campesinos que defienden el medio ambiente y el paisaje rural, con una comprensión “empática” de los sentimientos ajenos de los campesinos que deben dejar sus campos o de los jóvenes que no quieren perder las tierras de su familias.
METODOLOGÍA.
Expositiva y participativa. Hay, pues, estrategias expositivas de enseñanza receptiva para explicar los conceptos; estrategias participativas más activas de indagación, de enseñanza por descubrimiento para trabajar los procedimientos y actitudes, con un paralelo refuerzo de conceptos.
MOTIVACIÓN.
Introducción con un documental impactante y con la preparación de la visita.
ACTIVIDADES:
A) CON EL GRAN GRUPO.
Exposición explicativa del profesor, con introducción, documentación, desarrollo del tema. Se usarán transparencias (para los esquemas), diapositivas, mapas y gráficos, a fin de utilizar menos la pizarra y ganar tiempo.
Visita al campo: Las granjas-escuela son excelentes alternativas para las prácticas de visitas educativas de educación ambiental y los temas del mundo rural, durante el curso e incluso para estancias de tiempo superior (hay cursos veraniegos de 10 días). Por ejemplo, en Mallorca hay dos: Ses Sitges (Sant Llorenç des Cardessar) y Son Roig (Calvià), que conservan la vida de las antiguas possessions, con casas antiguas, campos, animales, etc. Por Son Roig pasan anualmente unos 15.000 escolares, en grupos organizados por los colegios, en visitas de un día completo en los que realizan una media de dos o tres talleres, seleccionados previamente por sus profesores.
B) EN EQUIPOS DE TRABAJO.
- Realizar esquemas de los apartados del tema.
- Reunir información y hacer un debate de grupo sobre los problemas y futuro de la actividad agraria
- Collage-dossier de conceptos, noticias e imágenes.
- Comentario de textos, mapas, gráficos.
- Realización de actividades de la visita en grupo, aunque la respuesta debe ser individual.
C) INDIVIDUALES.
- Realización de apuntes esquemáticos sobre la UD.
- Participación en las actividades grupales anteriores: información, comentario, esquemas, debate...
- Búsqueda individual de datos en la bibliografía, en deberes fuera de clase.
- Contestar cuestiones en cuaderno de trabajo, con diálogo previo en grupo.
- Realización de actividades de la visita, con una memoria individual de la visita y las conclusiones personales.
RECURSOS.
Documentales, transparencias, diapositivas.
Manuales, textos, mapas, gráficos. Se sugieren para esta UD el de la editorial Vicens Vives, más el de Santillana para el apartado de paisajes agrarios.
Diccionarios y Enciclopedias, Atlas y Anuarios.
Collage de grupo. La pizarra. La visita.
EVALUACIÓN.
Evaluación continua, con una previa (diálogo en la 1ª sesión) para conocer el nivel inicial de conocimientos. Se primará la participación en las actividades, con una observación continua de estas para seguir los resultados respecto a conceptos, procedimientos y actitudes. Habrá un examen final, conjuntamente con el de otras UD relacionadas con las actividades económicas, en el que se comprobará el nivel de conceptos y la comprensión de los problemas, con preguntas breves y un comentario de un texto o gráfico.          
RECUPERACIÓN.
Entrevista personal.
Realización de actividades de recuperación: esquemas, mapas, gráficos, comentarios, desarrollo de un dossier de prensa.
Examen de recuperación junto a otras UD.

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