Los inicios.
A punto de
terminarse la guerra, en junio de 1945, los aliados se reunieron en San
Francisco y firmaron una declaración, la Carta de San Francisco, por la que
creaban un organismo internacional para resolver pacíficamente todos los
problemas que se plantearan en el mundo. Era la Organización de las Naciones
Unidas (ONU), sucesora de la Sociedad de Naciones (SDN), la cual estableció su
sede en Nueva York.
Las misiones.
Desde entonces ha
contribuido decisivamente a la paz mundial, al constituirse en el gran foro de
la diplomacia internacional, al intervenir en muchos conflictos con fuerzas de
interposición o incluso de combate. Su participación ha sido muy importante en
la descolonización, así como en la pacificación de conflictos civiles en el
Tercer Mundo.
En los primeros años
EE UU consiguió dominar la ONU e hizo que participara en la guerra de Corea al
lado de Occidente, pero la entrada de más países recién independizados varió el
equilibrio y se llegó a un compromiso más neutral, aunque siguió interviniendo
con fuerzas de interposición en conflictos como Palestina, Indonesia, Cachemira,
la pacificación del Congo (1960), sanciones a Sudáfrica 1963, (por el apartheid),
Chipre (1964), más recientemente Somalia, etc.
Un serio problema de
la ONU es la falta de recursos financieros, que en 1996 casi provocó la
bancarrota. Muchos países, sobre todo EE UU y Rusia, no pagan sus
contribuciones, con la justificación de que ayudan por otras vías (tropas y
logística en las misiones de paz), acusaciones de burocratización y despilfarro
o en las dificultades económicas internas. Esto lo ha extremado el presidente estadounidense Trump en su segundo mandato iniciado en 2025, pues pretende asfixiar económicamente a la organización y vaciarla de su capacidad de acción.
La ONU, pese a todos
sus problemas, es la organización mundial que atiende a los problemas de la paz
y del hambre, la cooperación y el progreso, y sirve de foro planetario para los
grandes asuntos que afectan a la Humanidad. Son muchos los cambios en
estructura, competencias y funcionamiento, que habrían de realizarse en una ONU
que nació en un mundo bipolar, poco antes del comienzo de la Guerra Fría, y que
cumplido el medio siglo se enfrenta a retos entonces impensables. Una asamblea
general es más necesaria hoy que nunca en un mundo desprovisto de la geometría
bipolar de otros tiempos y que en muchos sentidos se está revelando más
peligroso.
OBJETIVOS Y
PRINCIPIOS DE LA ONU.
La Carta de la ONU
está formada por 111 artículos.
Sus objetivos son:
“Salvación de la paz mundial, defensa de los derechos del hombre, igualdad de
derechos para todos los pueblos, aumento del nivel de vida en todo el mundo”
(CONU, 1). Los principios fundamentales son:
- Asegurar la paz
por medios pacíficos (35) o empleando fuerzas armadas cedidas por los diversos
miembros (41).
- Reconocer el
derecho de cada Estado a la propia defensa (51), incluso por medio de pactos
regionales de seguridad (52).
- No interferir en
los problemas internos de los Estados.
- Cumplir los
compromisos de la ONU (2) y renunciar a la amenaza o al empleo de la fuerza.
ESTRUCTURA DE LA
ONU.
La ONU está formada,
fundamentalmente, por el Consejo de Seguridad, la Asamblea General más los
cargos y organismos dependientes.
El Consejo de
Seguridad está constituido por cinco países permanentes (Estados Unidos, URSS,
Gran Bretaña, Francia y China) con derecho de veto y por otros 10 elegidos
anualmente por la Asamblea General.
La Asamblea General
reúne a todos los países que forman parte de la ONU, 194 a fecha de abril de 2012,
un número que aumentó mucho con la independencia de las colonias desde los años
50.
El Secretario
General y otros organismos y funcionarios secundarios cuidan de la aplicación administrativa
y política de las decisiones de ambas instituciones. Destaca la Comisión de
Refugiados.
Aunque la sede de la
ONU está en Nueva York, como la UNICEF, con competencias sobre la infancia,
algunas organizaciones dependientes de la ONU están en otras ciudades.
En Washington el
Fondo Monetario Internacional (FMI), dedicado a la estabilidad monetaria.
En Montreal la
Asociación Mundial de Aeronáutica (AMA).
En Londres la
Navegación Mundial (NM).
En París la UNESCO para
la educación, la ciencia y la cultura, y el Banco Mundial para el desarrollo
económico y social.
En Ginebra la OMS dedicada
a la salud e higiene, la OIT para el trabajo, el GATT para el comercio mundial,
con sus tasas aduaneras, y la IM para Informaciones Mundiales.
En Berna la Unión
Postal para el correo.
En Roma la FAO para
la agricultura y alimentación.
En La Haya el
Tribunal Internacional, con 15 jueces, elegidos cada 9 años, que resuelve los
conflictos jurídicos a instancia de los Estados miembros o del Consejo de Seguridad.
FUENTES.
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