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miércoles, 15 de enero de 2014

La cuestión de Gibraltar.

La histórica reivindicación española de la soberanía sobre Gibraltar es un tema actual debido a las recientes tensiones sobre el contrabando, las aguas territoriales, la pesca, el medio ambiente....




Historia del conflicto diplomático.
El territorio del Peñón de Gibraltar fue cedido por España a Reino Unido en el Tratado de Utrecht (1713), que ponía punto final a la Guerra de Sucesión. Desde entonces se han sucedido guerras en el siglo XVIII y continuas reclamaciones diplomáticas, que no han conseguido la devolución de la colonia británica, la última en Europa, siendo pues una herida abierta en las relaciones exteriores entre ambos países, que excita a la parte más nacionalista de sus respectivas opiniones públicas, aunque bien es cierto que la gran mayoría de ambas poblaciones ve con distanciamiento y cierta frialdad este asunto.
Todo comenzó cuando Gibraltar fue ocupado por una flota anglo-holandesa el 4 de agosto de 1704 ,durante la Guerra de Sucesión española.
El 13 de julio 1714 la firma del Tratado de Utrecht estableció que el Rey Católico Felipe V cedía a la Corona de Gran Bretaña “la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno”.
En 1810, durante la Guerra de la Independencia, los británicos comenzaron a expandirse por el istmo y en 1938, en plena Guerra Civil construyeron el aeropuerto, que ampliaron durante la II Guerra Mundial.
El primer referéndum sobre la soberanía se celebró el 10 de septiembre de 1967 y dio 12.128 votos por Reino Unido y 44 por España. Como respuesta, el Gobierno de Franco cerró la verja fronteriza el 8 de junio de 1969, y se mantuvo cerrada hasta el 14 de diciembre de 1982.
Los dos países comenzaron a negociar la soberanía tras la Declaración de Bruselas del 27 de noviembre de 1984, y finalmente llegaron el 20 de noviembre de 2001 a un preacuerdo de soberanía compartida, que fue rechazado en referéndum el 7 de noviembre de 2002 por un 98,97% de los gibraltareños.
Economía.
Los 30.000 habitantes del peñón tienen una renta per cápita de 47.000 euros, en contraste con los 17.000 de los andaluces. No cuestan nada al contribuyente británico desde los años 1990, pero todavía reciben transferencias de la UE: 10,5 millones de euros en 2014-2020.

La próspera economía de Gibraltar se fundamenta sobre todo en la baja fiscalidad (un 10% sobre las sociedades, lo que lleva a deslocalizar al Peñón a muchas empresas británicas, como las de apuestas), el juego online y las finanzas. La renta per cápita en 2012 fue de 47.847 euros, con un salario medio mensual de 3.498 euros, un desempleo del 2,5% entre los 21.519 trabajadores (3.609 españoles), con una inflación del 3,7%.
Las cuestiones actuales sobre el Peñón.
Mientras España alega la irrenunciable integridad de su territorio, el Reino Unido afirma que “la autodeterminación importa más que la integridad territorial”.
Las principales cuestiones en disputa son, por parte de España, la soberanía, el contrabando de tabaco, el uso del aeropuerto gibraltareño, la llegada de submarinos nucleares, los límites de la pesca, el fraude fiscal y las gasolineras flotantes.
Por parte de los británicos, preocupan el control de las aguas jurisdiccionales, el espacio aéreo, las colas y las tasas de congestión en la aduana, los permisos de líneas telefónicas y las presiones españolas sobre el espacio fiscal propio.
El problema fundamental para un acuerdo es que la población gibraltareña no quiere perder la protección de la soberanía británica y que ningún Gobierno de Londres aceptará un acuerdo que no reconozca este derecho. Las soluciones propuestas son varias, y la más probable es establecer una cosoberanía durante un largo plazo, por ejemplo de 75 o más años, al final de la cual Gibraltar volvería plenamente a España. 
A corto plazo, España exige una mesa de diálogo cuatripartita, con presencia de España,  la Junta de Andalucía, el Reino Unido y el Ejecutivo de Gibraltar, abandonando así el Foro Tripartito acordado por el Gobierno socialista de Zapatero, que aceptaba a Gibraltar en una mesa con España y Reino Unido, dándole al Peñón una apariencia de Estado soberano.

Opiniones.
Martín Ortega Carcelén, en Gibraltar, 300 años después [“El País” (12-VII-2013)] resume los aspectos jurídicos del largo conflicto diplomático entre España y Reino Unido respecto a la soberanía del peñón, y concluye que España tiene un inmediato derecho a exigir la devolución:
‹‹Lo pactado en Utrecht en 1713 no fue una cesión de la soberanía sobre Gibraltar, sino una transmisión de la propiedad y el uso. El artículo X del Tratado contiene tres condiciones que enmarcan claramente la cesión de España a Gran Bretaña: (a) se define el territorio como la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, sin plazo de tiempo, pero “sin jurisdicción alguna territorial”; (b) no se permite la “comunicación abierta con el país circunvecino por tierra”, salvo para el abastecimiento en caso de necesidad; y (c) España tiene un derecho a “redimir” la ciudad de Gibraltar, es decir, recuperar la plena soberanía, en caso de que Reino Unido quiera “dar, vender o enajenar de cualquier modo” su propiedad.
La definición del territorio cedido es hoy objeto de disputa por lo que se refiere a la tierra, el espacio aéreo y el mar. No obstante, el aspecto histórico más llamativo sobre esa controversia es la ocupación británica del istmo, que sin duda debe ser entendida como contraria al Tratado de Utrecht. La efectividad de la presencia británica sobre tal espacio desde el siglo XIX y la construcción de la verja en el límite norte de esa zona neutral en 1909 no pueden reemplazar la ausencia de título jurídico sobre el istmo. La jurisprudencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya favorece el título sobre la efectividad de la ocupación física del territorio en caso de duda (caso Burkina Faso vs. Malí, 1986). España ha mostrado oposición a la presencia británica en la lengua de tierra y objetó la construcción de un aeródromo que la atraviesa. Los actos de España que dan por sentada la existencia de esa pista no pueden entenderse como aquiescencia. Así, el acuerdo de Londres de 2 de diciembre de 1987 sobre la utilización conjunta del aeropuerto (que nunca llegó a aplicarse) o el posterior acuerdo de Córdoba de 18 de septiembre de 2006 dejan claro que se refieren a cuestiones concretas pero no tienen repercusión en lo que atañe a la soberanía.
La segunda condición, el aislamiento por tierra de Gibraltar, establecía el abastecimiento de la ciudad y del puerto por mar y, solo en caso de que ese tráfico fuera interrumpido, se permitiría comprar en España las mercancías necesarias para evitar magnas angustias a la población, según el texto latino, advirtiendo al mismo tiempo que esto no significaba comerciar con el territorio circundante. España mantuvo aislado Gibraltar durante la etapa franquista y hasta 1985, año en que esa política cambió con el doble fin de desarrollar el conjunto de la región vecina e intentar atraer a los gibraltareños a posiciones más favorables a España. Esto se hizo en el contexto de nuestra incorporación a las instituciones europeas y a la OTAN. Sin embargo, los sucesivos pasos para facilitar los intercambios no han dado lugar con el tiempo a avances significativos hacia el objetivo español de recuperar el territorio. Más bien al contrario, aprovechando el fin del aislamiento, Reino Unido ha potenciado la creación de un espacio de servicios internacionales en la Roca, en contra de la letra y el espíritu del Tratado de Utrecht. En ese plan a medio plazo de convertir a Gibraltar en un centro de negocios, la aplicación del Derecho de la Unión Europea (que asegura Reino Unido aunque no es territorio comunitario ni está sometido al espacio Schengen) sirve al menos para evitar la tendencia británica y gibraltareña a crear un limbo jurídico donde hubieran podido ampararse actividades dudosas.
La decisión española de levantar el aislamiento por tierra de Gibraltar pretendía avanzar en las negociaciones sobre la retrocesión que tuvieron lugar en los años ochenta. Pero esta idea no ha progresado, mientras Reino Unido ha tutelado el reforzamiento de la economía de Gibraltar y al mismo tiempo ha dado a la ciudad un estatuto político autónomo reforzado. Frente a esta realidad, España podría considerar el cierre de la frontera en el futuro en aplicación del Tratado de Utrecht.
La tercera condición pactada en Utrecht es la más importante. El texto del tratado indica una lista comprensiva y abierta de posibles acciones de Gran Bretaña que desencadenan la retrocesión: “dar, vender, enajenar de cualquier modo” (en latín, donare, vendere, aut quoquo modo ab se alienare; en inglés, grant, sell or by any means to alienate). En ese caso, “se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla”.
Reino Unido ha intentado cambiar el estatuto jurídico de la colonia en dos ocasiones. La primera en la década de los sesenta, buscando la descolonización al amparo de Naciones Unidas. Pero frente a la consulta organizada en 1967, en la que los gibraltareños respaldaron en su gran mayoría la independencia, Naciones Unidas entendió que el referéndum contravenía peticiones anteriores de la ONU y que no se habían tenido suficientemente en cuenta los derechos de España, por lo que instaba a la continuación de las negociaciones entre los dos países. Naciones Unidas entendía que Gibraltar no era un caso de descolonización sino un derecho adquirido por Reino Unido a través de tratado. Frente a esta imposibilidad, se promulgó una Orden Constitucional el 23 de mayo de 1969, que continuaba el estatuto de Gibraltar como Crown Colony, donde se contiene el famoso compromiso unilateral de respetar la voluntad de los gibraltareños, que afecta a la tercera condición del Tratado de Utrecht. En realidad, aunque ese texto se refiere a una promesa hacia el futuro (la Corona británica “will never enter into arrangements”), tales “arreglos” ya fueron realizados en el pasado a través del tratado. Reino Unido no puede de manera unilateral desentenderse de su compromiso con España que se refiere al derecho de retrocesión.
El segundo cambio de régimen político para Gibraltar se ha producido fuera del marco descolonizador. Tras una nueva fase negociadora impulsada por José María Aznar y Tony Blair, el ministro británico Jack Straw propuso a su Parlamento en 2002 un estatuto pactado de co-soberanía durante una etapa transitoria, proyecto que fue rechazado tanto en referéndum en Gibraltar como por el propio Parlamento. Esto condujo a la adopción de una nueva Constitución otorgada en 2006, con un régimen de autogobierno para Gibraltar. Al afirmar que el pueblo de Gibraltar tiene la decisión sobre la retrocesión a España (afirmación incompatible con el Tratado de Utrecht) y al dictar un sistema de autogobierno en 2006, Reino Unido ha realizado actos jurídicos que pueden entenderse incluidos dentro de la lista abierta de supuestos que hacen terminar la cesión española de 1713.
En definitiva, la tercera condición contenida en el Tratado de Utrecht afirma que España tiene derecho a dar por terminada la cesión en el caso de que a Gran Bretaña le pareciera conveniente dar, vender o enajenar de cualquier modo la propiedad cedida. Reino Unido ha decidido “enajenar” su propiedad no a una potencia extranjera sino a la población existente en Gibraltar, que es producto de cambios sucesivos en la historia y que no tiene el carácter de pueblo colonial, en una acción prevista en el Tratado de Utrecht. Por tanto, puede entenderse que, según el Derecho Internacional y haciendo una interpretación correcta del artículo X de ese tratado, la cesión de España ha terminado y se han recuperado los derechos soberanos de origen sobre el territorio cedido.››

El editorial Aguas de Gibraltar [“El País” (6-VIII-2013)] aconseja un diálogo constructivo para no dañar los intereses de los propios españoles en el Peñón:
‹‹Con Gibraltar “se ha acabado el recreo de la época de Moratinos”, ha dicho estos días el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo. Se refería al Foro Tripartito (Madrid-Londres-Gibraltar) constituido hace nueve años por iniciativa del que fuera ministro de Zapatero para resolver de manera consensuada los problemas de diverso tipo de los habitantes de la zona a ambos lados de la verja. Si Margallo quiere decir que ese foro no ha resuelto el problema de Gibraltar (un asunto de descolonización, como reconoce Naciones Unidas), tiene razón, a condición de que acepte que tampoco lo resolvieron los intentos de lograrlo mediante presión a los habitantes del Peñón, como cuando en 1969 Madrid decidió cerrar la verja.
Ahora se vuelve a una línea de dureza en respuesta, según Exteriores, al reciente episodio del lanzamiento, por decisión del Gobierno de la colonia, de decenas de bloques de hormigón en aguas de la bahía de Gibraltar para dificultar su trabajo a los pescadores que faenan en la zona. Sin embargo, la causa del giro de Exteriores es más profunda: el Gobierno de Rajoy no asume la estrategia de Moratinos (solo negociará con Londres y no con la colonia) y cree llegado el momento de una respuesta contundente a Reino Unido por lo que considera una falta de voluntad negociadora en diversas cuestiones que atañen al Peñón.
Es cierto que las autoridades de la colonia aplicaron una política de hechos consumados al ocupar el istmo para construir un aeropuerto y que algunas iniciativas recientes indican su voluntad de hacer lo mismo respecto a la jurisdicción sobre una parte de las aguas de la bahía.
Es una actitud que requiere una respuesta y negociación. Ahora bien, es dudoso que la ruptura del instrumento creado para ello sea el camino correcto. La táctica de hacer la vida algo más difícil a los habitantes de la zona (restricción de vuelos, tasas fronterizas y rigor en los controles de la verja, con esperas de hasta cinco horas...) puede tener efectos indeseados. No solo los llanitos sufrirán estos inconvenientes, sino también miles de españoles que cada día acuden a trabajar a Gibraltar. Está por ver, además, la viabilidad de estas medidas en el contexto de la UE.

España debe defender sus intereses, pero sin necesidad de envenenar las relaciones con Reino Unido, tan importantes hoy para los intereses de los españoles como la lógica aspiración a recuperar la soberanía sobre el Peñón. Para avanzar hacia esa recuperación es necesario desplegar una política a largo plazo de buena relación con los 29.000 habitantes de la colonia. Porque como ha demostrado el paso del problema por Naciones Unidas, al final la decisión deberá ser ratificada por sus habitantes. A lo que cabría añadir que tampoco parece una buena idea que cada ministro de Exteriores se sienta en la obligación de enmendarle la plana a su predecesor. Diálogo y buena voluntad por ambas partes es lo que necesita Gibraltar.››

Fuentes. Dossier: La cuestión de Gibraltar.
Internet.

Artículos. Orden cronológico.
Redacción (editorial). Diálogo en Gibraltar. “El País” (22-VII-2009).
Redacción (editorial). La línea con Gibraltar. “El País” (14-VI-2012).
Gómez, Luis. Menos paraíso y más leyenda urbana. “El País” (4-I-2013) 13. Gibraltar ha avanzado en trasparencia fiscal.
González, Miguel. Vuelta de tuerca de España a Gibraltar. “El País” (3-I-2013) 12-13. Madrid quiere excluir el aeropuerto del Peñón del ‘cielo único’ europeo.
Redacción (editorial). Vaivenes con el Peñón. “El País” (4-I-2013) 32.
Ortega Carcelén, Martín. Gibraltar, 300 años después. “El País” (12-VII-2013) 37. Profesor de Derecho Internacional en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador del Real Instituto Elcano, especializado en política exterior. 
González, Miguel. Gibraltar, así que pasen 300 años más. “El País” (13-VII-2013) 19. Incluye una Cronología.
Romaguera, Cándido. Los ‘llanitos’ celebran su colonización. “El País” (13-VII-2013) 19.
Oppenheimer, Walter. Londres convoca al embajador español por los controles en Gibraltar. “El País” (3-VIII-2013) 16. España alega que se deben al aumento del contrabando de tabaco.
Gómez, Luis. Gibraltar ‘ataca’ con hormigón. “El País” (4-VIII-2013) 12. Gibraltar instala 70 bloques de homigón como arrecifes artificiales en el golfo de Algeciras.
González, Miguel. El Gobierno prepara medidas para ‘apretar las tuercas’ al Peñón. “El País” (4-VIII-2013) 13.
Oppenheimer, Walter; Romaguera, C. Londres usará ‘todas las medidas para salvaguardar la soberanía’ del Peñón. “El País” (5-VIII-2013) 10.
Romaguera, Cándido. ‘Gibraltar es el pegamento de España’. “El País” (5-VIII-2013) 10. Los llanitos creen que el Gobierno español usa el conflicto para tapar sus problemas.
Junquera, Natalia; Oppenheimer, Walter. El Gobierno mantiene el desafio contra Gibraltar pese a la alarma de Cameron. “El País” (6-VIII-2013) 10.
Díez, Anabel. El PSOE e IU alertan de que el conflicto daña a 7.000 españoles. “El País” (6-VIII-2013) 10.

Redacción (editorial). Aguas de Gibraltar. “El País” (6-VIII-2013) 22. Un llamamiento al diálogo constructivo.
González, Miguel. Rajoy mantendrá los controles en Gibraltar pese a la presión  de Cameron. “El País” (8-VIII-2013) 8-9. 
Junquera, Natalia. Lo que irrita a España. “El País” (8-VIII-2013) 9. 
Junquera, Natalia. Lo que irrita a Reino Unido. “El País” (8-VIII-2013) 9.
Oppenheimer, Walter; González, Miguel. Buques de la Armada británica visitarán Gibraltar en pleno conflicto. “El País” (9-VIII-2013) 13.
Manresa, Andreu. Rajoy impondrá medidas a Gribraltar hasta que Cameron acepte negociar. “El País” (10-VIII-2013) 10-11. Exige negociaciones sobre medio ambiente y pesca, y que se respete el acuerdo de pesca suscrito en 1999 y que el Peñón rompió en marzo de 2012.
Romaguera, Cándido. Los vecinos pagan con su tiempo otro endurecimiento de los controles. “El País” (10-VIII-2013) 11.
González, Miguel. Exteriores sopesa llevar el contencioso de Gibraltar a los foros internacionales. “El País” (11-VIII-2013) 10-11.
Romaguera, Cándido. Una batalla submarina. “El País” (11-VIII-2013) 11. El acicate del problema actual fueron 70 bloques de hormigón arrojados por el Peñón.
Redacción (editorial). Fiebre de agosto. “El País” (11-VIII-2013) 28. Solicita moderación en las reclamaciones, por los efectos negativos no previstos.
Manetto, Francesco. El PSOE pide resolver en la UE la crisis de Gibraltar y evitar ‘aventuras’. “El País” (12-VIII-2013) 10. Aconseja no unir la reclamación española con la argentina sobre las Malvinas, porque España comparte la UE con el Reino Unido.
Schwartz, Fernando. Diplomacía de la cañonera (es broma). “El País” (12-VIII-2013) 11. El escritor y diplomático aconseja menos fanatismo nacionalista y más rigor en la negociación.
Oppenheimer, Walter. Cameron eleva el tono de las amenazas. “El País” (13-VIII-2013) 8-9. Anuncia “acciones legales sin precedentes” en la UE y ve “políticamente motivados y desproporcionados” los registros en la verja.
González, Miguel. España considera ‘irrenunciables’ los controles en la verja del Peñón. “El País” (13-VIII-2013) 9.
Román, F. J.; Romaguera, C. El Gobierno anuncia que sancionará a las ‘gasolineras flotantes’ en Gibraltar. “El País” (14-VIII-2013) 13.
Gómez, Manuel. Madrid responde a las quejas de Londres de forma ‘firme y severa’. “El País” (15-VIII-2013) 12.
F. M. El PSOE propone defender en la UE la doctrina de la ONU sobre Gibraltar. “El País” (16-VIII-2013) 13.
Tubella, Patricia; Doncel, Luis. Cameron urge a Barroso a que envíe observadores de la UE a la Verja. “El País” (17-VIII-2013) 10.
Redacción. Interior considera a Gibraltar una ‘frontera del contrabando’. “El País” (17-VIII-2013) 11.
Redacción. El misterio de las empresas del Peñón. “El País” (17-VIII-2013) 11. Gibrltar alberga entre 18.000 y 30.000 sociedades.
García Vega, Miguel Ángel. ¿De qué vive Gibraltar? “El País” Negocios 1.450 (18-VIII-2013) 16.
Rodríguez, Jorge A. Rajoy mantiene el pulso con Londres y encara el conflicto sin prisas’. “El País” (18-VIII-2013) 14-15.
Oppenheimer, Walter. El patriotismo británico, material inflamable. “El País” (18-VIII-2013) 14-15.
Sevillano, Elena G. La guerra de las gasolineras flotantes. “El País” (18-VIII-2013) 15.
MacShane, Denis. Cómo no ejercer la diplomacia. “El País” (19-VIII-2013) 23-24. Critica a Rajoy y Cameron por su utilización del nacionalismo.
Romaguera, Cándido. Tenso pulso entre Reino Unido y España en las aguas en conflicto. “El País” (19-VIII-2013) 10-11.
Gómez, Luis. Fabián Picardo / Ministro principal de Gibraltar. ‘Que España quiera ir a un tribunal es música para nuestros oídos’. “El País” (25-VIII-2013) 18-19.
Muñoz, Ramón. El enemigo está en Westminster. “El País” (25-VIII-2013) 19. El Gobierno británico prepara una ley para acabar con las ventajas fiscales del juego ‘online’ en el que trabaja el 12% de la población activa gibraltareña.
Garea, Fernando; Doncel, Luis. Rajoy exige el control europeo de Gibraltar. “El País” (20-VIII-2013) 8-9.
Doncel, Luis. Bruselas asume la petición de Rajoy e investigará el contrabando en Gibraltar. “El País” (21-VIII-2013) 14.
González, Miguel. España recrimina a la Comisión Europea su pasividad con Gibraltar. “El País” (23-VIII-2013) 10-11.
González, Miguel. Londres, Madrid y Gibraltar asumen un nuevo marco de diálogo sobre el Peñón. “El País” (24-VIII-2013) 10-11. El foro tripartito será sustituido por grupos especiales, con los organismos que tengan competencias sobre pesca o medio ambiente.
Gómez, Luis. Y, ahora, bloques de 12 toneladas. “El País” (1-IX-2013) 16. Gibraltar se plantea lanzar más bloques de hormigón en el arrecife artificial que desencadenó la actual crisis.
González, Miguel. Margallo niega ‘acciones conjuntas’ para recuperar Gibraltar y las Malvinas. “El País” (28-IX-2013) 18.
Gómez, Luis. Foreign Office: ‘Siempre juzgas a los amigos por las compañías que tienen’. “El País” (28-IX-2013) 18.
González, Miguel. España se queja ante la ONU y Londres de las ‘inaceptables’ críticas de Picardo. “El País” (11-X-2013) 12.
Redacción (editorial). Tensión innecesaria. “El País” (12-X-2013) 36.
Doncel, Luis. La Comisión Europea estrecha el cerco sobre el paraíso fiscal de Gibraltar. “El País” (17-X-2013) 25.
González, Miguel. España y Reino Unido pactan sobre Gibraltar en la ONU. “El País” (5-XI-2013) 20. Acuerdan que solo se atenderán las aspiraciones ‘legítimas’ de los llanitos.
Doncel, Luis; Romaguera, C. Bruselas avala la legalidad de los controles fronterizos en Gibraltar. “El País” (16-XI-2013) 12.
Gómez, Luis. Soldados de la roca en la arena. “El País” Domingo (17-XI-2013) 6-7. El regimiento de Gibraltar, formado por llanitos.
Picardo, Fabián. El camino del diálogo. “El País” (9-VII-2014) 31.
González, Miguel. Londres amplía el contencioso sobre las aguas del Estrecho. “El País” (19-VII-2014) 18.
González, Miguel. España agilizará el cruce de La Verja para los trabajadores. “El País” (30-VII-2014) 19. Se creará una tarjeta especial para los 6.000 trabajadores españoles.
Editorial. El Gibraltar sumergido. “El País” (12-VIII-2014) 22.
González, Miguel. La UE insta a Gibraltar a atajar ya el contrabando. “El País” (12-VIII-2014) 10. El peñón importa más de 110 millones de cajetillas al año.
González, M. Gibraltar, la ‘guerra de Margallo’. “El País” (22-VIII-2014) 12. Exteriores quiere intensificar la reivindicación española. 
Gómez, Luis. El idioma español se bate en retirada en Gibraltar. “El País” (15-II-2015) 19. España cierra el Instituto Cervantes, lo que solo beneficia a los ultranacionalistas gibraltareños.