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lunes, 30 de diciembre de 2013

Los conflictos y las relaciones internacionales en el mundo actual.

LOS CONFLICTOS Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES EN EL MUNDO ACTUAL.

INTRODUCCIÓN.
CONFLICTOS.
CONCEPTOS Y CLASIFICACIÓN.
CONCEPTOS.
Conflicto.
Guerra.
CLASIFICACIÓN.
ACTUALIDAD. 



Mapa de las principales zonas de conflictos en el mundo hacia 2010.

Fuente: Focos de tensión en el mundo. [http://elpais.com/elpais/2013/12/27]


Mapa de refugiados en el mundo (2012). En 2013 había 51,2 millones. [Un gráfico de 2013, por Antonio Alonso, en http://elpais.com/elpais/2014]

INTRODUCCIÓN.

Se aborda el concepto y la clasificación de los conflictos, tanto internos como internacionales. Una relación de conflictos no puede ser exhaustiva pues el concepto de conflicto es muy amplio y porque constantemente están apareciendo nuevos conflictos y acabando otros.


CONCEPTOS Y CLASIFICACIÓN.

CONCEPTOS.

Conflicto.

El conflicto es un hecho social habitual en todas las sociedades, por la oposición de ideas e intereses entre grupos e instituciones. El conflicto puede desarrollarse y resolverse de modo pacífico con el diálogo y el compromiso, o de un modo violento, pero generalmente se asocia el término a su forma violenta, en especial la guerra.

Guerra.

La guerra es la forma más violenta de desarrollar, no necesariamente de solucionar, un conflicto. Ocurre cuando los métodos pacíficos del diálogo y del compromiso no han sido utilizados o han fracasado.

Generalmente, la guerra es inútil ya que siempre acaba provocando más problemas y sufrimientos de los que pretende resolver. Pero, por su constante presencia en la historia, ha devenido en institución social, con la que se pretenden resolver los problemas. Por ello, hay que cambiar la mentalidad de la gente, educándola para que perciba que existen alternativas pacíficas para solucionar los conflictos.

Sólo debe haber derecho a la violencia en defensa propia o para evitar el genocidio o la vulneración de los derechos humanos, pero con atención al derecho internacional.

CLASIFICACIÓN.

La clasificación de los conflictos no puede ser cerrada, sino dinámica, comprendiendo la enorme variedad actual: conflictos internos/internacionales, nacionales/regionales/globales, religiosos, sociales, políticos, económicos. La distinción jurídica clásica entre conflicto interno (guerra civil) y conflicto internacional, parece obsoleta. Hoy es enorme la pluralidad y complejidad de los conflictos.

Se debe permitir estructurar los conflictos a distintas escalas, en relación con una diversidad de fenómenos: la dinámica de la dominación mundial, la descolonización, el desa­rrollo/subdesarrollo, los movimientos migratorios, la identidad nacional y étnica, la estructura y la cohesión social, la legitimación del poder, el papel de la ONU como garante del diálogo y de la paz, la institución “reglada” (ONU) del diálogo como solución pacífica y “pactada” de los conflictos, el papel de la superpotencia dominante actual (EE UU), el sistema mundial de seguridad y la OTAN, la limitación de armamentos, el hundimiento del bloque comunista del Este de Europa, el integrismo islámico, el ascenso de India y China al estatus de grandes potencias, la unificación en bloques regionales (en Europa, América del Sur o el Sudeste asiático), la formación y difusión de la imagen del “enemigo”, la racionalidad y las decisiones en los conflictos (la “lógica” del conflicto: racionalización o no de los costos, objetivos, resultados...), el cambio ideológico en la conciencia occidental y universal de una teoría de la guerra a una teoría de la paz, de las teorías geopolíticas de dominio a la teoría del equilibrio y la cooperación, etc.

Una clasificación más comprensiva [Djalili, 1991] distinguiría tres niveles (globales, regionales e internos), a su vez subdivididos en ocho grupos. Esto evita una división por cau­sas nacionales, étnicas, religiosas, lingüísticas...

1) Conflictos globales:
- Resultantes de la descolonización (Indonesia, Indochina).
- La lucha entre los bloques Este-Oeste (Vietnam, Cuba, Angola) mezclada con la oposición Norte-Sur.
- Las intervenciones de las grandes potencias (Grenada, Panamá, Hungría, Checoslovaquia).
2) Conflictos regionales:
- Entre Estados, los conflictos más generalizados (Israel-países árabes, India-Pakistán, Irak-Irán).
- Los hegemónicos (Sudáfrica, Vietnam, Irak o Libia sobre sus vecinos más débiles).
- Los irredentistas (Somalia sobre Etiopía para conquistar Ogadén, Marruecos sobre el Sahara).
3) Conflictos internos:
- Luchas armadas generalizadas (Somalia, Colombia, Perú).
- Luchas armadas localizadas (islamistas de Mindanao en Filipinas, tamiles en Sri Lanka, cristianos y animistas en Sudán del Sur).
Hirschmann distingue entre dos tipos de conflictos: conflictos divisibles y conflictos indivisibles. Los primeros suponen el enfrentamiento de intereses sobre una base competitiva y giran en torno a la búsqueda de una maximización del beneficio. En última instancia, sin embargo, se orientan hacia el logro de un compromiso, pues de los que se trata en el fondo es de obtener “más” o “menos” de un determinado bien; operan sobre bienes “divisibles” y sobre el trasfondo de un consenso mínimo en torno a ciertos valores fundamentales que unifican a todos los actores sociales, ya se trate de individuos o grupos.
El otro tipo de conflictos afecta ya a cuestiones identitarias, sean étnicas, lingüísticas, nacionales o religiosas, que por definición son “indivisibles” y no se prestan, al menos en principio y por parte de los que así se sienten, a una componenda entre un “más” o un “menos”; son inmunes a la negociación o a la fragmentación de la identidad: sólo es “auténticamente” vasco, por ejemplo, quien expulsa de sí a todo lo español.


Tropas estadounidenses en acción (¿Irak?)..

ACTUALIDAD.
Robert Kaplan, periodista político estadounidense, analista jefe del influyente organismo (un think tank) Stratfor y autor del ensayo La venganza de la geografía (2013), considera que la historia la hacen los individuos pero también influyen decisivamente la geografía, el clima y los recursos, que definieron en el pasado las fuerzas geopolíticas y sirven para anticipar el futuro. 
Considera que EE UU no debería intervenir en Siria: 
‹‹Siria es la expresión geográfica de que no es un país real. Hay diferentes grupos sectarios y étnicos que están vinculados a territorios específicos. Son grupos que lograron estar juntos de una manera estable, aunque forzada, por la familia El Asad durante cuatro décadas. Pero no hicieron nada para desarrollar la sociedad civil o infundir una identidad real de ciudadanía. El único elemento de unidad fue la hostilidad hacia Israel. Eso se está derrumbando y no está claro que haya un Estado. Ese es el problema. (…) Cualquier intervención debe ser liderada por EE UU, oficial u oficiosamente. No veo, sin embargo, como en Siria podría tener éxito o funcionar. El poderío militar de EE UU puede hacer muchas cosas; proteger las líneas de comunicaciones marítimas, puede hacer de equilibrio contra China en beneficio de Japón y Corea del Sur. Pero no puede estabilizar una sociedad islámica muy compleja, en guerra. De haber una solución sería por una negociación entre los vecinos: Turquía, Irán y Arabia Saudí con Rusia.››
Opina sobre la crisis en los países islámicos, desde Siria, a Túnez, Libia o Egipto:
‹‹Estamos hablando del antiguo Imperio otomano. El siglo XX y comienzos del XXI no aportaron una solución a su colapso. Cuando el sultán gobernaba desde Estambul, no había disputas sobre quién controlaba qué territorio. Cada grupo era leal al sultán y no hacia su vecino. Tras su colapso, los imperios coloniales crearon líneas artificiales y después surgieron dictadores que gobernaron como Francia y Reino Unido hicieron antes. Por eso la primavera árabe es fruto del colapso gradual de la autoridad de control central. Nada tomó su lugar, porque varios de estos países no son realmente países. Es el caso también de Libia.››
Es optimista sobre la relaciones entre EE UU, Rusia y China:
‹‹El pacto de Varsovia puede estar muerto. También el comunismo. Pero Rusia sigue siendo grande y está cerca de Europa, y encima es rica en recursos naturales. Conforme la Unión Europea se debilita, Rusia se fortalece en el este europeo. Con China escenifica una gran relación. Son dos países totalitarios, que se llevan bien. China, además, necesita de sus recursos. Pero aunque son aliados tácticos, no lo son estratégicos. Siempre van a ser sospechosos el uno del otro.››
Y aun es más positivo respecto a India:
‹‹India puede ser el verdadero Estado pivote del siglo XXI. Será una gran potencia, con una población mayor que la de China. No veo un colapso del país, algo que no tengo tan claro con China. En este momento no tiene una economía muy espectacular y no es un país eficiente, pero se irá solucionando.››

Bastenier, en Multipolaridad  [“El País” (18-IX-2013)] hace un resumen de la situación multipolar de las relaciones internacionales entre las grandes potencias
‹‹Por si cabía alguna duda el embrollo diplomático sobre la guerra en Siria prueba que la unipolaridad norteamericana nunca pudo ser. Pese a su potencial militar, superior todavía hoy al del resto del planeta, a EE UU le falta el poder blando, el sostén de una opinión dispuesta a pagar el precio en tesoro y vidas que la hegemonía planetaria implica, y del que sí gozaba la pax britannica en el siglo XIX.
Una de las explicaciones más sobadas para justificar el repliegue de Washington —con etapas en Irak, Afganistán, y, de momento, la abortada operación contra el Gobierno de Damasco— es la del neo-aislacionismo, o enfermedad recurrente del cuerpo político de EE UU que después de una fase expansiva aspira a recogerse tras las inexpugnables fronteras de dos océanos. Eso fue lo que ocurrió tras la victoria de la Entente en la Gran Guerra, y si la figura no pudo repetirse en 1945 fue porque había que reinventar Alemania extirpando lo que quedara de nazismo. Pero en esta ocasión el deseo de guarecerse dentro de sí, obedece a razones diferentes. En lugar de retirarse en 1919 como vencedor, EE UU ha perdido una guerra en Irak, con el corolario de una mejora sustancial en la posición estratégica de Irán, y una prognosis sobre la aventura de Afganistán que no puede ser optimista.
El concurso de Moscú era imprescindible para el sostenimiento de una hegemonía mundial compartida llamada Bipolaridad. Pero falto de uno de los dos atlantes el sistema adolecía de inestabilidad congénita y la paradoja contemporánea es que el regreso de Moscú, arquitecto del eventual apaciguamiento de la crisis siria, no solo no reconstruye esa Bipolaridad, sino que da paso a una multipolaridad cierto que aún en vías de cristalización. Mientras EE. UU. y la URSS militaban en campos ideológicamente opuestos, sabedores de que el arma nuclear hacía impensable el enfrentamiento armado, su mutuo interés era “cerrar” el espacio geopolítico sin que hubiera vencedores ni vencidos. Hoy, en cambio, la porosidad de una geopolítica sin divisiones ideológicas permite buscar y rehacer alianzas. Y es así como Rusia hace pie de nuevo en Asia sin necesidad de vender la buena nueva del marxismo-leninismo. ¡Qué alivio quitarse de encima ese fardo para Moscú!
Si el plan ruso-norteamericano se cumple con la destrucción del arsenal de armas químicas de Damasco, el resultado será catastrófico para la atomizada oposición siria, que imploraba una acción de castigo de Washington para detener la progresiva erosión de sus posiciones militares. El presidente Bachar el Asad saldría, consecuentemente, fortalecido pese a la liquidación de su arsenal, porque está mejor sin armas químicas que con ellas, cosa que ha podido comprobar por el riesgo que le ha supuesto su mera existencia, tanto si las utilizó como si no lo hizo. Irán aun sale mejor parado porque la remisión a tiempo indefinido del bombardeo norteamericano hace más improbable una operación similar contra Teherán. E Israel puede temer que no haya salido ganando porque prefería cualquier acción que debilitara al régimen sirio a la permanencia de un Gobierno alauí que garantizaba, en lo que era un alianza de facto, que la frontera común estuviera perfectamente controlada y en paz con el Estado sionista.
El espectáculo que ha dado la diplomacia del presidente Obama, con sus correcciones, rectificaciones y conversiones sobre la oportunidad de machacar a Siria, ha sido penoso, pero, aun así, el líder norteamericano puede acabar salvando hasta cierto punto la cara, con el argumento de que la mera amenaza de los misiles ha bastado para obligar a Damasco a renunciar a su química de guerra. Y que China no está a punto de sustituir a EE UU en el pináculo del poder mundial lo subraya su discreto papel en toda la crisis, encantada de que fuera Rusia quien hiciese casi todo el gasto. Solo en el Pacífico asiático Pekín aspira a mantener a raya a Washington. Pero el gran vencedor ha sido la Rusia del presidente Putin que, además de convertirse en albacea testamentario del conflicto, le ha hecho un segundo gran favor a EE. UU —el primero amordazando a Snowden, sobre el espionaje cibernético de Washington— con el pacto que evita que Obama tenga que afrontar una votación del Congreso que, de haber sido desfavorable, habría hecho añicos su presidencia.
El historiador norteamericano Immanuel Wallerstein resume lacónico las consecuencias de una crisis que hoy apenas comienza: “EE UU carece del poder de hacer cumplir sus mandatos”. A eso se le llama multipolaridad.››

Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, resume en 2014: ninguna gran guerra, conflictos sin fin [“El País” (29-XII-2013)] los conflictos que asolan los países del mundo, aunque ninguno sea internacional. 
‹‹El conflictivo panorama planetario da la razón a Sigmund Freud cuando aseguraba que “la violencia, individual o colectiva, que acompaña a la condición humana desde el origen de los tiempos, puede ser limitada, relativamente controlada, legalmente regulada e incluso castigada, pero nunca exterminada”. Hoy no hay grandes conflictos armados internacionales pero, por el contrario, la paz brilla por su ausencia en muchos lugares sumidos en interminables conflictos intraestatales. Y esto define tanto a los desarrollados en los Estados frágiles como a los que afectan a sociedades donde formalmente no existe una guerra, pero donde la violencia anónima y diaria es ya un rasgo genético.
Entre otras cosas la historia enseña que la violencia es el principio central de la organización social. También muestra que solo es considerada negativa si deviene en derrota, pero que si le acompaña la victoria termina por ser mayoritariamente percibida como virtuosa. Sobre estos presupuestos, y a base de guerras, se han conformado buena parte de los actuales Estados nacionales y se ha dirimido el liderazgo global, regional o local a lo largo del tiempo.
Una panorámica actual del mundo globalizado nos muestra que, para quienes habitamos en democracias consolidadas, la violencia organizada ya ha dejado de ser un instrumento útil para solucionar problemas. Dicho sin frivolidad alguna, hasta podríamos pensar que la guerra ha pasado de moda entre nosotros —cuando disponemos de otros mecanismos más insidiosos, pero no menos letales, para defender nuestros privilegios e intereses—, reservándola únicamente como instrumento de último recurso cuando está en peligro un statu quoque lleva décadas favoreciéndonos. Esto no quiere decir, por supuesto, que nuestra estabilidad estructural sea irreversible; por eso debemos ocuparnos diariamente de perfeccionar un sistema que permita resolver pacíficamente los conflictos que nos afecten. Pero sabemos igualmente que quienes disfrutamos de esa situación somos minoría en un mundo en el que las brechas de desigualdad no hacen más que aumentar y, además, somos corresponsables del malestar e inseguridad de muchos de nuestros semejantes.
Por eso son muchos (mayoría) quienes rechazan esa visión típica de las democracias occidentales, empezando por los que nada tienen que perder y nada esperan de un orden internacional que consideran injusto, ni de unas autoridades locales que, frecuentemente, son los principales violadores de sus derechos. No puede extrañar, en consecuencia, que sean también muchos aún los que entienden la violencia como el único instrumento a mano para subvertir su desfavorable situación o, cuando el conflicto se prolonga sine die, en la mejor opción vital. Tomar las armas se convierte, así, en la menos mala de todas las alternativas existentes para quienes, individual o colectivamente, pretenden satisfacer sus necesidades diarias, garantizar su propia seguridad y tratar de imponer su dictado. Para muchos de ellos la violencia ha dejado de ser un instrumento al servicio de un objetivo político, para convertirse en un fin en sí misma.››
En Europa destaca los conflictos internos en Ucrania y Turquía: 
‹‹Hoy, en una apresurada ojeada, podemos afortunadamente confirmar que, muy al contrario de lo ocurrido durante el pasado siglo, la guerra en Europa brilla por su ausencia. Sin que se haya digerido totalmente la implosión de la URSS y de Yugoslavia, y aunque se registren puntuales brotes de violencia callejera, el continente es una isla de estabilidad en la que no se vislumbra a medio plazo ningún proceso que no se pueda gestionar sin recurrir a las armas. A pesar de sus notables errores y carencias —como se acaba de constatar en el Consejo Europeo de diciembre, saldado sin avances apreciables en la operatividad de la Política Común de Seguridad y Defensa—, la Unión Europea sigue siendo el más exitoso experimento histórico de prevención de conflictos violentos.
Además de lograr que la guerra haya quedado eliminada de la agenda de los Veintiocho, su poderoso influjo —junto con el de la OSCE— ha coadyuvado para que ninguno de los problemas europeos haya derivado en violencia abierta, encarrilando a los países balcánicos hacia Bruselas y aliviando las tensiones internas de minorías históricamente maltratadas. Hoy el mayor foco de tensión se vive en torno a Ucrania, disputada abiertamente por Moscú y Bruselas, pero no debemos suponer que ese forcejeo vaya más allá de la mesa de negociaciones. Lo mismo cabe decir de la tensión báltica, con Rusia procurando restablecer su influencia en su vecindad, y de los crecientes problemas internos de Turquía, aunque la pacificación del conflicto kurdo aún esté lejos.››
En América enfatiza que prosigue la violencia terrorista en Colombia: 
‹‹Por su parte, en América la imagen es engañosa si solo se piensa en Colombia como el único conflicto abierto. Precisamente la resolución de ese dilatado episodio de violencia puede ser una de las mejores noticias de 2014, tras haber cimentado un proceso de negociación que asume que con las armas no hay futuro para nadie. El visible rearme en el que están metidos varios gobiernos, traspasando los límites de la mera defensa nacional, es un factor belígeno nada desdeñable. Así, cabe identificar a Brasil, en su intento por consolidar un liderazgo regional que busca, potenciando su músculo militar, un hueco entre unos Estados Unidos hegemónicos y unos vecinos (con Venezuela como punta de lanza) que ensayan improbables vías alternativas.
No existe ninguna guerra continental, pero son varias las ciudades centroamericanas y sudamericanas que encabezan la clasificación de los lugares más violentos del planeta. Esta violencia anónima es el resultado, en primer lugar, de la brutal desigualdad reinante- a pesar de los indudables datos de crecimiento económico-, que excluye a una gran parte de la población de los beneficios de unos sistemas que solo aprovechan a unos pocos. A eso se suman unas fuerzas de seguridad incapaces de garantizar la seguridad ciudadana (Argentina ha sido el más reciente apunte mediático con motivo de huelgas policiales inusitadas). No es menor tampoco el efecto multiplicador de unos grupos privados (mafias, maras, cárteles, bandas…) que cuestionan frontalmente el monopolio del Estado en el uso de la fuerza y que disponen de medios sobrados para comprar voluntades en todos los niveles del Estado. Pero también, en un proceso que se retroalimenta constantemente, es el reflejo de una privatización de la seguridad que deja en situación de extrema vulnerabilidad a quien no pueda costearse directamente la suya.››
En África continúan las numerosas guerras civiles:
‹‹Más oscura es la situación en África Subsahariana, donde ni siquiera Suráfrica está a salvo de una oleada de inestabilidad que puede arruinar el modélico esfuerzo de un Nelson Mandela encumbrado, con razón, a los altares de la construcción de la paz. Desgraciadamente tanto el conflicto de Malí, como los RCA y RDC o los que asolan a Sudán (Darfur) y Sudán del Sur (ahora sumido en un choque fratricida) son cualquier cosa menos novedades. En estos y en tantos otros casos (Chad, Nigeria, Níger…), al margen de su escaso reflejo mediático, se multiplican causas estructurales tan conocidas como desatendidas durante décadas- fracasos de convivencia entre distintos, insatisfacción de necesidades elementales, corrupción generalizada, inquietante debilidad del Estado, ominosa discriminación étnica y/o religiosa, represión y permanente violación de derechos…-, a las que solo queda por añadir la gota que colme el vaso de la paciencia de unas poblaciones que nada bueno esperan de sus gobernantes.
Ninguno de estos problemas tiene solución militar, dado que sus raíces corresponden a la esfera social, política y económica. Eso supone que están condenados al fracaso todos los (limitados y selectivos) esfuerzos militares sobrevenidos- lo que supone de partida asumir la inoperancia de los sistemas de alerta y acción tempranas-, si no existe la necesaria voluntad política para activar preventivamente respuestas multilaterales y multidimensionales que entiendan que la promoción del desarrollo es la vía más directa para lograr mayores niveles de seguridad. Ningún contingente militar puede más que paliar, en el mejor de los casos, los efectos más llamativos del problema; pero nunca podrá por sí solo enderezar el rumbo de unos procesos que, a falta de soluciones omnicomprensivas, corren el riesgo de reabrirse de inmediato (baste recordar que más del 40% de las guerras actuales son mera repetición de conflictos mal cerrados).
El escaso interés de la comunidad internacional en el futuro de la región- vista solo bajo la óptica de un foco de amenaza terrorista, comercios ilícitos y emisión de emigrantes, y la del depredador de sus inmensas riquezas-, la debilidad de las organizaciones regionales (comenzando por la Unión Africana) y la interesada fragilidad de muchos de estos Estados lleva a prever una continuación de la inestabilidad y de los conflictos violentos que hoy la caracterizan.››
En el mundo islámico siguen los conflictos del fin de la ‘primavera árabe’ y la guerra civil de Siria: 
‹‹Cuando se cumplen tres años desde el arranque de la mal llamada primavera árabe, solo ha habido cuatro países en los que el dictador ha caído; pero en ninguno de los veintidós se ha producido un verdadero cambio de régimen. Con el macabro protagonismo de Siria —sin esperanza de que Ginebra 2 aporte solución alguna—, nada ha cambiado para mejor en Yemen, mientras se cruzan apuestas sobre si Túnez puede evitar el retroceso violento que viven Libia y Egipto. Aunque con distinto grado de intensidad, las movilizaciones que experimenta el mundo árabe muestra claramente el agotamiento de unos regímenes políticos fracasados. Su suicida resistencia pronostica que la región seguirá sometida a convulsiones recurrentes, de las que ningún país está a salvo, en la medida en que todos ellos comparten un diagnóstico altamente negativo tanto desde la perspectiva del desarrollo (incluso en las petromonarquías del Golfo) como de la seguridad (con la renovada fuerza de la amenaza yihadista por doquier).
Si a eso se añade que ni Afganistán ni Irak, ni mucho menos el que enfrenta a Israel con sus vecinos, son ejemplos exitosos de resolución de conflictos, podemos concluir que en la órbita árabo-musulmana se multiplican los focos de violencia que seguirán ocupando la atención durante 2014. Por el contrario, uno de los soplos de esperanza más significativos de la agenda internacional es la posibilidad de que termine por cuajar el proceso de acercamiento entre Washington y Teherán, por muchas que sean las asignaturas pendientes y los previsibles esfuerzos de Israel y Arabia Saudí por abortarlo.››
En Asia-Pacífico crece la tensión entre China y sus vecinos protegidos por EE UU:
‹‹Asia-Pacífico es, por último, el escenario que con cierto toque sensacionalista parece llamado a privar del sueño a los amantes de la paz. Aunque es innegable que los dos gigantes mundiales —EE UU y China— están inmersos en una dinámica de tanteo en el área, no cabe dar por sentado que sus diferencias vayan a traducirse necesariamente en violencia. Aunque ninguno de los dos tiene interés en provocar un estallido que difícilmente serviría a sus intereses, eso no quita para que ambos realicen calculados movimientos ajedrecísticos para ir ocupando posiciones de ventaja, tratando atraer a los vecinos a su respectiva órbita. Pero si esto decepciona a los aficionados a las novedades y las emociones fuertes, ya se perfilan a la vuelta de la esquina tres nuevos escenarios conflictivos: el Ártico, el ciberespacio y el espacio exterior. En suma, la voluntad de poder de la que hablaba Nietzsche nos asegura que las guerras seguirán formando parte de nuestro futuro.››

Ian Bremmer en Incendios en el horizonte global [ “El País” (19-VII-2014)] se muestra pesimista a corto plazo porque EE UU no está ejerciendo un liderazgo eficaz que reduzca los conflictos y destaca los riesgos en Europa (Ucrania-Rusia), Oriente Medio (Israel-Palestina, Siria e Irak) y Lejano Oriente (China y Japón):
‹‹En el mundo actual no faltan las zonas de conflicto. Los nuevos retos que presentan una Rusia revanchista, la poderosa insurgencia en Irak y las tensiones cada vez mayores entre China y sus vecinos producen titulares preocupantes. Estas fuentes de conflicto han tenido escasa repercusión fuera de sus regiones respectivas, pero la situación va a cambiar.
El primer problema es el del Kremlin. Ucrania sigue siendo la pieza fundamental para que el presidente Putin pueda hacer realidad su sueño de crear una Unión Euroasiática, pero las convulsiones de los últimos nueve meses en Ucrania han agravado la brecha entre los dos países. Ucrania no va a disfrutar de paz en un futuro inmediato. Kiev tiene el empeño de reducir su dependencia económica de Moscú y profundizar sus lazos políticos, económicos y de seguridad con Europa. Y, para impedirlo, Putin va a presionar de todas las formas posibles, con el fin de forzar una modificación de la constitución ucraniana que dé más poder a los gobiernos regionales y permita a Moscú utilizar su influencia sobre las provincias orientales y estorbar el rumbo occidental de la capital. Ninguna de las dos partes va a hacer concesiones hasta que no le quede más remedio. Seguramente Occidente impondrá sanciones aún más duras a Rusia, que se las arreglará entonces para que Europa asuma parte del coste de ese enfrentamiento.
En Irak vuelve a imperar el sectarismo, que está creando vínculos más estrechos entre los suníes, chiíes y kurdos del país con sus respectivos hermanos de más allá de la frontera. Por ahora, los combatientes suníes que se han apoderado de varias ciudades del norte de Irak carecen de los medios necesarios para derrocar al poder chií de Bagdad. Pero el Gobierno, a su vez, carece de los medios para expulsar a los combatientes, y los kurdos, en la práctica, han instituido una región autónoma en sus territorios del norte.
El mayor peligro es que los combates entre suníes y chiíes en Irak se conviertan en una gran guerra regional. Los islamistas suníes utilizarán el territorio que controlan para reclutar y entrenar a yihadistas. Irán intensificará sus relaciones con Bagdad. Arabia Saudí no dará respaldo público a los combatientes suníes pero, para evitar la hegemonía chií y una alianza más formal entre Teherán y Bagdad, permitirá que les lleguen dinero y armas de simpatizantes saudíes. EE UU, cada vez más contrario a correr riesgos, permanecerá al margen. La rivalidad entre Irán y Arabia Saudí se agudizará a través de combates entre terceros en todo Oriente Próximo.
En el este de Asia, las relaciones entre China y sus vecinos pueden volverse mucho más peligrosas. Para reafirmar su creciente influencia regional y aplacar a los que exigen, sobre todo entre los militares, una política exterior más agresiva, Pekín se ha vuelto más beligerante, en especial respecto a las aguas en disputa que existen en la región. Por el momento, China solo mantiene un enfrentamiento directo con Vietnam, en parte porque las consecuencias económicas son mucho menos graves que en el caso de Japón y porque Vietnam, a diferencia de Japón y Filipinas, no cuenta con el apoyo oficial de EE UU.
Ahora bien, la situación podría volverse mucho más peligrosa porque el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha anunciado un plan para “reinterpretar” la Constitución japonesa y permitir que su política de seguridad no se reduzca a la defensa propia. De ser así, aumentarán a largo plazo las probabilidades de que China y Japón tengan enfrentamientos más frecuentes en el mar de China Oriental, y la amenaza de que Japón empiece a intervenir más en el mar del Sur de China para defender a sus aliados inquietará a los responsables militares chinos. Los Gobiernos de la segunda y la tercera economía del mundo se esforzarán para evitar una confrontación militar, pero ninguno de los dos ignorará la exigencia pública de mantener una postura inflexible cuando se agrave la situación. El peligro será todavía mayor, seguramente, si China se vuelve más inestable.
Por suerte, en muchos sentidos, el mundo tiene más capacidad de absorber las sacudidas generadas por estos problemas que hace cinco años. La economía de Estados Unidos se ha recuperado en gran medida de su crisis financiera. La eurozona ya no se encuentra en peligro inmediato. China ha evitado un aterrizaje forzoso para su economía. Los tipos de interés siguen siendo relativamente bajos. Nuevas fuentes de energía han disminuido los temores en los mercados de crudo. Vivimos en un mundo más estable.
Lo malo es que estas mejoras alimentan la complacencia y permiten a los responsables políticos de todo el mundo convencerse de que no es necesario abordar estos problemas, hasta que llega un momento en el que es imposible ignorarlos. Todas estas situaciones son resultado de la descomposición del orden internacional actual y no pueden resolverse sin una intervención seria de actores externos poderosos, pero nadie posee verdaderamente la voluntad y la capacidad de aceptar los costes y los riesgos que entraña esa responsabilidad.
Con Estados Unidos distraído, cada vez más reacio a asumir riesgos y menos dispuesto a ejercer de líder mundial, y sin ningún otro país deseoso de ocupar ese hueco, es muy probable que el número de zonas calientes siga aumentando, y que los incendios ardan cada vez con más fuerza.››

Alicia González informa en Los inversores se refugian en activos seguros ante los crecientes conflictos [“El País” (19-VII-2014)] que los mercados afrontan la mayor concentración de riesgos en décadas, pues no hay duda de que el mundo es hoy mucho más peligroso de lo que era hace unos pocos años:
‹‹Una vieja tesis sostiene que las grandes crisis económicas y financieras derivan en grandes conflictos, precisamente por las tremendas consecuencias sociales, políticas y económicas que conllevan. Ahora que los inversores habían aprendido a convivir con las secuelas de la mayor catástrofe financiera desde la Gran Depresión y que había incluso quienes alertaban de la excesiva calma en la que se habían instalado los mercados, la mayor concentración de crisis geopolíticas en varias décadas ha destapado un escenario de riesgos, que puede durar más de lo previsto.
“Desde 2008, la seguridad global se ha deteriorado cada año, con 111 países experimentando un deterioro y sólo 51 una mejora”, admite el economista jefe de Capital Economics, Julian Jessop, citando un informe del Instituto para la Economía y la Paz. “No hay duda de que el mundo es hoy mucho más peligroso de lo que era hace unos pocos años”, recalca.
El dinero es poco amigo de las incertidumbres, y ayer los inversores apostaron por los activos considerados seguros, como el dólar, que ha ganado más de un 16% desde mayo; los bonos de Estados Unidos y Alemania, cuyas rentabilidades han caído a niveles históricamente bajos, y el oro, que ayer ganaba otro 0,5% hasta los 1.306,5 dólares por onza. Las fuertes pérdidas del inicio de la jornada en las Bolsas europeas se diluyeron a lo largo del día y buena parte de los índices terminaron en positivo. El índice Vix de Chicago, considerado un indicador adelantado de riesgo al estimar la volatilidad futura de los mercados, alcanzó el jueves su nivel más alto desde abril y, pese a ello, se sitúa en los niveles más bajos de los últimos cinco años. El barril de crudo Brent cerró por encima de los 107 dólares tras la escalada del conflicto en Gaza, las tensiones en Irak y el enfrentamiento que sigue abierto en Siria. Las más perjudicadas por esta huida del dinero hacia activos refugio fueron las divisas de las grandes economías emergentes, como Rusia, Brasil o Turquía.
“Las crecientes tensiones geopolíticas y el moderado ritmo de crecimiento general han agudizado las percepciones de riesgo en los mercados”, apuntaba un informe de Bank of America Merrill Lynch. Un ejemplo evidente es China. El conflicto abierto con sus vecinos ante su intento de construir una plataforma petrolífera en el Mar de China agudiza el temor de los inversores a la desaceleración del crecimiento y las dificultades financieras de la segunda economía del mundo. Pese a todo, la economía china creció un 7,5% en el segundo trimestre. Pero la lista de riesgos aumenta por semanas.
 “El derribo de un avión comercial de Malaysia Airlines en Ucrania, cuya autoría aún no está aclarada, junto a las nuevas sanciones a empresas rusas anunciadas por EE UU y la ofensiva terrestre de Israel sobre la franja de Gaza amenazan con acabar con el largo periodo de muy baja volatilidad en el que estaban instalados los mercados financieros”, subraya José Ramón Díez Guijarro, profesor de Entorno Económico y Análisis de Países del IE.
Lo cierto es que ya había analistas que advertían que el escenario económico era más incierto de lo que parecían estar evaluando los mercados, de ahí que organismos como el Banco Mundial hayan rebajado sus previsiones de crecimiento de la economía global y el Fondo Monetario Internacional se prepare a hacer lo mismo.
“Los riesgos geopolíticos añaden razones para ser cauteloso. Los bajos niveles de volatilidad generalizados en todos los mercados se asemejan mucho a la calma antes de la tormenta”, apunta Julian Jessop, de Capital Economics. Es el temor de los inversores a lo que se conoce como un cisne negro, un suceso inesperado que provoque otra crisis sin haber dejado definitivamente atrás la anterior y que aflore las muchas debilidades que todavía tiene la economía mundial.››

FUENTES.
Internet.
Documentales.
Dirty Wars. Documental de Jeremy Scahill sobre las guerras encubiertas de EE UU. [http://dirtywars.org/the-film]

Películas.
Tolerantia (2008). Corto de animación creador por Ivan Ramadan. 6,21 minutos. [https://www.youtube.com/watch?v=FrjQrXc80cY]

Libros.
Garton Ash, Timothy. Los hechos son subversivos: ideas y personajes para una década sin nombre. Tusquets. Barcelona. 2011. 487 pp. El primer decenio del siglo XXI. Reseña de Ballesteros, Cecilia. “El País” Babelia 1.049 (30-XII-2011) 10.
Kaplan, Robert. La venganza de la geografía. RBA. Barcelona. 2013. 464 pp. Ensayo. Pozzi, Sandro. Robert Kaplan / Periodista y escritor. ‘No veo cómo puede funcionar una intervención en Siria’. “El País” (16-IX-2013) 6-7. Un repaso a las potencias internacionales y los conflictos abiertos.
Kissinger, Henry. Orden mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países y el curso de la historia. Trad. de Teresa Arijón. Debate. Barcelona. 2016. 448 pp. Reseña de Bassets, Lluís. La historia no es para cínicos. “El País” Babelia 1.264 (13-II-2016) 5.
Pinker, Steven. Los ángeles que llevamos dentro. Paidos Nature. Barcelona. 2011. 1.103 pp. La violencia y la injusticia descienden en el mundo.
Robertson, Robbie. Tres olas de globalización. Historia de una conciencia global. Alianza Editorial. Madrid. 2005. 390 pp. Reseña de Gil Calvo, Enrique. Una nueva visión imperialista. “El País”, Babelia 729 (12-XI-2005) 14.
Scahill, Jeremy. Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerfull Mercenary ArmyNation Books. 2007. 560 pp. Monografía del periodista Jeremy Scahill (1975) sobre la poderosa empresa de mercenarios Blackwater USA, que ha luchado en la guerra de Irak y Afganistán.
Scahill, Jeremy. Guerras sucias. Planeta. Barcelona. 2013. 872 pp. Monografía sobre las guerras encubiertas de EE UU en Somalia, Yemen, Irak, Afganistán o Pakistán. Pérez-Lanzac, Carmen. Jeremy Scahill. ‘Naciones Unidas tiene un doctorado en hipocresía’. “El País” (11-X-2013) 68.
Snyder, Timothy. Tierra negra. El Holocausto como historia y advertencia. Trad. de Irene Oliva Luque. Galaxia Gutenberg. Barcelona. 2015. Extracto: Un mundo no tan lejano. “El País” Ideas (11-X-2015) 2-4. Las semejanzas del Holocausto y las amenazas ecológicas y económicas del mundo actual.

Artículos. Orden cronológico.
Rizzi, Andrea. Un arma de doble filo. “El País” (24-I-2012) 4. En ocasión del embargo a Irán, la analista comenta que los embargos económicos tienen una eficacia limitada en algunos casos y siempre causan un daño indirecto a la población civil, como demuestran los casos exitosos a largo plazo de Sudáfrica (ayudó a terminar el apartheid) y Libia (forzó a Gadafi a abandonar su programa nuclear), y los más dudosos de Cuba (que sobrevive pese a medio siglo de boicot estadounidense) e Irak (Hussein solo cayó debido a una intervención militar).
Torreblanca, José Ignacio. El auge de la geoeconomía. “El País” (27-I-2012) 4. Los Estados consideran los flujos económicos como un instrumento de poder y de seguridad nacional.
Valenzuela, Javier. Guerra de tronos 2030. “El País” Domingo (2-IX-2012) 6-7. Las primeras potencias compiten por la hegemonía mundial, entre una China pujante y una Europa decadente, mientras que las potencias emergentes ascienden.
Bassets, Lluís. El año clave para la acción política. “El País” (30-XII-2012) 12-13. Considera que 2013 será un año de grandes acciones de política exterior en el mundo.
Bastenier, M. Á. Multipolaridad. “El País” (18-IX-2013) 10. EE UU se repliega hacia el aislacionismo y Rusia y China ascienden un tanto.
Pozzi, Sandro. Robert Kaplan / Periodista y escritor. ‘No veo cómo puede funcionar una intervención en Siria’. “El País” (16-IX-2013) 6-7. Un repaso a las potencias internacionales y los conflictos abiertos.
Bastenier, M. Á. Multipolaridad. “El País” (18-IX-2013) 10. EE UU se repliega hacia el aislacionismo y Rusia y China ascienden un tanto.
Torreblanca, José Ignacio. La política del odio. “El País” (4-X-2013) 6. Los extremismos se radicalizan en los conflictos internos e internacionales.
Rizzi, Andrea. El mundo se aleja de Occidente. “El País” (7-II-2011) 6. Nuevos problemas alejan al mundo de Europa y EE UU: la revuelta en los países islámicos, la recesión global, los arsenales nucleares, el escudo antimisiles en Europa, la ciberdefensa…
Pozzi, Sandro. Robert Kaplan / Periodista y escritor. ‘No veo cómo puede funcionar una intervención en Siria’. “El País” (16-IX-2013) 6-7. Un repaso a las potencias internacionales y los conflictos abiertos.

Bastenier, M. Á. Multipolaridad. “El País” (18-IX-2013) 10. EE UU se repliega hacia el aislacionismo y Rusia y China ascienden un tanto.
Núñez Villaverde, Jesús A. 2014: ninguna gran guerra, conflictos sin fin. “El País” (29-XII-2013) 6-7. Excelente resumen de los conflictos que asolan los países del mundo, aunque ninguno sea internacional. En Europa destacan Ucrania y Turquía, en América la violencia en Colombia, en África las numerosas guerras civiles, en el mundo islámico los conflictos del fin de la ‘primavera árabe’ y la guerra civil de Siria, y en Asia-Pacífico la tensión entre China y sus vecinos protegidos por EE UU.
Moisi, Dominique. La falta de ‘realpolitik’ en Rusia y China. “El País” (12-I-2014) 35. El politólogo critica la falta de liderazgo constructivo de Rusia y China.
Sahuquillo, María R. La cifra de desplazados alcanza el nivel máximo desde la II Guerra Mundial. “El País” (21-VI-2014) 2-3. Seis millones de refugiados más en 2013, hasta alcanzar los 51,2 millones. [Un gráfico actual, por Antonio Alonso, en http://elpais.com/elpais/2014]
Bremmer, Ian. Incendios en el horizonte global. “El País” (19-VII-2014) 33.

González, Alicia. Los inversores se refugian en activos seguros ante los crecientes conflictos. “El País” (19-VII-2014) 5.
Bassets, Marc. Zbigniew Brzezinski / Exconsejero de Seguridad Nacional de EE UU. ‘No hay potencias hegemónicas’. “El País” (21-VII-2014) 6.
Martínez Ahrens, J. El FMI alerta de que los conflictos amenazan la recuperación mundial. “El País” (25-VII-2014) 25.
Bassets, Marc. Las turbulencias globales evidencian los límites del poder de EE UU. “El País” (27-VII-2014) 4-5.
Bassets, Marc. Strobe Talbott / Presidente del laboratorio de ideas Brooking Institution. ‘Hay un peligro real de conflicto entre países’. “El País” (27-VII-2014) 5.
Bonet, Pilar. El histórico acuerdo que sirvió para superar el conflicto entre bloques, en la cuerda floja. “El País” (30-VII-2014) 2-3. Rusia incumple su parte.
Bassets, Marc. Obama acusa a Moscú de violar un tratado clave de la Guerra Fría. “El País” (30-VII-2014) 3.
Torreblanca, José Ignacio. El nuevo desorden mundial. “El País” (10-IX-2014) 33. Los conflictos de Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia calientan el verano de 2014, con miles de víctimas y el cuestionamiento del orden internacional. 
Bremmer, Ian. Hacia un nuevo desorden mundial. “El País” (26-IX-2014) 35. Reflexiona sobre las opiniones de Kissinger sobre los problemas para la paz mundial.
Steinberg, Federico. La desintegración del orden internacional. “El País” (6-X-2014) 27-28.

Bassets, Lluís. La guerra de la energía. “El País” Domingo (19-X-2014) 13. Cómo Arabia Saudí baja el precio del petróleo para presionar a Rusia e Irán.
González, Alicia. Hacia un nuevo orden petrolero global. “El País” (30-X-2014) 2. Consecuencias geoestratégicas del descenso del precio del petróleo.
Esteve Mora, F.; Rodríguez, J. M. El petróleo como arma económica. “El País” (29-XI-2014) 35-36. Los precios bajos perjudican a las potencias contrarias a EE UU y Arabia Saudí.
Solana, Javier. Lo que va bien en el mundo. “El País” (3-XII-2014) 33-34.
Bassets, Marc. Apóstoles del optimismo. “El País” Domingo (7-XII-2014) 2-4. El mundo actual sufre menos guerras, menos pobres y menos analfabetismo, pese al pesimismo de muchos medios de comunicación y la opinión pública. Por ejemplo, a principios de los años 1990 había 50 conflictos entre países y en 2013 solo 33, aunque hayan aumentado respecto a 2012. Sin embargo, la desigualdad económica aumenta.
Ximénez de Sandoval, Pablo. Ian Morris / Profesor de Estudios Clásicos de la Universidad de Stanford. ‘La violencia se ha hundido a sí misma’. “El País” Domingo (7-XII-2014) 4. Esta es la época menos violenta desde la Edad de Piedra. Argumenta que la guerra ha servido para crear sociedades más grandes, pero que para mantenerse necesitan la paz. El coste de hacer una guerra es cada vez mayor.
González, Alicia. La evolución de las sanciones como arma geopolítica. “El País” (21-XII-2014) 5. Las restricciones financieras y comerciales se afinan para ser más eficaces.
Torreblanca, J. I. Guerras digitales y tiranos del oro negro. “El País” Domingo (4-I-2015) 2. La nueva guerra se basa en el ciberataque o en el control de los precios del petróleo.
Roberts, Peter. Batallas en la sombra. “El País” Domingo (4-I-2015) 3. La guerra híbrida combina la agresión militar, el ciberataque, la influencia en la web…
Naím, Moisés. Sorpresas de un petróleo más barato. “El País” Domingo (4-I-2015) 3.
Bassets, Lluís. Cuatro sorpresas de 2014. “El País” Domingo (4-I-2015) 13. La agresividad expansionista de Rusia, el auge del Estado Islámico en Oriente Próximo, la apertura entre EE UU y Cuba, y la caída de los precios del petróleo.
Goldstein, Gordon M. Un mundo en ciberalerta. “El País” Domingo (8-II-2015) 2-3. Los recientes ataques de hackers prueban que la guerra del futuro será en gran parte cibernética.
Bassets, Marc. El más fuerte es el más vulnerable. “El País” Domingo (8-II-2015) 4-5. EE UU es a la vez la mayor víctima y el mayor agresor.
Nye Jr, Joseph. El futuro de la fuerza. “El País” (12-II-2015) 39. Los conflictos internacionales son más confusos debido a la proliferación de grupos rebeldes, terroristas, milicias y organizaciones criminales.
Rodríguez, Jesús. El desafío del Estrecho. “El País” Semanal 2.006 (7-III-2015) 28-43. El estrecho de Gibraltar es uno de los puntos más importantes del mundo para el comercio (la mitad del mundial, en 110.000 buques que pasaron en 2014) y las relaciones internacionales.
Vidal Liy, M. China se convierte en el tercer exportador mundial de armamento. “El País” (17-III-2015) 3. EE UU (31%), Rusia (27%), China (5%), Alemania (5%), Francia (5%). El principal importador es India (15%), la mayoría de Rusia (70% del total); el segundo importador es Arabia Saudí y siguen Pakistán, Bangladés…
Barbería, José Luis. Un mundo con el petróleo barato. “El País” Domingo (22-III-2015) 2-4.
Escribano, Gonzalo. Volatilidad geopolítica. “El País” Domingo (22-III-2015) 4.
Bassets, Lluís. Hitler tiene futuro. “El País” Ideas (11-X-2015) 4-5.
Bassets, Marc. El acuerdo que mueve el tabler geopolítico. “El País” Negocios 1.562 (11-X-2015) 3-5. El acuerdo de libre comercio en el Pacífico es la respuesta de EE UU al desafío chino.
Editorial. Globalización con reservas. “El País” Negocios 1.562 (11-X-2015) 5.
Gualdoni, Fernando. Vía libre en el Pacífico. “El País” Negocios 1.562 (11-X-2015) 6.
Solana, Javier. Nuevo juego, viejas reglas. “El País” (16-XII-2015) 13. Un mundo multipolar en 2015 con graves problemas que han ascendido desde 2000, como el terrorismo yihadista y el expansionismo ruso y chino, mientras que  se avanza en controlar la proliferación nuclear y en la lucha contra el cambio climático.
Bassets, Marc. Planeta en ciberalerta. “El País” Ideas (27-XII-2015) 4.
Elola, Joseba. Aquí se investiga el porvenir. “El País” Ideas (14-II-2016) 2-3. El Instituto del Porvenir de la Humanidad de Oxford, dirigido por Nick Bostrom, investiga los mayores riesgos para la Humanidad.
Sandberg, Anders. Los cinco jinetes. “El País” Ideas (14-II-2016) 4. Guerra nuclear, pandemia provocada por la bioingeniería, superinteligencia, nanotecnología y riesgos desconocidos son las principales amenazas para la Humanidad.
Kaldor, Mary. ¿La nueva idea de ‘normal’? “El País” Ideas (13-III-2016) 2-3.
Bassets, Lluís. El mundo bipolar no será. “El País” Ideas (13-III-2016).
Blanco, Patricia R. Europa del Este y Asia tiran del gasto militar. “El País” (6-IV-2016). Interesantes gráficos sobre la distribución del gasto militar en el mundo y su evolución desde 1990.
Garton Ash, Timothy. Necesitamos recuperar a Occidente. “El País” (3-V-2016). La unidad occidental está en riesro por el auge de los populismos, el aislacionismo y la falta de enemigos que fuercen una alianza entre EE UU y Europa.
Torreblanca, J. I. El gran juego está en la red. “El País” Ideas (1-V-2016). Internet es un espacio de competición geopolítica mundial.
Abulafia, David. Un mar de diásporas. “El País” Ideas (24-VII-2016). Una historia resumida de cómo el Mediterráneo es el principal punto de encuentro (y conflicto) entre las tres religiones monoteístas, y urge una política de diálogo para frenar las tensiones actuales.
Juliá, Santos. Predicciones fallidas. “El País” (30-I-2017). La coalición Putin-Trump pone en peligro el futuro del mundo.
Ayuso, Javier. ¿Quién gobernará en un mundo roto? “El País” Ideas 90 (29-I-2017). Pesimismo sobre Occidente entre los intelectuales.
Bassets, Lluís. Hacia un choque de trenes global. “El País” Ideas 91 (5-II-2017). Enfrentamiento entre EE UU y China.
Rodríguez, Jesús. Guerra 3.0. “El País” Ideas 92 (12-II-2017). Los conflictos actuales son tanto convencionales como cibernéticos.
Bronn, Justin. Viejas armas, nuevos conflictos. “El País” Ideas 92 (12-II-2017). Hay que actualizar el armamento de acuerdo a las nuevas tecnologías.
Leonard, Mark. ¿Qué orden mundial liberal? “El País” (24-III-2017). Un nuevo orden en las relaciones internacionales se abre paso con el ‘Brexit’, Trump…
Amón, Rubén. Un viaje al punto de partida. “El País” Ideas 126 (8-X-2017).
Ayuso, Javier. Riesgos de catástrofe global. “El País” Ideas 126 (8-X-2017). Prevención antiterrorista, migraciones y xenofobia, ciberataques, cambio climático.
Marirrodriga, Jorge. ¿Hay alguien cambiando el mapa? “El País” Ideas 126 (8-X-2017). La redifinición de las fronteras en Europa y Oriente Próximo.
Marshall, Tim. Atrapados por la geografía. “El País” Ideas 106 (21-V-2017). La geografía es un factor esencial en casi todos los conflictos, aunque no haya un completo determinismo geográfico.
Petrovic, Milutin. La marcha atrás nuclear. “El País” Ideas 106 (21-V-2017). Se prepara una conferencia internacional para el desarme atómico.

Rodríguez, Aloma. El futuro es lo peor. “El País” Ideas 126 (8-X-2017). Series televisivas, películas y novelas dibujan un futuro apocalíptico.

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